martes, 22 de marzo de 2011

La verdadera revolución


La revolución interior


Enseñanza del Maestro Kosen


"El aprendizaje del Zen se parece a la guerrilla : una pequeña parte de nosotros entra en el maquis para luchar contra el poder corrupto, ávido y mentiroso que dirige nuestra vida interior. Esta lucha parece sin esperanza pero aun así la emprendemos y, con conocimiento, mucha perseverancia, hemos visto triunfar a algunos y liberarse de sí mismos.


El Zen del que hablo no es el aprendizaje de una meditación, es un refugio que el hombre posee desde siempre, un refugio de paz y de felicidad que aparece instantáneamente en cuanto se pone en práctica. Todos los seres humanos, sean quienes sean están capacitados para obtener este tesoro, e incluso si practican un solo día, incluso si no toman la postura más que un breve instante, esto tendrá una incidencia y transformará su existencia irremediablemente.

Descubrimos cosas completamente simples pero extraordinarias, como por ejemplo, el sentimiento de existir. Todos hemos tenido la ocasión de experimentar este sentimiento, tan íntimo que nos parece eterno, inmortal. No nos parece posible que esta fuerza de vida pueda desaparecer, ni siquiera con la muerte. ¿No será esto la naturaleza de Buda?. Descubrirlo no es más complicado que eso.

Con frecuencia creemos que las cosas extraordinarias son inaccesibles. Pienso que, originalmente, el mundo es el paraíso, la tierra prometida, que la vocación del hombre es ser el lado visible de Dios. Incluso lo extraordinario funciona de una manera muy simple.

Eliminar de uno mismo las complicaciones, los parásitos, las contaminaciones es suficiente para que la evidencia aparezca. La evidencia no fue inventada por nadie. No fue el Buda quien inventó la evidencia, ni ningún profeta, ni ningún revolucionario. Solo supieron, a veces, percibirla.


Si bien es cierto que a través de los verdaderos maestros surgen y se expresan evidencias revolucionarias, para un monje zen, es totalmente indecente esconderse detrás de un ideal revolucionario. La revolución que hará del nuestro un mundo más evolucionado no puede consistir en enfrentar negros contra blancos, buenos contra malos, pobres contra ricos, perseguidos contra perseguidores... No puede ser así, por más que se trate de los primeros síntomas.

La percepción revolucionaria de un monje zen es mucho más profunda. Por ejemplo, con respecto a la revolución zapatista de Marcos, el resultado es evidente. ¿ Cómo alegrarse de tal fenómeno ? Es fácil para un intelectual detrás de su periódico tomar partido y utilizar para su propio cuerpo la energía revolucionaria de esa pobre gente que arriesga su vida combatiendo. Y en este fenómeno, la juventud, lo que está vivo, lo espontáneo, corre el riesgo de ser aplastado y aniquilado. Desde hace muchos años es así en toda Sudamérica. Es como destruir un bosque para construir una autopista o un aeropuerto. Lo peor es que, aunque la revolución triunfe, rápidamente se vuelve rígida como el hielo. Los cubanos se escapan nadando hacia los Estados Unidos. Hace años, Mao Tse Tung proclamaba haber ganado la revolución, y hoy el mundo entero espera la revolución de la revolución. Si la revolución de la revolución llega a China, los chinos podrán tomar Coca Cola y tener tarjetas de crédito.

Entonces, ¿ qué actitud tomar ?

¿ No podemos creer en un mundo honesto y libre en donde cada uno se sienta responsable ?

Si queremos llevar a cabo una revolución tenemos que emplear el arma mágica que nadie puede atrapar ni detener. Para conseguir esta arma hay que trabajar sin descanso sobre sí mismo. Pero no sólo para sí mismo. Los problemas que nos planteamos sobre el mundo no deben ser abordados con un estado de espíritu ordinario sino con el cuerpo entero, con nuestra práctica de zazen.

El poder mágico de zazen está más allá de todo lo que podamos controlar. Cuestionar las propias concepciones revolucionarias es mucho más difícil que apegarse a ellas. Uno llega al silencio, imposible decir algo. Cuando se cuestionan sinceramente las propias concepcionees ya ni siquiera se es revolucionario, uno mismo se convierte en la revolución. La revolución viva y silenciosa.

Sentarse firmemente, sin objetivo, quedarse inmóvil.

Practicar zazen, kin hin, sampai, las tres posturas fundamentales, y samú, el trabajo cuya meta no es el beneficio personal sino el bien de todos. No pretender que se comprende algo.

Dejar que espontáneamente emerja la verdad y la fuerza cósmica de uno mismo, enseñar la libertad profunda y la actitud justa a los demás, no para hacer propaganda, sino para ayudarlos realmente y difundir esta influencia para que el mundo evolucione.

Pero el mundo no evoluciona en una dirección conceptual.


La verdadera revolución es la apertura de la conciencia y la responsabilización. Simplemente este silencio, esta evolución llevará al mundo entero dentro del torbellino, el torbellino de las cosas en su lugar, porque la naturaleza fundamental de todas las cosas es revolucionaria."




sábado, 19 de marzo de 2011

¿Que había antes del Big Bang?




Durante las primeras fracciones de segundo el universo era tan pequeño y denso que para poder estudiarlo es necesario desarrollar una teoría cuántica de la gravedad.

La gravedad es la interacción dominante porque se trata de un objeto con mucha masa (en este caso, toda la masa del universo), sin embargo, toda esta masa y energía está encerrada en un punto no más grande que una partícula elemental, por lo tanto es un sistema cuántico.

Aún no se ha desarrollado esa teoría pero se han logrado encontrar algunas aproximaciones que son consistentes con la teoría cuántica. Cabe aclarar que hay varias teorías que tratan de explicar esto, obviamente con diferentes puntos de vista.
Según estos modelos, del vacío pueden aparecer estados de materia de forma espontánea.

Espacio y tiempo son conceptos que no tienen sentido antes de la aparición de la materia en el universo.

El espacio y el tiempo aparecen con la materia al momento del big-bang.

Que el universo entero haya aparecido del vacío (o de la "nada") va en contra de la razón y por eso es difícil de comprender. La lógica con la que nuestra mente se relaciona con el mundo exterior y construye modelos del mismo, está construida sobre la base de experiencias con el mundo macroscópico y no con el mundo microscópico subnuclear.

Es por esta razón que queremos someter todos los procesos a un modelo sencillo de 'causa-efecto', y lo que se aparta de ese modelo muy difícilmente lo podemos entender. El sujeto se separa del objeto para tratar de estudiarlo, y solo percibe un aspecto limitado de la totalidad. Desafortunadamente el modelo 'causa-efecto' no sirve para explicar el comportamiento de la materia a nivel subnuclear.
En sistemas cuánticos es posible por ejemplo que un objeto esté simultáneamente en varios lugares, o que un objeto salte de un lugar a otro sin 'pasar' por los puntos intermedios (por ejemplo: efecto túnel cuántico). Este tipo de situaciones no se ajustan al modelo 'causa-efecto' y no tienen equivalente alguno con procesos a escala humana.

Preguntar qué había antes del big-bang es equivalente a preguntar qué hay más allá del borde del universo. ¿Existe un 'espacio' dentro del cual se está expandiendo el universo?

La respuesta igualmente va en contra de la lógica: es el espacio mismo el que se está expandiendo en el big-bang.

Pero podemos llevar esto más lejos (o más cerca) y hacernos otra pregunta: ¿Qué había antes de que naciéramos? ¿Nada?, si es así, ¿de donde surgimos y de que manera?.

Sabemos que somos el resultado de la unión de 2 células que se encuentran y se transforman para dar origen a la célula huevo o cigoto, que en sí misma contiene la capacidad y la tecnología para formar un ser humano completo, que un día creará y materializará su propia historia. crecerá, tendrá hijos (que a su vez harán su historia) y finalmente desaparecerá.
Esto es algo misterioso.

Se ha descubierto que lo que llamamos espacio vacío, el "vacío", en realidad está repleto de inmensa energía potencial. La conclusión convencional es considerar al espacio como la nada, simplemente el lugar donde se sitúa la materia, lo hacemos nuestro espacio y como nos movemos en él creemos que esta vacío.
Pero el vacío tiene más energía que la materia que está en ese vacío y de hecho, la materia y el vacío son una misma cosa, hay una continuidad.
Se ha descubierto que hay más energía en un centímetro cúbico de vacío que en todo el universo manifiesto.
Un buen descubrimiento ciertamente, solo que no se nota, parece invisible.

Cada punto en el vacío tiene energía infinita convergiendo en ese punto. Debido a que la energía está proviniendo simultáneamente de todas direcciones, entonces hay un momento de cancelación, las líneas de fuerza, los vectores, se cancelan mutuamente y es por eso que esta cantidad de energía en el espacio es invisible, o no manifestada.
Es una energía universal que se cancela a sí misma omnidireccionalmente (en todas las direcciones). Este proceso de cancelación omnidireccional es tan perfecto que incluso una cantidad infinita de energía parece oculta en el espacio vacío.

Ahora, esto de que el espacio esté infinitamente lleno de energía, tiene inmensas implicaciones en cuanto a nuestra manera de ver el universo.
Desde este punto de vista cada punto en el cual hay total vacío es donde la energía se está cancelando de manera perfecta. Pero si en cualquier punto el proceso de cancelación omnidireccional no se completa, si hay un pequeño desequilibrio o disbalance en el proceso de balance energético (un vector sale un poco más), entonces ahí hay una distorsión en este punto y es esta distorsión en la cancelación lo que resulta manifestarse como materia.

Desde este punto de vista toda la materia, todo el universo manifiesto, no es más que una temporal asimetría en el vacío que se cancela.

El tiempo del universo que conocemos empezó con el big bang, al igual que el tiempo de nuestras vidas comenzó con la misma fecundación del óvulo. Sin el óvulo y sin el espermatozoide no sería posible nacer, esto indica que al mismo tiempo hay una continuidad, hay algo en nosotros que nos precede: los materiales que nos forman, la información genética, la energía, el espíritu, el deseo de encarnarnos, de vivir….
Si estamos hechos a imagen y semejanza del universo, el universo está hecho a imagen y semejanza nuestra.
¿Porque su origen sería tan diferente que el nuestro, o el de una estrella, o una libélula?
Si todo surge de la misma fuente: el vacío creador.

Por otra parte, este universo que según la ciencia a partir de sus cálculos y observaciones, se expande, obviamente también se contrae. Si tenemos en cuenta la naturaleza bipolar de la creación (ver: Yin y Yang).

Preguntar que había antes del big bang, no es diferente de preguntarnos de donde salimos. ¿En que momento esa masa indiferenciada de células comienza a tener conciencia de si mismo?

¿Cuál es la sustancia última de la que estamos hechos?
¿De que está hecho el universo?
¿Cuál es su esencia fundamental?

Esta verdad no puede conocerse solo con el intelecto, es necesaria la experiencia subjetiva, la meditación, penetrar en el vacío interior, para percibir su verdadera naturaleza, más allá de las categorías y conceptos. Por eso la ciencia, aunque su aporte es fundamental, nunca podrá conocer que hay detrás del horizonte de sucesos, que hay más allá de los límites de lo visible.

El universo, las galaxias, las estrellas, planetas, células, átomos, partículas, son manifestaciones surgidas de la misma fuente. La fuente es el espíritu. La conciencia. El océano de potencialidad infiníta.
El universo al igual que todo lo creado, tiene una parte visible y otra invisible, que corresponden a niveles de organización, dicho de otra forma: a planos de la existencia. Diferentes planos vibracionales. Una parte que nace, muere, se transforma y otra, esencial, que ni nace ni muere, ni se deteriora, es infinita e inalterable. Es la conciencia.

¿Que había antes del big bang?

Conciencia




martes, 15 de marzo de 2011

Práctica del Zen


"Zazen es difícil, lo sé. Pero practicado cotidianamente es muy eficaz para expandir la conciencia y desarrollar la intuición. Zazen no solamente genera una gran energía, también es la postura del despertar. Durante la práctica no hay que intentar lograr lo que sea. "Sin objetivo, sin espíritu de provecho", es unicamente concentración en la postura, la respiración y la actitud del espíritu."

Maestro Taisen Deshimaru


domingo, 13 de marzo de 2011

La conciencia dirige al universo


Cuando cambias el campo magnético de tu cuerpo, también cambia el átomo que está adentro.
Y nosotros estamos hechos de esos átomos.

El campo magnético de nuestro corazón cambia de acuerdo a nuestras emociones, por lo tanto los sentimientos que tenemos en el corazón, cambian el campo magnético que mantiene unido todo aquello de lo que estamos hechos. Literalmente estamos alterando nuestra realidad física.
Pero no solo se trata de sentimientos o emociones.

Si tienes la conciencia del tamaño de un huevo, cuando observas el mundo, tu comprensión de él no es más grande que un huevo, cuando escuchas algo tu entendimiento tiene el tamaño de un huevo y cuando despiertas por la mañana la dimensión de tu vigilia es aproximadamente la misma que la de un huevo.

Pero si puedes expandir tu conciencia, es decir, si puedes ir más allá de las fronteras de tu percepción ordinaria y salir del cascarón, cuando observes el mundo, tu comprensión será mayor, cuando escuches algo tendrás mayor entendimiento y durante el día estarás más despierto.
La respuesta se encuentra en cada uno.

La conciencia se expande a partir del vacío.

La fuente inagotable de amor y sabiduría, de energía e información, está en el interior del ser. Es la esencia misma del ser.

Incluso lo que creemos más sólido, tiene la misma consistencia que un pensamiento.
A medida que observamos vamos creando la realidad.

No existe la realidad sin un observador. El observador es la conciencia. Sin conciencia no hay realidad, ni siquiera existiría el universo.

Vamos creando este mundo a medida que lo recorremos.

El universo no está hecho de materia, si no de pensamientos, es pura conciencia, organizada en diferentes niveles de vibración.

Para expandir la conciencia y trascender la percepción ordinaria, hay que dar un salto hacía el vacío interior, en el silencio y la inmovilidad, y confiar plenamente en nuestra auténtica naturaleza universal. Trascender los límites y contradicciones, sin miedo, sin culpa, sin dudar.
Después de todo somos el universo experimentándose a si mismo.

jueves, 3 de marzo de 2011

La célula: un diminuto agujero negro


Nuestras células son también agujeros negros.
Manifiestan la naturaleza bipolar del universo. La célula es el resultado de una fuerza que expande y otra que contrae, ambas en equilibrio, generándose y controlándose todo el tiempo, en un feedback continuo. La forma y el vacío no son diferentes. Existencia y no existencia dependen una de la otra.

El centro de la galaxia es un agujero negro, también el centro de un átomo, incluso el de una partícula subatómica o el de una célula.

Vivimos dentro de un agujero negro.

Estamos dentro de un universo que es un gran agujero negro.

En este universo, los agujeros negros más pequeños de los cuales estamos por fuera, se manifiestan como agujeros blancos. Irradian. Vemos la parte del horizonte de sucesos que irradia, es decir la parte expansiva. Y estos agujeros blancos tienen el aspecto de una galaxia, de una estrella, de un planeta, de un átomo, de una partícula subatómica o de una célula.
El agujero negro y el agujero blanco no son objetos distintos, están uno dentro del otro. Generan una retroalimentación entre el campo gravitatorio y el campo electromagnético.

Los agujeros negros son puertas dimensionales. Un agujero negro tiene su complemento en un agujero blanco, que se llama así porque, al contrario del negro que absorbe todo (incluso la luz), este deja escapar todo, por eso es visible, y ambos estarían conectados por un agujero de gusano (ver post: http://budacuantico.blogspot.com/2010/09/la-forma-y-la-conciencia-del-universo.html ).

Cada célula de nuestro cuerpo es una puerta dimensional, es decir nos permiten cambiar de dimensión. ¿Que significa esto?. Para conocer otras dimensiones del ser hay que dirigirse al interior de uno mismo, en nuestro propio cuerpo esta la respuesta. No hay nada afuera.

La fuerza de gravedad curva el espacio-tiempo, a mayor masa, mayor curvatura . Esto provoca que la radiación electromagnética se curve también, en el caso de un agujero negro que presenta una gran concentración de masa en su interior y efectos gravitacionales tan enormes que nada, ni siquiera la luz puede escapar, lo cual crea una retroalimentación abierta. Una retroalimentación abierta que es un fractal.
Un fractal es una ecuación que se repite y repite y genera retroalimentación abierta. Todo lo que vemos son agujeros negros de distintas escalas. Incluidos todos los átomos que nos forman. No hay ninguna evidencia de entropía. Todo lo que se observa en realidad, son evidencias de agujeros negros diminutos, desorganizándose y reorganizándose. O en realidad, cambiando los niveles de organización.

Cuando morimos, ni uno solo de nuestros átomos desaparece. Simplemente pasan de un nivel de organización a otro. Pasan de una escala a otra. Quedan disponibles para nuevas combinaciones. Nuestros átomos son agujeros negros diminutos, por eso están vacíos.

¿Por que no se caen las estrellas, los planetas o un electrón? ¿Que fuerza hace que giren sin perder impulso? ¿Que es lo que nos mantiene cohesionados como cuerpos físicos?. Respuesta: La gravedad, el colapso gravitacional.
Es la estructura misma del vacío la que hace que la radiación se expanda girando. Tetraedros y esferas.
Los agujeros negros son parte fundamental en la dinámica del universo.
Esto cambia la manera en la que podemos percibirnos y experimentar otras dimensiones de la existencia.
El interior del horizonte de sucesos, o sea, por dentro de la esfera, es infinito.

Nuestro cuerpo mismo es un brote surgido del vacío. La realidad que percibimos con los sentidos es limitada, solo percibimos una estrecha franja del espectro electromagnético, que además luego, es interpretada.

Nuestras células son fundamentalmente vacío, su naturaleza esencial es infinita.

Las células que componen nuestro cuerpo, están rodeadas por una membrana plasmática , que es como un horizonte de sucesos.
Esta membrana vibra en una frecuencia elevadísima, la oscilación es de 10 elevado a la 11 Hercios (Hz). Esta frecuencia genera una cantidad enorme de energía y cumple todos los requisitos para formar un agujero negro (ver: Schwarzschild).

Teniendo en cuenta la frecuencia y el radio de la célula, si la colocamos en un gráfico que vaya desde una partícula subatómica hasta la estrella más grande, la célula se ubicará en el medio de esta gráfica.

La distancia entre estos diferentes niveles sigue una proporción definida por el número áureo, y esta misma proporción se encuentra en toda la naturaleza.
Ver post http://budacuantico.blogspot.com/2010/09/la-forma-y-la-conciencia-del-universo.html

Una célula genera tanta energía que obedece a las leyes de los agujeros negros. Las escalas se basan en phi, el número áureo de la geometría sagrada, tanto a nivel cósmico como a nivel subatómico.
Esto muestra que somos el trazo de unión entre lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño. Lo que unifica el todo. Es interesante, porque ya hace miles de años los sabios taoistas consideraban al ser humano como un punto de unión entre las energías del cielo y la tierra (yang e yin).

No estamos separados de todo lo que nos rodea, estamos inmersos en una dinámica de retroalimentación fractal, un feedback de energía e información que conecta intrínsecamente todas las cosas mediante una estructura de vacío de un potencial infinito.
Esto significa que todo lo creado surge de la misma matriz universal, compartimos el mismo origen con todo lo que existe, por eso, cada cosa, cada partícula, cada punto del espacio, contienen la información del todo. Un proverbio dice: "La luna se refleja en cada gota de agua".

Como vemos, todo lo creado se organiza en niveles, que van desde lo infinitamente pequeño a lo infinitamente grande. Desde un átomo hasta una galaxia, pasando por la célula. Y en todos se repite la misma estructura y dinámica. Las fuerzas que intervienen son las mismas, los materiales son básicamente los mismos, la conciencia es la misma.

La célula se divide siguiendo la estructura del vacío, lo hace sobre una base binaria: 1, 2, 4, 8, 16, etc.
Cuatro células forman un tetraedro, ocho forman dos tetraedros, etc.
Las células madre son las células fundamentales que contienen toda la información y son capaces de crear otros linajes celulares. A partir de las 64 divisiones empiezan a crearse (diferenciarse) las células especializadas: neuronas, células del corazón, del hígado, de la sangre, hueso, piel, etc.

Somos una extensión del espacio, el universo observándose a si mismo. Esta retroalimentación, este flujo de energía e información, crea la realidad. Somos la experiencia del universo que aprende sobre si mismo…

Esta retroalimentación entre lo interno y externo, entre lo que sale y lo que entra, es lo que impulsa la dinámica de todas las fuerzas del universo, las cuales se reducen sólo a 2: la gravedad y el electromagnetismo.
No hay necesidad de otras interacciones como la fuerza nuclear débil o la fuerza nuclear fuerte.
La ciencia dominante se equivoca. crean una descripción del universo de acuerdo a ideas y modelos establecidos convencionalmente.
No existen los sistemas aislados, está todo interrelacionado y por eso la descripción del electrón o del átomo, como partículas separadas o aisladas del resto, es incompleta, errónea. La nube de electrones y el átomo son continuos porque constantemente interactúan con el resto del universo. Irradian energía y esa energía con el tiempo vuelve a curvarse hacia sí para generar la gravedad, y así sucesivamente.
Si no consideramos al universo como un todo conciente, cualquier descripción que hagamos de él será tendenciosa, limitada y dogmática.

Visto de esta manera, no hay porque que inventar fuerzas ni matemáticas para entender porque los protones, de carga positiva, no se separan en el núcleo del átomo o el electrón no cae de su órbita: "Porque ellos también son agujeros negros con gravedad y campo electromagnético".

Somos la materialización momentánea de la conciencia del universo.

Nuestro cuerpo es la expresión del vacío creador.

La postura de zazen es la manifestación de esta vacuidad, a partir de la cual la forma se crea armoniosamente. Es el punto cero, que incluye expansión y contracción, un puente entre el mundo visible y el invisible.

Conocer la naturaleza es conocerse asi mismo y viceversa.

Para conocerse a si mismo, hay que olvidarse de si mismo. Es decir trascenderse, observar su propia vida, su propia naturaleza. Atravesar el horizonte de sucesos y penetrar en el agujero negro de nuestro interior.

Conocerse significa también reconocer nuestra naturaleza de vacuidad.