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sábado, 30 de junio de 2012

La mirada interior


No podemos experimentar directamente la verdadera textura de la realidad a partir de la percepción de los sentidos, porque todo lo que miramos se materializa según nuestra experiencia y nuestro estado de conciencia. Además, el rango de percepción de los órganos sensoriales, particularmente la vista y el oído, es muy limitado, permitiéndonos funcionar apenas en un estrecho plano de la realidad.

Por la misma razón, nunca podremos experimentar nuestra verdadera naturaleza a partir de los sentidos ni de la mente ordinaria (que depende de la información sensorial y de otros condicionamientos).

Para penetrar en nuestra esencia universal hay que trascender la barrera de la percepción ordinaria. Para esto la dirección no es hacia fuera sino hacia nuestro interior, ¿por qué?, porque ya poseemos fundamentalmente esta naturaleza. 

Cada parte contiene la información del todo. Este principio de no localidad ha sido comprobado experimentalmente en numerosas ocasiones. 


La mirada interior nos ilumina y nos permite acceder a información contenida en lo profundo de nuestro ser (y eso es muchísimo, incluso más de lo que podríamos procesar). Este tipo de visión envía fotones que intercambian energía e información a donde se dirijan. De hecho las células comunican entre ellas mediante fotones.

Cada átomo que compone nuestro cuerpo contiene la información de la totalidad y se encuentra entrelazado con el resto, y nosotros como partículas vivas del universo, contenemos toda la información en nosotros mismos y estamos entrelazados con el universo entero
.

La conciencia tiene infinitos niveles de manifestación, múltiples dimensiones coexistiendo en un mismo espacio-tiempo, pero en el nivel fundamental, más allá incluso de la escala de Planck, todo es unidad indiferenciada, no hay ni uno ni todo, todo es uno. Una misma conciencia que se manifiesta en innumerables partículas de experiencia.

Esto significa que correr en todas las direcciones buscando la verdad de nuestra vida, no solo es cansador e inútil, sino que incluso es peligroso ya que este movimiento disociador genera errores y sufrimiento.

STOP!!!

Si quieres observar y conocer tu espíritu lo primero es calmar la mente, pero la mente no se calma con más mente, eso es equivalente a tirar combustible en el fuego y es un error fundamental de la Psicología y las terapias mentales. La mente se controla con la no-mente y la no-mente con la mente. 

La mente en si misma es vacuidad. Está vacía, carece de sustancia ya que es el resultado de un procesamiento fragmentado en múltiples subtareas. 


La comprensión de esta naturaleza abre camino a la libertad de pensamiento.



Energía y materia no son más que dos polos de la misma esencia, de una única sustancia universal.

Según la concepción del taoísmo, que da la base conceptual a la medicina china: Yang es la energía que fluye generando movimiento, función, luz y calor. Yin corresponde a la energía que se condensa y se cristaliza, forma sustancia, nutre e hidrata. Ambos polos son complementarios, estando en perpetuo movimiento y transformación.
El ser humano está formado de esta misma sustancia universal: luz pura, radiante y consciente, materializada en un cuerpo físico.

Cada uno es un sistema de energía consciente en constante vibración. Las moléculas que componen nuestros cuerpos vibran en diferentes frecuencias. Mejor dicho, no es que la materia vibre, la vibración misma se condensa en materia. De acuerdo a la frecuencia de la oscilación se crearán las diferentes manifestaciones de la energía y la materia. 




Universo consciente

La conciencia es la matriz, el campo de infinitas posibilidades del cual surgen todos los seres y cosas. Considerándolo así, podemos aceptar que vivimos en un universo vivo y participativo. De la misma forma debemos considerar a la tierra como un organismo, con esencia vital y conciencia.



Sabemos que energía y materia no son diferentes, pero...

¿Qué es lo que hace que la luz se cristalice en materia?
Una de las explicaciones la dio uno de los padres de la física cuántica, Max Planck, al declarar que detrás de la realidad física debe existir también una gigantesca mente consciente que le da vida y le permite existir materialmente.

"Somos pensamientos en la mente de un gigante". (Jorge Luis Borges) 



"Tratar de describir la realidad es como explicar un sueño dentro de otro sueño. Verdadero o falso, todo es sueño". (Maestro Dogen)

Nuestros cuerpos crean campos de energía electromagnética con una determinada longitud de onda y frecuencia que perturban y desordenan al campo, esto les permite al mismo tiempo, emitir y recibir información y generar orden a nivel molecular. 

Así estamos en continua comunicación con una matriz universal consciente que parece tener características holográficas. El término holográfico hace alusión a la naturaleza lumínica de nuestra percepción y que en realidad la imagen que se crea es la transducción de un patrón de interferencia generado por la luz coherente.


patrón de interferencia
Durante la segunda mitad del siglo XX, Herbert Frohlich y Fritz Popp estudiaron este patrón energético de los seres vivos. Se descubrió por entonces que las moléculas vibran al unísono y se comportan como una sola supermolécula, estableciendo un patrón energético coherente y único. Así se pudo detectar una emisión lumínica por parte de las células, similar a la de un láser. Esta bioluminiscencia ultradébil fue conocida con el nombre de "radiación mitogenética". 



El campo energético biofotónico es holográfico, sus patrones de interferencia crean señales que son traducidas por las células y además posee la propiedad de que la parte (individuo) contiene la información del holograma completo (universo).
Existe una conectividad instantánea entre la parte y el resto de las otras partes, y entre las partes con el holograma entero.

Esta es otra de las características fundamentales del universo y del ser humano como proyección de este: cada parte contiene la información del todo. Cada volumen de la escala de Planck o “pixel” de la realidad (10-35 m3) contiene una cantidad enorme de información, en virtud además de su entrelazamiento cuántico. Esta característica de no localidad le permite, a cada partícula compartir información con el resto, más allá del tiempo y del espacio.

Para la concepción clásica de muchos físicos (incluido Einstein) la mecánica cuántica fallaba en muchas de sus predicciones, es decir era una teoría incompleta. Según la paradoja Einstein Podolsky Rosen (EPR), que se fundamenta en la asunción de "localidad" (los efectos físicos tienen una velocidad de propagación finita) y de "realidad" (los estados físicos existen antes de ser observados). Desde esta concepción, los atributos observables de las partículas, tienen valores definidos independientemente del acto de observación. Bell mostró que el realismo local conduce a un requisito para ciertos tipos de fenómenos que no está presente en la mecánica cuántica. Este requisito es denominado desigualdad de Bell.

Estos dos puntos representaban el eje de la discusión. Por un lado, el realismo: la idea de que las cosas son como son y tienen unas propiedades determinadas, independientemente de que las midamos o no. Incluso en términos de mecánica cuántica, cuando uno se pregunta, “¿dónde está el electrón? ¿Que velocidad tiene? ¿Cuál es su espín?, es decir, ¿cómo son las cosas en realidad?”, lo que hacemos, de manera consciente o inconsciente, es tratar de darle forma “real”, y esto es algo profundamente enraizado en nuestra forma de percibir el mundo. Como sea, es siempre el observador el que moldea la realidad.

Y por otro lado, el localismo, es decir, la idea de que los sucesos se producen en un lugar determinado y sus consecuencias viajan por el resto del Universo pasando por todos los puntos intermedios, nunca más rápido que la velocidad de la luz, lo que invalida la simultaneidad.

Es más fácil comprender la idea de localismo siguiendo la idea de Einstein, es decir: no existen “acciones fantasmales a distancia” que conecten, de forma instantánea, puntos diferentes del Universo. Lo que haga en un lugar no puede tener consecuencias inmediatas en otros lugares muy lejanos. Al igual que el realismo, el localismo es una idea implícitamente asumida por la física clásica y relativista, aunque la física cuántica en muchos casos lo contradiga.

John Bell propuso mediante un teorema, una forma matemática para poder verificar la paradoja EPR.

En 1964, este físico británico logró deducir unas desigualdades asumiendo que el proceso de medición en mecánica cuántica obedece a leyes deterministas, y asumiendo también la condición de localidad, es decir, teniendo en cuenta las críticas que EPR hacían a la cuántica. Si Einstein tenía razón, las desigualdades de Bell son ciertas y la teoría cuántica es incompleta. Si la teoría cuántica es completa, estas desigualdades serán violadas.


Posteriormente, el principio de no-localidad de la información se demostró experimentalmente en varias ocasiones.

En 1983, Alain Aspect, del Instituto de Óptica Teórica de Orsay, experimentó con fotones logrando demostrar el entrelazamiento de las partículas y la no-localidad y así violar las desigualdades de Bell.

Estas desigualdades pretendían demostrar una serie de teorías locales de variables ocultas que eran incompatibles con la mecánica cuántica. Postulan que lo que ocurre en un determinado lugar y tiempo sólo puede depender de cosas próximas en el espacio y en el tiempo

Aspect, con su experimento confirmó la no localidad del universo al nivel de las partículas subatómicas. Estas intercambian información a velocidades superiores a la luz (superlumínicas) en virtud de su interconexión o entrelazamiento. 

Aunque, realmente lo que ocurre es que dos fotones emitidos al mismo tiempo (en el caso de su experimento) deben considerarse como un único estado cuántico, como una realidad expresada por una única función de onda. Las partículas que nacen de una misma fuente permanecen entrelazadas y comparten la información simultáneamente aunque estén separadas por distancias siderales.

Si consideramos que todos surgimos de la misma fuente original, es más fácil aceptar el hecho de que en esencia todos estamos entrelazados, en diferentes grados y formas. Esto depende de los patrones vibratorios y los campos mórficos de cada especie y cada individuo. Por ejemplo, en el nivel fundamental más allá del átomo, estamos conectados con todo el universo, el material que nos forma conserva la información del Big Bang. A medida que nos vamos diferenciando esta interconexión se manifiesta en diferentes niveles, como los miembros de una familia, género o especie. Los seres humanos estamos conectados en un determinado nivel de conciencia, de la misma forma que lo está cada especie, incluso las plantas y los demás seres vivos. 

Percibimos y creamos nuestro propio universo humano de acuerdo a nuestro grado de conciencia.

Igualmente las células de nuestro cuerpo están entrelazadas, aunque sean diferentes y estén separadas, comparten la información al instante y comparten la información de la misma fuente original: la célula fecundada, el cigoto.

Podemos considerar al universo como un gigantesco almacén de información al que podemos acceder desde cualquier otro lugar del universo, en cualquier momento que se desee, básicamente porque no hay separación.

Somos conciencia pura

La experiencia consciente no es únicamente el producto de reacciones químicas en el cerebro, el lenguaje químico es una traducción que hace la célula luego de haber recibido un estímulo, de cualquier origen, ya sea lumínico, eléctrico, mecánico, térmico o químico. Es un lenguaje funcional que le permite a la célula desarrollarse, adaptarse y reaccionar a los cambios del medio.

Pero en un nivel subyacente solo se trata de un flujo continuo de energía e información, que responden al llamado de la conciencia.


La información es la esencia misma de todos los aspectos de la vida. 

El tiempo y el espacio no existen tal como los conocemos. Todo lo que aparece ante nuestros ojos, es el paisaje de la realidad del aquí y ahora.

Nuestra relación con la materia, es decir con el mundo físico, es fundamental. Las partículas subatómicas existen en un estado potencial abierto a todas las posibilidades hasta que las alteramos -al observarlas- y en ese momento colapsan en algo “determinado” y podemos experimentarlas. 



Nuestra observación -nuestra conciencia- da forma a la realidad que percibimos.
En el nivel más fundamental, los seres vivos, incluyendo los humanos, somos paquetes de energía consciente intercambiando información constantemente con el campo de infinitas posibilidades. 



La conciencia es información y energía.

Todo vibra. Literalmente resonamos con nuestro mundo. 



La forma de expandir la conciencia es trascendiendo la percepción ordinaria, sintonizándose con frecuencias más altas. No es un proceso intelectual, las posturas del cuerpo se corresponden con diferentes estados de conciencia y la forma de pensar (mentalidad), a su vez, determina la palabra y las acciones.


Nuestros pensamientos modelan la realidad.
Nuestra mirada envía fotones con información.


La fuente de nuestro brillo exterior es la mirada interior.





martes, 19 de junio de 2012

El espacio consciente


En 1905, Albert Einstein publicó su teoría especial de la relatividad, con la que invalidó todos los conceptos principales de la visión clásica del mundo. Según esta teoría el espacio no es tridimensional y el tiempo no es absoluto ni tampoco es una entidad aparte, sino que ambos están íntimamente conectados y forman un continuo de 4 dimensiones: el "espacio-tiempo".


El espacio-tiempo es la entidad geométrica donde se desarrollan todos los eventos físicos del universo. Por lo tanto, en términos de relatividad, no podemos hablar de espacio sin hablar de tiempo, y viceversa. Además, no existe un flujo universal de tiempo; es decir, el tiempo no existe por si mismo ni separado del espacio ni de la conciencia.

El tiempo y el espacio son relativos.

Ello significa que dos observadores ordenarán los acontecimientos en el tiempo de forma distinta si se mueven con velocidades diferentes en relación con los acontecimientos observados. En consecuencia, todas las mediciones que impliquen espacio y tiempo pierden su carácter de absolutas. Tanto tiempo como espacio se convierten simplemente en elementos de referencia para describir los fenómenos, delimitando coordenadas temporoespaciales.



El tiempo y el espacio son conciencia.

Estamos habituados a funcionar en un mundo de objetos sólidos, separados entre si y con un tiempo al que consideramos "real" y que transcurre de forma lineal. Nuestros cerebros están condicionados, por evolución y por educación, a percibir una realidad material dependiente de la percepción de los sentidos.


El espacio es emergente y no fundamental, esto quiere decir que el continuo del espacio (y del tiempo) es una ilusión, la descripción de esta matriz fundamental debe ser discreta y no continua. 

El mundo no es lo que parece.


La realidad depende del punto de vista del observador.

Según Louis de Broglie:
"En la dimensión espacio-temporal, todo lo que para cada uno de nosotros constituye el pasado, el presente y el futuro, se da en bloque... Cada observador, a medida que su tiempo va pasando, descubre nuevas porciones de espacio-tiempo que aparecen ante él como aspectos sucesivos del mundo material, aunque en realidad, el conjunto de sucesos que constituyen el espacio-tiempo, existe con prioridad a su conocimiento de ellos".

La reducción de la probabilidad (colapso de la función de onda) y su transformación en una realidad material, se encuentra asociada a la actividad y "actitud" de los fotones, por lo que podemos considerarlos como ligados estrechamente a la conciencia, es decir, al observador.
En general relacionamos nuestra vida presente con el pasado y trazamos una línea imaginaria que nos ata a esos recuerdos. 
Sin embargo, no consideramos el hecho que nuestra vida futura pueda estar afectando a la que estamos experimentando justamente aquí y ahora.
Algunos consideran las vidas pasadas como vidas físicas literales que han sucedido en el pasado en un escenario físico como éste. Pero nuestra vida pasada, al igual que la futura pueden estar sucediendo ahora mismo en un continuo espacio-tiempo diferente.
Al vivir el momento presente, por lo tanto, en un nivel fundamental enviamos información en todas las direcciones del espacio-tiempo, a nuestro futuro y también a nuestro pasado.

El aquí y ahora está conectado con el futuro y también con el pasado.

En el plano fundamental de la realidad, o sea en el nivel de la conciencla, la información puede viajar en cualquier dirección del tiempo (del pasado al futuro y del futuro al pasado) (ver)

En el Zen se dice que durante zazen se actualiza la práctica y el despertar de los Budas del pasado, del presente y también del futuro.





La conciencia modela el espacio-tiempo

Sabemos por la teoría de la relatividad que ante la presencia de una masa el espacio-tiempo se curva. Esta ondulación del espacio dirige a su vez el movimiento de la materia.

¿Cómo afecta en el nivel cuántico, el movimiento de las masas de las proteínas en los microtúbulos de las neuronas?

La tubulina forma cadenas de millones de subunidades, cuyo cambio conformacional produce procesos computacionales que determinan la dinámica de las neuronas y la experiencia consciente.

En este caso, la masa se refiere a la cantidad de moléculas de proteína.

Cada estado conformacional de las proteínas corresponde a una deterrminada geometría espacio-tiempo, o sea, cada configuración representa una realidad propia. Y las posibilidades de combinación son enormes.

Estas geometrías o "posibles" realidades existen en una multitud superpuesta de estados cuánticos coherentes.

La pérdida de la coherencia y la elección por uno de los tantos estados está determinada por la información que en el nivel fundamental afecta a la gravedad y por lo tanto al movimiento de la materia.

Como la masa es equivalente a la curvatura del espacio-tiempo, el desplazamiento de las masas de los sistemas que están en superposición cuántica modela verdaderamente la realidad. Esta condición es inestable y rápidamente se reduce en una de las tantas posibilidades, lo que se denomina: colapso de la función de onda.
La función de onda describe los posibles estados del sistema, en este caso aporta información acerca de los sistemas de partículas que forman las moléculas de las proteínas.

La experiencia consciente tiene sus raíces en la escala de Planck.

El evento o momento de conciencia se corresponde con la reducción o colapso de la onda de posibilidades y la decoherencia (pérdida de la coherencia cuántica).
Cada evento puede expandirse como una reacción en cadena por todo el cerebro, a través de un campo de experiencia mediado por ondas Gamma de alta frecuencia, que unifican y sincronizan la respuesta.

Según Penrose, podemos interpretar esta composición básica del universo como una red dinámica de geometrías que forman una matriz evolutiva en la escala de Planck y que determinan las cuatro dimensiones del espacio-tiempo.

En la ultramicroscópica escala de Planck, más allá del átomo, la realidad es otra:

-Longitud de Planck (lp): equivale a la distancia que recorre un fotón, viajando a la velocidad de la luz, en el tiempo de Planck.(10-35 metros)

-Tiempo de Planck (tp): representa el tiempo que tarda un fotón viajando a la velocidad de la luz en atravesar una distancia igual a la longitud de Planck. (10-44 segundos)


Hay varios tipos de descripciones de la escala de Planck: la teoría de cuerdas, la espuma cuántica y la gravedad cuántica de bucles. 
En el contexto de la gravedad cuántica, Penrose describe a la escala de Planck como una dinámica tela de araña de espines (dynamical spider-web of spin). Estas redes de espines definen volúmenes discretos en la escala de Planck y crean configuraciones que dinámicamente evolucionan y modelan la geometría del espacio-tiempo.


El espín se refiere a una propiedad física de las partículas subatómicas, por la cual toda partícula tiene un momento angular intrínseco de valor fijo (la creencia de que el spin corresponde al momento angular debido a la rotación de la partícula en torno a su propio eje sólo debe tenerse como una imagen mental útil, puesto que el spin no tiene una representación en términos de coordenadas, de modo que no puede referir ningún tipo de movimiento). Se trata de una propiedad intrínseca de la partícula como lo es la masa o la carga eléctrica.




red de espines

                    
La cantidad de información posible en las redes de espines (spin network) es enorme, cada volumen de la escala de Planck, o "pixel de la realidad" puede estar conformado por una inmensa variabilidad y por interacciones no locales (entrelazamiento cuántico).
Además su cantidad total es enorme, hay aproximadamente 10107 volúmenes de Planck (1) en el volumen de un cerebro humano, y esto es una cantidad mayor que el número de partículas en el universo.
(1) volumen de Planck: lp x lp x lp = lp3 = 10-35 m3

Por lo tanto la realidad que percibimos depende de la realidad particular de cada geometría del espacio-tiempo y cada geometría depende de la percepción del observador.

Sin conciencia no hay realidad, simplemente porque no hay "nadie" que la experimente.


Cuerdas en la escala de Planck

Múltiples posibilidades y una realidad

¿Qué significa que un objeto pueda estar en varios lugares o estados al mismo tiempo?

El misterio de la superposición cuántica ha desconcertado desde el principio a la ciencia.

Hugh Everett, un físico estadounidense, para responder a este interrogante desarrolló la teoría de los múltiples universos.

La propuesta de Everett es que cada medida (observación) "desdobla" nuestro universo en una serie de posibilidades (o tal vez existían ya los universos paralelos mutuamente inobservables y en cada uno de ellos se da una realización diferente de los posibles resultados de la medida).

Por ejemplo: Una persona que se salva por un pelo de ser atropellada por un auto, podría sentirse afortunada de haber escapado. Pero en un universo paralelo, otra versión de la misma persona habría muerto. Y en otro universo más veríamos a esa persona recuperarse en el hospital. El número posibilidades es infinito.
Según esta idea, la superposición es una separación de la realidad subyacente, el universo en su nivel fundamental se divide o se separa, y cada posibilidad se abre a formar un nuevo universo, una nueva realidad. Una geometría particular del espacio-tiempo.




Volviendo al problema de la medida, esta es una de las principales dificultades que presenta la mecánica cuántica.

De acuerdo a la teoría cuántica, en el mundo microscópico de las partículas elementales no se puede decir que algo existe hasta que no es observado. Hasta entonces, las partículas ocupan una nebulosa de estados superpuestos, en la que estas pueden tener simultáneamente espines “arriba” y “abajo”, o aparecer en lugares diferentes al mismo tiempo.

Electrones que antes de la percepción del observador eran algo indefinido e impredecible, se transforman, como consecuencia de esa misma observación, en partículas y ondas de carácter real, mediante fotones que responden a la llamada del observador como consecuencia de su experiencia.

La observación lleva a la partícula a adoptar un estado "particular" de realidad, en un modo similar a lo que sucede a una moneda que esté girando por el aire, y de la que solo se podrá afirmar que muestra “cara” o “seca” una vez que se la atrape y se la mire, hasta tanto, estará en una superposición de dos posibilidades.

Desde un punto de vista cuántico, las partículas no observadas se describen como “función de onda”, y representan a un conjunto de múltiples estados posibles. Cuando un observador realiza una medición, la partícula es forzada a adoptar una de esas varias opciones. Es decir se “particulariza”.

La conciencia crea la realidad.


Efectos gravitatorios de la información

¿Qué relación tiene la fuerza de gravedad con el colapso de la función de onda y la experiencia consciente?

De acuerdo a la teoría de la relatividad general de Einstein, la fuerza de gravedad puede considerarse como una manifestación de la curvatura del espacio-tiempo. La masa le indica al espacio-tiempo como curvarse y éste le dicta a la masa cómo moverse.

Es el contenido material el que modela la geometría del espacio-tiempo, aunque es la conciencia la directora de este movimiento.

La conciencia tiene la capacidad de provocar autocolapsos de la función de onda, este tipo de reducción depende de fenómenos gravitatorios a nivel cuántico (gravedad cuántica) que hacen que la masa al desplazarse en una dirección cause una reducción en un estado particular, es decir, en una determinada geometría espacio-tiempo de la experiencia o realidad particular.


El movimiento de la conciencia genera información que afecta a la energía y a la materia.
Las creencias, es decir la mentalidad, establecen una determinada tendencia que provoca un aumento de la masa/energía/información en una determinada zona del cerebro. Esto establece conexiones neuronales duraderas y la tendencia a pensar y a sentir siempre lo mismo (por más que imaginemos lo contrario).
De acuerdo a como pensamos generamos una realidad acorde.

La conciencia impacta en el cuerpo físico, la transferencia de energía e información es discreta, es decir, está cuantizada.

Podemos entender cada espacio-tiempo cuántico como una secuencia de espacios posibles que se suceden los unos a los otros, igual que los tic-tacs de un reloj cósmico. La coordenada temporal es arbitraria.



La historia del mundo pueda ser vista como una serie de geometrías que se continúan unas a otras, como los puntos que forman una línea y dan una sensación de continuidad. Vamos de momento en momento.

Cada momento es un aquí y ahora.

La conciencia es un flujo de eventos discretos, y no un estado continuo. Partículas de experiencia que el cerebro se encarga de editar proyectando una imagen coherente y continua: la película de la vida. Pero ese continuo es una ilusión.


La conciencia se mueve de a saltos cuánticos.

Cada aquí y ahora tiene su propia geometría espacio-tiempo.
De todas formas las descripciones son siempre relativas. Lo importante es realizar cada uno su propia naturaleza con la totalidad del ser, o sea cuerpo y mente en unidad.
Para esto es fundamental encontrar el equilibrio. Aprender a apagar alternativamente el pensamiento consciente y permitir que la conciencia profunda se manifieste y exprese.

La esencia del ser solo puede ser experimentada por si mismo.

Experiencia subjetiva, conocimiento directo.

Este aspecto lo aporta la práctica de la meditación. El maestro Kosen enseña: “zazen es simplemente apagar el motor”.




De todas formas, el conocimiento científico es una importante fuente de información.

Podemos comenzar a considerar a la gravedad básicamente como un fenómeno vinculado con la información.
La gravedad sería el resultado de la organización de la información de los objetos materiales en el espacio.

La conciencia es información
La información es la esencia misma de la conciencia.

El aumento de información en un sistema es un efecto de entropía.

Esta entropía se manifiesta en un sistema que evoluciona de forma que cada vez necesita un mayor número de bits de información para describir todas sus características.

De manera que la interacción gravitatoria se relaciona con el aumento de la información necesaria para describir el sistema.

Comparémoslo con el concepto de fluidez del agua. Sus moléculas individualmente consideradas no tienen fluidez, pero colectivamente si. O las moléculas de un gas que individualmente no tienen presión pero en conjunto si. De forma análoga, la fuerza de la gravedad no es algo inherente a la propia materia, sino que es un efecto físico que surge de la interacción de la masa, el tiempo, el espacio... y la conciencia.

El papel que desempeña la información cuántica en la gravedad influye de manera determinista en los procesos de reducción de las ondas de posibilidades superpuestas en una experiencia particular. Dicho de otra forma: los movimientos de masa/energía que corresponden a los cambios conformacionales en las proteínas de los microtúbulos de las neuronas, seleccionan una particular geometría del espacio-tiempo.

Este movimiento continuo determina la configuración de las redes neuronales y otorga al cerebro una gran flexibilidad de conexiones (neuroplasticidad).

red de microtúbulos en la neurona

Un sistema que evoluciona necesita cada vez un mayor número de bits de información para describir todas sus características. Por eso podemos considerar a la gravedad como consecuencia de la información.

La propia información es la matriz sobre la que se construye el universo.

La gravedad es un fenómeno que surge de las propiedades fundamentales del espacio-tiempo.

La información depositada en la conciencia âlaya, que es la conciencia almacén, modela la geometría espacio-tiempo de la experiencia. Incluso en los niveles no conscientes esta información afecta a la gravedad cuántica y al movimiento de los sistemas en superposición.

También podemos considerar al universo como una memoria gigante compuesta por una incalculable cantidad de bits con una tendencia natural a aumentar.
Lo que llamamos fuerza de gravedad sería más bien una característica intrínseca de la conciencia. Es la propia naturaleza del universo que está relacionada con la información.

Se manifiesta como una dinámica bipolar de fuerzas opuestas que trabajan juntas (contracción-expansión). La gravedad es la fuerza que lleva hacia el colapso.

 Podríamos decir también que el potencial gravitatorio surge de la tendencia natural (entrópica) de los sistemas a saturar con información todo el espacio disponible.
En términos informáticos sería la tendencia natural a llenar de información todo el espacio disponible en el disco duro, independientemente de lo grande que este sea.

La conciencia es información, de ahí su tendencia natural a expandirse y evolucionar.

El espacio no es más que el campo de conciencia del cual surgimos (y surgen todos los seres y cosas) y al cual estamos conectados, de la misma forma que un pez lo está con el agua, inconscientemente y naturalmente.

Nuestra observación modela la trama del espacio-tiempo que moldea en cada momento al cuerpo y a la mente.





jueves, 11 de agosto de 2011

La conciencia crea el tiempo


¿Qué es el tiempo? ¿Qué relación tienen el tiempo y la conciencia? ¿Existe el tiempo fuera de la conciencia?

La idea de que el tiempo es un proceso que "fluye" en una sola dirección puede ser ilusoria, ya que si el tiempo fluyera lo haría en un medio o por un vaso, como las radiaciones o un fluido.

La percepción del tiempo es distinta para cada uno y cambia según las circunstancias.

¿Por qué se producen los sucesos de forma unidireccional en el tiempo?

Si consideramos que la conciencia es la que crea el espacio-tiempo (ver: "Los microtúbulos y la conciencia"), es más fácil comprender la “relatividad” del tiempo y del espacio. Dicho de otra forma: el tiempo no tiene existencia propia ni absoluta, no existe fuera del espacio y del observador (conciencia).

El concepto de tiempo “absoluto” corresponde a la física clásica donde el tiempo es el mismo para todos los observadores.

En mecánica relativista la medida del transcurso del tiempo depende del sistema de referencia donde esté situado el observador y de su estado de movimiento, es decir, diferentes observadores miden diferentes tiempos transcurridos entre dos eventos causalmente conectados. Por tanto, la duración de un proceso depende del sistema de referencia donde se encuentre el observador.

¿Entonces, que es el tiempo en si mismo?

El tiempo solo puede ser comprendido por el conocimiento interior al cual pertenece. Podemos decir que es más bien una experiencia subjetiva, aunque el "reloj marque las horas..."

En el modelo de reducciones objetivas coordinadas (ROC), cada momento conciente corresponde a una nueva organización de la geometría espacio-tiempo que a nivel de la escala de Planck se selecciona irreversiblemente. La onda de múltiples posibilidades no manifestadas colapsa en una partícula de conocimiento.

Para la información clásica no hay vuelta atrás a lo largo del mismo camino no algorítmico.

Los eventos de colapso de la función de onda o reducción objetiva (RO) "se incrementan"hacia adelante en la geometría del espacio-tiempo.

Con frecuencia decimos: “el tiempo pasa”, pero es la conciencia, como una secuencia de eventos (reducciones), la que pasa y reorganiza la geometría fundamental del espacio-tiempo.

El flujo unidireccional y ordenado del tiempo es una función de nuestra conciencia.

La conciencia es una "corriente" de eventos discretos, y no un estado continuo.

Cada evento discreto representa un estado de reducción, es el resultado del colapso o caída de la onda de posibilidades en una partícula de “ahora”.

La “continuidad” es una ilusión creada por el cerebro y relacionada con la memoria y el pensamiento conciente de tipo secuencial (encadenado) vinculado a la actividad del neocórtex (particularmente el frontal).

Es como un film, vemos el movimiento, la acción, incluso “vivimos” la historia, los protagonistas, el significado, los efectos especiales, etc. Sin embargo todos sabemos que son fotogramas que al ser pasados a una determinada velocidad crea la ilusión de continuidad.

Podríamos describir nuestro "flujo de conciencia" como una serie de "engañosos” presentes de corta duración de los que somos inmediatamente sensibles sin cesar. Cada momento es un fotograma.

La conciencia es sólo momentánea... lo que consideramos como conciencia es una secuencia de momentos, que se encadenan unos a otros... cada momento de la conciencia sólo dura un período muy corto de tiempo, tan solo un 1/64 del chasquido de dos dedos.

Con la practica regular de zazen es posible detectar el paso de un momento a otro, de un pensamiento a un no pensamiento…pensamiento…no pensamiento...Es lo que se llama pensar sin pensar o pensar desde el fondo del no pensamiento. Esta conciencia, que en japonés se llama Hishiryo, corta la secuencia electroquímica del "parloteo mental" y redirige el flujo de energía e información hacia la profundidad del cerebro y al resto del cuerpo, especialmente a centros y vórtices de energía que son en realidad "puertas dimensionales".

La observación y concentración profunda durante zazen permiten observar el principio y el final de un pensamiento, sin hacer que se encadene con ningún otro, es decir, sin que haya una reacción generalizada (ondas gamma de alta frecuencia) ni flujo de conocimiento, que “encienda” la actividad neocortical y el pensamiento conciente. Esto provoca una expansión y un cambio de dimensión de la conciencia.

Podemos considerar el momento presente, pero cuando lo hacemos ya pasó, por eso tenemos la impresión de que el tiempo transcurre.

El hecho es que vamos de "ahora" en "ahora", y cada "ahora" tiene su existencia única y definitiva y su propia geometría espacio-tiempo.

Lo que consideramos como “presente” es en realidad el "pasado", esto es a causa de la memoria de trabajo.

La memoria de trabajo es la memoria temporal, “on line”, que los seres humanos utilizamos para realizar ciertas tareas y resolver determinados problemas. Las operaciones cognitivas están relacionadas de esa forma con esta memoria activa llamada también memoria operativa o memoria a corto plazo.

La memoria de trabajo se refiere a la capacidad de almacenamiento temporal y a la forma de manipulación de la información guardada.

Neurofisiológicamente, consiste en la activación de un grupo de neuronas neocorticales que se mantienen activas en la corteza prefrontal por la información contenida en esa red y para ser usada para una acción anticipada. El rol de la corteza prefrontal en la memoria de trabajo es fundamental.

La memoria de trabajo requiere la activación de un circuito de neuronas, el cual activa en sí la memoria propiamente dicha. Esta memoria, si bien es activada desde la corteza prefrontal, requiere a su vez la activación del resto de estructuras cerebrales implicadas, como el lóbulo temporal para el significado y la audición y el lóbulo occipital para la imagen visual.

Podemos compararla con la memoria RAM en las computadoras.

La memoria de trabajo es fundamental para realizar un análisis y síntesis de la información y retener datos necesarios para la consecución de un determinado proceso mental.

Si se afecta este tipo de memoria operativa afectará a un gran número de procesos de aprendizaje, provocando una disminución de la atención, dificultad para inhibir estímulos irrelevantes, problemas en el reconocimiento de prioridades, en la resolución de un problema y en la planificación y ejecución de un plan.

El continuo espacio-tiempo de Einstein indica que la aparente linealidad de los acontecimientos depende del observador.

Hay quienes consideran las vidas pasadas como vidas físicas literales que han sucedido en el pasado en un escenario físico como éste. Pero nuestras vidas pasadas pueden estar sucediendo ahora mismo en un continuo espacio-tiempo diferente. Muchos relatan haber experimentado «vidas pasadas» y sentir sus efectos como si hiciera poco tiempo que han transcurrido. Sin embargo, rara vez hablamos de la forma en que nuestras vidas futuras están afectando a la que estamos experimentando justamente aquí y ahora.

Al vivir el momento presente, lo más probable es que estemos reescribiendo nuestra historia personal, tanto pasada como futura.

El aquí y ahora está conectado con el futuro y también con el pasado.

En el Zen se dice que nuestro zazen de ahora actualiza la práctica y el despertar de los Budas del pasado, del presente y del futuro.

En el ahora y aquí está incluida la eternidad

Este punto de nuestra existencia genera una influencia en todas las direcciones del espacio-tiempo y al mismo tiempo está recibiendo información permanentemente del pasado...y del futuro!

La conciencia crea el tiempo...

continúa

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Múltiples dimensiones



Estamos habituados, mejor dicho, programados, a considerar a nuestro cuerpo solo desde el nivel físico.

La ciencia dominante lo considera así, aunque por otra parte se comprueba que todo en esencia es energía e información en distintos grados de condensación y lo que consideramos “físico” o material corresponde simplemente a un nivel más denso de organización y a una más lenta frecuencia vibratoria.

Pero un ser humano posee varios cuerpos de acuerdo a la frecuencia en la que vibren, desde los niveles más sutiles como el espíritu, las emociones, la energía vital, que vibran en una rápida frecuencia hasta llegar al nivel físico y a la densidad de la materia. Los planos sutiles, que nos conectan con todo, vibran más rápido y el plano físico que nos separa e individualiza, lo hace con una frecuencia más lenta.
En realidad esta diferenciación se hace para comprender mejor y facilitar su estudio, pero de hecho es uno solo cuerpo, una sola conciencia. En esencia la materia y la energía son lo mismo.

Somos conciencia infinita animando un cuerpo físico por un corto período de tiempo. Seres multidimensionales hechos a imagen y semejanza del universo, reflejando su misma forma de organización.

Así como cada uno de nosotros es una parte del universo que contiene la información del todo. Cada parte de nuestro cuerpo contiene también la información del todo. Cada átomo que compone nuestro cuerpo es un universo en si mismo.

Actualmente se ha desarrollado la teoría de los múltiples universos, y nosotros a pequeña escala poseemos también una multiplicidad de universos, tenemos la posibilidad de interrelacionarnos con diferentes dimensiones, ya que la energía y la conciencia son una, y están conectadas con todo. Son todo.

Un átomo y su electrón son objetos multiverso, ¿que significa?, que existen y dejan de existir de un instante al otro. Aparecen y desaparecen. Cuando se los intenta medir (ver principio de incertidumbre) la cosa se complica.

Las partículas, en mecánica cuántica, no siguen trayectorias definidas.

No es posible conocer exactamente el valor de todas las magnitudes físicas que describen el estado de movimiento de la partícula en ningún momento, sino sólo una distribución estadística.

Por lo tanto no es posible asignar una trayectoria a una partícula, como lo describe la física clásica y las leyes de Newton.

Lo que se puede decir es que hay una determinada probabilidad de que la partícula en cuestión se encuentre en una determinada región del espacio en un momento determinado.

Las partículas aparecen y desaparecen, pero ¿A donde van?.

Los universos paralelos existen.

Así de contundentes fueron los resultados del estudio efectuado en el 2007 por científicos de la Universidad de Oxford, en el que demuestran matemáticamente que el concepto de estructura de árbol de nuestro universo es real.

Esta propiedad del universo es la que sirve de base para crear nuestra realidad.

La teoría de los universos paralelos fue propuesta por primera vez en 1950 por el físico estadounidense Hugh Everett, en la que intentaba explicar los misterios de la mecánica cuántica que resultaban completamente desconcertantes para los científicos. Expresado de una manera muy simplificada, lo que propuso Everett fue que cada vez que se explora una nueva posibilidad física, el universo se divide. Para cada alternativa posible se “crea” un universo propio.

Un ejemplo puede ayudarnos a entender este concepto: imaginemos que un peatón escapa por poco de ser atropellado por un coche. Este evento tiene lugar en un universo, pero en otro puede haber resultado atropellado y estar recuperándose en un hospital. Y en un tercero, puede haber muerto. El número de posibilidades es infinito.

Este concepto resultaba muy extraño para los científicos, quienes generalmente lo descartaban considerándola una fantasía. Por supuesto, en la Literatura, muchos escritores aprovecharon esta idea para crear numerosas historias (ver: "La noche boca arriba" de J. Cortázar). Incluso en Hollywood se realizaron varios films (por ej: ¨The one" con Jet Li).

Sin embargo, las nuevas investigaciones realizadas en Oxford demuestran que los universos paralelos y las multiples dimensiones son matemáticamente posibles.

El equipo dirigido por el Dr. David Deutsch, demostró matemáticamente que la estructura del universo contiene infinitas bifurcaciones creadas al dividirse en versiones paralelas de sí mismo, que pueden explicar la naturaleza probabilística de la mecánica cuántica.

Haciendo un gráfico, la línea de tiempo del universo podría verse como si fuese un árbol infinitamente grande.

La mecánica cuántica predice que una partícula no existe realmente hasta que es observada. Hasta entonces, las partículas ocupan una nebulosa de estados “superpuestos” al mismo tiempo. (superposición cuántica)

El hecho de ser observadas, “fuerzan” a las partículas a adoptar un estado particular de realidad, de la misma manera que una moneda girando en el aire solo muestra “cara” o “cruz” una vez que se detiene. Según la teoría de los universos paralelos, cada decisión de este tipo generaría un nuevo universo por cada uno de los posibles resultados.

Lo interesante es que el aspecto de la realidad del universo paralelo es aplicable a los objetos de todos los tamaños: galaxias, estrellas, humanos, átomos…todo.

Se la llama teoría de los universos paralelos pero se podría llamar teoría de los electrones paralelos.

Y lo que aquí se afirma es que los átomos existen en más de un lugar a la vez, en diferentes universos al mismo tiempo y los seres humanos, compuestos de átomos, existimos también en más de un lugar, en más de un estado mental, en diferentes cuerpos y formas de organización, es decir en múltiples universos.

Esto nos lleva a modificar la percepción que tenemos de la realidad y de nosotros mismos, y nos coloca en un nuevo lugar: el del observador que crea su realidad con cada mirada, con cada pensamiento, con cada deseo.
Somos conciencia infinita y estamos ligados a todo lo que existe.

Esto no es posible medirlo o comprobarlo con nuestra percepción limitada ni con ningún tipo de tecnología, porque el nivel último de la realidad es fundamentalmente vacío. (ver "el vacío creador")

Ya vimos en entradas anteriores que incluso nuestra apariencia y todo lo que percibimos es simplemente una imagen tridimensional proyectada por nuestro cerebro a partir de su programación y de nuestras creencias.

La realidad tiende al cambio y a la diversidad, a la variedad infinita.

Existe un número ilimitado de universos y, en realidad no hay tal cosa como el pasado, el presente y el futuro, tal como los percibimos nosotros.

Lo que está ocurriendo ahora ya ha ocurrido y está por ocurrir. Pasado, presente y futuro se funden en Uno, en el eterno presente. Ahora y aquí.

Solo existe la realidad de este momento.

Este momento incluye al pasado y al futuro.

Por este motivo, al realizar con la totalidad de nuestro ser nuestra verdadera naturaleza, este hecho unificador (cuerpo y espíritu en unidad), desprende una cantidad enorme de energía y luz, que se irradia e ilumina a todas los seres, con los cuales estamos íntimamente conectados, en todas las direcciones, en todas las dimensiones, en el pasado y en el futuro.

Natural y armoniosamente.

sábado, 2 de octubre de 2010

La Matriz


Hay 2 puntos importantes que en las escuelas no nos enseñan y la ciencia en el pasado ha dejado de lado, aunque ahora las mentes más abiertas lo están cambiando:
- el espacio no está vacío, si no que está repleto de esencia viva.
- nuestras experiencias internas, como está demostrado, influyen y modelan el mundo a través del espacio.

Realizar esto con la totalidad del ser, no solo imaginativamente, cambia la percepción de lo que somos.
El espacio no esta vacío. Estamos rodeados de una energía oscilante, viva y conciente. Max Planck, uno de los padres de la física cuántica, en 1944 la llamaba: “La Matriz” (Matrix). Nuestro cuerpo forma parte de esta matriz.

Este campo de energía consciente, que vibra de diferentes maneras, es la matriz de la materia.

Desde hace miles de años se sabe, y esto es realidad en muchas culturas alrededor del mundo, que podemos influir en este “campo” con nuestros pensamientos, sentimientos y emociones.

Según la tradición sánscrita ( también se explica en la medicina tradicional china), tenemos básicamente 7 centros de energía o Chakras, que son lugares de alquimia y transformación, que conectan los planos sutiles con el plano físico.

El pensamiento corresponde a los centros energéticos superiores (5º, 6º y 7º chakras). Estos tienen que ver con los procesos lógicos, la imaginación, el arte, la comunicación, etc.

Las emociones se generan en los niveles más viscerales, más primitivos. Son los 3 primeros chakras, Aquí se relacionan la sexualidad, los instintos, la adapatación al medio, la vinculación con el mundo físico.
Es la fuerza de la emoción la que dota de vida a los pensamientos.

Pero ambas fuerzas se juntan y se armonizan en el centro, el 4º chakra. El corazón.

El sentimiento es la unión del pensamiento y la emoción.

El corazón genera un campo electromagnético mucho más poderoso que el cerebro. Esto está probado.

Hay extensa evidencia de que la información que el cuerpo envía continuamente al cerebro no sólo juega un papel en la homeostasis, sino que en realidad además influye en las funciones cerebrales más especializadas, incluyendo la percepción, el conocimiento, y el procesamiento de las emociones.

En esencia, los mensajes que el cuerpo envía al cerebro afectan el cómo percibimos y respondemos al mundo que nos rodea, y además afectan el cómo nos sentimos.

Mientras que todos los órganos mayores se comunican con el cerebro, el corazón posee un enlace de comunicación especialmente fuerte.

Ahora se sabe que en realidad hay más vías nerviosas llevando información del corazón al cerebro que del cerebro al corazón.
Otro hecho importante es que, lejos de ser solo un bombeador, el corazón es en realidad un sofisticado centro de codificación y procesamiento de información. El sistema nervioso dentro del corazón, que contiene más de 40.000 neuronas, es altamente complejo.

Este campo electromagnético nos rodea y puede ser medido a varios metros de distancia del cuerpo. Más aún, la información dentro del campo del corazón cambia a medida que experimentamos diferentes emociones.

Cuando sonreímos y sentimos emociones positivas, mientras el ritmo del corazón se hace más regular y coherente , el campo electromagnético del corazón se vuelve correspondientemente más organizado.
El campo electromagnético de nuestro corazón es de hecho registrado fisiológicamente por otras personas a nuestro alrededor e incluso influye en la actividad de su cerebro.

Esto significa que el campo de nuestro corazón cambia dinámicamente con nuestras emociones y nuestros estados emocionales influyen en aquellos que nos rodean.

Entonces cuando elegimos sonreír y activar concientemente emociones positivas, el campo de nuestro corazón transmite electromagnéticamente esa información coherente y armoniosa a nuestro entorno, donde afecta a otras personas.

La investigación científica a probado además que los animales y las plantas, también son sensibles a y responden a la información contenida en estas señales electromagnéticas.

Mientras más personas en un determinado ambiente activan una sonrisa de corazón, con sentimientos de aprecio, gratitud, amor, o profundo interés, el efecto se hace aún más poderoso. En efecto, ¡estamos literalmente afectando nuestro entorno mientras sonreímos!

El cuerpo físico es el reflejo de algo que es no físico.

Los sentimientos influyen a nivel cuántico en la composición atómica de la materia.

Los pensamientos son importantes.

Un pensamiento positivo puede ser muy poderoso. El pensamiento es la imagen de la posibilidad cuántica.

En el reino de las posibilidades, todo existe ya. En el nivel cuántico todas las posibilidades existen superpuestas y con el pensamiento escogemos una de tantas.

Podemos identificarla y aislarla. Pero para poder insuflarle vida hace falta el sentimiento. Para que esa posibilidad cuántica se realice en la realidad cotidiana hay que agregarle el amor …o el miedo, los dos funcionan, aunque el miedo es menos poderoso y genera otros efectos adversos (también en el entorno).
No hace falta saberlo, es suficiente con sentirlo.

Por eso es muy importante la autoestima. Sin este ingrediente, podremos hacer afirmaciones positivas, pero no tendremos la energía suficiente para traerlas a la vida.
Sin el sentimiento serán solo ideas vacías.

Es una cuestión de claridad, de ser personal, de no dudar. De escuchar al corazón.

Entonces, este campo de potencialidad infinita o simplemente, la Matriz, es un puente entre el mundo interior y el exterior. Un espejo, que solo nos devuelve lo que le damos. Porque nosotros mismos lo estamos creando todo el tiempo con nuestros sentimientos. Querer o no querer algo, es lo mismo, igual lo atraemos.
Si tenemos miedo, eso que más tememos ocurrirá porque lo estamos atrayendo. Si sentimos enojo o frustración, todo el día estaremos peleando o entablando relaciones conflictivas con los demás, aunque concientemente deseemos lo opuesto.

¿Por qué tenemos la tendencia a interiorizar lo que no queremos y no lo contrario?
¿Y si apagáramos ese “ruido”, esa interferencia y nos focalizáramos verdaderamente en aquello que queremos? ¿Y si escogemos solamente lo que queremos?
¿Cómo sería la vida?

Muchos, creen que no es fácil, que están las obligaciones, los miedos, la familia, el trabajo, el dinero, las deudas, etc., y así la vida se hace complicada, infeliz, estrecha, se cae en la rutina, alimentando a diario las mentiras que uno se repite y acepta para que la vida sea coherente y no cambie.
¿Y si empezamos a elegir desde el corazón? ¿Que pasaría?

Estudiando el ADN se ha comprobado de qué manera el amor y el miedo lo modifican.
Las emociones, los sentimientos, los pensamientos, son vibraciones.

Mientras que la vibración del amor es de alta frecuencia, el miedo genera una onda lenta y amplia. ¿Cuál es la significación de esto?


EL ADN es como una antena que recibe y emite. Traduce y transcribe información y la convierte en materia, en proteínas que formarán estructuras, funciones, etc.

La alta frecuencia vibracional del amor, del afecto, del sentimiento positivo, hace que sus cadenas y nucleótidos vibren y se activen en mayor número, generando por lo tanto una realidad física mas amplia, más conciente, de mayor dimensión (además de todos los beneficios fisiológicos que se registran en todo el organismo).

El miedo al corresponderse con una vibración mas baja, por el contrario, desactiva a la molécula de ADN, la bloquea, hace que funcione al mínimo, con lo cual la realidad que se crea es limitada e insuficiente (incluso a nivel fisiológico), la antena capta y transmite poco y mal.

Generando los sentimientos adecuados podemos crear la vida que queremos e influir de manera positiva en el entorno. Se trata de escuchar a nuestro corazón, de permitirle que se exprese, que vibre con intensidad. Es una buena oportunidad para dejar de repetir los viejos programas parásitos, incluso los que fueron instalados por otros.

La puerta de la salud, la abundancia y la felicidad se abre desde el corazón.
Lo que nos conecta con todos los seres es la compasión.

La Matriz está hecha de amor universal.

jueves, 11 de junio de 2009

Cuántica: la física de las posibilidades


En su intento por explicar la materia y las fuerzas fundamentales del universo, la física, se topa con un inconveniente. Las teorías y modelos que explican el comportamiento de las partículas subatómicas, no se pueden unir, (de forma matemática, claro) con las teorías que explican la materia y el universo a escala grande, como lo hace la física clásica con las exactas y deterministas leyes de Newton: la gravedad, el movimiento, etc., o la física relativista de Einstein que explica el universo a grandísima escala con la teoría general de la relatividad. Ya aquí no son manzanas que caen de un árbol ni tampoco la fórmula del movimiento uniformemente acelerado de una bola, como en el mundo clásico, sino más bien estrellas, planetas, galaxias, agujeros negros, velocidades cercanas a la de la luz, etc.

La física cuántica estudia el comportamiento de la materia a escalas ínfimas. Se trata del mundo invisible y subyacente de las partículas elementales.

La física cuántica explica que la energía no se intercambia de forma continua, sino que en todo intercambio energético hay una cantidad mínima involucrada, es decir un cuanto (cuantización de la energía). De aquí deriva el nombre "cuántico".

Al ser imposible fijar a la vez la posición y el momento de una partícula, a nivel cuántico no se habla de trayectoria, concepto fundamental en mecánica clásica. En vez de eso, el movimiento de una partícula queda regido por una función matemática que asigna, a cada punto del espacio y a cada instante, la probabilidad de que la partícula descrita se halle en tal posición en ese instante.


A partir de esa función, o función de ondas, se extraen teóricamente todas las magnitudes del movimiento necesarias.
Es decir, la mecánica cuántica es una física probabilística y no determinista como lo es la física clásica. La mecánica cuántica es una física de las probabilidades. No puede saber con presición que es lo que hará esa partícula después (o antes), y si averiguamos su posición no podemos conocer su momento en el tiempo. Este principio de indeterminismo lo describió Werner Heisenberg y se conoce como "relación de indeterminación"

Algunos observables posibles sobre un sistema físico dado son la energía, posición, momento y momento angular.


A nivel cuántico no pueden asignarse valores definidos a estos observables, sino que se hacen predicciones sobre sus distribuciones de probabilidad.

Las propiedades ondulatorias de la materia son explicadas por la interferencia de las funciones de onda.
Estas funciones de onda pueden variar con el transcurso del tiempo.
Esta evolución es determinista si sobre el sistema no se realiza ninguna medida. Pero se produce el colapso de la función de onda cuando se realiza una medida sobre el sistema. El observador afecta el sistema observado. La onda de múltiples posibilidades colapsa, se vuelve una de todas esas posibilidades, se concreta en una partícula de experiencia. Sin observador no hay experiencia.
Resumiendo, a nivel cuántico, la materia puede comportarse como una onda o como una partícula.

Este fenómeno se conoce como dualidad onda-partícula. Y esta es una la de las principales características de la materia a nivel cuántico.
Otras de las características de este nivel microscópico es el llamado entrelazamiento cuántico.
Las propiedades físicas de objetos con un origen común, pueden ser correlacionadas en una amplitud tal que solo pueden ser descritos con precisión si nos referimos a ambos a la vez. Es decir, los objetos entrelazados comparten la información instantáneamente, aunque estén separados por distancias siderales. Lo que le ocurre a uno afecta al otro.

Si consideramos que el universo se inicio por la expansión de un pequeño punto, es lógico pensar que todos los objetos creados a partir de este punto, estén entrelazados, ya que comparten un origen común. También un ser humano es un ejemplo de este modelo universal. Comienza por una célula indiferenciada de la que derivan todas las demás. Esto hace obvio el hecho que nuestras células estén todas conectadas entre sí y a su vez con todo el universo, ya que somos creaciones de ese mismo universo.

La ciencia trata de estudiar y poder explotar el entrelazamiento para el procesamiento de la información y la construcción de nueva tecnología, pero se han dado cuenta de que es muy frágil y que se pierde con facilidad en el mundo macroscópico. Y esta fragilidad pone un límite muy claro a la aplicación práctica del entrelazamiento.

Otra de las características propias de este nivel es la superposición cuántica.

En el mundo cuántico los objetos se encuentran simultáneamente en varios lugares a la vez. Para describir estos objetos, la física recurre a la superposición de estados cuánticos: es una manera de decir que las partículas elementales existen en varios estados superpuestos al mismo tiempo.

El problema surge a la hora de explicar el proceso que reduce esos estados superpuestos al estado concreto que nuestros sentidos perciben en el universo cotidiano. Es evidente que en el nivel macrofísico los objetos se nos presentan en un estado concreto y no superpuesto. De hecho, en el mundo clásico y concreto de la "realidad" conocida, dos objetos no pueden ocupar el mismo espacio.

En 1935, Edward Schrödinger ideó un experimento imaginario para explicar la superposición cuántica y fué conocido como: el gato de Schrödinger.

Pero, ¿porqué no experimentamos la superposición en nuestro mundo cotidiano?.

La respuesta está en la llamada: "decoherencia".

Esta se basa en que los sistemas físicos no están aislados sino que interactúan con otros sistemas físicos, y esta interacción es la que provoca que pierdan los estados de superposición (mientras no interactúe es un sistema coherente, es decir, se encuentra en una indefinida superposición de estados).

De un estado "puro" pasan a un estado "mezclado".

Es esta pérdida de coherencia, esta mezcla, la que permite que un sistema cuántico lo podamos describir por medio de variables clásicas.

Como se ha visto, el observador y el instrumento de medición, ya en sí generan una perturbación y la pérdida de la coherencia en el sistema físico observado.

Pero hay otro factor: el medio ambiente.

La decoherencia es la consecuencia inevitable del enredo incontrolable que tienen todos los sistemas físicos con su ambiente.

El enredo o entrelazamiento quiere decir que la realidad no puede estar localizada en el espacio y en el tiempo. Al estar inevitablemente entrelazados, los estados cuánticos son no-locales y por eso no pueden ser observados ni localizados.
Es a causa de la decoherencia que el mundo "clásico" se vuelve sólido y predecible. De esta forma podemos experimentar la realidad como lo hacemos.