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lunes, 24 de junio de 2013

Los dos mundos

El universo está compuesto de dos órdenes fundamentales: el orden de lo implícito, lo no manifestado, el vacío creador del cual surgen todas las manifestaciones en un flujo ilimitado e incesante, y el orden de lo explícito, que es la forma, el no vacío, son todos los fenómenos que percibimos por los sentidos, es la realidad de los objetos visibles y aparentemente concretos.


Tenemos de una parte el mundo invisible e inmaterial el cual, en general, no se percibe conscientemente ni por medio de los sentidos ordinarios ya que es el nivel de la no forma, de la no manifestación, son campos de energía e información. Se le llama vacío, obviamente porque lo describimos desde nuestra percepción corporal y particular, pero de hecho es un “pleno” repleto de energía. Es el mundo del espíritu. 
Y por otra parte percibimos un mundo visible, tangible, repleto de objetos, personas y situaciones concretas. Es el mundo físico de la materia. Nuestra realidad en este plano tridimensional de la existencia.

Ambos mundos no existen por separado y se crean y controlan mutuamente. 
Pero solo el vacío es real. 
Todas las creaciones que emanan de él son ilusorias e impermanentes. Son proyecciones.
Las formas y objetos presentes en nuestra realidad física son una ilusión de los sentidos, sombras y reflejos, patrones de interferencia que el cerebro decodifica e interpreta de acuerdo a su programación básica y a los programas instalados mediante el aprendizaje y la educación. Creemos que lo que podemos tocar o ver existe por si mismo, independientemente de nuestra observación, y lo que no podemos “objetivar”, ver o tocar,  no existe.
Esta es la razón por la cual tenemos un punto de vista material de la vida y esta falsa comprensión trae aparejada miedo, egoísmo, sufrimiento, soledad, aislamiento y la sensación de que vivimos en un universo frío y hostil, y que si no hacemos “algo” estamos perdidos.  
Tememos morir pero también vivir. Cuando te dicen que la vida es un sueño no lo crees verdaderamente, pero tampoco quieres despertar.

Este error de la percepción se ha incrementado con el conocimiento científico, que tiene el hábito de separar las partes y conceptualizarlas, para estudiar cada una en forma aislada y así comprender la totalidad del fenómeno y poder etiquetarlo.
Un sin sentido que ha contribuido a fragmentar al ser humano y a deshumanizarlo. Despues de todo, ¿Qué es lo que nos hace humanos?: el espíritu.

A partir de la actividad originada en una pequeña parte del cerebro, ubicada por lo general en la corteza del hemisferio cerebral izquierdo, proyectamos una realidad, como un holograma, le damos el status de “real” y verdadero y luego olvidamos que es una creación nuestra. Una proyección de nuestra conciencia.


Es como el que va el cine y cree que el film que está viendo es real y existe por si mismo, los actores son reales, los efectos son reales, la trama es real, pero en realidad no podría existir fuera del observador. Por otra parte es el espectador el que da calidad y “calidez” a las imágenes, de acuerdo a su percepción, sus emociones y su estado de espíritu.

La percepción de “solidez” y de que tocamos algo concreto es debida a la alta frecuencia en la que oscilan las partículas y a que algunas de ellas presentan un principio de asimetría que no les permite ocupar el lugar de otra. Estas partículas, como los electrones y también los constituyentes del núcleo atómico: protones y neutrones, son llamados fermiones.

La materia ordinaria está básicamente formada por fermiones y a ellos debe prácticamente toda su masa. De acuerdo a la descripción del modelo atómico estándar de la física, los átomos están básicamente formados por quarks que a su vez forman los protones y los neutrones del núcleo atómico y también de leptones, como los electrones que orbitan al núcleo.
El principio de exclusión de Pauli, el cual rige a los fermiones, es el responsable de la "impenetrabilidad" de la materia ordinaria, que hace que esta sea una sustancia extensa y aparentemente sólida. El principio de Pauli también es responsable de la estabilidad de los orbitales atómicos haciendo que la complejidad química sea posible.


El otro tipo básico de partícula elemental en la naturaleza son los bosones, como los fotones. Que no cumplen el principio de exclusión de Pauli y por lo tanto pueden presentar estados de superposición y coherencia, esto hace posible la luz del tipo láser. Los fotones son partículas portadoras de información, de orden y coherencia a nivel cuántico.

Los fotones pueden estar en un mismo estado cuántico de partícula, como en el láser, que es un haz de luz amplificada y coherente (no diverge como la luz blanca) ya que una multitud de ellos pueden estar en estado de superposición.

Los fotones pierden su individualidad pero no su información. 

El carácter de “proyección” que tiene la realidad que percibimos se puede ver por el entrelazamiento que existe entre todos los seres y cosas en este universo consciente y también por nuestro rol  como observadores.

Somos creadores y al mismo tiempo estamos siendo creados. La partícula informa al campo y el campo modela a la partícula. Hay una interacción permanente entre ambos, de hecho no hay separación.

Mundo invisible, mundo visible

Nuestro mundo visible es una emanación del mundo invisible.
Las creaciones materiales son creaciones del espíritu.
El pensamiento consciente es creado por el inconsciente, lo que aparece en la superficie de nuestra mente y creemos que lo estamos percibiendo “en tiempo real” ya fue procesado unos instantes antes en el subconsciente por programas instalados (generalmente por otros) en nuestra infancia e incluso algunos programas los recibimos como parte de la herencia genética ancestral.
Además lo que percibimos como un pensamiento dentro de la cabeza es otra ilusión ya que la mente es no local y no tiene una ubicación fija ni limitada a un espacio concreto.  Puede existir, y de hecho lo hace, fuera de nuestro cuerpo y además, es esta mente la que está creando (proyectando) la realidad que percibimos separada de nosotros y también a nuestro cuerpo físico.

interferencia de ondas
Por eso se dice que la mente existe y no existe al mismo tiempo. Se encuentra en un lado y a su vez en todos lados (o ninguno). Puede estar focalizada en un punto y también estar extendida en todas las direcciones del espacio-tiempo. Su naturaleza es infinita, entrelazada y no localizada.

Por esta causa, si intentas describir o tratar de comprender con el pensamiento consciente la “realidad” que te rodea, lo que haces es crear más realidad dándole forma y color a lo que antes no lo tenía, tu mente queda atrapada, literalmente “enganchada” a los objetos, situaciones y otros seres, y de esta forma eres tu quien termina siendo creado por la realidad y luego dependes de ella y eso hace que no tengas el control de tu vida y no puedas vivir otra realidad que la que conoces.

Nuestra realidad cotidiana está desfasada, viaja con retraso, el pensamiento ordinario, secuencial, lógico y contradictorio llega siempre tarde. Es el producto final de una serie de secuencias de procesamiento de la información, considerando además que muchos procesadores (cerebros) están desconfigurados y procesando muy por debajo de su capacidad. Es así que mucha gente vive sus vidas creando realidades incoherentes, arbitrarias, fragmentadas, sin un sentido verdadero. Y esto es así por que lo que brinda coherencia y sentido a la realidad que se crea, es la conciencia.
Esta condición normal de coherencia y equilibrio surge de la unidad entre la mente y el cuerpo.

A partir de la atención sutil y de la concentración mental podemos acceder inconscientemente a los planos más profundos de nuestro ser.
Expandir la conciencia más allá de sus límites ordinarios es nuestra naturaleza de seres humanos. En esa dirección vamos evolucionando, hacia una mayor conciencia, un mayor entendimiento y una mayor compasión.
Vinimos a aprender. Aparecimos en este plano físico para mejorar nuestra naturaleza y comprender errores pasados.
Somos unidades de experiencia participando en la evolución del universo, un universo que no está lejos, o afuera o separado de nosotros. Cada uno es una manifestación que contiene la información de la totalidad. Cada uno es en si mismo un universo, conectado a su vez con múltiples universos y dimensiones.

Si quieres aprender, el viaje es apasionante

No es necesario acumular bienes ni consumir lo que en verdad no necesitas, ni correr detrás de algunas cosas o personas y huir de otras, o parecerte a los demás.
Para de correr. Tomate el tiempo para meditar en silencio. Calma la mente. Vuelve a tu propia realidad, a tu esencia, a tu ser interior.
Deja que tu creatividad se exprese. Libre y desapegada. Sin miedo, con confianza en tu naturaleza.
Se dice que somos hijos de Dios, eso significa que por nuestras venas corre sangre divina y tenemos genética de creadores, además de contacto directo con nuestro creador.
Es así, estamos hechos con materiales cósmicos y dotados de conciencia infinita, lo que llamamos muerte y nacimiento son solo cambios de configuración y apariencia, pero en esencia somos seres luminosos y nuestra verdadera morada es el reino de la luz eterna.

El verdadero tesoro es el conocimiento de si mismo.

zazen, postura de autoconocimiento que favorece la expansión de la conciencia



miércoles, 5 de septiembre de 2012

El universo cabe en un punto 2

Parte 2

Desde nuestra perspectiva individual solo podemos percibir un nivel estrecho de toda la escala, de hecho, lo que podemos ver corresponde a una pequeña franja del espectro total de las ondas electromagnéticas. Pero cuando trascendemos los límites de la percepción ordinaria, la realidad se hace más amplia, más interconectada, aumentando las posibilidades y los recursos.

espectro electromagnético
Es el espacio (el campo) el que nos define, el que marca los límites y contornos de nuestra vida. Enviamos información al vacío y este colecta la experiencia de todos, por este motivo compartimos una realidad común, aunque cada uno la observe desde su lugar específico.

La riqueza y la abundancia surgen de la interconexión. No de la acumulación.

El efecto mariposa

La ciencia describe con esta analogía las variaciones que pueden aparecer en el comportamiento de un sistema complejo cuando las condiciones iniciales son modificadas, aunque sea de forma aparentemente imperceptible. De manera que una pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, puede generar un efecto considerablemente grande a mediano o corto plazo de tiempo, como una reacción en cadena.

Una mariposa que agita sus alas en Kabul es muy probable que no provoque un huracán en Miami, pero quizás haga que el resto comience a hacerlo y si varios millones de ellas comienzan a batir sus alas al mismo tiempo, es mucho más probable que afecten al sistema.


A lo mejor piensas que tu conciencia es insignificante como para provocar un efecto en la totalidad, pero la intensidad de la información que envías influye sin dudas en el resto, de formas que no se pueden prever con certeza.
Tus pensamientos generan una onda, una perturbación en el campo. Esta información puede ser como el aleteo de una mariposa. Considerando además que los cerebros están interconectados en una gran red de conciencias, todos comparten la misma información, aunque cada uno la procesa a su manera.
Y también los pensamientos de los otros pueden influirnos. ¿Acaso dónde se originan nuestros pensamientos, de donde vienen y adonde van? ¿Podemos rastrear su origen?

Hay estructuras del cerebro que están involucradas en la aparición del pensamiento consciente como el hipotálamo, el tálamo y la corteza, pero estas áreas y conexiones funcionan más bien como integradoras y procesadoras de la información



Así que lo que pensamos depende del sistema físico. Pero como el cerebro es un tejido vivo, gracias a su neuroplasticidad, también se adapta a la manera de pensar, es decir, la forma de pensar organiza y modela la estructura cerebral. Si es caótica y desordenada habrá malas conexiones y el sistema procesara la información de manera incorrecta e ineficaz
Pero si es armoniosa y coherente, el sistema se vera optimizado y fortalecido (más números de conexiones con una fuerza sináptica mayor).

Los órganos internos y las emociones están estrechamente ligados, y son las emociones las que determinan en gran parte la manera de pensar y la adaptación al medio. De hecho la glándula hipófisis y el hipotálamo forman una unidad funcional (más info, ver sistema neurovegetativo)



Somos creados y modelados por el campo, que nos conecta con todo. Lo que llamamos pensamientos no son otra cosa más que la actividad de la misma conciencia, al igual que las olas del océano nunca dejan de ser el océano. Esta actividad incesante manifestada a través del cuerpo físico, no tiene existencia propia, es la simple actualización de múltiples causas entrelazadas.


Campos mórficos de información donde se encuentran todas las experiencias de nuestra especie. Estamos, literalmente,  sumergidos en ese océano de conciencia, de energía e información.
Por eso hay que prestar atención cuando nos identificamos con lo que pensamos, tendemos a creer que eso es “real” y sucede independientemente de nosotros, sin considerar que es pura actividad, la mayor parte del tiempo redundante y desordenada, alimentada por reverberaciones de vibraciones pasadas.

Volver a cero es fundamental, desconectar por momentos la secuencia del pensamiento ordinario es la base de la armonía mental y el equilibrio.

Hay que empezar siendo gentil consigo mismo.

El diálogo que mantenemos en nuestra mente no pasa desapercibido, el universo lo capta, hace su lectura y responde, por eso tendemos a crear y recrear siempre la misma realidad,  nos guste o no.

Podemos comunicar con el espacio, con todo lo que nos rodea, en silencio y en unidad, no solo de una forma intelectual y estereotipada, sino con la totalidad de nuestro ser, con nuestro espacio interior que es infinito. Nuestro ser interior esta conectado con todo el universo.

Somos parte de esa corriente de información hacía el vacío, un punto en la escala, más o menos en el medio, entre lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño, todo interconectado.



Si relacionamos los cuerpos u objetos de los distintos niveles de acuerdo a su radio y a su frecuencia de vibración veremos que forman una línea creciente, desde lo más pequeño que podemos concebir (longitud de Planck = 1,6161 x 10-35 m) hasta la distancia del universo mismo, y podemos ubicar a la célula (y a nosotros humanos) en el medio de la escala, exactamente entre átomos y estrellas.

Ese flujo de información universal pasa a través nuestro, atraviesa cada una de nuestras células y recoge información que la entrega al espacio infinito. 
El universo se nutre de tus experiencias, de ahí la responsabilidad por lo que proyectas.

Por eso es importante que ocupes el lugar que te corresponde. Y ese lugar eres tu, donde quiera que vayas ese lugar eres tu mismo. El centro de la escala, el punto de unión entre el cielo y la tierra.


Podemos participar de esta conexión con todos los niveles de la escala, pero hacia el exterior es más difícil y además están los límites de la percepción. 
Es hacia el interior de nuestro ser que conectamos con todo. El interior conecta con el infinito.


zazen



La meditación es la puerta.
La respiración es el vehículo.




La respiración del universo

La realidad resulta de las múltiples divisiones del espacio en un vacío estructurado de manera fractal. Los niveles mas grandes contienen a los más pequeños y todos comparten la misma información. 

El vacío representa la fuerza en contracción, mientras que todos los fenómenos que percibimos son la fuerza en expansión. 
Toda la realidad emerge de la interacción entre contracción y expansión.
La radiación electromagnética es la fuerza que se expande, como la luz, es lo que vemos. La fuerza que tira hacia el centro y que curva el espacio-tiempo creando una singularidad es la gravedad, la fuerza en contracción.

Es como una respiración cósmica, de hecho nuestros pulmones reflejan esta dinámica. 
Respiramos porque el universo entero respira. 
Nuestra respiración es la respiración del universo.
Cuando inspiramos los pulmones se expanden, el universo entra en nosotros y se retrae, cuando exhalamos los pulmones se retraen y el universo se expande ganando en información y energía (aumentando su entropía)
Cuando inspiramos importamos orden y coherencia al organismo.
Cuando exhalamos exportamos desorden, aumentando la información en el medio y la entropía.
La respiración es el vehículo físico de nuestro lado infinito. Nos conecta verdaderamente con todos los niveles.
Un puente entre el mundo visible y el invisible.

Podemos sentir y visualizar la luz interior, en el interior somos luz, es un hecho, hay fotones que se crean y desaparecen en el vacío y las partículas que forman los átomos giran casi a la velocidad de la luz, no se ve a simple vista desde el exterior porque en el interior somos como un masivo agujero negro que no permite escapar la luz, (se curva por la gravedad), pero también somos luz.



Nuestros átomos son como mini agujeros negros girando casi a la velocidad de la luz, tal es nuestro nivel de energía.
Estamos enviando y recibiendo información del universo a la velocidad de la luz, no lo notamos, pero las partículas aparecen y desaparecen y vuelven a aparecer…y vos también, entrando y saliendo del vació, te estás prendiendo y apagando a increíble velocidad.


Aparecemos como resultado de esta dinámica de fuerzas, contracción y expansión. Pero la fuerza primaria es la contracción, que es la que mantiene sujeta a las cosas. El lado Yin.
La fuerza de la radiación (expansión), el lado Yang, depende de la fuerza que contrae y sostiene.

Un ejemplo es la fuerza centrífuga, sino estuviera sujeta a un centro no existiría. 
Tomemos una bola atada a un cordón al que sujetamos con la mano y la hacemos girar, cuanto más intenso sea su giro más fuerte tendrá que ser el agarre, pero si abrimos la mano y soltamos el cordón la bola sale disparada en un movimiento rectilíneo. 
Esto significa que la fuerza centrífuga no existe en sí misma, sin la fuerza centrípeta no podría manifestarse. Sin la fuerza de contracción no habría expansión.


La verdadera fuerza está en el interior, es la que nos cohesiona e integra.
La expansión (el brillo) depende de la profundidad interior.
Cuanto más te diriges hacia tu interior, mayor es tu brillo. Lo contrario es ilusión. No es luz propia, es solo el reflejo débil de alguna otra fuente de luz.




Brilla por ti mismo

El ser interior y el medio interno son lo verdaderamente real.

Es difícil de asimilar para la mente acostumbrada a los objetos cotidianos concretos y al pasar del tiempo convencional, pero en esencia somos insustanciales.
Es verdad que definir lo que es “real” no es fácil, dado que la realidad que percibimos es una ilusión. Una vez más los conceptos no son suficientes. Las palabras sirven como orientación, son apenas una descripción relativa de lo que percibimos, que ya es relativo en si mismo. 
Pero más allá del dominio estrecho de las palabras y el intelecto, podemos experimentar nuestra verdadera esencia, el ser espiritual.

Somos un punto en un universo de infinitos puntos.
Un punto formado por infinitos puntos. Todos interconectados.

En el centro de tu ser se encuentra el centro del universo.

Puedes encerrar al universo en un punto y depositarlo en la palma de tu mano. Si te concentras en ese punto con la totalidad de tu cuerpo-mente, es así. Y si quieres puedes respirar por ese punto, ya que todo el universo respira, incluida la célula más pequeña.
Es otro ejemplo de sistemas limitados e infinitos interactuando al mismo tiempo.




Somos viajeros universales. Vamos de punto en punto, existiendo y dejando de existir. Prendiendo y apagando de forma imperceptible, llevados por la corriente cósmica a la velocidad de la luz en un viaje por el infinito.
Cada momento de experiencia es un punto, único e irrepetible.

Cada momento es un buen momento

Cada presente es un punto. Nuestra vida es una sucesión de puntos sin trayectoria, estrictamente hablando, no vamos a ninguna parte. Existimos en cada punto y luego dejamos de existir hasta el siguiente punto. La continuidad es un arreglo que hace el cerebro para mantener una coherencia, pero esta es arbitraria e ilusoria y fuente de malas percepciones.

Este punto de tu existencia contiene al pasado y al futuro. Es el fruto del pasado y la semilla del futuro. Ambos están contenidos en este presente. Todos existen en este mismo momento.
Desde el presente no solo podemos enviar información al futuro sino también a nuestro pasado, podemos mejorarlo, perdonar, iluminarlo con nuestra comprensión actual. 
De la misma forma que comunicamos con nuestro pasado, también seguramente y sin saberlo recibimos información de nuestro futuro. Probablemente nuestro ser futuro está también pensando en este momento.

Todo colapsa en este aquí y ahora.

El universo entero cabe en un punto.


domingo, 2 de septiembre de 2012

El universo cabe en un punto

Parte 1

Se dice que fundamentalmente todo es unidad.
La conciencia es infinita y existe en todos partes, sin límites.
La energía circula, vibra, se condensa en materia, se polariza, nunca está quieta, no tiene forma fija ni límites. Entonces, si todo está integrado con todo y todo es unidad, ¿cómo aparecen los límites entre las cosas?
¿Cómo es que interactúa el infinito con lo finito?, ¿puede un sistema ser finito e infinito a la vez?

Generalmente los consideramos separados, si algo es finito no puede ser infinito. 
Esto se ve claramente en la Física, hay un física para lo grande que describe un universo continuo hasta el infinito, de acuerdo a la relatividad de Einstein.


curvatura del espacio-tiempo continuo
Por otra parte la física cuántica predice un espacio limitado y finito, en el que las partículas aparecen y desaparecen, La primera, la relatividad: la física de lo grande, es determinista y la segunda, la mecánica cuántica: la física de lo pequeño, es probabilística.
Hasta el presente no se consigue unificarlas en una sola teoría, Einstein trató pero no pudo.

Trazas de partículas subatómicas
Podemos observar esta separación entre lo infinito y lo limitado también en la sociedad. La espiritualidad tiende a pensar en términos de infinito, de conciencia, de sistemas abiertos y entrelazados, mientras que la ciencia piensa en términos racionales, en sistemas cerrados, limitados y finitos. Y entre las dos no hay entendimiento. Si es de rigor científico pierde espiritualidad y si es espiritual la ciencia queda afuera.

Esta dicotomía se ve en la percepción que tenemos de la existencia y de la no existencia. Si algo existe no puede no existir y si no existe, no existe. Nos cuesta de entrada comprender que algo exista y no exista al mismo tiempo.

Sin embargo aunque sean aspectos aparentemente opuestos son complementarios, uno depende del otro.
La existencia contiene en esencia  a la no existencia, es decir, los límites de la existencia contienen lo infinito de la no existencia.
Si nuestro cuerpo tiene un límite finito, ¿como puede contener a lo infinito?
Veámoslo desde la perspectiva del punto.

Un punto es la menor fracción indivisible. 
Es un concepto abstracto
Se dice que un punto no tiene dimensiones (0D o N-dimensiones), o sea que también tiene infinitas dimensiones (infinitos vectores que convergen y se cancelan precisamente en ese punto).
Algunos sostienen que al no poseer dimensiones y no encerrar volumen, el punto no existe.
Una sucesión de puntos forman una línea, que convencionalmente se considera de una dimensión (1D). Siguiendo la misma idea, entonces tampoco existe.
Si unimos cuatro líneas formando un cuadrado, ahora tenemos un plano de dos dimensiones (2D), pero como no tiene volumen no ocupa espacio  por lo tanto no se puede decir que exista.
Continuamos uniendo planos, en este caso 6, y obtenemos una figura tridimensional, un cubo (3D), que contiene volumen y por lo tanto lo definimos como existencia.




¿Es así realmente?

¿Cómo se consigue que algo exista a partir de algo que no existe?

Quizás lo único que existe es el punto y todo lo demás aparece como proyección de él.
La teoría del Big Bang sostiene algo parecido. A partir de una singularidad, un punto del tamaño de la longitud de Planck (10-35 m), el universo se expandió.



Cada punto tiene el potencial de contener toda la información en él.

Podemos ilustrarlo geométricamente. 
Dentro de un círculo (o esfera) que delimita un espacio, ponemos un triángulo equilátero (o un tetraedro si lo consideramos en 3D), en realidad como el universo está polarizado en 2 fuerzas opuestas y complementarias hay que agregar otro triángulo (o tetraedro) invertido, formando la estrella de 6 puntas, común en varias culturas de la antigüedad, en particular la Judía.








A partir de esta figura bipolar podemos efectuar divisiones hasta el infinito, sin salir de los límites origínales. A medida que vamos dividiendo la estrella en estrellas más pequeñas encontramos nuevos límites, cada nivel tiene su límite y sin embargo sigue formando parte de un espacio ilimitado.
Todos los niveles están conectados, cada nivel con sus coordenadas temporoespaciales específicas observa a los demás desde su propio y único punto de vista. 
Sin embargo, ninguno dejo de pertenecer a la totalidad.
Esta dinámica fractal se observa en todo el universo, en todas las escalas. Incluso en nuestras células y átomos. En el interior de sus límites se encuentra el infinito, es decir, contienen potencialidad infinita e infinita conectividad con todo lo demás.

Podemos tomar cada célula, átomo o partícula que constituyen nuestro cuerpo y dividirlos hasta el infinito, eso significa que contienen infinita cantidad de información y que poseemos infinita cantidad de divisiones dentro de nosotros.

Es como si cada átomo fuera un diminuto agujero negro con una cantidad infinita de información, o sea, infinita cantidad de partículas que a su vez pueden ser divididas ad infinitum, eso significa que tiene una masa infinita.
Cada nivel de la escala, cada límite es una singularidad en si mismo.
Nuestro cuerpo es infinito en el interior, en el exterior siempre están los límites de la percepción. No podemos percibir lo infinitamente grande, porque somos el contenido, pero si podemos acceder a lo infinitamente pequeño, ya que lo contenemos en nuestro interior.
La realidad exterior siempre es limitada y determinada mientras que el mundo interior esta lleno de posibilidades, infinitas. Infinitas partículas, infinitos puntos conectando todos los niveles de la escala.

Podemos descomponer todo hasta llegar a un punto y luego ampliar ese punto con un  zoom y seguir descomponiéndolo y así sucesivamente.
Si observamos una de célula y ampliamos la escala alejando el foco, la célula se vuelve un punto, nosotros mismos somos puntos vistos desde el aire, pasando Marte nuestro bello planeta es apenas un punto en el espacio.


La Tierra vista desde Marte (fotografía de la NASA)
Por eso podemos considerar al punto como una representación de lo infinito y lo finito integrados.

Todo está hecho de puntos

Cada momento de nuestra vida es un punto. Nunca existió ni existe una continuidad, excepto en la mente. Vamos de punto en punto, de a saltos cuánticos, imperceptibles para el cerebro cotidiano, pero lo cierto es que si paramos el proyector, o sea la mente consciente, podemos descomponer lo que percibimos en puntos, en píxeles de realidad, considerando que cada cosa que observamos, cada punto de la imagen es parte de una imagen más grande, nosotros mismos podemos considerarnos proyecciones de planos superiores.

Cada aquí y ahora es un punto en la existencia y por ser un punto, contiene infinitas posibilidades.

Si podemos concentrarnos en cada punto, en cada momento, la vida seguramente se vuelve mucho más plena y con más posibilidades.
La verdadera fuente de creatividad esta en nuestro interior.
Esto nos permite apagar y reiniciar cuando queremos. Cada punto es un final y un nuevo inicio.

Nuestra verdadera naturaleza es infinita e interconectada.

Pero eso no significa que somos todos iguales. No somos producidos en serie, como un prototipo de fábrica.
Cada átomo, cada célula, cada uno de nosotros ocupa un lugar único de la experiencia, es decir, no hay manera que dos personas ante la misma situación, en las mismas condiciones, experimenten lo mismo.
¿No es genial? ¿Para que buscar afuera lo que ya somos? ¿Y que somos?

Un punto único de experiencia en el universo infinito.

¿Pero entonces que es lo que nos conecta con todo lo demás?

El espacio

El espacio está por todas partes. A gran escala lo podemos observar entre galaxias (y probablemente entre universos), estrellas y  planetas, todo está rodeado de una gran cantidad de espacio. Y en la escala microscópica el espacio es todavía más enorme. Cada átomo está formado por un 99,9999 % de vacío.



En otras palabras, la estructura atómica de nuestra realidad cotidiana está construida, excepto un 0,00001 %, por espacio.
El resto, que es la parte que podemos percibir y consideramos sólida, concreta e inmutable, oscila, vibra en una altísima frecuencia, y lo más notable es que estas oscilaciones “nunca se tocan”. En ningún momento, en ningún lugar, jamás se tocan. Los átomos y moléculas se enlazan, forman uniones más o menos estables, intercambian electrones, pero no entran nunca en contacto. Por ejemplo, una estructura resistente y densa como la del diamante (que es una forma alotrópica del carbono), si agrandáramos una de sus moléculas al tamaño de una naranja, la siguiente se encontraría a medio kilómetro de distancia. Tal es el espacio entre las cosas.

Sin embargo, a pesar de esta evidencia, seguimos prestándole atención a ese ínfimo porcentaje que aceptamos como concreto y “real”. Gastamos nuestra energía y tiempo en ese 0,00001 % que llamamos materia y generalmente ni siquiera reparamos en el 99,9999 % restante, que es el espacio entre las cosas.
¿Cuál es la parte que te define entonces, la materia o el espacio? ¿La parte sustancial o la parte vacía?

Percibimos la realidad desde la perspectiva de la materia, por eso nuestra percepción es limitada y estrecha y nuestra vida, determinada y previsible. 
Pero si percibiéramos a partir del vacío, de lo insustancial, aceptaríamos que es el espacio el que define nuestros límites y modela nuestra percepción, entonces crearíamos una realidad más amplia, con más espacio (y tiempo) y seríamos más libres.

Quizás no somos nosotros los que creamos y definimos el espacio, sino que es el espacio el que nos define y da forma.
Aparentemente esto no cambia nada en nuestra realidad cotidiana, igual tengo salir a ganarme la vida y todo eso, pero una cosa es andar por el mundo creyendo que la materia y las cosas existen por si mismas y que son ellas las que crean tus límites, y otra cosa es considerarte principalmente vacío, espacio ilimitado e interconectado, y que es justamente ese espacio el que crea, delimita los objetos y tus experiencias y te conecta con todo.

Somos responsables de la forma en que alimentamos al vacío.

De acuerdo a la información que enviemos recibiremos una respuesta, a veces no en el momento ni de la forma que esperamos, por eso también es importante comprender y aceptar la interdependencia que existe entre todo.

Cuando enfocamos la observación desde esta perspectiva más total, el cerebro cambia su dinámica y su organización, se reformatea permitiendo procesar la nueva información, más amplia e interconectada. Nuevas áreas cerebrales se despiertan y su actividad se vuelve más coherente y unificada.

El espacio que nos rodea y nos modela, aunque se le llame vació, esta repleto de energía, infinita energía. Esto se ha calculado, 1 cm3 de espacio tiene una densidad de energía de unos 10-93 gr. Esto no nos dice nada a priori. ¿Que podría significar esa cifra en la vida diaria?

Si tomamos todas las estrellas que podemos ver con el telescopio más potente y las compactamos en 1 cm3 de espacio vacío, eso llega a un  10-55 gr de densidad de energía por cm3, y esto es mucho considerando que solo en nuestra galaxia hay unos 100 mil millones de estrellas y todavía nos faltaría agregar 39 ceros para alcanzar la densidad de energía del vacío.


Los puntos que se ven son principalmente galaxias, formadas cada una por unos 100.000 millones de estrellas, la mayoría mas grandes que nuestro sol
Lo que llamamos vacío en realidad es infinitamente denso, no lo podemos percibir porque al ser infinito en cada punto se cancela, (infinitos vectores que convergen en cada punto) y por eso lo vemos como nada. Aclarando que nuestros sensores solo captan los desequilibrios o las diferencias (algunas), es decir los vectores que sobresalen del resto, así que cuando están en perfecto equilibrio no los percibimos.
Como el pez que no sabe que está en el agua hasta que lo sacas y siente una densidad diferente, para el pez el océano es ilimitado, adonde vaya está en su casa. 




Es igual para el ave que vuela libre en el cielo, su espacio es ilimitado, todo es espacio.



Lo cierto es que estamos sumergidos en un mar de energía infinita. La aparente escasez de recursos es el resultado de la ignorancia y la mala utilización de los mismos.

Vivimos en un universo de abundancia.


Es el vacío el que determina la dinámica del universo y es el espacio lo que compartimos y nos conecta a todos. La información divide el espacio en escalas diferentes y estas escalas o niveles son los que crean nuestra realidad. Somos parte de esos niveles.



La materia no es algo salido de ninguna parte, sino que surge como consecuencia de las divisiones de la estructura del espacio mismo y cada uno de nosotros está interactuando cada instante de su vida con esta estructura.

Sin silencios no habría música, es el silencio el que corta y da las características a cada nota. Sin vacío no habría realidad posible, es el espacio el que define y modela los límites y contornos de la materia. 
Es el vacío el que brinda utilidad a las cosas., sino imagínate una casa maciza o una taza llena.


Las partículas que forman nuestros átomos aparecen y desaparecen todo el tiempo en el vacío. Cada vez que el electrón aparece, aprende de tu experiencia y lleva nuevamente la información al vacío. En cada instante estás informando al universo acerca de tu experiencia, es decir, informas sobre tu propio y particular punto de vista.
Somos los ojos del universo. Podemos considerarnos vehículos de experiencia, modelos experimentales al servicio de fuerzas superiores. 
La vida nos atraviesa.

Creamos nuestra realidad, pero también la realidad nos está creando. Esa es la contraparte, el opuesto complementario. Enviamos información al campo y este nos la devuelve, modificada a su vez por la experiencia de los otros. Somos creadores creados.

Si solo fuéramos nosotros los que creamos nuestra realidad, además de encontrarnos solos siempre en nuestra pequeña burbuja artificial, sería muy aburrido y no podríamos aprender nada y tampoco el universo.

Continúa...


lunes, 24 de octubre de 2011

La conciencia y la luz


En física moderna, el fotón es la partícula elemental responsable de las manifestaciones cuánticas del fenómeno electromagnético.

Es la partícula portadora de todas las formas de radiación electromagnética, incluyendo a los rayos gamma, los rayos X, la luz ultravioleta, la luz visible (espectro electromagnético), la luz infrarroja, las microondas, y las ondas de radio.

El fotón no tiene masa y viaja en el vacío con una velocidad constante (300.000 km/seg).

Como todos los cuantos, el fotón presenta tanto propiedades corpusculares como ondulatorias (dualidad onda-partícula). Se comporta como una onda en fenómenos como la refracción que tiene lugar en una lente, o en la interferencia destructiva de ondas reflejadas; sin embargo, se comporta como una partícula cuando interacciona con la materia para transferir una cantidad fija de energía.


Los fotones de Einstein

En 1905, Albert Einstein logró una notable explicación del efecto fotoeléctrico, un experimento hasta entonces preocupante que la teoría ondulatoria era incapaz de explicar. Lo hizo postulando la existencia de cuantos de luz con propiedades corpusculares: los fotones.

En el efecto fotoeléctrico se observaba que si un haz de luz incidía en una placa de metal producía electricidad en el circuito. Presumiblemente, la luz liberaba los electrones del metal, provocando su flujo. Sin embargo, mientras que una luz azul débil era suficiente para provocar este efecto, la más fuerte e intensa luz roja no lo provocaba. De acuerdo con la teoría ondulatoria, la fuerza o amplitud de la luz se hallaba en proporción con su brillantez: La luz más brillante debería ser más que suficiente para crear el paso de electrones por el circuito. Sin embargo, extrañamente, no lo producía.

Einstein llegó a la conclusión de que los electrones eran expelidos fuera del metal por la incidencia de fotones. Cada fotón individual acarreaba una cantidad de energía E, que se encontraba relacionada con la frecuencia ν de la luz, mediante la siguiente ecuación:

E=hv

Donde h es la constante de Planck (cuyo valor es 6,626 × 10−34 J.s).

Sólo los fotones con una frecuencia alta (por encima de un valor umbral específico) podían provocar la corriente de electrones. Por ejemplo, la luz azul emitía unos fotones con una energía suficiente para arrancar los electrones del metal, mientras que la luz roja no. Una luz más intensa por encima del umbral mínimo puede arrancar más electrones, pero ninguna cantidad de luz por debajo del mismo podrá arrancar uno solo, por muy intenso que sea su brillo.

Einstein ganó el Premio Nobel de Física en 1921 por su teoría del efecto fotoeléctrico.

La paradoja de la dualidad onda-corpúsculo es resuelta en el marco teórico de la mecánica cuántica. Dicho marco es profundo y complejo, además de imposible de resumir brevemente.

Cada partícula en la naturaleza: fotón, electrón, átomo o lo que sea, puede describirse en términos de la solución de una ecuación diferencial, un ejemplo típico es la ecuación de Schrödinger, pero también la ecuación de Dirac. Estas soluciones son funciones matemáticas llamadas funciones de onda. Las funciones de onda pueden difractar e interferir con otras o consigo mismas, además de otros fenómenos ondulatorios predecibles descritos en el experimento de la doble rendija.

Las funciones de onda se interpretan a menudo como la probabilidad de encontrar la correspondiente partícula en un punto dado del espacio en un momento dado.

Por ejemplo, en un experimento que contenga una partícula en movimiento, uno puede buscar que la partícula llegue a una localización en particular en un momento dado usando un aparato de detección que apunte a ese lugar. Mientras que el comportamiento cuántico sigue unas funciones determinísticas bien definidas (como las funciones de onda), la solución a tales ecuaciones son probabilísticas. La probabilidad de que el detector encuentre la partícula es calculada usando la integral del producto de la función de onda y su complejo conjugado.

Aunque consideremos a la función de onda como una propagación de la partícula en el espacio, en la práctica el detector verá o no verá la partícula entera en cuestión, nunca podrá ver una porción de la misma, como dos tercios de un electrón. He aquí la extraña dualidad: La partícula se propaga en el espacio de manera ondulatoria y probabilística pero llega al detector (observador) como una partícula completa y localizada.

Mientras la mecánica cuántica hace predicciones precisas sobre el resultado de dichos experimentos, su significado filosófico no es comprendido por la ciencia. Esto a generado discusiones infinitas y el debate ha evolucionado como una ampliación del esfuerzo por comprender la dualidad onda-corpúsculo. ¿Qué significa para un protón comportarse como onda y como partícula? ¿Cómo puede ser un antielectrón matemáticamente equivalente a un electrón moviéndose hacia atrás en el tiempo bajo determinadas circunstancias, y qué implicaciones tiene esto para nuestra experiencia unidireccional del tiempo?, otra punto desconcertante para nuestra experiencia cotidiana ¿Cómo puede una partícula teletransportarse a través de una barrera mientras que un balón de fútbol no puede atravesar una pared de ladrillos?

En este punto mueren las palabras y los conceptos se vuelven limitados.

Los fotones son los responsables de producir todos los campos eléctricos y magnéticos, y a su vez son el resultado de que las leyes físicas tengan cierta simetría en todos los puntos del espacio-tiempo.

La conciencia es el verdadero sustrato de la materia, por lo que también se ajusta a los principios de la mecánica cuántica. La conciencia no es algo extraño al mundo cuántico: las partículas elementales asocian los cambios en su medio a la interferencia del observador.

Existe un diálogo inexplicable entre el ser humano y la partícula.

Pero que no se pueda explicar, no significa que no se pueda comprender. Podemos participar concientemente de esta íntima relación entre el espíritu y la materia.

La conciencia se manifiesta a partir de una relación de fotones virtuales coherentemente ordenados en el sistema cuántico del cerebro.


Partículas virtuales

Una partícula virtual es una partícula que existe durante un tiempo tan corto que debido al principio de indeterminación de Heisenberg no es posible medir sus propiedades de forma exacta. El término "partícula virtual" se utiliza en contraposición a "partícula real" para explicar las infracciones que aquella parece cometer contra las leyes de conservación (de la energía, momento, carga, etc.) durante sus interacciones, y cuanto menos tiempo parece existir más leyes físicas infringe.

Las fuerzas fundamentales son transmitidas por bosones llamados: bosones de gauge, como el fotón, bosones W y Z y el gluón. Cuando éstos bosones transmiten las fuerzas son virtuales, y son creados en el vacío.

Incluso en el vacío más perfecto, ya sea el que puede ser creado en un laboratorio, en el espacio intergaláctico o el vacío interatómico, son creados continuamente bosones de gauge con una existencia extremadamente breve.

La mecánica cuántica predice que la energía del vacío nunca puede llegar a ser cero. La energía menor posible del vacío se llama energía del punto cero, y es precisamente esta poca (aunque no nula) energía de las partículas virtuales. Éste modelo de vacío se llama vacío cuántico.

El maestro zen Keizan Jokin escribió en el año 1300:

Según se dice, Dogen realizo la Vía cuando se dio cuenta de que la práctica del Zen requiere del abandono del cuerpo y de la mente. Efectivamente, la práctica del Zen consiste en el abandono del cuerpo y de la mente ordinaria. No es posible adentrarse en la Vía sin abandonar el cuerpo y la mente.

Quizás crean que el cuerpo se reduce a la carne, a los huesos y a la médula pero, si observan en profundidad, no descubrirán ni el menor rastro de ellos.

Deben experimentar por ustedes mismos.

Presten atención y descubran que existe un cuerpo que no se halla confinado a la piel, a la carne, a los huesos y a la médula.

Un cuerpo del que no podrán desprenderse por más que lo intenten, un cuerpo que jamás podrán abandonar. Es por esto por lo que, al referirse a esta condición, los patriarcas dijeron: “Cuando todo se ha vaciado todavía queda algo que no puede ser vaciado”.

Una vez que clarifiquen completamente este punto, ya no dudarán de los venerables patriarcas ni de los budas pasados, presentes ni futuros”.


Algunos de estos bosones también se presentan reales en distintos fenómenos:

Los fotones son partículas reales cuando los observamos en cualquier tipo de radiación electromagnética, como la luz o los rayos X. Cuando transmite la interacción electromagnética entre partículas con carga eléctrica los fotones son virtuales.

Las partículas fundamentales interactúan electromagnéticamente mediante el intercambio de fotones entre partículas cargadas.

De todas formas la distinción entre “real” y “virtual” no es tan clara en los niveles fundamentales, donde existencia y no existencia son 2 aspectos de una misma dinámica del universo, en el que aparición y desaparición están ligadas a la conciencia del observador. Las cosas existen y no existen al mismo tiempo. Es el observador el que define y particulariza la función de probabilidades.

El observador de esta manera proyecta una realidad entre tantas otras posibles, como resultado del procesamiento subconsciente de la información a nivel cuántico.

Desde la física cuántica se puede afirmar que lo que llamamos realidad no es más que un holograma constituido por partículas elementales ordenadas en nuestro cerebro.

La misma solidez que un sueño.

Desde una perspectiva espiritual, el maestro zen Deshimaru decía.:"En un mundo ilusorio, evanescente como el rocío, solo la práctica continuada de zazen es lo real. Zazen es la forma adulta y acabada de nuestra vida. El retorno a la condición pura y original."



sábado, 19 de marzo de 2011

¿Que había antes del Big Bang?




Durante las primeras fracciones de segundo el universo era tan pequeño y denso que para poder estudiarlo es necesario desarrollar una teoría cuántica de la gravedad.

La gravedad es la interacción dominante porque se trata de un objeto con mucha masa (en este caso, toda la masa del universo), sin embargo, toda esta masa y energía está encerrada en un punto no más grande que una partícula elemental, por lo tanto es un sistema cuántico.

Aún no se ha desarrollado esa teoría pero se han logrado encontrar algunas aproximaciones que son consistentes con la teoría cuántica. Cabe aclarar que hay varias teorías que tratan de explicar esto, obviamente con diferentes puntos de vista.
Según estos modelos, del vacío pueden aparecer estados de materia de forma espontánea.

Espacio y tiempo son conceptos que no tienen sentido antes de la aparición de la materia en el universo.

El espacio y el tiempo aparecen con la materia al momento del big-bang.

Que el universo entero haya aparecido del vacío (o de la "nada") va en contra de la razón y por eso es difícil de comprender. La lógica con la que nuestra mente se relaciona con el mundo exterior y construye modelos del mismo, está construida sobre la base de experiencias con el mundo macroscópico y no con el mundo microscópico subnuclear.

Es por esta razón que queremos someter todos los procesos a un modelo sencillo de 'causa-efecto', y lo que se aparta de ese modelo muy difícilmente lo podemos entender. El sujeto se separa del objeto para tratar de estudiarlo, y solo percibe un aspecto limitado de la totalidad. Desafortunadamente el modelo 'causa-efecto' no sirve para explicar el comportamiento de la materia a nivel subnuclear.
En sistemas cuánticos es posible por ejemplo que un objeto esté simultáneamente en varios lugares, o que un objeto salte de un lugar a otro sin 'pasar' por los puntos intermedios (por ejemplo: efecto túnel cuántico). Este tipo de situaciones no se ajustan al modelo 'causa-efecto' y no tienen equivalente alguno con procesos a escala humana.

Preguntar qué había antes del big-bang es equivalente a preguntar qué hay más allá del borde del universo. ¿Existe un 'espacio' dentro del cual se está expandiendo el universo?

La respuesta igualmente va en contra de la lógica: es el espacio mismo el que se está expandiendo en el big-bang.

Pero podemos llevar esto más lejos (o más cerca) y hacernos otra pregunta: ¿Qué había antes de que naciéramos? ¿Nada?, si es así, ¿de donde surgimos y de que manera?.

Sabemos que somos el resultado de la unión de 2 células que se encuentran y se transforman para dar origen a la célula huevo o cigoto, que en sí misma contiene la capacidad y la tecnología para formar un ser humano completo, que un día creará y materializará su propia historia. crecerá, tendrá hijos (que a su vez harán su historia) y finalmente desaparecerá.
Esto es algo misterioso.

Se ha descubierto que lo que llamamos espacio vacío, el "vacío", en realidad está repleto de inmensa energía potencial. La conclusión convencional es considerar al espacio como la nada, simplemente el lugar donde se sitúa la materia, lo hacemos nuestro espacio y como nos movemos en él creemos que esta vacío.
Pero el vacío tiene más energía que la materia que está en ese vacío y de hecho, la materia y el vacío son una misma cosa, hay una continuidad.
Se ha descubierto que hay más energía en un centímetro cúbico de vacío que en todo el universo manifiesto.
Un buen descubrimiento ciertamente, solo que no se nota, parece invisible.

Cada punto en el vacío tiene energía infinita convergiendo en ese punto. Debido a que la energía está proviniendo simultáneamente de todas direcciones, entonces hay un momento de cancelación, las líneas de fuerza, los vectores, se cancelan mutuamente y es por eso que esta cantidad de energía en el espacio es invisible, o no manifestada.
Es una energía universal que se cancela a sí misma omnidireccionalmente (en todas las direcciones). Este proceso de cancelación omnidireccional es tan perfecto que incluso una cantidad infinita de energía parece oculta en el espacio vacío.

Ahora, esto de que el espacio esté infinitamente lleno de energía, tiene inmensas implicaciones en cuanto a nuestra manera de ver el universo.
Desde este punto de vista cada punto en el cual hay total vacío es donde la energía se está cancelando de manera perfecta. Pero si en cualquier punto el proceso de cancelación omnidireccional no se completa, si hay un pequeño desequilibrio o disbalance en el proceso de balance energético (un vector sale un poco más), entonces ahí hay una distorsión en este punto y es esta distorsión en la cancelación lo que resulta manifestarse como materia.

Desde este punto de vista toda la materia, todo el universo manifiesto, no es más que una temporal asimetría en el vacío que se cancela.

El tiempo del universo que conocemos empezó con el big bang, al igual que el tiempo de nuestras vidas comenzó con la misma fecundación del óvulo. Sin el óvulo y sin el espermatozoide no sería posible nacer, esto indica que al mismo tiempo hay una continuidad, hay algo en nosotros que nos precede: los materiales que nos forman, la información genética, la energía, el espíritu, el deseo de encarnarnos, de vivir….
Si estamos hechos a imagen y semejanza del universo, el universo está hecho a imagen y semejanza nuestra.
¿Porque su origen sería tan diferente que el nuestro, o el de una estrella, o una libélula?
Si todo surge de la misma fuente: el vacío creador.

Por otra parte, este universo que según la ciencia a partir de sus cálculos y observaciones, se expande, obviamente también se contrae. Si tenemos en cuenta la naturaleza bipolar de la creación (ver: Yin y Yang).

Preguntar que había antes del big bang, no es diferente de preguntarnos de donde salimos. ¿En que momento esa masa indiferenciada de células comienza a tener conciencia de si mismo?

¿Cuál es la sustancia última de la que estamos hechos?
¿De que está hecho el universo?
¿Cuál es su esencia fundamental?

Esta verdad no puede conocerse solo con el intelecto, es necesaria la experiencia subjetiva, la meditación, penetrar en el vacío interior, para percibir su verdadera naturaleza, más allá de las categorías y conceptos. Por eso la ciencia, aunque su aporte es fundamental, nunca podrá conocer que hay detrás del horizonte de sucesos, que hay más allá de los límites de lo visible.

El universo, las galaxias, las estrellas, planetas, células, átomos, partículas, son manifestaciones surgidas de la misma fuente. La fuente es el espíritu. La conciencia. El océano de potencialidad infiníta.
El universo al igual que todo lo creado, tiene una parte visible y otra invisible, que corresponden a niveles de organización, dicho de otra forma: a planos de la existencia. Diferentes planos vibracionales. Una parte que nace, muere, se transforma y otra, esencial, que ni nace ni muere, ni se deteriora, es infinita e inalterable. Es la conciencia.

¿Que había antes del big bang?

Conciencia