sábado, 28 de noviembre de 2009

El arte de la Paz

O´Sensei Morihei Ueshiba

El arte de la paz comienza contigo. Trabaja sobre ti mismo sin descanso. Todos tenemos un espíritu que puede ser refinado, un cuerpo que puede ser entrenado de cierta manera, un sendero conveniente para seguir. Estás aquí con el sólo propósito de darte cuenta de tu divinidad interior y manifestar tu iluminación innata. Alimenta la paz en tu propia vida y luego aplica el arte a todo lo que encuentres.

No son necesarios edificios, dinero, poder o prestigio para practicar el Arte de la Paz.

El cielo está exactamente allí donde te hallas y ese es el lugar para entrenarse. Todas las cosas, materiales y espirituales, surgen de una misma fuente y están relacionadas como si formaran una familia. El pasado, el presente y el futuro están contenidos en la fuerza de la vida. El universo emergió y se desarrollo desde una fuente única, y nosotros evolucionamos a través del proceso óptimo de unificación y armonización.

El Arte de la Paz es la medicina para un mundo enfermo. En el mundo existen el mal y el desorden porque la gente ha olvidado que todas las cosas emanan de una sola fuente. Regresa a esa fuente y deja atrás todo pensamiento autocentrado, todo deseo mezquino y toda ira. Aquellos que están poseídos por la nada lo poseen todo.

Si no te has unido a la verdadera vacuidad,
nunca comprenderás el
Arte de la Paz

El Arte de la Paz funciona en todas partes en la tierra, desde la vastedad del espacio hasta la más pequeña planta o el más pequeño animal. La fuerza de la vida lo penetra todo y su fortaleza es ilimitada. El Arte de la Paz nos permite percibir y recurrir a esa enorme reserva de energía universal.

Ocho fuerzas sostienen la creación:
Movimiento y quietud,
Solidificación y fluidez,
Extensión y contracción,
Unificación y división.

La vida es crecimiento. Si detenemos el crecimiento, técnica y espiritualmente, somos tan útiles como cadáveres.


El Arte de la Paz es la celebración del enlace del cielo, la tierra y la humanidad. Es todo lo verdadero, lo bueno y bello. Una y otra vez será necesario que te retires entre montañas profundas y valles ocultos para restablecer tu lazo con la fuente de vida. Inspira y déjate elevar a los confines del universo; espira y deja al cosmos regresar dentro de ti. Luego aspira toda la fecundidad y vitalidad de la tierra. Por último, combina el aliento del cielo y el aliento de la tierra con el tuyo propio, transformándote en el aliento mismo de la Vida.

Todos los principios del cielo y de la tierra están vivos dentro de ti. La vida misma es la verdad y esto nunca cambiará. Todo, en el cielo y en la tierra, respira. La respiración es el hilo que ata a la creación y la mantiene unida.

Considera el flujo y reflujo de la marea. Cuando las olas vienen a golpear la orilla, se alzan y caen provocando un sonido. Tu respiración debería seguir el mismo patrón, absorbiendo el universo entero en tu vientre con cada inhalación. Debes saber que todos tenemos acceso a cuatro tesoros: La energía del sol y la luna, la respiración del cielo, la respiración de la tierra y el flujo y reflujo de la marea.

Aquellos que practican el Arte de la Paz deben de proteger los dominios de la Madre Naturaleza, divino reflejo de la creación, y mantenerla bella y fresca.

Contempla las obras de este mundo, escucha las palabras del sabio y toma todo lo que es bueno como propio. Con esto como base, abre tu propia puerta a la verdad. No desprecies la verdad que está justo ante ti. Observa cómo fluye el agua en el arroyo de un valle, suave y libremente entre las rocas. Cada cosa - incluyendo ríos y montañas, plantas y árboles - debería ser tu maestro.

Crea cada día nuevamente vistiéndote con el cielo y la tierra, bañándote con sabiduría y amor colocándote en el corazón de la Madre Naturaleza.

No dejes de aprender de la voz pura del arroyo de montaña,
que fluye eternamente salpicando las rocas
.

La Paz se origina con el fluir de las cosas, su corazón es como el movimiento del viento y de las olas. El Camino es como las venas que hacen circular la sangre a través de nuestros cuerpos, siguiendo el curso natural de la fuerza de la vida. Si estás separado siquiera un poco de la esencia divina, estás alejado del Camino.

Tu corazón está lleno de semillas fértiles esperando brotar. Del mismo modo que una flor de loto surge del lodo para florecer en todo su esplendor, la interacción de la respiración cósmica hace florecer el espíritu para que dé fruto en este mundo. Estudia las enseñanzas del pino, del bambú y del pimpollo de ciruelo. El pino está siempre verde, firmemente enraizado y es venerable. El bambú es fuerte, resistente a inquebrantable. El pimpollo de ciruelo es vigoroso, perfumado y elegante.


Mantén siempre tu mente tan luminosa y clara como el vasto cielo, el gran océano y el pico más alto, vacía de todo pensamiento. Mantén siempre tu cuerpo lleno de luz y calor. Llénate a ti mismo con le poder de la sabiduría y la iluminación. Tan pronto como te ocupas del “bien” y el “mal” de tus semejantes, creas una abertura en tu corazón por la que entra la malicia. Examinar, competir y criticar a otros te debilita y te derrota.

El Arte de la Paz no es fácil. Es una lucha hasta el fin, la matanza de los malos deseos y de la falsedad interior. En algunas ocasiones, la Voz de la Paz resuena como un trueno, sacudiendo a los seres humanos y sacándolos de su letargo. Clara como el cristal,
Para practicar adecuadamente el Arte de la Paz, debes calmar el espíritu y retornar a la fuente.
Eliminar toda malicia, egoísmo y deseo para limpiar el cuerpo y el espíritu.
Sentir eterna gratitud por los dones recibidos del universo, de tu familia, de la Madre Naturaleza y de tus semejantes.

El Arte de la Paz esta basado en cuatro Grandes Virtudes: Valor, Sabiduría, Amor y Amistad, simbolizadas por el Fuego, el Cielo, la Tierra y el Agua.
La esencia del Arte de la Paz es limpiar tu ser de malicia, armonizar con tu ambiente y despejar tu Camino de todos los obstáculos y barreras.

La única cura par el materialismo es la limpieza de los seis sentidos (ojos, oídos, nariz, lengua, cuerpo y mente). Si los sentidos están obstruidos, la percepción se enturbia. Cuanto más turbia la percepción, más se contaminan los sentidos. Esto crea desorden en el mundo y ese es el mal más grande. Refina tu corazón, libera los seis sentidos y déjalos funcionar sin obstrucciones, y tu cuerpo y alma enteros brillarán.

Toda vida es una manifestación del espíritu, la manifestación de amor. Y el Arte de la Paz es la forma más pura de ese principio. Un guerrero es responsable de detener toda discusión y toda lucha. El amor universal funciona de formas diversas; a cada manifestación se le debe permitir libre expresión. El Arte de la Paz es verdadera democracia.

Hay muchos caminos que llevan a la cima del Monte Fuji, pero hay una sola cumbre: el amor. La lealtad y la devoción hacen al valiente. La valentía conduce al espíritu de sacrificio. El espíritu de sacrificio genera confianza en el poder del amor.

La economía es la base de la sociedad. Cuando la economía es estable la sociedad se desarrolla. La economía ideal une lo espiritual y lo material, y las mejores mercancías con las cuales comerciar son la sinceridad y el amor.

El Arte de la Paz no se apoya en armas ni en la fuerza bruta para triunfar; en lugar de eso nos afinamos con el universo, mantenemos la paz en nuestros ámbitos, nutrimos la vida y evitamos la muerte y la destrucción. El verdadero significado de la palabra samurai es aquel que sirve y adhiere al poder del amor.

Ilumina el Camino de acuerdo a la luz interior.

El Camino de la Paz es extremadamente vasto; refleja el propósito de ambos mundos, el manifiesto y el oculto, el visible y el invisible.

Tu mente debería armonizar con el funcionamiento del universo; tu cuerpo, con el movimiento del universo; cuerpo y mente formando una unidad que se unifica con la actividad del universo.

Enseñanza de O´Sensei Ueshiba (1883-1969)

viernes, 20 de noviembre de 2009

conociendo nuestro cerebro




El Cerebro y la Corteza Cerebral

"Los hombres deberían saber que de ningún lado más que del cerebro provienen las alegrías, deleites, risas, bromas y pesares, tristezas, depresiones y lamentaciones. Y mediante esto, en un modo especial adquirimos la sabiduría y el conocimiento, y vemos y oímos y sabemos qué es lo malo y qué es lo bueno, qué es lo dulce y qué lo desagradable. Por el mismo órgano nos volvemos locos y delirantes, y nos asaltan miedos y terrores algunos por la noche y otros durante el día, y los sueños y los vagabundeos sin fin, y las preocupaciones que son nada adecuadas, y la ignorancia de las circunstancias del momento, la grosería y la falta de habilidades. Todas estas cosas le debemos al cerebro cuando no está sano…o cuando sufre cualquiera otra aflicción inusual o fuera de lo natural."
Hipócrates (De la Enfermedad Sagrada)

La corteza es la parte más nueva (evolutivamente) y la más grande del cerebro. Es por aquí donde emerge la percepción, la imaginación, el pensamiento, el juicio y la decisión.
Es ante todo una delgada capa de sustancia gris – normalmente de 6 neuronas de espesor – por encima de una amplia colección de vías (fibras) de sustancia blanca. La delgada capa está fuertemente plegada, si la extendieramos, ocuparía unos 2500 cm2. Esta capa incluye unos 10.000 millones de neuronas (algunos autores estiman el doble), con cerca de 50 trillones de sinapsis.
Las circunvoluciones (pliegues) tienen “crestas” que se llaman giros, y “valles” que se llaman surcos. Algunos surcos son bastante pronunciados y largos, y se usan como límites convenidos entre las cuatro áreas del cerebro llamados lóbulos.
La parte delantera más alejada se llama lóbulo frontal. Este ha sido fundamental en la evolución de nuestra especie: este lóbulo es el responsable de los movimientos voluntarios y la planificación, tiene un rol importante en la personalidad y la inteligencia.

En la parte posterior del lóbulo frontal, a lo largo del surco que lo separa del lóbulo parietal, existe un área llamada córtex motor. En estudios con pacientes que estaba recibiendo cirugía en el cerebro, la estimulación de áreas del córtex motor con pequeñas descargas eléctricas causaba movimientos. Ha sido posible para los investigadores realizar un mapa de la corteza motora bastante preciso. Las partes más bajas de la córtex motor, cercanas a las sienes, controlan los músculos de la boca y la cara. Las partes de la córtex motor cercanas a la parte superior de la cabeza controlan las piernas y los pies.

Por debajo y detrás de los lóbulos frontales está el lóbulo parietal (que en latín significa “pared”). Este incluye un área llamada córtex somato sensorial, justo debajo del surco que separa este lóbulo del lóbulo frontal. De nuevo, los médicos estimularon los puntos de esta área encontrando que sus pacientes describían sensaciones como si los tocaran en varias partes de su cuerpo. Al igual que con la córtex motor, se puede trazar un mapa de la córtex somato sensorial, con la boca y la cara cercana a las sienes y las piernas y pies en la parte superior de la cabeza.

En los costados, por debajo de los parietales, encontramos el lóbulo temporal (uno en cada hemisferio obviamente). El área especial del lóbulo temporal es la córtex auditivo. Como su nombre lo indica, esta área está íntimamente conectada con los oídos y especializada en la audición. Se localiza cerca de las conexiones de este lóbulo con los lóbulos parietal y frontal.
En la parte trasera de la cabeza está el lóbulo occipital. Donde está la corteza visual, la cual recibe información desde los ojos y se especializa, por supuesto, en la visión (integración y comprensión).

Las áreas de los lóbulos que no están especializadas se llaman córtex de asociación. Además de conectar las cortezas sensorial y motora, este es también el lugar donde los procesos de pensamiento ocurren y muchas de nuestras memorias son finalmente almacenadas.

Los Hemisferios
Al mirar al cerebro desde arriba, advertimos que está dividido en dos mitades separadas por una línea o cisura longitudinal. Hay, de hecho, dos hemisferios, como si tuviésemos dos cerebros en nuestras cabezas en lugar de solo uno. Por supuesto, esas dos mitades están íntimamente unidas por un arco de materia blanca, que son fibras de conexión llamado cuerpo calloso.

Nuestros cerebros son dobles, y cada mitad tiene su propia forma de conocimiento, su propia manera de percibir la realidad externa. Cada hemisferio cerebral tiene un estilo de procesamiento de la información que recibe.
«El hemisferio izquierdo analiza en el tiempo, mientras que el derecho sintetiza en el espacio.» Por esto el pensamiento conciente, asociado a la palabra, al tiempo y a la individualidad en la actualidad emerge mayormente del lado izquierdo.
Hemisferio Izquierdo
El hemisferio izquierdo procesa la información analítica y secuencialmente, paso a paso, de forma lógica y lineal. El hemisferio izquierdo analiza, abstrae, cuenta, mide el tiempo, planea procedimientos paso a paso, verbaliza, Piensa en palabras y en números, es decir contiene la capacidad para las matemáticas, para leer y escribir.
La percepción y la generación verbales dependen del conocimiento del orden o secuencia en el que se producen los sonidos. Conoce el tiempo y su transcurso. Se guía por la lógica lineal y binaria (si-no, arriba-abajo, antes-después, más-menos, 1, 2, 3, 4 etc.).
Este hemisferio emplea un estilo de pensamiento convergente, obteniendo nueva información al usar datos ya disponibles, formando nuevas ideas o datos convencionalmente aceptables.
Aprende de la parte al todo y absorbe rápidamente los detalles, hechos y reglas.
Analiza la información paso a paso.
Quiere entender los componentes uno por uno.

Hemisferio Derecho
El hemisferio derecho, por otra parte, parece especializado en la percepción global, sintetizando la información que le llega. Con él vemos las cosas en el espacio, y cómo se combinan las partes para formar el todo. Gracias al hemisferio derecho, entendemos las metáforas, soñamos y creamos nuevas combinaciones de ideas.
Es el experto en el proceso simultáneo o de proceso en paralelo; es decir, no pasa de una característica a otra, sino que busca pautas y gestaltes. Procesa la información de manera global, partiendo del todo para entender las distintas partes que componen ese todo. El hemisferio holístico es intuitivo en vez de lógico, piensa en imágenes, símbolos y sentimientos. Tiene capacidad imaginativa y fantástica, espacial y perceptiva.
Este hemisferio se interesa por las relaciones. Este método de procesar tiene plena eficiencia para la mayoría de las tareas visuales y espaciales y para reconocer melodías musicales, puesto que estas tareas requieren que la mente construya una sensación del todo al percibir una pauta en estímulos visuales y auditivos.
Con el modo de procesar la información usado por el hemisferio derecho, se producen llamaradas de intuición, momentos en los que «todo parece encajar» sin tener que explicar las cosas en un orden lógico. Cuando esto ocurre, uno suele exclamar espontáneamente «¡Ya lo tengo!» o «¡Ah, sí, ahora lo veo claro!» El ejemplo clásico de este tipo de exclamación es el ¡Eureka! (¡lo encontré!) atribuido a Arquímedes. Según la historia, Arquímedes experimentó una súbita iluminación mientras se bañaba, que le permitió formular su principio de usar el peso del agua desplazada para deducir el peso (específico) de un objeto sólido sumergido.
Este hemisferio emplea un estilo de pensamiento divergente, creando una variedad y cantidad de ideas nuevas, más allá de los patrones convencionales.
Aprende del todo a la parte. Para entender las partes necesita partir de la imagen global.
No analiza la información, la sintetiza. Es holístico y relacional, no le preocupan las partes en sí, sino saber como encajan y se relacionan unas partes con otras.

"Mucho debo a la tierra en que crecí. Más aún a las Vidas que me nutrieron. Pero sobre todo a Allah, que me dio dos lados distintos en mi cabeza. Mucho reflexiono sobre el bien y la Verdad, en las fes que hay bajo el sol. Pero sobre todo pienso en Allah, que me dio dos lados en mi cabeza, no uno. Antes me quedaría sin camisa ni zapatos, sin amigos, tabaco o pan, que perder por un minuto los dos lados distintos de mi cabeza." Rudyard Kipling


El hemisferio izquierdo está relacionado con la parte derecha del cuerpo (normalmente), y el hemisferio derecho está relacionado con la parte izquierda del cuerpo. Esto es porque a nivel del tallo cerebral las fibras nerviosas se entrecruzan. Como vimos, es el hemisferio izquierdo el que normalmente se ocupa del lenguaje, y parece ser más apto para las matemáticas y la lógica. El hemisferio derecho tiene más que ver con cosas como la orientación espacial, el reconocimiento de caras, y la imagen corporal. También gobierna nuestra capacidad de apreciar el arte y la música.

Alguno de los trabajos más interesantes que se han hecho relacionados con los dos hemisferios lo realizó Roger Sperry. El trabajó con gente que habían sufrido una operación quirúrgica para controlar su epilepsia. Según la opinión de algunos neurocirujanos, en casos graves, la epilepsia severa podría ser casi eliminada seccionando el cuerpo calloso. El resultado: estos pacientes realmente tenían dos cerebros (o cortezas, para ser más exactos).
Por ejemplo, Sperry encontró que si ponía algo en la mano derecha de una de estas personas después de su operación, ellos podían decir lo que era. Pero si lo ponía en su mano izquierda, no podían hacerlo. Esto es fácil de comprender: La sensación de un objeto en la mano derecha va hasta el hemisferio izquierdo y, puesto que esta es la zona del lenguaje, la persona podía decir lo que era. La sensación de una cosa en la mano izquierda, sin embargo, iba hacia el hemisferio derecho, el cual no puede hablar mucho.

Los ojos están conectados a los hemisferios de una forma un poco complicada. La parte derecha de cada retina (la cual ve las cosas a la izquierda del punto de fijación) va hacia el hemisferio izquierdo. Lo que esto significa es que, si tienes a alguien con la mirada fija en un punto de fijación y le muestras brevemente algo a la izquierda, es el hemisferio derecho el que recibe la información. Si les muestras algo a la derecha, es el hemisferio izquierdo el que recibe la información.
Sperry proyectaba cosas en una pantalla y pedía a los pacientes bien que dijesen lo que habían visto o bien que cogiesen lo que habían visto con una mano u otra de una caja llena de cosas. Así, si el mostraba una pelota en la parte izquierda de la pantalla y un lápiz en la derecha, la persona podría decir “lápiz” (usando los centros del lenguaje del hemisferio izquierdo) pero coger una pelota de la caja con su mano izquierda (usando el hemisferio derecho).
Hay muchas anécdotas interesantes que vienen de su investigación. Por ejemplo, resulta que, aunque el hemisferio izquierdo tiene el lenguaje, es bastante malo para el dibujo. El hemisferio derecho, que controla la mano izquierda, podría dibujar bastante bien.
El hacía que los pacientes realizaran pequeños puzzles. Un hombre, intentando hacer el puzzle con su mano derecha, no podía evitar que su mano izquierda intentara ayudarle.
La mayoría de nosotros, por supuesto, tenemos un cuerpo calloso intacto, y las dos mitades de nuestros cerebros están en constante comunicación.

Uno de los hallazgos recientes más sorprendentes es el que las reacciones emocionales que se siguen de las lesiones de los lados derecho e izquierdo del cerebro, son diferentes. Las lesiones en la mayoría de las áreas del lado izquierdo van acompañadas de los sentimientos de pérdida que serían de esperar a resultas de un daño muy grave. El paciente está afectado por su incapacidad y a menudo se siente deprimido.
Pero la lesión en un área extensa del hemisferio derecho suele dejar al paciente sin preocupación alguna respecto a su estado. La emoción y el “estado de ánimo” se asocian frecuentemente a las estructuras del sistema límbico situadas más profundamente, pero en los últimos años se ha reconocido que la corteza cerebral, sobre todo el córtex del hemisferio derecho, contribuye también de un modo importante. Las lesiones producidas en el hemisferio derecho no sólo dan origen a reacciones emocionales impropias del estado del paciente, sino que dificultan también el reconocimiento de la emoción en los demás. Un paciente cuyo lado izquierdo del cerebro está dañado, tal vez no sea capaz de comprender una frase, pero en muchos casos aún puede reconocer el tono emocional con que se pronuncia. El paciente que tiene lesión en el hemisferio derecho, suele entender el significado de lo que se dice, pero a menudo es incapaz de reconocer si se dice con enojo o con buen humor.

El Lenguaje
Por lo tanto, el lenguaje es predominantemente una función del hemisferio izquierdo, aunque el hemisferio derecho tiene un poco de lenguaje también: tiene una buena comprensión de insultos y malas palabras. Por otra parte, si el hemisferio izquierdo esta dañado suficientemente temprano en la infancia, el hemisferio derecho se apodera de la función del lenguaje. Y parece que hay algunas personas que tienen el lenguaje en el lado derecho o incluso en ambos lados.
Es interesante considerar que los monos y gorilas parecen ser sensibles a llamadas de su propia especie en el hemisferio izquierdo: vuelven sus orejas derechas hacia el sonido. Incluso algunos pájaros cantores, como los canarios, tienen especialización hemisférica.
Una de las cosas que se descubrieron más tempranamente sobre el cerebro fueron los centros del lenguaje. Uno de ellos es llamado el área de Broca, por el médico que hizo el descubrimiento. Está localizada en la parte inferior del lóbulo frontal izquierdo. Un paciente que haya tenido un daño en esa área pierde la capacidad de hablar, lo que se llama afasia de expresión.
Otra área es el área de Wernicke, la cual está cercana al área de Broca pero en el lóbulo temporal, justo al lado del córtex auditivo. Aquí es donde entendemos el significado del lenguaje, y un daño en esta área te llevaría a una afasia de recepción, lo que significa que no serías capaz de entender lo que se te esté diciendo.
Ocasionalmente, alguien tiene un daño en las conexiones entre las áreas de Wernicke y Broca. Esto lleva a una afasia de conducción. Algunas personas con este problema pueden entender el lenguaje bastante bien, y pueden producirlo igualmente bien. Pero no pueden repetir algo que acaban de oir.
Otro área importante es el giro angular, justo por encima y debajo del área de Wernicke. Sirve como conexión entre los centros del lenguaje y el córtex visual. Si este área es dañada, la persona sufrirá de alexia (incapacidad para leer) y agrafia (incapacidad para escribir).

Como hemos visto en otras entradas del blog, el funcionamiento del cerebro es verdaderamente complejo, y a pesar de que podemos diferenciar distintas estructuras y zonas con funciones aparentemente opuestas, es un órgano que funciona como una unidad, y por supuesto interconectado con el resto del organismo.

Lo que antes se creía oculto y desconocido , tanto en su estructura como en su funcionamiento, como el papel del inconciente y de partes evolutivamente muy antiguas, hoy comenzamos a comprender que lo que consideramos como un pensamiento conciente, libre e independiente, es en general el resultado de procesos inconcientes profundos, previamente elaborados e integrados, algunos en regiones del cerebro que compartimos incluso con los reptiles.
El secreto está en el inconciente.
Este será el próximo tema.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Como expandir la conciencia



El cuerpo y el espíritu no están separados. Se transforman entre si constantemente. La actitud del cuerpo influye en el espíritu y a su vez la palabra, las acciones y todo lo que es físico y material en nuestra vida surgen de un deseo o pensamiento previo.

El cuerpo físico se mueve en un universo de tres dimensiones, cuatro si consideramos el tiempo. Pero la conciencia no está sujeta a las mismas leyes físicas, tiene la capacidad de expandirse, de cambiar de dimensiones, de viajar en el tiempo y de organizar la materia. Es interesante porque la misma conciencia que en la vida cotidiana discurre como un pensamiento ordinario, estereotipado, repetitivo y convencional tiene tambien la capacidad de crear universos y trascenderse a si misma.

La postura del cuerpo influye a la conciencia.

La mente no puede verse a si misma, de la misma forma que los ojos no pueden verse a si mismos. Para eso necesitamos un espejo. Para poder trascender la mente individual, es decir la conciencia de si mismo o ego el mejor método es Zazen (meditación Zen), es la práctica mas simple y directa.
En la entrada anterior veíamos que el nivel de atención y la conciencia están relacionados.

El cultivo de la atención durante la práctica de zazen.

La atención puede ser desarrollada enfocándola sobre cuatro aspectos o actividades a nivel:
corporal, sensorial, emocional y mental.
Las cuatro posturas básicas del cuerpo son: caminar, sentarse o estar sentado, estar de pie, estar acostado o acostarse.
El Zen enseña cómo desarrollar la atención en estas cuatro actitudes pero, fundamentalmente, las condiciones más propicias se dan en la postura sentada. De lo que se trata es de desarrollar un nivel óptimo de atención que sea normalmente sostenible. Por ello, la meditación Zen ocupa un lugar fundamental.
La postura de zazen es la que permite mayor nivel de atención y mayor estabilidad.
La postura de pie, por ejemplo, permite un también un elevado nivel de atención pero
una estabilidad menor (mayor nivel de atención pero en un lapsus de tiempo más corto).
La postura acostada permite una mayor estabilidad pero un nivel de atención bajo. La relación
más óptima entre estabilidad-alerta se da en la postura de zazen.
Para que esta estabilidad se produzca es imprescindible que la postura corporal esté bien
equilibrada. Durante zazen, las nalgas están apoyadas sobre un almohadón o cojín y las rodillas firmemente estabilizadas (enraizadas) en el suelo, formando una sólida base triangular.
A partir de esta base, el tronco se endereza y la columna vertebral permanece bien erguida, facilitando una perfecta conductibilidad de los impulsos nerviosos desde las
terminaciones nerviosas, a través de la médula espinal, hasta el cerebro. Para ello, es importante que la nuca esté bien recta, lo cual se consigue fortaleciendo, mediante el entrenamiento, los músculos del cuello.
A nivel de la quinta vértebra lumbar debe producirse naturalmente la curvatura lumbar que
permite que todos los órganos internos permanezcan libres de opresiones y bloqueos. Especialmente relajamos el bajo vientre, esta zona que los japoneses llaman kikai-tandem (océano de energía). El kikai-tandem se sitúa aproximadamente tres o cuatro dedos por debajo del ombligo.
Esta zona, como veremos a continuación, es muy importante para el desarrollo correcto de la atención.
Según el fisiólogo Arthur Guyton : "Se han encontrado en el sistema nervioso dos senderos oscilatorios que, al ser estimulados, pueden causar la atención. Ambos senderos pasan a través del centro simpático en el hipotálamo, por cuya razón esta área se denomina a menudo centro de la atención.
En uno de los ciclos oscilatorios las señales pasan del centro de la atención al tálamo anterior, siendo luego transmitidas en todas direcciones dentro del córtex cerebral. Las áreas corticales, a su vez, retransmiten nuevamente los impulsos hacia el centro de la atención, reexcitándolo y produciendo todavía más impulsos para estimular el córtex. Esta secuencia de transmisión se produce una y otra vez, creando un ciclo oscilatorio que podemos llamar "ciclo oscilatorio 1"

El segundo ciclo oscilatorio que puede causar la atención es el siguiente: desde el centro de la atención se transmiten señales hacia la formación reticular del bulbo en el tronco cerebral, lo cual aumenta el tono muscular en todo el cuerpo. La tensión de los músculos, a su vez, estimula los propioceptores y otras terminaciones de los nervios sensitivos a lo largo de
todo el cuerpo, que ocasionan señales sensorias que son retransmitidas a lo largo de la
médula hasta el tálamo y, finalmente, al centro de la atención. De este modo se establece
un segundo ciclo oscilatorio: el centro de la atención excita los músculos, y las sensaciones corporales reexcitan a su vez el centro de la atención" ( Extraído de la obra "Zazen", de
Katsuki Sekida. Editorial Kairós. Barcelona 1990)
Siguiendo un circuito de retroalimentación (feed-back), el tálamo estimula el córtex y la formación bulboreticular (FBR). Por su parte, el córtex estimula también la FBR. Esta hace que el tono muscular aumente. Esta estimulación del tono muscular estimula los propioceptores, los cuales envían las señales al tálamo.
Tradicionalmente los maestros zen han enseñado a generar el estado de alerta mediante
la tonificación del tono muscular. Especialmente importante en la práctica de la meditación zen es la relación entre el kikaitandem y la nuca. La enseñanza del Zen recomienda a los meditadores practicar una espiración larga y profunda que estimule y tonifique los
músculos abdominales, especialmente los del bajo vientre. Al mismo tiempo se enseña a mantener el cuello y la nuca bien rectos y a conectar conscientemente ambas zonas (nuca
y bajo vientre). De entre toda la masa muscular, la que más directamente incide sobre el estado de alerta de la FBR es la que se encuentra en el bajo vientre. La experiencia de los meditadores corrobora que esta conexión nerviosa produce un estado sostenido de atención lúcida. Este estado de atención lúcida es generado por la respiración propia de zazen, basada en una espiración abdominal larga y profunda.

A partir de la posición sentada, adoptando una postura estable y equilibrada, con la espalda y la cabeza derechas, relajando las tensiones y las crispaciones musculares inútiles, se obtiene la "tensión justa". De esta forma, concentrados en una respiración calma y profunda y en la propia postura, dejando pasar los pensamientos (es decir, el discurso del conciente), el flujo de pensamientos va disminuyendo. El neocórtex se reposa y se activan las areas profundas del cerebro, sedes de la intuición, la creatividad y la sabiduría ancestral.
Pensar sin pensar, pensar desde el fondo del no-pensamiento. El pensamiento absoluto. La mente que se observa a si misma, sin juicio ni discurso ni apegos. La conciencia libre y pura.

Veamos de qué se trata esta especie de trabalenguas.
El pensamiento discursivo conciente es el producto final de un largo y complejo proceso cognitivo que culmina en la actividad del lóbulo frontal (centro de control y decisión conciente
que regula el sistema nervioso voluntario). Como hemos visto, el sistema nervioso voluntario se encuentra hiperestimulado en la mayor parte de los habitantes de las sociedades modernas,
en detrimento del sistema nervioso autónomo. Esta hiperestimulación del SNV se manifiesta en una hiperactividad mental conciente, es decir, por un exceso de pensamientos generados por el lóbulo frontal.
En los registros de electroencefalogramas, esta actividad mental adopta la forma de ondas beta. Debido a ello, muchos desean liberarse de la tensión mental producida por un exceso de pensamientos concientes.
La meditación zen relaja la actividad del lóbulo frontal y estimula la del tálamo, hipotálamo, y demás zonas del llamado cerebro primitivo, el cual, básicamente regula la actividad del sistema nervioso autónomo y a través de él la actividad biológica inconciente. En la medida en la que esto se va produciendo, el electroencefalograma indica la presencia de ondas alfa y theta en el cerebro. Las ondas alfa son emitidas por practicantes experimentado de meditación zen unos diez minutos después del comienzo de la sesión. A los treinta minutos, el registro cerebral de ondas theta indica objetivamente que el practicante ha alcanzado un estado profundo de meditación, comparado a una "ensoñación consciente" Los viejos maestros consiguen permanecer en el límite entre las ondas theta (ensoñación conciente) y las delta (sueño profundo). Podríamos afirmar que este estado constituye el equilibrio perfecto entre actividad mental consciente y actividad mental inconsciente, o lo que es lo mismo, entre sistema nervioso autónomo y sistema nervioso voluntario.
En este estado, la actividad del lóbulo frontal (pensamientos) no bloquea ni condena completamente a la inconciencia la actividad del cerebro profundo (no-pensamientos). Se da un equilibrio entre el estado de pensamiento y el de no-pensamiento. Este hecho tiene grandes repercusiones en el estado de salud de la persona. Por ejemplo: Uno de los problemas más extendidos es el del insomnio. El insomnio es la incapacidad de la mente de liberarse de la actividad del lóbulo frontal y de conectar con el cerebro profundo y con el sistema nervioso autónomo. Es decir, la incapacidad del cerebro de liberarse de la actividad beta y generar actividad alfa, theta y delta.
Al no poder acceder al sueño profundo, durante el cual se autorregula el metabolismo general
gracias a la actividad del sistema nervioso autónomo, el estado de salud global disminuye.
Dormir es "desconectar" del yo consciente y de la tiranía del lóbulo frontal. Los registros del
metabolismo que han sido llevado a cabo en practicantes avanzados de meditación zen dejan
ver que su estado es muy similar al del sueño profundo y al de ensoñación, aunque con la gran
diferencia de que su autoconciencia permanece despierta.

Esta es la manera normal y fisiológica de expandir la conciencia y permitirle que vaya más alla de sus límites, perceptuales y de condicionamiento, y encontrar la verdadera dimensión del ser .
Zazen es sobre todo una técnica de expansión de la conciencia que permite una captación sensorial más amplia, una transmisión de las señales nerviosas más fluida, un procesamiento de la información más completo y, por lo tanto, una reacción más adaptada a la realidad. La conciencia expandida propia de zazen no es ya identificable a la actividad del yo conciente (lóbulo frontal) sino que incluye también actividad inconciente (cerebro profundo),
trascendiendo esta división categórica y generando un tipo de actividad nerviosa holística e
integradora.
La práctica donde la salud y la felicidad se actualizan natural y automaticamente.

lunes, 2 de noviembre de 2009

La conciencia



Podemos decir que el ser humano es fundamentalmente un ser conciente.

Para el ser humano, la realidad es sobre todo la conciencia que tiene de la misma. Igualmente, un ser humano es la conciencia que él tiene de sí mismo.
La conciencia es el conocimiento del entorno y del propio ser. Y el conocimiento es información.
La conciencia no es solo propia del homo sapiens, sino que es una propiedad que emerge de la vida misma.
Cada forma de vida tiene su grado de conciencia. Los árboles tienen conciencia, los animales tiene conciencia, una célula es la menor unidad biológica con conciencia. La tierra, considerada como un organismo, tiene su conciencia y finalmente, el universo mismo es conciencia. Sino no sería posible (ni lógico) que nuestra conciencia apareciera de la “nada”. De la misma manera que cada uno como “ser conciente” es producto de la multiplicación, desarrollo y expansión de una única célula original, el universo se inicio de la misma forma, a partir de un punto que en esencia contenía todo.
Así que de hecho hay una sola conciencia, aunque esta tome formas y grados diferentes en la naturaleza; y en el ser humano, como parte de ella que es, ocurre lo mismo. Aunque aparentemente este es el único que puede expandir y trascender su propia conciencia y su individualidad. Es el conocimiento de si mismo.

En la comunidad científica las opiniones son variadas. Para algunos la conciencia comienza en el 3er. mes de gestación, cuando ya hay un esbozo de cerebro (tubo neural), para otros incluso después del nacimiento, en los primeros meses de vida.
Las explicaciones convencionales representan a la conciencia como una propiedad emergente de las redes neuronales del cerebro, igual que una computadora. Las opiniones que prevalecen entre los científicos en este campo son que:
1) los patrones de actividades de la red neuronal se correlaciona con los estados mentales,
2) las oscilaciones sincrónicas de la red en el tálamo y la corteza cerebral temporal unen o enlazan a la información,
3) la conciencia surge como una nueva propiedad de la complejidad computacional entre las neuronas .

Sin embargo, estos enfoques no parecen ser suficientes para explicar ciertas características enigmáticas de la conciencia, tales como:

• La naturaleza de la experiencia subjetiva, o nuestra "vida interior".
• La unión de las actividades del cerebro separadas o espacialmente distribuidas produciendo una visión unitaria y un sentido coherente de sí mismo o 'unidad';
• La transición de procesos subconcientes en conciencientes;
• No computabilidad, o la noción de que la conciencia implica un factor que no depende del azar ni de algoritmos, y que la conciencia no puede ser simulada (Penrose, 1989, 1994, 1997);
El libre albedrío.
• El flujo de tiempo subjetivo.

Las tecnologías de imágenes cerebrales muestran la localización anatómica de las actividades que parecen correlacionarse con la conciencia, pero que no pueden ser directamente responsables de la conciencia.
Penrose y Hameroff creen que la conciencia es el producto de la actividad en ciertas organelas de las neuronas llamadas microtúbulos.
Aquí ocurrirían fenómenos a nivel cuántico, como el entrelazamiento, la superposición de partículas y el colapso de la función de onda, en el que de un estado no-manifestado de múltiples posibilidades el pensamiento surge al colapsar el sistema en una de las tantas posibilidades, por la acción del “observador”. Pero, si el observador somos nosotros mismos, ¿de dónde surge? Aquí la ciencia queda muda.

Hay muchas teorías y ninguna comprobable, ya que todas tratan de “objetivar” y analizar según el método científico un complejo fenómeno subjetivo, una cualidad emergente del espíritu.


Pero el espíritu y la materia no son diferentes. La conciencia tiene una base orgánica, biológica. Depende también obviamente de la actividad celular.
La conciencia humana es el producto final de un complejo proceso o conjunto de procesos a nivel biológico, emocional, mental (conceptual) y espiritual.

El cerebro es el órgano fundamental, que recoge y traduce información creando pensamientos y emociones.
Nuestro sistema nervioso está primero en el “top ten” de la escala evolutiva. Por su actividad aparece la mente, que no solo crea una realidad sino que también crea mundos.

La conciencia es creadora de universos.

Si la conciencia que se tiene de la realidad no concuerda con lo que es la realidad, entonces hay un "error de percepción", también definido como ignorancia. Esta conciencia ilusoria impide a la vida humana adaptarse adecuadamente a la realidad en la que vive, teniendo comportamientos erróneos que adoptan formas de conflictos, desequilibrios y enfermedades, que traen egoísmo, dolor y sufrimiento.
Pero no se trata solamente de la adaptación al medio externo, ya que cuando se vive en una sociedad enferma, que despersonaliza y esclaviza, ¿Qué significa adaptarse?, hay que considerar además el entorno natural (las estaciones, el clima, la alimentación, la actividad física, etc.)
También debemos tener en cuenta el ser interior, la propia individualidad, es decir, adaptarse también a nuestro medio interno, a nuestra esencia, y lograr la armonía y el equilibrio entre los dos medios. Y cuando esto ocurre ya no hay dualidad ni contradicciones y el miedo y la duda desaparecen.
La base del error de percepción es una atención incorrecta. Por lo cual, corregir el error de percepción mediante un cultivo sistemático de la atención es fundamental.

Importancia de la atención
La atención en relación con la percepción funciona como filtro de los estímulos ambientales, decidiendo cuáles son los estímulos más relevantes y dándoles prioridad por medio de la concentración de la actividad psíquica sobre el objetivo, para un procesamiento más profundo de la información en la conciencia.

Por otro lado, la atención es entendida como el mecanismo que controla y regula los procesos cognitivos; desde el aprendizaje por condicionamiento hasta el razonamiento complejo.
Pero la atención no es solamente la capacidad mental para captar la mirada en uno o varios aspectos de la realidad y prescindir de los restantes, es la mente, que de forma clara y vívida, escoge uno de varios posibles objetos de pensamiento simultáneos. Su esencia está constituida por focalización, concentración y conciencia. Atención significa dejar ciertas cosas para tratar con efectividad otras.

Entonces, la conciencia es el producto final de un largo proceso cognitivo. En este proceso podemos distinguir tres fases:
1). Captación de la información. La información procedente del medio ambiente, y del medio interno, es captada por los órganos sensoriales y transportada a través del sistema nervioso hasta las zonas del cerebro dotadas de receptores específicos.
2). Procesamiento de la información. El cerebro procesa la información y genera la "imagen" o conciencia de la realidad.
3). Respuesta adaptativa (conducta). En el lóbulo frontal de la corteza cerebral, centro de la decisión conciente, surge la orden que a través del impulso nervioso llega hasta las zonas motoras generando una respuesta o conducta.

En las tres fases la función de la atención es fundamental, ya que el error de percepción puede darse en una o varias de estas fases del proceso de conocimiento.
Hay que aclarar además que al hablar de adaptación no me refiero a una conducta “rígida” y estereotipada, prefabricada o condicionada, ya que tanto el medio externo (el entorno) como el interno, cambian y se transforman todo el tiempo.
Efectivamente, una de las características de eso que llamamos “realidad” es la impermanencia y la falta de sustancia (vacío). Por eso la atención es la herramienta que nos permite adaptarnos convenientemente, de manera dinámica y creativa, y evolucionar.
La atención es una condición sine qua non de la conciencia.
Pueden buscar mas data sobre el tema en el archivo del blog.
En la próxima entrada veremos como mejorar la atención y expandir la conciencia.