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miércoles, 13 de junio de 2012

La naturaleza de la mente



La mente es un fenómeno emergente que integra diversas facultades del cerebro
Es una cualidad de la conciencia que posibilita el conocimiento y otras habilidades cognitivas superiores. 
Si bien para la neurociencia, la mente es el resultado de la actividad neuronal y de algoritmos computacionales en el cerebro no puede, por el método científico, explicar la experiencia subjetiva, la percepción de si mismo, la capacidad de introspección y otras características de la conciencia. 
Por su parte la psicología, tratando de describir el fenómeno de la mente o psiquis, ha contribuido a fragmentarla, etiquetarla y sacarla de contexto al separarla del cuerpo físico y de la totalidad de la persona, dándole forma a algo que no la tiene y que no posee existencia propia. 
La experiencia consciente es un collage de procesos y subtareas efectuados en áreas distantes y separadas del cerebro, esta información es sincronizada habilmente para dar una respuesta unificada y una sensación de coherencia y continuidad.


Budismo y conciencia

El budismo a lo largo de los siglos ha profundizado acerca de los niveles de conciencia y de la naturaleza de la experiencia consciente, desarrollando un método para poder penetrar la esencia misma de la existencia y realizar el verdadero ser. Este método se ha transmitido por generaciones de verdaderos maestros espirituales, a partir de la experiencia de la meditación y del profundo conocimiento de si mismos. 
El método es zazen.


zazen: postura de despertar de la conciencia


La palabra sánscrita vijnana, que se traduce como conciencia, incluye una amplia gama de actividades mentales, como la sensación, la atención sutil, la memoria, la voluntad, el pensamiento consciente y otras habilidades cognitivas.





En el siglo 4, el gran maestro indio Vasubandhu, describía  a la conciencia en 9 niveles.
Según esta enseñanza budista, hay nueve niveles de conciencia que están operando constantemente juntos para crear nuestra vida.

Vasubandhu
Una sola conciencia con diferentes niveles de manifestación.

Las primeras cinco conciencias corresponden a los órganos de los sentidos: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto.

La sexta conciencia es la función que integra y procesa los diversos datos sensoriales con información contenida en la memoria para dar un sentimiento unificador de lo que percibimos, es un tipo de conciencia, que nos permite identificar la información recibida por los cinco sentidos. 
Es principalmente con estas seis funciones de la vida que realizamos nuestras actividades cotidianas.


La realidad que experimentamos está creada por estos niveles de conciencia. que dependen del soporte físico para su aparición. 
Es el nivel más básico, corresponde a vibraciones en el plano material. En este nivel la realidad que se crea es física, es la realidad de los objetos, las personas y los acontecimientos. Es el plano de la existencia ordinaria, dependiente de la percepción engañosa de los sentidos, donde solo se percibe el aspecto particular y corpóreo. Una conciencia separada del resto, por lo tanto aislada y estrecha, que solo percibe el reflejo de las cosas.

A continuación está la séptima conciencia. A diferencia de los niveles anteriores que están dirigidos hacia el mundo exterior, la séptima conciencia está dirigida hacia nuestra vida interior y es, en buena parte, independiente de los datos sensoriales.
La séptima conciencia es la base de nuestro sentido de identidad. El apego a un yo individual, distinto y separado de los demás tiene su base en esta conciencia, así como nuestro sentido de lo bueno y lo malo.
Es el asiento de los valores morales fundamentales y la base del continuo diálogo interno. Se conoce como la conciencia mano. Este estrato puede ser incluso subconsciente y es en donde reside nuestro sentido profundo del "yo mismo".

Debajo de la séptima conciencia, hay un nivel más profundo, la conciencia ālaya u octava conciencia, también conocida como la conciencia imperecedera o almacén universal
Este estrato de la conciencia contiene la energía potencial, tanto positiva como negativa, creada por nuestros pensamientos, palabras y acciones. Es aquí donde reside la energía de nuestro karma
Alaya Influye en las actividades de las otras conciencias.
Mientras que las primeras siete conciencias desaparecen al morir, la octava conciencia persiste a través de los ciclos de la vida y la muerte.

La conciencia âlaya, es el inconsciente que contiene y almacena todas las potencialidades y alimenta la conciencia. 
Es el alma universal (anima mundi). La conciencia que recoge y conserva las experiencias individuales y colectivas.


Finalmente, está la novena conciencia. Es el nivel más fundamental. Es el origen mismo de la vida universal, este nivel abarca y sustenta, incluso, la función de la conciencia âlaya. Esta es la conciencia amala, la cual tiene el poder de transformar el flujo de energía e incluso a la materia.

La conciencia crea universos.

Los 5 agregados de la experiencia consciente

Otra enseñanza ancestral del budismo es que la experiencia de la realidad que percibimos es el producto de la combinación de 5 agregados o procesos interdependientes, llamados en sánscrito skandhas.
Son los cinco constituyentes físicos y mentales de lo que llamamos persona o individuo.

Esto que que percibimos como identidad personal es la conjunción, el ensamblado de cinco “componentes” o agregados. Podríamos decir que es un análisis budista de la personalidad humana.


La física lo demuestra por otro camino: en su nivel mas fundamental la materia y la energía son lo mismo, lo que percibimos como "real" y con sustancia propia, no es más que la actualización momentánea de estados cuánticos fluctuantes, que se manifiestan según diferentes niveles de organización. 
Otra característica del mundo subatómico es que a este nivel las partículas constituyentes de la materia comparten la información, están entrelazadas.



Así que la realidad cotidiana que percibimos (incluida la percepción de si mismo) resulta de la combinación de estos 5 factores, que a su vez son variables y dependientes entre sí.
La palabra skandha significa montículo, fardo o colección, ya que cada agregado es una colección de muchos componentes o subtareas.
El Buda usó este término para referirse al complejo físico-mental que da como resultado la experiencia consciente.
Comenzando por la llegada del estímulo hasta la toma de conciencia y la respuesta intervienen estos componentes o factores agregados:


1) La forma y el cuerpo: No solo se refiere a los órganos de los sentidos y al cuerpo físico como tal, sino también a la imagen que tenemos de este.


2) Las sensaciones y emociones: Corresponden a los datos o a la información pura registrada por los 5 sentidos y por la mente. Estas sensaciones primarias, pueden ser agradables, desagradables o dolorosas y neutras. Pero también puede corresponder a intuiciones o emociones que se tienen antes de elaborar conceptos con el pensamiento.


3) Las percepciones y la memoria: Es cuando estos estímulos sensoriales son registrados y reconocidos como objetos distinguibles. Esto forma parte del conocimiento mental o sensorial de cualquier cosa y este reconocimiento implica el haberlo experimentado antes, y aqui es donde interviene la memoria
En este nivel se producen los conceptos y las categorías mentales.


4) Formaciones o impulsos mentales: También llamados "impulsos de la voluntad". Cualquier cosa hecha de otro elemento es una formación. Una flor es una formación hecha de luz solar, aire, semillas, tierra, minerales, agua... Así por ejemplo el miedo o los celos son formaciónes mentales. Podría decirse que son las construcciones de la experiencia subjetiva del objeto percibido, es la "idea que tenemos del fenómeno".


5) Conciencia: Es un acto de atención o respuesta de la mente en el que el conocimiento del objeto se hace consciente en nosotros. 
La conciencia, se mueve de a saltos cuánticos, desaparece y resurge cambiada de un instante a otro y actúa de manera discriminatoria y parcial, ya que existe un apego a lo percibido como deseable, un rechazo en contra de lo que no se desea e indiferencia a lo que consideramos neutro. 
Este constante movimiento genera insatisfacción o sufrimiento al no poder controlar como aparecerán esos objetos percibidos. En este nivel opera la respuesta de varias maneras: como pensamientos (conversación o discurso interior), palabras acciones. Estas 2 últimas incluyen además la interacción con el entorno.


Cuando percibimos un estímulo, ya sea mecánico mediante receptores en la piel, lumínico por la vista o una onda sonora captada por el oído, los receptores de la membrana celular traducen la información en lenguaje químico e impulsos eléctricos, que son conducidos por los nervios correspondientes hasta áreas determinadas del cerebro, ya sea la corteza visual, o la auditiva o la somatosensorial en el lóbulo parietal. Estas a su vez están interconectadas con otras zonas y núcleos cerebrales que integran y modulan la respuesta.


El tiempo de procesamiento hasta el momento de consciencia es de 0,5 segundos, pero puede ser la mitad en el caso de la conciencia visual y aún menos en la sincronía Gamma, que son ondas de alta frecuencia (40 Hz) que unifican la experiencia consciente y están presentes en los procesos cognitivos superiores.

Lo que vemos no es lo que ven los ojos, sino la imagen que se forma en el lóbulo occipital y que luego es interpretada, clasificada y de acuerdo a la naturaleza del estímulo se producirá una respuesta (motora, glandular, emocional, mental, etc.)


Lo mismo pasa con los estímulos dolorosos, antes de ser percibidos como tales en la corteza cerebral, pasan por un filtro de conexiones en el tálamo, este a su vez está conectado con el sistema límbico que se encuentra relacionado con la memoria, la respuesta emocional y el sistema neurovegetativo (respuesta visceral: sudoración, taquicardia, vasodilatación, etc.). 
Y luego está la toma de conciencia y la valoración que hacemos del fenómeno, entonces aparece la reacción, la respuesta, que guarda estrecha relación con el aprendizaje, el condicionamiento, las experiencias previas y las características de cada persona.
La mente cambia incesantemente, al igual que el cuerpo físico cambia de un momento a otro, aunque a una velocidad más lenta.


Al observar con claridad que estos componentes de la "realidad" son impermanentes e insustanciales, disminuye el apego y el rechazo, y esto nos permite controlar y equilibrar los excesos y el sufrimiento.


Un cambio de mentalidad
Modificando la percepción ordinaria, es posible percibir lo “real” mediante una nueva forma de pensar, de comprender las experiencias y de percibir el mundo que nos rodea. Ampliando la visión, cambiando el punto de vista, observándose con ecuanimidad.




La libertad espiritual se alcanza al penetrar profundamente en la naturaleza vacía de todos los fenómenos.

La mente, vasta como el cielo y profunda como un océano, no tiene forma ni límites, su verdadera naturaleza es la vacuidad y su esencia, el campo de infinitas posibilidades.


lunes, 16 de abril de 2012

La luz del autoconocimiento

Alegoría de la caverna (Diálogos de Platón)

Sombras nada más

…”A ellos, les digo, la verdad no sería literalmente nada más que las sombras de las imágenes”. -Platón, La República (Libro VII)


Platón escribió una serie de “Diálogos” en los que resumía gran parte del conocimiento transmitido por su maestro Sócrates
Uno de estos Diálogos es la “alegoría de la caverna”. 
En esta alegoría, la gente vive encadenada en una caverna, por lo que solo pueden ver las sombras que se proyectan en las paredes por la luz del fuego. Para esta gente, esa es su realidad y las sombras representan la totalidad de su existencia, su realidad consiste en sombras difusas proyectadas sobre los muros de la cueva por la luz del fuego, y no es posible para ellos imaginar otra cosa.
Tanto es así, que si algunos prisioneros escaparan de la cueva y lograran salir a la luz del sol, contemplando una nueva realidad, cuando intentaran volver a la caverna y contar la verdad a los otros cautivos, serían tratados como locos.


Por supuesto, para Platón esta historia solo simbolizaba la búsqueda del ser humano para alcanzar la luz y el conocimiento a través de la apertura de la mente y la observación reflexiva de las cosas. 
En cierta manera todos nosotros somos prisioneros (de los sentidos) y el mundo "real" y concreto es nuestra caverna. Así como algunos prisioneros pueden escapar a la luz del sol y percibir otra realidad, si acumulas energía y conocimiento podrás trascender la percepción ordinaria y así iluminar las sombras de la ignorancia. 

La luz del autoconocimiento disipa la oscuridad y aclara la percepción confusa.
Esta iluminación natural y espontánea nos permite conocer, de una mirada, la auténtica naturaleza de todas las cosas.




Proyecciones en 3D

La idea de Platón, que la realidad podría ser representada completamente como “sombras” en las paredes, concuerda con la actual descripción del universo holográfico que hace la física.

La realidad objetiva no existe, a pesar de su aparente solidez el universo es un inmenso holograma espléndidamente detallado.
Es una proyección de otros planos.
Para comprender esta afirmación, veamos primero algo sobre hologramas.

Un holograma es una imagen tridimensional hecha con la ayuda de un láser.
El holograma se produce cuando un único haz de luz coherente (láser), es dividido en dos haces separados. El primero rebota sobre el objeto cuya imagen va a ser grabada. El segundo es reflejado por un espejo que lo lleva a colisionar contra la luz reflejada por el primero de los haces. Cuando sucede esto, ambas partes del haz crean un patrón de interferencia que queda grabado en una película sensible llamada placa holográfica.

El patrón que queda grabado en la placa holográfica no se parece en nada al objeto que se usó para realizar la grabación. El resultado es un conjunto caótico de remolinos y anillos concéntricos, lleno de puntos claros y oscuros. Sin embargo, al usar otro haz láser para iluminar la película, aparece ahora una imagen tridimensional del objeto original. Se puede caminar alrededor de la imagen y contemplarla desde ángulos diferentes, pero cuando se la intenta agarrar, se ve que en realidad allí no hay nada.
La propiedad más interesante de los hologramas es que la imagen entera está contenida en cada parte de la película. 
Si se toma la placa original sobre la que se grabó el patrón de interferencia y se la corta por la mitad, se verá que puede proyectarse la imagen entera iluminando sólo la mitad del conjunto. De hecho, se puede cortar la placa holográfica en tantos fragmentos como se quiera, que siempre se encontrará que cualquiera de los pedazos, al ser iluminado, produce versiones más pequeñas de la imagen entera.



Este fenómeno de interferencia es lo que hace posible la holografía. La interferencia no es más que un patrón que se genera cuando las ondas, en su movimiento, chocan entre sí. Es como cuando arrojamos dos piedras en un estanque. Cada piedra producirá un conjunto de ondas en la superficie del agua formando círculos concéntricos que se irradian hacia el exterior a partir del punto de impacto. Las ondas procedentes de cada uno de las piedras arrojadas se expanden hasta que de cruzan y chocan en algún punto, y el patrón resultante es conocido como patrón de interferencia.

En el modelo holográfico, se dice que la información del conjunto está contenida en cada una de sus partes. Es lo mismo decir que la información se distribuye de manera no localizada.
Como veíamos con los fractales, que son la explicación matemática de cómo el universo se estructura, en cualquiera de sus niveles, las partes reflejan la totalidad, dicho de otro modo: cada parte contiene la información del todo.



En un nivel profundo de la realidad, todo lo que existe en el universo está infinitamente interconectado.
Hay que tener en cuenta lo que estamos observando realmente cuando percibimos un objeto físico.

Consideremos esto mismo que estamos leyendo y las palabras que hay en la página. Lo que se ve desde el exterior no es lo que parece ni está donde aparenta estar. Lo que se percibe en realidad es un borrón holográfico de patrones de frecuencias, bits de información que están siendo traducidos a un patrón de estimulación neuronal que, a su vez, al ser proyectado se percibe como el objeto externo. O sea, ondas electromagnéticas que provocan una reacción electro-química en el cerebro, que las traduce e interpreta según su programación, como lo que es: un “superordenador biológico”.

El proceso de determinar que el objeto existe exteriormente sólo se produce a partir de la interpretación que hace la mente por la estimulación de los sentidos.




En definitiva, todo lo que se ve, se oye, se degusta, se toca y se huele son patrones de estimulación neuronal que corresponden de manera parcial y limitada con lo que está "ahí", pero que sigue sin ser realmente “eso”. Las frecuencias electromagnéticas que causan la estimulación neuronal carecen completamente de color, gusto o textura. 
Las cualidades que experimentamos a través de la percepción sensorial son creadas por la mente.


"El verdadero carácter de las cosas es su ausencia de carácter" (maestro Sawaki)


Podemos considerar al universo como un holograma hecho a partir de rayos de luz, o como una proyección luminosa, que es lo mismo.
Pero no es una entidad material. Es la refracción de una entidad material.
El universo es una imagen en 3D del universo.

A pesar de su aparente solidez, el universo es en realidad una proyección, una ilusión, un enorme holograma magníficamente detallado y ¡consciente!

Hace miles de años que el ser humano conoce la naturaleza ilusoria de la realidad. Los maestros espirituales lo han comprendido y transmitido a los demás. No es un nuevo descubrimiento de la ciencia, aunque esta, comprueba cada vez más a través de teorías y experimentos, que todo en este universo esta profundamente interconectado y que cada parte es una representación de la totalidad.


Nuestra realidad material no es más que una versión filtrada, una interpretación, de un “orden implícito” que lo conecta todo.

Esta versión filtrada crea separación porque sólo percibe secuencias de bits de información y fragmentos del conjunto. El cerebro es modelado y manipulado desde que nacemos para captar e interpretar una realidad determinada, un mundo físico “real y concreto” dependiente de nuestros sentidos y separado del resto. 
Esto, evidentemente, genera una mentalidad aislada e insegura que lleva a una estrechez de conciencia y más aislamiento. Luego las personas con este nivel de comprensión son fácilmente controlables e influenciables y sus posibilidades de adaptación a los cambios disminuye.

Si podemos trascender el filtro de los sentidos y olvidamos la educación recibida hasta el presente, podremos percibir las cosas tal como son y conocer nuestra verdadera naturaleza.

Energía e información, esto es lo más sólido y real que podemos encontrar en nuestro ser.

Pero somos esa energía y ese patrón de interferencia. Somos estas letras que leemos, el teclado de la computadora, los árboles que se ven por la ventana, nuestro sistema solar, todo el universo; todo es una extensión de todo lo demás sin separación. 
Es una sola cosa. La misma conciencia.

Así que la realidad objetiva es una ilusión. Este mundo físico de objetos y personas, de formas y sensaciones, tal como lo percibimos: es una ilusión, porque el observador, el proceso de observar y lo observado son en esencia la misma cosa.


Existencia absoluta y relativa


Veamos el modo en el que la totalidad fundamental y esencial de la realidad se convierte en la realidad diferenciada de nuestra experiencia individual.

La realidad física es la realidad de los objetos, la realidad de las cosas y de los acontecimientos. Nosotros escuchamos cosas, vemos cosas, sentimos cosas, degustamos cosas, olemos cosas. A lo largo de la vida vamos asumiendo que todas las cosas existen por si mismas, como algo definido, independientemente de nuestra experiencia acerca de ellas.
Sin embargo, como vemos, esto es una ilusión. No hay nada que exista fuera de nuestra mente. Es el cerebro que decodifica la información, la analiza, la integra, la proyecta y crea un holograma en consecuencia.
Otro punto importante, cualquier cosa que pueda ser experimentada existe sólo en relación a alguna otra cosa.

Podemos experimentar y pensar que el placer existe de manera independiente; sin embargo, el placer sólo puede existir en relación con el dolor. De manera análoga, cuando experimentamos calor, creemos que el calor es un calor independiente, sin darnos cuenta de que lo caliente sólo puede estar caliente en relación a lo frío. “Lo mismo es cierto para todo lo que experimentamos, en tanto en cuanto cualquier cosa que experimentemos como algo que existe, sólo puede existir con respecto a algún otro aspecto de la existencia que no sea ese algo”.




Esta forma de existencia puede denominarse existencia relativa o polarizada: la existencia que solo puede existir en relación a algún otro aspecto de la existencia.
Mientras que la existencia absoluta carece de estructura ya que es vacío, es lo no manifestado, es no existencia. Podríamos considerarla el punto cero: el punto donde todas las líneas o vectores convergen y se cancelan entre sí (no totalmente)

La existencia relativa tiene estructura, límites. Para que este “absoluto” se manifieste, debe sufrir una transformación, un desequilibrio, un vector debe sobresalir del resto. Este desequilibrio es lo que captan nuestros sentidos y lo interpretamos como sólido y real, pero no es más que flujo de energía e información momentánea.
La existencia individual representa un desequilibrio (que tiende al equilibrio).


La realidad subyacente siempre será una realidad de unidad e interconexión. Pese a que experimentemos la realidad como fragmentos aparentemente separados, la forma de la realidad fundamental, de la cual surge la percepción, es la de la unidad, a partir de la cual nada puede separarse de ninguna otra cosa. Cada parte de la estructura, cada fragmento de realidad, contiene algo de la existencia de los demás fragmentos de realidad. Por lo tanto, cada parte de la estructura es un reflejo del todo.


Nuestra existencia tiene un aspecto localizado y otro no localizado.

Dado que todo aspecto o zona localizada de la existencia tiene la cualidad de existir en alguna parte, una zona no localizada de la existencia que estuviese en todas partes no existiría en alguna parte determinada, sino que tendría la cualidad de existir en todas partes y en ninguna al mismo tiempo.

Esta existencia sin límites, que existe en todas partes y en ninguna, es la conciencia.

La conciencia existe más allá del tiempo y el espacio (de hecho los genera).

La existencia absoluta, existe en todas partes y en ninguna a la vez, ya que existe pero carece de los límites que definen a una cosa. Es nada pero existe, y no está en ninguna parte porque está en todas. Esa existencia absoluta es la conciencia.


Para poder trascender la dualidad y las contradicciones de la existencia relativa, hay que realizar con la totalidad de nuestro ser, que somos parte inseparable de cualquier cosa que exista. Por lo tanto, podemos acceder directamente a cualquier cosa que exista debido al hecho de que nosotros también somos implícitamente ella.
En el nivel “implícito” más profundo de la realidad, estamos infinitamente conectados con todo lo demás que existe. Estamos conectados con cualquier otra persona, organismo y átomo del universo; por consiguiente, somos todas esas cosas.

De manera similar, nuestros pensamientos están infinitamente conectados con todos los pensamientos. Como en un holograma o en un fractal, la imagen del conjunto está contenida en cada parte, todo el universo está contenido en cada una de nuestras células, de nuestros átomos y sus partículas. 
Somos el universo.
La totalidad de la información está distribuida de manera no localizada y, por esta razón, tenemos acceso directo a todo lo que hay en el universo. Tu mente es la Mente Universal.

En esencia somos conciencia libre e ilimitada.


Toda realidad relativa es creada por la conciencia y existe en relación a sí misma. “Nosotros somos esa conciencia. Nosotros somos esa conciencia que existe en relación a sí misma e interactúa consigo misma.” No hay nada más. Ninguna de las cosas que percibimos como separadas tiene una existencia independiente, porque todas ellas son, en realidad, extensiones de esta conciencia subyacente.
La realidad física es producto de la conciencia. La conciencia no es un producto de la realidad física. La realidad física no interactúa consigo misma ni es independiente del observador.




Hemos visto que no podemos experimentar directamente la verdadera textura de la realidad a partir de la percepción de los sentidos, porque todo lo que miramos se materializa según nuestra experiencia y nuestro estado de conciencia.
Por la misma razón, nunca podemos experimentar la conciencia como conciencia. Cuando la conciencia infinita y carente de límites intenta contemplarse a sí misma, debe crear una estructura relativa, una forma o un marco de referencia, como un espejo, donde poder reflejarse, observarse y aprender (de si misma).

En la práctica de zazen se le llama pensamiento absoluto: cuando se trascienden los límites del pensamiento consciente y se olvida la mente individual, la conciencia se expande de manera natural e inconsciente, ya que se "sintoniza" con frecuencias superiores. El consciente se vuelve uno con el no consciente…, casi uno. 
En realidad queda una pequeña separación que es lo que permite justamente que seamos conscientes, pero es una actividad tan sutil, concentrada y coherente, que no genera una reacción masiva que active una secuencia de pensamientos y haga colapsar nuevamente la conciencia individual. 
Es el pensamiento que lo incluye todo, sin discriminación ni juicios, más allá de las categorías y la palabras. Verdadera pureza.




La conciencia sólo puede experimentarse a sí misma mediante sus creaciones.

Por eso encarnamos en un cuerpo físico, somos una experiencia espiritual. De ahí la importancia de que nuestro cuerpo adopte posturas y hábitos que permitan al espíritu manifestarse, y comprender con la reflexión y la contemplación que en esencia somos una sola conciencia y que el estado de separación es una ilusión.
Una vez comprendido esto, podemos volver a la forma individual y realizar la vida que cada uno debe vivir, en plenitud y libertad, sin miedo ni egoísmo, sabiendo que nuestro verdadero ser es universal e ilimitado, más allá de las apariencias y de las restricciones.

Dicho de otra manera, somos más de lo que aparentamos. Nuestro cuerpo es el cuerpo del universo. Nuestra conciencia es la conciencia del universo. 
Somos el universo.
La comprensión de esta verdad abre paso a la experiencia de la compasión por todas las existencias porque todas ellas existen dentro de cada uno.


Al igual que el universo físico, el cuerpo físico, es una proyección fractal y holográfica de la misma luz universal. 
Es una ilusión creada por los sentidos (¡una ilusión densa, duradera y a veces dolorosa!). Por eso si trascendemos la realidad física y vamos más allá de la percepción ordinaria, la realidad se muestra tal cual es. 


Sin velos ni errores de percepción.
Las cosas como son.

La luz que da forma al universo, también incluye a cada uno de nosotros y a todos los seres.





miércoles, 29 de febrero de 2012

Tiempo y conciencia II


El momento presente

…o la conciencia del ahora.



 Cada experiencia consciente es un momentos discreto (separado), que se encadena con el momento contiguo, forman un flujo en el tiempo, o más bien un collage de momentos organizados arbitrariamente, cuya continuidad es una ilusión de la memoria
Incluso esta "cadena" de pensamientos que crea una verdadera corriente de conocimiento, esta formada por información "residual" en la memoria, programas subconscientes y otras vibraciones que no registramos y ni siquiera nos pertenecen.

En cualquier caso, nos percibimos conscientemente como una continuidad, un "flujo" de tiempo, y este aparente flujo del tiempo además puede variar.
Todos experimentamos la “relatividad” del tiempo. Ante situaciones extremas o no ordinarias, la noción del tiempo cambia.
Durante zazen, la percepción del tiempo varía. La inmovilidad y el no pensamiento modifican drásticamente la geometría del espacio-tiempo (la realidad, en otras palabras), permitiendo que la conciencia se expanda y cambie de dimensión al no encontrar los límites de la percepción ordinaria ni del pensamiento consciente.

Si estamos con alguien que amamos el tiempo pasa más rápido que si estamos con alguien que no queremos. Si hacemos algo que nos gusta, el tiempo pasa “volando”, pero cuando hacemos algo que no nos agrada el tiempo pasa lento…muy lento…

Algunos deportistas de alto nivel, como el jugador de fútbol Lionel Messi o el atleta Usaín Bolt son capaces de sobresalir porque se mueven mucho más rápido que sus rivales, los cuales parecen reaccionar en cámara lenta.


Velocidad física a un lado, esta capacidad se relaciona con un aumento en la frecuencia de los eventos conscientes en las neuronas implicadas.


Por ejemplo, si Messi tiene 60 eventos conscientes por segundo, y los defensores sólo tienen 40 eventos conscientes por segundo (que es la media), Messi tiene 50% más de percepciones, decisiones y reacciones sobre cualquier intervalo de tiempo, dado que sus rivales parecerán moverse “más lentamente”. Es decir, su cerebro procesa mas información y más rápido. Como los procesadores actuales de 5ª generación (Pentium de doble núcleo) con respecto a los de hace más de 5 años (Pentium 4).

El caso contrario es, por ejemplo, alguien que ha bebido alcohol en exceso. El alcohol, que es un depresor del sistema nervioso provoca menos eventos conscientes por segundo, y por lo tanto su percepción consciente es que los acontecimientos en el resto del mundo se están produciendo con mayor rapidez que el ritmo de su propia percepción (por eso no es una buena idea conducir un coche en estas condiciones).

Esta modificación en el hardware cerebral es una característica de la evolución humana, las nuevas generaciones vienen con un sistema físico mejor adaptado y que rinde más, o sea, más inteligente. Algunos individuos se adelantan a su tiempo y pueden tomar el camino de la genialidad...o la locura, depende.

También dada la plasticidad del cerebro, con entrenamiento adecuado, una persona puede cambiar su programación, mejorar el procesador, aumentar el número de conexiones neuronales y optimizar el funcionamiento cerebral, lo que se traduce en una mayor inteligencia y expansión de su conciencia. Esto brinda un número mayor de posibilidades al gestionar el cerebro más cantidad de información simultáneamente.



Otra de las características extrañas de la conciencia es la sincronía temporal de los estímulos sensoriales.
Incluso los actos simples como caminar, involucran una cantidad enorme de estímulos sensoriales (que en esencia son energía e información) que son coordinados de manera compleja para darnos una sensación de percepción unificada.

Las sensaciones táctiles de los pies en contacto con el piso viajan a través de las vías nerviosas sensitivas en un recorrido bastante largo y lento, debido a los tiempos de conducción y los retrasos sinápticos, a través de las piernas y la médula espinal hasta el cerebro… pero la información visual de ver a nuestros pies en contacto con el piso llega a nuestro cerebro mucho más rápido a través de los nervios ópticos.
Sin embargo, percibimos la información visual y táctil como simultáneas.
Nuestra percepción consciente no es sincronizada (vemos a nuestros pies golpear el piso y una fracción de segundo más tarde los sentimos golpear el piso), pero los recordamos como sincronizados, el cerebro hace una revisión globalizada del suceso.
Esto implica que nuestra visión de la realidad es puramente una construcción, o sea, una ilusión.

Otra explicación es que las percepciones rápidas (visión) se retrasan para esperar a la percepción lenta (tacto).
Esto implica que estaríamos constantemente "viviendo en el pasado”.

Nuestra conciencia va retrasada con respecto a la realidad.

Hay otro hecho. La evidencia experimental sugiere que el cerebro refiere la información "hacia atrás en el tiempo".

De hecho esta referencia hacia atrás puede ser algo trivial, lo que nos permite vivir el momento presente a pesar de los retrasos finitos en nuestra experiencia sensorial. Este mecanismo nos permite actuar, y luego un poco más tarde decidir acerca de la acción.
En el reino cuántico el tiempo es incierto y los eventos se pueden ejecutar en el sentido inverso. De manera que la información puede provenir del futuro y a su vez del presente enviar información al pasado.

Hablamos de presente, pasado, futuro, pero en el nivel fundamental no hay separación.
Cada punto de la existencia contiene al pasado y al futuro.
Desde este "aquí y ahora" podemos enviar y recibir información de todas las direcciones del tiempo y el espacio.
Podemos modificar un recuerdo, embellecerlo, iluminarlo y ese hecho ya está iluminando nuestro presente.
Podemos enviar información al futuro, modelando sutilmente la geometría del espacio-tiempo con un propósito o una intención y al mismo tiempo recibir información de nuestro futuro.
Seguramente nuestro ser de mañana estará recordando este hoy de la misma forma que nuestro ser de hoy recuerda ayer.
Verdaderamente está más cercano a la magia que a la ciencia.
Es difícil comprender esto conscientemente ya que la experiencia consciente se mueve hacia adelante en el tiempo, de pasado a futuro y la mente inevitablemente tiende a hacer categorías y a darle forma a las cosas.

Pero en los niveles fundamentales todo es posible. Es cuestión de probabilidades. La intención es determinante. La intención es el propósito focalizado. Es la conciencia enfocada en algo. En el microscópico mundo cuántico la conciencia genera densidad de energía e información en cualquier punto y esto modifica (curva y modela) la geometría del espacio-tiempo, es decir el sustrato de la realidad.

Nuestro cerebro está acostumbrado a "particularizar" lo que percibe ya que el sistema de sensores (órganos de los sentidos) esta diseñado para captar partículas (forma, materia), pero, y esto es un hecho,
existen al mismo tiempo una infinidad de campos de energía e información que se condensan momentáneamente en materia, partículas, con información y existencia propia.
A esto la física lo llama dualidad onda-partícula.
En realidad lo que percibimos como sólido y "real" es el resultado de múltiples interconexiones y no existe por si mismo. La realidad fundamental es de interconexión, de interdependencia de todos los seres, cosas y fenómenos.
En el nivel cuántico se le llama entrelazamiento. Las partículas surgidas de la misma fuente comparten la información, permanecen entrelazadas (entangled) más allá del tiempo y el espacio. La información que recibe una la registra la otra (u otras) instantáneamente. La transferencia de información hacia atrás en el tiempo puede explicarse así por el entrelazamiento cuántico.

Este principio de la mecánica cuántica y que es uno de los fundamentos de la física moderna, es la base de la enseñanza de Buda y de otros maestros espirituales desde hace miles de años.
La realidad que percibimos (incluso cada uno de nosotros), es solo una manifestación, un fenómeno emergente y pasajero surgido del campo de infinitas posibilidades.

La esencia de nuestra vida no es la forma sino la interconexión con todos los seres y cosas.

One heart, one love...







miércoles, 2 de noviembre de 2011

El universo es un gran holograma (2)


Así que la realidad objetiva es una ilusión. Este mundo físico de objetos y personas, de formas y sensaciones, tal como lo percibimos: es una ilusión, porque el observador, el proceso de observar y lo observado son en esencia la misma cosa.

Veamos el modo en el que la totalidad fundamental y esencial de la realidad se convierte en la realidad diferenciada de nuestra experiencia individual.

La realidad física es la realidad de los objetos, la realidad de las cosas y de los acontecimientos. Nosotros escuchamos cosas, vemos cosas, sentimos cosas, degustamos cosas, olemos cosas. A lo largo de la vida vamos asumiendo que todas las cosas existen por si mismas, como algo definido, independientemente de nuestra experiencia acerca de ellas.
Sin embargo, como vemos, esto es una ilusión. No hay nada que exista fuera de nuestra mente. Es el cerebro que decodifica la información, la analiza, la integra, la proyecta y crea un holograma en consecuencia.

Otro punto importante, cualquier cosa que pueda ser experimentada existe sólo en relación a alguna otra cosa.

Podemos experimentar y pensar que el placer existe de manera independiente; sin embargo, el placer sólo puede existir en relación con el dolor. De manera análoga, cuando experimentamos calor, creemos que el calor es un calor independiente, sin darnos cuenta de que lo caliente sólo puede estar caliente en relación a lo frío. “Lo mismo es cierto para todo lo que experimentamos, en tanto en cuanto cualquier cosa que experimentemos como algo que existe, sólo puede existir con respecto a algún otro aspecto de la existencia que no sea ese algo”. Esta forma de existencia puede denominarse existencia relativa, polarizada: la existencia que solo puede existir en relación a algún otro aspecto de la existencia.
Mientras que la existencia absoluta carece de estructura, ya que es vacío, es lo no manifestado, el punto cero donde todas las líneas o vectores convergen y se cancelan entre sí (por eso no se manifiesta).

La existencia relativa tiene estructura, límites. Para que este “absoluto” se manifieste, debe sufrir una transformación, un desequilibrio, un vector que sobresale del resto. Este desequilibrio es lo que captan nuestros sentidos y lo interpretamos como sólido y real, pero no es más que flujo de energía e información momentánea. La existencia individual representa un desequilibrio.

La realidad subyacente siempre será una realidad de unidad e interconexión. Pese a que experimentemos la realidad como fragmentos aparentemente separados, la forma de la realidad fundamental, de la cual surge la percepción, es la de la unidad, a partir de la cual nada puede separarse de ninguna otra cosa. Cada parte de la estructura, cada fragmento de realidad, contiene algo de la existencia de los demás fragmentos de realidad. Por lo tanto, cada parte de la estructura es un reflejo del todo.

Nuestra existencia tiene un aspecto localizado y otro no localizado.

Dado que todo aspecto o zona localizada de la existencia tiene la cualidad de existir en alguna parte, una zona no localizada de la existencia que estuviese en todas partes no existiría en alguna parte determinada, sino que tendría la cualidad de existir en todas partes y en ninguna al mismo tiempo.

Esta existencia sin límites, que existe en todas partes es la conciencia.

La conciencia está en todas partes y por lo tanto, en ninguna.

La existencia absoluta, existe en todas partes y en ninguna a la vez, ya que existe pero carece de los límites que definen a una cosa. Es nada pero existe, y no está en ninguna parte porque está en todas. Esa existencia absoluta es la conciencia.

Par poder trascender la dualidad y las contradicciones de la existencia relativa, hay que realizar con la totalidad de nuestro ser, que somos parte inseparable de cualquier cosa que exista. Por lo tanto, podemos acceder directamente a cualquier cosa que exista debido al hecho de que nosotros también somos implícitamente ella.

En el nivel “implícito” más profundo de la realidad, estamos infinitamente conectados con todo lo demás que existe. Estamos conectados con cualquier otra persona, organismo y átomo del universo; por consiguiente, somos todas esas cosas.

De manera similar, nuestros pensamientos están infinitamente conectados con todos los pensamientos. Como en un holograma o en un fractal, la imagen del conjunto está contenida en cada parte, todo el universo está contenido en cada una de nuestras células, de nuestros átomos. Somos el universo.

La totalidad de la información está distribuida de manera no localizada y, por esta razón, tenemos acceso directo a todo lo que hay en el universo. Tu mente es la Mente Universal.

En esencia somos conciencia libre e ilimitada.

Toda realidad relativa es creada por la conciencia y existe en relación a sí misma. “Nosotros somos esa conciencia. Nosotros somos esa conciencia que existe en relación a sí misma e interactúa consigo misma.” No hay nada más. Ninguna de las cosas que percibimos como separadas tiene una existencia independiente, porque todas ellas son, en realidad, extensiones de esta conciencia subyacente.

La realidad física es producto de la conciencia. La conciencia no es un producto de la realidad física. La realidad física no interactúa consigo misma ni es independiente del observador.

Hemos visto que no podemos experimentar directamente la verdadera textura de la realidad a partir de la percepción de los sentidos, porque todo lo que miramos se materializa según nuestra experiencia y nuestro estado de conciencia.

Por la misma razón, nunca podemos experimentar la conciencia como conciencia. Cuando la conciencia infinita y carente de límites intenta contemplarse a sí misma, debe crear una estructura relativa, una forma o un marco de referencia, como un espejo, donde poder reflejarse, observarse y aprender (de si misma).

En la práctica de zazen se le llama pensamiento absoluto: cuando se trascienden los límites de la mente individual y conciente, se manifiesta la conciencia que observa y se vuelve una con la no conciencia. Conciencia cósmica, el pensamiento de Buda, de Dios. Verdadera pureza.
La conciencia sólo puede experimentarse a sí misma mediante sus creaciones.


Por eso encarnamos en un cuerpo físico, somos una experiencia espiritual. De ahí la importancia de que nuestro cuerpo adopte posturas y hábitos que permitan al espíritu manifestarse, y comprender con la reflexión y la contemplación que en esencia somos una sola conciencia y que el estado de separación es una ilusión.

Una vez comprendido esto, podemos volver a la forma individual y realizar la vida que cada uno debe vivir, en plenitud y libertad, sin miedo ni egoísmo, sabiendo que nuestro verdadero ser es universal e ilimitado, más allá de las apariencias y de las restricciones.

Dicho de otra manera, somos Dios. Nuestro cuerpo es el cuerpo del universo. Somos la conciencia del universo.

La comprensión de esta verdad abre paso a la experiencia del amor incondicional hacia todas las existencias, hacia todas las frecuencias, porque todas ellas existen dentro de cada uno.
En el silencio del no pensamiento y la inmovilidad de la postura podemos realizar y permitir que se manifieste nuestra verdadera naturaleza, trascendiendo el cuerpo y la mente, de manera natural e inconsciente.

Al igual que el universo físico, el cuerpo físico, es una proyección fractal y holográfica de la misma luz universal. Es una ilusión creada por los sentidos (¡una ilusión densa, duradera y a veces dolorosa!). Por eso si trascendemos la realidad física y vamos más allá de la percepción ordinaria, la realidad se muestra tal cual es. Sin velos ni errores de percepción. Las cosas como son.

La luz que da forma al universo, también nos incluye a nosotros y a todos los seres vivos.


SOMOS SERES LUMINOSOS

Por lo tanto es correcto describirnos como seres de luz y aceptarnos como tales. Nuestra existencia y la luz están unidas. En el Zen se dice que la iluminación es la condición normal, pura y original del ser humano. De hecho la iluminación precede a la práctica. Zazen es una manifestación de esta luz eterna.


Komyo “Luz Sublime”                                           
Extraído del Shobogenzo de Maestro Dogen

“El Gran Maestro Shoken dijo a sus discípulos: “El mundo entero se refleja en el ojo de un monje, está contenido en toda conversación, atraviesa tu cuerpo, es tu sublime luz, está dentro de ella y es inseparable de ti”.

La Luz Sublime debe estudiarse a través de la Iluminación.

Práctica e Iluminación son una forma de la Luz Sublime. Hierbas, árboles, muros, piel, músculos, huesos y médula, son colores de la Luz Sublime.
Humo, niebla, agua, piedras, cielo, pájaros volando, el Camino de la iluminación, son las cambiantes formas de la Luz Sublime. Para entenderlas es preciso encontrar y experimentar el Buda real.

El Camino de la Iluminación y la Práctica del Budismo sólo pueden ser alcanzadas por la realización que nuestra piel, músculos, huesos y médula tienen del mundo entero.

Un día Ummon preguntó a los monjes “La Luz Sublime brilla en todos, pero si tratamos de verla, no la encontramos. ¿Dónde está pues? Como nadie contestaba, él dijo “en el monasterio, en el dojo, en la oficina de la administración; y en las grandes puertas”.
A veces no contestar es la respuesta correcta.


Iluminación es encontrarse con uno mismo”.








miércoles, 30 de septiembre de 2009

El buen barquero

Van gogh, "botes de pesca regresando a tierra" 1888


El espíritu no tiene forma, pero algunas veces puede tenerla: Algunas veces se puede atrapar nuestro espíritu, otras veces esto es imposible.

Cuando la actividad del espíritu llena el cosmos, o sea, cuando la mente individual apaga su actividad dualista y nos volvemos "uno" con el universo, entonces podemos disponer de todos los acontecimientos cambiantes, evitar todos los accidentes y obtener las diez mil cosas.

Dogen Zenji, fué un célebre maestro Zen japonés que vivió en el siglo XIII. De una gran profundidad de espíritu, escribió:
“Cuando un hombre se aleja en barca de la orilla, puede imaginarse que la orilla esta en
movimiento. Pero si baja su vista, justo al lado de su embarcación, se dará cuenta de que
es ella la que se desplaza.”

Del mismo modo, si miramos atentamente, íntimamente, en el interior de nuestra barca,
podremos comprender que somos nosotros los que nos movemos, así se puede superar la ilusión de los sentidos.

Cuando consideramos todos los fenómenos de nuestra vida, todas las existencias, todas las cosas a través de nuestras ilusiones y de nuestras limitaciones, podemos equivocarnos y
pensar que la naturaleza original es dependiente y móvil, y que existe un "exterior" separado del "interior".

Pero cuando uno se vuelve íntimo consigo mismo, con su verdadero espíritu, y comprende su naturaleza original, entonces se puede realizar que todos los fenómenos, todas las existencias existen en cada uno, y que lo mismo sucede para todos los seres.


La naturaleza original de la existencia no puede ser captada por nuestros sentidos, por nuestras impresiones.
Cuando la captamos por nuestros sentidos la materia objetiva no es real, no es verdadera sustancia, sino que es imaginación.
Cuando pensamos comprender que la sustancia de nuestro espíritu es tal, es un error. Cada uno es diferente. Las formas y los colores son los mismos, pero cada uno los ve de manera diferente a través de sus ilusiones: fisiológicas y psicológicas. Todos los problemas de nuestra vida cotidiana encontrarán una solución con el tiempo.

Todo es pasajero e impermanente.

Los problemas de la vida son diferentes para cada uno, y cada uno tiene necesidad de un medio diferente para resolver sus cuestiones. Por consiguiente tenemos que crear nuestro propio método. Si se imita, se cae en el error. Hay que crear por sí mismo.

No solo es importante conocer las respuestas, también es importante comprender las preguntas. Es decir, plantearnos preguntas inteligentes, auténticas, profundas. En relación con nuestra vida, con el sentido que esta tiene para cada uno. Darle una dirección a nuestra barca.

Reflexionar.

Si no volvemos la mirada a nuestra propia embarcación, iremos siempre a la deriva, sin rumbo, azotados por las olas de la vida y las viscicitudes.

El buen barquero conoce su barca y sabe a donde quiere ir, por eso nunca está perdido.

lunes, 27 de abril de 2009

Las 5 cualidades del Buda


Veamos en detalles las 5 facultades o cualidades del ser superior, es decir, de la parte normal, evolucionada y luminosa de cada uno.

Buda, significa "iluminado", claro que no exteriormente, sino que en referencia a la auténtica naturaleza del ser humano, al ser esencial y universal.
El número 5 proviene de la teoría de los 5 elementos o movimientos, que explica la interrelación de todos los seres, objetos y acontecimientos en el cosmos y también la relación entre los diferentes órganos, sus funciones y el medio, mediante las leyes de generación y dominación (ver figura)
Cada órgano vital, al igual que el elemento al que pertenece, tiene un tipo de vibración característica que está ligada a su naturaleza, a sus funciones, su ubicación, su relación con el entorno, etc.

-La fe, es como la madera y por eso en el cuerpo se relaciona con el hígado.
El hígado es la sede del alma superior (hun), que es la que nos permite tener ideales, crear y realizar proyectos, expandir la mente y generar condiciones de vida armónica y feliz.

Representa nuestro lado divino.

Es la imagen de la pequeña semilla que crece en todas las direcciones y se convertirá un día en árbol con una raíz, tronco, ramas y hojas.
Si el hígado funciona mal es difícil motivarse y tener optimismo, se pierde la confianza (en sí mismo) y aparece la duda y la frustración, se tiende a la rigidez física y mental e incluso al enojo, la depresión y la fatiga. La visión se vuelve corta y estrecha.
Por eso la fe es lo primero, no se trata de una “fe” en algo externo y estereotipado o en algo imaginado, ni tampoco fe en la limitada personalidad que hemos creado en forma circunstancial y reactiva; sino en la propia naturaleza, en el ser esencial que habita en cada uno.

Y esta fe, que no es ciega, este sentimiento positivo de confianza en si mismo, es la cualidad que hace que uno no se sienta nunca perdido ni bloqueado y que nos permite dar el paso a la siguiente facultad. La madera genera fuego.

-La acción, que es como el fuego, y por eso se relaciona con el corazón, y por lo tanto con la motivación, la alegría, la puesta en marcha; como el fuego de la caldera que mueve la máquina o el bombeo del corazón que impulsa a la sangre.
Este movimiento también se refiere a las emociones, al “calor humano”, al amor y a la compasión. Incluye la comunicación conciente, inteligente e interpersonal.
El corazón es la morada del espíritu (shen) y el centro integrador de las emociones.

Para la medicina china es el “emperador”, pero incluso el emperador dado el caso puede ser removido (revolución). Al igual que las respuestas emocionales, o las emociones parásitas, pueden ser modificadas, removidas, reemplazadas por una nueva actitud o mentalidad.

El corazón cambia.

Cuando está equilibrado y con suficiente energía, este sentimiento cálido y afectuoso se irradia en todas las direcciones, como una gran fogata, que se transformará en la siguiente cualidad. El fuego genera la tierra.

-La memoria, que es como la tierra, y se relaciona con el bazo y el estómago. Es la memoria celular, profunda, ancestral. Tiene que ver con la supervivencia del individuo, ya que controla la absorción y transformación de los alimentos y otros reflejos de adaptación.
Tiene que ver también con nuestro diseño genético y molecular.

Esta memoria nos permite el acceso a la información contenida en el ADN y codificada en sus genes.
Se refiere también a la capacidad de reflexión y observación, al juicio justo y equilibrado.
Está vinculada con el pensamiento conciente y con la capacidad de transformación, generación y estabilidad, como la fecunda madre tierra.
Se relaciona con el fin del verano, y con el suave cambio hacia el otoño, que es la estación calma por excelencia. Cuando la tierra está bien nutrida y su energía equilibrada aparece naturalmente un sentimiento de paz, serenidad y de conexión con la raíz.
La imagen del fuego que se enfría y cuyas cenizas se volverán tierra dadora de vida. Y al igual que la tierra genera el metal, la memoria celular genera la respiración y el paso a la siguiente facultad.

-La concentración, ligada a los pulmones y a la respiración, y en particular a la exhalación. Los pulmones no solo se encargan del intercambio gaseoso, también son generadores de energía. Para la medicina china, el pulmón es el “gobernador del Chi”, ya que lo toma del aire, lo purifica y lo difunde a todas partes del cuerpo.

Concentración es lo opuesto de dispersión.

Cuando el chi (energía) de los pulmones es abundante, mejoramos la atención en las acciones y se optimiza la relación con el entorno, brota el coraje, la rectitud y el desapego.
La respiración es el puente que une el mundo visible y el invisible, los niveles sutiles, profundos e instintivos con el medio externo y la capacidad de adaptación.

La respiración es como el metal: purifica, cataliza, conecta, y conduce.
La concentración nos permite volver a cero, “desfragmentar” y clarificar la personalidad e integrarnos como organismo.

La respiración y la vida son lo mismo. Estamos vivos porque respiramos y viceversa. Concentrarse en la respiración optimiza las facultades del cerebro, engrosa la capa de sustancia gris y mejora el funcionamiento del cuerpo. Fortalece los órganos y permite que el pensamiento pueda proyectarse donde uno lo desee.

Mente y cuerpo unidos.

La sociedad moderna dispersa al individuo en múltiples fragmentos (familia, ocupaciones, vida social, placer, etc.), cada uno con múltiples necesidades, preocupaciones, pautas y obligaciones; y como se ve en la mayoría, raramente los fragmentos van en la misma dirección.

La práctica de zazen y de ejercicios respiratorios favorece la capacidad de concentración y el metabolismo cerebral en su conjunto (energía, vascularización, nutrición).

La concentración es el pegamento que une los fragmentos.
Es una facultad superior de la mente que hará brotar la siguiente cualidad.
El metal genera el agua de la sabiduría.

-la sabiduría, en relación con los riñones y la energía “raíz” (yuan chi).
El riñón almacena la esencia genética que produce “médula” que nutre al cerebro, de hecho, su energía está en estrecha relación con la “esencia” que heredamos y con los genes que se transmiten a la próxima generación. Como el agua que se pasa de un vaso al otro.
La energía del riñón crea la sabiduría, al conectar al ser humano con los secretos y misterios de la naturaleza.

Es la fuente de la voluntad y del pensamiento profundo y equilibrado.

Al nutrir al tejido nervioso, permite que el cerebro se desarrolle en plenitud y pueda generar pensamientos surgidos en áreas profundas, que trascienden las contradicciones y dualidades del nivel cotidiano.
A la sabiduría se la representa como una espada, que corta la raíz de la ignorancia, del miedo y la duda.

Equilibra la compasión del corazón, que en exceso se vuelve “blanda” e ineficaz, y esta a su vez no permite que el exceso de sabiduría se vuelva duro y sin piedad (a veces la verdad puede ser muy dura), aportando tolerancia y afecto.
La sabiduría está en relación con la parte baja del cuerpo, y en particular con el “hara” o tantien, ubicado bajo el ombligo. Por eso tradicionalmente a los budas se los representa con “panza”. Es el vientre de la sabiduría universal.
El agua, cerrando el círculo nutrirá las raíces de la madera. Es la energía de los riñones que nutre al hígado.
La sabiduría profunda que alimenta a la fe.