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miércoles, 3 de octubre de 2018

El sueño de la vida


English version at bottom


La vida es un sueño y la principal función de la mente es soñar.
Todo lo que percibes es parte de ese sueño, incluso mientras estás leyendo estas líneas, estás soñando. Sueñas con el cerebro despierto.

La mente no deja nunca de soñar, está siempre activa, y este movimiento es la actividad de la conciencia única e infinita que se manifiesta precisamente soñando. Cuando este movimiento encuentra su equilibrio, la conciencia se despierta, comprende su propia naturaleza y la naturaleza de la realidad creada, que es su sueño.

Soñamos despiertos y soñamos dormidos.

Las leyes del mundo de la vigilia, son diferentes que cuando dormimos.
Cuando el cerebro esta despierto hay un marco material de referencia, es el mundo físico tridimensional que se mueve saltando de momento en momento y el cerebro une estos momentos creando la ilusión de una continuidad, de una línea que va desde un pasado hasta un futuro.  A esto se le llama duración y sería la 4ª dimensión de nuestra realidad física de la vigilia, es decir, la vida ordinaria.

Sin embargo, cada percepción, cada momento, son como fotogramas.
El movimiento de la mente y la luz hacen el resto, y así se proyecta el sueño o la realidad ilusoria. Los objetos y los seres reflejan esta luz y le dan forma al holograma que crea nuestra realidad cotidiana.


En el momento de dormir, cuando el cerebro apaga sus luces, la realidad cambia, es el mundo de los sueños. Aquí no hay un marco físico de referencia, el proyector de la realidad física 3D esta momentáneamente apagado (aunque no completamente).

Los seres humanos soñamos todo el tiempo y este sueño se transmite de generación en generación. Es el sueño de la sociedad, que es un sueño colectivo hecho de miles de millones de sueños individuales, los cuales se unen formando el sueño de la familia, de la comunidad, del país, del planeta. Este sueño mayor incluye todas las leyes y reglas de la sociedad, su lenguaje, su cultura, sus religiones, su ciencia, su manera de percibir la realidad, sus escuelas y gobiernos.

Somos soñadores

Cada uno nace con la capacidad de soñar. Los adultos que nos preceden nos enseñaron a soñar el sueño de la sociedad. Este sueño externo tiene tantas reglas, que ya desde la cuna comienzan a captar la atención de los niños a fin de introducir estas reglas en su mente. Nuestros padres, la escuela, la televisión, las redes sociales y la religión nos enseñaron como debemos soñar este sueño externo, captando nuestra atención.

La atención es la capacidad de discernir y centrarnos en aquello que queremos percibir. Es como un filtro. El cerebro percibe millones de estímulos simultáneamente, pero utilizamos nuestra atención para retener en el primer plano de nuestra mente lo que necesitamos o nos interesa. Los adultos captan la atención de los niños y por medio de las creencias y la repetición, introducen información en sus mentes. Así es como aprendimos todo lo que sabemos y perpetuamos el sueño de la sociedad.

Luego a fuerza de captar su atención, los niños aprenden a captar la atención de los demás,  esto con el tiempo se va convirtiendo en una necesidad, y esta necesidad de atención acaba volviéndose competitiva. Los niños compiten por la atención de sus padres, de sus maestros, de sus amigos. Más tarde, ya de adultos, para la gran mayoría esta necesidad continúa.

Así, el sueño externo capta nuestra atención y nos mantiene prisioneros durante toda la vida. Y esto es gracias a los acuerdos que hemos hecho. El lenguaje es el vehículo de estos acuerdos.
El lenguaje es el código que utilizamos en nuestro sueño externo para comprendernos y comunicarnos.

Cada letra, cada palabra, cada oración, es un acuerdo. Las cosas tienen nombre: papá, mamá, dios, casa, auto, bueno, malo, azul, alto. Por ejemplo, la palabra bueno es un acuerdo que comprendemos. Una vez que comprendemos los símbolos, es decir, entendemos el código, nuestra atención queda atrapada y la energía se transfiere de una persona a otra.

Es el sueño del cerebro izquierdo. La sociedad moderna esta atrapada en el sistema de símbolos y valores que controla ese hemisferio cerebral. Que es el lado masculino, competitivo, racional, es el que separa para comprender y establece categorías. De hecho, el centro del lenguaje articulado en la corteza cerebral (área de Brocca) se encuentra en la mayoría de las personas del lado izquierdo.



No escogiste tu lengua, ni tu religión ni tus valores morales: ya estaban ahí antes de que nacieras.
Cuando somos niños no podemos elegir que cosas creer y cuales no. Nuestro sistema de creencias ya viene con nuestro nacimiento, no tenemos que hacer nada, ya nos dicen que hacer y que creer.
Nunca escogimos ni el más insignificante de estos acuerdos. Ni siquiera elegimos nuestro propio nombre, y este, como el apellido, muchas veces viene con su propio karma incluido.
De niños no tuvimos la oportunidad de escoger nuestras creencias, pero estuvimos de acuerdo con la información que otros seres humanos nos transmitieron acerca del sueño de la sociedad.

La única forma de almacenar información es mediante el acuerdo

El sueño externo capta nuestra atención, pero si no estamos de acuerdo, no almacenaremos esa información. También es una cuestión afectiva y de identificación.
La memoria y el aprendizaje se relacionan con el cerebro emocional (sistema límbico).
Tan pronto como estamos de acuerdo con algo, comenzamos a creer en ello, y a eso lo llamamos “tener fe”. Tener fe es creer incondicionalmente en algo exterior a uno mismo. O sea, es una fe ciega.

Así es como aprendimos cuando éramos niños. Los niños creen todo lo que dicen los adultos.
Estábamos de acuerdo con ellos, y nuestra fe en ellos era tan fuerte, que el sistema de creencias que se nos había transmitido controlaba totalmente el sueño de nuestra vida. No escogimos estas creencias, y aunque quizá intentamos rebelarnos contra ellas, no éramos lo bastante fuertes para que nuestra rebelión triunfase.


El resultado es que nos rendimos a las creencias mediante nuestro acuerdo. Por ignorancia, por miedo o por comodidad, o un poco de todas juntas.
A este proceso podemos llamarlo: “la domesticación del ser humano”.
Y es a través de esta domesticación que aprendemos a soñar y a vivir.

En la domesticación humana, la información del sueño externo se transfiere al sueño interno y crea todo nuestro sistema de creencias y la imagen que tenemos de nosotros mismos.
Este sueño externo crea un molde, podemos llamarlo el molde del ser humano. Este molde esta hecho de conceptos, categorías, reglas y patrones de comportamiento de lo que constituye un ser humano. Ni bien nacemos nos meten en ese molde y somos modelados para poder participar y continuar perpetuando el sueño de la sociedad.
Luego aprendemos a juzgar. Cada uno se juzga a si mismo de acuerdo a estas reglas y conceptos aprendidos, y luego por extensión, juzgamos a los demás, por consiguiente también somos juzgados por los otros. Esto aumenta la brecha y el sentimiento de separación entre los seres humanos.

La adaptación al sueño externo se basa en el sistema de defensa: lucha y huida, y esto se corresponde incluso con un diseño neuroquímico determinado, producto de la programación.

El proceso de domesticación nos enseña a funcionar con el premio y el castigo. Al igual que se entrena y domestica a los animales. Este método que usamos con los animales es el mismo que se utiliza en los niños. Si te portas bien: premio. Si te portas mal: castigo. Si haces lo que se te dice: premio, si no: castigo.

En el colegio se implementa la misma metodología, mediante los exámenes y evaluaciones, las calificaciones, la disciplina…Si memorizas los datos que te dan y luego lo repites con éxito, eres un buen alumno, no importa si aprendiste o si lo hiciste como un loro o si dentro de un tiempo olvidas toda esa información irrelevante, igual tendrás tu premio. Si no lo logras, eres un mal alumno, o más o menos, depende. Y vas creciendo con la idea de que no eres tan bueno como los otros. Incluso algunos son castigados en sus casas por no cumplir con lo que se espera de ellos. 
Esta es la parte mala del sueño. Bad dream.

Y como todos los niños quieren ser premiados, o por lo menos aceptados, van creciendo haciendo lo que quieren los otros y lo que se espera de ellos, ya que obviamente nadie quiere ser castigado, ni rechazado.
Y así, casi sin darnos cuenta, empezamos a fingir que éramos lo que no éramos, para evitar el castigo y ser aceptados. Es más seguro ser y hacer lo que te dicen que seas o que hagas, después de todo para eso fuimos domesticados.
Y aunque a cierta edad comenzamos a rebelarnos contra los adultos y sus ideas, y queríamos defender nuestra libertad y nuestras convicciones, no éramos lo bastante fuertes ni independientes como para ganar. Después de un tiempo la rebelión comienza a extinguirse por falta de autoconfianza y tapada con capas de nuevas obligaciones y deberes, que nos impone el sueño de la sociedad.

En el proceso de domesticación se van perdiendo todas las tendencias y habilidades naturales. La intuición, la imaginación, la capacidad de soñar, la creatividad, el genio.

La domesticación es tan poderosa que, en un determinado momento de nuestra vida, ya no necesitamos que nadie nos domestique. Estamos tan bien amaestrados que somos nuestro propio amaestrador.
La mayoría de los seres humanos son como animales autodomesticados, que se someten a si mismos sin protestar. Vuelven al corral por sus propios medios y algunos ni siquiera salen de el.

En esta etapa nos domesticamos a nosotros mismos según el sistema de creencias que nos inculcaron y utilizando el mismo sistema de castigo y recompensa, que además presenta las variantes de culpa y preocupación. De esta forma, la víctima y el juez se juntan en una misma persona, alternando su protagonismo.

¿Cómo hacer entonces para despertar y liberarse de la vieja programación?

Ir contra las propias creencias no es nada fácil. La mente ordinaria se opone a cualquier pérdida de coherencia en su funcionamiento habitual, así que es probable que comience a generar pensamientos y sentimientos que impidan cualquier transformación y obstaculicen el proceso de cambio.
Para poder modificar esto hace falta un plus de energía y coraje.

Lo primero es el deseo. El deseo de cambiar, de experimentar nuevas cosas, nuevos puntos de vista, aprender y conocerse. 
Salir del estancamiento. Transformarse.
Este deseo generará confianza en si mismo. La confianza es como un árbol que crece y se expande. Empieza como una semillita y con buena tierra y nutrición se transformará en un árbol, que a su vez dará frutos y más semillas.
La confianza es el combustible que enciende el fuego de la motivación, de la acción. Tiene su sede en el corazón, que le da sentimiento y coherencia a la fe. La fe es como la madera que crece y que encenderá el fuego sagrado. Esta fe no es exterior, es una fe en si mismo, en su propio espíritu, por eso no es ciega y por eso puede conducirte adonde sea.

Este plus de energía genera además una verdadera implosión que permitirá el acceso a la memoria ancestral y a la capacidad de reflexión profunda.
Aparece el orden y la coherencia en el sistema interno y el cerebro equilibra su actividad. Aumenta la concentración y la atención sutil. La mente se vuelve entonces una herramienta poderosa al servicio de la conciencia, que al igual que un instrumento vibrará de manera armónica.

Se optimiza y potencia la capacidad para procesar información, por lo tanto mejoran las capacidades cognitivas.
De este estado de equilibrio y calma mental aparece naturalmente la sabiduría y la compasión y puedes comprender la naturaleza de la realidad y de ti mismo.

Despiertas del sueño, para darte cuenta que toda la vida es un sueño.
Un sueño dentro de otro sueño.
Solo que ahora lo sabes y puedes ayudar a despertar a los demás.

  Dr. Mariano Giacobone


The dream of life

thanks Dr. Carolina Giacobone for your corrections!

 Life is a dream and the main function of the mind is to dream.

Everything you perceive is part of that dream, even while you are reading these lines, you are dreaming. You dream even when your brain is awake.

The mind never stops dreaming, it is always active, and this movement is the activity of the unique and infinite consciousness that manifests precisely by dreaming. When this movement finds its equilibrium, consciousness awakens, understands its own nature and the nature of created reality, which is its dream.

We dream when awake and we dream when asleep.

The laws of the waking world are different than those when we sleep.

When the brain is awake there is a material frame of reference, it is the 3D physical world that moves by jumping from moment to moment and the brain joins these moments, creating the illusion of a continuity, of a straight line that goes from past to future. This is called duration, and would be the 4th dimension of our physical reality of wakefulness, that is, ordinary life.

However, each perception, each moment, is like a frame.

The movement of the mind and the light do the rest, and so the dream or the illusory reality is projected. Objects and beings reflect this light and shape the hologram that creates our everyday reality.

At the time of sleep, when the brain turns off its lights, reality changes, it is the world of dreams. Here there is no physical frame of reference, the projector of the 3D physical reality is momentarily off (though not completely). 

Human beings dream all the time and this dream is transmitted from generation to generation. It is the dream of society, which is a collective dream made up of billions of individual dreams, which come together to form the dream of the family, the community, the country, the planet. This greater dream includes all the laws and rules of society, its language, its culture, its religions, its science, its way of perceiving reality, its schools and governments.

We're dreamers

Each one is born with the ability to dream. The adults who preceded us taught us to dream the dream of society. This external dream has so many rules, that from the cradle, they begin to catch the attention of children, in order to introduce these rules into their minds. Our parents, school, television, social networks and religion taught us how to dream this external dream, capturing our attention.


Attention is the ability to discern and focus on what we want to perceive. It's like a filter. The brain perceives millions of stimuli simultaneously, but we use our attention to retain what we need or want in the forefront of our mind. Adults capture children's attention and through belief and repetition, they enter information into their minds. This is how we learned everything we know and perpetuate the dream of society.

Then by force of attention, children learn to capture the attention of others, this eventually becomes a necessity, and this need for attention becomes competitive. Children compete for the attention of their parents, their teachers, their friends. Later, as adults, for the great majority, this need persists.

Thus, the external dream captures our attention and keeps us prisoners throughout life. And this is thanks to the agreements we have made. Language is the vehicle of these agreements.

Language is the code we use in our external dream to understand and communicate.

Each letter, each word, each sentence, is an agreement. Things have a name: dad, mom, god, home, car, good, bad, blue, tall. For example, the word good is an agreement that we understand. Once we understand the symbols, that is, we understand the code, our attention is trapped and the energy is transferred from one person to another.

It is the dream of the left brain. Modern society is caught in the system of symbols and values ​​that control this cerebral hemisphere. What is the masculine, competitive, rational side, is the one which separates in order to understand, and then establishes categories. In fact, the articulated language center in the cerebral cortex (Brocca area) is found on the left side in most people.

You did not choose your language, neither your religion nor your moral values: they were already there before you were born.

When we are children we cannot choose what to believe and what not to. Our belief system already comes with our birth, we do not have to do anything, they already tell us what to do and what to believe.

We never chose even the most insignificant of these agreements. We do not even choose our own name, and this, like the surname, often comes with its own karma included.
As children we did not have the opportunity to choose our beliefs, but we agreed with the information that other human beings transmitted to us about the dream of society.

The only way to store information is through agreement.

The external dream captures our attention, but if we do not agree, we will not store that information. It is also an affective and identification issue.

Memory and learning are related to the emotional brain (limbic system).
As soon as we agree with something, we begin to believe in it, and we call that "having faith." To have faith is to believe unconditionally in something external to oneself. That is, it is a blind faith.
This is how we learned when we were children. Children believe everything adults say.

We agreed with them, and our faith in them was so strong that the belief system that had been transmitted to us completely controlled the dream of our life. We did not choose these beliefs, and although we may try to rebel against them, we were not strong enough for our rebellion to triumph.

The result is that we surrender to beliefs through our agreement. Out of ignorance, out of fear or comfort, or a little bit of everything together.

We can call this process: "the domestication of the human being".

And it is through this domestication that we learn to dream and to live.

In human domestication, the information of the external dream is transferred to the internal dream and creates our entire belief system, and the image we have of ourselves.

This external dream creates a mold, we can call it the mold of the human being. This mold is made up of concepts, categories, rules and behavior patterns of what constitutes a human being. As soon as we are born, we are put into that mold and we are modeled to participate and continue to perpetuate the dream of society.

Then, we learn to judge. Each one judges himself according to these rules and concepts learned, and then by extension, we judge others, therefore we are also judged by others. This increases the gap and the feeling of separation between human beings.

The adaptation to external sleep is based on the defense system: fight and flight, and this corresponds even with a determined neurochemical design, product of programming.

The process of domestication teaches us to function with reward and punishment. Just as animals are trained and domesticated. This method that we use with animals is the same as that used in children. If you behave well: prize. If you behave badly: punishment. If you do what you are told: prize, if not: punishment.

In the school, the same methodology is implemented, through exams and assessments, grades, discipline ... If you memorize the data they give you and then repeat it successfully, you are a good student, it does not matter if you learned, or if you chanted it as a parrot, or if in a while you forget all that irrelevant information, you will still have your prize. If you do not succeed, you are a bad student, or mediocre, it depends. And you're growing up with the idea that you're not as good as the others. Some are even punished in their homes for not fulfilling what is expected of them.

This is the bad part of the dream. Bad dream.

As all children want to be rewarded, or at least accepted, they grow up doing what others want and what is expected of them, since obviously no one wants to be punished or rejected.

And so, almost without realizing it, we began to pretend that we were what we were not, to avoid punishment and be accepted. It is safer to be and do what they tell you to be or what to do, after all we were domesticated for that.

And although at a certain age we began to rebel against adults and their ideas, and we wanted to defend our freedom and our convictions, we were not strong enough or independent enough to win. After a while the rebellion begins to die out due to lack of self-confidence, and covered with layers of new obligations and duties, imposed by the dream of society.

In the process of domestication, all tendencies and natural abilities are lost. Intuition, imagination, the ability to dream, creativity, our genius.

Domestication is so powerful that, at a certain moment in our lives, we no longer need anyone to tame us. We are so well trained that we are our own trainer.

Most human beings are like self-controlled animals, which submit themselves without protest. They return to the corral by their own means and some do not even leave it.
In this stage, we domesticate ourselves according to the belief system that they instilled in us and using the same system of punishment and reward, which also presents the variants of guilt and worry. In this way, the victim and the judge meet in the same person, alternating their protagonism.

How, then, to wake up and get rid of the old programming?

Going against one's beliefs is not easy. The ordinary mind is opposed to any loss of coherence in its normal functioning, so it is likely that it begins to generate thoughts and feelings that impede any transformation and hinder the process of change.

To be able to modify this, you need extra energy and courage.

The first thing is desire. The desire to change, to experience new things, new points of view, learn and know each other. Get out of stagnation. Turn.

This desire will generate confidence in itself. Trust is like a tree that grows and expands. It starts as a small seed and with good soil and nutrition, it will become a tree, which in turn will bear fruit and more seeds.

Trust is the fuel that ignites the fire of motivation, of action. It has its seat in the heart, which gives feeling and coherence to the faith. Faith is like the wood that grows and that will light the sacred fire. This faith is not external, it is a faith in itself, in its own spirit, that is why it is not blind and that is why it can lead you wherever it is.

This extra energy also generates a true implosion that will allow access to the ancestral memory and the capacity for deep reflection.

Order and coherence appear in the internal system and the brain balances its activity. It will increase concentration and subtle attention. The mind then becomes a powerful tool in the service of consciousness, which, like an instrument, will vibrate harmoniously.

The ability to process information is optimized and enhanced, thus improving cognitive abilities.

Wisdom and compassion naturally appear from this state of balance and mental calm and you can understand the nature of reality and of yourself.

Wake up from the dream, to realize that all life is a dream.

A dream within a dream.

Only now, you know it, and you can help awaken others.

by Dr. Mariano Giacobone









viernes, 8 de junio de 2018

La sustancia del universo


El universo es luz

El Universo creado por Dios, o la Conciencia Creadora, se funda en el amor y está hecho con luz.

Todo creador ama a su creación por más espectacular o ínfima que esta sea. Desde esta perspectiva cada creación ocupa su lugar y tiene su propósito.
Esto es importante asimilarlo porque es la evidencia de que vivimos en un universo consciente, pleno de abundancia y luminoso, que protege a sus creaciones y que busca aprender extendiendo su conciencia a cada una de ellas.


Lo que abunda es la luz y todo está hecho con ella.

Cada uno es como es y ocupa el lugar que ocupa por algún propósito. Somos luz y somos conciencia pura.
  
El gran Espíritu, que es Dios, es luz y es amor

Esta no es una afirmación new age, simplona y convencional, ni tampoco una revelación religiosa.

El principio fundamental del amor es el deseo de dar

Toda la naturaleza da sin pedir nada a cambio ni exigir lo que sea. La tierra es generosa y da. El sol es generoso y da. El universo se expande para poder dar y hacer experiencias. Inevitablemente se contrae para cargarse (polarizándose) y poder volver a dar expandiéndose.

Consideremos que al dar simplemente estamos devolviendo lo que nos fue dado en algún momento. Tomamos y lo devolvemos.

La respiración es un buen ejemplo. Cuando exhalamos damos, cuando inspiramos tomamos energía información para luego exhalar y devolver lo tomado, pero mezclado con nuestras experiencias y energía.
Así aprende el universo.

Nuestro cuerpo físico también es un instrumento del espíritu y vehículo de experiencias, cumple su ciclo vital y hay que devolverlo, la naturaleza se encarga de reciclarlo, pero la energía y la información inscriptas en él no se pierden, (cuanto más coherente y organizada se encuentre esta información, se mantendrá de esta forma para ser reciclada en otro cuerpo y continuar su aprendizaje).

Esta es la forma que tiene el Creador de explorarse a si mismo a través de sus creaciones. La memoria es la clave.

Dios da amor al extender su Luz

La luz que se mueve es su pensamiento, o sea, su Mente en movimiento.
El amor del Creador es un espejo que refleja la luz de sus dones y su entrega, volviendo a dar una y otra vez eternamente.


Un espejo luminoso que refleja su amor reproduciéndolo interminablemente y en todas las direcciones hasta el infinito.


El universo es tan abundante como lo es el amor del Creador por su creación

La ley del amor es el intercambio rítmico y balanceado entre todos los dones y toda la creación.
El símbolo de este amor es la onda de luz que va y viene, transportando energía e información, dando y volviendo a dar rítmica y equilibradamente.


Este es un universo de onda, dual y de naturaleza eléctrica, que intercambia luz reflejándola en planos de curvatura cero, creando la ilusión de forma, movimiento y profundidad.
El espacio reflejado entre estos planos crea la ilusión de volumen y de que las cosas existen en su interior, pero en realidad es el espacio donde se proyecta la luz que crea la realidad, los sentidos y la conciencia del observador hacen el resto.


Las únicas formas puras que elabora la naturaleza son el cubo y la esfera, todas las otras formas son secciones y múltiplos de estas dos. 


Los planos de curvatura cero limitan y reflejan el movimiento de la luz en su interior, la luz no puede pasar más allá de estos planos y se refleja formando esferas y espirales, interfiriendo entre si creando de esta manera todas las formas.


El cubo contiene, controla, brinda límites.
La esfera genera, es movimiento y transformación.

El amor de Dios está en todas partes; su Luz está en todas partes. No hay nada más que bien belleza en el universo omnisciente del Creador. El mal, la fealdad y el pecado son productos del pensamiento humano.

Vivimos en un universo de abundancia, la carencia es un defecto de la mente humana.
Si bien es cierto que al observar la naturaleza, vemos inundaciones, sequías, catástrofes, hambre y muerte, no hay que perder de vista el cuadro completo. 
El universo es equilibrio y se equilibra a si mismo. Por otra parte hay que considerar al planeta como un organismo vivo que se equilibra a si mismo y además la actividad humana desmedida y desequilibrada genera efectos indeseables en este organismo.

El movimiento creador funciona así:
Dios (o la conciencia creadora) extiende su amor, su poder y su conocimiento en forma radial, desde un punto cero de quietud (equilibrio) a otros puntos cero, de acuerdo a la medida de su deseo para dar forma a su imaginación.

La idea es lo primero.
La idea surge del sueño del creador, que es su vívida imaginación.

Eres lo que sueñas

El deseo de materializar la idea pone en movimiento la energía que se concentrará, de acuerdo a la intensidad del deseo, cristalizándose en múltiples y variadas formas y colores, creando así a partir de la unidad y con simple luz este universo eterno de formas complejas y cambiantes.


La intensidad del deseo extendido desde puntos cero de reposo a otros puntos cero de reposo determina la dimensión del deseo.

Eres hijo del deseo

Cuanto más grande y compleja es la idea mayor será la complejidad del deseo y la energía empleada para realizarlo.
El deseo extendido radialmente crea la ilusión de luz en movimiento.

De esta manera se hace posible la multiplicación y la división aparente del equilibrio universal en las presiones eléctricas opuestas de la gravitación y la radiación, las cuales conforman la dinámica esencial de intercambio de este universo dual de formas en movimiento.


 La imaginación del Creador

Vivimos en un universo imaginado, que está vivo y consciente, aclarando que vida y conciencia son sinónimas.
Es evidente, hay vida por todas partes, brotando a cada instante, apareciendo y desapareciendo para luego volver a aparecer, en un ciclo eterno.

Donde hay conciencia hay vida.
Donde hay vida hay conciencia.

Cada ser vivo es una expresión de la conciencia única.
Esta conciencia es la mente del Creador y cada forma que aparece es una manifestación vibrante de su imaginación, incluido el universo (todos los universos) y todo lo que existe.

La única sustancia del universo es la mente

Cada partícula, cada fenómeno, cada ser viviente que aparece, no es más que el deseo de la Mente única de plasmar una idea.
La idea es lo primero, luego el deseo de realizarla genera un movimiento que divide esta idea en 2 direcciones contrarias, esto crea la separación de cargas o polaridades que da las características a este universo de opuestos complementarios, que invierte la dirección de su flujo constantemente.

Ningún efecto podría producirse sin que haya otro efecto igual y opuesto que actúe con él simultáneamente.
La materia es movimiento y todo lo que se mueve está cargado. La materia es en realidad cargas en movimiento,  o sea electricidad.

El universo manifestado es eléctrico y la electricidad funciona con dos polos que se mueven en direcciones opuestas, por esto es posible el movimiento y efectuar un “trabajo”.

Opuestos que trabajan juntos y fluyen rítmicamente


Uno le cede el lugar al otro alternativamente. Como dos leñadores con una sierra doble, el avance de uno depende del retroceso del otro. Se invierte la polaridad continuamente. Uno se vacía en el otro.

Tomemos como ejemplo los dos extremos de un pistón que tiran y empujan en direcciones opuestas, contrayendo y expandiendo en forma secuencial. Esta dinámica alternante es la que causa el movimiento y el flujo de energía e información, al igual que el pistón de una bomba de agua, simultáneamente un lado empuja hacia la compresión (palanca abajo) y el otro realiza el movimiento opuesto tirando hacia la expansión, fluyendo así el líquido.


El universo entero es una bomba gigante, el pistón de esta bomba produce el latido y la expansión-contracción responsable del movimiento y la vida.
La condición de expansión, es igual y opuesta a la de contracción.


La expansión es radiación.
La contracción es gravedad.


Ambas son fuerzas opuestas y complementarias. Una no existe sin que la otra exista simultáneamente.

Una se vacía en la otra.

Cada punto en el universo es un centro gravitatorio que cambia su potencial constantemente


-La generación de materia busca las zonas de mayor presión
-La radiación de materia busca zonas de menor presión


Nuestro universo de ondas eléctricas está dividido en campos donde interactúan las cargas. Cada campo de onda está dividido igualmente por la contracción de la gravedad y la expansión de la radiación.

El potencial de los “sólidos” en un determinado campo de onda es igualmente compensado por el potencial del “espacio” que los rodea.

La materia tiene su potencial en la presión mientras que el espacio en su volumen, por eso hay muchísimo más espacio que materia, pero ambos son equivalentes.

Cada campo de onda es como una batería eléctrica que continuamente se carga con la fuerza centrípeta polarizante e integradora de la gravedad, y se descarga con la fuerza centrífuga despolarizante y desintegradora de la radiación.

Ambas tendencias constituyen el principio cósmico fundamental de aparición y desaparición que está presente en cada creación, por más insignificante que esta pueda parecer.
Juntas conforman la secuencia eléctrica de acción-reacción sin la cual el universo no podría manifestarse.

La mente del Creador es el punto de apoyo a partir del cual se origina el movimiento. Es el punto cero. Equilibrio y quietud.

El deseo en su Mente de expresar o manifestar una idea genera una separación de cargas, opuestas y complementarias, desde un punto de reposo a otro, extendiéndose en el espacio, creando los límites de la realidad tridimensional, dentro de la cual se proyectan las imágenes del film de la vida. Luz, sonido, formas y colores en movimiento.

Este movimiento es polarizado y su potencial es proporcional a la intensidad del deseo.
Esta intensidad genera tensiones, cuanto más se aleje el deseo de su punto de equilibrio, mayor será la tensión y el desequilibrio y mayor será la necesidad de recuperar el equilibrio, es decir, la vuelta al reposo.


Como un elástico que aumenta la tensión al estirarse y la disminuye cuando se afloja. Cuanto más se estire más tensión generará. Cuanto más se aleje de su punto de origen o punto de reposo, mayor será la tensión y la necesidad de volver a cero.
La energía que se emplea en estirarlo es equivalente a la que se libera al aflojarlo.

Las tensiones generadas por nuestras ilusiones liberan una energía proporcional (bajo la forma de luz y conocimiento) al ser anuladas.
Cuando resuelves tus miedos y preocupaciones, cuando comprendes la raíz de tu sufrimiento, cesan las tensiones y la energía que se utilizaba para alimentar esos “fantasmas” es reutilizada por tu cuerpo manifestándose como salud y felicidad.
Es simplemente el retorno a la condición de equilibrio.
Esto es lo que se llama iluminación.

La mente mueve la energía, bajo la forma de electricidad y esta se condensa o cristaliza dando la apariencia de materia sólida, pero es un engaño de nuestros sentidos, en realidad la materia vibra, es movimiento, es electricidad.

La electricidad es la única fuerza que Dios utiliza para crear el universo

Las únicas herramientas de las que se sirve son dos pares de vórtices en espiral, opuestos  pero complementarios.


Un par se reúne en la amplitud de onda del vértice de la espiral para crear esferas de materia en movimiento y el otro par opuesto se reúne sobre el eje de la onda en la base del cono de la espiral para vaciar toda la materia, cancelando el movimiento.
Estos pares opuestos de vórtices eléctricos son las unidades fundamentales con las que se construye toda la materia.

Juntos forman las ondas eléctricas de movimiento que crean las diferentes condiciones de potencial y presión necesarias para producir la variedad de elementos, diversos en apariencia, de toda la materia visible e invisible.


La electricidad está dividida en dos fuerzas iguales y opuestas que se rechazan una a la otra para construir este universo polarizado. Cuando ya no pueden separase más, la tensión deja paso a la otra parte del ciclo invirtiendo la polaridad y anulando toda oposición. Así se produce el latido del universo y el ciclo eterno de la aparición y desaparición.
Original de W. Russell

El magnetismo es el complemento de la electricidad. Si la electricidad hace el trabajo, el magnetismo representa el reposo. La electricidad es el deseo de movimiento, acción y desequilibrio, mientras que el magnetismo es simplemente el deseo de recuperar el equilibrio, es la vuelta al reposo. Las cargas que estaban separadas buscan volver a unirse para luego volver a separarse y generar movimiento y polarización en una secuencia sin fin.


La electricidad genera
El magnetismo controla

Y aunque en la Creación hay multiplicidad y variedad de formas, colores, sonidos y movimiento, el universo entero está hecho con la misma sustancia.

La única sustancia del universo es la conciencia, pura y luminosa.

Un viejo maestro Zen enseñaba: "El universo entero es una perla brillante, incluso la caverna oscura donde habita el demonio de la montaña negra".


Fuera de la mente del Creador no existe nada 

Eres su sueño y su imaginación y por eso es que puedes soñar e imaginar tu vida y tu realidad. Quizás no te diste cuenta con la totalidad de tu ser, pero eso es precisamente lo que haces todo el tiempo. Todos somos soñadores fulltime, solo que muy pocos eligen su propio sueño.



lunes, 1 de septiembre de 2014

¿Existe la Muerte?

La mayoría de las personas tienen miedo a la muerte. Es natural, crecemos y vivimos con ese temor. Creemos en la muerte porque se nos ha dicho que nos vamos a morir. Desde siempre vemos que la gente se muere, los animales se mueren, todo lo que está vivo se muere. Los seres que más queremos se van y no vuelven y así asumimos que un día moriremos y será el final.

Como estamos apegados e identificados con el cuerpo físico y sabemos que los cuerpos mueren, entonces creemos en la muerte

Pero, ¿y si no fuera así? ¿Y si al abandonar el cuerpo físico en lugar de morir despertamos?



La física actual transita caminos que se entremezclan con la antigua espiritualidad y el conocimiento de los sabios. Por distintos caminos llegan a la misma conclusión: la materia no existe, solo se trata de vibración, de energía condensada, de la materialización momentánea de energía e información, movidos y ensamblados por la conciencia!

También, los científicos saben, al igual que los sabios del pasado, que la energía (y la información)  no se destruye ni se crea, solo se transforma.

Entonces, podemos asumir que hay algo que no comprendemos de nuestra naturaleza esencial, ¿si estamos hechos de información y energía, que no pueden morir ni desaparecer, qué es lo que muere en nosotros?

Aclarando que decimos energía e información, para referirnos en realidad a la actividad de la conciencia fundamental, que crea e impregna a toda la Creación.

En otras palabras, somos conciencia y la conciencia no puede morir.

Hay otros puntos interesantes. Sabemos también ahora por la física cuántica, que la realidad de los niveles fundamentales, más allá del átomo, es un universo (o múltiples) incierto de posibilidades e interconexión, donde el tiempo no existe y el espacio es hiperdimensional, en el que las partículas aparecen, desaparecen y se transforman constantemente.

Y nosotros estamos hechos de eso.

Hay un número infinito de universos, y todo lo que posiblemente podría suceder ocurre en algún universo. La muerte no existe en ningún sentido real en estos escenarios. Existen todos los universos posibles simultáneamente, independientemente de lo que ocurre en cualquiera de ellos. 

Aunque los cuerpos individuales están destinados a la autodestrucción, su esencia es indestructible.

En realidad, el sentimiento de estar vivos, el "¿Quién soy yo? “, es sólo una fuente de 20w de energía gestionada en el cerebro y la realidad física cotidiana a la cual estamos apegados, corresponde apenas a unos 2000 bits/seg de información, aportados por los sentidos y procesados también en el cerebro. (Aclarando que el cerebro procesa varios miles de millones de bits por segundo, de los cuales obviamente ni nos enteramos y que la cantidad de energía contenida en uno solo de nuestros átomos es increíblemente enorme).

Sin embargo esta energía y esta información no desaparecen con la muerte. 

Uno de los axiomas más seguros de la ciencia es que la energía y la información nunca mueren; no se crean ni se destruyen

Entonces, ¿pueden esta energía e información trascender de un mundo a otro?

Hace un tiempo fue publicado en la revista Science un experimento en el cual los científicos pudieron cambiar retroactivamente algo que había sucedido en el pasado. 
La prueba consistía en que las partículas tenían que decidir cómo comportarse cuando llegaran a un divisor de luz. Más tarde, el experimentador podía apagar o encender un segundo interruptor. Resulta que lo que el observador decidió en ese momento, determinó lo que la partícula hizo en el pasado. 

Esto muestra que en el nivel fundamental el tiempo no existe como lo conocemos. El presente puede también determinar el pasado.
Independientemente de la opción que ustedes, como observadores hagan, son ustedes los que experimentarán los resultados que de ella se deriven. 

Piensa en esos 20w de energía y en esos bits de información simplemente como un holograma de uno u otro resultado que se proyecta en una pantalla. La energía no varía, la información ya está ahí, lo que cambia y modifica la imagen es el punto de vista del observador, es decir, su elección, o más bien, el nivel de su conciencia (si esto es consciente o no, esa es otra cuestión).

También es un hecho comprobado que la materia puede comportarse como una onda o como partícula. O sea, campos de energía vibrante e insustancial que ante la mirada del observador se particulariza y forman un cuerpo físico.

Los científicos una vez pensaron que los resultados experimentales de la teoría cuántica, tales como la materia existiendo simultáneamente en diferentes estados (dualidad onda-partícula) se limitaba solo a los objetos subatómicos.

Esto nos salvó de tener que aceptar la conclusión lógica de que los seres vivos, como vos o yo y todos los que conocemos, incluido el gato de Schrödinger, podrían estar tanto vivos como muertos al mismo tiempo.

Pero ahora los científicos de la Universidad de Viena han llevado a cabo un experimento (Nature Communications 2, 263, 2011Interferencia Cuántica de grandes moléculas orgánicas) que muestra que esta rareza cuántica entra en el mundo físico ordinario.
Ellos estudiaron gigantescas moléculas orgánicas compuestas de más de 400 átomos, comprobando que esta extraña dualidad cuántica (la materia existiendo como partículas y ondas de probabilidad) se extiende a la escala humana del mundo en el que vivimos.
Los vínculos entre estas diversas historias y universos trascienden nuestras ideas clásicas ordinarias del espacio y del tiempo. 

Hay que aceptar que el espacio, el tiempo y la materia no son los objetos duros y objetivos que creemos

Después de todo, ¿Dónde se crea nuestra realidad, en el exterior o en el interior de nuestro cerebro? ¿El pájaro que vemos por la ventana y oímos cantar, es en realidad tal como lo percibimos, o es un cúmulo de energía e información que el cerebro decodifica e integra dándole forma, sonido y todas las características que reconocemos en el ave?


Sin embargo el cerebro es un sitio oscuro. No se puede ver nada a través del hueso que rodea el cerebro. Lo que vemos no es lo que ven los ojos, y la imagen que se forma en la corteza occipital está modelada por una cantidad variada de interconexiones nerviosas, que es interpretada por nuestra mente.

Todo lo que vemos y experimentamos en este momento es un torbellino de información que ocurre en la mente

El espacio y el tiempo son simplemente las herramientas para poner todo junto de manera coherente y eficaz, de manera que podamos experimentar nuestra realidad física.

La muerte no existe en un mundo sin espacio ni tiempo, estos son simplemente el lenguaje de la conciencia.

Al final, incluso Einstein admitió: "Ahora Besso (un viejo amigo) se ha apartado de este extraño mundo un poco por delante de mí. Eso no significa nada. La gente como nosotros sabemos que la distinción entre pasado, presente y futuro es sólo una ilusión obstinadamente persistente.”

La inmortalidad no significa una existencia perpetua en el tiempo sin fin, sino que reside por completo fuera del tiempo.

La mente tiene la capacidad de crear realidades espacio-temporales de carne y hueso como la que estás experimentando ahora mismo

Y esto me lleva de nuevo al punto central de este artículo: que todos los hechos experimentales apuntan a la conclusión de que la realidad espacio-temporal es un fenómeno determinado por el observador.

Como John Wheeler, el gran físico que acuñó el término "agujero negro" y "agujero de gusano", dijo una vez: "Ningún fenómeno es un fenómeno hasta que es un fenómeno observado."

Es aquí por fin, donde nos acercamos a la frontera imaginaria de nosotros mismos, la frontera difusa entre el sueño y la vigilia, entre la ilusión y la realidad.


Al morir, todos sabemos, hay una ruptura en la conciencia, y así también, una ruptura en la continuidad de la conexión de los tiempos y lugares.

Es obvio ya que nuestra conciencia ordinaria depende de los sentidos físicos y por eso está atada al cuerpo. Pero esta autoconciencia, es solo una pequeñísima parte, apenas una ola que emerge de una mar de conciencia infinita, de energía e información entrelazada con todo el universo. 

Sin espacio ni tiempo, las concepciones seguras, lógicas y lineales de nuestro mundo físico cotidiano, no tienen ningún significado. En realidad se puede tomar cualquier momento, pasado o futuro, como un nuevo marco de referencia, y estimar todos los otros eventos relativos al mismo. 

Sin la traba ni los límites del cuerpo físico, como en los sueños, la conciencia experimenta otros mundos, otras dimensiones, más allá del tiempo y el espacio ordinarios.

¿Dónde, pues, te encontrarás a ti mismo cuando mueras?

Seguramente en alguna parte de la ola cósmica, continuando eternamente el ciclo de la vida, emergiendo, desapareciendo y apareciendo una vez más, con otra forma pero con la misma esencia.

Nada de lo que hayas pensado o vivido, se pierde. Si algo es seguro, lo único que te llevas cuando mueres es tu conciencia, y cuanto más coherente y ordenada esté esta información en tu cuerpo, más memoria tendrás en el siguiente ciclo.

La memoria es la clave. El miedo y el desorden mental, hacen que pierdas memoria, que no puedas acceder a información fundamental contenida en tu ser y a causa de esto  te separas de la verdad de la vida y del conocimiento de tu verdadero ser.

Somos seres luminosos, hijos del Sol y de la Tierra, estamos hechos con la misma luz y el mismo espíritu, experimentamos la vida física por un corto tiempo.
Nos acostumbramos a pensar que el pasado es pasado y el futuro, es futuro, que la vida es dura y la muerte es el final.  Pero es importante también asumir tu naturaleza universal e infinita y que después de todo la vida es un sueño, y los sueños, sueños son..

Amamos y sufrimos, no comprendemos el significado del dolor, hemos sido condicionados para apegarnos a la materia y al mundo físico. Nos aferramos al envase y olvidamos el contenido. Sin embargo vivimos separados de nuestro cuerpo, sin experimentar la mente universal ni controlar nuestros instintos. Como sea, no te preocupes...

Cuando mueras, te despertarás en el presente, al igual que lo hiciste esta mañana...