domingo, 24 de junio de 2018

¿Por qué enfermamos?

por el Dr. Mariano Giacobone

Primeramente debemos comprender que es la salud.
Se puede decir que la salud es el estado de bienestar de una persona, en la que todos sus niveles se encuentran en armonía: espíritu, emociones y cuerpo físico, la sangre y la energía fluyendo en forma libre y abundante y la mente calma.
O sea, es  la condición normal de todo ser vivo.

La enfermedad representa una alteración de esta normalidad, lo que conduce también a una pérdida del equilibrio del organismo, de sus medios de regulación y también con su entorno.



En este punto hay que aclarar que lo que conocemos como enfermedad no es tal. Es más conveniente hablar de “modelos de desequilibrio”, donde cada persona presenta una particularidad, que es la de su organismo reaccionando y adaptándose a condiciones cambiantes de su medio externo o interno. Más adelante veremos esto en detalle.

“No hay enfermedades sino enfermos”. Hipócrates

Ante cualquier duda “no” consulte a su médico.

Estas palabras pueden resultar chocantes, pero si te detienes a pensar (o mejor sentir) y observas el fenómeno, comprenderás que es una reacción de tu cuerpo. Debes aprender a dejarlo tranquilo (y también a curarte), cada célula sabe que hacer, en todo caso puedes acompañar el proceso con reposo, dieta y medicinas naturales, como las plantas medicinales. 
Verás que ganas en salud y tranquilidad y seguramente tu cuerpo-mente se ha fortalecido y purificado.

El concepto de un “enemigo” que pone en peligro nuestra vida proviene de nuestra herencia cultural, originada hace siglos, donde la enfermedad era atribuida al demonio y al haber “perdido” la gracia de Dios, entonces se curaba con pócimas, exorcismos, sangrados, supersticiones y algunos terminaban en la hoguera.


Luego, con el advenimiento del microscopio, ya el enemigo tomo forma de microbio y la tecnología fue reemplazando a la religión. Comenzó la era de las disecciones, las vacunas y otros métodos novedosos para erradicar cualquier agente maligno e indeseable. El conocimiento de la anatomía aumentó. La cirugía se fue perfeccionando durante las guerras (reparaciones, amputaciones, etc…) y las autopsias.


Esa misma mentalidad acompaña a muchos cirujanos hoy en día.
El cáncer comenzó a fagocitar a la sociedad.
Las enfermedades como el SIDA, esclerosis múltiple, diabetes, Alzheimer, trastornos de la personalidad, etc, pasaron a ser maldiciones de la sociedad moderna. Y para cada una de ellas, pese a los supuestos avances científicos, solo hay paliativos químicos, tóxicos o quirúrgicos, que en realidad tienen tantos efectos adversos que empeoran cada vez más el estado psicofísico y la calidad de vida de la mayoría de la población.


En la actualidad la industria Farmacéutica tomó el control de la situación. Ya no importa comprender la causa, solo el síntoma cuenta (y obviamente, vender medicamentos y tratamientos).
La medicina se volvió sintomática y los médicos simples administradores de medicamentos, o sea, en su mayor parte: empleados de los laboratorios y de las grandes empresas farmacéuticas. 
Los antibióticos, analgésicos y tranquilizantes pasaron a formar parte del arsenal médico y de la vida cotidiana de las personas. 
Las vacunas se convirtieron en las “protectoras” de la especie humana.
Y así de a poco se ha ido perdiendo el “arte” de curar y la noción de medicina preventiva, es decir, el fomento de la salud y la vitalidad para no enfermar.

Los métodos de diagnóstico se han ido incrementando exponencialmente y como consecuencia los médicos fueron perdiendo capacidad para diagnosticar y saber en profundidad que es lo que le pasa al paciente. El "ojo" clínico ya es casi una antigüedad.
O quizás es al revés, y hay tantos exámenes "complementarios" porque los médicos son incapaces o tiene miedo de diagnosticar con certeza.
Como sea, en la actualidad, el médico dispone por una parte, de técnicos que le dicen que tiene su paciente (en base a datos de laboratorio o imágenes) y por la otra, de laboratorios farmacéuticos que le indican que debe tomar el paciente.



Tampoco es culpa del profesional. Las universidades entrenan médicos para que sirvan al sistema de salud, un sistema regido por intereses egoístas e ignorancia.
Lo que si es responsabilidad del médico, es abrir su mente a nuevas ideas, nuevos conocimientos. Abrir su corazón al sufrimiento de los demás y mejorar sus capacidades para entender lo que sucede en el cuerpo y en la mente. Y no solo lucrar con la enfermedad y con el miedo de los demás.

Muchos no son conscientes del poder de la palabra y con un diagnóstico (generalmente erróneo), con un pronóstico (también erróneo) y con un tratamiento agresivo o invasivo (y erróneo) terminan enfermando aún más a las personas, sin respetar la capacidad curativa del organismo. En muchos casos, además, finaliza con el abandono o la muerte del paciente.

El cáncer es un ejemplo de esto, pero también hay otros, como las llamadas "enfermedades autoinmunes", o la diabetes, que son etiquetadas de incurables y por lo tanto el paciente ya tiene su sentencia y su tratamiento de por vida.

Incluso el embarazo y el parto se han convertido en un acto (y una especialidad) de la medicina, y en muchos casos algo que es normal y natural en los seres humanos, desde hace miles de generaciones, se convierte en una enfermedad o en un embarazo de "riesgo", y si bien es verdad que hay ocasiones en las que la intervención del médico es necesaria, muchísimas otras se complica por la intervención de este.
Por otra parte las mujeres son las únicas hembras en la naturaleza que tienen sus crías en posición acostada y en un ambiente ajeno. Y esto es únicamente para comodidad del profesional. Esta claro que esta posición antinatural, lejos de ayudar a la madre, favorece la aparición de complicaciones y la innecesariamente alta tasa de cesáreas. 
Otro "logro" de la medicina.



Esta manera errónea de pensar, es “vieja” y dogmática. Es un paradigma que afortunadamente va cambiando, aunque muy lentamente. Pero las nuevas generaciones comienzan a pensar e intuir de otra forma, más amplia, más inteligente, más compasiva y por supuesto más natural.

"Los cambios de paradigma en la Ciencia se dan, no porque los que detentan un modelo cambien de opinión o se convenzan de una nueva idea, si no porque gradualmente estos van muriendo y las nuevas generaciones acogen esta nueva forma de pensar y tienen confianza en ella". Max Planck

Está claro que ante una emergencia, un accidente o una eventualidad donde se impone la presencia del médico, no hay que dudar ni perder el tiempo o improvisar. De lo que estamos hablando es de la mayoría de los trastornos o desequilibrios que padecemos comúnmente en la vida cotidiana.

Ese mito llamado enfermedad

Veamos con más detalles eso que llamamos “enfermedad”.
Nuestro cuerpo posee un sistema de defensa o protección organizado en varios niveles, desde campos sutiles de energía e información hasta complejos y sofisticados mecanismos inmunológicos mediados por células, anticuerpos, proteínas y otras sustancias. Estos mecanismos de regulación son muy eficaces y permiten al organismo adaptarse a los cambios y protegerse de cualquier "patógeno". Cuando por alguna de las causas citadas a continuación se pierde el equilibrio, el organismo reacciona de acuerdo a la naturaleza del fenómeno.

En el ser humano hay tres tipos de factores que causan enfermedades, o más bien desequilibrios, estos son:
-Factores internos
-Factores externos
-Forma de vida y hábitos

Existen otro tipo de eventualidades que pueden alterar la salud como son los accidentes, las intoxicaciones o las picaduras o mordeduras de animales (inoculación de venenos o tóxicos).

Los factores internos son principalmente las emociones como la ira, la tristeza, la preocupación, el miedo o la manía. Hay excesos como el pánico o la depresión que dependen también del estado energético de la persona. 
También se incluye la actividad mental del individuo. Por supuesto estas son condiciones que deben prolongarse en el tiempo para afectar la salud, o quizás un shock emocional fuerte: pérdida de un ser querido, del trabajo, un diagnóstico médico fatal, mal ambiente laboral o de estudio, etc.
La mente y las emociones impactan directamente en el cuerpo físico y también son un reflejo del estado de este.

Los factores externos, son los agentes climáticos que en exceso invaden el cuerpo, como el frío, la humedad, el viento, la sequedad o el calor.
También la exposición constante a radiaciones electromagnéticas anómalas y perjudiciales: teléfonos celulares y otros dispositivos, WiFi, etc.

La forma de vida se refiere al estrés laboral, la vida nocturna, el sedentarismo y la falta de ejercicios, la manera de alimentarse y de respirar.
Los hábitos perjudiciales son todas las adicciones físicas, químicas y emocionales: tabaco, drogas, alcohol (en exceso), estimulantes, medicamentos y relaciones tóxicas (pareja, familia).

Cuando el organismo se expone a cualquiera de estos factores o condiciones adversas, reacciona. El encargado de gestionar esta respuesta es el sistema nervioso autónomo o neurovegetativo, que está dividido en dos ramas, de naturaleza opuesta: la rama simpática, encargada de la acción y la rama parasimpática, encargada de la reacción.

Las dos fases

La fase activa

La rama simpática utiliza a la adrenalina y otros mediadores químicos para generar efectos orgánicos que ayuden al cuerpo a adaptarse a la situación: lucha o huída. Estos efectos son: taquicardia, broncodilatación, excitación psíquica, midriasis, disminución de la sensibilidad al dolor, cierre de esfínteres y disminución de la actividad visceral, aumento de la irrigación muscular y la actividad de las suprarrenales. Favorece la actividad física y la vigilia.

La fase reactiva

Pasada la fase de agresión, el cuerpo reacciona mediante la otra rama del sistema autónomo: la rama parasimpática, que es la que se encarga de mantener al organismo en situaciones normales y se ocupa de los procesos de regeneración, nutrición y reproducción. Utiliza la acetilcolina como mediador químico. Promueve la digestión y la secreción de enzimas y hormonas, disminuye la actividad del corazón y del aparato respiratorio, provoca miosis, incrementa la actividad de los riñones y disminuye la de las glándulas suprarrenales. Favorece la reparación y el sueño. Es por esto que luego de comer bien, nos da ganas de echar una “siestita”.

La mayoría de los signos y síntomas aparecen en la etapa de regeneración, que tiene una fase exudativa, donde pueden aparecer tumores, quistes, acumulaciones de tejido (hiperplasias e hipertrofias), fenómenos de cicatrización y reparación. 
En este período puede haber un incremento de la actividad de ciertas gérmenes (bacterias y hongos) cuyo rol no es comprendido por la medicina moderna y se lo considera como infecciones que hay que erradicar, pero en realidad esta hiperactividad es reactiva y pasajera y su papel sería mas bien el de limpieza y fagocitosis del tejido que no sirve. 
Es evidente que el cuerpo tiene sus propios mecanismos de adaptación, producto de su evolución a lo largo de millones de años.

Es en esta fase donde ocurren diversos fenómenos como el dolor, inflamaciones, reacciones “alérgicas”fatiga, hinchazones e incluso disfunciones en ciertos órganos (ya que la energía se está utilizando con fines de reparación). Puede haber fenómenos como vómitos, diarrea, tos con expectoraciones, fiebre, etc., que muchas veces son mal interpretados y tratados como enfermedades, cuando en realidad son mecanismos de depuración del cuerpo.
Aquí es cuando la mayoría de las personas acuden al médico y este, en general, solo toma en cuenta lo que ve (o lo que le dicen que hay) y en base a este juicio parcial, trata de meter estos síntomas en un cuadro etiquetado como enfermedad con nombre y apellido.
Un protocolo basado en el miedo y el desconocimiento.

Luego solo falta el acuerdo y la creencia del paciente, y el trabajo está hecho. Ya eres el flamante poseedor de una enfermedad que debe ser tratada según las normas establecidas, o sea, ataque al enemigo!! Por favor,sáqueme esta enfermedad!!! Lo más rápido posible porque debo seguir trabajando y además no quiero sufrir!!
Y el proceso natural que estaba realizando tu cuerpo para adaptarse y curarse, según su diseño y la información ancestral contenida en sus células, se va al tacho, y en muchos casos se vuelve crónico…genial, gracias Doc!

Y hay otro punto fundamental, nuestro cuerpo es inteligente, dotado de conciencia y memoria, conectado con la fuente universal de energía e información, sabe y aprende como sanar y adaptarse a los cambios. A veces estos pueden ser drásticos o fuertes y no le dan tiempo o exceden su capacidad, o tal vez la reacción es exagerada, y es aquí donde entra en juego la verdadera medicina, que debe armonizarse con los procesos naturales, no es necesario acudir a métodos agresivos o tóxicos, porque estos tarde o temprano, deterioran la vitalidad y la capacidad curativa y como consecuencia la calidad de vida.

Aprender de la naturaleza es fundamental, porque nosotros somos ella misma.

Opta siempre por formas de sanación naturales y tradicionales.
Mantén tu mente calma, Cultiva la alegría y el amor incondicional.
La confianza en si mismo es la base. No hay que tener miedo.

DI NO A LA VACUNACIÓN.


Cuida tu mente y tu cuerpo, con buena información, ejercicios y alimentación natural.
Practica meditación. Camina libre sobre esta vasta y generosa tierra.

Y entonces no tendrás necesidad de visitar al médico ni vestirte de enfermo ni de víctima y tu vida ganará en calidad y felicidad.

Es un hecho.

Recuerda: "La salud depende de la alegría de vivir"

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viernes, 8 de junio de 2018

La sustancia del universo


El universo es luz

El Universo creado por Dios, o la Conciencia Creadora, se funda en el amor y está hecho con luz.

Todo creador ama a su creación por más espectacular o ínfima que esta sea. Desde esta perspectiva cada creación ocupa su lugar y tiene su propósito.
Esto es importante asimilarlo porque es la evidencia de que vivimos en un universo consciente, pleno de abundancia y luminoso, que protege a sus creaciones y que busca aprender extendiendo su conciencia a cada una de ellas.


Lo que abunda es la luz y todo está hecho con ella.

Cada uno es como es y ocupa el lugar que ocupa por algún propósito. Somos luz y somos conciencia pura.
  
El gran Espíritu, que es Dios, es luz y es amor

Esta no es una afirmación new age, simplona y convencional, ni tampoco una revelación religiosa.

El principio fundamental del amor es el deseo de dar

Toda la naturaleza da sin pedir nada a cambio ni exigir lo que sea. La tierra es generosa y da. El sol es generoso y da. El universo se expande para poder dar y hacer experiencias. Inevitablemente se contrae para cargarse (polarizándose) y poder volver a dar expandiéndose.

Consideremos que al dar simplemente estamos devolviendo lo que nos fue dado en algún momento. Tomamos y lo devolvemos.

La respiración es un buen ejemplo. Cuando exhalamos damos, cuando inspiramos tomamos energía información para luego exhalar y devolver lo tomado, pero mezclado con nuestras experiencias y energía.
Así aprende el universo.

Nuestro cuerpo físico también es un instrumento del espíritu y vehículo de experiencias, cumple su ciclo vital y hay que devolverlo, la naturaleza se encarga de reciclarlo, pero la energía y la información inscriptas en él no se pierden, (cuanto más coherente y organizada se encuentre esta información, se mantendrá de esta forma para ser reciclada en otro cuerpo y continuar su aprendizaje).

Esta es la forma que tiene el Creador de explorarse a si mismo a través de sus creaciones. La memoria es la clave.

Dios da amor al extender su Luz

La luz que se mueve es su pensamiento, o sea, su Mente en movimiento.
El amor del Creador es un espejo que refleja la luz de sus dones y su entrega, volviendo a dar una y otra vez eternamente.


Un espejo luminoso que refleja su amor reproduciéndolo interminablemente y en todas las direcciones hasta el infinito.


El universo es tan abundante como lo es el amor del Creador por su creación

La ley del amor es el intercambio rítmico y balanceado entre todos los dones y toda la creación.
El símbolo de este amor es la onda de luz que va y viene, transportando energía e información, dando y volviendo a dar rítmica y equilibradamente.


Este es un universo de onda, dual y de naturaleza eléctrica, que intercambia luz reflejándola en planos de curvatura cero, creando la ilusión de forma, movimiento y profundidad.
El espacio reflejado entre estos planos crea la ilusión de volumen y de que las cosas existen en su interior, pero en realidad es el espacio donde se proyecta la luz que crea la realidad, los sentidos y la conciencia del observador hacen el resto.


Las únicas formas puras que elabora la naturaleza son el cubo y la esfera, todas las otras formas son secciones y múltiplos de estas dos. 


Los planos de curvatura cero limitan y reflejan el movimiento de la luz en su interior, la luz no puede pasar más allá de estos planos y se refleja formando esferas y espirales, interfiriendo entre si creando de esta manera todas las formas.


El cubo contiene, controla, brinda límites.
La esfera genera, es movimiento y transformación.

El amor de Dios está en todas partes; su Luz está en todas partes. No hay nada más que bien belleza en el universo omnisciente del Creador. El mal, la fealdad y el pecado son productos del pensamiento humano.

Vivimos en un universo de abundancia, la carencia es un defecto de la mente humana.
Si bien es cierto que al observar la naturaleza, vemos inundaciones, sequías, catástrofes, hambre y muerte, no hay que perder de vista el cuadro completo. 
El universo es equilibrio y se equilibra a si mismo. Por otra parte hay que considerar al planeta como un organismo vivo que se equilibra a si mismo y además la actividad humana desmedida y desequilibrada genera efectos indeseables en este organismo.

El movimiento creador funciona así:
Dios (o la conciencia creadora) extiende su amor, su poder y su conocimiento en forma radial, desde un punto cero de quietud (equilibrio) a otros puntos cero, de acuerdo a la medida de su deseo para dar forma a su imaginación.

La idea es lo primero.
La idea surge del sueño del creador, que es su vívida imaginación.

Eres lo que sueñas

El deseo de materializar la idea pone en movimiento la energía que se concentrará, de acuerdo a la intensidad del deseo, cristalizándose en múltiples y variadas formas y colores, creando así a partir de la unidad y con simple luz este universo eterno de formas complejas y cambiantes.


La intensidad del deseo extendido desde puntos cero de reposo a otros puntos cero de reposo determina la dimensión del deseo.

Eres hijo del deseo

Cuanto más grande y compleja es la idea mayor será la complejidad del deseo y la energía empleada para realizarlo.
El deseo extendido radialmente crea la ilusión de luz en movimiento.

De esta manera se hace posible la multiplicación y la división aparente del equilibrio universal en las presiones eléctricas opuestas de la gravitación y la radiación, las cuales conforman la dinámica esencial de intercambio de este universo dual de formas en movimiento.


 La imaginación del Creador

Vivimos en un universo imaginado, que está vivo y consciente, aclarando que vida y conciencia son sinónimas.
Es evidente, hay vida por todas partes, brotando a cada instante, apareciendo y desapareciendo para luego volver a aparecer, en un ciclo eterno.

Donde hay conciencia hay vida.
Donde hay vida hay conciencia.

Cada ser vivo es una expresión de la conciencia única.
Esta conciencia es la mente del Creador y cada forma que aparece es una manifestación vibrante de su imaginación, incluido el universo (todos los universos) y todo lo que existe.

La única sustancia del universo es la mente

Cada partícula, cada fenómeno, cada ser viviente que aparece, no es más que el deseo de la Mente única de plasmar una idea.
La idea es lo primero, luego el deseo de realizarla genera un movimiento que divide esta idea en 2 direcciones contrarias, esto crea la separación de cargas o polaridades que da las características a este universo de opuestos complementarios, que invierte la dirección de su flujo constantemente.

Ningún efecto podría producirse sin que haya otro efecto igual y opuesto que actúe con él simultáneamente.
La materia es movimiento y todo lo que se mueve está cargado. La materia es en realidad cargas en movimiento,  o sea electricidad.

El universo manifestado es eléctrico y la electricidad funciona con dos polos que se mueven en direcciones opuestas, por esto es posible el movimiento y efectuar un “trabajo”.

Opuestos que trabajan juntos y fluyen rítmicamente


Uno le cede el lugar al otro alternativamente. Como dos leñadores con una sierra doble, el avance de uno depende del retroceso del otro. Se invierte la polaridad continuamente. Uno se vacía en el otro.

Tomemos como ejemplo los dos extremos de un pistón que tiran y empujan en direcciones opuestas, contrayendo y expandiendo en forma secuencial. Esta dinámica alternante es la que causa el movimiento y el flujo de energía e información, al igual que el pistón de una bomba de agua, simultáneamente un lado empuja hacia la compresión (palanca abajo) y el otro realiza el movimiento opuesto tirando hacia la expansión, fluyendo así el líquido.


El universo entero es una bomba gigante, el pistón de esta bomba produce el latido y la expansión-contracción responsable del movimiento y la vida.
La condición de expansión, es igual y opuesta a la de contracción.


La expansión es radiación.
La contracción es gravedad.


Ambas son fuerzas opuestas y complementarias. Una no existe sin que la otra exista simultáneamente.

Una se vacía en la otra.

Cada punto en el universo es un centro gravitatorio que cambia su potencial constantemente


-La generación de materia busca las zonas de mayor presión
-La radiación de materia busca zonas de menor presión


Nuestro universo de ondas eléctricas está dividido en campos donde interactúan las cargas. Cada campo de onda está dividido igualmente por la contracción de la gravedad y la expansión de la radiación.

El potencial de los “sólidos” en un determinado campo de onda es igualmente compensado por el potencial del “espacio” que los rodea.

La materia tiene su potencial en la presión mientras que el espacio en su volumen, por eso hay muchísimo más espacio que materia, pero ambos son equivalentes.

Cada campo de onda es como una batería eléctrica que continuamente se carga con la fuerza centrípeta polarizante e integradora de la gravedad, y se descarga con la fuerza centrífuga despolarizante y desintegradora de la radiación.

Ambas tendencias constituyen el principio cósmico fundamental de aparición y desaparición que está presente en cada creación, por más insignificante que esta pueda parecer.
Juntas conforman la secuencia eléctrica de acción-reacción sin la cual el universo no podría manifestarse.

La mente del Creador es el punto de apoyo a partir del cual se origina el movimiento. Es el punto cero. Equilibrio y quietud.

El deseo en su Mente de expresar o manifestar una idea genera una separación de cargas, opuestas y complementarias, desde un punto de reposo a otro, extendiéndose en el espacio, creando los límites de la realidad tridimensional, dentro de la cual se proyectan las imágenes del film de la vida. Luz, sonido, formas y colores en movimiento.

Este movimiento es polarizado y su potencial es proporcional a la intensidad del deseo.
Esta intensidad genera tensiones, cuanto más se aleje el deseo de su punto de equilibrio, mayor será la tensión y el desequilibrio y mayor será la necesidad de recuperar el equilibrio, es decir, la vuelta al reposo.


Como un elástico que aumenta la tensión al estirarse y la disminuye cuando se afloja. Cuanto más se estire más tensión generará. Cuanto más se aleje de su punto de origen o punto de reposo, mayor será la tensión y la necesidad de volver a cero.
La energía que se emplea en estirarlo es equivalente a la que se libera al aflojarlo.

Las tensiones generadas por nuestras ilusiones liberan una energía proporcional (bajo la forma de luz y conocimiento) al ser anuladas.
Cuando resuelves tus miedos y preocupaciones, cuando comprendes la raíz de tu sufrimiento, cesan las tensiones y la energía que se utilizaba para alimentar esos “fantasmas” es reutilizada por tu cuerpo manifestándose como salud y felicidad.
Es simplemente el retorno a la condición de equilibrio.
Esto es lo que se llama iluminación.

La mente mueve la energía, bajo la forma de electricidad y esta se condensa o cristaliza dando la apariencia de materia sólida, pero es un engaño de nuestros sentidos, en realidad la materia vibra, es movimiento, es electricidad.

La electricidad es la única fuerza que Dios utiliza para crear el universo

Las únicas herramientas de las que se sirve son dos pares de vórtices en espiral, opuestos  pero complementarios.


Un par se reúne en la amplitud de onda del vértice de la espiral para crear esferas de materia en movimiento y el otro par opuesto se reúne sobre el eje de la onda en la base del cono de la espiral para vaciar toda la materia, cancelando el movimiento.
Estos pares opuestos de vórtices eléctricos son las unidades fundamentales con las que se construye toda la materia.

Juntos forman las ondas eléctricas de movimiento que crean las diferentes condiciones de potencial y presión necesarias para producir la variedad de elementos, diversos en apariencia, de toda la materia visible e invisible.


La electricidad está dividida en dos fuerzas iguales y opuestas que se rechazan una a la otra para construir este universo polarizado. Cuando ya no pueden separase más, la tensión deja paso a la otra parte del ciclo invirtiendo la polaridad y anulando toda oposición. Así se produce el latido del universo y el ciclo eterno de la aparición y desaparición.
Original de W. Russell

El magnetismo es el complemento de la electricidad. Si la electricidad hace el trabajo, el magnetismo representa el reposo. La electricidad es el deseo de movimiento, acción y desequilibrio, mientras que el magnetismo es simplemente el deseo de recuperar el equilibrio, es la vuelta al reposo. Las cargas que estaban separadas buscan volver a unirse para luego volver a separarse y generar movimiento y polarización en una secuencia sin fin.


La electricidad genera
El magnetismo controla

Y aunque en la Creación hay multiplicidad y variedad de formas, colores, sonidos y movimiento, el universo entero está hecho con la misma sustancia.

La única sustancia del universo es la conciencia, pura y luminosa.

Un viejo maestro Zen enseñaba: "El universo entero es una perla brillante, incluso la caverna oscura donde habita el demonio de la montaña negra".


Fuera de la mente del Creador no existe nada 

Eres su sueño y su imaginación y por eso es que puedes soñar e imaginar tu vida y tu realidad. Quizás no te diste cuenta con la totalidad de tu ser, pero eso es precisamente lo que haces todo el tiempo. Todos somos soñadores fulltime, solo que muy pocos eligen su propio sueño.