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sábado, 5 de abril de 2014

Intercambio rítmico balanceado




El universo vibra y lo hace con ritmo y armonía

El hecho más evidente de la naturaleza es que repite sus movimientos en reversa generando ciclos pulsantes de ida y vuelta. Es un movimiento pendular, que va y viene, cambiando alternativamente su polaridad.

Es muy extraño que la ciencia, con todos sus supuestos avances y parafernalia tecnológica nunca haya observado esta que es la más evidente de todas las características de la naturaleza.
La ciencia describe un universo de una sola dirección, tal es la teoría del Big Bang: que intenta explicarnos mediante cálculos complicados y matemáticas ilusorias, un universo solo en expansión. Pero tal cosa no existe en la naturaleza. Le falta la otra mitad del ciclo para que la descripción se acerque a lo real. Si algo se expande debe forzosamente tener su contraparte que lo equilibre, o sea, la contracción.

Cada ciclo de la naturaleza es un intercambio rítmico equilibrado de ida y vuelta entre pares de condiciones opuestas. Ese intercambio balanceado entre los polos positivo y negativo de este universo de ondas eléctricas constituyen su latido y su respiración, que también son cíclicos, de lo contrario no continuaría. Y para que sea cíclico debe alternar su polaridad rítmicamente.

El ritmo es movimiento sincronizado

El proceso en el que muchas vibraciones no sincronizadas entran en un movimiento sincronizado, es así: primero una se sincroniza con otra, y luego a un ritmo cada vez más rápido, los demás entran en acción simultánea con la primera unidad.

La naturaleza está siempre trabajando en la construcción y la destrucción, la creación y la aniquilación, manteniendo todas sus creaciones en movimiento, girando y fluyendo, en un intercambio rítmico y balanceado, vibrando de una hermosa forma en otra, manteniendo el orden y la armonía que crean la música eterna del universo.

El principio subyacente de la Creación es el intercambio rítmico y equilibrado entre  todas las interacciones en la Naturaleza. Es el único principio sobre el cual la continuidad del universo depende. Así mismo, es el principio sobre el cual dependen la continuidad de las acciones del ser humano, su salud, su felicidad y su creatividad.

Es la manifestación de dos deseos opuestos en la mente Creadora que se aplica por lo tanto a  todos los procesos de creación.
Este principio de intercambio equilibrado rítmico entre la energía masculina y la femenina, entre el Yang y el Yin, es fundamental en todas las cosas que se crean.



La ley de la armonía es el intercambio equilibrado rítmico entre todas las cosas. Tras la ley de intercambio armónico, todo este universo de reciprocidad está motivado con tanta precisión en su equilibrio que los astrónomos, por ejemplo, pueden calcular las posiciones y trayectorias de los planetas y estrellas con exactitud.
Todo se mueve porque todo vibra. Esta vibración es luz en movimiento. La luz que se mueve es luz dividida en busca de equilibrio. La luz, al igual que toda creación, tiene dos polos opuestos y complementarios, que se juntan y se separan con ritmo y armonía, alternando equilibrio y desequilibrio, solo así es posible el movimiento y la creación.

Estos dos polos, positivo y negativo, podemos llamarlos: la luz padre (roja) que genera la gravitación (sintropía) y la luz madre (azul) que engendra la radiación (entropía).

La gravitación tiende al orden mientras que la radiación genera desorden

Estas dos fuerzas son las encargadas de mantener el intercambio rítmico y armónico entre todas las cosas. Su alternancia crea el latido y la respiración del universo.

Este intercambio siempre mantiene el equilibrio. Los pares de opuestos se separan e intercambian sus polaridades en un movimiento pendular rítmico.



El universo es un compensador de doble sentido (ida y vuelta), expresando un continuo y eterno equilibrio absoluto en cada efecto de movimiento.

La generación es igual o equivalente a la radiación, la compresión es igual a la expansión, la mitad roja del espectro es igual a la mitad azul, la materia sólida equilibra el potencial de su espacio circundante en todos los campos de la onda, y cada polo de cada par no solamente se equilibra con su opuesto, sino que nace de su opuesto a través del intercambio secuencial y rítmico.
Y esto es posible porque lo que llamamos “opuestos” comparten la misma naturaleza solo que difieren en sus cargas o tendencias.

Todo lo que percibimos con nuestros sentidos es movimiento, desigualdad, desequilibrio. Es el efecto repetido de manera secuencial.
No podemos percibir la esencia ni el alma de las cosas, porque lo esencial es equilibrio, es no movimiento, es silencio, está más allá del pensamiento y de la forma.

Lo esencial no se capta con los ojos
Los sonidos de la naturaleza se registran con todo el cuerpo

Por esta razón nos equivocamos y malinterpretamos lo que captamos con nuestros sentidos. Tomamos como real el efecto que percibimos, sin considerar que es un reflejo, una reverberación, una manifestación pasajera y relativa.

 

Lo que percibimos con los sentidos es el movimiento de la luz, que se divide para tal fin en dos polos opuestos pero relacionados.

Aunque la luz en realidad no mueve, es unidad. Fundamentalmente es equilibrio. Ocupa todo el espacio. En realidad no hay nada vacío, el espacio está lleno de energía y conciencia.

Nuestro universo humano es una proyección generada por nuestros sentidos limitados.
La luz que podemos ver y con la que creamos nuestro mundo físico relativo, está condicionada por la estrecha percepción de nuestros sentidos.

La música que podemos oír y conceptuar está confinada dentro de los límites de nuestros sentidos físicos.

Por eso, para comprender la verdadera naturaleza de todas las cosas y poder oír y entender su música, hay que trascender los límites impuestos por los sentidos.

Para seguir el ritmo y la armonía de la música cósmica debes sintonizarte con tus planos superiores y con la alta frecuencia del amor incondicional


La música de las esferas

Pitágoras afirmaba que el modelo para la creación del universo estaba basado en el uso de las proporciones musicales. Según su creencia y la de muchos sabios de la antigüedad, los cuerpos celestes producían sonidos que al combinarse formaban la llamada música de las esferas.
Para Pitágoras y otros maestros, como Platón, la música era la ciencia de la armonía. La armonía podía ser entendida como el orden de los sonidos y también como el orden divino del cosmos; entre estas dos armonías había una relación. 

Pitágoras consideraba que la esencia última de la realidad se expresaba a través de números. Los números eran el medio para percibir lo que de otra forma podría permanecer inalcanzable tanto para el intelecto como para los sentidos. A Pitágoras se le ha atribuido el descubrimiento de las proporciones de los principales intervalos de la escala musical.
Las distancias entre los planetas o esferas, tenían las mismas proporciones que existían entre los sonidos de la escala musical que eran considerados entonces como "armónicos" o consonantes. Cada esfera producía el sonido que un proyectil hace al cortar el aire. Las esferas más cercanas daban tonos graves, mientras que las más alejadas daban tonos agudos. Todos estos sonidos se combinaban en una hermosa armonía: la música de las esferas



Para su concepción del universo y escribir sus leyes, Kepler se basó en los escritos de Platón y en el sistema de Copérnico que planteaba que el Sol era el centro en torno al cual giraban los planetas. Kepler postulaba que el modelo del universo estaba basado en la geometría y que entre las órbitas de los seis planetas conocidos (Saturno, Júpiter, Marte, Tierra, Venus y Mercurio) estaban inscritos los cinco sólidos perfectos mencionados por Platón (tetraedro, octaedro, cubo, dodecaedro e icosaedro). 

Kepler estudió cuidadosamente las órbitas de los planetas para establecer una relación entre el movimiento de estos cuerpos celestes con la teoría musical de la época. Finalmente postuló que las velocidades angulares de cada planeta producían sonidos armónicos y escribió seis melodías: cada una correspondía a un planeta diferente. Al combinarse, estas melodías podían producir cuatro acordes distintos, siendo uno de ellos el acorde producido en el momento de la creación y otro el que marcaría el momento del fin del ciclo.

Vemos que antaño, la ciencia y el arte no estaban separados. La música, la matemática, la alquimia y la metafísica eran parte de un mismo conocimiento.



El ser humano de la actualidad ha perdido esta forma armoniosa y natural de percibir al universo en el que vive.
La ciencia y la religión se encargaron de que así sucediera, encerrando poco a poco a las personas en prisiones de percepción, de categorías y prejuicios, creando una realidad material, carente de ritmo y armonía.

Esta es la paradoja del ser humano moderno, como hacer para plasmar y realizar en su vida lo que no es humano, o mejor dicho, los planos de existencia que están más allá de su percepción ordinaria y que no pueden ser “objetivados” ni demostrados por la ciencia, por más avanzada que pretenda ser.

¿Es posible trascender los límites de nuestra comprensión ordinaria y sintonizarnos con nuestros planos superiores?

¿Como hacer para armonizar nuestra vida humana con el ritmo y la armonía del universo?

¿Cómo puedo ser creativo y no un simple repetidor o una mala copia?

La manera de comenzar es siempre a partir del equilibrio y el silencio interior. Esto es, volver al punto cero.



A partir de tu centro puedas crear tu música, tu sabiduría y tu propia vida

La realidad física que percibimos, es decir nuestro mundo cotidiano de objetos, personas y eventos, está ligado a nuestra mente consciente, es una creación del cerebro izquierdo y de la secuencia de pensamientos que brotan de la incesante actividad electroquímica de su corteza (en particular frontal), de ahí que la realidad proyectada sea fundamentalmente material y se base en conceptos, palabras y una lógica separatista e individualista.

Pero esta pequeña parte de cerebro que toma la dirección y gestiona las respuestas, no es precisamente la que entiende de ritmo y de armonía. Su comprensión de las cosas es intelectual y arbitraria, es monofónica y tridimensional (en el mejor de los casos), pero le falta musicalidad, polifonía, profundidad, no sabe relacionarse con el espacio ni con el silencio y por lo tanto no percibe otras dimensiones.

Es la otra mitad (el hemisferio derecho) la que se encarga de percibir la totalidad y entiende de armonía, de ritmo y creatividad. Pero le cuesta hablar y escribir y no se interesa por los aspectos individuales ni por los detalles.

Para poder expresar lo que percibe, debe pasar la información al hemisferio izquierdo y aquí se produce un “cuello de botella”, se reduce la información, se ralentiza, se selecciona, se categoriza y se elabora una respuesta más o menos lógica, que debe encajar dentro de las estrechas paredes de nuestro cómodo y archiconocido mundo 3D.

Es como escuchar una sinfonía de Mozart o los sonidos del amanecer, no es necesario pensar, escuchas con la totalidad de tu ser, te impregna por completo, luego si quieres contar tu experiencia y detallar los sonidos, tal o cual instrumento o explicar tu sensación, se reduce de dimensión, se estrecha, se pierde la polifonía, la armonía y seguramente el ritmo.

La mayoría de las personas en la sociedad actual presenta una atrofia del cerebro derecho, esto es gracias a la educación moderna, a la cultura y los medios de comunicación, al exceso de dispositivos (celulares, ordenadores, TV) y la falta de comunión con la naturaleza.

 

Es por eso que nuestra sociedad carece de musicalidad y en un sentido más amplio, de arte. Es egoísta, materialista y repleta de leyes, de conceptos y de tecnología (que, paradójicamente, contribuye a separar aún más  a las personas).

Si comparamos el cerebro promedio con un ordenador, podemos decir que además de tener fragmentada la información, muchos están llenos de virus informáticos y sus procesadores funcionan muy lentos y mal.

Si lo comparamos con una orquesta, aquí se pone peor, ya que sus cerebros  no producen música sino ruido, disonancias, arritmias, carecen de dirección y el primer violín está siempre desafinado. Lo más grave es que muchos ni se dan cuenta y cuando lo hacen es porque el impacto en el cuerpo físico y en su salud es grave o duele.



Basta con observar como son educados los niños y jóvenes en las escuelas. Se los llena de conceptos y límites arbitrarios, de “conocimiento serio”, pero no se les inculca la música, ni el arte ni el amor a la naturaleza ni a los demás, obvio, gente así no sirve en este sistema materialista y antinatural, de trabajo y ambición. Una fábrica de muñecos sin corazón.

El ritmo y la armonía de la vida provienen del corazón

La verdadera música se escucha y se ejecuta con el corazón. No es una cuestión intelectual, sin corazón no hay ritmo ni armonía, falta el compás y la emoción, y si no hay emoción ni ritmo ni armonía, no tiene alma y por lo tanto no es música.

En la medida en que puedas extender la belleza y la armonía de tus ritmos y melodías de tu imaginación al instrumento que ejecutas o a cualquier obra que hagas, estas se volverán creaciones espirituales y verdaderas obras maestras de arte.

La medida de la calidad de tu interpretación material reside en tu capacidad espiritual para armonizarte y traducir las formas y ritmos del orden cósmico, y a su vez, estas servirán de inspiración a muchos otros.

Estas vibraciones armónicas contribuyen a la elevación espiritual y a la evolución del ser humano

La clave es el equilibrio. Se trata de aplicar el intercambio rítmico y balanceado entre todos nuestros aspectos. Armonizarse con los ritmos naturales. Encontrar la calma mental y desarrollar la percepción, la intuición y la musicalidad.



El silencio te enseña
La música te enseña
Los sonidos de la naturaleza te enseñan
La mirada interior te enseña




sábado, 28 de noviembre de 2009

El arte de la Paz

O´Sensei Morihei Ueshiba

El arte de la paz comienza contigo. Trabaja sobre ti mismo sin descanso. Todos tenemos un espíritu que puede ser refinado, un cuerpo que puede ser entrenado de cierta manera, un sendero conveniente para seguir. Estás aquí con el sólo propósito de darte cuenta de tu divinidad interior y manifestar tu iluminación innata. Alimenta la paz en tu propia vida y luego aplica el arte a todo lo que encuentres.

No son necesarios edificios, dinero, poder o prestigio para practicar el Arte de la Paz.

El cielo está exactamente allí donde te hallas y ese es el lugar para entrenarse. Todas las cosas, materiales y espirituales, surgen de una misma fuente y están relacionadas como si formaran una familia. El pasado, el presente y el futuro están contenidos en la fuerza de la vida. El universo emergió y se desarrollo desde una fuente única, y nosotros evolucionamos a través del proceso óptimo de unificación y armonización.

El Arte de la Paz es la medicina para un mundo enfermo. En el mundo existen el mal y el desorden porque la gente ha olvidado que todas las cosas emanan de una sola fuente. Regresa a esa fuente y deja atrás todo pensamiento autocentrado, todo deseo mezquino y toda ira. Aquellos que están poseídos por la nada lo poseen todo.

Si no te has unido a la verdadera vacuidad,
nunca comprenderás el
Arte de la Paz

El Arte de la Paz funciona en todas partes en la tierra, desde la vastedad del espacio hasta la más pequeña planta o el más pequeño animal. La fuerza de la vida lo penetra todo y su fortaleza es ilimitada. El Arte de la Paz nos permite percibir y recurrir a esa enorme reserva de energía universal.

Ocho fuerzas sostienen la creación:
Movimiento y quietud,
Solidificación y fluidez,
Extensión y contracción,
Unificación y división.

La vida es crecimiento. Si detenemos el crecimiento, técnica y espiritualmente, somos tan útiles como cadáveres.


El Arte de la Paz es la celebración del enlace del cielo, la tierra y la humanidad. Es todo lo verdadero, lo bueno y bello. Una y otra vez será necesario que te retires entre montañas profundas y valles ocultos para restablecer tu lazo con la fuente de vida. Inspira y déjate elevar a los confines del universo; espira y deja al cosmos regresar dentro de ti. Luego aspira toda la fecundidad y vitalidad de la tierra. Por último, combina el aliento del cielo y el aliento de la tierra con el tuyo propio, transformándote en el aliento mismo de la Vida.

Todos los principios del cielo y de la tierra están vivos dentro de ti. La vida misma es la verdad y esto nunca cambiará. Todo, en el cielo y en la tierra, respira. La respiración es el hilo que ata a la creación y la mantiene unida.

Considera el flujo y reflujo de la marea. Cuando las olas vienen a golpear la orilla, se alzan y caen provocando un sonido. Tu respiración debería seguir el mismo patrón, absorbiendo el universo entero en tu vientre con cada inhalación. Debes saber que todos tenemos acceso a cuatro tesoros: La energía del sol y la luna, la respiración del cielo, la respiración de la tierra y el flujo y reflujo de la marea.

Aquellos que practican el Arte de la Paz deben de proteger los dominios de la Madre Naturaleza, divino reflejo de la creación, y mantenerla bella y fresca.

Contempla las obras de este mundo, escucha las palabras del sabio y toma todo lo que es bueno como propio. Con esto como base, abre tu propia puerta a la verdad. No desprecies la verdad que está justo ante ti. Observa cómo fluye el agua en el arroyo de un valle, suave y libremente entre las rocas. Cada cosa - incluyendo ríos y montañas, plantas y árboles - debería ser tu maestro.

Crea cada día nuevamente vistiéndote con el cielo y la tierra, bañándote con sabiduría y amor colocándote en el corazón de la Madre Naturaleza.

No dejes de aprender de la voz pura del arroyo de montaña,
que fluye eternamente salpicando las rocas
.

La Paz se origina con el fluir de las cosas, su corazón es como el movimiento del viento y de las olas. El Camino es como las venas que hacen circular la sangre a través de nuestros cuerpos, siguiendo el curso natural de la fuerza de la vida. Si estás separado siquiera un poco de la esencia divina, estás alejado del Camino.

Tu corazón está lleno de semillas fértiles esperando brotar. Del mismo modo que una flor de loto surge del lodo para florecer en todo su esplendor, la interacción de la respiración cósmica hace florecer el espíritu para que dé fruto en este mundo. Estudia las enseñanzas del pino, del bambú y del pimpollo de ciruelo. El pino está siempre verde, firmemente enraizado y es venerable. El bambú es fuerte, resistente a inquebrantable. El pimpollo de ciruelo es vigoroso, perfumado y elegante.


Mantén siempre tu mente tan luminosa y clara como el vasto cielo, el gran océano y el pico más alto, vacía de todo pensamiento. Mantén siempre tu cuerpo lleno de luz y calor. Llénate a ti mismo con le poder de la sabiduría y la iluminación. Tan pronto como te ocupas del “bien” y el “mal” de tus semejantes, creas una abertura en tu corazón por la que entra la malicia. Examinar, competir y criticar a otros te debilita y te derrota.

El Arte de la Paz no es fácil. Es una lucha hasta el fin, la matanza de los malos deseos y de la falsedad interior. En algunas ocasiones, la Voz de la Paz resuena como un trueno, sacudiendo a los seres humanos y sacándolos de su letargo. Clara como el cristal,
Para practicar adecuadamente el Arte de la Paz, debes calmar el espíritu y retornar a la fuente.
Eliminar toda malicia, egoísmo y deseo para limpiar el cuerpo y el espíritu.
Sentir eterna gratitud por los dones recibidos del universo, de tu familia, de la Madre Naturaleza y de tus semejantes.

El Arte de la Paz esta basado en cuatro Grandes Virtudes: Valor, Sabiduría, Amor y Amistad, simbolizadas por el Fuego, el Cielo, la Tierra y el Agua.
La esencia del Arte de la Paz es limpiar tu ser de malicia, armonizar con tu ambiente y despejar tu Camino de todos los obstáculos y barreras.

La única cura par el materialismo es la limpieza de los seis sentidos (ojos, oídos, nariz, lengua, cuerpo y mente). Si los sentidos están obstruidos, la percepción se enturbia. Cuanto más turbia la percepción, más se contaminan los sentidos. Esto crea desorden en el mundo y ese es el mal más grande. Refina tu corazón, libera los seis sentidos y déjalos funcionar sin obstrucciones, y tu cuerpo y alma enteros brillarán.

Toda vida es una manifestación del espíritu, la manifestación de amor. Y el Arte de la Paz es la forma más pura de ese principio. Un guerrero es responsable de detener toda discusión y toda lucha. El amor universal funciona de formas diversas; a cada manifestación se le debe permitir libre expresión. El Arte de la Paz es verdadera democracia.

Hay muchos caminos que llevan a la cima del Monte Fuji, pero hay una sola cumbre: el amor. La lealtad y la devoción hacen al valiente. La valentía conduce al espíritu de sacrificio. El espíritu de sacrificio genera confianza en el poder del amor.

La economía es la base de la sociedad. Cuando la economía es estable la sociedad se desarrolla. La economía ideal une lo espiritual y lo material, y las mejores mercancías con las cuales comerciar son la sinceridad y el amor.

El Arte de la Paz no se apoya en armas ni en la fuerza bruta para triunfar; en lugar de eso nos afinamos con el universo, mantenemos la paz en nuestros ámbitos, nutrimos la vida y evitamos la muerte y la destrucción. El verdadero significado de la palabra samurai es aquel que sirve y adhiere al poder del amor.

Ilumina el Camino de acuerdo a la luz interior.

El Camino de la Paz es extremadamente vasto; refleja el propósito de ambos mundos, el manifiesto y el oculto, el visible y el invisible.

Tu mente debería armonizar con el funcionamiento del universo; tu cuerpo, con el movimiento del universo; cuerpo y mente formando una unidad que se unifica con la actividad del universo.

Enseñanza de O´Sensei Ueshiba (1883-1969)

jueves, 5 de marzo de 2009

Respirar es vivir


No hay vida sin respiración.


Respirar es lo primero y lo último que hacemos en la vida.


La respiración es la función más importante de nuestro cuerpo, incluso más que comer. La prueba es que una persona puede pasar algunos días sin beber o dormir y muchos más sin ingerir alimentos, pero sin respirar, como máximo, puede estar algunos minutos.
Desde el momento que inspiramos por primera vez hasta la última espiración, no dejamos de respirar ni un instante.
Este es el enlace de una animación interesante sobre la respiración:
http://www.youtube.com/watch?v=8APCesVbEL8&feature=related

La particularidad de esta función vital es que además es el vínculo de conexión entre todos los planos de la existencia: desde la esencial respiración celular hasta el plano de las vibraciones más sutiles que incluyen pensamientos y emociones.
La respiración es energía en si misma. Al igual que los pensamientos. Están estrechamente ligados y se influyen mutuamente. Si observamos o si nos concentramos en la respiración esta se carga de energía y al mismo tiempo la mente se calma y el espíritu encuentra su armonía.

La mente dirige a la energía y la respiración nutre y armoniza a la mente.

En general se aprovecha un porcentaje muy pequeño de la capacidad pulmonar, apenas respirando la cantidad de aire suficiente para seguir viviendo, sin tomar el cuidado de conocer y aprender como respirar mejor, para optimizar e incrementar nuestro rendimiento.


El aire no solo es oxígeno, también es energía, vitalidad, autoconfianza, armonía, relajación, tranquilidad, calma mental y es además lo que nos vincula con todos los demás seres vivos.


Cualquier situación de nuestra vida viene definida por la respiración que tenemos en ese momento. Del mismo modo, calmando la respiración, se puede influir y equilibrar el medio interno y el externo, y modificar por ende cualquier situación.


En el Zen se enseña que la respiración puede curar todas las enfermedades. La respiración durante zazen se llama tradicionalmente anapanasati, es muy profunda y calma, fortalece los órganos internos y es fuente de bienestar y equilibrio.

Observen la respiración cuando estén cansados o bajos de energía, o cuando estén deprimidos, o nerviosos, o cuando estén enojados. Si en ese momento logran calmar y armonizar la respiración, practicando un rato de algún ejercicio que conozcan, cambiarán directamente su estado físico y mental. Es fácil, seguro, automático y natural.
La respiración es la mejor herramienta para calmar la mente y energizar el cuerpo. Además:

Cambia y equilibra tu estado interno automáticamente.

Aumenta el poder de atención y concentración.

Nutre y fortalece los órganos internos.

Sin olvidar que el tejido nervioso y en particular el cerebro (por su elevado metabolismo) tiene una gran necesidad de oxígeno.

De todas las funciones corporales involuntarias o neurovegetativas que mantienen la vida, como la actividad del corazón, el control de la temperatura, del medio interno, del pH de la sangre, etc. Solo la respiración puede tener además un control voluntario o conciente.

Para descubrir el poder de la respiración es necesario primero ser conscientes de ella.
Esto significa parar de respirar al azar, irregular e inconcientemente y aprender a respirar concientemente. Correctamente y siempre que sea posible por la nariz (ver la entrada anterior).

No se trata, como veremos, de adoptar posturas rígidas o bloquear el proceso respiratorio de manera antinatural. En realidad, aunque parezca contradictorio, no hace falta un exceso de fuerza o voluntad.
Se dice que la respiración es como una pequeña ave posada en la palma de nuestra mano, si cerramos con fuerza puede morir, pero si no cerramos la mano, se escapa.

El aprendizaje y práctica de la respiración es parecido.
Hay que comenzar de a poco, primero volviéndose íntimo con ella, observar como se produce sin intentar modificarla y paulatinamente, se puede ir alargando la espiración, haciéndola mas lenta y profunda.Hay que adoptar preferentemente una postura cómoda, equilibrada, ya sea de pié, sentado o acostado o incluso en movimiento.
Comenzar observando el flujo de la respiración. Nota como entra el aire dentro de tu cuerpo, como lo va recorriendo y como sale al espirar.
Se puede de esta forma descubrir nuevos aspectos de la respiración, sentir olores, apreciar la textura del aire, su ritmo de entrada y de salida, como un suave oleaje…
Este es un buen método para relajarse o para meditar. Incorpóralo como un hábito cotidiano, como la higiene personal, pero esto es más, ya que no solo mantiene la salud sino que aporta felicidad y te conecta con tu naturaleza esencial.

Si lo practicas durante un tiempo, bastará un pensamiento, un momento de concentración para contactar directamente con tu respiración.
Ser consciente de la respiración es ser conciente de si mismo, de la naturaleza profunda del ser. Esto significa observarse, es un conocimiento de tu cuerpo por dentro. No podemos ver el interior con los ojos, pero sí podemos sentirlo y visualizarlo como es y como funciona.
Este proceso provoca la integración de todos nuestros niveles o capas. Mente y cuerpo en unidad. La condición normal.
Lo contrario es la desintegración, mente y cuerpo funcionando por separado, lo que acarrea, a corto o a largo plazo, trastorno y enfermedad y a cualquier plazo: malestar e insatisfacción.

Cada célula de nuestro cuerpo es una unidad vital con respiración propia y conciencia.
El cuerpo piensa y siente por si mismo. Así que es suficiente con cortar la demanda del mundo exterior por un rato, dejar reposar los sentidos y orientar la mente hacia el propio cuerpo, a la respiración, a la propia realidad.
Nos hemos olvidado que casi no conocemos la casa en la que vivimos ni las posibilidades ni ventajas que esta nos ofrece.
Recordemos que somos la especie “exitosa” del momento y que llevamos millones y millones de años evolucionando. Poseemos sistemas muy sofisticados y lo último en materia de evolución: un cerebro!, y que apenas comenzamos a conocer.

Cada persona tiene un ritmo respiratorio distinto y por lo tanto cada uno debe descubrirlo por si mismo.

La respiración es un fenómeno individual, es un mecanismo de adaptación de cada organismo a los cambios del medio…

Existen muchos tipos de respiración, cada uno de los cuales influye en un aspecto físico y mental diferente. Algunas técnicas son muy sencillas y hay otras que exigen un nivel de práctica más elevado (y por supuesto un maestro calificado). Todas tienen en común que te acercan a un mayor conocimiento de ti mismo y de tu forma de afrontar cada situación de la vida. No fuerces nunca ninguna respiración, lo más importante es el ritmo natural y la repetición.

Si practicas alguna respiración vigorizante antes de dormirte seguramente te costará pegar un ojo. Pero si tu problema es el insomnio, la mejor medicina es un rato de respiración relajante, lenta y profunda, como un masaje interior, y además un té de boldo y manzanilla!.

Al levantarse, es bueno realizar estiramientos suaves, algunos movimientos y ejercicios respiratorios durante 10 o 15 minutos, esto renueva, carga de energía, aporta serenidad y motivación para encarar la jornada.
Veremos más adelante algunos ejercicios respiratorios simples y eficaces.

El otoño es la estación que afecta al pulmón y donde se manifiestan con mayor frecuencia los problemas respiratorios (resfrío común, gripe, bronquitis, asma, neumonía, etc.)
Las vacunas en estos casos (como la antigripal), no solo son innecesarias sino que muchas veces, como se ve, son perjudiciales.
La mejor prevención es mantenerse libres de preocupación, hacer ejercicios respiratorios y tener una buena alimentación.
La práctica regular de disciplinas como zazen ,taichi, chikung y yoga permiten desarrollar una respiración fuerte, calma y profunda.

Entonces, felicidades y a practicar se ha dicho!