domingo, 24 de junio de 2018

¿Por qué enfermamos?

por el Dr. Mariano Giacobone

Primeramente debemos comprender que es la salud.
Se puede decir que la salud es el estado de bienestar de una persona, en la que todos sus niveles se encuentran en armonía: espíritu, emociones y cuerpo físico, la sangre y la energía fluyendo en forma libre y abundante y la mente calma.
O sea, es  la condición normal de todo ser vivo.

La enfermedad representa una alteración de esta normalidad, lo que conduce también a una pérdida del equilibrio del organismo, de sus medios de regulación y también con su entorno.



En este punto hay que aclarar que lo que conocemos como enfermedad no es tal. Es más conveniente hablar de “modelos de desequilibrio”, donde cada persona presenta una particularidad, que es la de su organismo reaccionando y adaptándose a condiciones cambiantes de su medio externo o interno. Más adelante veremos esto en detalle.

“No hay enfermedades sino enfermos”. Hipócrates

Ante cualquier duda “no” consulte a su médico.

Estas palabras pueden resultar chocantes, pero si te detienes a pensar (o mejor sentir) y observas el fenómeno, comprenderás que es una reacción de tu cuerpo. Debes aprender a dejarlo tranquilo (y también a curarte), cada célula sabe que hacer, en todo caso puedes acompañar el proceso con reposo, dieta y medicinas naturales, como las plantas medicinales. 
Verás que ganas en salud y tranquilidad y seguramente tu cuerpo-mente se ha fortalecido y purificado.

El concepto de un “enemigo” que pone en peligro nuestra vida proviene de nuestra herencia cultural, originada hace siglos, donde la enfermedad era atribuida al demonio y al haber “perdido” la gracia de Dios, entonces se curaba con pócimas, exorcismos, sangrados, supersticiones y algunos terminaban en la hoguera.


Luego, con el advenimiento del microscopio, ya el enemigo tomo forma de microbio y la tecnología fue reemplazando a la religión. Comenzó la era de las disecciones, las vacunas y otros métodos novedosos para erradicar cualquier agente maligno e indeseable. El conocimiento de la anatomía aumentó. La cirugía se fue perfeccionando durante las guerras (reparaciones, amputaciones, etc…) y las autopsias.


Esa misma mentalidad acompaña a muchos cirujanos hoy en día.
El cáncer comenzó a fagocitar a la sociedad.
Las enfermedades como el SIDA, esclerosis múltiple, diabetes, Alzheimer, trastornos de la personalidad, etc, pasaron a ser maldiciones de la sociedad moderna. Y para cada una de ellas, pese a los supuestos avances científicos, solo hay paliativos químicos, tóxicos o quirúrgicos, que en realidad tienen tantos efectos adversos que empeoran cada vez más el estado psicofísico y la calidad de vida de la mayoría de la población.


En la actualidad la industria Farmacéutica tomó el control de la situación. Ya no importa comprender la causa, solo el síntoma cuenta (y obviamente, vender medicamentos y tratamientos).
La medicina se volvió sintomática y los médicos simples administradores de medicamentos, o sea, en su mayor parte: empleados de los laboratorios y de las grandes empresas farmacéuticas. 
Los antibióticos, analgésicos y tranquilizantes pasaron a formar parte del arsenal médico y de la vida cotidiana de las personas. 
Las vacunas se convirtieron en las “protectoras” de la especie humana.
Y así de a poco se ha ido perdiendo el “arte” de curar y la noción de medicina preventiva, es decir, el fomento de la salud y la vitalidad para no enfermar.

Los métodos de diagnóstico se han ido incrementando exponencialmente y como consecuencia los médicos fueron perdiendo capacidad para diagnosticar y saber en profundidad que es lo que le pasa al paciente. El "ojo" clínico ya es casi una antigüedad.
O quizás es al revés, y hay tantos exámenes "complementarios" porque los médicos son incapaces o tiene miedo de diagnosticar con certeza.
Como sea, en la actualidad, el médico dispone por una parte, de técnicos que le dicen que tiene su paciente (en base a datos de laboratorio o imágenes) y por la otra, de laboratorios farmacéuticos que le indican que debe tomar el paciente.



Tampoco es culpa del profesional. Las universidades entrenan médicos para que sirvan al sistema de salud, un sistema regido por intereses egoístas e ignorancia.
Lo que si es responsabilidad del médico, es abrir su mente a nuevas ideas, nuevos conocimientos. Abrir su corazón al sufrimiento de los demás y mejorar sus capacidades para entender lo que sucede en el cuerpo y en la mente. Y no solo lucrar con la enfermedad y con el miedo de los demás.

Muchos no son conscientes del poder de la palabra y con un diagnóstico (generalmente erróneo), con un pronóstico (también erróneo) y con un tratamiento agresivo o invasivo (y erróneo) terminan enfermando aún más a las personas, sin respetar la capacidad curativa del organismo. En muchos casos, además, finaliza con el abandono o la muerte del paciente.

El cáncer es un ejemplo de esto, pero también hay otros, como las llamadas "enfermedades autoinmunes", o la diabetes, que son etiquetadas de incurables y por lo tanto el paciente ya tiene su sentencia y su tratamiento de por vida.

Incluso el embarazo y el parto se han convertido en un acto (y una especialidad) de la medicina, y en muchos casos algo que es normal y natural en los seres humanos, desde hace miles de generaciones, se convierte en una enfermedad o en un embarazo de "riesgo", y si bien es verdad que hay ocasiones en las que la intervención del médico es necesaria, muchísimas otras se complica por la intervención de este.
Por otra parte las mujeres son las únicas hembras en la naturaleza que tienen sus crías en posición acostada y en un ambiente ajeno. Y esto es únicamente para comodidad del profesional. Esta claro que esta posición antinatural, lejos de ayudar a la madre, favorece la aparición de complicaciones y la innecesariamente alta tasa de cesáreas. 
Otro "logro" de la medicina.



Esta manera errónea de pensar, es “vieja” y dogmática. Es un paradigma que afortunadamente va cambiando, aunque muy lentamente. Pero las nuevas generaciones comienzan a pensar e intuir de otra forma, más amplia, más inteligente, más compasiva y por supuesto más natural.

"Los cambios de paradigma en la Ciencia se dan, no porque los que detentan un modelo cambien de opinión o se convenzan de una nueva idea, si no porque gradualmente estos van muriendo y las nuevas generaciones acogen esta nueva forma de pensar y tienen confianza en ella". Max Planck

Está claro que ante una emergencia, un accidente o una eventualidad donde se impone la presencia del médico, no hay que dudar ni perder el tiempo o improvisar. De lo que estamos hablando es de la mayoría de los trastornos o desequilibrios que padecemos comúnmente en la vida cotidiana.

Ese mito llamado enfermedad

Veamos con más detalles eso que llamamos “enfermedad”.
Nuestro cuerpo posee un sistema de defensa o protección organizado en varios niveles, desde campos sutiles de energía e información hasta complejos y sofisticados mecanismos inmunológicos mediados por células, anticuerpos, proteínas y otras sustancias. Estos mecanismos de regulación son muy eficaces y permiten al organismo adaptarse a los cambios y protegerse de cualquier "patógeno". Cuando por alguna de las causas citadas a continuación se pierde el equilibrio, el organismo reacciona de acuerdo a la naturaleza del fenómeno.

En el ser humano hay tres tipos de factores que causan enfermedades, o más bien desequilibrios, estos son:
-Factores internos
-Factores externos
-Forma de vida y hábitos

Existen otro tipo de eventualidades que pueden alterar la salud como son los accidentes, las intoxicaciones o las picaduras o mordeduras de animales (inoculación de venenos o tóxicos).

Los factores internos son principalmente las emociones como la ira, la tristeza, la preocupación, el miedo o la manía. Hay excesos como el pánico o la depresión que dependen también del estado energético de la persona. 
También se incluye la actividad mental del individuo. Por supuesto estas son condiciones que deben prolongarse en el tiempo para afectar la salud, o quizás un shock emocional fuerte: pérdida de un ser querido, del trabajo, un diagnóstico médico fatal, mal ambiente laboral o de estudio, etc.
La mente y las emociones impactan directamente en el cuerpo físico y también son un reflejo del estado de este.

Los factores externos, son los agentes climáticos que en exceso invaden el cuerpo, como el frío, la humedad, el viento, la sequedad o el calor.
También la exposición constante a radiaciones electromagnéticas anómalas y perjudiciales: teléfonos celulares y otros dispositivos, WiFi, etc.

La forma de vida se refiere al estrés laboral, la vida nocturna, el sedentarismo y la falta de ejercicios, la manera de alimentarse y de respirar.
Los hábitos perjudiciales son todas las adicciones físicas, químicas y emocionales: tabaco, drogas, alcohol (en exceso), estimulantes, medicamentos y relaciones tóxicas (pareja, familia).

Cuando el organismo se expone a cualquiera de estos factores o condiciones adversas, reacciona. El encargado de gestionar esta respuesta es el sistema nervioso autónomo o neurovegetativo, que está dividido en dos ramas, de naturaleza opuesta: la rama simpática, encargada de la acción y la rama parasimpática, encargada de la reacción.

Las dos fases

La fase activa

La rama simpática utiliza a la adrenalina y otros mediadores químicos para generar efectos orgánicos que ayuden al cuerpo a adaptarse a la situación: lucha o huída. Estos efectos son: taquicardia, broncodilatación, excitación psíquica, midriasis, disminución de la sensibilidad al dolor, cierre de esfínteres y disminución de la actividad visceral, aumento de la irrigación muscular y la actividad de las suprarrenales. Favorece la actividad física y la vigilia.

La fase reactiva

Pasada la fase de agresión, el cuerpo reacciona mediante la otra rama del sistema autónomo: la rama parasimpática, que es la que se encarga de mantener al organismo en situaciones normales y se ocupa de los procesos de regeneración, nutrición y reproducción. Utiliza la acetilcolina como mediador químico. Promueve la digestión y la secreción de enzimas y hormonas, disminuye la actividad del corazón y del aparato respiratorio, provoca miosis, incrementa la actividad de los riñones y disminuye la de las glándulas suprarrenales. Favorece la reparación y el sueño. Es por esto que luego de comer bien, nos da ganas de echar una “siestita”.

La mayoría de los signos y síntomas aparecen en la etapa de regeneración, que tiene una fase exudativa, donde pueden aparecer tumores, quistes, acumulaciones de tejido (hiperplasias e hipertrofias), fenómenos de cicatrización y reparación. 
En este período puede haber un incremento de la actividad de ciertas gérmenes (bacterias y hongos) cuyo rol no es comprendido por la medicina moderna y se lo considera como infecciones que hay que erradicar, pero en realidad esta hiperactividad es reactiva y pasajera y su papel sería mas bien el de limpieza y fagocitosis del tejido que no sirve. 
Es evidente que el cuerpo tiene sus propios mecanismos de adaptación, producto de su evolución a lo largo de millones de años.

Es en esta fase donde ocurren diversos fenómenos como el dolor, inflamaciones, reacciones “alérgicas”fatiga, hinchazones e incluso disfunciones en ciertos órganos (ya que la energía se está utilizando con fines de reparación). Puede haber fenómenos como vómitos, diarrea, tos con expectoraciones, fiebre, etc., que muchas veces son mal interpretados y tratados como enfermedades, cuando en realidad son mecanismos de depuración del cuerpo.
Aquí es cuando la mayoría de las personas acuden al médico y este, en general, solo toma en cuenta lo que ve (o lo que le dicen que hay) y en base a este juicio parcial, trata de meter estos síntomas en un cuadro etiquetado como enfermedad con nombre y apellido.
Un protocolo basado en el miedo y el desconocimiento.

Luego solo falta el acuerdo y la creencia del paciente, y el trabajo está hecho. Ya eres el flamante poseedor de una enfermedad que debe ser tratada según las normas establecidas, o sea, ataque al enemigo!! Por favor,sáqueme esta enfermedad!!! Lo más rápido posible porque debo seguir trabajando y además no quiero sufrir!!
Y el proceso natural que estaba realizando tu cuerpo para adaptarse y curarse, según su diseño y la información ancestral contenida en sus células, se va al tacho, y en muchos casos se vuelve crónico…genial, gracias Doc!

Y hay otro punto fundamental, nuestro cuerpo es inteligente, dotado de conciencia y memoria, conectado con la fuente universal de energía e información, sabe y aprende como sanar y adaptarse a los cambios. A veces estos pueden ser drásticos o fuertes y no le dan tiempo o exceden su capacidad, o tal vez la reacción es exagerada, y es aquí donde entra en juego la verdadera medicina, que debe armonizarse con los procesos naturales, no es necesario acudir a métodos agresivos o tóxicos, porque estos tarde o temprano, deterioran la vitalidad y la capacidad curativa y como consecuencia la calidad de vida.

Aprender de la naturaleza es fundamental, porque nosotros somos ella misma.

Opta siempre por formas de sanación naturales y tradicionales.
Mantén tu mente calma, Cultiva la alegría y el amor incondicional.
La confianza en si mismo es la base. No hay que tener miedo.

DI NO A LA VACUNACIÓN.


Cuida tu mente y tu cuerpo, con buena información, ejercicios y alimentación natural.
Practica meditación. Camina libre sobre esta vasta y generosa tierra.

Y entonces no tendrás necesidad de visitar al médico ni vestirte de enfermo ni de víctima y tu vida ganará en calidad y felicidad.

Es un hecho.

Recuerda: "La salud depende de la alegría de vivir"

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-10 principios para la sanación
-La inteligencia de las células madre

viernes, 8 de junio de 2018

La sustancia del universo


El universo es luz

El Universo creado por Dios, o la Conciencia Creadora, se funda en el amor y está hecho con luz.

Todo creador ama a su creación por más espectacular o ínfima que esta sea. Desde esta perspectiva cada creación ocupa su lugar y tiene su propósito.
Esto es importante asimilarlo porque es la evidencia de que vivimos en un universo consciente, pleno de abundancia y luminoso, que protege a sus creaciones y que busca aprender extendiendo su conciencia a cada una de ellas.


Lo que abunda es la luz y todo está hecho con ella.

Cada uno es como es y ocupa el lugar que ocupa por algún propósito. Somos luz y somos conciencia pura.
  
El gran Espíritu, que es Dios, es luz y es amor

Esta no es una afirmación new age, simplona y convencional, ni tampoco una revelación religiosa.

El principio fundamental del amor es el deseo de dar

Toda la naturaleza da sin pedir nada a cambio ni exigir lo que sea. La tierra es generosa y da. El sol es generoso y da. El universo se expande para poder dar y hacer experiencias. Inevitablemente se contrae para cargarse (polarizándose) y poder volver a dar expandiéndose.

Consideremos que al dar simplemente estamos devolviendo lo que nos fue dado en algún momento. Tomamos y lo devolvemos.

La respiración es un buen ejemplo. Cuando exhalamos damos, cuando inspiramos tomamos energía información para luego exhalar y devolver lo tomado, pero mezclado con nuestras experiencias y energía.
Así aprende el universo.

Nuestro cuerpo físico también es un instrumento del espíritu y vehículo de experiencias, cumple su ciclo vital y hay que devolverlo, la naturaleza se encarga de reciclarlo, pero la energía y la información inscriptas en él no se pierden, (cuanto más coherente y organizada se encuentre esta información, se mantendrá de esta forma para ser reciclada en otro cuerpo y continuar su aprendizaje).

Esta es la forma que tiene el Creador de explorarse a si mismo a través de sus creaciones. La memoria es la clave.

Dios da amor al extender su Luz

La luz que se mueve es su pensamiento, o sea, su Mente en movimiento.
El amor del Creador es un espejo que refleja la luz de sus dones y su entrega, volviendo a dar una y otra vez eternamente.


Un espejo luminoso que refleja su amor reproduciéndolo interminablemente y en todas las direcciones hasta el infinito.


El universo es tan abundante como lo es el amor del Creador por su creación

La ley del amor es el intercambio rítmico y balanceado entre todos los dones y toda la creación.
El símbolo de este amor es la onda de luz que va y viene, transportando energía e información, dando y volviendo a dar rítmica y equilibradamente.


Este es un universo de onda, dual y de naturaleza eléctrica, que intercambia luz reflejándola en planos de curvatura cero, creando la ilusión de forma, movimiento y profundidad.
El espacio reflejado entre estos planos crea la ilusión de volumen y de que las cosas existen en su interior, pero en realidad es el espacio donde se proyecta la luz que crea la realidad, los sentidos y la conciencia del observador hacen el resto.


Las únicas formas puras que elabora la naturaleza son el cubo y la esfera, todas las otras formas son secciones y múltiplos de estas dos. 


Los planos de curvatura cero limitan y reflejan el movimiento de la luz en su interior, la luz no puede pasar más allá de estos planos y se refleja formando esferas y espirales, interfiriendo entre si creando de esta manera todas las formas.


El cubo contiene, controla, brinda límites.
La esfera genera, es movimiento y transformación.

El amor de Dios está en todas partes; su Luz está en todas partes. No hay nada más que bien belleza en el universo omnisciente del Creador. El mal, la fealdad y el pecado son productos del pensamiento humano.

Vivimos en un universo de abundancia, la carencia es un defecto de la mente humana.
Si bien es cierto que al observar la naturaleza, vemos inundaciones, sequías, catástrofes, hambre y muerte, no hay que perder de vista el cuadro completo. 
El universo es equilibrio y se equilibra a si mismo. Por otra parte hay que considerar al planeta como un organismo vivo que se equilibra a si mismo y además la actividad humana desmedida y desequilibrada genera efectos indeseables en este organismo.

El movimiento creador funciona así:
Dios (o la conciencia creadora) extiende su amor, su poder y su conocimiento en forma radial, desde un punto cero de quietud (equilibrio) a otros puntos cero, de acuerdo a la medida de su deseo para dar forma a su imaginación.

La idea es lo primero.
La idea surge del sueño del creador, que es su vívida imaginación.

Eres lo que sueñas

El deseo de materializar la idea pone en movimiento la energía que se concentrará, de acuerdo a la intensidad del deseo, cristalizándose en múltiples y variadas formas y colores, creando así a partir de la unidad y con simple luz este universo eterno de formas complejas y cambiantes.


La intensidad del deseo extendido desde puntos cero de reposo a otros puntos cero de reposo determina la dimensión del deseo.

Eres hijo del deseo

Cuanto más grande y compleja es la idea mayor será la complejidad del deseo y la energía empleada para realizarlo.
El deseo extendido radialmente crea la ilusión de luz en movimiento.

De esta manera se hace posible la multiplicación y la división aparente del equilibrio universal en las presiones eléctricas opuestas de la gravitación y la radiación, las cuales conforman la dinámica esencial de intercambio de este universo dual de formas en movimiento.


 La imaginación del Creador

Vivimos en un universo imaginado, que está vivo y consciente, aclarando que vida y conciencia son sinónimas.
Es evidente, hay vida por todas partes, brotando a cada instante, apareciendo y desapareciendo para luego volver a aparecer, en un ciclo eterno.

Donde hay conciencia hay vida.
Donde hay vida hay conciencia.

Cada ser vivo es una expresión de la conciencia única.
Esta conciencia es la mente del Creador y cada forma que aparece es una manifestación vibrante de su imaginación, incluido el universo (todos los universos) y todo lo que existe.

La única sustancia del universo es la mente

Cada partícula, cada fenómeno, cada ser viviente que aparece, no es más que el deseo de la Mente única de plasmar una idea.
La idea es lo primero, luego el deseo de realizarla genera un movimiento que divide esta idea en 2 direcciones contrarias, esto crea la separación de cargas o polaridades que da las características a este universo de opuestos complementarios, que invierte la dirección de su flujo constantemente.

Ningún efecto podría producirse sin que haya otro efecto igual y opuesto que actúe con él simultáneamente.
La materia es movimiento y todo lo que se mueve está cargado. La materia es en realidad cargas en movimiento,  o sea electricidad.

El universo manifestado es eléctrico y la electricidad funciona con dos polos que se mueven en direcciones opuestas, por esto es posible el movimiento y efectuar un “trabajo”.

Opuestos que trabajan juntos y fluyen rítmicamente


Uno le cede el lugar al otro alternativamente. Como dos leñadores con una sierra doble, el avance de uno depende del retroceso del otro. Se invierte la polaridad continuamente. Uno se vacía en el otro.

Tomemos como ejemplo los dos extremos de un pistón que tiran y empujan en direcciones opuestas, contrayendo y expandiendo en forma secuencial. Esta dinámica alternante es la que causa el movimiento y el flujo de energía e información, al igual que el pistón de una bomba de agua, simultáneamente un lado empuja hacia la compresión (palanca abajo) y el otro realiza el movimiento opuesto tirando hacia la expansión, fluyendo así el líquido.


El universo entero es una bomba gigante, el pistón de esta bomba produce el latido y la expansión-contracción responsable del movimiento y la vida.
La condición de expansión, es igual y opuesta a la de contracción.


La expansión es radiación.
La contracción es gravedad.


Ambas son fuerzas opuestas y complementarias. Una no existe sin que la otra exista simultáneamente.

Una se vacía en la otra.

Cada punto en el universo es un centro gravitatorio que cambia su potencial constantemente


-La generación de materia busca las zonas de mayor presión
-La radiación de materia busca zonas de menor presión


Nuestro universo de ondas eléctricas está dividido en campos donde interactúan las cargas. Cada campo de onda está dividido igualmente por la contracción de la gravedad y la expansión de la radiación.

El potencial de los “sólidos” en un determinado campo de onda es igualmente compensado por el potencial del “espacio” que los rodea.

La materia tiene su potencial en la presión mientras que el espacio en su volumen, por eso hay muchísimo más espacio que materia, pero ambos son equivalentes.

Cada campo de onda es como una batería eléctrica que continuamente se carga con la fuerza centrípeta polarizante e integradora de la gravedad, y se descarga con la fuerza centrífuga despolarizante y desintegradora de la radiación.

Ambas tendencias constituyen el principio cósmico fundamental de aparición y desaparición que está presente en cada creación, por más insignificante que esta pueda parecer.
Juntas conforman la secuencia eléctrica de acción-reacción sin la cual el universo no podría manifestarse.

La mente del Creador es el punto de apoyo a partir del cual se origina el movimiento. Es el punto cero. Equilibrio y quietud.

El deseo en su Mente de expresar o manifestar una idea genera una separación de cargas, opuestas y complementarias, desde un punto de reposo a otro, extendiéndose en el espacio, creando los límites de la realidad tridimensional, dentro de la cual se proyectan las imágenes del film de la vida. Luz, sonido, formas y colores en movimiento.

Este movimiento es polarizado y su potencial es proporcional a la intensidad del deseo.
Esta intensidad genera tensiones, cuanto más se aleje el deseo de su punto de equilibrio, mayor será la tensión y el desequilibrio y mayor será la necesidad de recuperar el equilibrio, es decir, la vuelta al reposo.


Como un elástico que aumenta la tensión al estirarse y la disminuye cuando se afloja. Cuanto más se estire más tensión generará. Cuanto más se aleje de su punto de origen o punto de reposo, mayor será la tensión y la necesidad de volver a cero.
La energía que se emplea en estirarlo es equivalente a la que se libera al aflojarlo.

Las tensiones generadas por nuestras ilusiones liberan una energía proporcional (bajo la forma de luz y conocimiento) al ser anuladas.
Cuando resuelves tus miedos y preocupaciones, cuando comprendes la raíz de tu sufrimiento, cesan las tensiones y la energía que se utilizaba para alimentar esos “fantasmas” es reutilizada por tu cuerpo manifestándose como salud y felicidad.
Es simplemente el retorno a la condición de equilibrio.
Esto es lo que se llama iluminación.

La mente mueve la energía, bajo la forma de electricidad y esta se condensa o cristaliza dando la apariencia de materia sólida, pero es un engaño de nuestros sentidos, en realidad la materia vibra, es movimiento, es electricidad.

La electricidad es la única fuerza que Dios utiliza para crear el universo

Las únicas herramientas de las que se sirve son dos pares de vórtices en espiral, opuestos  pero complementarios.


Un par se reúne en la amplitud de onda del vértice de la espiral para crear esferas de materia en movimiento y el otro par opuesto se reúne sobre el eje de la onda en la base del cono de la espiral para vaciar toda la materia, cancelando el movimiento.
Estos pares opuestos de vórtices eléctricos son las unidades fundamentales con las que se construye toda la materia.

Juntos forman las ondas eléctricas de movimiento que crean las diferentes condiciones de potencial y presión necesarias para producir la variedad de elementos, diversos en apariencia, de toda la materia visible e invisible.


La electricidad está dividida en dos fuerzas iguales y opuestas que se rechazan una a la otra para construir este universo polarizado. Cuando ya no pueden separase más, la tensión deja paso a la otra parte del ciclo invirtiendo la polaridad y anulando toda oposición. Así se produce el latido del universo y el ciclo eterno de la aparición y desaparición.
Original de W. Russell

El magnetismo es el complemento de la electricidad. Si la electricidad hace el trabajo, el magnetismo representa el reposo. La electricidad es el deseo de movimiento, acción y desequilibrio, mientras que el magnetismo es simplemente el deseo de recuperar el equilibrio, es la vuelta al reposo. Las cargas que estaban separadas buscan volver a unirse para luego volver a separarse y generar movimiento y polarización en una secuencia sin fin.


La electricidad genera
El magnetismo controla

Y aunque en la Creación hay multiplicidad y variedad de formas, colores, sonidos y movimiento, el universo entero está hecho con la misma sustancia.

La única sustancia del universo es la conciencia, pura y luminosa.

Un viejo maestro Zen enseñaba: "El universo entero es una perla brillante, incluso la caverna oscura donde habita el demonio de la montaña negra".


Fuera de la mente del Creador no existe nada 

Eres su sueño y su imaginación y por eso es que puedes soñar e imaginar tu vida y tu realidad. Quizás no te diste cuenta con la totalidad de tu ser, pero eso es precisamente lo que haces todo el tiempo. Todos somos soñadores fulltime, solo que muy pocos eligen su propio sueño.



jueves, 12 de abril de 2018

La belleza de la vida


Una realización de Vida Creativa, un blog amigo dedicado a la salud, la belleza y el arte.

jueves, 5 de abril de 2018

martes, 20 de marzo de 2018

¿Qué es el Aikido?




El Aikido es un arte marcial de origen japonés creado por un gran maestro, Morihei Ueshiba, quien se dio cuenta de que un desarrollo saludable de la mente, el cuerpo y el espíritu necesita un entrenamiento disciplinado en un contexto de respeto y amor.
El Aikido es un sistema de autodefensa muy efectivo. 

El maestro Ueshiba nació en 1883 en Japón, cuando muchas de las artes marciales todavía eran enseñadas por maestros en la antigua tradición. En su juventud ya dominaba varias artes marciales incluyendo la esgrima y varias formas de autodefensa sin armas.


Al mismo tiempo se convirtió en una persona profundamente espiritual y diseñó un nuevo sistema de "budo" (el camino del guerrero) que proporcionaría una base para el desarrollo físico y espiritual. A este sistema lo llamó Aikido: el camino (do) de la armonía (ai) con la energía universal (ki). 

Por "ki" se entiende el espíritu de vida creativo del universo: la propia energía vital, la misma energía que fluye por todas partes animando a todos los seres y dando forma a todas las cosas...

"El verdadero budo es el camino de la armonía y del amor para todos los seres" escribió el maestro Ueshiba. Expresando que el Aikido es mucho más que un método de autodefensa, agregando: "Quiero que la gente reflexione escuchando la voz del Aikido. No es para corregir a otros; es para corregir su propia mente”.

A diferencia de la mayoría de las artes marciales, el Aikido busca desviar más que bloquear una acción. El objetivo es siempre armonizar con el movimiento de un oponente o compañero y continuarlo mientras controla y redirige la energía conectada.

A través del Aikido se puede desarrollar una defensa completa contra ataques físicos.


El Aikido ayuda a desarrollar resistencia, velocidad de reacción, flexibilidad, estado físico y buena salud.

A medida que se progresa en la práctica se desarrolla una mente tranquila y una mayor confianza, proporcionando estabilidad mental, emocional y física. Los movimientos en los ejercicios y técnicas de Aikido permiten corregir la postura corporal y eliminar el estrés y la tensión, concentrándose en la relajación y la respiración. Estos patrones repetidos van instalando instintivamente calma, autocontrol y respuestas relajadas a todas las situaciones.


El practicante aprende a tener una actitud más relajada, estando a gusto consigo mismo y con los demás.

El Aikido te dará nuevos despertares, percepciones y una mayor comprensión de ti mismo, ampliando tu mente e iluminando tu corazón.





Escuela Budo Shin
Aikido



miércoles, 17 de enero de 2018

Aikido, el camino de la transformación




por Mariano Giacobone

Se dice que el Aikido es el arte de la paz. Pero, ¿Qué es la paz?
Solo podemos entenderlo en el seno del conflicto. Porque paz en si misma no nos dice nada, es un concepto un poco abstracto, a menos que haya una guerra.

Pero en nuestra vida cotidiana afortunadamente no hay guerra, aunque si conflictos y contradicciones, y a veces incluso, situaciones violentas.
Entonces, ¿Qué significa el arte de la paz en tiempos pacíficos?

Aikido no es el arte de la paz. Es el arte del cambio, el arte de la transformación, el arte de la evolución, es el arte de resolver los conflictos.

Cuando nos enfrentamos a un ataque, es una demanda innegable de cambio. Algo cambiará, eso es seguro. Pero ese cambio puede ser destructivo, traumático y lleno de sufrimiento, o el cambio puede conducir a la evolución, la creatividad y un mayor despertar.
De manera que la situación conflictiva se transforma en una posibilidad de cambio y aprendizaje.


¿Podemos elegir un camino de creación en lugar de la destrucción? ¿Es difícil o imposible guiar la presión del cambio hacia canales que afirmen la vida? El simple hecho de ser consciente de la posibilidad ya puede apoyar esta transformación de la presión de un conflicto o un ataque en algo creativo y positivo.

Podemos descubrir una nueva manera de enfrentarnos al conflicto o incluso a un ataque. Esto puede significar moverse a direcciones que aún no hemos imaginado previamente, es decir, mover nuestra mente y cambiar nuestra perspectiva de la situación.

El proceso de transformación implica pérdida. Desechamos lo que no nos sirve y guardamos la experiencia. Sin pérdida no hay cambio. Sin pérdida no hay ganancia.
Debemos perder el miedo, el egoísmo, la avidez, el orgullo, la preocupación y el apego por las cosas inútiles.

Este cambio puede no ser cómodo, pacífico o fácil.
La evolución y el cambio, no siempre son agradables.
Observemos la naturaleza como se comporta, recordemos nuestro crecimiento y el dolor y los conflictos que hemos experimentado.

El Aikido no es un arte de paz sino un arte de transformación.
De la misma forma en que una oruga se transforma en mariposa, podemos entrar en un proceso similar en medio del conflicto, aunque al igual que la oruga, este proceso puede ser difícil y no precisamente placentero o pacífico.

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Para que el Aikido tenga el poder de transformar el conflicto en un movimiento de afirmación de la vida, debemos participar plenamente y ser incluidos voluntariamente en esa transformación. Para que el conflicto se transforme, la relación debe transformarse. Si la relación se transforma, todas las cosas en la relación se transformarán.

A veces criticamos a la sociedad, no nos gusta el mundo y todos los conflictos que vemos a diario, sin tener en cuenta que somos de una manera u otra parte de esa sociedad, de ese mundo y de esos conflictos.

Para cambiar a la sociedad, debes primero cambiarte a ti mismo. 
Para cambiarte a ti mismo, cambia tu mente. 
Para cambiar tu mente, cambia tu corazón.

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A veces podemos incluso entrar en conflicto con el camino del Aikido, pero si somos sinceros y perseverantes aprovecharemos esta situación para cambiar nuestra mente, nuestro karma y nuestro lugar en el mundo.
Este es el verdadero camino de la transformación y de la evolución.

Reconocer esta verdad y alinearse con ella, mantener la intención de seguir la inteligencia del proceso y apoyarla, participar plenamente en la transformación del conflicto en un evento de afirmación de la vida, es caminar por el sendero del Aikido.


Puede que a veces no sea pacífico; pero será siempre evolutivo y positivo.


Emprende el camino de la transformación, aprende y practica Aikido!


Escuela Budo Shin
武 道心流

jueves, 28 de diciembre de 2017

Aprende a unificar la mente y el cuerpo

por Mariano Giacobone

Lo limitado y lo infinito


El punto y la realidad

El punto es infinito en si mismo.
Se dice que fundamentalmente todo es unidad.
La conciencia es infinita y existe en todos partes, sin límites.

La energía circula, vibra, se condensa en materia, se polariza, nunca está quieta, no tiene forma fija ni límites. Entonces, si todo está integrado con todo y todo es unidad, ¿cómo aparecen los límites entre las cosas?
¿Cómo es que interactúa el infinito con lo finito?, ¿puede un sistema ser finito e infinito a la vez?

Generalmente los consideramos separados, si algo es finito no puede ser infinito.

Esto se ve claramente en la Física, hay un física para lo grande que describe un universo continuo hasta el infinito, de acuerdo a la relatividad de Einstein.

Por otra parte la física cuántica predice un espacio limitado y finito, en el que las partículas aparecen y desaparecen, La primera, la relatividad: la física de lo grande, es determinista y la segunda, la mecánica cuántica: la física de lo pequeño, es probabilística.

Hasta el presente no se consigue unificarlas en una sola teoría, Einstein trató pero no pudo.

Podemos observar esta separación entre lo infinito y lo limitado también en la sociedad.

La espiritualidad tiende a pensar en términos de infinito, de conciencia, de sistemas abiertos y entrelazados, mientras que la ciencia piensa en términos racionales, en sistemas cerrados, limitados y finitos. Y entre las dos no hay entendimiento. Si es de rigor científico pierde espiritualidad y si es espiritual la ciencia queda afuera.

Esta dicotomía se ve en la percepción que tenemos de la existencia y de la no existencia. Si algo existe no puede no existir y si no existe, no existe. Nos cuesta de entrada comprender que algo exista y no exista al mismo tiempo.

Sin embargo aunque sean aspectos aparentemente opuestos son complementarios, uno depende del otro.
La existencia contiene en esencia a la no existencia, es decir, los límites de la existencia contienen lo infinito de la no existencia.

Si nuestro cuerpo tiene un límite finito, ¿como puede contener a lo infinito?

Veámoslo desde la perspectiva del punto.

Un punto es la menor fracción indivisible. Es un concepto abstracto.
Se dice que un punto no tiene dimensiones (0D o N-dimensiones), o sea que también tiene infinitas dimensiones (infinitos vectores que convergen y se cancelan precisamente en ese punto).
Algunos sostienen que al no poseer dimensiones y no encerrar volumen, el punto no existe.

Una sucesión de puntos forman una línea, que convencionalmente se considera de una dimensión (1D). Siguiendo la misma idea, entonces tampoco existe. Si unimos cuatro líneas formando un cuadrado, ahora tenemos un plano de dos dimensiones (2D), pero como no tiene volumen no ocupa espacio por lo tanto no se puede decir que exista.
Continuamos uniendo planos, en este caso 6, y obtenemos una figura tridimensional, un cubo (3D), que contiene volumen y por lo tanto lo definimos como existencia.



¿Es así realmente?
¿Cómo se consigue que algo exista a partir de algo que no existe?
Quizás lo único que existe es el punto y todo lo demás aparece como proyección de él.

Cada punto tiene el potencial de contener toda la información en si mismo
Podemos ilustrarlo geométricamente.

Dentro de un círculo (o esfera) que delimita un espacio, ponemos un triángulo equilátero (o un tetraedro si lo consideramos en 3D), en realidad como el universo está polarizado en 2 fuerzas opuestas y complementarias hay que agregar otro triángulo (o tetraedro) invertido, formando la estrella de 6 puntas, común en varias culturas de la antigüedad, en particular la Judía.

A partir de esta figura bipolar podemos efectuar divisiones hasta el infinito, sin salir de los límites origínales. A medida que vamos dividiendo la estrella en estrellas más pequeñas encontramos nuevos límites, cada nivel tiene su límite y sin embargo sigue formando parte de un espacio ilimitado.



Todos los niveles están conectados, cada nivel con sus coordenadas temporoespaciales específicas observa a los demás desde su propio y único punto de vista.



Sin embargo, ninguno dejo de pertenecer a la totalidad.

Esta dinámica fractal se observa en todo el universo, en todas las escalas. Incluso en nuestras células y átomos. En el interior de sus límites se encuentra el infinito, es decir, contienen potencialidad infinita e infinita conectividad con todo lo demás.

Podemos tomar cada célula, átomo o partícula que constituyen nuestro cuerpo y dividirlos hasta el infinito, eso significa que contienen infinita cantidad de información y que poseemos infinita cantidad de divisiones dentro de nosotros.

Nuestro cuerpo es infinito en el interior, en el exterior siempre están los límites de la percepción
No podemos percibir lo infinitamente grande, porque somos el contenido, pero si podemos acceder a lo infinitamente pequeño, ya que lo contenemos en nuestro interior.

La realidad exterior siempre es limitada y determinada mientras que el mundo interior esta lleno de posibilidades, infinitas. Infinitas partículas, infinitos puntos conectando todos los niveles de la escala.

Podemos descomponer todo hasta llegar a un punto y luego ampliar ese punto con un zoom y seguir descomponiéndolo y así sucesivamente.

Si observamos una de célula y ampliamos la escala alejando el foco, la célula se vuelve un punto, nosotros mismos somos puntos vistos desde el aire, pasando Marte nuestro bello planeta es apenas un punto en el espacio.


La Tierra vista desde Marte (fotografía de la NASA)

Por eso podemos considerar al punto como una representación de lo infinito y lo finito integrados.

Todo está hecho de puntos

Cada momento de nuestra vida es un punto. Nunca existió ni existe una continuidad, excepto en la mente. Vamos de punto en punto, de a saltos cuánticos, imperceptibles para el cerebro cotidiano, pero lo cierto es que si paramos el proyector, o sea la mente consciente, podemos descomponer lo que percibimos en puntos, en píxeles de realidad, considerando que cada cosa que observamos, cada punto de la imagen es parte de una imagen más grande, nosotros mismos podemos considerarnos proyecciones de planos superiores.

Cada aquí y ahora es un punto en la existencia y por ser un punto, contiene infinitas posibilidades.

Si podemos concentrarnos en cada punto, en cada momento, la vida seguramente se vuelve mucho más plena y con más posibilidades.

La verdadera fuente de creatividad esta en nuestro interior.
Esto nos permite apagar y reiniciar cuando queremos. Cada punto es un final y un nuevo inicio.

Nuestra verdadera naturaleza es infinita e interconectada.

Pero eso no significa que somos todos iguales. No somos producidos en serie, como un prototipo de fábrica.
Cada átomo, cada célula, cada uno de nosotros ocupa un lugar único de la experiencia, es decir, no hay manera que dos personas ante la misma situación, en las mismas condiciones, experimenten lo mismo.

¿No es genial? ¿Para que buscar afuera lo que ya somos? ¿Y que somos?

Un punto único de experiencia en el universo infinito.

¿Pero entonces que es lo que nos conecta con todo lo demás?

El espacio

El espacio está por todas partes. A gran escala lo podemos observar entre galaxias (y probablemente entre universos), estrellas y planetas, todo está rodeado de una gran cantidad de espacio. Y en la escala microscópica el espacio es todavía más enorme.
Cada átomo está formado por un 99,9999 % de vacío.
En otras palabras, la estructura atómica de nuestra realidad cotidiana está construida, excepto un 0,00001 %, por espacio.

El resto, que es la parte que podemos percibir y consideramos sólida, concreta  inmutable, oscila, vibra en una altísima frecuencia, y lo más notable es que estas oscilaciones “nunca se tocan”. En ningún momento, en ningún lugar, jamás se tocan.
Los átomos y moléculas se enlazan, forman uniones más o menos estables, intercambian electrones, pero no entran nunca en contacto. Por ejemplo, una estructura resistente y densa como la del diamante (que es una forma alotrópica del carbono), si agrandáramos una de sus moléculas al tamaño de una naranja, la siguiente se encontraría a medio kilómetro de distancia. Tal es el espacio entre las cosas.

Sin embargo, a pesar de esta evidencia, seguimos prestándole atención a ese ínfimo porcentaje que aceptamos como concreto y “real”. Gastamos nuestra energía y tiempo en ese 0,00001 % que llamamos materia y generalmente ni siquiera reparamos en el 99,9999 % restante, que es el espacio entre las cosas.

¿Cuál es la parte que te define entonces, la materia o el espacio? ¿La parte sustancial o la parte insustancial?
Percibimos la realidad desde la perspectiva de la materia, por eso nuestra percepción es limitada y estrecha y nuestra vida, determinada y previsible.

Pero si percibiéramos a partir del vacío, de lo insustancial, aceptaríamos que es el espacio el que define nuestros límites y modela nuestra percepción, entonces crearíamos una realidad más amplia, con más espacio (y tiempo) y seríamos más libres.

Quizás no somos nosotros los que creamos y definimos el espacio, sino que es el espacio el que nos define y da forma.
Aparentemente esto no cambia nada en nuestra realidad cotidiana, igual tengo salir a trabajar y todo eso, pero una cosa es andar por el mundo creyendo que la materia y las cosas existen por si mismas y que son ellas las que crean tus límites, y otra cosa es considerarte principalmente vacío, espacio ilimitado e interconectado, y que es justamente ese espacio el que crea, delimita los objetos y tus experiencias y te conecta con todo.

Somos responsables de la forma en que alimentamos de información al espacio

De acuerdo a la información que enviemos recibiremos una respuesta, a veces no en el momento ni de la forma que esperamos, por eso también es importante comprender y aceptar la interdependencia que existe entre todo.

Cuando enfocamos la observación desde esta perspectiva más total, el cerebro cambia su dinámica y su organización, se reformatea permitiendo procesar la nueva información, más amplia e interconectada. Nuevas áreas cerebrales se despiertan y su actividad se vuelve más coherente y unificada.

El espacio que nos rodea y nos modela, aunque se le llame vacío, esta repleto de energía, infinita energía. Esto se ha calculado, 1 cm3 de espacio tiene una densidad de energía de unos 10-93 gr. Esto no nos dice nada a priori. ¿Que podría significar esa cifra en la vida diaria?

Si tomamos todas las estrellas que podemos ver con el telescopio más potente y las compactamos en 1 cm3 de espacio vacío, eso llega a un 10-55 gr de densidad de energía por cm3, y esto es mucho considerando que solo en nuestra galaxia hay unos 100 mil millones de estrellas y todavía nos faltaría agregar 39 ceros para alcanzar la densidad de energía del vacío.
Lo que consideramos espacio vacío, en realidad es infinitamente denso, no lo podemos percibir porque al ser infinito en cada punto, se cancela, (infinitos vectores que convergen en cada punto) y por eso lo vemos como nada. Aclarando que nuestros sensores solo captan los desequilibrios o las diferencias (algunas), es decir los vectores que sobresalen del resto, así que cuando están en perfecto equilibrio no los percibimos.

Como el pez que no sabe que está en el agua hasta que lo sacas y siente una densidad diferente, para el pez el océano es ilimitado, adonde vaya está en su casa.


Es igual para el ave que vuela libre en el cielo, su espacio es ilimitado, todo es espacio.


Lo cierto es que estamos sumergidos en un mar de energía infinita. La aparente escasez de recursos es el resultado de la ignorancia y la mala utilización de los mismos.
Vivimos en un universo de abundancia
Es el espacio el que determina la dinámica del universo y es el espacio lo que compartimos y nos conecta a todos. La información divide el espacio en escalas diferentes y estas escalas o niveles son los que crean nuestra realidad. Somos parte de esos niveles.

La materia no es algo salido de ninguna parte, sino que surge como consecuencia de las divisiones de la estructura del espacio mismo y cada uno de nosotros está interactuando cada instante de su vida con esta estructura.

Sin silencios no habría música, es el silencio el que corta y da las características a cada nota. Sin vacío no habría realidad posible, es el espacio el que define y modela los límites y contornos de la materia.

Es el espacio el que brinda utilidad a las cosas., sino imagínate una casa maciza o una taza llena.


Las partículas que forman nuestros átomos aparecen y desaparecen todo el tiempo en el vacío. Cada vez que el electrón aparece, aprende de tu experiencia y lleva nuevamente la información al vacío. En cada instante estás informando al universo acerca de tu experiencia, es decir, informas sobre tu propio y particular punto de vista.

Somos los ojos del universo. Podemos considerarnos vehículos de experiencia, modelos experimentales expresando el deseo de fuerzas superiores.

La vida nos atraviesa.

Creamos nuestra realidad, pero también la realidad nos está creando. Esa es la contraparte, el opuesto complementario. Enviamos información al espacio y este nos la devuelve, modificada a su vez por la experiencia de los otros. Somos creadores creados.

Si solo fuéramos nosotros los que creamos nuestra realidad, además de encontrarnos solos siempre en nuestra pequeña burbuja artificial, sería muy aburrido y no podríamos aprender nada… y tampoco el universo.

La riqueza y la abundancia surgen del flujo y de la interconexión, no de la acumulación. Lo que se acumula se estanca y lo que se estanca degenera

Somos un punto en un universo de infinitos puntos.

Un punto formado por infinitos puntos. Todos interconectados.

Concentrarse en un 1 punto es la puerta a dimensiones superiores de la mente y a infinitas posibilidades. En nuestro cuerpo físico el punto central se encuentra a unos 3 cm. bajo el ombligo. Podemos respirar y concentrar la mente en cualquier punto del cuerpo, pero es en este punto central donde la acción se vuelve más eficaz y la conciencia se equilibra más fácilmente.


En el centro de tu ser se encuentra el centro del universo.

Puedes encerrar al universo en un punto y depositarlo en el punto bajo el ombligo. Si te concentras en ese punto con la totalidad de tu cuerpo-mente, así será.





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