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jueves, 9 de junio de 2016

La célula inteligente





Parte 1

UNA NUEVA VISIÓN

La célula es la unidad morfológica y funcional de todo ser vivo. La biología clásica considera a las células como autómatas biológicos, es decir, material biológico genéticamente programado para una o varias funciones. Sin embargo cada célula tiene un grado fundamental de conciencia. Una célula es una unidad de conciencia. Con un grado de inteligencia que le permite adaptarse a las variaciones del medio y cambiar su programación e incluso improvisar para sobrevivir.

El diccionario define a la inteligencia (del latín intellegentĭa), como la "capacidad para entender o comprender" y también como la "capacidad de resolver problemas".

La célula entra dentro de esta definición.


Podemos considerar a la inteligencia como una propiedad fractal del universo: una naturaleza inteligente genera ecosistemas inteligentes, que contienen poblaciones inteligentes, compuestas por organismos inteligentes, formados por células inteligentes, que contienen orgánulos inteligentes, constituidos por moléculas y partículas inteligentes ... y así sucesivamente hasta la esencia misma.
Con lo cual podemos concluir que somos conscientes porque el universo es consciente y el universo es consciente porque nosotros lo somos también.

Somos el universo, no hay separación, no hay fragmentación. Solo hay una Conciencia y cada creación (incluyéndonos) es una manifestación de esta conciencia experimentándose a si misma subjetivamente.

La ciencia en la actualidad dedica sus esfuerzos a demostrar que son las interacciones moleculares específicas o la información genética las que determinan las funciones celulares tales como la división celular, el movimiento, la diferenciación, el diseño de la matriz extracelular, la comunicación entre células, etc.
Se considera convencionalmente de una manera determinante el rol de los genes y del sustrato físico (material) en la función celular. Como un mecanismo de relojería que se ajusta a leyes físicas y biológicas inmutables.
Sin embargo, es obvio, que alguien le da cuerda al reloj. Alguna inteligencia diseñó ese mecanismo.

El universo físico es una creación de la Mente

¿Pero, de donde saca los materiales la Mente o la Conciencia creadora, es decir Dios, para crear su universo?
Veamos.
Como no puede existir nada fuera de esa Mente creadora, que es la Conciencia única, la Fuente de donde surge toda la Creación, ni tampoco esta Conciencia puede crear ni importar materiales fuera de si misma, ya que “es” Todo y no puede existir nada fuera de ese “Todo”, podemos deducir que el universo está hecho de conciencia misma y que todas las manifestaciones, son expresiones y cristalizaciones momentáneas de esta única Conciencia.

Se ha demostrado claramente que las células son inteligentes y establecen comunicación entre ellas de variadas formas.

Actualmente gracias al aporte de nuevas investigaciones y a un cambio de mentalidad en una buena parte de la comunidad científica, se describe un nuevo panorama, en el que se considera a la conciencia como componente fundamental de la materia y directora de los cambios moleculares y genéticos.
Este nivel de conciencia no solo les permite a las células adaptarse y aprender, sino también comunicar e intercambiar información con el medio.

El campo y la célula forman una unidad de intercambio de energía e información que controla y modula la forma y la actividad.
  

Un diálogo de conciencias

Debemos comenzar aceptando el hecho de que los médicos no curan, en el sentido estricto del término, a ningún paciente. 
Únicamente las células del cuerpo pueden curar al cuerpo. 
Sólo las células saben cómo cerrar las heridas, curar infecciones o regenerar tejidos, solo ellas comprenden qué hacer adaptándose si cambian las condiciones del medio y conocen la forma de destruir patógenos y células mutantes. 

Podemos afirmar que son las células las que curan y no los médicos

Lo mejor que un médico puede hacer es ayudar: cerrando heridas, para evitar hemorragias e infecciones, reparando tejidos, moviendo los obstáculos del camino de las células, promoviendo la circulación de energía y sangre con acupuntura, dieta, ejercicios, masajes e incluso cirugía, suministrando materiales necesarios para las células (medicamentos y nutrientes) y sobretodo: abandonando los métodos invasivos y la lucha “armada” contra la enfermedad, o sea, respetando su naturaleza.
Para esto hay que estar dispuesto al diálogo y permitir que las células se expresen.
Muchas veces lo que se considera enfermedad es simplemente el resultado de una falta de comunicación y entendimiento de lo que sucede en el cuerpo.

¿Podemos aprender a “comunicar” con las células?

Hay que dejar atrás la manera convencional de enfrentarnos a la enfermedad.
La lucha cuerpo a cuerpo contra los “patógenos”, tarde o temprano condena a las células. 
Una nueva comprensión del universo y de las leyes que lo describen trae aparejado cambios en la manera de interpretar no solo la salud y la enfermedad, sino también nuestro rol como seres humanos viviendo en un entorno inteligente.
El cuerpo, al igual que el universo, tiene su manera de hacer las cosas, pero esto no significa que se corresponda con mecanismos fijos y determinados ni que la enfermedad sea en verdad lo que pensamos. El cuerpo tiene su propio lenguaje y en general lo desconocemos.
Las células tienen su manera de adaptarse provocando cambios que en general son considerados como nocivos, sobretodo si provocan trastornos, imposibilidad o dolor.
Estos cambios son considerados como una enfermedad y los médicos, desconocedores de este lenguaje natural, atacan a los síntomas y luchan contra estos, sin considerarlos como un factor de equilibrio y un cartel indicador de lo que no está funcionando bien.
Así, sin darse cuenta, en la mayoría de los casos, esta supresión de signos y síntomas trae más desequilibrios y debilita al cuerpo, resultado: más enfermedad.

Todo está en perpetuo cambio y movimiento y nosotros, como parte de un universo vivo y consciente, participamos inevitablemente de estas transformaciones.
En los procesos curativos se debe tener paciencia y aceptar los mecanismos del cuerpo, después de todo representan el resultado de millones de años de evolución.
Más importante que anular los síntomas y llevar las cosas a una “normalidad” arbitraria, protocolar y alejada de lo real, es escuchar al cuerpo, sus mensajes y señales, acompañando inteligentemente los procesos.
Incluso si a veces las reacciones son exageradas o molestas.

Si las células están mal informadas, o reaccionan de forma exagerada como en el shock anafiláctico, o incluso atacando a su propio cuerpo en forma de alergias y enfermedades autoinmunes, somos absolutamente incapaces de cambiar su manera de hacer.



 Células cancerosas (neoplasia)

Del mismo modo, estamos bastante indefensos cuando el cuerpo fabrica células cancerosas e incluso cuando favorece la construcción de nuevos capilares con el fin de satisfacer la alta demanda de nutrientes y oxígeno de estas células "mutantes”.
 ¿No sería un verdadero salto cualitativo en la evolución de la medicina si aprendiéramos a pedirles a las células del cáncer que detengan su crecimiento y la invasión, o persuadir a las células del sistema de defensa para que se abstengan de hacer anticuerpos auto-destructivos, o convencer a las células para que reconstruyan tejidos y estructuras? 

Ya que los construyeron antes, cuando éramos embriones, ¿por qué no serían capaces de hacerlo de nuevo? Las células madre en nuestro cuerpo contienen esta información.

Células madre

En los niveles fundamentales, materia y energía se transforman sin cesar y la información viaja en todas las direcciones del espacio-tiempo.

Solo hay que aprender a comunicar.
Es una transferencia de información.
En estos niveles la creencia y la intención son fundamentales.
La conciencia tiene el poder de transformar la materia.
Lo interesante es que se trata de uno mismo. De su verdadera naturaleza.

Como individuos somos la suma de todas las conciencias celulares en una conciencia unificada y la suma de todas las conciencias individuales forman una conciencia mayor aún.
Nuestro organismo es parte de un organismo superior y este a su vez de otro. La conciencia se estructura en niveles de jerarquía al igual que los organismos en biología, pero esencialmente no hay fisuras ni separación: la conciencia es una, la misma conciencia que es el sustrato de todo.


Nuestro diálogo interno es escuchado por cada célula.

Continuará...



domingo, 21 de octubre de 2012

La membrana celular es un chip biológico

Dr. Mariano Giacobone


Todas las células están limitadas por una membrana que las separa y las conecta con el medio extracelular y que presenta características particulares. 

La membrana celular o plasmática tiene propiedades bioelectrónicas que la hacen comparable a un chip de computadora, de hecho la célula es una unidad biológica de procesamiento de datos. 



Una entidad consciente conectada en red con billones de otras unidades conscientes conformando un organismo, es decir, un ser vivo y consciente. 
La composición química de la membrana plasmática es variable dependiendo de la función o del tejido en la que se encuentren, pero vamos a describirla de forma general.



La membrana celular está compuesta por una doble capa de lípidos (en su mayoría fosfolípidos), por proteínas unidas en forma no covalente a esa bicapa, y glúcidos unidos covalentemente a los lípidos o a las proteínas. 
Esta doble capa de lípidos  actúa como una barrera semipermeable que mantiene a iones, proteínas y otras moléculas dentro de la célula impidiendo su libre difusión, creando así un medio interno, con su propio campo electromagnético. Las bicapas lipídicas son ideales para este papel porque, aunque tienen sólo unos pocos nanómetros de espesor, son impermeables a la mayoría de las moléculas solubles en agua (moléculas hidrófilas). 

Este tipo capa es especialmente impermeable a los iones, lo que permite a las células regular las concentraciones de electrolitos y pH por medio del bombeo de iones a través de sus membranas usando proteínas llamadas canales iónicos

Las moléculas más numerosas son las de lípidos, ya que se calcula que por cada 50 lípidos hay una proteína. Sin embargo, las proteínas, debido a su mayor tamaño, representan aproximadamente el 50% de la masa de la membrana. 

Practicamente todos los lípidos presentes en las membranas celulares son anfipáticos, es decir que presentan un extremo hidrófilo (que tiene afinidad e interacciona con el agua) y un extremo hidrofóbico (que repele el agua). 

La bicapa de fosfolípidos es altamente hidrofóbica y por eso impide el paso de partículas cargadas como los iones. 
Por este motivo la membrana celular se comporta como un condensador, separando cargas (dadas por los iones en disolución) a una distancia de aproximadamente 4 nm. Esto permite que la célula mantenga un potencial de membrana a lo largo del tiempo. 

El potencial de membrana se debe a la diferente distribución de iones entre el interior y el exterior celular. La célula mantiene este potencial de membrana a lo largo del tiempo mediante el transporte activo de iones por parte de bombas (que son proteínas), tales como la bomba sodio-potasio y la bomba de calcio



Para transportar iones en contra de su gradiente electroquímico, estas proteínas extraen la energía del ATP, manteniendo así los gradientes de concentraciones iónicas responsables del potencial de membrana. 
Los iones sodio, potasio y cloruro son los más importantes en la generación del potencial de membrana en las fibras nerviosas y musculares. El gradiente de concentración de cada uno de los iones a través de la membrana ayuda a determinar el voltaje del potencial de membrana. 

Los cambios rápidos de concentración de los iones sodio y potasio son los principales responsables de la transmisión nerviosa.

El potencial de reposo es la diferencia de potencial que existe entre el interior y el exterior de una célula. Lo que mantiene a este potencial en reposo, es la Bomba Na+/K+ (bomba de sodio/potasio), dado que si ingresan 3 Na+ (sodio), salen 2 K+ (potasio).

En las células eléctricamente excitables, como las neuronas, las células musculares y del corazón, las sensoriales o las secretoras (glándulas), el potencial de reposo está dado por la distribución asimétrica de los iones (principalmente sodio y potasio) cuando la célula está en reposo fisiológico, es decir, cuando no está excitada. Este potencial es generalmente de signo negativo, y está en relación a las diferentes concentraciones de los iones dentro y fuera de la célula. 



Esta propiedad bioeléctrica de la membrana celular es fundamental para la salud y la vida de la célula. 
En el organismo existen dos espacios: el extracelular y el intracelular
En el extracelular o líquido intersticial, el anión más abundante es el ion cloruro. En el medio intracelular o citoplasma, los aniones más abundantes son las proteínas, que en las condiciones del pH celular interno, están ionizadas negativamente por liberación de iones hidrógeno, H+. 
El catión más abundante en el líquido intersticial es el ion sodio, y en el citoplasma es el ion potasio

El desequilibrio iónico que produce la polarización de la membrana es debido a la distinta permeabilidad que presenta frente a cada uno de estos iones. El ion potasio atraviesa la membrana libremente; la permeabilidad para el sodio es menor, y además es expulsado por medio de un transporte activo (bomba de sodio-potasio). Las proteínas, debido a su tamaño, no pueden atravesar libremente la membrana. Toda esta dinámica establece una diferencia de potencial en condiciones de reposo, de unos -90 mV. 



potencial de acción
Siempre hay una diferencia de potencial o potencial de membrana entre la parte interna y externa de la membrana celular (por lo general de -90 mV). La carga de una membrana celular inactiva se mantiene en valores negativos (el interior respecto al exterior) y varía dentro de unos estrechos márgenes. Cuando el potencial de membrana de una célula excitable se despolariza más allá de un cierto umbral (aprox. -60mV) la célula genera (o dispara) un potencial de acción.

Un potencial de acción es un impulso eléctrico que recorre la célula, generado por un cambio muy rápido en la polaridad de la membrana, de negativo a positivo y vuelta a negativo, en un ciclo que dura unos milisegundos.
Cuando la célula es estimulada las proteínas que forman los canales y que son muy sensibles a los cambios de potencial, se abren, cambiando momentáneamente la polaridad. La pila invierte sus polos. 

El flujo de partículas cargadas genera una corriente eléctrica y por ende un campo magnético, por eso se describe como campo electromagnético. 



campo electromagnético
Podemos resumir las propiedades eléctricas y bioelectrónicas de la membrana celular con estas características: 

-Capacidad eléctrica
También llamada capacitancia, es la propiedad que tienen los cuerpos para mantener una carga eléctrica y es medida en faradios. El dispositivo más común que almacena energía de esta forma es el condensador. La capacidad eléctrica es siempre una cantidad positiva, dependiendo además de la geometría del condensador considerado, que puede ser de placas paralelas (como la membrana celular), cilíndrico o esférico. Otro factor del que depende es del dieléctrico que se introduzca entre las dos superficies del condensador. 




Se denomina dieléctrico al material que es mal conductor de electricidad, por lo que puede ser utilizado como aislante eléctrico, y además si es sometido a un campo eléctrico externo, se genera en él un campo eléctrico interno.

Algunos ejemplos de este tipo de materiales son el vidrio, la cerámica, la goma, la mica, la cera, el papel, la madera seca, la porcelana, algunas grasas para uso industrial y electrónico y la baquelita. En cuanto a los gases se utilizan como dieléctricos sobre todo el aire, el nitrógeno y el hexafluoruro de azufre.

La grasa (fosfolípidos) de la membrana celular se comporta como un dieléctrico que separa dos medios que son relativamente buenos conductores, creando así un condensador


-Conductividad: 
La conductividad eléctrica es una medida de la capacidad de un material para dejar circular libremente las cargas eléctricas. La conductividad depende de la estructura atómica y molecular del material, los metales son buenos conductores porque tienen una estructura con muchos electrones con vínculos débiles y esto permite su movimiento. La conductividad también depende de otros factores físicos del propio material y de la temperatura y tiene una relación directa con el campo eléctrico


-Campo eléctrico: 
La presencia de una carga eléctrica en una región del espacio modifica las características de dicho espacio dando lugar a un campo eléctrico. Es decir, podemos considerar un campo eléctrico como una región del espacio cuyas propiedades han sido modificadas por la presencia de una carga eléctrica, de tal modo que al introducir en dicho campo eléctrico una nueva carga eléctrica, ésta experimentará una fuerza

Toda carga eléctrica en movimiento genera campos magnéticos.

Una carga móvil crea en el espacio que le rodea un campo magnético. Pero también podemos decir, que "un campo magnético ejerce una fuerza sobre una carga que se mueve a través de él".
Los campos magnéticos influyen sobre los materiales magnéticos y sobre las partículas cargadas en movimiento. 
En términos generales, cuando una partícula cargada se desplaza a través de un campo magnético, experimenta una fuerza que forma ángulos rectos con la velocidad de la partícula y con la dirección del campo. Como la fuerza siempre es perpendicular a la velocidad, las partículas se mueven en trayectorias curvas.


Las partículas fundamentales interactúan electromagnéticamente mediante el intercambio de fotones entre partículas cargadas 
Las variaciones en el campo pueden producir cambios específicos en el comportamiento de la célula. 

Estas características bioelectrónicas amplían la descripción biológica clásica y nos permiten un mayor conocimiento de la célula y por consiguiente, de nosotros mismos.

Podemos agregar además otras propiedades de la membrana celular que la definen como en verdadero chip:

-Se comporta como cristal líquido:

El cristal líquido es un tipo especial de estado de agregación de la materia que tiene propiedades de las fases líquida y sólida. Dependiendo del tipo de cristal líquido, es posible, por ejemplo, que las moléculas tengan libertad de movimiento en un plano, pero no entre planos, o que tengan libertad de rotación, pero no de traslación. 



Un ejemplo en tecnología son las pantallas de cristal líquido (LCD). Las nanoestructuras liótropicas de cristal líquido son abundantes en los seres vivos. 

Liotrópico significa que están formados por agregados de moléculas anfipáticas (moléculas que poseen en su misma estructura, regiones hidrofóbicas e hidrofílicas), como los fosfolípidos de la membrana. 

El prefijo nano es utilizado para denotar la milmillonésima (billonésima) parte o el multiplicar por un factor de 10-9. Su símbolo es n. Por ej: nanotecnología, nanosegundo, nanómetro, etc.

Las membranas de las células son una forma de cristal líquido
Sus moléculas, como los fosfolípidos, están dispuestas en forma de barra y están organizadas perpendicularmente a la superficie de la membrana, que es líquida y elástica. Las moléculas del componente pueden fluir fácilmente, pero tienden a no salir de la membrana, y pueden desplazarse de un lado a otro de ella con alguna dificultad. Estas fases del cristal líquido en la membrana pueden recibir e introducir las proteínas importantes como si fuesen libremente receptores "flotantes", o por fuera de la membrana. 
El ADN y muchos polipéptidos conforman fases de cristal líquido. 
En la naturaleza, numerosas estructuras biológicas exhiben la conducta de cristal líquido. Por ejemplo la solución concentrada de la proteína que es generada por una araña para generar su seda es, de hecho, una fase del cristal líquido. El orden preciso de las moléculas en la seda es crítico para darle su enorme fuerza, resistencia y flexibilidad. 




-Es un semiconductor:

Un semiconductor es un elemento que se comporta como un conductor o como aislante dependiendo de diversos factores, como por ejemplo el campo eléctrico o magnético, la presión, la radiación que le incide, o la temperatura del ambiente en el que se encuentre. El elemento semiconductor más usado es el silicio, que es utilizado en la fabricación de chips y microprocesadores. 

La membrana celular es un elemento semiconductor, es selectiva y semipermeable, sus propiedades eléctricas (potencial de membrana) varían de acuerdo a las moléculas que atraviesan la barrera de proteínas (bombas y canales). 


-Presenta puertas: 
Una computadora implica dos operaciones básicas:  memoriatoma de decisiones, es decir el recordar y responder. El circuito electrónico que toma decisiones se llama compuerta lógica. El que recuerda se llama memoria. Las mismas compuertas lógicas también se pueden programar para formar memoria. 

La membrana celular tiene proteínas integrales que actúan como puertas lógicas.

Las proteínas integrales actúan como filtros selectivos y como mecanismos de transporte activo, son responsables del flujo de iones, de hacer entrar nutrientes y de expulsar productos celulares y de desecho fuera de la célula. Algunas actúan como receptores de membrana, encargándose de la transdución de señales.

La transducción de señal ocurre cuando una molécula de señalización extracelular activa un receptor de superficie de la célula. A su vez, este receptor altera moléculas intracelulares generando una respuesta.

Hay dos etapas en este proceso:

1) Una molécula de señalización activa un proteína específica en la membrana celular.

2) Un segundo mensajero transmite la señal hacia el núcleo de la célula, provocando una respuesta fisiológica. 




En cualquiera de las etapas, la señal puede ser amplificada. Por lo tanto, una molécula de señalización puede causar muchas respuestas
Muchas proteínas integrales se extienden desde una cara a la otra de la membrana y por ello se conocen como proteínas de transmembrana

Las células constantemente bombean iones hacia afuera o adentro a través de su membrana plasmática con un costo energético elevado. Más del 50% de la energía que consume nuestro cuerpo es utilizado por las células nerviosas del cerebro para mantener las bombas, cuya función es transportar iones a través de las membranas para mantener el potencial eléctrico y la excitabilidad de la misma, fundamental para la conducción de información.


-Posee canales o conexiones físicas (bus):
 

En informática, la función del bus es la de permitir la transferencia de datos entre los componentes de una computadora o entre computadoras. Está formado por cables o pistas en un circuito impreso, dispositivos como resistores y condensadores además de circuitos integrados. 



En la célula, las proteínas transportadoras cumplen esta función, de la misma forma que el citoesqueleto y otras biomoléculas como los ácidos nucleicos (ADN y ARN) transportan información.


citoesqueleto
Los movimientos de casi todos los solutos, como iones y pequeñas moléculas a través de la membrana, están mediados por proteínas transportadoras de membrana, más o menos especializadas en el transporte de moléculas concretas. 

Podemos decir que la célula es un microprocesador que se autopotencia y por ser consciente además se autoreferencia, por eso puede curarse y adaptarse, es decr, reprogramarse. 


En realidad es un ordenador biológico muy sofisticado formado por varios microprocesadores conectados en paralelo. 
Ya vimos que la membrana celular tiene las características de un chip, pero también el citoesqueleto en el citoplasma y el ADN en el núcleo, procesan información y poseen memoria, generando respuestas unificadas y coherentes para el funcionamiento celular, gracias también al orden y a la coherencia que aportan las moléculas de agua en el interior y exterior de la célula.

La diferencia entre la membrana celular y un chip de silicio es que cada célula del cuerpo es consciente, pudiendo cambiar su programación y la expresión de sus genes, además de estar conectada en red, no solo con sus vecinas, sino con el resto del organismo, el que a su vez esta conectado en red con los demás. 
Una red universal de conciencias.

Esto que es el resultado de millones de años de evolución nos ofrece posibilidades increíbles, que apenas comenzamos a explorar.



jueves, 1 de diciembre de 2011

Células inteligentes



La integración de las diferentes señales físicas sólo es posible si cada una es traducida primero en un tipo común y unificador de señal.
Una vez unificadas las señales, estas se integran y posteriormente son traducidas en una respuesta en los diferentes niveles.
Por ejemplo, todos los diferentes tipos de señales que recibimos en nuestro cerebro (visión, audición, tacto, propiocepción, etc.) son primero traducidas en impulsos eléctricos, llamados potenciales de acción, antes de que sean integradas.

Un potencial de acción es una onda de descarga eléctrica que viaja a lo largo de la membrana celular. Es un cambio muy rápido en la polaridad de la membrana de negativo a positivo y vuelta a negativo, en un ciclo que dura unos milisegundos.

El potencial de acción no se mantiene en un punto de la membrana plasmática, sino que viaja a lo largo de la membrana. Puede desplazarse a lo largo del axón de una neurona a mucha distancia, por ejemplo transportando señales desde el cerebro hasta el extremo de la médula espinal. En animales grandes como las jirafas o las ballenas la distancia puede ser de varios metros.
Para que se desencadene un potencial de acción es necesario un estímulo suficiente para traspasar en determinado umbral.

Los potenciales de acción se utilizan en el cuerpo para intercambiar información entre las células tejidos del organismo.. Pueden generarse por diversos tipos de células del cuerpo, pero las más activas en su uso son las neuronas, que los usan para enviar mensajes a otras células del sistema nervioso o a otros tejidos corporales, como el músculo y las glándulas.
Esta información bioeléctrica es transformada en las estructuras encargadas de generar una respuesta, por ejemplo: los músculos la vuelven a convertir en acción mecánica, o las glándulas en secreción química.

Si las células tienen un sistema de integración, también deben de utilizar señales de unificación heredadas e incluidas en la información genética. Las células siguen reglas lógicas y específicas antes de responder y además comunican entre ellas de maneras diversas, pero poseen una comunicación holística e instantánea que no puede ser mediada por potenciales eléctricos ni químicos, dada su velocidad, complejidad e instantaneidad.


Por ejemplo, si observamos los movimientos complejos de una bailarina no es posible que los realice dependiendo solo de su actividad electroquímica. Considerando que hay impulsos nerviosos (bioelectricidad) que viajan a 100 m/s (360 km/h) en los gruesos nervios motores que tienen vaina de mielina, pero en los nervios sensoriales o sensitivos, que no estan recubiertos de mielina, la velocidad es mucho menor, (puede llegar a 6 km/h).
Existe un nivel de organización y control mucho más sutil e instantáneo que integra las señales y la información.

El sistema nervioso es discontinuo y está formado por una gran variedad de estructuras, cada una con sus particularidades y distintas velocidades de interacción, sin embargo la integración de las señales es instantánea, varias de estas estructuras y conexiones se activan al mismo tiempo.
Por lo tanto, estas señales de unificación celular no pueden ser señales eléctricas, químicas o mecánicas.
¿Cómo es que cada célula sabe lo que le pasa al resto de las células del organismo casi instantáneamente?
Porque forman parte de un mismo organismo organizado en niveles vibratorios de jerarquía y complejidad y cada nivel tiene su vehículo de información apropiado para ese nivel (electricidad, química o luz), pero el sustrato fundamental e integrador es la conciencia.

El viejo modelo anatómico y fisiológico ya no alcanza para explicar lo que realmente sucede en el cuerpo y esto es también causado porque se omite su interacción con los campos de energía e información que rodean y sustentan al organismo.




Un cambio de paradigma

Hasta ahora la ciencia describe a las células más bien como “autómatas biológicas” programadas para una determinada función y condicionadas por la información contenida en sus genes. Si bien se les atribuye cierto grado de conciencia, no se las considera inteligentes.
Según la enciclopedia, inteligencia (del latín intellegentĭa) es la capacidad de entender, asimilar, elaborar información y utilizarla para resolver problemas.
Las células entran dentro de esta definición.

Evidentemente si tratamos con alguien inteligente ya de por si se establece una comunicación, un dialogo entre las partes. Entre entidades inteligentes se espera como mínimo que se establezca un diálogo inteligente.

No se acepta que una célula tenga un grado de inteligencia fundamental, pero cada uno de nosotros, que estamos  hechos de miles de millones de estás células, nos consideramos muy inteligentes y en general no nos preguntamos ¿De dónde sale nuestra inteligencia? ¿Porqué somos conscientes?
¿Como es posibles que percibamos un realidad donde la conciencia esta separada de la materia?

Claro que si considerásemos que nuestras células son inteligentes deberíamos cambiar la forma en que  nos percibimos, y percibimos el universo en el que vivimos.

Viendo como se organiza y estructura el universo en niveles de jerarquías que forman parte de un todo, y a su vez cada parte es un reflejo del todo, es muy probable que nosotros mismos seamos células de un organismo superior, y al igual que cada inteligencia celular es parte de una inteligencia superior, nuestra propia inteligencia sea parte de una suprainteligencia. Una sola conciencia manifestada en diferentes niveles de organización y complejidad.

Como se señaló anteriormente, si comenzamos a considerar que las células son inteligentes, el tratamiento médico debería implicar  la "comunicación" con ellas y el intercambio de información, en lugar de inundar el organismo con productos farmacológicos o maltratarlo con métodos invasivos como lo hacemos hoy.

Las células son capaces de integrar las señales que son físicamente diferentes, como las mecánicas, eléctricas, químicas, la temperatura, el pH, etc., antes de generar una respuesta. 
Las células pueden adaptarse a los cambios del entorno e incluso modificar su información genética si lo necesitan para adaptarse y sobrevivir.
Las células pueden disponer de la información contenida en sus propios átomos, información que proviene del universo mismo. Nuestras células comparten el mismo sustrato que la tierra, el sol y las estrellas y cada partícula elemental contiene la información de la totalidad.

Si aceptamos que cada célula es consciente, entonces debemos aceptar que las moléculas y los genes son la “expresión” de esta conciencia, y no los "determinantes" de las funciones vitales de las células. 
Es curioso porque nos consideramos muy inteligentes como especie, "en el tope de la escala evolutiva", sin embargo no aceptamos que esa capacidad ya se encuentra implícita en los niveles fundamentales de la vida.

Si para la ciencia las células fueran inteligentes, los científicos tendrían que reconsiderar todas las descripciones biológicas clásicas de las cadenas de causa y efecto en la función celular, desde los genes hasta las moléculas.
Es curioso como los seres humanos, dotados de conciencia e inteligencia, pueden olvidar sus orígenes y no ver esta inteligencia en todas partes, en cada ser vivo, ¡en cada célula!.

Si aceptáramos que las células son inteligentes, podríamos incluso comunicar con ellas, en un diálogo íntimo y directo…
…Al fin y al cabo si somos inteligentes, ¿Acaso no es mejor estar viviendo en un medio inteligente?

Consideremos la voz de un organismo complejo como el nuestro. Es obvio que no decimos lo que nos manda un gen o una molécula. Sin los órganos de la fonación no es posible hablar. Pero la capacidad de hablar, de elegir las palabras, el ritmo, la entonación, el volumen, el contenido…todo esto no es programado, si no que responde a un control inteligente. Es decir,  no existe un gen que programe las moléculas de las células musculares en las cuerdas vocales para interactuar en la manera de hablar o en el contenido. Pero incluso si fuera programado, ¿quién es el programador? ¿Hay una inteligencia detrás de la inteligencia?

La función da forma y crea la estructura. La necesidad hace a la función. La conciencia genera la necesidad. La necesidad organiza a la materia y estimula la creatividad.

Así que en principio, inteligencia mediante, no sería muy difícil poder comunicar con nuestras propias células, que en definitiva, somos nosotros mismos.

Y para comunicar, lo primero es saber escuchar.

Sin embargo, cuando se trata de células, la tendencia convencional es creer lo contrario: los biólogos a diario, afirman haber encontrado nuevos genes y moléculas que actúan e interactúan para producir esta o aquella función celular. Como si las células fueran autómatas inertes condenadas por un rígido código genético. Esta es todavía nuestra herencia newtoniana de un universo mecánico y material, considerado más bien como un aparato de relojería sin anomalías.  
La ciencia al servicio de la tecnología.
Pero la nueva ciencia se está mezclando con la espiritualidad. Las barreras se van transformando.

Hay vientos de cambio. Los modelos están cambiando. Un nuevo paradigma.

Un cambio de paradigma, significa un cambio de mentalidad y de hábitos.

El cambio significa evolución.



sábado, 14 de mayo de 2011

La arquitectura de la vida


Tensegridad celular

La integridad tensional o tensegridad es un modelo explicativo de la organización de ciertas estructuras de tipo dinámico no solo en el campo de la arquitectura y la ingeniería si no también en biología.

Este principio arquitectónico se refiere a un tipo de estructuras formadas por componentes aislados comprimidos que se encuentran dentro de una red tensada continua, de tal modo que los miembros comprimidos (generalmente barras) no se tocan entre sí y están unidos únicamente por medio de componentes en tensión, es decir traccionados (habitualmente cables), que son los que forman los límites espaciales del sistema.

El término Tensegridad, proviene del inglés: Tensegrity, y fue creado por el arquitecto Buckminster Fuller (inventor de los domos geodésicos y primer teórico de la tensegridad), y es una contracción de tensional integrity (integridad tensional).
Fuller define los sistemas de tensegridad como estructuras que estabilizan su forma mediante tensión continua o "integridad tensional" en lugar de por compresión continua , como se utiliza en un arco de piedra.
“Un sistema de tensegridad es un sistema en estado de auto equilibrio estable y está formado por un conjunto discontinuo de componentes comprimidos en el interior de un continuo de componentes tensos".
Una estructura de tensegridad se compone de piezas o elementos, en "tensión", que trabajan en oposición a otros elementos que sirven de apoyo y que se resisten a ser comprimidos.
Estos elementos se equilibran de tal forma que al tensarse estabilizan toda la estructura.
¿Qué tienen en común el cuerpo humano, la carpa de un circo y el aparejo de un velero?: La tensegridad.

En el cuerpo humano, los huesos son los puntos de apoyo en compresión que se oponen a la tensión creada por las partes elásticas (músculos, fascias, ligamentos, etc).
En un barco de vela, el mástil, los esparcidores y el casco actúan como elementos de compresión que trabajan en oposición a los cables que tensan y estabilizan toda la estructura. Del mismo modo, los cables y vientos tensan la tela de lona de la carpa de circo (o de camping, es lo mismo) que tira de las rígidas estacas en el suelo y los postes verticales para dar a su forma.
Aún tenemos muy arraigado el modelo newtoniano de la gravedad. Todo se mantiene erguido y en su lugar por acción del peso de los materiales, un bloque sobre otro. La estabilidad, en este modelo, es de tipo compresivo (columnas, vigas, palancas, puntales, etc).
En cambio, en la “tensegridad” las estructuras están diseñadas desde una perspectiva diferente y más dinámica.

En lugar de utilizar la relación “peso-empuje”, las estructuras con “integridad tensional” están ideadas como un ‘‘sistema de tensiones equilibradas en todas las direcciones’’ (omnidireccional).
Además estas estructuras no tienen necesidad de estar apoyadas en algo, ya que al estar pretensadas poseen un equilibrio interno propio, por lo que no dependen de la gravedad para asegurar su propia estabilidad.

La tensión generada por la gravedad en el modelo newtoniano, es reemplazada, en el modelo de “tensegridad”, por tensiones multidireccionales de cada uno de los elementos de la estructura.
Las primeras estructuras construidas con barras y cables siguiendo el principio de tensegridad fueron creadas a fines de los 40´ por un alumno de Fuller, el escultor Kenneth Snelson.
Una estructura constituye un sistema de tensegridad si se encuentra en un estado de autoequilibrio estable.
El equilibrio entre estos dos tipos de fuerza dota de forma y rigidez a la estructura. Esta clase de construcciones combina amplias posibilidades de diseño junto a gran resistencia, así como ligereza y economía de materiales.
“Tensión continua, compresión discontinua “

¿Es posible que en los tejidos vivos ocurra lo mismo?
A mediados de los años 70, se planteó la hipótesis que relaciona las estructuras de tensegridad con el comportamiento mecánico de las células. Para comprobarlo, el biólogo D. Ingber, modeló una estructura compuesta por seis barras unidas con hilos elásticos. Al colocarla sobre una superficie rígida tendía a adoptar una forma aplanada, mientras que cuando se la liberaba mostraba una conformación más redondeada (se retraía).
Las células presentan el mismo comportamiento.

Desde un punto de vista estructural, la célula puede considerarse un sistema de tensegridad.
Como veremos más adelante, la red 3D del citoesqueleto celular cumple el mismo papel que las barras y los cables en las estructuras de tensegridad, es decir, equilibra las fuerzas que darán forma y rigidez a la célula.

El balance entre estas propiedades le confiere a la célula una integridad tensional que es fundamental. La célula depende de su estructura para poder llevar a cabo sus funciones.
Las estructuras con integridad tensional son muy livianas con respecto a sus posibilidades mecánicas. Además, una señal mecánica transmitida al sistema en un punto, provoca una redistribución de las fuerzas en todas las direcciones. Esto explica la capacidad para absorber choques y la tendencia al equilibrio que tienen estas estructuras.
El modelo de tensegridad permite predecir precisamente el comportamiento de los tejidos vivos.
En líneas generales se puede decir que la célula crece y se divide mientras está estirada, si permanece retraída inicia un programa de muerte (apóptosis), y madura y se diferencia con un grado intermedio de extensión. Este es un ejemplo de la relación entre la estructura y la función a nivel celular.

La tensegridad materializada por el cableado entre todas las estructuras internas permite comprender cómo la célula responde inmediatamente a los estímulos mecánicos externos, ya sean fisiológicos (regeneración, cicatrización), patológicos (traumatismos) o terapéuticos (digitopresiones y estiramientos).
Las fuerzas mecánicas y la bioquímica celular están íntimamente ligadas.
La distorsión física de la célula y del citoesqueleto puede alterar la bioquímica celular e incluso la expresión de los genes (crecimiento, diferenciación celular, etc).
Esta es el enlace interesante:
Investigadores del Hospital de niños de Boston y de la Universidad de Harvard han llegado a comprobar el mecanismo de tensegridad celular.
Demostraron que los microfilamentos contráctiles, que forman parte del esqueleto molecular de la célula: “el citoesqueleto”, actúan como bandas elásticas estiradas que comprimen las fibras huecas llamadas microtúbulos y tiran de las clavijas moleculares que anclan las células a un medio de sostén externo - la matriz extracelular.

Para conocer mejor de que se trata, aquí va una breve descripción:
El citoesqueleto es una estructura dinámica ubicada en el interior de la célua que le permite a esta moverse (usando estructuras como los cilios y los flagelos), mantener la forma y desempeña un importante papel tanto en el transporte intracelular de moléculas como en la división celular.
Este esqueleto celular es un entramado tridimensional de proteínas que provee el soporte interno para las células, anclando las estructuras internas de la misma. En las células eucariotas, consta de microfilamentos, filamentos intermedios y microtúbulos.
Estos andamios moleculares también funcionan como pistas para el movimiento de los corpúsculos u organelas dentro de la célula, y orientar a muchas de las enzimas y los sustratos que participan en las reacciones bioquímicas que regulan funciones celulares esenciales.
Según el punto de vista convencional, la célula se asemeja a un globo inflado llena de una sustancia gelatinosa, sin embargo, esta visión es de poca utilidad cuando se trata de entender cómo las fuerzas mecánicas regulan el comportamiento celular, ya que no se tiene en cuenta la microestructura interna de la célula.

El citoesqueleto es dinámico pero no pierde la capacidad de mantenimiento de la forma, la funcionalidad y la estructura de la red tridimensional que lo conforma.
Su carácter reticulado y tridimensional así como la capacidad de auto-mantenimiento, confieren a los sistemas de tensegridad, como el citoesqueleto, un comportamiento mecánico casi neumático.
Las células reciben todo el tiempo información de las fuerzas que ocurren a su alrededor, aún cuando se encuentran en movimiento (migrando). Tales fuerzas no sólo producen deformaciones en la célula sino que también inducen a que se presenten fenómenos como señalización por adhesión (envío y recepción de señales) y reorganización del citoesqueleto.

Podemos imaginar al citoesqueleto como una estructura intracelular en forma de red, que continuamente está sujeta a estímulos mecánicos relacionados con la tensión y la compresión, los cuales son medibles y explicables mediante las leyes de la física relacionadas con la biomecánica.
Esta forma de "biología mecánica", es tan importante para la función del cuerpo como las hormonas y otras interacciones químicas. Por ej: en caso de una lesión o muerte celular, el citoesqueleto y los núcleos de las células vecinas, al encontrar más espacio, distorsionan su forma, lo que estímula genes y reacciones químicas provocando una multiplicación y un crecimiento celular hasta que las células se ponen apretadas y tensas, reciben la señal mecánica que se traduce al lenguaje químico y entonces dejan de crecer.
Así es como se regeneran los tejidos.

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