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miércoles, 24 de septiembre de 2014

Manual de la Emociones



Abordar al ser humano en toda su complejidad parece una tarea absurda e imposible. Somos una perfecta combinación de elementos afectivos, cognitivos, orgánicos, sociales, culturales y espirituales.

Esta intrincada red de esferas muta a través del tiempo y se retroalimenta, convirtiéndonos en seres únicos, creativos e irrepetibles.

El objetivo de este trabajo es explorar la profundidad de esa complejidad, descubriendo nuestro infinito potencial. Las emociones abren el camino para comprender las raíces de lo que nos hace humanos: nuestra identidad individual y global.

Recorriendo desde la química y los orígenes de la vida hasta la participación de la cultura en nuestro estado mental, intentaremos brindar un panorama de todas las temáticas que consideramos centrales.

Plantearemos interrogantes que datan desde lo más antiguo de nuestra creación, e intentaremos iluminar con lenguaje sencillo y accesible la llave de lo que todos aspiramos: una vida mental sana, equilibrada y consciente.

Para leer on line o descargar, click aquí 


lunes, 22 de septiembre de 2014

Tu mente te pertenece



Tu mente te pertenece. 
Tu experiencia es única. 
   
Si no vives tu propia vida, alguien más lo hace por ti

Si no creas tu propia realidad, si no desarrollas tus propios sentimientos y aspiraciones, si no evolucionas y no permites a la vida que se exprese a través de tu ser, entonces no eres diferente que un zombie, un muerto viviente.




Desde la cuna somos instruidos para creer y servir en este sistema injusto e inhumano, bajo pena de fracaso y exclusión. Han deformado los verdaderos valores del ser humano, fragmentado su mente, aprisionado su espíritu.

A fuerza de malas vibraciones y de una educación tendenciosa, han conseguido encerrar la conciencia, que por naturaleza es libre e infinita, entre cuatro paredes de materialismo y categorías absurdas.



Han modelado el cerebro para que funcione al castigo y a la recompensa.
Los niños que no se adaptan a esa enseñanza estrecha, obsoleta y aburrida, son catalogados como con "problemas de aprendizaje" y deben cargar con eso, pagando el precio de ser "diferentes", y en muchos casos, además, les endosan un trastorno psicológico, incluso muchos terminan medicados, para tranquilidad de los padres y la seguridad del sistema.



 Para los adultos el panorama no es muy diferente.

“Si te portas bien, tendrás tu premio, sino, ya verás, ya sabes lo que le pasa a los que no siguen las reglas establecidas… No querrás que el amo se enoje, no!?.., no te gustaría quedarte solo, ni ser un looser, ni perder todo lo que tanto te ha costado acumular, no!?”

Definitivamente, la cultura no es tu amiga.

Las religiones establecidas, los dogmas, las ideologías, las instituciones enquistadas en el poder, representan el sistema.
Un sistema que bajo la forma de “sociedad de consumo” está diseñado para beneficio de una élite y perjuicio de la mayoría.

La ciencia olvida al ser humano y corre detrás de la tecnología.
Los políticos olvidan al ser humano y corren detrás del poder.
Las empresas han olvidado al ser humano y corren detrás del dinero.

La sociedad en su conjunto ha olvidado al ser humano y corre asustada en todas las direcciones, sin sentido.
Es obvio, el sentido de la vida lo da el espíritu.

Estamos dirigidos por los peores, los más incapaces. Gente con miedo, de mente estrecha, ávida, mentirosa, estúpida y egoísta. Y aunque quizás, algunos, en la pirámide social, sean sinceros y crean en lo que hacen, de una manera u otra todos participan y son intermediarios de la mentira.
   
Se han apropiado de tu derecho a la salud y a la felicidad

Los amos que hacen las normas, te inoculan sus miedos y principios y te venden sus productos. Se han apoderado de tu mente. Tus pensamientos ya no te pertenecen, han tomado el control de tu cuerpo emocional.

Los programas son tan eficientemente instalados, que aunque intelectualmente pienses lo contrario y creas que haces lo que quieres, cuando suena el pito, todos hacen la cola para votar y pagar sus impuestos, y quizás luego, como recompensa puedan ir a McDonald´s.

Al punto que es una verdad cultural que la medida del éxito en la vida está determinada por lo que posees. Siguiendo este paradigma, la inmensa mayoría empeñan sus vidas trabajando como esclavos pensando que la ganan…Uppss!

“El burrito sencillo va solito al corral”..., dice una canción.


En el fondo, aunque no guste, todos esperan que les digan que hacer, que pensar, a donde ir, como educar a sus hijos, a que dioses rezar, a quien votar, como vestir, que comer, ¿a quien debo parecerme para no fracasar en la vida?

Triste realidad para seres dotados de conciencia infinita, de una inteligencia que evoluciona. Capaces de amar y perdonar y viajar con sus mente más allá del tiempo y del espacio

Pero algunos despiertan, renacen, recuerdan y comprenden que todo es una ilusión, solo un viaje, una experiencia. Realizan lo transitorio y relativo de las cosas. Asumen su naturaleza universal y eterna y toman el control de sus vidas, de sus pensamientos, de sus emociones.
Y entienden que no es solo un viaje de ida, una línea recta y aceptan que además, no van solos.


Entonces vuelven y se lo comunican a los otros: ¡Hey, despierten, no se dejen abusar, somos libres, siempre lo fuimos, tomen de vuelta sus mentes, enderecen la espalda, sean felices, no se identifiquen con esta mierda llamada “sociedad”. Apaguen la TV y los celulares. No tengan miedo, aprendan a comunicar con el corazón, a escuchar a la naturaleza, a observar su propia vida, íntimamente. Son seres luminosos, permitan que brille su luz interior e ilumine el camino de otros. Si son así, el universo entero abrirá sus puertas y les ofrecerá sus secretos, porque resonarán con su esencia, ya que el universo, el Creador, es transformación y amor incondicional”.

Eres conciencia infinita

Recoge tu espíritu, ilumina tu corazón y toma el control de tus pensamientos.

Tu mente te pertenece.
  



jueves, 13 de septiembre de 2012

No somos todos iguales


Aunque suene raro, incluso en estos tiempos donde todo se globaliza, tendiendo a etiquetar y a uniformar a las personas, la verdad es que no eres los demás.

Un maestro zen decía: “yo no soy los otros”.

Actualmente Internet y los medios de comunicación promueven que la gente se conozca, forme grupos, redes sociales o “comunidades virtuales”, y compartan información, imágenes retocadas, comentarios superficiales y otras banalidades. Es obvio que es más fácil manipular la mente, el gusto y las tendencias de la masa de gente si todos piensan igual y se mueven como un rebaño
“Iguálate a los demás” “Haz causa común” “Se uno más de la inmensa comunidad virtual de usuarios y consumidores”…etc… 

Un estudio reciente acerca de la comunidad virtual de adolescentes llamada Habbo, revela que los jóvenes que pertenecen a una comunidad on-line se identifican con los miembros de esa comunidad casi tanto como con sus propias familias.
Los investigadores llegaron a la conclusión que estos grupos virtuales están reemplazando a los grupos tradicionales de compañeros o a los amigos del barrio, que tienden a ser cada vez más raros en algunas sociedades modernas. Los amigos reales de carne y hueso son reemplazados por imágenes virtuales, y cada vez más jóvenes se identifican con esa realidad.


En un mundo cada vez más globalizado, dominado por el poder financiero, los bancos y las empresas; la educación, la ciencia y la cultura se van transformando para servir a estos intereses.

No importa cuan marginados seas ni que tan mal te vaya, igual puedes ser parte de la “comunidad virtual” y acceder a todos los “beneficios” que obtienen los que siguen las instrucciones al pié de la letra y compran todo (no solo objetos) lo que se les ofrece y pueden. 


El mito de la cultura dice que somos todos iguales. La iglesia dice: “Todos somos iguales a los ojos de Dios” “Dios nos creo a todos iguales”, bla, bla, bla. Curiosamente no es Dios el que dice esto, además ya conocemos el tratamiento que las religiones mayoritarias, como el cristianismo o el islamismo, han dado (y dan) a los que no piensan igual, llámense herejes o infieles.

En la actualidad, bajo una fachada de felicidad y oportunidades compartidas se esconde (no demasiado) la mentira y la exclusión social. Debajo de esta aparente conexión global y comunicación entre las personas, existe una gran indiferencia y aislamiento por parte de la mayoría. 

En solo unos minutos, puedes enterarte de lo que pasa en el mundo, chatear con tus “amigos” virtuales, navegar un mar de información tendenciosa, acumular datos inútiles y formatear tu mente para que se ajuste a una realidad artificial, ajena a ti y a tus necesidades reales
Quizás al final termines comprando algo nuevo, o consumas algo de espiritualidad virtual, como lo hacen los otros. 

¿Acaso no somos todos iguales? ¿No es verdad?

Pues no.

Lo cierto es que no eres igual ni siquiera a ti mismo a través de los días. No eres igual al de ayer, ni al de la semana pasada y mucho menos al de hace unos años, y mañana tampoco serás como el de hoy. 
No eres igual a nadie
Tu vida es única e irrepetible. 
Esto es una verdad.

Tu cuerpo cambia, se transforma, tu ser biológico sigue los ritmos cósmicos, al sol, la luna, las estaciones.

Es natural, estamos hechos de la misma sustancia que el universo, con los mismos materiales, la misma esencia, la misma energía e información, la misma conciencia.

Sin embargo, la cultura y la educación, las adicciones, las presiones del medio y la necesidad de triunfar (o por lo menos no fracasar), hacen que la enorme mayoría concentre sus energías y afanes en conseguir lo que en realidad no necesitan y olvidan buscar en su interior.

De esta manera, la referencia son siempre los demás, los acontecimientos externos o el brillo de los objetos, y por eso nos perdemos en el reflejo de las cosas.

El ser social se ve fortalecido y el ser interior, es decir, el verdadero ser, la esencia de nuestra existencia, nuestro ser biológico y cósmico, permanece dormido, anestesiado, apretujado y finalmente atrofiado y aunque pugne por emerger y expresarse, rápidamente es reprimido, generalmente de forma inconsciente. 

Es obvio, todo lo que sea propio y original, debe ser descartado o acondicionado para que encaje en la “realidad cotidiana”. 


Está cada vez más claro que esta forma de vida artificial genera individuos adictos, ansiosos e inseguros con tendencia al estrés, trastornos nerviosos y de personalidad, ataques de pánico, diabetes, obesidad, cardiopatías, hipertensión arterial, colon irritable, anorexia y bulimia, baja resistencia a las enfermedades, etc. (la lista es cada vez más larga). 

Muchos son tratados así desde la más tierna infancia por el medio social, la escuela, la familia, la religión, los grupos de pertenencia. “Pertenece a nuestra comunidad” “Parécete a los demás, es más seguro”, este es el slogan que domina la vida moderna

Es el momento de aclarar que la información no es mala ni buena. Cualquier señal puede marcarnos un camino o mostrarnos otras posibilidades, es uno mismo el que decide que hacer con ella. 

Aprender. Conocerse a si mismo. esto es algo de verdadero valor y que influye de manera positiva en el medio. Los campos morfogenéticos se nutren de esta información y responden dándole forma a tu realidad.
Si vemos a la información como un alimento, que en definitiva es así, entonces hay que saber nutrirse, masticar, digerir y luego eliminar lo que no nos sirve (que es más del 80 %), conservando lo esencial, lo que nos nutre, que entonces pasa a ser propio, parte de tu ser. Ya ha sido convenientemente filtrado y purificado y luego será reciclado siguiendo el movimiento eterno y la transformación de todas las cosas. 
Este cúmulo de experiencias alimenta la conciencia universal.


La cultura de la imagen

Otro punto importante para triunfar hoy en día es lucir bien. Más te asemejes al modelo estándar, más posibilidades de éxito social tendrás y mantendrás lejos el tan temido “rechazo” o el fracaso y también la no aceptación de los demás. 



La cultura globalizada uniforma y simplifica
Promueve la cultura de la imagen porque así es más fácil mantener el estado de ilusión
Todo el mundo tiene que parecerse y ajustarse al modelo y muchos acceden aunque a costo de su propia salud y felicidad.

El maestro zen Tosan escribió en el año 800:
“Cuando te miras en un espejo, 
forma y reflejo están frente a frente,
tu no eres el reflejo, pero el reflejo es tu” 


Es como decir: “Eso que se ve es mi reflejo pero yo no soy solo eso. 


Cuando solo observas el reflejo de las cosas o de las personas, lo esencial te pasa de lado. No te das cuenta. Es como seguir un espejismo o una ilusión.
Además nuestra imagen también es modelada por la observación de los otros. 


Como un holograma, te da la sensación de algo real, pero es ilusorio.

Pero, ¿por qué parecerse a los demás sería mejor que ser uno mismo?

Date cuenta que si te identificas con cualquier grupo o “comunidad”, estás traicionando todo aquello que te hace interesante y único.

La cultura tiende a igualar y a homogeneizar, pero tienes que saber que si te alineas con esto pierdes inevitablemente tu sagrada individualidad y tu singular punto de vista. 

Por otra parte la ciencia y la espiritualidad de consumo te llenan de conceptos abstractos y la religión hace su parte con categorías estrechas, dogmáticas y tendenciosas.

Lo que tienes que hacer es volver a la realidad de tu cuerpo, de tu mente, de tu propia vida y tirar a la basura todo lo que no te sirve en tu camino. 
Despierta a tu verdadera dimensión.
Te estás transformando, aunque quizás no lo percibas.

Tu experiencia es única
No es necesario esforzarse por parecerse a nadie o pertenecer a ningún grupo, ya pertenecemos a la gran familia de seres vivos y somos conciencia infinita. Estamos conectados con todo lo que nos rodea, incluso sin que seamos conscientes.

Nuestro cuerpo es el cuerpo del universo. Nuestra mente es la mente de dios, de buda.


Somos esencialmente libres y este es nuestro auténtico tesoro, no es necesario ni ocultarlo ni mostrarlo, brilla por si solo.

Cuando comprendemos esto, nuestra individualidad no choca más con la de los otros, al contrario, nuestras experiencias enriquecen el medio y el medio a su vez nos sustenta, nos nutre y así la vida se vuelve más expansiva y creativa.

Si percibes la esencia de tu existencia, el egoísmo se cancela y el miedo desaparece.

Cuando realizas tu propio y verdadero ser, brillas natural y espontáneamente y puedes reflejar todas las formas sin quedarte con ninguna.

Es lo que se llama: “Asumir sin identificarse” y también “brillar con luz propia”.

El espíritu libre es expansivo y fluye sin trabas ni restricciones, adaptándose a las circunstancias, transformándose y transformando todo a su paso. Esta es nuestra verdadera naturaleza y nuestro auténtico poder.

El genio y la creatividad nacen del individuo, no del grupo. Es el grupo el que se beneficia de la genialidad y de la generosidad del individuo.

De esta forma puedes comunicar con todas las existencias libremente, de manera "real" y la influencia de tus pensamientos y acciones seguramente será una gran ayuda para todos.

Naturalmente.



viernes, 24 de agosto de 2012

La cultura no te trata bien


La cultura y el lenguaje pueden ser la plataforma para una gran libertad y creatividad, pero el problema es que tienden a volverse trampas y la gente cae fácilmente en el engaño, no solo eso, todos participan en mayor o menor grado sustentando y retroalimentando ese fraude conocido como cultura.




Es suficiente con observar y reflexionar, ¿Qué clase de civilización es esta en la que 6 mil millones de personas tratan de autocomplacerse y satisfacer sus deseos luchando, compitiendo, ignorando, abriéndose paso a codazos e incluso machacando a los demás?

A primera vista no es una situación muy complaciente que digamos, y mucho menos satisfactoria. Al punto de poder afirmar que el paraíso creado por la moderna sociedad de consumo se parece más a una creación de algún demonio, que a fuerza de repetir e inculcar generación tras generación, cultura mediante, una sarta de valores absurdos, arbitrarios e injustos, en realidad genera insatisfacción, infelicidad, sufrimiento y aislamiento. 





Sin embargo si te detienes, paras un momento el motor, y te dedicas a observar y a percibir el mundo y como son las cosas en verdad, veras que todo es un gran engaño. Tenemos todo para vivir una vida sana y feliz, individual y colectivamente. Poseemos información, energía, avances tecnológicos, materia más que suficiente y recursos para satisfacer largamente nuestras necesidades fundamentales y permitirnos aprender, explorar, disfrutar y expandirnos como seres universales que somos.

El problema es que estamos liderados por los peores, los menos aptos, menos inteligentes, menos nobles, menos visionarios y menos solidarios de todos. 




Seres hambrientos con habilidad para la mentira y cero imaginación. 

También podemos preguntarnos, ¿Qué hacen ahí? ¿Quién los puso? ¿Quién les da poder y alimenta sus ambiciones desmedidas? 


La respuesta es muy simple: la misma sociedad. 

Somos nosotros que aceptamos implícitamente el fraude y no hacemos nada por impedirlo, no solo eso, contribuimos pagando, consumiendo, votando, prendiendo la TV y participando del show (consciente o inconscientemente), pero sobretodo creyendo en esta realidad creada para la aparente felicidad de unos pocos y la desdicha del resto.

Esta situación de desequilibrio (deshumanización) solo se mantiene a fuerza de alienación y engaños, acompañada de crisis económicas, guerras, explotaciones encubiertas, países endeudados, globalización, estandarización de la cultura, etc. Y obviamente con el consentimiento de la mayoría.

¿No es una locura?

La cultura no es tu amiga


La cultura está creada para lo conveniencia de otros y de variadas instituciones: iglesias, el sistema educativo, los gobiernos, compañías, el sistema financiero y recaudador de impuestos, etc.
Lo que usualmente se entiende por cultura, en realidad te rebaja, abusa, te insulta, te pone en un lugar desfavorecido siempre, a menos que seas el elegido: “winner por un día”, y al siguiente otra vez a remar y a competir, para posteriormente ser olvidado. 




Definitivamente, no somos bien tratados por la cultura.  

Crea personas adictas, temerosas, sumisas, consumidoras, fetichiza objetos, promulga innumerables formas de falsa felicidad y rinde culto a héroes y villanos de ficción que vemos a diario en los medios de comunicación. Otra herramienta de la cultura




Así que lo que usualmente aceptamos como cultura es “incultura”. No representa un cultivo de valores humanos sino lo opuesto.

La cultura globalizada y masificante atenta contra la biodiversidad de la especie humana, imponiendo formas de pensar y percibir el mundo.



Disfrazada bajo la forma de religiones redundantes y cultos patéticos, canaliza la búsqueda y realización espiritual, que es natural e instintiva en todos los seres humanos, en espiritualidades de consumo y baja dimensión. 

De hecho ninguna actividad humana parece escapar del dominio cultural. Las instituciones sociales, la educación, la tecnología, la medicina, la física y la biología, todas se ajustan a las modas y a los modelos impuestos, y las personas recurren a ellas buscando algo que de sentido a sus vidas. 



¿Cómo hacer para salir de este embrollo “cultural” y participar de una forma libre e inteligente?

Con imaginación y creatividad.
Como decía Einstein: “En épocas de necesidad, la imaginación es más importante que el intelecto”.
Lo interesante es que buscando en el diccionario la definición de cultura, entre otras cosas dice: “Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar o cultivar su juicio crítico”.

Eres tu quien tiene siempre la última palabra, si te das cuenta de esto, serás menos susceptible a la contaminación cultural y a los mandatos externos.

La negación es una herramienta fundamental. La capacidad de veto. Podemos siempre decir que no. Podemos abstenernos de pensar como los demás, de actuar, de hablar, de participar, de consumir, de seguir a la manada, si no estamos de acuerdo. 

No tiene nada que ver con una actitud negativa, es más bien una actitud de equilibrio
Hay que aprender a filtrar la información que recibimos.

Incluso podemos aprender a controlar los pensamientos, cultivando la mente y también el silencio interior. Esto mejora y amplifica instantáneamente nuestra relación con el entorno, (el campo de energía e información del que somos parte).

Cuando despiertas del sueño y comprendes de que está hecha la realidad y el mundo que percibes, entonces puedes experimentar una gran libertad y compasión. 



La creatividad surge naturalmente de un espíritu libre y curioso.

Eres el centro de tu universo, el que a su vez forma parte de otros universos. Tu experiencia es particular. Tu observación es única.

La cultura, las palabras, el conocimiento son en realidad herramientas para liberarte, y lo primero es liberarse de ellas, de los prejuicios y conceptos que venimos arrastrando a lo largo de nuestra historia.


Tú eres el centro del mandala y no eres inferior a nadie ni a nada en absoluto.


El mensaje de la cultura es: cállate y continúa trabajando, esfuérzate para conseguir logros vanos y aceptar el modelo que te imponen, porque si eres tal cual eres y expresas lo que en verdad sientes, lo más probable es que fracases o te quedes solo. 









Triste panorama para alguien que sigue las reglas al pié de la letra. 






La salida (y la entrada) es hacia tu ser interior. En esa dirección todo se aclara porque en esencia somos luz y estamos conectados con todo. 



Por eso lo más importante es encontrar tu centro de equilibrio y tratar de mantenerlo, al pensar, al hablar y al actuar. 
Practicar meditación es la clave.

Confia en ti mismo y en tu propia naturaleza, que es cósmica.


Somos hijos del cielo y de la tierra, seres universales, viajando y dando vueltas por el espacio a la velocidad de la luz.

Antes que sentirte perdido y vacío hay que sentirse libre y seguro, responsable y creador de tu propia vida.


Como dice un proverbio zen: “vaya a donde vaya el caracol siempre está en su casa”...




...aunque a veces la comparta!