jueves, 23 de julio de 2009

autoconocimiento, la práctica inteligente



El conjunto de los problemas que forman parte de la vida actual es muy complejo e intrincado, al punto que la mayoría de las personas viven sumergidos en ellos, dejándose invadir y perdiendo de vista el plano total de la vida.
Hoy en día hay demasiada información para asimilar, proveniente de la TV, la radio, los periódicos, Internet. Vivimos en una sociedad saturada de estímulos, deseos y obligaciones que provocan una constante disociación entre el cuerpo y la mente.
Esta situación, a la larga o a la corta, provoca en muchos infelicidad, estrés, enfermedad y un permanente estado de vacío e insatisfacción que genera mas infelicidad y una mala salud.
Un cuerpo sano no es alcanzado por el estrés ni la insatisfacción. Por el contrario, los desafíos de la vida lo proveen de oportunidades para crear y aprender.
Pero, ¿Cómo encontrar el equilibrio mente-cuerpo, si ni siquiera sabemos como somos por dentro, ni como funcionamos, ni que necesitamos en realidad para funcionar correctamente?
Muchas personas con estudios y “educación” que poseen cultura y una gran información general, no saben donde ubicar la mayoría de sus órganos fundamentales, tales como el hígado, el bazo o el páncreas y ni hablar si se les pregunta como funcionan o que hacer para mantenerlos en buen estado. No relacionan el bienestar o la felicidad con el estado de sus órganos ni piensan que hay una higiene de mantenimiento cotidiano para que estos no se agoten y enfermen.
Solo tratan de asimilar el mundo que los rodea acumulando conceptos, deseos y objetos, sin considerar que es el cuerpo el que transporta y debe asimilar todo ese bagaje de información las 24 hs. todos los días de todos los años.
Finalmente esto conduce al agotamiento de la energía vital, que se traduce en una mala calidad de vida, propensión a enfermarse, estrés, envejecimiento, artritis, diabetes, mal funcionamiento hepático, problemas cardiovasculares, etc.
Y entonces en ese momento se culpa al cuerpo, y es un error, porque la causa es la mente sobrecargada, que nos aleja y nos separa de lo que pasa realmente en nuestro interior y de cuales son las “verdaderas” necesidades del organismo.
De tanto estar pendientes del “exterior” y de satisfacer la larga lista de adicciones físicas y psíquicas, desatendemos los mensajes sutiles que nos envía el cuerpo a cada rato.
Por ejemplo, creemos estar contentos porque nuestra mente lo está. Aún si los intestinos se rebelan contra la sobrealimentación, o los pulmones están cargados de nicotina o los riñones agotados por el exceso de café. De su lado, la mente, continuará apreciando la “buena cocina”, el tabaco o el café.
Al estar disociados y “sordos” a las señales de nuestros órganos, impedimos de esta manera que se actualice en nosotros la experiencia de un auténtico bienestar físico, minando el potencial del organismo y acelerando su desgaste.
Como aquel que se pasa el día sacándole brillo a su auto, decorándolo, llenándolo de alarmas y cerraduras para que no se lo roben y luego lo conduce sin ningún cuidado por malos caminos, no tiene cuidado con los “baches” y ni siquiera tiene en cuenta el motor y su funcionamiento. Luego cuando se le descompone y lo deja “a pie”, insulta y le hecha la culpa a la máquina, al mecánico o a Dios. Sin embargo si se hubiera ocupado de mantenerlo apropiadamente eso no sucedería.
De manera similar, algunos gastan su energía (y su dinero) en la apariencia física pero se maltratan interiormente, con una alimentación inadecuada, fumando, bebiendo, llevando una vida sedentaria pero sobretodo privándose del amor y manteniendo emociones negativas innecesarias y toneladas de pensamientos parásitos. Sin siquiera detenerse a considerar que la auténtica y “real” belleza emana del interior y está ligada íntimamente al estado de sus órganos internos y a la calidad de las emociones y pensamientos que tienen.
El cerebro y los órganos están conectados. Lo pensamientos y emociones generan un impacto en el cuerpo. Mediante impulsos nerviosos, señales químicas mediadas por hormonas, por células y receptores que hacen de nuestro cuerpo una unidad interconectada. Lo que pensamos nos modifica, lo que sentimos nos modifica. Es el cuerpo el que filtra y modula la miríada de estímulos percibidos.
Estamos educados para adaptarnos y responder convenientemente –según normas establecidas- al medio exterior, pero sin un “autoconocimiento” profundo toda esa información recibida se vuelve limitada, tendenciosa y termina por aislar y limitar a la persona y en muchos casos contribuye también a alienarla.
Por eso hay que comenzar por aceptarse y quererse, incluso podría decir “mimarse” en el buen sentido (si es que hay otro). Cada uno está hecho de material cósmico, reciclable y eterno. El cuerpo tiene su inteligencia propia, cada célula sabe exactamente que hacer y en que momento y no están nunca perdidas o confundidas. Cuando es así, enfermamos.


Somos el resultado de millones de años de evolución. Nuestro cerebro esta en el tope de la escala evolutiva. Entonces, ¿porque dejarse abusar por los otros (y por uno mismo)? ¿Por qué no confiar en lo que “somos” y atender al cuerpo como este lo requiera? A cambio lo que pide es mínimo. Es asombroso lo económicos y ecológicos que podemos ser si conseguimos calmar la mente y apaciguar los deseos. Cuando se dice “calmar” la mente, no significa atarla, adormecerla o distraerla, sino encauzarla. Aprender a conducirla, a enfocarla y a filtrar toda la información irrelevante que nos llega de afuera. Este “trabajito” de atención parece difícil e incluso imposible, pero nos asombraríamos de lo que somos capaces cuando se confía en sí mismo y se tiene un objetivo.
El autoconocimiento no es “opcional”, es la decisión de los seres inteligentes para llevar una vida plena y saludable.
O sea, feliz.

domingo, 12 de julio de 2009

Zen y fisiología

Como se ha explicado, zazen (la meditación zen) no es un método terapéutico, pero su práctica conlleva una serie de cambios y mejoras en la estructura y en el funcionamiento del organismo.

No es una gimnasia para lograr algo en especial, sino una postura de despertar y apertura de la conciencia. Sus efectos a nivel de la salud general son innegables y han sido investigados por la ciencia, en particular en la universidad de Komasawa en Japón, donde el maestro zen Deshimaru y el prof. Y. Ikemi (ver Zen y autocontrol. Ed. Kairós) realizaron numerosas pruebas y mediciones, corroboradas también por otros investigadores.

Si bién su acción específica es a nivel de la conciencia, ya que zazen es una postura profundamente espiritual; esta no es diferente del cuerpo e incluye la actividad mental y emocional.
Veremos con más detalles que los cambios que se operan en la conciencia de ser influyen directamente en los diferentes niveles vibracionales, es decir en el plano físico, el de la energía vital, el mental y el emocional.
Durante la práctica de zazen los 3 puntos fundamentales en los que se hace incapié son la postura del cuerpo (nivel físico), la respiración (nivel energético) y la actitud del espíritu (nivel mental y emocional).
Vale aclarar una vez más que estas categorías son explicativas, en realidad no hay separación entre las tres. Son aspectos de una misma realidad.

El nivel físico
La característica de zazen es que es una postura muy estable. La posición de loto es la más estable y equilibrada que el ser humano puede adoptar durante mayor cantidad de tiempo. Existe una relación directa entre las posturas que adopta el cuerpo y el tipo de pensamiento que se generan. Obviamente, a una postura estable le corresponde un pensamiento estable, o lo que es lo mismo, una estabilidad y equilibrio psicológico y emocional. La prueba es que la práctica regular de zazen calma la mente y permite controlar las emociones.
Zazen transforma y mejora la imagen corporal interna (y la externa).

Ya el hecho de concentrarse en la postura y en la respiración, amplia la cantidad de señales que se reciben y que normalmente pasan desapercibidas, por ej: la posición de la columna vertebral, el centro de gravedad y el equilibrio (relación con el espacio), el tono muscular, el estado de los órganos internos (dolores, malos funcionamientos, bloqueos, etc).
Esta toma de conciencia de nuestra realidad interna es muy importante para poder prevenir y curar dolencias y enfermedades que de no ser así se manifestarían cuando ya es tarde. En este sentido zazen es auténtica medicina preventiva, e incluso curativa, ya que permite desde lo profundo comprender y corregir la raiz del desequilibrio.
La espalda derecha es otro rasgo que caracteriza a la postura de zazen.
La posición de la columna vertebral, que en zazen está erguida y en equilibrio sobre su eje, genera una influencia fuerte en el tono de los músculos posturales y en los nervios espinales, en particular a nivel lumbar y de la nuca.
Esto permite relajar la musculatura de los hombros, brazos y abdomen, eliminando las tensiones innecesarias y mejorando la circulación de sangre y energía en los órganos internos (aparato digestivo, urinario y sexual), fortaleciéndolos.
Un antiguo proverbio chino dice. "un ser humano tiene la edad de su columna". La espalda derecha y erguida es una cuestión, además, de evolución. Es lo que nos acerca a dios y nos diferencia del animal.
Al estar la nuca estirada y la cabeza en equilibrio sobre los hombros, esto permite que el flujo de energía que trepa por la columna se optimice, mejorando la irrigación y la fisiología cerebral con sus consecuencias lógicas.


El maestro Deshimaru decía: "Durante zazen hay que empujar el cielo con la cabeza y la tierra con las rodillas".
La posición del centro de gravedad es otro dato interesante. normalmente el centro de gravedad de una persona se encuentra a unos 3 ó 4 dedos por debajo del ombligo, a esta zona se la llama "kikaitandem", océano de la energía. Cuando estamos sentados con las piernas cruzadas este punto debe estar por encima del plano de las rodillas para que la postura sea estable, por eso se eleva la pelvis con un zafu (almohadón o cojín de meditación). Este además permite bascular la pelvis hacia adelante y la columna puede mantenerse derecha por más tiempo sin generar esfuerzo muscular ni distorsiones.

La respiración
Durante zazen se es conciente de la respiración.
Ser concientes de ella es tomar conciencia directa del ser.
La respiración representa el puente entre el plano físico y el espiritual. Une el mundo visible con el invisible.

Antes de todo se trata de establecer un ritmo lento, fuerte y natural, basado en una expiración suave, larga y profunda, generando una expansión del bajo vientre, lo que además de provocar un masaje en los órganos internos, estimula la atención por vía nerviosa mediante un mecanismo de retroalimentación o feedback, (existe una conexión entre el kikaitandem, la nuca y el cerebro profundo).

El aire se expulsa lentamente y silenciosamente por la nariz, mientras que la presión debido a la expiración, baja con fuerza al vientre. Al final de la expiración, la inspiración se efectúa naturalmente.
Los estudios realizados en la universidad de Tokyo por los prof. Y. Ikemi y Y. Sugi, demuestran los profundos efectos metabólicos que ocurren en el organismo gracias a la respiración efectuada durante zazen.
Primeramente, la exhalación larga y profunda permite expulsar el aire residual constituido por gas viciado, inútil para la oxigenación. Este constituye 1/3 de la capacidad pulmonar (unos 1200 ml.).
Al mismo tiempo se reduce el consumo de oxígeno y aumenta la oxigenación pulmonar, con lo cual disminuye considerablemente el trabajo respiratorio (baja el ritmo y aumenta la amplitud). Se fortalece además la energía vital (chi) de los pulmones y esto es de gran significación en personas con problemas respiratorios y depresivos.
Otra constatación: durante zazen disminuye el metabolismo basal, incluso en valores inferiores a los del sueño. Un dato interesante, en la naturaleza las especies que viven más tiempo son las que tienen un metabolismo más bajo (tortuga, elefante).
Este estado de reposo orgánico tiene enormes implicaciones para la salud general. Influye sobre el sistema nervioso, equilibrando los sistemas simpático y parasimpático (sistema nervioso autónomo o neurovegetativo).

Se reduce la producción de deshechos por parte de los pulmones, piel, riñones e higado, optimizando así los sistemas de depuración del cuerpo.

Por otra parte, al encontrarse los músculos locomotores y posturales en reposo y equilibrio, disminuye la producción de ácido láctico (que es un derivado de la combustión de la glucosa durante el ejercicio físico). Se piensa que el exceso de este metabolito producido por una oxigenación muscular deficiente, es causante de dolores musculares y calambres. Al encontrarse en bajos niveles, esta sería unas de las causas de la sensación de bienestar que acompaña a la práctica de zazen.


La conciencia

Actividad sensorial
Durante zazen se agudizan los sentidos y al mismo tiempo se produce un equilibrio entre ellos, es decir ninguno predomina.
Generalmente la vista es el sentido que más utilizamos, de hecho, la realidad que creamos es visual, a diferencia del perro, por ejemplo, que lo hace a expensas del olfato.

En la postura de meditación zen la vista pierde predominancia, está relajada, incluso dirigida hacia el interior. Esto disminuye la tensión ocular de las personas que viven en medios visualmente saturados. A medida que se practica se gana en amplitud y profundidad de campo y facilita una redefinición visual de la realidad. Se pueden ver las cosas "tal "como son y no solo su reflejo como se hace habitualmente.

El oído aumenta el umbral de percepción, captando estímulos auditivos que comunmente no llegan a ser concientes.

También el olfato se vuelve particularmente sensible a perfumes y olores.

Lo mismo ocurre con las sensaciones corporales (cinestésicas). La práctica regular de zazen desarrolla una aguda conciencia corporal, permitiéndonos ser concientes de cualquier desequilibrio o bloqueo pudiéndo corregirlos en su fase inicial.


Cabe destacar que zazen, a diferencia de otras meditaciones, no genera una desconexión sensorial, es decir, no se está aislado del medio, pero tampoco se realiza un juicio o evaluación de los fenómenos percibidos (agradable, desagradable o indiferente), sino que se está en un plano suprasensorial. Esto permite desarrollar una actitud ecuánime y desapegada y al mismo tiempo permanecer en estado de atención.

Como se ve entonces, se puede crear una realidad más amplia y armoniosa, sin depender exclusivamente de la percepción limitada e ilusoria de los sentidos pero tampoco prescindiendo de ellos. Es la vía del medio.


Las emociones
Hoy en día una gran cantidad de personas sufren de desequilibrios emocionales, ya sea bajo la forma de apegos y deseos exacerbados, de rechazos y fobias o de indiferencia afectiva.

Mucho sufren además de desequilibrios en su sistema nervioso y energético, generando emociones descontroladas o inadecuadas, alterando su entorno y a ellos mismos.

Zazen provoca una armonización del plano emocional desde la profundidad, reequilibrando los centros neurológicos responsables de generar y modular las respuestas emocionales, como el sistema límbico, el lóbulo frontal, el sistema neurovegetativo, etc., y por otra parte fortaleciendo la energía vital y la capacidad para comprender y asimilar los fenómenos de la vida cotidiana al calmar la mente y expandir la conciencia.


La actitud del espíritu
Durante zazen se dejan pasar los pensamientos y todas las "construcciones mentales", lo que produce un reposo del córtex, en particular del lóbulo frontal, sede de la personalidad, la conducta, la palabra y el pensamiento conciente y una activación del cerebro profundo y de áreas neuronales habitualmente "dormidas".

Las caóticas y superficiales ondas Beta de la actividad cerebral conciente, van siendo reemplazadas por ondas Alfa y Theta, más profundas, más amplias y de menor frecuencia.

Esto se traduce en calma mental y en una expansión de la conciencia que ya no está atada a los límites del pensamiento dualista y discursivo del conciente. Lo que contribuye a resolver las contradicciones de la vida cotidiana impuestas por esta manera desequilibrada de pensar.

Se mejora la irrigación de las capas profundas, mejorando la química (neurotransmisores) y la fisiología del sistema nervioso en su totalidad. Muchos de los problemas tales como el estrés, el insomnio, trastornos de conducta (fobias, depresiones, bipolaridad, agresividad, etc.) son debidos a desequilibrios en la neuroquímica del cerebro, por lo que se puede inferir el valor terapéutico de una práctica como zazen.

Investigaciones realizadas en la universidad de Michigan demostraron que la capa de sustancia gris, que corresponde a los cuerpos neuronales, esta engrosada (lo contrario de atrofiada) en las personas que practican zazen con asiduidad.

Al equilibrar las funciones cerebrales, en ambos hemisferios se incrementa el pensamiento creativo y la imaginación, herramientas fundamentales para mejorar la adaptación al medio y aumentar la inteligencia.

También funciones como la capacidad de foco y la atención se ven incrementadas, ampliadas y estas son características de una mente superior y más evolucionada.


En el Zen se dice hay que pensar sin pensar, pensar desde el fondo del no-pensamiento, más allá de las dudas y las relatividades, pensamiento absoluto, hishiryo en japonés. el fruto de la concentración y observación durante zazen.

Este es el pensamiento de Buda, verdadera pureza y un auténtico tesoro.
El retorno a la condición normal y equilibrada del cuerpo y el espíritu.

domingo, 5 de julio de 2009

zazen y salud






Si bién zazen no es un método de salud, como método de salud es el mejor.
Esto es así porque la meditación zen (zazen) es una postura de despertar, que permite la apertura de la conciencia y la vuelta a la condición normal y equilibrada del cuerpo y de la mente.

Veamos esto con más detalles.

La práctica de zazen viene dada por la experiencia del Buda Shakyamuni, quién después de abandonar su vida cómoda y lujosa de príncipe y posteriormente su dura vida de asceta, que lo deja casi al borde de la muerte por debilidad; se sentó en zazen abandonándolo todo (cuerpo y espíritu) y de esta manera luego de una auténtica "revolución interior" recobró el equilibrio y la condición normal.

A esto se le ha llamado "iluminación" o "despertar".

Simplemente fué conciente de su auténtica naturaleza, de su esencia pura y universal y pudo percibir con la totalidad de su ser la raiz del sufrimiento y la enfermedad, o sea, curó su cuerpo-espíritu y recobró la salud y la felicidad.

A partir de ese momento y hasta su muerte, dedicó su vida a enseñar y transmitir esta práctica, como un verdadero sanador espiritual, para ayudar a los demás a trascender su sufrimiento y percibir una nueva realidad acorde a la naturaleza esencial del ser humano.

Su sistema de curación se resume en lo que llamó: "Las 4 nobles verdades".

1ª verdad- El síntoma: La vida es sufrimiento.

El nacimiento es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, separarse de lo que se ama es sufrimiento, estar con lo que no se ama es sufrimiento, y así podemos seguir con la lista. Al igual que los signos y síntomas de una enfermedad.


A priori parece una visión negativa de la vida, sin embargo, es el primer paso en la curación: la observación del síntoma. Este sufrimiento es también el estado de insatisfacción profunda, o vacío existencial que aqueja al ser humano.


El Buda lo evidenció de esta manera bien clara, para poder ayudar a los demás a curarse y evolucionar. Si hubiera dicho: La vida es joda, está todo bién, todo es felicidad! (lo cual tambien es verdad), nadie le hubiera hecho caso (igual que al médico).


2ª verdad-El diagnóstico: La causa del sufrimiento.

El origen de esta insatisfacción y del sufrimiento es la ignorancia que provoca 2 actitudes mentales y emocionales extremas. Por un lado el deseo con todas sus variantes (apego, anhelo, ansiedad, ambición, avaricia, etc.) y por el otro el rechazo o aversión, también con sus distintos tipos (agresividad, cólera, odio, etc.). Estas actitudes son las que llevan a tomar decisiones erróneas o "torpes", fuente de más sufrimiento. Muchos problemas psicológicos son simplemente el fruto de estas malas decisiones del pasado.

En este contexto podríamos traducir a la ignorancia como "falta de claridad mental".

Se refiere a un error en la percepción de la realidad. O lo que es lo mismo, a un estado de ilusión perceptual.


Como seres vivos necesitamos de una determinada percepción del medio interno y externo para poder adaptarnos, sobrevivir y evolucionar.

Sin esta adaptación cualquier organismo termina por perecer y extinguirse.

A su vez, la capacidad de adaptación está ligada a la inteligencia o a las capacidades cognitivas de ese organismo. En otras palabras, la adaptación y superviviencia dependen directamente del conocimiento del medio interno y externo en el que vive.

En el ser humano el sufrimiento aparece por un error en la mente que no percibe con claridad la realidad en la que vive, y por lo tanto no se adapta, sufre y enferma.

El pensamiento dualista: La mente conciente que procesa la información percibida por los sentidos y luego proyecta su "realidad", al igual que un holograma, utiliza un programa o "software" que trabaja de manera dual o binaria, igual que los ordenadores: 0-1, blanco-negro, bueno-malo, yo-los otros, sujeto-objeto, materia-espíritu, etc.

Esto es así porque el hemisferio cerebral izquierdo, por razones evolutivas, educativas y culturales tomó predominio. Esta parte del cerebro trabaja de manera secuencial, siguiendo una lógica binaria, que separa las partes para comprender y poder describirlas. La ciencia tomó este camino, y la civilización moderna se fué desarrollando con estos "patrones" de funcionamiento, dejando de lado la otra parte (el hemisferio derecho) que se ocupa de religarnos con la totalidad, es decir, de percibir la información como un "todo", pero claro, como es mudo y se "vuela" fácil, y al ser imaginativo, musical e incluso "atemporal", a lo largo de la evolución, social e individual, perdió funciones y así la mente dualista quedó como la única encargada de generar la realidad y los mecanismos de adaptación.

He aquí una de las razones del desequilibrio y la fragmentación del ser humano.

La impermanencia: Todo lo que nace un día muere. Una verdad fundamental de la vida en el universo, que es ignorada por la mayoría de los seres humanos. Esta falta de comprensión hace que aparezca el apego y la aversión y que muchos tomen decisiones todo el tiempo como si fueran a vivir eternamente, sin tener en cuenta la transitoriedad de la vida y de los fenómenos. Todo está en continuo movimiento y transformación, no tener en cuenta este hecho genera insatisfacción y sufrimiento perpetuamente.

El "yo": La creencia en un "ego" sustancial, es decir, pensar que nuestro "yo" tiene sustancia propia o existencia real, es otro error. La mente en un intento por conocerse a sí misma y además por los errores perceptuales anteriormente descriptos, se separa y se diferencia del resto y queda fija en una imagen. Así se crea la "personalidad" y se va desarrollando el egoísmo, es decir, el culto a sí mismo. Una ilusión que es también fuente de más dolor y sufrimiento. Nada existe por sí mismo. Lo que llamamos "ego" no es mas que la actualización momentánea de múltiples factores interdependientes en el tiempo y en el espacio.

3ª verdad-El pronóstico: El sufrimiento puede ser curado.

La ignorancia puede ser trascendida y los deseos sublimados.


El camino de la curación comienza con el reconocimiento del síntoma (del error), el descubrimiento de su o sus causas y la aplicación del tratamiento correcto.


Teniendo en cuenta que nuestra naturaleza es en esencia pureza y armonía y por lo tanto contiene la capacidad de generar salud y felicidad. En esto se basa la confianza en el tratamiento. Cada uno tiene la capacidad de curarse y despertar a una nueva dimensión de la vida, mas amplia, feliz y equilibrada; así venimos de fábrica. El pecado "original" es una mentira de la religión organizada para someter las voluntades de los pobres fieles, pero en verdad el único pecado es la ignorancia (del ser esencial).


Cada uno lleva en sí la naturaleza de buda o dios, mejor dicho, es un buda. No se trata de salir a buscar "verdades" ajenas, sino mas bién de despejar las causas que nos impiden que esta naturaleza original florezca y se manifieste. En el zen se dice "atrapar la raiz no es quedarse con la ramas". Para esto el mejor método, el más elevado, es zazen.

4ª verdad- El tratamiento: Se basa en lograr la unidad del cuerpo y el espíritu y de adoptar posturas y actitudes que permitan que se manifieste naturalmente la auténtica naturaleza.

La educación en el zen es muy profunda y eficaz y constituye el mejor tratamiento para resolver el problema del sufrimiento y el vacío existencial.

Practicando cotidianamente y sin objetivo egoísta las posturas fundamentales del ser humano.

Muy simple: zazen:la postura sentada de meditación ; kin hin: que es la marcha del buda sobre la tierra, una caminata ritmada por la respiración, donde cada paso es único y definitivo; samu: el trabajo concentrado sin la busqueda de provecho propio; sampai (posternaciones): tocar con la frente el suelo apaga el discurso continuo del cerebro frontal (sede de la personalidad) volviéndones normales y humildes, y por último el alimento (gen mai): simple, natural, suficiente, comido en silencio por respeto y agradecimiento.

Esto representa el retorno a la condición normal del cuerpo y del espíritu. Inconciente, natural y automaticamente, y su influencia ilumina el cosmos entero. Es así.

En el próximo post van los cambios fisiológicos y los beneficios psicosomáticos, demostrados por la ciencia, de la práctica de zazen.











sábado, 4 de julio de 2009

La práctica del zen


El zen es ante todo una postura. Es la práctica de la meditación en la postura de zazen.
O sea, el zen es zazen.
Pero ¿qué es zazen?.
En japonés "zazen" significa literalmente: sentarse en zen.
A su vez la palabra Zen proviene del chino "chan" que a su vez deriva del sánscrito "dhyana".
Hay varios significados para esta palabra: concentración, armonía o unidad con el cosmos, pero también puede ser "absorción" o "disolución".

En definitiva, la postura de zazen, significa sentarse en unidad con nuestra naturaleza universal, pura y original.

El ser humano es un agregado, una condensación, de energía y materia universal, que por un breve período de tiempo toma una forma individual, como las gotas del rocío de la mañana que son la condensación de la humedad ambiental y una vez que sale el sol se evaporan, volviendo a su estado original, dando la "impresión" de haber desaparecido.

Así es nuestra existencia individual.

La práctica de zazen permite que el ser individual sea conciente de su conexión con esta fuente primordial, es decir, puede ser conciente de su auténtica naturaleza.

Esto tiene el poder de reducir o hacer desaparecer el miedo a la muerte y a la extinción. En otras palabras: disminuye el apego a la existencia individual y transitoria. Para el budismo, este apego es la causa principal del sufrimiento, al provocar un estado de separación y desequilibrio que causa finalmente enfermedad.

miércoles, 1 de julio de 2009

El mito de la gripe A

partícula del virus de la gripe A


Me lleva a escribir algo sobre este nuevo (viejo) fenómeno de la gripe A, la reciente ola mediática que disemina pánico y confunde deliberadamente (quizás para ocultar otros temas o intereses).

Para ser específico, ya que en inmunología es fundamental, el virus de la influenza A, no es nuevo. Es la misma "gripe" que enferma al ser humano desde hace muchos siglos, y no solo a humanos. La famosa gripe porcina o la ya olvidada gripe aviar, corresponde ni más ni menos que al mismo agente patógeno: el ahora devenido tristemente famoso virus de la influenza A, y que en estos simpáticos animalitos de corral provoca casi la misma sintomatología que en los humanos.

No voy a extenderme en detalles sobre inmunología. Para eso pueden remitirse a otro post de este mismo blog.

Mi intención es advertir sobre la campaña de manipulación de los medios de comunicación (particularmente en Argentina), en conjunto con el gobierno, laboratorios y otras "entidades" que se benefician con la ignorancia y el miedo injustificado de los miles (millones?) de creyentes incondicionales.

Casualmente ya dejó de ser gripe porcina "LA AMENAZA FANTASMA", para volver a ser simplemente gripe A (la de siempre, aunque ahora ascendida -deliberadamente- por la OMS al status de ¿pandemia?).

Resulta, además, que ahora la solución para no enfermar de la tan temible gripe, que casualmente tiene menos muertes que los infartos o el cáncer, ( y la mayoría de las pocas muertes ocurre en personas debilitadas por su edad o su condición previa), es darse una vacuna que estrictamente no solo no es segura sino que es peligrosa para el sistema inmunitario del individuo (y del grupo), debido a su falta de especificidad y a la alta manipulación (deliberada) a la que es sometida.

Como es sabido, y ahora parece (convenientemente) olvidado, el virus influenza A, tiene la característica de mutar; es decir, modificar su capacidad antigénica. En otras palabras, la vacuna que debe ser exactamente específica, para provocar una reacción por parte del cuerpo y así generar "memoria inmunológica", que luego permitirá generar anticuerpos específicos contra el "malvado" virus, ni siquiera nos garantiza el efecto esperado, y puedo asegurar, según mi experiencia en pacientes, que en muchas personas ocasiona reacciones adversas y desagradables.




Por eso, no se dejen abusar, no crean todo lo que escuchan ni todo lo que ven. Los medios de comunicación responden a intereses creados y los laboratorios persiguen el fin económico. Y sino, observen las monumentales ganancias de Roche con su tamiflu.


Conozco gente que ha enfermado haciendo la "cola" para que le den la vacuna, en medio del frío invernal...! No se puede creer!!!, Verdaderos pollitos de criadero, sin voluntad ni inteligencia propia.

No es para minimizar una enfermedad, es mas bién aclarar y que las cosas tomen su justa dimensión.

La mejor prevención para la gripe es una alimentación natural, suficiente y variada.

Consuman alimentos ricos en vit.C, e inclusive suplementos vitamínicos que fortalezcan las defensas. Descansen convenientemente. No se expongan al frío ni al contacto directo (obviamente) con personas demostradamente infectadas con el "malvado y perverso virus".

No paniquen ni se aislen. Hagan ejercicios respiratorios y tomense la vida con alegría y despreocupación.

Y puedo garantizar una buena salud. Y si diera el caso que se tiene una virosis respiratoria estacional (para nada grave), aquí va una receta tradicional, económica y natural (y eficaz):

-hacerse vahos con cebolla y un poco de tomillo, 2 ó 3 veces por día.

-Tomar regularmente (también 2 ó 3 veces por día) una infusión de llanten, ambay y pulmonaria.

Y sobretodo no se den la vacuna antigripal!!!, o corren el riesgo de enfermar peor y además terminar como los pollitos de criadero,...triste final para le especie dominante (me refiero al homo sapiens, claro).

Claro, asi, muchos "profesionales" se quedarían sin enfermos ni ganancias,...mejor!

Si tienen dudas, no duden, pueden consultarme por esta vía.

Salud y felicidad para todos.