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miércoles, 11 de noviembre de 2015

El sueño de la vida


La vida es un sueño y la principal función de la mente es soñar.

Todo lo que percibes es parte de ese sueño, incluso mientras estás leyendo estas líneas, estás soñando. Sueñas con el cerebro despierto.


La mente no deja nunca de soñar, está siempre activa, y este movimiento es la actividad de la conciencia única e infinita que se manifiesta precisamente soñando. Cuando este movimiento encuentra su equilibrio, la conciencia se despierta, comprende su propia naturaleza y la naturaleza de la realidad creada, que es su sueño.

Soñamos despiertos y soñamos dormidos.

Las leyes del mundo de la vigilia, son diferentes que cuando dormimos.
Cuando el cerebro esta despierto hay un marco material de referencia, es el mundo físico tridimensional que se mueve saltando de momento en momento y el cerebro une estos momentos creando la ilusión de una continuidad, de una línea que va desde un pasado hasta un futuro.  A esto se le llama duración y sería la 4ª dimensión de nuestra realidad física de la vigilia, es decir, la vida ordinaria.

Sin embargo, cada percepción, cada momento, son como fotogramas.
El movimiento de la mente y la luz hacen el resto, y así se proyecta el sueño o la realidad ilusoria. Los objetos y los seres reflejan esta luz y le dan forma al holograma que crea nuestra realidad cotidiana.

En el momento de dormir, cuando el cerebro apaga sus luces, la realidad cambia, es el mundo de los sueños. Aquí no hay un marco físico de referencia, el proyector de la realidad física 3D esta momentáneamente apagado (aunque no completamente).

Los seres humanos soñamos todo el tiempo y este sueño se transmite de generación en generación. Es el sueño de la sociedad, que es un sueño colectivo hecho de miles de millones de sueños individuales, los cuales se unen formando el sueño de la familia, de la comunidad, del país, del planeta. Este sueño mayor incluye todas las leyes y reglas de la sociedad, su lenguaje, su cultura, sus religiones, su ciencia, su manera de percibir la realidad, sus escuelas y gobiernos.



viernes, 22 de agosto de 2014

El tiempo y nuestra doble naturaleza


-Todos tenemos un doble, aunque seamos uno. Tal como un iceberg, del que vemos una pequeña parte y el resto permanece oculta. Solo conocemos nuestra parte consciente, que es la que informan nuestros sentidos, pero somos seres multidimensionales, aunque solo percibamos la dimensión física. Una parte nuestra, la conocida, se mueve en un solo plano, la contraparte, mayormente desconocida e inconsciente, se mueve en múltiples planos o dimensiones.



-Nuestro doble no es el cuerpo astral o etérico (aunque los incluye). Es verdaderamente nuestro "yo", en otras dimensiones.

-Lo llamamos doble por comodidad, pero de hecho es nuestro ser esencial, expresión de la conciencia infinita y luminosa. Es nuestro cuerpo espiritual, el ser superior.

-Todo ocurre en el eterno ahora

-El tiempo no viaja ni transcurre, pero nuestra conciencia física se mueve lentamente y solo capta algunos fotogramas de la realidad que el cerebro hábilmente une, dando la apariencia de movimiento y continuidad, creando una línea de tiempo.

-La información no se mueve, ya existe, no puede ser creada ni destruida. Solo la conciencia se mueve, aparece y desaparece y por eso se dice que se mueve de a saltos o parpadeos. 

-El tiempo es una creación de la conciencia para evitar que todo ocurra en el mismo momento y así poder hacer experiencia, aprender y evolucionar.



-En el nivel físico nacemos, crecemos, envejecemos y morimos, pero esa es la realidad de nuestra parte material, que debe ser cambiada y renovada. Nuestro ser esencial, el doble invisible, no puede morir, porque es pura conciencia infinita. Pero para poder manifestarse y hacer experiencia en este plano elige una linea de tiempo. 

-Cada linea de tiempo tiene su propia realidad.

-Intercambiamos información con nuestro doble mediante aperturas entre los distintos tiempos. Estas "aperturas temporales" imperceptibles, son aceleradores del transcurso del tiempo que nos arrastran hacia otros espacios a velocidad prodigiosa.

-Nuestro "doble" es verdaderamente otro "yo", o mejor dicho es otro aspecto de nuestro verdadero ser. El cuerpo visible explora el espacio en una linea de tiempo. El otro, generalmente imperceptible, se mueve en múltiples dimensiones y explora otras lineas de tiempo.

-Podemos decir que el cuerpo espiritual informa a nuestro cuerpo físico. Toda partícula emite y recibe ondas. Todo organismo recibe informaciones del medio para vivir y evolucionar. El espacio y la forma son opuestos complementarios.

-El espacio es materia dispersa y la materia es espacio condensado. Lo único que se mueve en el universo es la mente.



-El presente actualiza futuros potenciales creados por el pasado. Nuestro presente es la actualización de un tiempo pasado y la potencialidad de un tiempo futuro. Al ahora contiene los tres tiempos. Un cambio de pensamiento en nuestro ahora modifica el pasado y la potencialidad del futuro, ya que en los niveles fundamentales la información viaja en todas las direcciones del tiempo y del espacio. Nuestro ser esencial se mueve en estos planos. En realidad la información no viaja ni se desplaza, lo que se mueve es la conciencia.

-Nuestro "doble" experimenta muy rápidamente nuestro futuro y puede viajar al pasado, por aperturas imperceptibles entre los tres tiempos, intercambios permanentes de información nos permiten elegir un futuro posible y cambiar un pasado determinado, actualizando un “presente” deseado.

-Es recuperando el principio vital de intercambio de información con nuestro doble espiritual durante nuestros sueños, que podemos conocer el objetivo o el sentido de nuestra vida y encontrar el equilibrio, la salud y la felicidad.

-Tenemos múltiples potencialidades en nuestro futuro. Se trata de escoger la mejor para beneficio nuestro y de todos los seres. Para poder procesar y utilizar esta información valiosa, debemos actualizar y fortalecer el vínculo con nuestro ser interior: el “doble” espiritual.

-Para esto necesitamos energía y un firme propósito, pero también alegría y creatividad.

-La fuerza creativa de nuestra vida surge de los planos no conscientes.

-Es importante prepararse para un "buen soñar" por la noche, para vivir bien durante el día, modificando nuestros pensamientos (siempre en positivo).



-Momentos antes de dormirnos podemos ponernos en contacto con nuestro "doble", exponerle nuestros problemas y pedirle que busque la mejor solución posible (de entre los posibles futuros). De ahí las frases: "lo consultaré con la almohada" o "la noche trae consejo".

-Debes tener total confianza en que tu "doble" espiritual, te lo va a resolver de la mejor manera posible (ya que tu doble eres tú en otra dimensión) y tener la "certeza" de que ya te lo resuelve. Hay que tener una actitud de total despreocupación y confianza.

-Acepta el hecho que tus pensamientos pueden materializarse y afectarte y también a los otros (bien o mal). Hay que estar muy atentos a las señales que nos da la vida y saber escuchar los "avisos".

-La información proveniente de las "aperturas temporales" imperceptibles nos permiten mejorar nuestro presente. Son siempre tan rápidas que nos llegan bajo la forma de intuiciones, premoniciones y “corazonadas”.

-El dirigir nuestra vida es nuestra responsabilidad

-Da por hecho que lo mejor está por venir.

-Acepta a tu ser multidimensional y a tu naturaleza doble .

-Si exploras tu ser luminoso, tu parte ondulatoria, tus ser que existe más allá de la forma física y del pensamiento consciente, te volverás un maestro de tu tiempo y podrás controlar tu vida y modelar según necesidad el mundo físico.

 -Nuestro doble es un explorador o mensajero. Es nuestro ser superior. Está ahí para asegurarnos el mejor presente a cada instante. Está listo para darnos todas las informaciones necesarias en cuanto se lo pidamos. Puesto que "él" es "yo", está siempre dispuesto a crearnos el mejor porvenir.

-Cuando estamos seguros de recibir ayuda en todo momento y en todo lugar, esta confianza se vuelve la base de tu actividad ya que no es una confianza ciega, es confianza en si mismo. Te sentís siempre en tu casa, como el caracol.



-Nuestro cuerpo contiene toda la información, pero es mediante nuestro ser esencial que podemos tener acceso a ella. El ADN es un almacén de información y una antena que recibe y emite mensajes, conectada con los campos de energía ondulante, que son los dominios de nuestro ser espiritual.


-Todas nuestras células obedecen a la voluntad de este otro yo, que espera nuestro consentimiento para manifestarse. En otras palabras, tu ser espiritual, tu conciencia cósmica, tu parte ondulatoria y luminosa todo el tiempo quiere expresarse y rara vez es escuchada.

-Su benevolencia y sabiduría es incuestionable porque "él" es “vos", y siempre lo será puesto que tu conciencia personal emerge de tu conciencia infinita, pero como es imperceptible lo hemos olvidado. Es buscando y reencontrando el contacto con nuestro "ser luminoso" que podremos equilibrarnos, perder el miedo a morir y entender el objetivo de nuestra vida física.

-Si tienes miedo, si estás preocupado o te sientes frustrado, estás enviando esa información negativa al medio y modelando sin querer tu futuro al elegir siempre una misma linea de tiempo.

-Confía en el poder de tu inconsciente, ahí encontrarás la fuente de tu poder personal.


domingo, 17 de agosto de 2014

El desdoblamiento del tiempo



Todos tenemos una naturaleza doble

Por un lado un cuerpo físico de apariencia material, que se mueve en un mundo 3D, sujeto a las leyes físicas; y por el otro, un cuerpo de energía, que más que un cuerpo es una onda extendida en el espacio.
No están separados, ambos son complementarios, son dos aspectos de un mismo ser, y aunque normalmente solo somos conscientes y estamos atados a la parte física, esta es la materialización momentánea de nuestro ser espacial que se mueve vibrando en otras dimensiones.

Y por lo tanto vivimos en dos tiempos diferentes al mismo tiempo: un tiempo relativo, el de nuestra realidad ordinaria y un tiempo absoluto, el de nuestra realidad fundamental. Un segundo en un tiempo consciente son miles de millones de segundos en otro tiempo, que es imperceptible en nuestra realidad física y en el que podemos hacer cosas cuya experiencia pasamos luego al tiempo consciente. Todo esto, obviamente, sin enterarnos.

Nuestra parte ondulatoria contiene información de múltiples posibilidades y futuros potenciales y nuestra parte física actualiza solo una de ellas.

Es decir, tenemos una síntesis instantánea de un análisis que hemos realizado en otro tiempo aunque no tengamos conciencia de ello en nuestro plano ordinario.

Nuestra parte física vive en un mundo material, prisionera aparentemente de sus límites, pero nuestra parte no física vive en otros mundos con otro tiempo y otras realidades

Imaginemos dos mundos idénticos que transcurren a diferente velocidad, uno más lento y el otro infinitamente más rápido, de tal forma que el más rápido (imperceptible por tanto para el otro) puede aportar información anticipada al más lento. Así, el doble “físico” más lento se puede beneficiar de esta información aportada por el doble “espacial” y tomar el camino más adecuado para su supervivencia y evolución.

Y esto que parece descabellado, ha sido comprobado por la ciencia de acuerdo a investigaciones de Jean Pierre Garnier-Malet, entre otros  y publicado en la revista American Institute of  Physics de Nueva York, teoría validada por su comité científico publicándola en el 2006.

Es así como funciona el tiempo.

En cada instante presente tengo un tiempo imperceptible en el cual fabrico un futuro potencial, lo memorizo y en mi tiempo real lo realizo.

Tenemos la sensación de percibir un tiempo continuo. Sin embargo, tal como demuestran los diagnósticos por imágenes, en nuestro cerebro se imprimen solamente imágenes intermitentes. Entre dos instantes perceptibles siempre hay un instante imperceptible.

La conciencia se mueve de a saltos cuánticos

Aparición, desaparición y reaparición.

Nuestra realidad está compuesta de fotogramas. Como en el cine, que sólo vemos 24 imágenes por segundo y la número 25 no la vemos, es subliminal. En publicidad se ha utilizado ese tipo de imágenes para influir con éxito en nuestro comportamiento, lo que ha mostrado que la información subliminal es accesible a nuestra memoria.

El momento entre dos imágenes es el momento de mayor potencialidad.


El desdoblamiento del tiempo ha sido probado científicamente y la teoría ha dado justificaciones a escala de partículas y a escala del sistema solar.
El fenómeno del desdoblamiento del tiempo implica que vivimos un tiempo que llamamos “real”, en el nivel físico de la realidad y otro en el nivel cuántico fundamental, un tiempo imperceptible con varios estados potenciales: nuestro doble memoriza el mejor y se lo transmite al que vive en el tiempo físico.



Recuerdos del futuro

Podríamos decir que entre el yo consciente y el yo cuántico, más allá del nivel consciente, se da un intercambio de información que nos permite anticipar el presente a través de la memoria del futuro. En física se llama hiperincursión y está perfectamente demostrada.

Nuestro ser del futuro vive en este mismo momento y podemos comunicar con él

De hecho nos está enviando información constantemente de la misma forma que nuestro ser del presente se la envía a nuestro ser del pasado.
Y si comprendiéramos verdaderamente las implicaciones de esto, desaparecería en un clic de nuestra vida la culpa, el miedo y la preocupación.

En el nivel de la realidad fundamental, el pasado, el presente y el futuro coexisten.

Podemos enviar información a nuestro pasado y a nuestro futuro y así actualizar el presente que deseamos y necesitamos.

La física ha comprobado la dualidad onda partícula, de hecho es uno de los fundamentos de la mecánica cuántica y la física moderna.

Toda creación tiene un aspecto visible, perceptible y particular y una contraparte complementaria, invisible y extendida como una onda en el espacio

Somos a la vez una partícula de experiencia y una onda de posibilidades.

También se ha comprobado experimentalmente el entrelazamiento cuántico, que es la  propiedad en la cual dos partículas cuánticas comparten la misma existencia, es decir la misma información, incluso a pesar de estar separadas físicamente.

Es difícil asimilarlo, porque nuestros sentidos físicos nos informan de un universo material de partes separadas y de un tiempo que corre linealmente en una dirección.

Sabemos que si tenemos dos partículas desdobladas, ambas comparten la misma información al mismo tiempo,  lo que le sucede a una le sucede a la otra al instante, porque los intercambios de energía e información en los niveles fundamentales, utilizan velocidades superiores a la velocidad de la luz. 
De hecho podemos decir que en el nivel más esencial, el de la conciencia unificada, no hay separación, no hay movimiento, ni siquiera hay velocidad que medir.

Pero la conciencia creadora se manifiesta en múltiples niveles o planos de energía e información. Mundos dentro de mundos. Dimensiones plegadas dentro de otras. Nuestro universo 3D es el despliegue de múltiples dimensiones plegadas.

  
En nuestro plano de existencia física aparentamos ser materiales, pero como vimos existe la dualidad de la materia; es decir, una partícula es a la vez corpuscular (cuerpo) y ondulatoria (energía). Somos a la vez cuerpo y energía, capaces de ir a buscar información a velocidades ondulatorias (instantáneas).

Y la manera en que asimilamos esta información es durante el sueño paradoxal, que es el momento en que soñamos. Esta es la fase del sueño en la que los ojos se mueven rápidamente; por eso también se llama sueño REM (Rapid Eye Movement). Es el momento en el que estamos más relajados, aunque es relativamente fácil despertarnos, de ahí su nombre de paradójico o paradoxal.
Empieza aproximadamente una hora y media después de haberse dormido. Sus características son: respiración rápida y superficial, discreta aceleración del ritmo cardíaco, ensoñación: es el momento en el que registramos los sueños, y como todos lo hemos experimentado, algunos son muy vívidos.

Durante el sueño REM el trazado electroencefalográfico se asemeja al que registramos durante la vigilia. La supresión selectiva de esta fase termina provocando graves trastornos de conducta y agresividad.
Cuando estamos más profundamente dormidos y tenemos nuestra máxima actividad cerebral, se da el intercambio entre el cuerpo energético (ondulatorio) y el físico (corpuscular). Y es ese intercambio el que le permite arreglar el futuro que ha creado durante el día, lo que hace que al día siguiente la memoria esté transformada.

El sueño no solo es reparador, es programador y creativo y si aprendes a controlarlos se vuelve fuente de sabiduría y clarividencia

El intercambio de información se realiza a través del agua del cuerpo. El agua dada sus propiedades se comporta como un cristal líquido, generando orden molecular y coherencia cuántica,  permitiendo el flujo instantáneo de información y la memoria.

Ese intercambio de información permanente entre nuestra parte física y la ondulatoria es el que crea el instinto de supervivencia y la intuición.

Nuestro pensamiento está continuamente afectando y siendo afectado por estos campos de información. De acuerdo a como pensamos modelamos el mundo físico, es decir nuestra realidad material.

El pensamiento tiene la potencialidad de elegir un futuro determinado

Por ejemplo, si piensas en una desgracia, ese potencial ya se inscribe en el futuro y puedes sufrirla o vos u otro.  Lo mismo ocurre si te preocupas por tu futuro, aunque no lo quieras estás creando lo que más temes porque estás seleccionando con tus pensamientos esa información y esa línea de tiempo.

Estamos siempre eligiendo un futuro potencial, inconscientemente, y luego por ignorancia creemos que las cosas ocurren por casualidad y que no tenemos capacidad para cambiarlas.
Nuestro cerebro es como un sonar o un radar, envía ondas y las recibe. A veces está procesando lo mismo una y otra vez, las mismas reverberaciones, como un rumiante y por eso la mayoría de las personas viven siempre la misma realidad y carecen de control sobre sus vidas.

El pensamiento, es electricidad, es una onda de energía que se mueve perturbando el espacio y los campos de información y de acuerdo a su intensidad y concentración, se materializa.

Por eso: "No pienses en hacer a los demás lo que no quisieras que te hagan a vos". O mejor, piensa en los demás como si fueras vos mismo, que de hecho, esencialmente es así.

No es una ley moral ni filosófica, es una ley física.

Visualiza un futuro positivo, dale forma con tus pensamientos y tu imaginación, y te estará esperando para que lo vivas plenamente.

Pero es imposible controlar el pensamiento con el pensamiento, porque se genera aún más pensamiento, no es una cuestión de voluntad.
Pero podemos aprender a dirigir los pensamientos, a calmarlos, a negarlos. Aprender a hacer pausas, silencios.

Es el no pensamiento el que controla al pensamiento. Nuestros pensamientos se modelan en los niveles no conscientes, de la misma manera que los silencios le dan forma, ritmo y armonía a la música y también a las palabras.

El verdadero poder está en el inconsciente

Podemos dejar que sea nuestro ser no consciente el que tome las riendas. Es decir, nuestro ser energético u ondulatorio, que es nuestra versión luminosa.

Por ejemplo, justo antes de quedarnos dormidos tenemos un minuto, y basta con que durante ese minuto controlemos la mente y nos enfoquemos: esa es la manera de conectar con esa parte energética, llamémosla el doble, para pedirle que solucione problemas o nos aporte información y claridad.

En ese momento es más fácil, porque ya vamos abandonando el mundo físico consciente para sumergirnos en el nivel inconsciente, el mundo paralelo de los sueños, donde habita nuestro ser esencial.

En ese momento hay que dejar totalmente las riendas al otro; las noches están para eso. La noche no sólo permite borrar potenciales no deseados, sino que también modela los pensamientos del día siguiente.



Tenemos un cuerpo muy bien hecho y muy práctico, que nos permite proyectarnos en el porvenir: ir a ver el futuro, arreglarlo y volver para vivirlo. Y es durante la noche cuando tenemos la capacidad de arreglar ese futuro que hemos construido durante el día.

Desarrollando esta capacidad, aumenta la intuición y la clarividencia. El cerebro se reforma, reestablece nuevas redes neuronales, para permitir procesar información ya no solo dependiente de los sentidos físicos y el pensamiento consciente, sino también de otras dimensiones, así podemos ser conscientes de información aportada por nuestro ser ondulatorio, nuestra parte luminosa extendida y vibrando en los campos de energía que rodean al cuerpo físico.

Por medio de la intuición podemos ver y anticipar los peligros antes de vivirlos, y así borrarlos.
La clarividencia permite percibir campos de energía y procesar información muchísimo más rápido que la visión ordinaria.

Podemos aprender a programar los sueños y a vivirlos con la misma intensidad que vivimos nuestra realidad ordinaria. De esta forma ampliamos nuestra existencia y la realidad física comienza a perder densidad y peso ganando en vibración y  posibilidades.

El mundo de los sueños se vuelve tan real como el mundo cotidiano y este se vuelve tan insustancial y lleno de potencialidades, como un sueño.

Un sueño dentro de otro sueño.

Y como todos sabemos, en los sueños no podemos morir…simplemente despertamos!



Continúa...

viernes, 3 de diciembre de 2010

Una realidad poco sólida


El universo entero es una proyección de la conciencia.

Esta afirmación que a priori puede parecernos poco “científica”, es lo que justamente una buena parte de la ciencia actual está descubriendo.
El universo es un inmenso espacio de realidad virtual, un holograma compuesto por campos de realidad, o dicho de otra manera, formado por realidades diferentes.

Somos los creadores de nuestro universo.

Lo hemos creado como un instrumento que nos permite experimentar, creamos las leyes que lo gobiernan y cuando alcanzamos el límite de lo que conocemos, podemos realmente cambiar las leyes, de modo que también estamos creando la física a medida que avanzamos.

La ciencia nunca podrá ser la última palabra, ni podrá describir la verdad última, simplemente porqué es un instrumento de la conciencia para poder entender, en términos humanos, la realidad que se crea.

La verdadera naturaleza de la realidad está más allá de los conceptos y de cualquier fórmula matemática. Podemos acceder a ella cuando trascendemos los límites de la percepción ordinaria.

A veces el inconciente se manifiesta de manera que podemos tener destellos de la naturaleza de la realidad, con el fin de que podamos comprender que el mundo que creamos para nosotros mismos es, en última instancia, tan infinitamente creativo como la realidad de nuestros sueños.
Algunas leyes o “verdades” están más arraigadas que otras, algunas son muy antiguas, incluso anteriores al ser humano, de manera que acceder a ellas y sobretodo cambiarlas es más difícil.

Lo cierto es que estamos tan profundamente convencidos de que nuestros cuerpos son sólidos y objetivamente reales, que nos cuesta considerar que en realidad estén hechos de la misma materia que nuestros sueños.

Somos conciencia, observadores, percibimos y nos damos cuenta.

No tenemos solidez ni límites.

El mundo de los objetos y las cosas es una creación que nos permite hacer nuestro paso por la tierra más conveniente, es decir, son instrumentos creados por la conciencia para ayudarnos, de la misma forma que un vehículo nos permite viajar. El problema es que olvidamos que la realidad que percibimos es solo una descripción, una interpretación y quedamos atrapados, incluso de por vida, en esta ilusión, en esta descripción. La totalidad del ser queda reducida y encerrada en los límites de una percepción estrecha y arbitraria.

Nos identificamos con la herramienta o con el envase y olvidamos el sentido, el verdadero propósito.

Olvidamos las preguntas fundamentales.

Por eso para muchos es difícil despertar del sueño y asumir el rol de observadores y creadores de realidad y que el cuerpo físico es simplemente un instrumento, un vehículo del espíritu.

Muchos cientificos no pueden descubrir que es la conciencia ni donde se origina, por lo tanto la sacan de la fórmula y solo se quedan con la realidad física. Otros, con la mente un poco más abierta, piensan que la conciencia se origina en el cerebro. Hay científicos reputados, como Penrose y Hameroff, que consideran que la conciencia es una propiedad emergente de los microtúbulos en las neuronas, a nivel cuántico, en fin, esa es su teoría.
Pero para un buen número de investigadores modernos, al igual que las antiguas tradiciones espirituales y contrariamente a lo que se piensa convencionalmente, es la conciencia la que crea la materia, el espacio, el tiempo, el cerebro y todo lo que nos gusta interpretar como universo físico, incluidos nuestros cuerpos.

La solidez de nuestro mundo físico es un límite de la percepción.

La descripción que hacemos del mundo se basa únicamente en la información percibida por los sentidos que a su vez es interpretada según la programación -o condicionamiento- del cerebro.

El cerebro es especialista en crear una imagen coherente, independientemente de lo que perciba. Si hay un error lo corrige, si hay una agujero perceptual, lo rellena.

Los neurofisiólogos saben esto desde hace ya tiempo.

Hay muchas investigaciones al respecto, en monos y en humanos. Por ejemplo, según Karl Pribram, la información visual que recibe un mono a través del nervio óptico, no va directamente a la corteza visual, si no que interconecta previamente con otras zonas del cerebro.

Numerosos estudios han puesto de manifiesto que pasa lo mismo con la visión humana. El lóbulo temporal prepara y modifica la información visual que recibe el cerebro antes de que llegue a la corteza visual (en el lóbulo occipital). Según algunos estudios, el 50% de lo que vemos corresponde a información recibida del exterior y el 50% restante se va reconstruyendo de acuerdo al aspecto que creemos que debe tener el mundo. Así que, aunque los ojos sean los órganos de la visión, el que ve es el cerebro.
Y si no como se explican las ilusiones ópticas, los espejismos, incluso las alucinaciones visuales…
El ojo tiene un punto ciego, que es por donde penetra el nervio óptico, sin embargo ni nos enteramos, y eso es porque el cerebro rellena el hueco y nos engaña.

Entonces, si vemos menos de la mitad de lo que hay afuera, ¿Qué hay afuera que no vemos? La respuesta es: una enormidad.

Lo que podemos percibir del mundo exterior está limitado a la capacidad de los órganos de los sentidos, que como sabemos, solo captan una pequeña franja de la totalidad del rango de frecuencias.
Nuestros cerebros han aprendido a eliminar todo lo que no encaje con su programación.

Nos acostumbramos a ver el mundo por partes, armamos la realidad con retazos de percepción e información previamente programada en el cerebro.

El mundo que percibimos es solo una descripción.
Las leyes de la física son una descripción, la teoría del yin y yang es una descripción, las enfermedades son una descripción, la realidad material que creamos es una descripción. Son formas de poder entender y experimentar la vida.

Pero nada de lo que percibimos tiene sustancia sólida ni fija, ni siquiera nuestro cuerpo.
Estamos hechos de la misma sustancia que los sueños, aunque nos cueste aceptarlo.

Pero si por un momento dejamos de aferrarnos a este cuerpo físico podremos comprender que en esencia somos espíritu, conciencia infinita experimentando una realidad física pasajera.

Moldeamos al universo con nuestros pensamientos y a su vez el universo moldea nuestra mente.

Hay que reflexionar sobre esto.

Si comprendemos la naturaleza ilusoria de lo que creemos que es objetivo y “real”, podremos trascender con más facilidad los límites y contradicciones de nuestra vida y crear una realidad más amplia, más feliz y más sana.