martes, 31 de agosto de 2010

Sonido y conciencia



El universo vibra.
La estructura primordial del universo es sonido y geometría (espirales tetraedos, círculos, fractales, etc).

La vibración es entonces una fuerza fundamental del universo. La materia y la energía están en continuo movimiento y vibran con una frecuencia definida formando patrones geométricos de forma y sonido.
La naturaleza tiende a vibrar en armonía (o a buscarla si se producen desequilibrios) desde las partículas más pequeñas e invisibles hasta las más grande. La teoría de cuerdas en física, postula que las partículas materiales aparentemente puntuales son en realidad "estados vibracionales" de un objeto extendido más básico llamado "cuerda" o "filamento". De todas formas, incluso, estas cuerdas son en definitiva energía e información.

La vibración genera todo tipo de ondas que viajan en el espacio.
El sonido es vibración.

De acuerdo a la enciclopedia, una onda sonora es una onda longitudinal por donde viaja el sonido. Si se propaga en un medio elástico y continuo genera una variación local de presión o densidad, que se transmite en forma de onda esférica periódica o cuasiperiódica.

Vivimos en un universo que vibra, y nosotros vibramos con él, de hecho, somos esta vibración. El cuerpo espiritual corresponde a una vibración sutil y el cuerpo físico a una más grosera, o mejor dicho, menos sutil.
Cuando armonizamos con esta vibración del universo, hay salud y felicidad. Equilibrio. Armonía. Música.

Los pensamientos, las emociones, los sentidos, la actividad celular, el impuso nervioso, el latido cardíaco, la respiración, el movimiento del cuerpo: todas son formas de vibración.

Cada órgano, cada parte del cuerpo, cada chakra, tiene una vibración precisa, un sonido que le corresponde (además de otras formas de vibración, como el color por ejemplo).

Cada parte debe vibrar en armonía, en resonancia con su sonido fundamental, si no, tarde o temprano, se manifestará el desequilibrio y la enfermedad, que como vemos, generalmente empieza en los niveles más sutiles de vibración y luego, cuando no se corrige, aparece el trastorno o el daño en el plano físico.
En realidad, las emociones, son la causa fundamental de por que enfermamos.

Los taoístas en la antigua China, descubrieron con la meditación que mediante los sonidos, el ser humano podía tener un manejo de su energía emocional y sus cuerpos sutiles y generar así un estado de equilibrio. De hecho, vinculando cada sonido (seis en total), con un sentido y un órgano vital -pulmones, riñones, hígado, corazón, bazo y triple calentador- los taoístas encontraron la forma de hacer circular la energía vital (Chi) por todo el cuerpo.

Según las viejas enseñanzas del taoísmo (en realidad todas las culturas antiguas tienen esta tradición) hay sonidos que curan.

Actualmente, debido a investigaciones, y también a la intuición, se utilizan estas enseñanzas, para la prevención y el tratamiento de numerosas enfermedades.

Creo que la evolución de la medicina, como parte de la evolución misma de la conciencia del ser humano, va en esta dirección. Es decir, hacía formas más sutiles, más espirituales, más humanas y no tan “científicas” de curación.

La vibración de la membrana que delimita las células, la membrana plasmática, produce un tipo de sonido, que puede ser detectado.
Según algunas investigaciones efectuadas en la universidad de California, este sonido es muy agudo y corresponde a una nota “Do” de la escala musical, pero dos octavas por encima del "Do" que está en el centro del piano, mostrando que una célula vibra sumamente rápido.
Ensayos posteriores han mostrado que las células suenan diferente según varían sus condiciones, y que incluso pequeños cambios de temperatura hacen que la nota varíe.

Las células enfermas suenan distinto de las sanas. Pero lo que es más importante: nuestras células responden al sonido.


El sonido tiene cuatro cualidades básicas, que son: la altura o frecuencia, la duración, el timbre o color y la intensidad, fuerza o potencia.
Frecuencia es una medida que se utiliza generalmente para indicar el número de repeticiones de cualquier fenómeno o suceso periódico en la unidad de tiempo.

La frecuencia se mide en hercios (Hz). Un hercio es un suceso o fenómeno repetido una vez por segundo. Así, dos hercios son dos sucesos (períodos) por segundo, etc. Esta unidad se llamó originariamente «ciclo por segundo» (cps) y aún se sigue utilizando. Otras unidades para indicar la frecuencia son revoluciones por minuto (rpm) y radianes por segundo (rad/s). Las pulsaciones del corazón y el tempo musical se mide en «pulsos por minuto» (bpm, del inglés beats per minute).
La frecuencia tiene una relación inversa con la longitud de onda. O sea, a mayor frecuencia menor altura de la onda.
El timbre es el matiz característico de un sonido, que puede ser agudo o grave según la altura de la nota.
Los sonidos que escuchamos son complejos, es decir, están compuestos por varias ondas simultáneas, pero que nosotros percibimos como uno. El timbre depende de la cantidad de armónicos que tenga un sonido y de la intensidad de cada uno de ellos. Los armónicos son los que generan el timbre característico de una fuente de sonido (por ejemplo la voz humana, un instrumento musical, etc.). Son los que permiten diferenciar un tipo de instrumento de otro, o reconocer el timbre de la voz de una persona.

Ya vimos que es el sonido, pero, ¿y la música?

El sonido combinado con el silencio crea la música. Sin silencios, no hay música. De hecho el sonido emerge del silencio. Al igual que la forma surge del vacío.
En diversas tradiciones místicas de todo el mundo, incluso en los textos religiosos convencionales, se considera al sonido como el fundamento del mundo físico.

El sonido y la música, además, influyen en el estado de conciencia.

El uso del sonido como catalizador para crear estados de conciencia no ordinarios está muy difundido en todas las culturas tradicionales. Ya desde los primeros estudios antropológicos se conoce el método rítmico percusivo para inducir estados de trance. Los chamanes se han descrito siempre como músicos y bailarines, al igual que el “brujo” de las tribus indígenas de América, que en realidad era el “hombre-medicina” (medicine man).

Existen muchos métodos para alcanzar estos estados y sin duda alguna el sonido y en concreto el sonido rítmico de la percusión es uno de ellos.

De acuerdo a algunos estudios para propiciar un estado mental que ayude a modificar o expandir la conciencia, es necesario escuchar un sonido rítmico de 205 a 220 golpes por minuto. Este ritmo induce al cerebro a producir ondas cerebrales lentas, de entre 7 a 4 ciclos por segundo, o menos.
Para comprender qué ocurre a nivel fisiológico, debemos entender el funcionamiento de la mente humana. El cerebro es capaz de producir cuatro tipos de onda:
Las ondas Beta tienen de 22 a 14 ciclos por segundo. Corresponden al nivel de vigilia, al estado consciente ordinario. Bajo los efectos de estas ondas, el cerebro vive en el marco del tiempo y espacio habituales. Los sentidos físicos están despiertos y la mente actúa con lógica y razonamiento.
Las ondas Alfa tienen de 14 a 7 ciclos por segundo. Se inician en los estados de relajación, meditación o sueño ligero. El cuerpo se calma, disminuye el flujo de pensamientos y la mente entra en un estado de bienestar. Comienza a desaparecer el diálogo interno. En este estado el sentido del tiempo se diluye.
Las ondas Theta tienen de 7 a 4 ciclos por segundo. La mente entra en una relajación profunda. A este estado se le atribuye una gran capacidad de concentración y creatividad. Los límites de la conciencia personal son trascendidos.
Y por último las ondas Delta tienen de 4 a 2 ciclos por segundo. Es el estado propio del sueño profundo.
Hay muchos estudios científicos sobre la relación existente entre el ritmo, la voz y el sonido con respecto a las ondas cerebrales y los estados no ordinarios de conciencia.

El Dr. Mitchell Gaynor (oncólogo norteamericano) ha demostrado que el sonido influye en el proceso de curación alterando las funciones celulares mediante efectos energéticos, que cambian incluso el metabolismo de la célula y su homeostasis, calman la mente y con ello relajan el cuerpo físico. A la vez influye en las emociones, que como ya hemos visto, generan neurotransmisores y neuropéptidos cerebrales que ayudan a regular el sistema inmunitario.

El rol de la música en la curación de enfermedades es innegable.

Fabien Maman, investigador y compositor francés, ha explorado y documentado la influencia específica que las ondas sonoras ejercen en las células. Estudió durante varios meses, fotografiando con un microscopio electrónico, el efecto del sonido de baja frecuencia en las células humanas y en células cancerosas y observó durante veinte minutos su reacción ante sonidos emitidos por un gong, un xilófon, una guitarra y la voz humana cantando a capella. El gong, rico en armónicos provocó que las células cancerosas estallaran. Sin embargo, lo más relevante fue que la voz humana desorganizó la estructura celular cancerígena,
Así dedujo que la voz tiene una vibración más poderosa que cualquier instrumento musical y le atribuyó este poder a la conciencia que es capaz de poner el ser humano en ella.

El sonido es una onda portadora de conciencia, y dependiendo de dónde esté situada la conciencia de un individuo cuando crea un sonido, éste lleva información de ese estado al receptor, ya sea una célula o cualquier ser vivo. Por ejemplo, si estamos enojados y creamos un sonido, aunque sea un sonido “agradable”, estaremos trasmitiendo el enojo que se encuentra incorporado en ese sonido y será percibido sutil e inconscientemente por aquellos que lo perciban.

Esto es debido a la intención o al propósito que se halla detrás del sonido. La intención es la conciencia.
La intención es la energía detrás del sonido que ha sido creado.

También se descubrió que los glóbulos rojos de la sangre cuando estaban sujetos a una escala cromática de frecuencias alteraban su color y forma (en este experimento se utilizaron diapasones), y así se observó que la nota LA (440Hz) los cambió a color rosado, la nota DO los hizo alargados y la nota MI los volvió esféricas. Las células cancerosas se desintegraban entre 400 y 480Hz en las notas LA y SI, por esto se ha llegado a la conclusión de que ciertas vibraciones refuerzan a las células y a los tejidos sanos e inhiben a las células enfermas.

La terapia del sonido se fundamenta en el principio de resonancia o simpatía.
La resonancia hace que un objeto o cuerpo que vibra provoque una vibración equivalente en otro; es decir, la vibración de un objeto se iguala a la vibración de otro objeto.

Cada parte del cuerpo, tiene una frecuencia óptima, sana.
La enfermedad, entonces, se debe a que alguna parte de nosotros no está vibrando en armonía consigo misma, con las demás partes o con el entorno.

Esta disonancia o enfermedad puede sanarse con sonido e intención, devolviendo a las partes enfermas su frecuencia sana. Al dirigir el sonido correcto hacia nosotros mismos, o hacia la persona que desea ser curada, podremos regresar a una vibración óptima y normal.

Nuestros pensamientos y emociones negativas adoptan una forma densa, a modo de patrones de energía cristalizada. Esos patrones cristalizados van penetrando gradualmente, hasta que, en última instancia, se manifiestan como la enfermedad en el cuerpo físico. El sonido es capaz de disolver estas cristalizaciones potencialmente dañinas.

Los Chakras están vinculados al cuerpo físico, están alineados en el eje de la columna vertebral y se relacionan con los plexos nerviosos y glándulas endocrinas más importantes. Se consideran vórtices o remolinos de “conciencia y energía”.
Son centros de energía vital y de energía espiritual, directamente conectados con el cerebro. Generan, acumulan, transforman y distribuyen la energía Chi ( ki o prana) y son también las puertas de intercambio entre el ser humano (microcosmos) y el macrocosmos. En muchas personas los chackras suelen estar bloqueados, funcionando a un nivel energético muy bajo.
Estos centros de energía, responden rápidamente a las vibraciones del sonido. Por eso, se utilizan distintos métodos sonoros para trabajar con ellos.

Si comenzamos a aceptarnos, como cuerpos que vibran, con más facilidad podremos comprender nuestra naturaleza esencial y modificar la manera de pensar y de percibir la realidad. Será más fácil expandir la conciencia, calmar la mente, detectar y disolver bloqueos y corazas y curar cualquier enfermedad, armonizando con el medio y con las demás existencias.

Silencio y sonido, en armonía: La música del universo.

sábado, 21 de agosto de 2010

El lenguaje del ADN


El ADN puede ser influenciado y reprogramado por las palabras y las frecuencias de acuerdo a descubrimientos de investigadores rusos.
Con la investigación de cientificos como Peter Gariaev, de la Academia de Ciencias de Rusia, se puede explicar directa o indirectamente y a la vez comprender fenómenos como la clarividencia, la intuición, actos espontáneos y de sanación a distancia, auto sanación, técnicas de afirmación, la influencia mental sobre los patrones del tiempo y mucho más. Además, existe evidencia para un nuevo tipo de medicina en la cual el ADN puede ser influenciado y reprogramado por las palabras y frecuencias sin extraer y reemplazar los genes individuales, como se hace con técnicas convencionales. En otros términos, es posible con el pensamiento incluso influir a nivel genético en nuestro cuerpo y en la curación de enfermedades.

Solamente el 10% de nuestro ADN está siendo usado para producir proteínas. El otro 90% es considerado "ADN basura o desperdicio".

Los investigadores rusos convencidos que la naturaleza no es silenciosa, reunieron a genetistas y lingüistas para explorar ese 90% de "ADN basura". Sus resultados, hallazgos y conclusiones son muy interesantes y revolucionarios.

De acuerdo a ellos, nuestro ADN no es sólo responsable de la construcción de nuestro cuerpo sino que también sirve como almacenaje de información y comunicación. Los lingüistas rusos descubrieron que el 90% del código genético aparentemente inservible, sigue las mismas reglas que todos los idiomas humanos. Para este fin ellos compararon las reglas de la sintaxis, es decir la forma en que las palabras son puestas juntas para formar una frase y oraciones, la semántica, o sea el estudio del significado en las formas de la lengua y la gramática o conjunto de reglas y principios que rigen el uso de un idioma.

Los investigadores descubrieron que los nucleótidos de nuestro ADN siguen una gramática regular y tienen reglas fijas tal como nuestro idioma, independientemente de cuál sea este.
Es decir, relacionamos el lenguaje de los propios lingüistas con el de los biólogos y vemos que definen el fonema como la unidad mínima de una lengua que no se puede analizar en unidades más pequeñas (al igual que el nucleótido en la molécula de ADN) y cuya función se define a través de:

a) Su expresión: Que es la materialización de los mismos (el sonido vibracional, la onda)
b) Su forma: Que es el lugar que ocupan en el sistema (la cadena de ADN).
c) Su contenido: Que es el papel que puedan desempeñar y el uso que pueden tener en una lengua (la formación de determinadas proteínas en función de sus relaciones).

Y otro tanto ocurre cuando leemos que el valor de las piezas de una lengua reside en las relaciones que se establecen entre ellas (como las bases nitrogenadas en nuestro ADN). Pues bien, los investigadores rusos han descubierto que la inteligencia subyacente en los procesos que dan lugar a una lengua se da ya en la interrelación y elección de nucleótidos para la síntesis de proteínas a nivel del ADN.

Hallaron que los pares de bases de nuestro ADN se combinan tal como se hace en la gramática regular y han establecido reglas como nuestras idiomas. Así que las lenguas o idiomas no surgieron por coincidencia, sino que son un reflejo de nuestro ADN inherente.
El biofísico ruso y biólogo molecular Pjotr Garjajev (Peter Gariaev) y sus colegas también exploraron la conducta vibracional del ADN: "La función de los cromosomas vivientes como computadoras holográficas/solitónicas utilizando la radiación láser endógena del ADN".

Esto significa que se las arreglaban, por ejemplo para modular ciertos patrones de frecuencia hacia un rayo láser y con él influenciaban la frecuencia del ADN y así la información genética misma. Ya que la estructura básica de los pares de bases nitrogenadas del ADN, y del lenguaje, es de la misma estructura, ninguna decodificación de ADN es necesaria.
El Grupo de investigación de Gariaevs tuvo éxito al comprobar que cromosomas dañados por rayos X pueden ser reparados. Captaron patrones de información de un ADN en particular y lo transmitieron hacia otro, así reprogramando las células a otro genoma. Así que ellos transformaron con éxito, por ejemplo embriones de rana a embriones de salamandras simplemente por transmitir los patrones de información del ADN.

De esta manera la información completa fue transmitida sin ninguno de los efectos colaterales o disarmonías encontradas cuando se sacaban y reintroducían genes individuales provenientes del ADN. Más información en el post relacionado: 21/11/2008

Esto representa una verdadera revolución. Todo esto simplemente por aplicar vibración y lenguaje en lugar del procedimiento convencional de cortar y pegar.

Este experimento evidencia el inmenso poder que tiene la onda (vibración) sobre la genética.

Muchos maestros espirituales han sabido que nuestro cuerpo es programable mediante el lenguaje, las palabras y el pensamiento. Ahora esto ha sido científicamente probado y explicado. Por supuesto, la frecuencia tiene que ser correcta. Y esta es la razón porque no todos tienen éxito de igual manera o pueden hacerlo siempre con la misma fuerza. El individuo debe trabajar en los procesos internos y madurar para establecer una comunicación conciente con el ADN.
La práctica regular de zazen, favorece la expansión de la conciencia y fortalece la energía vital. La calma, el equilibrio y la concentración que se experimentan durante la meditación influye directamente en la capacidad para reprogramar, no solo conductas si no la estructura misma del ADN, y esto tambien es motivo de investigación científica.

Los investigadores rusos están convencidos de que armonizando los sonidos que emitimos - es decir las palabras - en una determinada frecuencia se puede llegar a influir en el ADN. esto puede explicar los descubrimientos del investigador japonés Masaru Emoto quien ha demostrado - a través de experimentos repetibles y acompañados de gran cantidad de imágenes gráficas - cómo las palabras y la música son capaces de alterar la estructura molecular del agua. Y no olvidemos que estamos formados por 2/3 partes de agua.
También podríamos entender mejor cómo el sonido de los cuencos de cuarzo pueden curar el cáncer.
Actualmente la música, como terapia, ocupa un rol destacado en la cura de muchas enfermedades neurológicas, inmunológicas y psicosomáticas.

La base de todo este complejo proceso de intercambio de "textos" en forma de sonidos yace en la naturaleza vibracional. El ADN se expresa, según los investigadores rusos, a través de ondas (solitónicas) que pueden almacenar información durante mucho tiempo y son capaces de propagarse, sin deformarse, a grandes distancias en medios no lineales.

Para hacerse una idea de la capacidad de las ondas solitónicas, en 1988 Thierry Georges y su equipo del Centro de Investigación y Desarrollo de France Telecom combinaron ondas solitónicas de diferentes longitudes para realizar una transmisión superior a un terabit por segundo ( 1.000.000.000.000 bits/segundo)

"La mayoría - explica Gariaev - intenta entender los principios del ordenador biológico que es el ADN a través de una fijación exclusiva a las reglas del ADN de Watson, Crick y Chargaff, la igualdad entre las bases de adenina-timina, guanina-citosina. Y eso es correcto pero no suficiente.
El ADN en los sistemas vivos tiene atributos de onda que nos llevan a una dimensión desconocida. El "muy conocido" código genético es tan sólo la parte del código referida a la síntesis de proteínas... y nada más. Pero los cromosomas trabajan como ordenadores solitónicos holográficos bajo la influencia de radiaciones láser endógenas de ADN".

El ADN funciona como una antena cuyas caracteristicas vienen determinadas por su tamaño. La molécula extendida tiene alrededor de dos metros de longitud y una frecuencia natural de 150 megahertzios. Curiosamente esta frecuencia está exactamente en la banda utilizada por el radar humano para las telecomunicaciones e ingeniería de microondas. Es decir, nosotros usamos exactamente el mismo rango de frecuencia para recibir y emitir señales a nivel de ADN que en nuestra tecnología.


El ADN no sólo puede resultar afectado por la radiación electromagnética de forma dañina sino también puede ser alterado en la dirección contraria con la radiación adecuada porque para ello somos portadores de un microchip electrobiológico, un superconductor que toma la información electromagnética del medio ambiente, la almacena y probablemente después de codificarla puede también emitirla.

Los rusos descubrieron que la oscilación vibratoria de nuestro ADN puede causar patrones de perturbación en el vacío produciendo agujeros de gusano magnetizados, equivalentes microscópicos de las perturbaciones Einstein-Rosen formadas en las inmediaciones de los agujeros negros (dejados por las estrellas que estallaron).

Estas son conexiones en forma de túnel entre áreas completamente diferentes en el universo a través de las cuales la información puede ser transmitida más allá del del espacio-tiempo. El ADN atrae estos bits de información y los pasa a nuestra conciencia. Este proceso de hiper comunicación o comunicación cósmica es de lo más efectivo en un estado de relajación o de meditación.
El stress, las preocupaciones o el exceso de pensamientos obstruyen esta hiper comunicación o distorsionan la información haciéndola inútil. En la naturaleza la hiper comunicación ha sido aplicada exitosamente por millones de años. El flujo organizado de vida en el estado de insecto prueba esto dramáticamente. El hombre moderno lo conoce solamente en un nivel mucho más sutil como "intuición". Pero nosotros, también, podemos recuperar pleno uso de él.
En la naturaleza, cuando una hormiga reina es separada de su espacio en su colonia, la construcción aún continúa fervientemente y de acuerdo al plan. Si se mata a la reina el trabajo en la colonia se detiene. Ninguna hormiga sabe qué hacer.
Aparentemente la reina envía los "planes de construcción" también desde muy lejos a través de la conciencia de grupo a sus sujetos. Ella puede estar tan lejos como lo desee, mientras que esté viva. La hiper comunicación en el hombre se encuentra más frecuentemente cuando uno repentinamente gana acceso a la información que está fuera del conocimiento base u ordinario.
Algunos animales "saben" también, desde lejos, cuando sus amos estan por regresar a casa.

Esta hiper comunicación es a veces experimentada como inspiración o intuición.

Hay muchos ejemplos, y algunos célebres:

El compositor italiano Giuseppe Tartini por ejemplo, soñó una noche que un demonio se sentaba al lado de su cama tocando el violín, a la mañana siguiente Tartini fue capaz de escribir la pieza completa exactamente de memoria, la llamó la Sonata Gorjeo del Diablo.
Dimitri Mendeleyev, químico ruso vió en sueños la clave para la organización de la Tabla Periódica de los Elementos.
Paul McCartney soñó su célebre canción "yesterday". Una mañana se despertó y tenía la melodía completa en su cabeza, se sentó en el piano y le dió forma inmediatamente. Para él era tan perfecto como le había llegado que en un principio pensaba que se trataba de alguna melodía que había escuchado antes.
El químico Friedrich Kekulé dedujo la estructura hexagonal de la molécula del benceno tras soñar con una serpiente que se mordía la cola.
Niels Bohr, físico danés descubrió gracias a un sueño la estructura del átomo, lo que le valió el Premio Nobel en 1922.

El ADN fantasma

Los científicos rusos irradiaron muestras de ADN con luz láser en cámaras especiales. En la pantalla se formó un patrón de ondas típico. Cuando retiraron la muestra de ADN, los patrones de onda no desaparecieron, si no que permanecieron. Decenas de experimentos de control demostraron que el patrón seguía proviniendo de la muestra retirada cuyo campo energético aparentemente subsistía por sí mismo. Este fenómeno fue denominado "Efecto del ADN fantasma"
Vladimir Poponin, físico cuántico, reconocido mundialmente por sus estudios sobre las interacciones entre los campos electromagnéticos y los sistemas biológicos, e investigadores del Biochemical Physics of the Russian Academy of Sciences se refiere así a ese efecto fantasma: "Después de reproducir esto muchas veces y verificar el equipo de todas las maneras concebibles nos vimos obligados a aceptar la hipótesis de trabajo de que alguna nueva estructura de campo estaba siendo excitada desde el "vacío" físico (actualmente recibe el nombre de Campo Punto Cero). Lo denominamos "ADN Fantasma" para dar énfasis a que su origen está relacionado con el ADN físico.

Se presupone que la energía fuera del espacio y del tiempo aún fluye a través de los agujeros de gusano luego que el ADN ha sido removido. El efecto colateral encontrado más frecuentemente en la hiper comunicación también en seres humanos son inexplicables campos electromagnéticos cerca de las personas involucradas.

El hallazgo más importante de estos experimentos es que proporcionan una oportunidad de estudiar la subestructura del vacío bajo perspectivas estrictamente científicas y cuantitativas. Es posible debido a la habilidad intrínseca del campo fantasma de acoplarse con los campos electromagnéticos convencionales.

"Esto implica que en ese acoplamiento podría producirse una transmisión de información desde lo que últimamente se ha dado en llamar "Campo Punto Cero", lo que en espiritualidad se llama: "el vacío creador". Se abre así un universo de posibilidades. De hecho, podría estar sucediendo que nuestro ADN esté recibiendo desde el primer día sus "instrucciones de ensamblado" más allá del espacio y tiempo conocidos. A partir de esas instrucciones la naturaleza holográfica del ADN iniciaría el proceso de organización. Una enseñanza budista muy antigua dice: "el vacío y la forma no son diferentes, el vacío se convierte en forma y la forma vuelve al vacío"

Antiguamente la humanidad había estado, como los animales, muy fuertemente conectada a la conciencia de grupo, ya que además actuaba como grupo. Para desarrollar y experimentar la individualidad nosotros los humanos de cualquier modo, tuvimos que olvidarnos de la hiper comunicación casi por completo, aunque conservamos nuestro instinto colectivo aún, incluso de manera inconciente. Así, una pequeña parte del cerebro, la corteza frontal (principalmente izquierda) se encargó hasta el momento de percibir y organizar la realidad. De ahí el desequilibrio y el aislamiento actual del ser humano "civilizado".

Pero ahora que estamos claramente estables en nuestra conciencia individual y que ya no la podemos llevar más lejos (se pueden ver los resultados), podemos crear una nueva forma de conciencia de grupo, principalmente una en la que tengamos acceso a la información contenida en el ADN sin ser forzados o remotamente controlados sobre qué hacer con esa información. Podemos ahora saber que, como sucede en Internet, nuestro ADN puede recoger información de la red y puede establecer contacto con otros participantes en ella.

Sanación a distancia, telepatía o clarividencia, pueden así ser explicados. Las conciencias están conectadas, solo hay que despejar, pulir, entrenar de nuevo este vínculo con la "conciencia universal", con la "red". Comenzar a percibirnos y a aceptarnos de otra forma.

La hiper comunicación para el ser humano moderno significa algo completamente diferente: Algunos científicos afirman que si los humanos con plena individualidad recobraran la conciencia de grupo, es decir, si son concientes de sus capacidades y de su conexión con la energía e información del universo, serían literalmente "dioses" con capacidad para crear, alterar y formar cosas sobre la Tierra. De hecho, esto es lo que hacemos siempre, somos creadores de realidades, está en nuestra naturaleza, solo que lo hacemos sin darnos cuenta y muchas veces en una dirección errónea e inútil. Lo interesante es conectar concientemente con esa conciencia, con ese "océano de potencialidad infinita".

La humanidad en forma colectiva se está moviendo hacia una nueva forma de conciencia colectiva.Muchos de los chicos de hoy serán niños con problemas tan pronto como ellos vayan a la escuela y sean "formateados". El sistema mueve pesadamente a todos juntos y de forma despersonalizada. Esta forma de educación demanda obviamente un ajuste, una actualización. De todas formas la individualidad de los chicos de hoy es tan fuerte, por la educación recibida, los condicionamientos del medio, etc, que muchos también rehusan este ajuste y abandonan sus idiosincrasias, su creatividad, sus pensamientos y sentimientos más puros y originales, de formas diversas, amoldándose cómodamente al sistema convencional.

Como sea, la misma evolución de la conciencia, hará que poco a poco la balanza se incline para el lado de la conciencia grupal, del ser humano conciente de sus posibilidades, viviendo en armonía y equilibrio, siendo creador conciente de su realidad.

Cuando mucha gente enfoca su atención o conciencia en algo similar como por ejemplo en Navidad, o el mundial de fútbol o en una catástrofe, entonces cierto número de generadores de números al azar en las computadoras de diversos centros de investigación, comienzan a entregar números ordenados en vez de números al azar, esto ha sido comprobado y demuestra la influencia de la conciencia colectiva en el mundo físico.

Resumiendo, los científicos rusos han realizado unos descubrimientos tan extraordinarios que amplian nuestra comprensión no solo de la genética humana, si no también de nuestra verdadera naturaleza y posibilidades. Es el punto donde la ciencia y la espiritualidad no están ya separadas, si no que expresan distintos aspectos de una misma verdad. Puede que en un futuro no tan lejano la Espiritualidad vuelva a ser la expresión más alta de la Ciencia.

domingo, 15 de agosto de 2010

Somos la naturaleza


La práctica de zazen es la expresión directa de nuestra verdadera naturaleza.

Desde ya, cualquier cosa que hagamos es expresión de nuestra verdadera naturaleza, pero sin esta práctica es difícil darse cuenta de ello.
Es así porque durante zazen, se puede ser conciente de esta esencia, de esta actividad universal. Más allá del pensamiento ordinario y de la realidad cotidiana. Es la experiencia "subjetiva", que es instranferible e irreemplazable.

El estado activo es parte de nuestra naturaleza humana y también de la naturaleza de toda existencia. Mientras estamos vivos, hacemos algo siempre. Pero cuando se piensa "estoy haciendo esto", "tengo que hacer esto" o "debo lograr algo especial", ya hay una separación, una dualidad y en realidad no se está haciendo nada. Cuando se renuncia a todo, cuando ya no se desea nada o cuando no se intenta hacer algo especial, entonces se hace algo.

Si no hay idea alguna de provecho en lo que se hace, entonces se hace algo.
Obviamente es normal tener deseos y el propósito es importante. Sin estos no vamos muy lejos. Pero cuanto más se busca un resultado o se espera un beneficio, nos estamos alejando en realidad de “eso” que hacemos o de lo que somos.

Cuando el sujeto y el objeto están separados, siempre hay dualidad. La dualidad genera dudas y contradicciones, y estas llevan a desequilibrios, a tomar malas decisiones, y se termina infeliz, insatisfecho o frustrado y generalmente enfermo.

En la práctica de zazen, lo que se hace no se hace para buscar algo. Quizás uno crea que está haciendo algo especial, pero en realidad es sólo la expresión de la verdadera naturaleza, es la actividad que aplaca el deseo más íntimo. Pero mientras se piense que se está practicando zazén para obtener algo, ésa no es la verdadera práctica.

Cuando algo existe tiene su propia y verdadera naturaleza. En el Zen se le llama la naturaleza de Buda, la esencia universal, cósmica, inherente a todo ser vivo. Pero si no experimentamos esta naturaleza, esta esencia, ¿estamos vivos realmente? En el sentido estricto del término, es obvio que si. Pero si no tomamos contacto, o dicho de otro modo, si no permitimos que esta naturaleza se exprese en nuestra vida, entonces es como estar muerto.

No es que se trate de hacer solo zazen, porque esta actitud se vuelve extrema, y se pierde naturalidad. Hay que hacer cosas de vivos, vivir la vida, experimentar, aprender, disfrutar. Pero sin este conocimiento de si mismo, de su verdadera naturaleza, la vida difícilmente tenga un sentido real y profundo y es muy probable que se corra a izquierda y a derecha buscando o huyendo de algo exterior, que es solo ilusión.

Cuando expresamos nuestra verdadera naturaleza, somos seres humanos. Cuando no, no sabemos qué somos. No somos animales, porque caminamos en dos pies y pensamos. Somos algo diferente de un animal, pero ¿qué somos?

Quizás seamos fantasmas. No sabemos cómo llamarnos. Un tipo de criatura que en realidad no existe. Cuando la mente y el cuerpo viven separados. No somos ya seres humanos, aunque existimos. Es como vivir una vida ajena. Es todo una ilusión.

De todas formas no hay manera de no expresar esta naturaleza. Somos esta naturaleza. El asunto es asumirla, conocerla, comprenderla, aceptarla. La naturaleza puede mejorarse, hacerla más bella, optimizarla, expandirla, darle un sentido, un toque “creador”. Como en un jardín Zen.

Es la base de la confianza en si mismo. Confianza y fe tienen el mismo origen. La fe tomó un sentido más religioso. Pero la verdadera religión no es tener fe en algo externo o en un dios inventado. La verdadera fe es asumir que nosotros somos los creadores, que estamos hechos de materia y energía universal y nuestra conciencia es la conciencia misma del universo. Esta es nuestra auténtica naturaleza.

Somos en esencia seres creadores. Si realizamos esto, la fe entonces ya no es ciega, la autoconfianza se vuelve natural, espontánea y fuente de creatividad.
El conocimiento de uno mismo genera autoconfianza y aceptación, y permite que expresemos a través de los pensamientos, la palabra y las acciones la verdadera naturaleza de nuestro ser.

jueves, 5 de agosto de 2010

La naturaleza de la energía


Cuando la energía fluye libremente en nuestro cuerpo, este es capaz de mantener la salud y el equilibrio fisiológico, sin necesidad de medicamentos.

La naturaleza de la energía es movimiento, cuando se estanca o se bloquea degenera y aparece el trastorno y la enfermedad.

Como vimos hasta ahora, la energía y la materia, es decir, el cuerpo físico, no están separados, comparten un mismo origen. Para que la energía fluya libremente, el cuerpo debe moverse, estirarse, equilibrarse, relajarse…, en definitiva, debe hacer ejercicios.

Pero hay otro factor muy importante a tener en cuenta: las emociones.

El pensamiento y las emociones mueven la energía de una forma poderosa. De hecho, el pensamiento es energía.
Las emociones en exceso son capaces de bloquear o de alterar el normal flujo de la energía. Por ejemplo: la ira afecta al hígado, lo bloquea, sube a la cabeza dando una serie de síntomas como cefaleas, insomnio, nerviosismo, temblores y es capaz incluso de desencadenar un ACV.
El miedo dispersa la energía, la diluye, debilita a los riñones y por consiguiente disminuye la vitalidad, esto traerá conjuntamente otra serie de síntomas y enfermedades: insomnio, debilidad general, trastornos sexuales, respiratorios, circulatorios, etc.
Demasiada preocupación daña al bazo y al estómago, produciendo variados trastornos gastrointestinales y una caída en el rendimiento y en la calidad de vida. En fin, los ejemplos abundan, para más data ver post del 13/11/08, 4/10/09 y 30/4/10.

La salud no es la ausencia de enfermedad.

La salud, al igual que la inteligencia, se cultiva, se cuida, se protege, en todos sus niveles: mental, emocional y físico.

Cada nivel tiene su particularidad, el cuerpo, la mente, el medio externo, el interno. Finalmente no son diferentes. "Mens sana in corpore sano". Esto es muy antiguo.

Hoy en día hay mucha tendencia a la vida sedentaria (concretamente falta de movimiento y ejercicios) y a un exceso de estímulos sensoriales (TV, ordenadores, videogames, etc.), además de las presiones en la vida social. La capacidad de adaptación y la resistencia a las enfermedades se va atrofiando.

Esto no se arregla con medicamentos cada vez más potentes ni con análisis de laboratorio cada vez más costosos, o con "cirugías preventivas".

La medicina moderna no mantiene la salud ni previene la enfermedad, puede salvar una vida, reparar un miembro o evitar quizás un empeoramiento en una determinada enfermedad, lo cual no es poco.
Para mantener la salud física y mental, la energía vital debe fluir, como es su naturaleza, en todas las direcciones. Cada órgano o parte del cuerpo, tiene su particularidad y necesidad específica. Para esto se debe llevar una correcta higiene de vida.

-Hay que hacer cotidianamente ejercicios físicos apropiados (a la edad, la condición, la necesidad). Chi kung, yoga, artes marciales, deportes.
-Estudiar, es decir, cultivar la inteligencia, la memoria, las cualidades superiores de la mente, la concentración, la observación, la atención.
-Desarrollar una respiración profunda y calma.
-Practicar la meditación: el aspecto inmóvil y silencioso. Zazen
-Comer moderadamente alimentos naturales y acordes a la época del año.
-Controlar los excesos (incluso emocionales).
-Evitar el estancamiento (físico y mental).
-Sentirse agradecidos y caminar libremente, convencidos de que cada momento es una oportunidad para comenzar de nuevo y crear la vida que uno desea y necesita.

Nuestro cuerpo tiene su propia inteligencia.
Cada célula que lo compone es conciente y respira. Energía e información en constante movimiento.

La salud no depende de una vacuna o de un medicamento. Por el contrario, si estos no están correctamente indicados pueden ocasionar más trastornos y dificultar la curación.

En definitiva,
la salud depende de la alegría de vivir.

domingo, 1 de agosto de 2010

Hijos del deseo

Sabemos que un pensamiento en el cerebro se convierte en información química, por medio de un neuropéptido que transmitirá al resto del cuerpo un mensaje determinado.

Pero, ¿de dónde sale este mediador químico? ¿Qué mecanismo obró para que un grupo de moléculas se ensamblen de una manera precisa y con un fin determinado, sin la intervención de nuestra voluntad? Acaso, ¿Hay una inteligencia detrás de nuestra inteligencia?

Esta simple observación lleva a plantear otra serie de preguntas profundas sobre nuestra naturaleza y sobre la naturaleza de la vida en general.

La vida orgánica en la Tierra procede de lo inorgánico.

La opinión más extendida en el ámbito científico establece la teoría de que la vida evolucionó de la materia inerte en algún momento entre hace unos 4.000 millones de años, cuando se dieron las condiciones para que el vapor de agua pudiera condensarse por primera vez y 2.700 millones de años, cuando aparecen los primeros indicios de vida. Como los átomos se agruparon en moléculas que dieron origen a células con capacidad para multiplicarse y transmitir información, es motivo de teorías y discusiones.

Hay un tema que la ciencia no toca, ya que no se puede objetivar con el método científico convencional, y es el de la conciencia.

De que manera una agrupación de materiales inertes llegan a desarrollar una célula viva con conciencia, es un misterio.
Evidentemente la necesidad de transmitir una determinada información ha sido esencial en este proceso. Podemos estudiar y tratar de comprender que significa el ADN como molécula, y su evolución. Pero, ¿de dónde surge la vida?

Si investigamos más allá de esta molécula de ADN y la separamos en sus componentes fundamentales, en protones, electrones y partículas aún menores, entraríamos de hecho en el mundo de la cuántica. De no ser así solo nos toparíamos con un espacio vacío e inerte y tendríamos que conformarnos con afirmar que la vida surge de la nada.

En el nivel cuántico, la materia y la energía surgen a la vida de algo que no es ni materia ni energía, en Física a esto se le llama “singularidad”. Que se puede definir de modo informal y desde un punto de vista físico, como una zona del espacio-tiempo donde no se puede determinar ninguna magnitud física.

Por ejemplo, según el modelo del Big Bang, el universo surgió de una singularidad. Algo más diminuto que la cosa más diminuta posible de imaginar, que se expandió y dió origen a todo lo que conocemos (y a lo que no conocemos).

Y vuelve otra vez la pregunta, ¿y la conciencia?
¿Cómo surge un pensamiento? ¿De dónde?

Si pensamos en la palabra “casa”, no hay ningún átomo ni molécula de ADN, ni ninguna célula, que contengan esa información precisa. Simplemente surge desde una región que sabe como organizar la materia y la inteligencia, la mente y la forma.

¿Acaso pensamos que aspecto tenemos en el nivel cuántico?

Energía e información en constante movimiento en un gran vacío, ensambladas momentáneamente para originar una unidad viva y funcional, que en el plano biológico constituye un ser humano y en la realidad cotidiana tiene nombre y apellido.
Está claro que hay algo en nosotros que sabe como hacer las cosas.

Una conciencia fundamental, que es la conciencia misma del universo, capaz de crear y organizar la materia y la energía, la vida, los pensamientos, una célula o una estrella.

¿Cuándo se originó esta conciencia? ¿Apareció luego del Big Bang?.

Creo que es imposible saberlo o demostrarlo científicamente, siempre se encontrara un límite, un horizonte, más allá del cual no se pueda llegar, solo se podrá suponer o intuir.
Quizás existió siempre. Siempre es una palabra que incluye al tiempo, y en una “singularidad” el espacio-tiempo, no existen como tales.

Y nuestra conciencia, ¿Cuándo se originó? ¿Ya venía contenida en la información genética que recibimos? ¿Está separada acaso de la fuente original que crea a todos los seres y las cosas? Nuestro cuerpo cambia constantemente, cada día mueren y nacen millones de células, literalmente nos estamos rehaciendo todo el tiempo. ¿De dónde sacamos esta habilidad?

La conciencia es el origen de la vida.

De que manera se transforma en pensamientos y estos en materia, es un misterio. Es parte de nuestra naturaleza. Es así.
Desde la antigüedad, la filosofía taoísta que influyó a la medicina china, explica que el espíritu mueve la energía y esta mueve y organiza a la materia. Pero a su vez, sin materia, sin forma no hay espíritu, mejor dicho, este no se puede manifestar.

Este es el ciclo de la vida.

La eterna transformación. Conciencia y forma, espíritu y materia, pensamiento y cuerpo en una danza de continuo cambio.
Pero incluso antes que el pensamiento está el deseo.

Somos hijos del deseo.

El deseo (o la necesidad) es lo primero. Es la expresión más pura y esencial de la conciencia que busca materializarse.
El deseo y el propósito son parecidos. El propósito es un deseo específico, orientado, focalizado precisamente hacia un objetivo o una meta.
El propósito focaliza el pensamiento y atrae la materia. Es la diferencia entre una mente fuerte y una débil, y es la clave para cualquier éxito.

Volverse conciente que nuestra conciencia es parte de una conciencia mucho mas grande, que es la conciencia misma del universo, que nuestros pensamientos son los pensamientos mismos del cosmos, que incluso nuestros deseos forman parte de esta libertad y no hay manera de que no sea así, es fuente de inteligencia y de armonía.

Un viejo proverbio Zen dice: "vaya adonde vaya el caracol siempre muere en su casa".

Cuando traspasamos la ilusión de la individualidad y la apariencia y podemos comprender cual es nuestra verdadera naturaleza, los deseos, pensamientos y acciones, incluso la respiración, no serán un acto egoísta, si no que naturalmente afinarán y armonizarán con esta corriente cósmica.

De esta forma nuestras capacidades se potenciarán, ganaremos en salud y felicidad y podremos aceptar con más facilidad el rol de creadores.

Creadores de la propia realidad.

miércoles, 28 de julio de 2010

Cada célula respira

La nutrición celular comprende el conjunto de procesos mediante los cuales las células intercambian materia y energía con su medio.

La energía y la materia están en constante transformación. La fórmula de la teoría de la relatividad especial de Einstein: E=mc2, indica que la materia incluso en reposo posee una cierta cantidad de energía. La energía se materializa, la materia se desintegra liberando energía.

Las partículas sólidas que han ingresado en la célula por endocitosis están formadas por moléculas cuyos átomos están unidos entre sí por enlaces químicos.

Las moléculas y los átomos constituyen la materia por medio de enlaces químicos. En éstos queda retenida la energía.

Para que la materia y la energía puedan ser aprovechadas por la célula, es necesario que ésta rompa las moléculas de menor tamaño. Este proceso se llama digestión, y se produce por acción de las enzimas contenidas en los lisosomas.

Las partes útiles de la partícula pasan al citoplasma y se incorporan a él, lo que se denomina asimilación. Las partes que no son útiles son eliminadas fuera de la célula.

Las sustancias asimiladas tienen distintos fines: la materia se usa para elaborar otras moléculas, para reponer partes destruidas de la estructura celular y para liberar energía; este último proceso se denomina respiración celular.

La respiración celular

Es el proceso por el cual las células degradan las moléculas de alimento para obtener energía.

La respiración celular es una reacción exergónica, es decir: que desprende energía, donde parte de la energía contenida en las moléculas de alimento es utilizada por la célula para sintetizar ATP .

La respiración celular es una combustión biológica y puede compararse con la combustión de carbón o la leña. En ambos casos moléculas ricas en energía son degradadas a moléculas más sencillas con la consiguiente liberación de energía.
Tanto la respiración como la combustión son reacciones exergónicas.

Sin embargo existen importantes diferencias entre ambos procesos. En primer lugar la combustión es un fenómeno incontrolado en el que todos los enlaces químicos se rompen al mismo tiempo y liberan la energía en forma súbita; por el contrario la respiración es la degradación del alimento con la liberación paulatina de energía. Este control está ejercido por enzimas específicas.
En segundo lugar la combustión produce calor y algo de luz. Este proceso transforma energía química en calórica y luminosa. En cambio la energía liberada durante la respiración es utilizada fundamentalmente para la formación de nuevos enlaces químicos (ATP).

La respiración ocurre en distintas estructuras celulares.

La primera de ellas es la glucólisis que ocurre en el citoplasma.

La segunda etapa dependerá de la presencia o ausencia de O2 en el medio, determinando en el primer caso la respiración aeróbica (ocurre en las mitocondrias), y en el segundo caso la respiración anaeróbica o fermentación (ocurre en el citoplasma).

Los pasos son los siguientes:

1. Desde el medio externo llegan a la célula —procedentes de los alimentos— moléculas de ácidos grasos, glucosa y aminoácidos, con altos niveles de energía química.

La misma sólo puede ser aprovechada por la célula simplificando las cadenas de carbono que forman el armazón químico de las moléculas mediante la decarboxilación. La respiración aeróbica libera toda la energía contenida, la anaeróbica solo lo hace parcialmente.

2. En el citoplasma de la célula tiene lugar la glucólisis, que es la degradación de la glucosa. Cada molécula de glucosa se transforma en dos moléculas de ácido pirúvico, liberando una pequeña cantidad (2 moléculas) de ATP.

3. En la matriz de la mitocondria, que es un orgánulo situado en el citoplasma de la célula, el ácido pirúvico reacciona, comenzando el ciclo de Krebs. Se produce dióxido de carbono (CO2), que sale de la célula, e hidrógeno (H), que será aprovechado por la misma.

4. En las crestas mitocondriales. Mediante la acción de un conjunto de enzimas, el hidrógeno se une al oxígeno y forma agua (H2O), que es eliminada por la célula.

5. Como resultado final se obtienen 36 moléculas de ATP, que constituyen una fuente de energía disponible para la célula en el momento necesario.

Todos los seres humanos vivimos una primera experiencia al nacer. En el momento en que se corta el cordón umbilical, por el cual el feto recibe oxígeno y nutrientes durante la gestación, nos enfrentamos a nuestra primera acción como unidad independiente, que es: respirar.

A partir de ese instante, adquirimos una individualidad, dentro de un contexto social, en el que vamos a vivir y a desarrollarnos. La respiración nos permite vivir como individuos y conectarnos con el medio.
Respirar es lo primero y lo último que hacemos como individuos.

Ampliando un poco más, la respiración consiste en un intercambio gaseoso osmótico (o por difusión) con su medio ambiente en el que se capta oxígeno (O2), necesario para la respiración celular, y se desecha dióxido de carbono (CO2), como subproducto del metabolismo energético y vapor de agua.

Las plantas y los animales, lo mismo que otros organismos de metabolismo equivalente, se relacionan por la dinámica que existe entre la respiración y la fotosíntesis.

En la respiración se emplean el oxígeno del aire, que a su vez es un producto de la fotosíntesis de las plantas, y se desecha dióxido de carbono; en la fotosíntesis se utiliza el dióxido de carbono y se produce el oxígeno, necesario luego para la respiración aeróbica.

Como vemos, las plantas y los seres humanos no estamos separados, nuestra existencia está ligada estrechamente. Esto es para considerar. La respiración nos conecta con todo lo que nos rodea.

La respiración no está limitada solamente a los pulmones. Todo el organismo respira a través de los pulmones. Se encargan de capturar el oxígeno y de expulsar el anhídrido carbónico, pero es todo el organismo el que respira. Cada una de los miles de millones de células que lo forman, consumen oxígeno incansablemente para liberar de los azúcares, como vimos en la glucólisis, la energía necesaria e indispensable para realizar sus actividades.

Por eso es válido pensar que podemos respirar por cualquier parte del cuerpo. El pensamiento y la respiración están unidos. Cuando la mente acompaña a la respiración, esta se llena de energía y a su vez la mente gana en calma y concentración.
Pero este es tema de otro post.

sábado, 24 de julio de 2010

Ahora y aquí


Cuando se practica zazen no existe idea del tiempo ni del espacio. Quizás uno se diga "me siento a practicar en mi habitación a tal hora durante tantos minutos". De este modo tenemos una idea del tiempo y del espacio. Sin embargo, en realidad, lo que uno hace es simplemente sentarse y estar consciente de la actividad universal.

El tiempo y el espacio se funden y dejan de existir como tales.

Durante zazen el tiempo ya no pasa al ritmo del reloj, se puede decir que el tiempo ya no existe como tal y el espacio se vuelve ilimitado. Podemos naturalmente trascender, no solo los límites de la habitación sino también los límites del cuerpo físico y de la mente conciente.

Cuando practicamos zazén todo lo que existe es el movimiento de la respiración.

Uno está conciente de este movimiento. Nunca se debe tener la mente distraída. Estar conciente del movimiento no significa estar consciente del pequeño yo personal, del diálogo interno cotidiano, sino más bien de nuestra naturaleza universal, lo que se denomina: la naturaleza de Buda.

Esta clase de conciencia es muy importante porque en general tendemos a ser unilaterales. Nuestra comprensión usual de la vida es dualista: vos-yo, esto-aquello, bueno-malo, gano-pierdo.

Pero incluso estas categorías son parte de la gran mente, de la conciencia universal.

De la misma manera que nuestro conciente es parte de una conciencia universal, que incluye a todas las conciencias. Nuestro mundo es parte de otros múltiples mundos. Cada uno en si mismo es un universo. Hay muchos universos, está el universo del “vos” y del “yo”, del “esto” y del “aquello”. Cuando comprendemos que estas categorías son solo una forma de experimentar la vida, es posible trascenderlas, relativizarlas.

Durante la práctica de la meditación, momento tras momento se repite la misma operación, sin la menor idea del espacio ni del tiempo.

El tiempo y el espacio son una misma cosa. Generalmente se suele pensar "tengo que hacer tal cosa mañana", pero en realidad no hay un “mañana". Las cosas se hacen una tras otra. Punto a punto. Nada más. No existen un tiempo tal como "mañana" o “esta noche”. Ni un sitio fuera del que estamos.
A veces, cuando uno tiene dificultades o pasa por problemas, decimos "no debería haber venido a este lugar o, no debería haber hecho esto”. “Hubiera sido mejor ir para otro lado”. Uno se crea en la mente una idea del lugar separado del tiempo real. Un lugar separado del que se está, y uno entonces termina fragmentado en múltiples partes: una aquí, otra allá, otra mañana, otra ayer...

Se trata de vivir el momento. Esto que en teoría es muy aceptable, cuesta integrarlo a la forma que tenemos de pensar y de percibir la vida. Es una verdadera reeducación, mejor dicho, una revolución interior.

Concentrar la mente en el aquí y ahora es muy importante, y genera además un efecto energético y fisiológico enorme. Dicho de otra forma: el pensamiento que divaga, las dudas, los miedos, las preocupaciones, nos separan de este “ahora y aquí”, nos fragmentan y además consumen una cantidad enorme de energía. De manera que se está viviendo en otro tiempo y en otro lugar, gastando recursos en vano.

Así, pues, cuando nos sentemos a practicar zazen, lo fundamental es la concentración en la respiración y en la postura, es decir, en lo que debemos hacer en ese momento. Ésta es la práctica del Zen. En esta práctica no hay confusión. Cuando se establece esta forma de vida no hay confusión de ninguna especie. Luego, con la continuidad, el cerebro se acostumbra a concentrarse y a focalizar la atención en cada cosa, en cada momento.

El espíritu, la respiración y el cuerpo, no están separados.

Si el cuerpo está en la postura correcta, estable, en equilibrio, la espalda y la cabeza derechas, con las piernas bien enraizadas en el suelo; naturalmente el flujo de pensamientos disminuye y resulta más fácil la concentración, y la respiración, que es como un puente que une el mundo interior del exterior, se vuelve lenta y profunda, lo que a su vez favorece la concentración y la calma.

De esta manera, se puede percibir y comprender que cada momento es único e irrepetible, y que la vida en realidad no es una línea continua, si no que está compuesta de una sucesión de estos momentos irrepetibles. De estos “ahora” y de estos “aquí”.

"Aquí" podremos volver, pero a este momento, nunca más, por eso el "ahora" es único.

Ahora y aquí se encuentra la puerta de la salud y la felicidad.

viernes, 9 de julio de 2010

El árbol de los frutos más dulces


¿Qué es la felicidad?
La pregunta parece un poco absurda, ¿Quién no conoce, aunque sea un momento de felicidad en su vida?
Pero, ¿Qué significa ser feliz?

Mucha gente pasa su vida oscilando entre la felicidad y el dolor, podría decirse que es casi una condición natural del ser humano. Entonces aquí viene otra pregunta, ¿Quién no conoce el dolor?

Desde que nacemos estamos confrontados al dolor.

Duele nacer, duele crecer, duele envejecer, duele morir. Separarse de los que uno quiere duele, estar con los que no queremos también duele, la enfermedad es dolor, tropezar con una piedra duele. Todo lo que nos hace infelices, las frustraciones, el odio, la soledad, tarde o temprano, termina provocando dolor.

Lo curioso es que poseemos un sistema nervioso sensitivo altamente especializado, lo último en materia de sensibilidad y discriminación de las sensaciones. Posee múltiples vías nerviosas y complejas conexiones con estructuras cerebrales, como el tálamo y la corteza sensitiva, que nos permiten experimentar e identificar una enorme variedad de estímulos (internos y externos).

Incluso el dolor tiene un componente subjetivo, un umbral que es relativo, flexible, que se puede modificar bajo diversas circunstancias (psíquicas y físicas).

Es como si la naturaleza nos hubiera dotado de herramientas especiales para sufrir, o mejor dicho, para experimentar el dolor.
¿Con que objeto?

Se hace evidente que el dolor es un mecanismo de adaptación natural. Un límite. Una barrera. Sin este límite no solo no es posible experimentar la vida, es imposible sobrevivir. ¿Se imaginan estar anestesiados para todos los estímulos, mentales y físicos?, no solo es peligroso, es como estar muerto.

Pero el sufrimiento, como todo límite, puede ser atravesado, trascendido. Y justamente, para trascender un límite, hay que conocerlo, comprenderlo, incluso aceptarlo. El dolor es parte de nuestra vida, nos marca límites. Que no hacer, que no tocar, que no comer, incluso que no pensar. A veces es el resultado de nuestros malos hábitos, de nuestros errores y malas elecciones.

Pero no todo son límites. No todo es dolor ni sufrimiento. Existe también la felicidad, el placer, el sentimiento expansivo, la otra cara de la moneda.

La naturaleza tiene dos tendencias opuestas que se complementan de forma equilibrada: La generación y el control. Nutrición y límite. Como un río: sin agua se seca, pero sin márgenes desbordaría. La nutrición genera, el límite controla.

Demasiada nutrición provoca un exceso, demasiados límites una escasez. En la educación es parecido. Demasiado permisiva provoca debilidad, demasiado rígida, anula a la persona.
Así que podemos decir que la vida es sufrimiento o que la vida es felicidad, depende de nuestra percepción, de nuestras experiencias, de la visión que tengamos sobre las cosas, los demás y nosotros mismos, y de la habilidad para encontrar un equilibrio.

Entonces, felicidad y sufrimiento, placer y dolor, son dos caras de una misma realidad. Se podría decir que una está en relación con la otra.

La felicidad nutre, permite disfrutar, expandir, generar. Es cálida y suave, es fuente de armonía y de bienestar indispensables para vivir.
El dolor limita, es lo que nos permite evolucionar, cambiar, mejorar. Aprendemos de nuestras equivocaciones, transformar el error en acierto nos ayuda a crecer, encontrar nuevas soluciones a las dificultades, es lo que nos hace mejor adaptados.

Se dice que la felicidad es el espacio entre dos sufrimientos y que el placer, de hecho, es la ausencia de dolor.

Pero curiosamente, tenemos también receptores y una estructura orgánica que puede generar placer y felicidad, y controlar el dolor.

Hay hormonas como la serotonina, o las endorfinas que tienen una acción sobre el placer y el dolor.
Podemos generar pensamientos positivos que provoquen una cascada química en el cuerpo, y que además, se vuelvan semillas de otros pensamientos positivos, y estos frutos positivos, a su vez darán semillas. Así que también tenemos la capacidad de generar felicidad con nuestra mente, con nuestros sentimientos, con nuestra respiración, y mantenerla, nutrirla, sin depender exclusivamente del sufrimiento.

El dolor está para enseñarnos, pero la lección puede, y debe, ser aprendida, asimilada de manera de no caer dos veces en el mismo agujero, ni repetir los mismos errores día tras día. Pero incluso si caigo, me levanto. Y esta es una gran verdad. Muy simple y muy profunda: Siete veces me caigo, ocho veces me levanto.

Entonces, podemos conocer nuestros límites y dificultades y trascenderlos, integrarlos. Y luego, quizás aparezcan otras dificultades, que podrán ser comprendidas y trascendidas. Y esto es lo que nos hace creadores de nuestra realidad.
Puede ser sufrimiento y límites, o felicidad y creatividad. Depende de cada uno.

El universo entero vibra de abundancia y felicidad.

Volviendo a la pregunta ¿Qué es la felicidad?
Cada uno tiene la respuesta.

Creo que la felicidad es un sentimiento que nos pertenece, es parte de nuestra naturaleza, y puede ser creada, nutrida, mejorada, expandida y además compartida.
Pero la felicidad por si misma no existe, no significa nada. Un bebé puede ser feliz, pero no lo sabe, no es conciente aún, le falta perspectiva.
La verdadera felicidad madura con la vida y no solo incluye al sufrimiento, también incluye a los otros, a todos los seres.

El árbol que da estos frutos está alimentado de muchas experiencias, de muchas vivencias, incluso dolorosas. Pero finalmente, gracias a la comprensión y a la reflexión profunda, podemos disfrutar de los frutos más dulces.

domingo, 20 de junio de 2010

Enderezando la espalda

Una persona tiene la edad de su columna”, este antiguo proverbio chino señala la importancia que tiene el estado de la columna vertebral.

Pero, ¿Por qué es tan importante tener la espalda derecha?

Empecemos por el principio.
La columna vertebral erecta es nuestro principal rasgo evolutivo, incluido el cerebro, claro está. Como iremos viendo, el cerebro, la médula espinal y la columna vertebral están íntimamente relacionados.
El hecho de haber comenzado a caminar en dos pies (bipedestación) generó una serie de cambios que marcaron drasticamente la evolución de nuestra especie.

Hace unos 6 ó 7 millones de años en África, como adaptación a las condiciones de la sabana aparecieron primates capaces de caminar fácilmente de modo bípedo y mantenerse erguidos. Este era un medio cálido y con fuerte radiación ultravioleta e infrarroja , en otras palabras: el sol pegaba muy fuerte, de manera que una de las mejores soluciones adaptativas era parase en dos pies y disminuir la cantidad de pelos de la piel, esto evita el excesivo recalentamiento del cuerpo. Pero parece que el efecto del sol directo en la cabeza, ha influido de forma determinante en la explosión evolutiva de nuestra especie.

Para lograr la postura y marcha erecta han tenido que aparecer importantes modificaciones:

Cráneo:
Para permitir la bipedestación, el foramen magnum (u orificio occipital por el cual la médula espinal pasa del cráneo a la columna) se ha desplazado; mientras en los simios el foramen magnum se ubica en la parte posterior del cráneo, en el Homo sapiens (y en sus ancestros directos) el foramen magnun se ha "desplazado" casi hacia la base del mismo.

Columna vertebral:
La columna vertebral bastante rectilínea en los simios, en el Homo sapiens y en sus ancestros bípedos ha adquirido curvaturas que permiten soportar mejor el peso de la parte superior del cuerpo, tales curvaturas tienen un efecto amortiguador, tipo "resorte".

Por lo demás la columna vertebral ha podido erguirse casi 90º a la altura de la pelvis, si se compara con un chimpancé se nota que al carecer este primate de la curva lumbar, su cuerpo resulta empujado hacía adelante por el propio peso; en la columna vertebral humana el centro de gravedad se ha desplazado, de modo que el centro de gravedad de todo el cuerpo se sitúa encima del soporte que constituyen los pies (está más pegado a la línea vertical del cuerpo). Al tener el Homo sapiens una cabeza relativamente grande el centro de gravedad corporal es bastante inestable. Otro detalle; las vértebras humanas son más circulares que las de los simios, esto les permite soportar mejor el peso vertical.

Pelvis:
La pelvis se ha debido ensanchar, lo cual ha sido fundamental en la evolución de nuestra especie. Los huesos ilíacos de la región pelviana en los Homo sapiens (e inmediatos antecesores) "giran" hacia el interior de la pelvis, esto le permite soportar mejor el peso de los órganos al estar en posición erecta. Esta modificación de la pelvis implica una disminución importante en la velocidad de la carrera por parte de los humanos. La bipedestación implica una posición de la pelvis, que hace que las crías nazcan "prematuras": en efecto, el parto humano es denominado ventral acodado ya que existe casi un ángulo recto entre la cavidad abdominal y la vagina que en el pubis de la mujer es casi frontal, si en todos los otros mamíferos el llamado canal de parto es muy breve, en cambio en las hembras de Homo sapiens es más prolongado y sinuoso, esto lentifica el trabajo de parto y puede traer complicaciones, este tipo de gestación y parto ha sido fundamental en la evolución de los seres humanos, a nivel de lazos sociales, lenguaje, hábitos que llevaron a una serie de cambios en la configuración del sistema nervioso y del resto de la fisiología. Entre otros motivos: una hembra debía tener mayor número de crías en su vida fértil y también, con la evolución cultural, comenzó a ser ayudada a parir.

La columna vertebral además de conducir todos los impulsos nerviosos que entran y salen por la médula espinal, representa un eje de verticalidad y de equilibrio. Existe un flujo de energía vital (CHI) que la recorre y su correcta posición influye incluso en el normal funcionamiento de los órganos internos.
Cuando la espalda, o sea la columna vertebral, esta derecha, el flujo de sangre y energía es abundante y el cerebro recibe suficiente nutrición e información. Y a su vez, cada órgano, cada extremidad, cada parte del cuerpo conectada puede recibir convenientemente el impulso nervioso y la información que sale del cerebro.

Si el centro de gravedad está correctamente ubicado, la postura es equilibrada, esto trae una serie de beneficios psíquicos y fisiológicos.

Es más fácil encontrar la estabilidad a un menor costo energético.
Ahorrar energía es fundamental para cualquier organismo, de forma que todo lo que hagamos en las posturas correctas influirá directamente en la salud y claro, en la felicidad.
Más energía a menor costo= mejora la adaptación y la función de los sistemas.

Si la espalda está encorvada, se generan tensiones innecesarias, ya que las estructuras de sostén se verán obligadas a tirar de manera desigual para que el cuerpo o la cabeza no caigan. Esa condición si no se corrige trae como consecuencia dolor y mal funcionamiento de los órganos internos, esto limita el movimiento y genera rigidez en una estructura que debe ser móvil y flexible, cuya naturaleza es conducir.

Si a una manguera la acodamos, la comprimimos o la torcemos, el flujo de líquido en su interior disminuirá, se afectará. Imaginemos ahora a la columna como un tubo flexible que de manera dinámica conduce energía, nutrientes e información. Cualquier rigidez o torcedura alterará su función, y su propia naturaleza, que es estar erecta y flexible.

Hay dos zonas importantes en la columna.

A nivel de la parte baja de la espalda, es decir: entre las últimas vértebras dorsales y las primeras lumbares (D11 a L3) y la parte alta de la misma, entre las últimas vértebras cervicales y las primeras dorsales (C7 a D2). (ver referencia)

La parte baje sostiene a la espalda y la parte alta a la cabeza.
En estas dos zonas debe haber una cierta tensión, se le llama: Tensión justa, ya que no es ni una laxitud ni una crispación. Si estas zonas están fuertes y flexibles, la espalda y la cabeza pueden estar derechas, en equilibrio y sin esfuerzo, y como vimos antes, esto es fundamental.

No solo a nivel de la salud. Es una cuestión de evolución. Si la espalda se encorva o se tuerce, envejecemos más rápido y se reduce la capacidad de adaptación.
Si la espalda está derecha, los hombros se relajan con facilidad y se libera la presión en el cuello (que contribuye a bloquear el flujo hacia y desde el cerebro).

El área baja de la espalada: la zona lumbosacra, tiene tendencia a debilitarse con el paso del tiempo y por la falta de mantenimiento, lo que afecta el estado de los riñones que se encargan de la energía vital. Por eso en la vejez la espalda tiende a encorvarse. De aquí la frase del comienza: tenemos la edad de nuestra columna. Si podemos mantener nuestra columna vertebral estirada y flexible, el envejecimiento del organismo se ralentiza.

La espalda recta no solo aporta dignidad y nobleza a la postura, ayuda a que el cerebro potencie sus capacidades, al obtener mejor nutrición e información y equilibre su funcionamiento, esto evidentemente aumenta la inteligencia y permite que se expanda la conciencia.
Este hecho simple y natural, no solamente nos mejora como individuos si no que representa una evolución (y una revolución) que afecta incluso a los demás.

Por eso es fundamental enseñar a los niños a tener la espalda derecha y adoptar buenas posturas, en particular de pié y sentados.

Los respaldos de los asientos en general son muy malos, en las casas, en la escuela o el trabajo. La vida sedentaria, pasar largas horas sentados: frente a la TV, a la computadora, estudiando o leyendo, etc, en malas posiciones, con la cabeza inclinada y la espalda encorvada, favorece aún más esta debilidad. Luego se pierde referencia, sensibilidad, estamos torcidos y no nos damos cuenta y ahí se complica más.

Por el contrario, cuanto más concientes somos del estado y posición de la espalada (y del resto de la postura), el sistema propioceptivo, actuará corrigiendo de manera inconciente y automática las deformidades y malas posturas, equilibrando entre otras cosas el tono de los músculos posturales.

Hacer ejercicios para mantener la columna vertebral es muy importante. Yoga, taichichuan y chi kung son disciplinas muy valiosas para esta finalidad.

Para aprender a estar bien sentados, en una postura fuerte y estable, con la espalda y la cabeza derechas, correctamente alineadas y en equilibrio, la práctica de zazen (meditación Zen) es lo mejor y su eficacia está demostrada, incluso científicamente.

Tener la espalda derecha nos hace dueños de nuestro cuerpo y de lo que pensamos, nos permite controlar mejor las emociones y generar una respuesta rápida y eficaz.

Es el rasgo evolutivo que nos caracteriza.

Elevarnos hacia el cielo manteniendo las raíces en la tierra.

martes, 15 de junio de 2010

Los pensamientos son libres


Los pensamientos son libres.

Esta afirmación que parece muy simple y hasta elemental, encierra una verdad tan enorme y profunda como el universo.
Pero primero hay que ser saber que es la libertad.
¿Qué significa ser libre? ¿Libre de qué?
¿Acaso tiene la misma significación esta palabra para un prisionero que para alguien que no lo es?
Si no estás preso ni eres esclavo, ¿cual es el valor de la libertad?.

Sin embargo, todo el mundo quiere ser libre, sentirse libre. Se habla de libertad como una cualidad superior del ser humano. Una aspiración casi ideal.
Pero la libertad no es un concepto. Es un sentimiento, una experiencia subjetiva.

Somos en esencia libres, porque nuestros pensamientos son libres.

Somos lo que pensamos, por eso somos libres.

El ave que vuela hace que el espacio se vuelva ilimitado.
Para el pez que nada, el océano es ilimitado.

Sin embargo, si los sacamos de su elemento, de su naturaleza, no solo perderían esa libertad, también perderían la vida.
Pero en esencia el ave y el pez no son ni libres ni no libres, simplemente son.

Un ave es una verdadera ave cuando vuela y un pez es un verdadero pez cuando nada.

Nuestra naturaleza es ser concientes.

Viajar con nuestra mente y trascender los límites del tiempo y del espacio.

Somos capaces de imaginar, de crear, de aprender y poder comunicarlo a los otros. De observar y de observarnos. Tenemos la capacidad de ir más allá de los límites del pensamiento conciente y trascender incluso la realidad cotidiana.
Esa es nuestra verdadera naturaleza.

El espíritu no tiene forma, no conoce los límites de la materia, pero necesita de ella para manifestarse, para expresarse.
Creo que por eso encarnamos, para hacer la experiencia de ser concientes. El espíritu que se experimenta y se conoce a si mismo. Sin un continente o un envase, es decir, sin un cuerpo físico, no es posible.
Pero en esencia somos seres espirituales, que durante un breve lapso de tiempo colapsamos en un cuerpo de carne y hueso, sujeto a leyes físicas, a la gravedad, a la relatividad y a límites perceptuales.

Un cuerpo que experimenta deseos, dolor, frío, hambre y que además está cambiando todo el tiempo. Que envejece y un día morirá.

Pero la conciencia es más rápida que la velocidad de la luz. No conoce los límites de la relatividad ni de la mecánica. Puede viajar en el tiempo, influir en el futuro y en el pasado y no solo eso, tiene además la capacidad de organizar la materia y crear literalmente mundos y universos.
Esa es nuestra esencia.

Los pensamientos son libres, ya que no pueden ser atrapados ni encerrados, ni siquiera adivinados. Y los pensamientos, como actividad de la conciencia, influyen en la materia, en el cuerpo físico y en la realidad que es creada. Y hay muchos tipos de pensamiento, que dependen entre otras cosas del área del cerebro en la que se generan y de la cantidad de energía e información que poseen.

Podemos estar rumiando vanalidades o problemas sin sentido todo el día. O tener un pensamiento que lo envuelva todo en un instante y abrace las contradicciones de la vida, creando una realidad más amplia y profunda.
Un pensamiento que penetre la verdad y no conozca la duda. Vasto como el cielo y profundo como el océano.

Necesitamos ser libres solo cuando nos sentimos prisioneros. Si nos identificamos con nuestros límites y contradicciones, siempre necesitaremos ser libres.
La libertad es la aspirina de los esclavos.

Podemos asumir nuestros límites sin identificarnos con ellos y de esta forma, no necesitar ser libres ni liberarnos de nada y hacer simplemente lo que hay que hacer y luego, si lo deseamos, cambiar de dirección.

Cuando el ave vuela es un verdadero ave, expresa su libertad y su auténtica esencia, inconcientemente y naturalmente.

Cuando un ser humano libera su mente y trasciende los límites de su conciente, de su pensamiento ordinario, puede percibir la verdadera naturaleza de si mismo y de todas las cosas. Alcanza la raíz, la esencia misma de la existencia. Una vida auténtica y completa.

He aquí un poema del maestro zen Ryokan:

El pasado quedó atrás,
el futuro aún no ha llegado,
el presente se nos escapa;
las cosas cambian continuamente, sin ningún fundamento firme;
tantos nombres y palabras confusamente creados por sí mismos,
¿cuál es la utilidad de la vida, que transcurre inútilmente día a día?
No retengas tus viejas ideas; no persigas tus nuevas fantasías;
sincera e incondicionalmente, indaga y reflexiona en tu interior;
indagar y reflexionar, reflexionar e indagar,
hasta que llega el momento en ya no son posibles más indagaciones;
ése es el momento en que podrás comprender
que durante toda tu vida has estado en el error.

miércoles, 9 de junio de 2010

El cerebro inteligente


Hace unos cien millones de años, el cerebro de los mamíferos experimentó una transformación radical que supuso otro extraordinario paso adelante en el desarrollo del intelecto, se fueron asentando nuevos estratos de células nerviosas que terminaron configurando la corteza cerebral o neocórtex (la región que planifica, comprende lo que se siente y coordina los movimientos).

El neocórtex del Homo sapiens, mucho mayor que el de cualquier otra especie, es lo que nos da características humanas. El neocórtex es el asiento del pensamiento y de los centros que integran y procesan los datos registrados por los sentidos. Y también agregó la posibilidad de reflexionar sobre los sentimientos, nos permitió además tener sentimientos sobre las ideas, el arte, los símbolos y las imágenes.
Pero por sobre todo una posibilidad única: trascender el tiempo y el espacio con la mente.

Es en los seres humanos donde madura el rol del “observador”.

A lo largo de la evolución, el neocórtex permitió un ajuste fino que sin duda supuso una enorme ventaja en la capacidad del individuo para superar las adversidades, haciendo más probable la transmisión a la descendencia de los genes que contenían la misma configuración neuronal.

La supervivencia de nuestra especie debe mucho al talento del neocórtex para la estrategia, la planificación a largo plazo y otras capacidades mentales.
Es la sede del lenguaje articulado: la palabra, nuestra civilización se creo con la palabra y de aquí proceden también sus frutos más maduros: el arte y la cultura. Se ha demostrado que la evolución acelerada de nuestra especie se debe fundamentalmente a la complejidad de los vínculos sociales.

La ciencia ha demostrado la relación directa entre el desarrollo de la corteza cerebral y el desarrollo social. Hay en los primates una correspondencia directa entre los dos aspectos, de manera tal que a mayor desarrollo de la corteza cerebral en las especies de primates, mayor desarrollo social: es decir, sociedades más complejas y organizadas.

Este nuevo estrato cerebral permitió comenzar a matizar la vida emocional. Tomemos, por ejemplo, el amor. Las estructuras límbicas generan emociones como: placer y deseo sexual, pero la aparición del neocórtex y de sus conexiones con el sistema limbico permitió el establecimiento de otro tipo de vínculos, como entre la madre y el hijo, que es el fundamento de la unidad familiar y del compromiso a largo plazo de criar a los hijos y esto es la base del desarrollo del ser humano.
A medida que ascendemos en la escala filogenética que conduce de los reptiles al mono rhesus y, desde ahí, hasta el ser humano, aumenta la masa neta del neocórtex, un incremento que supone también una progresión geométrica en el número de interconexiones neuronales.

Hay que tener en cuenta que,cuanto mayor es el número de conexiones, mayor es también la variedad de respuestas posibles. El neocórtex permite, pues, un aumento de la sutileza y la complejidad de la vida emocional.

El número de interconexiones existentes entre el sistema límbico y el neocórtex es superior en el caso de los primates al del resto de las especies, e infinitamente superior todavía en el caso de los seres humanos; un dato que explica el motivo por el cual somos capaces de
desplegar un abanico mucho más amplio de reacciones, y de matices, ante nuestras emociones.

Por ejemplo un conejo o un mono rhesus sólo disponen de un conjunto limitado de respuestas posibles ante el miedo o el peligro, la corteza cerebral del ser humano, , permite muchas más posibilidades, como por ejemplo llamar al 911. Esta capacidad brinda una gran flexibilidad adaptativa.
Cuanto más complejo es el sistema social, más fundamental resulta esta flexibilidad; y no hay mundo social más complejo que el del ser humano.
De todas formas el neocórtex no gobierna la totalidad de la vida emocional.
Las ramificaciones nerviosas que lo conectan con el sistema límbico son tantas, que el cerebro emocional (ver post anterior), sigue desempeñando un papel fundamental en la arquitectura de nuestro sistema nervioso.

El cerebro medio o emocional es el sustrato en el que creció y se desarrolló nuestro nuevo cerebro inteligente y sigue estando estrechamente vinculado con él por miles de circuitos neuronales. Esto es precisamente lo que confiere a los centros de la emoción un poder extraordinario para influir en el funcionamiento global del cerebro, en los centros del pensamiento y por supuesto en la conducta.


El ser humano posee un cerebro mucho más especializado que los primates, por lo cual, además de sentimientos, manejan un proceso racional de entendimiento y de análisis, ampliamente superior al de todos los demás mamíferos, directamente relacionado con las partes más especializadas del neocórtex, específicamente su región frontal, que le permite adquirir conocimientos, desarrollar sociedades, culturas, tecnologías, comprender las leyes que rigen el universo, y lo más importante: observarse y comprenderse a si mismo. Así que como vemos esta es una cualidad superior del ser humano: el autoconocimiento.

El neocórtex es el lugar donde se realizan los procesos intelectuales superiores.

Está estructurado por el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho.

El hemisferio izquierdo está asociado a procesos de razonamiento lógico, funciones de análisis, síntesis y descomposición del todo en sus partes (desarma todo para comprender). Evolucionó con este objetivo, como una herramienta, que nos permite, investigar, buscar mejores posibilidades (alimento, refugio, etc.) y sobre todo: comunicarlo a los demás.

El hemisferio derecho, en el cual se dan procesos asociativos y perceptivos, imaginativos y creativos, se asocia con la posibilidad de ver la globalidad y establecer relaciones espaciales. Comprende la escena total, pero no lo puede expresar.

Nuestros antepasados prehistóricos, como el homo ergaster, eran fundamentalmente carroñeros. No habían desarrollado aún la habilidad de cazar, tenían que conformarse con lo que había y con lo que dejaban los otros animales. Así descubrieron que podían comer la médula ósea (alojada dentro de los huesos) y a la que ninguna otra especie podía acceder. Como se sabe esta es rica en proteínas, células madre y sustancias esenciales para el desarrollo cerebral. Esto y el sol africano que daba de plomo en la cabeza de estos pequeños homos que ya andaban en dos pies. Hizo que el cerebro creciera exponencialmente, aumentando el número de conexiones neuronales y con ello la cantidad y variedad de posibilidades (de alimento y pareja) y se acelerara el proceso de mutación genética que a su vez condicionó el crecimiento cerebral.

La evolución de las aptitudes cognitivas del ser humano no es por tanto la consecuencia de una serie de mutaciones accidentales y progresivas, sino que responde a la intervención de una gran cantidad de cambios en unas condiciones de selección excepcionalmente intensas.
Y es muy probable que hayamos sufrido alguna tipo de manipulación genética por inteligencias superiores. Esta es una teoría sustentada por investigaciones serias y profundas.

Son estas condiciones las que han favorecido el desarrollo de la complejidad en nuestras capacidades de conocimiento, lo que nos convierte en una especie diferente, situada en el tope de la evolución en el planeta.

La corteza cerebral se convierte en el área principal de atención en la generación o resolución de problemas, análisis y síntesis de información y del pensamiento lógico, crítico y creativo.

Representa la adquisición de conciencia y se desarrolló a través de la práctica del lenguaje. Aquí se genera la voluntad consciente.

Las tareas no sensoriales se realizan en los lóbulos frontales.

La aparición de los calendarios implica que los seres humanos comenzaron a desarrollar progresivamente la capacidad de anticipar, planificar y visualizar, de poner el futuro posible en el presente.

Mientras que los animales, sobre todo los mamíferos son capaces de desarrollar emociones y aprender, la capacidad de proyectar el futuro de formas muy elaboradas, resulta específicamente humana.

Este nuevo cerebro, es el que permite el razonamiento.

Es el responsable del estrés, del interminable diálogo interno, de las dudas y de las contradicciones.

Es obvio, el hemisferio izquierdo trabaja con un sistema binario, percibe la realidad solo de forma dual: bueno-malo, positivo-negativo, gano-pierdo, cerca-lejos, etc. Esa es su función, trabaja de manera relativa, apoyándose en información conocida y comparando. Es solo una herramienta para seleccionar las mejores opciones.

El error consiste en percibir la realidad de la existencia solo a partir de estos datos aislados (y relativos). Luego es muy difícil salir de los límites impuestos por esta mente consciente.

Por eso es necesario aprender a pensar con la totalidad del cerebro. Es fundamental trascender el pensamiento dualista y discursivo, generado por hemisferio izquierdo y permitir que otras áreas se manifiesten y así poder percibir la realidad, y percibirse a si mismo, de manera más total y equilibrada. Más evolucionada.
La meditación es la puerta de entrada. En el silencio y la quietud se generan las condiciones necesarias de calma y equilibrio.

Los ejercicios de chi kung son de gran ayuda para mejorar la salud física y mental.

Zazen es la mejor postura para trascender la mente consciente y las contradicciones generadas por ella.

Zazen significa apagar el motor del consciente y fundirse en unidad con la conciencia cósmica.

Zazen representa la forma madura y equilibrada de nuestra vida.

Nos permite expandir la conciencia y percibir una realidad más amplia y bella. y que además se exprese y manifieste el ser superior. Nuestra auténtica naturaleza y esencia universal.
De manera inconsciente y natural.

La evolución continúa.

Es la esencia misma de la vida, y todo lo que hagamos para mejorar la adaptación, para aumentar nuestros conocimientos y posibilidades, no solo será beneficioso para cada uno, si no que todo el resto sentirá- de una manera u otra- esta influencia positiva.