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domingo, 29 de enero de 2023
lunes, 5 de octubre de 2015
Crea el Orden Universal dentro de tu cuerpo
Aiki se refiere a las vibraciones del orden universal.
Esto se refiere al Universo en su totalidad, y no solamente a
acciones pequeñas o limitadas. Creo que los educadores y las personas mayores
deben practicar Budo. Esta es la forma de estudiar el Cielo y la Tierra, y está
ligada al corazón del Universo.
Avanzamos junto con el Universo, y es con nuestra
respiración que nos unimos el Universo en su totalidad.
Debemos, asimismo, desarrollar y reponer el Ki de nuestros
espíritus.
Aiki es crear el Orden Universal dentro de nuestros propios
cuerpos. Esto se logra mediante la unificación y la absorción por completo del
Orden Universal dentro de nuestros cuerpos.
Entonces nos convertimos en uno con los corazones de las
personas en todo el mundo. Llegamos a estar enlazados en armonía y unidad. Por
supuesto, esto significa que ya no puede haber ninguna guerra, y que no se
manifiesta ningún tipo de agresión.
Todo se convierte en una parte de la unión. Sin esto, la verdadera
fuerza no puede ser realizada. Y, sin todo tu entrenamiento esto sería en vano.
Es aquí que el Aikido sirve como el Aiki del Cielo y de la
Tierra, lo que ha unificado el Cielo y la Tierra antes de la época del
emperador Jimmu. Aplicando la voz sin voz, es necesario organizar el Ki del
espíritu. Es necesario activar el Ki que opera en el ámbito de Ame-no-Uki-Hashi (El puente flotante de
los cielos). Lo mismo es cierto para los movimientos de la Tierra. Es aquí, en
los ciclos y movimientos de los cielos, que encontramos primero la enseñanza
básica.
En respuesta a la pregunta de dónde reside este centro, hay
que responder que está dentro de uno mismo. Sin manifestar la verdadera fuerza
que resulta de la aplicación de la totalidad de la sabiduría y sentido a
disposición de uno, Aiki es verdaderamente difícil.
La belleza de esta
gran Tierra
es el producto de su
Creador
y reside unida bajo
un mismo techo.
Ya existe un mundo verdaderamente hermoso y maravilloso.
Como gente de esta tierra, debemos esforzarnos para construir un mundo de
verdadera felicidad.
Un mundo así es un mundo sin conflictos y en paz. Es por
ello que ponemos en práctica lo que se llama el Aikido.
El Aikido es un método para revelar la razón de ser de toda la Creación.
El Aikido es un método para revelar la razón de ser de toda la Creación.
Es suficiente con manifestar la gran familia del Universo,
es decir el gran espíritu individual del mundo. Dicho de otra manera, es
suficiente si el espíritu divino en forma y movimiento se manifiesta dentro de
este mundo. Otra forma de describir esto es decir que debemos crear un mundo
con el Espíritu y la Materia en armonía. No será para favorecer a uno sobre el
otro, ya que ambos Espíritu y Materia son, de hecho, uno.
La ciencia material ha dado grandes pasos recientemente,
mientras que la ciencia espiritual sigue estando muy poca desarrollada.
Este mundo tendrá paz cuando la ciencia material y la
espiritual están armonizadas, y cuando el orden se restaure a la gente a través
del ki del gran Universo.
Esto será difícil, o más bien imposible de realizar solo a
través de la práctica física de las artes marciales y sin mantener nuestro Aikido
en armonía con los movimientos del Universo. Lo que altera el equilibrio
universal, de hecho, es cuando nos olvidamos de la fuente original, que crea
sin cesar tanto al espíritu como a la materia. Conectándonos con la fuente
original el Universo prospera y nuestro cuerpo-espíritu alcanza su plenitud.
Por esta razón, los que, practican las artes marciales nunca
deben olvidar el espíritu original, y deben esforzarse por reconocer esto en
todo momento. Debemos esforzarnos para cumplir con nuestros roles como personas
nacidas en este mundo como una parte material y espiritual de este gran Todo.
Nosotros debemos por lo tanto, recordar siempre que este Espíritu original es
el gran padre del Universo.
El cuerpo físico, como una cristalización de la materia
cósmica y de la esencia, se entrena en el camino de la vida humana para
convertirse en uno con el Universo y para acumular su energía milagrosa ("el
espíritu sutil").
En esta búsqueda, primero hay que transcender el espíritu
ordinario, luego pulir y purificar la vitalidad del propio "nen"
(sentimientos y pensamientos), y con un solo propósito perseguir la unificación
de mente y cuerpo.
Progresar en la unificación de la mente y el cuerpo es la
base de la cual nacen las técnicas (waza), en el pensamiento no hay límites
para la generación de las técnicas.
La técnica debe estar en armonía con la verdad del Universo.
En lo que concierne a esto es necesario tener pensamientos correctos.
Tener este tipo de pensamientos es necesario para que puedas
entrenarte austeramente en el correcto Budo.
En este verdadero entrenamiento del Budo, no hay progreso si
uno tiene pensamientos y sentimientos que estén vinculados con deseos egoístas.
Este es el "Budo del Camino Torcido" y los resultados del mismo con
seguridad retornaran llevando a la destrucción a aquellos que lo siguen.
No dejes que tus pensamientos se ocupen de cuestiones
inmediatas de victoria o de derrota. Para el desarrollo de "ki" es
necesario que tus pensamientos y sentimientos puedan mezclarse con el Universo.
Si no dejas que tu “nen” vaya más allá de tu cuerpo físico,
nunca experimentarás el cambio de nivel mental ni la transformación de tu ser.
Si logras esto, entonces tus actividades mentales adquieren
poder divino, y todas las cosas se vuelven claras y evidentes.
Por otra parte, cuando tus pensamientos se extienden entre
lo físico y lo universal, tu cuerpo se convierte en uno con el Universo, y se
pone de pie en el centro de la trascendencia de los asuntos humanos triviales.
Esta es la enseñanza más profunda del Budo.
miércoles, 9 de septiembre de 2015
Ki y el espacio
Es difícil traducir el término ki (o chi), pero se puede decir que corresponde a la energía vital, la energía que llena todo el universo, que da vida y anima a todos los seres y se cristaliza en materia. Es la manifestación del movimiento del espíritu.
Ki es la respiración del universo.
El espacio no está vacío, está repleto de ki, el espacio es ki y por lo tanto conciencia.
La materia es espacio (ki) concentrado, el espacio es materia (ki) disuelta.
En el Budo (aikido, karate, kendo, judo), la expresión ma-ai designa la distancia correcta o el espacio entre los adversarios u oponentes.
"Lo esencial en el combate es ma". Esta es una frase famosa de Ito Ittosai, fundador de la escuela de sable Itto-ryu (del siglo XVI). También dijo:
"Si piensas demasiado en ma, serás incapaz de reaccionar de manera adecuada a los cambios. Si no piensas, ma será justo incluso en el movimiento. Por eso no debes atar tu mente a ma, no debes crear a ma en tu espíritu. Debes ser como el reflejo de la luna en el agua. Si la mente es clara como el cielo sin nubes, serás como el agua que refleja la luna, sea cual sea la situación... "
Al igual que Ittosai, todos los maestros hacen hincapié en la importancia de ma.
Este término generalmente se traduce como "distancia, intervalo o brecha en el espacio", pero también significa "intervalo de tiempo” o “flujo de la mente."
Ma está fuertemente ligado a la noción de ritmo, ya que ma también significa "intervalo en el ritmo o la cadencia”.
En la arquitectura japonesa, ma tiene un doble significado. Unidad de medida, que designa a los intervalos regulares entre los postes. Pero en un sentido más amplio, describe cada pieza por la disponibilidad que ofrece para diferentes prácticas (kyatuma, lugar para los huéspedes, ima, lugar donde vive la familia todos los días).
¿Qué es ma?
Ma es un espacio en el que el hombre proyecta su ki y circunscribe el efecto de múltiples interferencias. La proyección de ki se estabiliza armonizando con otros elementos. Así, en la arquitectura tradicional, se hace el espacio de la casa para que las personas se sientan cómodas unas con otras y con su entorno, mediante la búsqueda de un equilibrio entre el espacio dado, los elementos de la construcción y la naturaleza que lo rodea.
De esta manera, en el ma de la ceremonia del té, las acciones de los que preparan y beben té contribuyen a la armonía con todas las cosas que les rodean en el espacio diseñado para este propósito.
Al realizar una ceremonia del té en la naturaleza, si se limita el espacio con elementos provisorios, tendiendo telas con cuerdas por ejemplo, es porque las personas involucradas sienten la necesidad de encuadrar o dirigir los gestos y la acción en la que ponen su ki. Si ki se funde con la expansión ilimitada de la naturaleza, la ceremonia del té no lograría su plenitud, ya que la acción de aquellos que la realizan es una cristalización de ki en una forma precisa.
En este sentido, la ceremonia del té es fundamentalmente diferente de beber té (o mate) en la inmensidad de la naturaleza durante un día de campo. La forma de la sensación de placer también es diferente.
Al beber té en un día de campo, se siente la felicidad de la libertad con la sensación de no tener el estrés visual y físico, al no tener límites fijos ni cuadrados, por lo tanto ki está flotando como un pájaro en libertad. La sensación es de expansión y no de concentración.
Al beber el té en la ceremonia, se sentirá una profunda calma y tranquilidad, no porque estás en la naturaleza silenciosa, sino debido a que el ki se estructura siguiendo la forma de la tranquilidad gestual y espacial elaborada en un espacio preconcebido.
Lo mismo pasa cuando uno se entrena en un dojo o en la naturaleza, las dimensiones y la forma del dojo contribuyen a la concentración de ki y a crear una atmósfera propicia para la práctica de la disciplina. En los espacios abiertos ki tiende a dispersarse (a veces es favorable esta expansión)
Los límites del cubo determinan el movimiento espiral de las esferas en su interior.
La forma y el espacio son dos aspectos de una misma cosa.
Entonces, detrás del fenómeno de ma, existe el modo especial en el que uno se expresa, afirma o se mide, manifestando su existencia física por una sensibilidad que la desborda.
Cuando Ittosai dijo: "Si piensas demasiado en ma, serás incapaz de reaccionar de manera adecuada a los cambios. Pero si no piensas, ma será justo incluso en el movimiento". Ma es concebido por el maestro más allá de la comprensión intelectual o la especulación. Ma es para él una extensión del cuerpo.
Al ampliar la sensación corporal en el espacio que te rodea, podrás sentir la intención y el ki del adversario, "al igual que el agua refleja la luna."
La sensibilidad al ki se oculta por el esfuerzo especulativo o la intención. Es en este sentido que la práctica del no pensamiento durante zazen favorece el cultivo de ki.
De hecho, el desarrollo de la sensación de ki depende en gran medida de la actitud mental.
Si miras tus brazos, tus manos y tus dedos, tu cuerpo se delimita con el nombre propio de cada parte. De esta manera, concibes racionalmente a tu cuerpo, lo que es muy diferente de “sentirlo" o “percibirlo”, como si tocaras a las montañas distantes.
La sensación de la expansión del cuerpo está más allá de la racionalidad verbal o del intelecto. Por lo tanto, la forma de la actividad mental es diferente en el acto de la especulación verbal y durante el cultivo de ki.
En otras palabras, para el cultivo y desarrollo de ki, tenemos que ir más allá de las limitaciones del lenguaje y de los sentidos físicos.
El uso de imágenes es más eficaz que las palabras.
Es por esto que podemos asumir a ma, como la concretización espacial de ki.
El espacio y la materia se corresponden, ambos son ki
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