viernes, 20 de noviembre de 2009

conociendo nuestro cerebro




El Cerebro y la Corteza Cerebral

"Los hombres deberían saber que de ningún lado más que del cerebro provienen las alegrías, deleites, risas, bromas y pesares, tristezas, depresiones y lamentaciones. Y mediante esto, en un modo especial adquirimos la sabiduría y el conocimiento, y vemos y oímos y sabemos qué es lo malo y qué es lo bueno, qué es lo dulce y qué lo desagradable. Por el mismo órgano nos volvemos locos y delirantes, y nos asaltan miedos y terrores algunos por la noche y otros durante el día, y los sueños y los vagabundeos sin fin, y las preocupaciones que son nada adecuadas, y la ignorancia de las circunstancias del momento, la grosería y la falta de habilidades. Todas estas cosas le debemos al cerebro cuando no está sano…o cuando sufre cualquiera otra aflicción inusual o fuera de lo natural."
Hipócrates (De la Enfermedad Sagrada)

La corteza es la parte más nueva (evolutivamente) y la más grande del cerebro. Es por aquí donde emerge la percepción, la imaginación, el pensamiento, el juicio y la decisión.
Es ante todo una delgada capa de sustancia gris – normalmente de 6 neuronas de espesor – por encima de una amplia colección de vías (fibras) de sustancia blanca. La delgada capa está fuertemente plegada, si la extendieramos, ocuparía unos 2500 cm2. Esta capa incluye unos 10.000 millones de neuronas (algunos autores estiman el doble), con cerca de 50 trillones de sinapsis.
Las circunvoluciones (pliegues) tienen “crestas” que se llaman giros, y “valles” que se llaman surcos. Algunos surcos son bastante pronunciados y largos, y se usan como límites convenidos entre las cuatro áreas del cerebro llamados lóbulos.
La parte delantera más alejada se llama lóbulo frontal. Este ha sido fundamental en la evolución de nuestra especie: este lóbulo es el responsable de los movimientos voluntarios y la planificación, tiene un rol importante en la personalidad y la inteligencia.

En la parte posterior del lóbulo frontal, a lo largo del surco que lo separa del lóbulo parietal, existe un área llamada córtex motor. En estudios con pacientes que estaba recibiendo cirugía en el cerebro, la estimulación de áreas del córtex motor con pequeñas descargas eléctricas causaba movimientos. Ha sido posible para los investigadores realizar un mapa de la corteza motora bastante preciso. Las partes más bajas de la córtex motor, cercanas a las sienes, controlan los músculos de la boca y la cara. Las partes de la córtex motor cercanas a la parte superior de la cabeza controlan las piernas y los pies.

Por debajo y detrás de los lóbulos frontales está el lóbulo parietal (que en latín significa “pared”). Este incluye un área llamada córtex somato sensorial, justo debajo del surco que separa este lóbulo del lóbulo frontal. De nuevo, los médicos estimularon los puntos de esta área encontrando que sus pacientes describían sensaciones como si los tocaran en varias partes de su cuerpo. Al igual que con la córtex motor, se puede trazar un mapa de la córtex somato sensorial, con la boca y la cara cercana a las sienes y las piernas y pies en la parte superior de la cabeza.

En los costados, por debajo de los parietales, encontramos el lóbulo temporal (uno en cada hemisferio obviamente). El área especial del lóbulo temporal es la córtex auditivo. Como su nombre lo indica, esta área está íntimamente conectada con los oídos y especializada en la audición. Se localiza cerca de las conexiones de este lóbulo con los lóbulos parietal y frontal.
En la parte trasera de la cabeza está el lóbulo occipital. Donde está la corteza visual, la cual recibe información desde los ojos y se especializa, por supuesto, en la visión (integración y comprensión).

Las áreas de los lóbulos que no están especializadas se llaman córtex de asociación. Además de conectar las cortezas sensorial y motora, este es también el lugar donde los procesos de pensamiento ocurren y muchas de nuestras memorias son finalmente almacenadas.

Los Hemisferios
Al mirar al cerebro desde arriba, advertimos que está dividido en dos mitades separadas por una línea o cisura longitudinal. Hay, de hecho, dos hemisferios, como si tuviésemos dos cerebros en nuestras cabezas en lugar de solo uno. Por supuesto, esas dos mitades están íntimamente unidas por un arco de materia blanca, que son fibras de conexión llamado cuerpo calloso.

Nuestros cerebros son dobles, y cada mitad tiene su propia forma de conocimiento, su propia manera de percibir la realidad externa. Cada hemisferio cerebral tiene un estilo de procesamiento de la información que recibe.
«El hemisferio izquierdo analiza en el tiempo, mientras que el derecho sintetiza en el espacio.» Por esto el pensamiento conciente, asociado a la palabra, al tiempo y a la individualidad en la actualidad emerge mayormente del lado izquierdo.
Hemisferio Izquierdo
El hemisferio izquierdo procesa la información analítica y secuencialmente, paso a paso, de forma lógica y lineal. El hemisferio izquierdo analiza, abstrae, cuenta, mide el tiempo, planea procedimientos paso a paso, verbaliza, Piensa en palabras y en números, es decir contiene la capacidad para las matemáticas, para leer y escribir.
La percepción y la generación verbales dependen del conocimiento del orden o secuencia en el que se producen los sonidos. Conoce el tiempo y su transcurso. Se guía por la lógica lineal y binaria (si-no, arriba-abajo, antes-después, más-menos, 1, 2, 3, 4 etc.).
Este hemisferio emplea un estilo de pensamiento convergente, obteniendo nueva información al usar datos ya disponibles, formando nuevas ideas o datos convencionalmente aceptables.
Aprende de la parte al todo y absorbe rápidamente los detalles, hechos y reglas.
Analiza la información paso a paso.
Quiere entender los componentes uno por uno.

Hemisferio Derecho
El hemisferio derecho, por otra parte, parece especializado en la percepción global, sintetizando la información que le llega. Con él vemos las cosas en el espacio, y cómo se combinan las partes para formar el todo. Gracias al hemisferio derecho, entendemos las metáforas, soñamos y creamos nuevas combinaciones de ideas.
Es el experto en el proceso simultáneo o de proceso en paralelo; es decir, no pasa de una característica a otra, sino que busca pautas y gestaltes. Procesa la información de manera global, partiendo del todo para entender las distintas partes que componen ese todo. El hemisferio holístico es intuitivo en vez de lógico, piensa en imágenes, símbolos y sentimientos. Tiene capacidad imaginativa y fantástica, espacial y perceptiva.
Este hemisferio se interesa por las relaciones. Este método de procesar tiene plena eficiencia para la mayoría de las tareas visuales y espaciales y para reconocer melodías musicales, puesto que estas tareas requieren que la mente construya una sensación del todo al percibir una pauta en estímulos visuales y auditivos.
Con el modo de procesar la información usado por el hemisferio derecho, se producen llamaradas de intuición, momentos en los que «todo parece encajar» sin tener que explicar las cosas en un orden lógico. Cuando esto ocurre, uno suele exclamar espontáneamente «¡Ya lo tengo!» o «¡Ah, sí, ahora lo veo claro!» El ejemplo clásico de este tipo de exclamación es el ¡Eureka! (¡lo encontré!) atribuido a Arquímedes. Según la historia, Arquímedes experimentó una súbita iluminación mientras se bañaba, que le permitió formular su principio de usar el peso del agua desplazada para deducir el peso (específico) de un objeto sólido sumergido.
Este hemisferio emplea un estilo de pensamiento divergente, creando una variedad y cantidad de ideas nuevas, más allá de los patrones convencionales.
Aprende del todo a la parte. Para entender las partes necesita partir de la imagen global.
No analiza la información, la sintetiza. Es holístico y relacional, no le preocupan las partes en sí, sino saber como encajan y se relacionan unas partes con otras.

"Mucho debo a la tierra en que crecí. Más aún a las Vidas que me nutrieron. Pero sobre todo a Allah, que me dio dos lados distintos en mi cabeza. Mucho reflexiono sobre el bien y la Verdad, en las fes que hay bajo el sol. Pero sobre todo pienso en Allah, que me dio dos lados en mi cabeza, no uno. Antes me quedaría sin camisa ni zapatos, sin amigos, tabaco o pan, que perder por un minuto los dos lados distintos de mi cabeza." Rudyard Kipling


El hemisferio izquierdo está relacionado con la parte derecha del cuerpo (normalmente), y el hemisferio derecho está relacionado con la parte izquierda del cuerpo. Esto es porque a nivel del tallo cerebral las fibras nerviosas se entrecruzan. Como vimos, es el hemisferio izquierdo el que normalmente se ocupa del lenguaje, y parece ser más apto para las matemáticas y la lógica. El hemisferio derecho tiene más que ver con cosas como la orientación espacial, el reconocimiento de caras, y la imagen corporal. También gobierna nuestra capacidad de apreciar el arte y la música.

Alguno de los trabajos más interesantes que se han hecho relacionados con los dos hemisferios lo realizó Roger Sperry. El trabajó con gente que habían sufrido una operación quirúrgica para controlar su epilepsia. Según la opinión de algunos neurocirujanos, en casos graves, la epilepsia severa podría ser casi eliminada seccionando el cuerpo calloso. El resultado: estos pacientes realmente tenían dos cerebros (o cortezas, para ser más exactos).
Por ejemplo, Sperry encontró que si ponía algo en la mano derecha de una de estas personas después de su operación, ellos podían decir lo que era. Pero si lo ponía en su mano izquierda, no podían hacerlo. Esto es fácil de comprender: La sensación de un objeto en la mano derecha va hasta el hemisferio izquierdo y, puesto que esta es la zona del lenguaje, la persona podía decir lo que era. La sensación de una cosa en la mano izquierda, sin embargo, iba hacia el hemisferio derecho, el cual no puede hablar mucho.

Los ojos están conectados a los hemisferios de una forma un poco complicada. La parte derecha de cada retina (la cual ve las cosas a la izquierda del punto de fijación) va hacia el hemisferio izquierdo. Lo que esto significa es que, si tienes a alguien con la mirada fija en un punto de fijación y le muestras brevemente algo a la izquierda, es el hemisferio derecho el que recibe la información. Si les muestras algo a la derecha, es el hemisferio izquierdo el que recibe la información.
Sperry proyectaba cosas en una pantalla y pedía a los pacientes bien que dijesen lo que habían visto o bien que cogiesen lo que habían visto con una mano u otra de una caja llena de cosas. Así, si el mostraba una pelota en la parte izquierda de la pantalla y un lápiz en la derecha, la persona podría decir “lápiz” (usando los centros del lenguaje del hemisferio izquierdo) pero coger una pelota de la caja con su mano izquierda (usando el hemisferio derecho).
Hay muchas anécdotas interesantes que vienen de su investigación. Por ejemplo, resulta que, aunque el hemisferio izquierdo tiene el lenguaje, es bastante malo para el dibujo. El hemisferio derecho, que controla la mano izquierda, podría dibujar bastante bien.
El hacía que los pacientes realizaran pequeños puzzles. Un hombre, intentando hacer el puzzle con su mano derecha, no podía evitar que su mano izquierda intentara ayudarle.
La mayoría de nosotros, por supuesto, tenemos un cuerpo calloso intacto, y las dos mitades de nuestros cerebros están en constante comunicación.

Uno de los hallazgos recientes más sorprendentes es el que las reacciones emocionales que se siguen de las lesiones de los lados derecho e izquierdo del cerebro, son diferentes. Las lesiones en la mayoría de las áreas del lado izquierdo van acompañadas de los sentimientos de pérdida que serían de esperar a resultas de un daño muy grave. El paciente está afectado por su incapacidad y a menudo se siente deprimido.
Pero la lesión en un área extensa del hemisferio derecho suele dejar al paciente sin preocupación alguna respecto a su estado. La emoción y el “estado de ánimo” se asocian frecuentemente a las estructuras del sistema límbico situadas más profundamente, pero en los últimos años se ha reconocido que la corteza cerebral, sobre todo el córtex del hemisferio derecho, contribuye también de un modo importante. Las lesiones producidas en el hemisferio derecho no sólo dan origen a reacciones emocionales impropias del estado del paciente, sino que dificultan también el reconocimiento de la emoción en los demás. Un paciente cuyo lado izquierdo del cerebro está dañado, tal vez no sea capaz de comprender una frase, pero en muchos casos aún puede reconocer el tono emocional con que se pronuncia. El paciente que tiene lesión en el hemisferio derecho, suele entender el significado de lo que se dice, pero a menudo es incapaz de reconocer si se dice con enojo o con buen humor.

El Lenguaje
Por lo tanto, el lenguaje es predominantemente una función del hemisferio izquierdo, aunque el hemisferio derecho tiene un poco de lenguaje también: tiene una buena comprensión de insultos y malas palabras. Por otra parte, si el hemisferio izquierdo esta dañado suficientemente temprano en la infancia, el hemisferio derecho se apodera de la función del lenguaje. Y parece que hay algunas personas que tienen el lenguaje en el lado derecho o incluso en ambos lados.
Es interesante considerar que los monos y gorilas parecen ser sensibles a llamadas de su propia especie en el hemisferio izquierdo: vuelven sus orejas derechas hacia el sonido. Incluso algunos pájaros cantores, como los canarios, tienen especialización hemisférica.
Una de las cosas que se descubrieron más tempranamente sobre el cerebro fueron los centros del lenguaje. Uno de ellos es llamado el área de Broca, por el médico que hizo el descubrimiento. Está localizada en la parte inferior del lóbulo frontal izquierdo. Un paciente que haya tenido un daño en esa área pierde la capacidad de hablar, lo que se llama afasia de expresión.
Otra área es el área de Wernicke, la cual está cercana al área de Broca pero en el lóbulo temporal, justo al lado del córtex auditivo. Aquí es donde entendemos el significado del lenguaje, y un daño en esta área te llevaría a una afasia de recepción, lo que significa que no serías capaz de entender lo que se te esté diciendo.
Ocasionalmente, alguien tiene un daño en las conexiones entre las áreas de Wernicke y Broca. Esto lleva a una afasia de conducción. Algunas personas con este problema pueden entender el lenguaje bastante bien, y pueden producirlo igualmente bien. Pero no pueden repetir algo que acaban de oir.
Otro área importante es el giro angular, justo por encima y debajo del área de Wernicke. Sirve como conexión entre los centros del lenguaje y el córtex visual. Si este área es dañada, la persona sufrirá de alexia (incapacidad para leer) y agrafia (incapacidad para escribir).

Como hemos visto en otras entradas del blog, el funcionamiento del cerebro es verdaderamente complejo, y a pesar de que podemos diferenciar distintas estructuras y zonas con funciones aparentemente opuestas, es un órgano que funciona como una unidad, y por supuesto interconectado con el resto del organismo.

Lo que antes se creía oculto y desconocido , tanto en su estructura como en su funcionamiento, como el papel del inconciente y de partes evolutivamente muy antiguas, hoy comenzamos a comprender que lo que consideramos como un pensamiento conciente, libre e independiente, es en general el resultado de procesos inconcientes profundos, previamente elaborados e integrados, algunos en regiones del cerebro que compartimos incluso con los reptiles.
El secreto está en el inconciente.
Este será el próximo tema.

2 comentarios:

Aldous Lape dijo...

Mariano, gracias ! Te dejo un comentario.

Leía

En la parte trasera de la cabeza está el lóbulo occipital. Donde está la corteza visual, la cual recibe información desde los ojos y se especializa, por supuesto, en la visión (integración y comprensión)

Pensás que se relaja y fortalece el lóbulo occipital con la postura de zazen?

Leíste el libro El Arte de Ver de Aldous Huxley?

Hace un par de años decidí dejar de usar mis lentes, trabajé un poco en la vista, practica de chikung y con algunos ejercicios oculares y cosas de la imaginación, hoy vivo bien sin lentes, pero la adaptación fue costosa. Creo que todavía puedo recuperar mi vista un poco más.

Un saludo !

Un zurdo ! jejeje

mariano giacobone dijo...

Hola, durante zazen el lóbulo occipital mejora su funcionamiento ya que por una parte la visión reposa y el tono de los músculos de la nuca entá en su "tensión justa" por lo que aumenta el flujo de sangre y energía en la zona.
El chi kung tambén ayuda a "ver" mejor.
No leí el liobro que me comentás, pero al autor si lo conozco
un abrazo
Mariano