lunes, 2 de noviembre de 2009

La conciencia



Podemos decir que el ser humano es fundamentalmente un ser conciente.

Para el ser humano, la realidad es sobre todo la conciencia que tiene de la misma. Igualmente, un ser humano es la conciencia que él tiene de sí mismo.
La conciencia es el conocimiento del entorno y del propio ser. Y el conocimiento es información.
La conciencia no es solo propia del homo sapiens, sino que es una propiedad que emerge de la vida misma.
Cada forma de vida tiene su grado de conciencia. Los árboles tienen conciencia, los animales tiene conciencia, una célula es la menor unidad biológica con conciencia. La tierra, considerada como un organismo, tiene su conciencia y finalmente, el universo mismo es conciencia. Sino no sería posible (ni lógico) que nuestra conciencia apareciera de la “nada”. De la misma manera que cada uno como “ser conciente” es producto de la multiplicación, desarrollo y expansión de una única célula original, el universo se inicio de la misma forma, a partir de un punto que en esencia contenía todo.
Así que de hecho hay una sola conciencia, aunque esta tome formas y grados diferentes en la naturaleza; y en el ser humano, como parte de ella que es, ocurre lo mismo. Aunque aparentemente este es el único que puede expandir y trascender su propia conciencia y su individualidad. Es el conocimiento de si mismo.

En la comunidad científica las opiniones son variadas. Para algunos la conciencia comienza en el 3er. mes de gestación, cuando ya hay un esbozo de cerebro (tubo neural), para otros incluso después del nacimiento, en los primeros meses de vida.
Las explicaciones convencionales representan a la conciencia como una propiedad emergente de las redes neuronales del cerebro, igual que una computadora. Las opiniones que prevalecen entre los científicos en este campo son que:
1) los patrones de actividades de la red neuronal se correlaciona con los estados mentales,
2) las oscilaciones sincrónicas de la red en el tálamo y la corteza cerebral temporal unen o enlazan a la información,
3) la conciencia surge como una nueva propiedad de la complejidad computacional entre las neuronas .

Sin embargo, estos enfoques no parecen ser suficientes para explicar ciertas características enigmáticas de la conciencia, tales como:

• La naturaleza de la experiencia subjetiva, o nuestra "vida interior".
• La unión de las actividades del cerebro separadas o espacialmente distribuidas produciendo una visión unitaria y un sentido coherente de sí mismo o 'unidad';
• La transición de procesos subconcientes en conciencientes;
• No computabilidad, o la noción de que la conciencia implica un factor que no depende del azar ni de algoritmos, y que la conciencia no puede ser simulada (Penrose, 1989, 1994, 1997);
El libre albedrío.
• El flujo de tiempo subjetivo.

Las tecnologías de imágenes cerebrales muestran la localización anatómica de las actividades que parecen correlacionarse con la conciencia, pero que no pueden ser directamente responsables de la conciencia.
Penrose y Hameroff creen que la conciencia es el producto de la actividad en ciertas organelas de las neuronas llamadas microtúbulos.
Aquí ocurrirían fenómenos a nivel cuántico, como el entrelazamiento, la superposición de partículas y el colapso de la función de onda, en el que de un estado no-manifestado de múltiples posibilidades el pensamiento surge al colapsar el sistema en una de las tantas posibilidades, por la acción del “observador”. Pero, si el observador somos nosotros mismos, ¿de dónde surge? Aquí la ciencia queda muda.

Hay muchas teorías y ninguna comprobable, ya que todas tratan de “objetivar” y analizar según el método científico un complejo fenómeno subjetivo, una cualidad emergente del espíritu.


Pero el espíritu y la materia no son diferentes. La conciencia tiene una base orgánica, biológica. Depende también obviamente de la actividad celular.
La conciencia humana es el producto final de un complejo proceso o conjunto de procesos a nivel biológico, emocional, mental (conceptual) y espiritual.

El cerebro es el órgano fundamental, que recoge y traduce información creando pensamientos y emociones.
Nuestro sistema nervioso está primero en el “top ten” de la escala evolutiva. Por su actividad aparece la mente, que no solo crea una realidad sino que también crea mundos.

La conciencia es creadora de universos.

Si la conciencia que se tiene de la realidad no concuerda con lo que es la realidad, entonces hay un "error de percepción", también definido como ignorancia. Esta conciencia ilusoria impide a la vida humana adaptarse adecuadamente a la realidad en la que vive, teniendo comportamientos erróneos que adoptan formas de conflictos, desequilibrios y enfermedades, que traen egoísmo, dolor y sufrimiento.
Pero no se trata solamente de la adaptación al medio externo, ya que cuando se vive en una sociedad enferma, que despersonaliza y esclaviza, ¿Qué significa adaptarse?, hay que considerar además el entorno natural (las estaciones, el clima, la alimentación, la actividad física, etc.)
También debemos tener en cuenta el ser interior, la propia individualidad, es decir, adaptarse también a nuestro medio interno, a nuestra esencia, y lograr la armonía y el equilibrio entre los dos medios. Y cuando esto ocurre ya no hay dualidad ni contradicciones y el miedo y la duda desaparecen.
La base del error de percepción es una atención incorrecta. Por lo cual, corregir el error de percepción mediante un cultivo sistemático de la atención es fundamental.

Importancia de la atención
La atención en relación con la percepción funciona como filtro de los estímulos ambientales, decidiendo cuáles son los estímulos más relevantes y dándoles prioridad por medio de la concentración de la actividad psíquica sobre el objetivo, para un procesamiento más profundo de la información en la conciencia.

Por otro lado, la atención es entendida como el mecanismo que controla y regula los procesos cognitivos; desde el aprendizaje por condicionamiento hasta el razonamiento complejo.
Pero la atención no es solamente la capacidad mental para captar la mirada en uno o varios aspectos de la realidad y prescindir de los restantes, es la mente, que de forma clara y vívida, escoge uno de varios posibles objetos de pensamiento simultáneos. Su esencia está constituida por focalización, concentración y conciencia. Atención significa dejar ciertas cosas para tratar con efectividad otras.

Entonces, la conciencia es el producto final de un largo proceso cognitivo. En este proceso podemos distinguir tres fases:
1). Captación de la información. La información procedente del medio ambiente, y del medio interno, es captada por los órganos sensoriales y transportada a través del sistema nervioso hasta las zonas del cerebro dotadas de receptores específicos.
2). Procesamiento de la información. El cerebro procesa la información y genera la "imagen" o conciencia de la realidad.
3). Respuesta adaptativa (conducta). En el lóbulo frontal de la corteza cerebral, centro de la decisión conciente, surge la orden que a través del impulso nervioso llega hasta las zonas motoras generando una respuesta o conducta.

En las tres fases la función de la atención es fundamental, ya que el error de percepción puede darse en una o varias de estas fases del proceso de conocimiento.
Hay que aclarar además que al hablar de adaptación no me refiero a una conducta “rígida” y estereotipada, prefabricada o condicionada, ya que tanto el medio externo (el entorno) como el interno, cambian y se transforman todo el tiempo.
Efectivamente, una de las características de eso que llamamos “realidad” es la impermanencia y la falta de sustancia (vacío). Por eso la atención es la herramienta que nos permite adaptarnos convenientemente, de manera dinámica y creativa, y evolucionar.
La atención es una condición sine qua non de la conciencia.
Pueden buscar mas data sobre el tema en el archivo del blog.
En la próxima entrada veremos como mejorar la atención y expandir la conciencia.

2 comentarios:

Sergio dijo...

Muy interesante, muy claro, y muy bueno el enfoque. El perfecto equilibrio entre los aspectos científicos y espirituales de la conciencia

Aldous Lape dijo...

hola mariano, me mudé a mardel hace un par de años y tengo dos niñas.

comenzamos con un médico pediatra pero no estamos muy convencidos, las niñas no tienen ninguna enfermedad crónica y son bastante sanas pero me gustaría, si es posible que me recomendaras a alguien

te dejo mi mail por si querés hablar por esa vía

barrigaa@yahoo.com.ar

gracias y saludos

alexis