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martes, 27 de septiembre de 2016

Principios para mantener la salud


Para cuidar e incrementar la salud del cuerpo y de la mente hay tres principios fundamentales:

El primero de ellos es mantener una alimentación natural, fresca, equilibrada y suficiente. El ser humano es omnívoro de manera que en su dieta debe incluir una amplia variedad de nutrientes: carnes y cereales integrales, así como vegetales, legumbres y frutas. La miel es un alimento excelente y reemplaza ampliamente al azúcar refinado (que es nocivo para la salud).



El segundo es mediante presiones y estiramientos, es decir masaje y ejercicios adecuados, para mantener el cuerpo fuerte, flexible y relajado y eliminar bloqueos, equilibrando la circulación de sangre y energía en todo el cuerpo. Respirando correctamente de manera amplia y profunda.












El tercero es la actitud mental
  
La salud depende de la alegría de vivir

Hay que cultivar la mente (habilidades cognitivas) y las emociones positivas.
Reprogramarse cotidianamente eliminando los programas mentales negativos y parásitos. Hay muchas técnicas y disciplinas para este propósito algunas obviamente mejores y más completas que otras, como el aikido o el chi kung y la meditación,  o incluso yoga o la PNL (programación neurolingüística), pero cada persona debe encontrar la que mejor le sirva.


En definitiva se trata de encontrar la unidad del cuerpo y de la mente, de plantearse preguntas fundamentales que permitan ampliar y profundizar la experiencia de vivir y no solo gastar su precioso tiempo y energía trabajando, consumiendo y corriendo detrás de objetos y personas.

El conocimiento es la base, aporta luz, serenidad y autocontrol y genera una influencia positiva en el entorno.

Salud y felicidad son dos aspectos de una misma realidad

No olvides que estás conectado a la conciencia de los otros de una manera expansiva y entrelazada, somos hijos del cielo y de la tierra, es un hecho. 
La luz que nos da la vida, el aire que respiramos, el agua que bebemos, los alimentos que consumimos, todo es interdependiente.

Tenemos que estar agradecidos, que la vida por momentos sea difícil o que a veces duela, no es un problema, todo tiene remedio, forma parte de nuestro aprendizaje. El sufrimiento y el placer son dos extremos de una misma escala y la clave está en el equilibrio.

El problema es no saber quien eres ni lo que haces en esta, tu única vida, y mientras no los sepas andarás a tientas, tratando de llenar ese vacío infinito, que generalmente se transforma en miedo y ansiedad, con ilusiones y pensamientos prestados, viviendo seguramente una vida que no es propia.
Una identidad social completamente apartada del ser biológico.

Podemos agregar un cuarto principio para mantener al salud de cuerpo y mente: vuelve a tu esencia, conecta con tu ser biológico, con tu propio cuerpo, con tu propia realidad.
Gira 180º la dirección de tu mirada y colócala en el centro de tu ser, en tu interior, donde reina el equilibrio y la calma.



La respiración tranquila y profunda te ayuda, colocando el espíritu en el punto bajo el ombligo (en la zona llamada tantien), pero sobretodo llena de luz tu cuerpo y tu vida…


…por ahora es más que suficiente!.

lunes, 19 de mayo de 2014

El camino de la alquimia espiritual


Los seres humanos somos el producto de fuerzas cósmicas. 
Nuestro cuerpo, al igual que todo en la naturaleza, es la manifestación de estas fuerzas, que son campos de energía e información.


El cuerpo físico es el último nivel, el más bajo, el más denso, de estos campos. Es el resultado de la condensación o materialización transitoria de la energía misma del universo.
Esta energía no es otra cosa que el movimiento de la conciencia universal, que es la Mente del creador, la conciencia Creadora, el Espíritu o Dios (como prefieras).

De hecho, la Mente es la verdadera sustancia de todas las cosas.

Decimos sustancia porque estos campos vibrantes de información y energía pueden "materializarse", presentándose en diversos planos o "densidades" de acuerdo a su nivel de vibración, como grados o niveles de una escala, desde la conciencia cósmica e infinita hasta la materia y el cuerpo físico. Diferentes expresiones de la misma esencia.


El cuerpo físico es una creación de la conciencia

La mente crea y modela el mundo material

En el ser humano cada plano o nivel está representado por un cuerpo: el cuerpo espiritual o universal, el cuerpo mental y el cuerpo físico, aclarando que estas son divisiones conceptuales, lo único "real" es la unidad. Una sola y misma conciencia.

En este caso, la palabra cuerpo no hace referencia a algo "objetivo" o material sino algo central o principal.

En general solo somos conscientes del cuerpo físico y por eso nos identificamos con él y con la realidad material que se genera.
Pero en realidad, más allá del estrecho límite impuesto por nuestros sentidos y nuestra conciencia individual, somos un cuerpo de energía consciente.

Este manojo de energía (cuerpo de luz) que da forma y alimenta al cuerpo físico, tiene sitios o centros precisos donde se realiza el intercambio y la transformación. 


Estos vórtices son la interfaz entre los planos físicos y los sutiles.


Son portales que comunican la dimensión física con dimensiones superiores

En los diferentes sistemas chinos de trabajo interno estos centros de energía son llamados tan tien o dan tian y son un punto de referencia fundamental. En otras tradiciones como el budismo o el hinduismo son conocidos como Chakras, y aunque el concepto es el mismo, solo varia en el numero de puntos existentes (siete, doce, etc).

Tan tien o dan tian, son una serie de centros de energía distribuidos en determinadas zonas del cuerpo humano.


Son centros de transformación y acumulación de energía y conciencia



Los maestros de la antigüedad aseguraban que ese campo del elixir cuanto mas grande fuese y mejores cuidados recibiese, mejores cosechas produciría, por ello desarrollaron diversos métodos para lograrlo.

A través de ejercicios respiratorios, físicos y mediante la meditación, llegaron a percibir ondulaciones energéticas particularmente vibrantes en tres zonas situadas a lo largo del eje vertical del cuerpo y que cubrían las tres zonas más amplias de la estructura física: abdomen, caja torácica y cráneo. 

Estos tres centros son considerados lugares de procesamiento de la información y generadores de energía 

En medicina china, a las áreas o niveles correspondientes se los conoce como "los tres calentadores".

Tan tien significa “campo del elixir” o "mar de la energía".

Las técnicas que empleaban estaban encaminadas a despertar y unificar las energías de estas zonas, con el fin de encontrar el equilibrio entre cuerpo, energía y espíritu.

Estos 3 centros se hallan en correspondencia con el cuerpo físico y el universo, siendo asociados cada uno con una región del cuerpo, una calidad de energía y un nivel de conciencia

Son los centros más importantes del sistema energético humano, cada uno con sus propias características pero conectados entre sí.
No los consideres como simples depósitos de energía, sino mas bien lugares de transformación o alquimia de la esencia o sustancia fundamental (Jing), la energía vital (Chi) y la conciencia o espíritu (Shen).

Son el fundamento de la alquimia espiritual.

Se conocen como tan tien inferior, medio y superior.



Los tres se hayan situados en la línea media del cuerpo, a lo largo del meridiano de acupuntura conocido como “Rèn Mài” o vaso de la concepción. Este canal de energía corre por la parte delantera y central del cuerpo, siguiendo un camino descendente que en la zona del periné, entre los órganos sexuales y el ano, conecta a través de la cavidad llamada “Huiyin”, con el vaso gobernador o “Dû Mài”. 
Este otro canal de energía asciende por la línea media posterior, por la columna vertebral, llegando al punto “Bǎihui” (en la cima del cráneo), bajando por la frente y la nariz y terminando en la parte superior del paladar.


órbita microcósmica

A través de la lengua se crea un circuito entre estos dos canales que comunica los tres tan tien. Este recorrido energético se conoce como la órbita microcósmica.

- Tan Tien inferior: en antiguos textos se le sitúa a una distancia de unos tres o cuatro centímetros por debajo y hacia dentro del ombligo, en el centro de gravedad (por lo que la posición exacta puede variar en cada persona), en un punto llamado océano del Qi (Qi Hai).
Se le define como la residencia donde se concibe el Embrión Espiritual y el manantial de la energía humana. Los hombres guardan en él la esencia Jîng (el esperma) y las mujeres la sangre menstrual. Es considerado como el caldo alquímico donde se almacena la energía original. El chi almacenado en el tan tien inferior se denomina chi de agua. Se le asocia con la Tierra, la cavidad pelviana y con la energía sexual. 
Para los maestro de chi kung, es la base del equilibrio de la persona, y mediante determinados ejercicios buscan activarlo y fortificarlo.

- Tan Tien medio: se localiza a la altura del diafragma, en el plexo solar. Se le asocia con el pensamiento emocional “Xin”, la autoestima y el ego personal. Está considerado el centro donde se produce y almacena el chi adquirido, procedente del aire respirado y los alimentos ingeridos. El chi almacenado en el tan tien medio se denomina chi de fuego. Como depende de la calidad del aire y la comida, esta energía puede agitar la mente y llevar a ser emocionalmente desequilibrados, a través de excesos, enojos, ansiedades, miedos o angustias.

- Tan Tien superior: situado en la zona frontal, en el entrecejo. Se conecta con el cielo, el cerebro y la conciencia. Es el que gobierna el pensamiento y la actividad intelectual, la voluntad y la clarividencia. Su apertura permite recoger la energía  y la información del cielo (el espacio) y el cultivo de la mente.
Si esta equilibrado el pensamiento es claro, creativo, calmo, rítmico y ecuánime. 

-El tantien inferior comunica con el cerebro profundo o primitivo, sede del instinto y la supervivencia.
-El tantien medio, que es el chakra del corazón, comunica con el cerebro medio o emocional.
-El tantien superior, comunica con el cerebro moderno o neocórtex y controla la actividad mental y la clarividencia.



Si bien la posición exacta del tan tien inferior puede variar en cada persona, en general se localiza en una zona central un poco por debajo del ombligo, aproximadamente a unos tres centímetros y hacía el interior, a la altura entre la segunda y la tercera vértebra lumbar. 

Si se disecara el cuerpo físico, no se encontrarían estos centros o vórtices, porque se encuentran en el cuerpo etéreo, de manera que la ubicación en el cuerpo físico es aproximada.

Se considera que el tan tien inferior es el centro del cuerpo. Es el lugar donde se genera y almacena la energía vital. Los japoneses le llaman ki kai tandem y también Hara, aqui es dondé los samurais se cortaban el vientre (harakiri).


Se le conoce asimismo como el "campo medicinal" y también "campo de cinabrio", pues tiene el poder sanador de la energía Chi original o energía ancestral (congénita) acumulada allí.

El cinabrio es un mineral rojizo de la clase de los sulfuros. Está compuesto en un 85% por mercurio y 15% de azufre. En su simetría y caracteres ópticos presenta un parecido notable con el cuarzo.


En la antigüedad, fue utilizado para preservar huesos humanos y en pinturas rupestres (como las descubiertas cerca de Almadén). Tal vez siguiendo esa tradición como preservador de huesos, los alquimistas utilizaron el cinabrio para preparar un elixir que, suponían, aseguraba la longevidad. En medicina china, se denomina metafóricamente cinabrio a la energía sexual o esencia, recibida de los padres (información genética) en el momento de la concepción y que se va agotando a lo largo de la vida.

El cinabrio representaba dos cualidades esenciales buscadas en la alquimia interna: flexibilidad y resistencia.

La energía generada en el tan tien inferior es utilizada por el cuerpo para funcionar y regenerarse normalmente y además potencia sus capacidades: resistencia a las enfermedades, al frío, aumento de la fuerza y la vitalidad, calma y claridad mental, equilibrio emocional.

 Es el laboratorio principal y el centro fundamental de la alquimia interior.


Los alquimistas de la antigüedad creían que a lo largo de un proceso meticulosamente estructurado, y gracias a la utilización de distintos productos minerales y materias vegetales, se podía llegar a crear químicamente un tipo de materia o sustancia (una medicina, un elixir, oro…) libre de todas las imperfecciones y desgastes causados por el paso del tiempo, y capaz de restituir el momento primordial anterior a que la energía cósmica se separe en las dos polaridades opuestas (yin y yang).

Lo más importante en la creencia de los alquimistas es que durante el proceso de creación de un oro perfecto, el cuerpo y el alma se irían purificando simultáneamente, transformándole en una persona más evolucionada, liberada de toda las impurezas adquiridas durante la experiencia de la vida, y capaz de modificar a voluntad la realidad y el mundo físico. 

El trabajo en el laboratorio (alquimia externa), debía ser complementado con el trabajo interior (alquimia interna o espiritual) y en textos medievales chinos se explica la necesidad de completar la vía interna, que es considerada superior, para poder alcanzar la meta final del método inferior que es la alquimia externa.

La alquimia interna es una forma de cultivo interior que conduce a la trascendencia y a la iluminación. En términos de física moderna diríamos que es lo que le permite a la conciencia realizar un salto cuántico y pasar a un nivel superior de energía e información.

El objetivo es unificar la energía del cuerpo y armonizarla con la energía cósmica

La labor del alquimista es recuperar la pureza de la energía anterior al mundo material (vida física), representada por el período prenatal (denominado “del Cielo anterior”).

Mediante la alquimia espiritual se busca la unificación de dos componentes vitales en el interior del ser humano: por un lado, los aspectos psíquicos, emocionales e invisibles, denominados xing (naturaleza innata, alma o conciencia), y los aspectos físicos, energéticos y orgánicos llamados ming (vida). 

En la fase prenatal, el embrión humano contiene en sí mismo ambos aspectos de manera unificada, pero después del nacimiento, se van distanciando (xing asciende hacia la cabeza y ming desciende hacia el abdomen y los genitales), hasta que su separación provoca el fin de la vida.

Para volver a unir los dos componentes, hay que contemplar su propio cuerpo como un laboratorio; el corazón y los riñones son el crisol y las materias que usará son los Tres Tesoros:

-Esencia (jing), que corresponde a grosso modo con el cuerpo físico. Más específicamente es una sustancia original, de lo primero en la materialización de la energía, con capacidad para procrear, regenerarse y generar células (tejidos, órganos, etc).

-Energía (chi), que se asocia con el aliento interior (prana), la energía vital y también con la respiración.

-Espíritu o conciencia (shen), que se relaciona con las funciones de la mente.

Debes recoger estos tres elementos, como si se tratara de minerales o plantas medicinales, y mezclarlos dentro del crisol (los centros energéticos o tan tien) para su cocción, gracias a la acción del pensamiento concentrado, que representa el fuego.

Cuando el cuerpo, la respiración y la mente se vuelven unidad, se obtiene el “elixir” o “cinabrio”, que es una sustancia o un tipo de medicina destinada a reparar los daños provocados por el paso del tiempo y por distintos factores emocionales, físicos, energéticos, sexuales o alimenticios, los cuales conducen a una pérdida continua de la vitalidad, que debilita y acorta la vida.


Es por ello que en la práctica de la alquimia espiritual se tiende a utilizar distintos elementos de las prácticas taoístas y budistas: técnicas respiratorias, visualizaciones, ejercicios energéticos (hoy conocidos como chi kung o qigong), alquimia, meditación, masajes y dieta.

Los maestros alquimistas desarrollaron métodos para afinar la respiración hasta suspender cualquier movimiento externo que la delate, la llamaron respiración embrionaria, por imitar a la respiración y el flujo de energía en el feto; la abstención de alimentación sólida durante períodos prolongados de tiempo, y la retención de la eyaculación en hombres o la suspensión de la menstruación en las mujeres.


Estas técnicas están destinadas a controlar las tres principales acciones que mantienen y perpetúan la vida: la respiración, la alimentación y la procreación.

Al no permitir ninguna expresión exterior (pérdida) de las fuerzas vitales, éstas pueden concentrarse en el interior, dando nacimiento a un nuevo ser, invisible e intangible, pero rector de todas las actividades en el interior de la persona. 


Este ser humano, constituido de energía pura, es representado por la imagen alquímica del Elixir de Oro, una píldora refulgente y llena de vida que aparece en la superficie del crisol en la fase final de la alquimia exterior.

Este ser luminoso, sin forma ni apariencia, representa el alma del alquimista y poco a poco se irá exteriorizando y tomando forma en el mundo físico. Esta alma inmortal, libre de la dependencia del tiempo y el espacio, es llamada Flor de Oro, un brote de energía pura que eclosionará cuando se corte el último de los lazos con la energía caduca que vamos adquiriendo a lo largo de la vida. 

La información recolectada por las experiencias de la vida se transforman en energía y memoria.

Cuando se liberan o se trascienden las ataduras del mundo físico, el alma abandona el cuerpo y asciende a los Cielos, es decir, se funde nuevamente con la conciencia cósmica. Retorna a la fuente original enriqueciéndola con información.

En el Taoteking se dice: “morir pero no desaparecer: he aquí la longevidad”. 


A lo largo del proceso o camino de la alquimia espiritual, aunque aún estés sujeto al mundo físico y a la inevitable muerte, has ordenado tu microcosmos y lo has armonizado con el macrocosmos natural, y lo has conseguido en esta vida, manteniendo tu corporalidad y sin renunciar a tu vida cotidiana, realizando en verdad una Gran Obra.

El ser biológico y el ser social se vuelven uno

La influencia de esta Obra es infinita.


El tantien inferior

La importancia del tan tien inferior o centro umbilical proviene de su papel en el crecimiento del embrión.

Después de la concepción, el embrión comienza a dividirse inmediatamente y pronto se adhiere a la pared del útero. Se desarrolla el cordón umbilical por el que se alimenta el feto. El punto donde el cordón umbilical está unido al bebé es el ombligo

Mientras el feto se encuentra todavía en el útero materno, la energía entra al ombligo por el cordón umbilical. Luego circula por el riñón izquierdo, después por el riñón derecho, desciende hasta el centro sexual y el perineo y sube por la columna hasta la cabeza. Luego desciende por la lengua y regresa al ombligo. Este curso de circulación constituye la Orbita Microcósmica que armoniza la energía Yin y Yang del feto.


El feto se alimenta con la energía umbilical y elimina los desechos por el ombligo. Después del nacimiento, mientras el niño crece, el cuerpo sigue enviando toxinas a esta zona.

El centro umbilical equilibra todas las fuerzas y es el centro de gravedad física. El cuerpo se mueve alrededor de este centro al sentarse, ponerse de pie o practicar en movimiento.

El centro umbilical, tan tien inferior o simplemente tantien, transforma las energías del cielo, la tierra y la del plano humano en energía vital beneficiosa y fundamental para el cuerpo.

El ombligo y la zona del bajo vientre, es el lugar donde se absorbe, transforma y almacena la energía vital. En esta región no debe haber congestiones ni tensiones para que la energía pueda circular y fluir  sin obstáculos.

Este es un sitio de transformación, donde mutan entre sí  la esencia (Jing), la energía (Chi) y el espíritu (Shen). Podría decirse también que es el sitio de unión y transformación de los planos físico, mental y espiritual.

Las prácticas como zazen, chi kung (qi gong), taichichuan o las artes marciales, hacen hincapié en llevar la energía a la región umbilical, que está también relacionada con el cerebro profundo y primitivo, el que nos conecta con la naturaleza original de nuestro ser y es fuente de sabiduría e intuición.

zazen
Se recoge energía mediante las prácticas y ejercicios y se la almacena, no solo en los centros de energía, sino también en los huesos, tejidos y órganos internos, mediante la concentración mental y la respiración abdominal y profunda.

Cuidar y cultivar la energía vital es muy sencillo y agradable, es un camino de autoconocimiento, de exploración y aprendizaje, que a veces requiere esfuerzo y siempre dedicación, y su práctica es difícil para algunos justamente porqué no pueden dejar o disminuir sus preocupaciones, miedos, malos hábitos, adicciones (físicas y emocionales) o ciertos puntos de vista equivocados (vieja programación reactiva sin ninguna utilidad en el presente).

Una cosa es cierta, si no cuidas el cuerpo físico, sino exploras y desarrollas tu cuerpo de energía, sino tratas de aprender y expandir tu conciencia, si todavía no has realizado que eres un ser luminoso conectado con todo las cosas y en unidad con todos los seres, no solo estás malgastando tu breve tiempo de existencia en esta tierra, estás haciendo que tu viaje de conocimiento sea duro, fragmentado y la mayor parte del tiempo doloroso. 

Despierta del sueño de tus condicionamientos mentales y tu historia personal 
Debes calmar tu mente y abrir tu corazón 
Dirige la luz de tu mirada hacia tu interior y acepta de una vez tu naturaleza cósmica



lunes, 27 de junio de 2011

Cultiva tu energía


Generalmente tenemos la tendencia a identificarnos con el cuerpo físico, con la realidad material, densa y concreta, creada por los sentidos.
Aunque podemos pasar el día absortos en las divagaciones del pensamiento y agitados por la inestabilidad de las emociones, aún así vivimos encerrados dentro de los límites y posibilidades del cuerpo físico.
Esto engaña nuestra percepción de las cosas (y de nosotros mismos) haciéndonos creer que la realidad que experimentamos tiene sustancia y es real. Nos percibimos como un cuerpo aislado en medio de un espacio vacío y enfrentando a un universo hostil y peligroso. De esta forma nos disociamos, el cuerpo y la mente se separan y la energía ya no puede fluir normalmente.
Pero el cuerpo físico, o el “saco de carne y huesos” con el que estamos completamente identificados, es en esencia vacuidad. No tiene sustancia propia. Cambia todo el tiempo. Energía e información producidas por el movimiento de la conciencia.
La esencia del mundo físico es insustancial.

La conciencia da vida a la materia.
Materia y energía son una misma cosa.

Por lo tanto somos un cuerpo físico, pero también un cuerpo de energía y un cuerpo espiritual, que es la conciencia misma.
Tenemos un cuerpo limitado, que es el cuerpo físico propiamente dicho, y cuerpos ilimitados, infinitos, que animan e impulsan a la materia e incluso los compartimos entre todos.
Se puede decir que el cuerpo físico es la proyección (o el reflejo) de cuerpos más sutiles. Diferentes tipos de vibración que expresan los distintos niveles de la existencia. Pero todos conectados y estructurados siguiendo una dinámica fractal.
Así que tenemos un lado visible, básico, limitado y denso, que sirve de soporte y vehículo al lado invisible, espiritual, sutil e ilimitado.
Incluso los cuerpos sutiles tienen diferentes planos de acuerdo a su vibración. Por ej: el plano emocional, es el menos sutil y el más cercano a la vibración física. Las emociones impactan directamente en los órganos y su funcionamiento (ver: la química de las emociones).
Hay una conciencia básica, instintiva, adaptativa que es menos sutil que la conciencia superior que genera ideales, proyectos, creatividad y conecta con las demás conciencias. Son diferentes aspectos o cualidades de la única conciencia. De la misma forma que hay una conciencia fundamental del universo o protoconciencia y conciencia individual, organismos concientes de si mismos, de su individualidad.
Pero en realidad hay una sola conciencia, un solo cuerpo.
La ilusión es percibir solo un aspecto de las cosas.

Entonces, ¿Cuáles son los límites reales de nuestro ser? ¿De donde viene esta respiración? ¿A dónde va? ¿Cuál es el origen de este pensamiento que modelará toda una realidad física? ¿Por que si con mi pensamiento puedo viajar en el tiempo y el espacio, con mi cuerpo físico no llego muy lejos?
La causa de buena parte de los sufrimientos en los seres humanos es la identificación con lo que muere, con la parte perecedera de la existencia y el desconocimiento del lado eterno e ilimitado.
Esto es debido a la ignorancia o no aceptación de su verdadera naturaleza.
De manera que solo interactuamos con los niveles físicos y materiales más básicos, y nuestros deseos y necesidades se corresponden con estos niveles elementales. La realidad que se experimenta es en consecuencia más limitada, estrecha y condicionada.
El puente que une el mundo material y visible con el mundo inmaterial e invisible, es la respiración.
La respiración es energía, es materia y es conciencia.
Cuando inspiras el universo entra en vos, cuando exhalas entras en el universo. Pero en esencia no hay límites, las diferencias corresponden a distintos grados de manifestación o de movimientos de la conciencia.

El universo es uno y cada uno es el universo viviendo una experiencia individual transitoria.
Conviene no olvidar esto. No hay manera de estar fuera del universo. Cada uno es su universo, comunicando con otros múltiples universos, dentro de otro universo. De manera que no estamos solos ni perdidos y mucho menos aislados.
Mediante la práctica de una respiración correcta podemos calmar la mente y armonizar las emociones.
La respiración modifica el medio interno fisiológico. Favorece la homeostasis y la purificación de los sistemas y tejidos del cuerpo.
Con la respiración nutrimos el cuerpo de energía.
Para la medicina china, la respiración es el chi (energía) del cielo. Los pulmones son los gobernadores de la energía, la absorben, la promueven, la hacen circular.
La respiración aporta oxígeno y elimina dióxido de carbono, influye en el pH de la sangre y de los tejidos. Si la ventilación pulmonar es insuficiente el medio interno se vuelve más ácido, se capta menos O2, se acumula CO2 y se modifica la química cerebral.
Todo lo que respira tiene conciencia. La célula es el ejemplo más fundamental. Es la menor unidad biológica con conciencia.
Es un cuerpo de energía, porque se trata de energía viva, consciente, por eso es "vital"

Somos energía

Esta energía en el cuerpo físico circula de manera ordenada, siguiendo canales virtuales interconectados entre si y con todos los órganos y tejidos del cuerpo.

sistema de canales y puntos de energía
La energía vital (chi o ki), que en nuestro ser toma forma individual, es la misma energía que existe en todo el universo y nos conecta con todo.
Esta energía se puede cultivar, desarrollar, armonizar, podes aprender a moverla y a acumularla en los órganos y centros de energía. Esto no solo es fuente de salud y longevidad, sino también de despertar y de expansión de la conciencia.
Es evidente que hace falta una práctica regular. Una disciplina. Entrenarse. No es como hacer aerobic, pero el aprendizaje y la repetición son indispensables.
El chi kung (o qi gong), el taichichuan, el yoga y las artes marciales favorecen el cultivo de la energía.
La práctica de zazen equilibra y expande el cuerpo de energía. Cuando la postura sentada es estable e inmóvil, la energía puede circular libremente y optimiza su consumo, o sea, se reduce.
Cuando el chi es fuerte y circula libremente mejora la capacidad de adaptación al medio y a las circunstancias.


Energía y materia se transforman entre si. Representan dos aspectos de una única realidad. A más energía más sustancia, mayor nutrición y generación. Los órganos internos se fortalecen. Los procesos fisiológicos se revitalizan. Aumenta la resistencia a las enfermedades.
“En el cultivo de la energía vital se debe eliminar todo aquello que consuma energía inútilmente en nuestra vida”
Por ejemplo: Emociones parásitas (miedo, tristeza, preocupación, ira), relaciones tóxicas, exceso de pensamientos, de ambiciones, de trabajo, de deudas…

Para poder ir más allá de los condicionamientos que tenemos instalados, hace falta un plus de energía que nos permita romper la inercia de los hábitos y la forma de pensar instalada.
A priori es difícil ya que las redes neuronales se encuentran fortalecidas por la repetición cotidiana (pensamientos, acciones) y sus conexiones ya están establecidas. Entonces siempre se genera la misma realidad.
Pero la conexión es dinámica. El cerebro se puede reconfigurar, a esta capacidad se le llama neuroplasticidad.
Cuando se crean otras conexiones neuronales (sinapsis), la realidad cambia. Para reconfigurar la red de neuronas hay que modificar la información que se procesa. Esto que se logra cambiando los hábitos, la manera de pensar, aprendiendo, estudiando y experimentando, es decir aportando nueva y mejor información. Practicando meditación en silencio.

El conocimiento de si mismo no tiene nada que ver con una moda, o con un fenómeno cultural o social, no es algo que te de fama, prestigio o riquezas, o garantía de una vida larga, etc. Es el único movimiento que vale para comenzar a ser reales y dejar de vagar como fantasmas.
Para penetrar en nuestra verdadera naturaleza necesitamos energía. La salud y la felicidad dependen de esta energía. Incluso nuestra actitud ante la vida.
Cultivar la energía significa: permitir que circule y se exprese naturalmente en el cuerpo físico y en nuestras acciones y pensamientos.

El pensamiento mueve la energía, la energía condensa la materia, la materia se vuelve energía, además nutre y sirve de vehículo al espíritu. Los tres son una misma cosa.

El cultivo de la energía (que es acción y movimiento), implica también desarrollar la no acción (en chino: wu wei).
La no acción es el no pensamiento, es el silencio, es la inmovilidad.
El secreto consiste en encontrar el no movimiento en el seno del movimiento y la calma en medio de la agitación. La calma así obtenida permitirá que el chi fluya libremente y se expanda el cuerpo de energía.
Cultivar tu energía significa volverte íntimo contigo mismo, clarificar tu mente, abrir tu corazón y no maltratar tu cuerpo. Encontrar el equilibrio en tu vida.
Es simple, el primer paso es la fe y la confianza en ti mismo.


domingo, 9 de mayo de 2010

La no acción

La no acción, wu wei en chino, es la forma opuesta y complementaria de la acción, del “hacer”.

No hacer no implica “hacer nada”, si no mas bien, que se actúa sin la intervención de la voluntad y de la búsqueda del beneficio propio. Se deja que las cosas evolucionen por si mismas. Es la manera que tiene la naturaleza de actuar. Las plantas crecen sin un esfuerzo particular, por ejemplo, también el agua, que fluye constantemente y se adapta a todas las formas.

El no hacer, es un aspecto fundamental en la filosofía taoísta y budista.

En la práctica de zazen (meditación Zen), hacemos sin hacer, sin dejar huella, sin un propósito particular, olvidando el esfuerzo y la intención.

Es algo difícil de comprender en la vida moderna, tan ligada al pensamiento conciente, a la forma, a la materia, a la obtención de beneficios y a una percepción del ser más bien individualista, cortada del entorno natural y forzada. Estereotipada.

El pensamiento es forma y existencia que se convierte en palabra, de hecho, el centro del lenguaje articulado en el cerebro (área de Broca) se encuentra en la corteza frontal izquierda, que gestiona el pensamiento lógico, racional y secuencial, transformando la información en palabras, gestos y en respuesta activa. La palabra se vuelve acción.
Al trascender el pensamiento conciente se llega a lo no acción.

El no pensamiento permite que las cosas tomen su curso natural. Que aflore la percepción, la intuición y la sabiduría profunda.

El No Hacer está muy relacionado con la actividad del inconciente, con el hacer del inconciente.

El relajar nuestro intento de programar la vida a expensas de la voluntad y de la razón, nos vuelve más receptivos a la sabiduría del inconciente. Tomamos contacto con algo más profundo, más grande que nosotros mismos.

La relación entre el conciente y el inconciente es como la imagen del iceberg: una pequeña parte visible por encima del agua y la mayor parte, invisible, por debajo de ésta.
Cuando hay un mayor contacto con el inconciente, hay un flujo de energía e información que emerge de la profundidad, de la parte invisible del iceberg.

Cuanto más nos conectamos con esta fuente de energía e información, que no es otra cosa que el mar de potencialidad infinita, esto incide directamente en nuestra manera de pensar, de hablar, de actuar, en la capacidad de trabajo, en la salud y la resistencia física y, como vimos, a nivel fisiológico incluso en el sistema inmunitario.


El No Hacer incide también en el aprendizaje. Estamos habituados a aprender bajo presión, a forzar la “máquina” para memorizar, razonar e integrar conocimientos concientemente. Es la tensión del Hacer voluntario. Representa el modo “Yang”, activo, voluntarioso, conciente.

Por el contrario, el No Hacer, que implica la relajación de este intento, nos permite situarnos en una postura en que la energía fluye libremente, aumenta nuestra receptividad y se despliegan nuestra intuición, imaginación y creatividad. Integrando además, la percepción del hemisferio derecho y de áreas más profundas del cerebro, que habitualmente están inactivas. Es el modo “Yin”.

De niños aprendemos al principio de esta forma, inconcientemente, mirando, escuchando, copiando, jugando, cantando. Sin un propósito especial ni un objetivo concreto. De esta forma comenzamos a reconocer el mundo, a hablar, a caminar, incluso a escribir.

El no hacer, implica armonizarse con los cambios. Es aprender a fluir y a aceptar sin intervenir, la vida de los otros y las transformaciones del entorno.
Hacer y no hacer son las dos caras de una misma realidad existencial.

No se puede “hacer nada”, de hecho estamos vivos y la vida es acción, es movimiento. Hay que vivir, aprender, mejorar, ocuparse de lo fundamental. Cuando hay que actuar, se debe actuar.

Esto que parece una contradicción, significa que tampoco se puede vivir a fuerza de voluntad y esfuerzo conciente, ya que esto anula nuestra capacidad de adaptación, prevaleciendo la tensión, la infelicidad, el miedo y la falta de creatividad y fluidez.

La práctica del Taichi y de Chi kung (qi gong), permiten encontrar la unidad de la mente y el cuerpo, el pensamiento y el movimiento. Encontrando así, la no mente y el no movimiento.

Pero la mejor manera de practicar el no hacer, la forma directa y natural, es la postura de zazen. Concentrados en la respiración y en la inmovilidad del cuerpo, percibiendo el silencio y el fluir armonioso del universo a través de uno. Inconciente y naturalmente. Verdadero conocimiento de si mismo. Dogen, un célebre maestro Zen escribió: “conocerse a si mismo, es olvidarse de si mismo. Olvidarse de si mismo es estar en unidad con el universo y con todas las existencias.”

No hacer significa equilibrio y armonía.

Así cuando hay que actuar, esta acción se vuelve única y definitiva. Total. Sin dudas ni miedo.

Como el sonido que emerge puro y cristalino luego de un profundo silencio.
Verdadera música.

El no hacer es el hacer de la naturaleza.

domingo, 21 de febrero de 2010

¿Porque envejecemos?



Desde el momento en que somos concebidos, se pone en marcha el reloj biológico que va a determinar la duración de nuestra vida.
Nuestras células están programadas para envejecer y morir, esto es un hecho. Pero, ¿hay algo que podamos hacer para ralentizar este proceso? ¿Podemos influir en la manera de envejecer?

La medicina moderna, con su visión principalmente materialista, busca la causa y la cura para la vejez en los procesos genéticos y bioquímicos que ocurren a nivel celular, y fabricar en consecuencia medicamentos que neutralicen estos efectos (vitaminas, antioxidantes, celuloterapia, etc.), pero, ¿son realmente eficaces?.

Hay muchos factores que intervienen en la calidad y duración de una vida.
Los científicos investigan los genes y el funcionamiento de la célula en este proceso.
Los cromosomas se encuentran en el núcleo de la célula que flota en un mar de citoplasma junto con otros orgánulos encargados de mantener el balance y la función celular, todos ellos rodeados por una membrana en la superficie a través de la cual las células envían y reciben información de otras células.

Durante la división celular, los cromosomas se condensan, se dividen en dos y el núcleo desaparece para dar paso a la migración de los cromosomas hacia dos nuevas células casi idénticas a la célula madre. Son”casi” idénticas ya que la nueva célula tiene una pequeña pero significativa diferencia con su madre: sus cromosomas son mas cortos.

Normalmente los cromosomas tienen un estrechamiento de ADN en cada uno de sus extremos conocidos como telómeros. Estas estructuras no llevan información genética pero ejercen su función como una especie de “reloj” cuya integridad conserva la capacidad celular para dividirse. Entre más divisiones celulares, los telómeros son más cortos llegando un momento en que la célula pierde su capacidad de división.
Si el telómero se mantuviera estable a pesar de las divisiones celulares múltiples la célula sería “inmortal”, como ocurre en las células cancerosas. Los científicos que trabajan en este campo postulan que el envejecimiento tiene su lado bueno ya que el acortamiento de los telómeros crearía una protección contra la “malignización”de las células.

Los telómeros son reparados por una enzima conocida como telomerasa. Las telomerasas son activas durante el periodo embrionario para inactivarse en la célula adulta. En casos de células cancerosas o en estudios in vitro de inducción de telomerasas las células se vuelven inmortales lo que quiere decir que no tienen un límite en sus divisiones celulares.

La mitocondria es la responsable de la respiración celular.
En el proceso de respiración celular se producen partículas conocidas como radicales libres; en condiciones normales tanto la célula como la mitocondria son capaces de neutralizar estas sustancias utilizando diferentes mecanismos de regulación enzimática .
Si a pesar de los controles algún daño ocurre, la célula tiene mecanismos de reparación dependiendo de la estructura afectada, generalmente los radicales libres afectan ácidos nucleicos, como el ADN y otras sustancias las cuales son reparadas por la célula, solo en casos extremos las estructuras que no pueden ser reparadas son destruidas.
Cuando la célula envejece, la mitocondria produce una mayor cantidad de radicales libres y los mecanismos de regulación son deficientes, los daños son más marcados y la reparación celular se hace más difícil. De nuevo, los más afectados son los encargados de transmitir la información genética de la célula (como el ADN), o las estructuras reguladoras de la fisiología celular.
En este proceso llamado ”oxidación celular”” la consecuencia final será que la célula envejece y en algunos casos muere.

La muerte celular puede ocurrir de dos maneras, por necrosis o de forma programada o “apoptosis” (consultar el post del 13/ene/09).
El término apoptosis viene del Griego y significa “caída de las hojas”, al activarse diferentes mecanismos intra y extra celulares, las células inician un proceso nuclear de fragmentación para luego englobar los orgánulos citoplasmáticos, la célula apoptótica es entonces fagocitada por los macrófagos.
La apoptosis es un proceso fisiológico y ocurre en todos los tejidos del cuerpo. Es una manera de mantener la forma y la función de los órganos así como de eliminar células defectuosas o malignas.
También en esta lista de causales podemos incluir los hábitos de vida; alimentación, estrés, exceso de trabajo, adicciones, tabaquismo, falta de ejercicios, etc.
Es evidente que la forma de vida condiciona la calidad de vida.

Sin embargo, como ya lo venimos observando, la explicación científica en lo que se refiere a la salud y la felicidad y en este caso a la longevidad, siempre es limitada ya que no toma en cuenta los pensamientos y las emociones. La conciencia no entra en la ecuación. Y algo que es notable: la edad biológica no concuerda siempre con la edad cronológica.


En la actualidad, aparentemente aumenta la expectativa de vida, las cifras indican que ahora se vive "más" que antes, sin embargo, hoy en dia encontramos jovenes de 40 años ya "quemados" y padeciendo trastornos de personas de 60 ó 70 años (hipertensión, reumatismos, impotencia, envejecimiento precoz, etc.). También se ven personas de más de 70 u 80 años cuyos organismos se encuentran muy bien conservados y cuya edad biológica (de acuerdo a distintos marcadores como presión arterial, flexibilidad y tono muscular, hemograma, capacidad intelectual, libido, etc) es de 40 años o menos.

La visión de las antiguas tradiciones orientales como la medicina china o la ayurveda consideran al ser humano como un producto de las fuerzas del cielo y de la tierra. Un agregado de elementos que cuando se encuentran en armonía reflejan salud y felicidad. El taoísmo en China influyó de manera determinante en el pensamiento y en la cultura y por ende en la medicina.
He aquí una explicación de su comprensión de la naturaleza humana.

Todos los humanos nacemos en este mundo dotados con lo que podemos llamar “los tres tesoros”, gracias a ellos podemos existir, funcionar, sentir y pensar.
Estos tesoros componen nuestra herencia natural, y el grado con el cual los protejamos y preservemos determinará el estado de nuestra salud y la duración de nuestras vidas.

Aquellos que malgastan y abusan de estos tesoros son pobres en salud y felicidad y sus vidas se acortan, mientras que aquellos que los cultivan y conservan disfrutan de la riqueza de la salud y la longevidad.

La tradición Taoísta de China contiene el registro de investigación y experiencias más antiguo del mundo, abarcando un período más de 3.000 años. Desde tiempos ancestrales, la salud y la longevidad tuvieron un lugar preponderante entre los principales campos de interés estudiados por los adeptos al Taoísmo, quienes ven el organismo humano como un microcosmos, reflejo del propio universo, que posee sus propios ‘cielo’ y ‘tierra’ internos, sus propios ‘climas’ y ‘estaciones’, sus propias transformaciones cíclicas e intercambio natural de energías universales.
En la visión Taoísta, los Tres Tesoros de los cuales depende la vida son la esencia (jing), la energía (chi), y el espíritu (shen).
La Esencia se refiera al cuerpo físico, incluyendo todos los materiales básicos que lo constituyen, incluso los fluidos tales como hormonas, enzimas, neurotransmisores, humores y líquidos.
La Energía es la fuerza primordial de la vida la cual gracias a su impulso y estímulo recarga cada célula y tejido del cuerpo, dando vida y activando sus funciones. La energía mueve, calienta y protege.
El Espíritu, es la conciencia, la percepción clara y subjetiva y abarca todos los aspectos de la mente incluyendo el inconciente, el conocimiento, pensamientos, sentimientos, voluntad e intuición.
Estos tres tesoros se presentan por separado para su comprensión pero en realidad son uno. Se intertransforman permanentemente, y esta es una verdad confirmada por la ciencia: E=MC2 (equivalencia entre masa y energía). Y como ya lo demuestra la física cuántica el efecto de la conciencia (el observador) en la materia o de los pensamientos en el funcionamiento e integridad de la célula es innegable.

Cada uno de los Tres Tesoros tiene dos aspectos fundamentales, conocidos en la terminología taoísta como “prenatal” y “postnatal” o “del cielo anterior“ y “del cielo posterior”.
El aspecto prenatal son las cualidades puras que preceden al nacimiento e implantadas en el embrión fertilizado en el momento de la concepción, podemos incluir aquí los factores genéticos, la herencia, etc.
Los aspectos postnatales son las manifestaciones temporales las cuales se desarrollan después del nacimiento, comenzando en el momento en el que se corta el cordón umbilical y el niño obtiene el primer aliento de aire.
A nivel prenatal, luego de la fertilización, los Tres Tesoros son una unidad indiferenciada e indivisible, y se separan después a medida que el embrión se va formando y sus células especializando y luego del nacimiento toman sus respectivos aspectos temporales, por eso se vuelven vulnerables de agotamiento y decadencia.

Uno de los propósitos primarios de la alquimia Taoísta es restaurar la unidad primordial y la pureza primordial de la esencia, la energía y el espíritu con el fin de prevenir la enfermedad y la degeneración del organismo humano, retardando el proceso de envejecimiento y prolongando la vida.
Se trata simplemente de aprender como emplear la mente para controlar la energía y por ende regular las transformaciones bioquímicas esenciales y el funcionamiento de los órganos vitales del cuerpo. La mayoría de las personas permiten pasivamente que los estímulos del entorno tanto emocionales como físicos gobiernen su esencia y su energía.

Consiste entonces en utilizar activamente la mente para controlar y dirigir la energía, así la energía pasa a controlar la esencia.

El pensamiento mueve la energía y esta mueve y organiza a la esencia (al cuerpo físico).

Dicho de otro modo, la mente dirige a la energía y esta conduce a la materia (sangre, células, etc.).

Como vemos el origen se encuentra en el espíritu, luego aparece la materia. Y como vimos en post anteriores, el poder del pensamiento positivo es "ilimitado".

Con práctica y reflexión seremos capaces de acceder a todo el potencial creativo de nuestra mente, podemos aprender como aplicar “el pensamiento sobre la materia” con el objeto de mantener la salud y logra la longevidad de nuestros cuerpos.
Esta verdadera alquimia interior revierte el constante proceso de debilitamiento y agotamiento de la esencia, y de la vitalidad ocasionado por la vida ordinaria en el mundo material (malos hábitos, stress, desequilibrios emocionales, etc.) y lo transforma en un proceso expansivo que preserva los Tres Tesoros y prolonga la vida.

Este es algo que todos podemos aprender y practicar, pero requiere una familiarización con los principios básicos de la naturaleza que gobiernan la vida humana y su entorno. Es una cuestión de voluntad y de disciplina para volverse maestro de su propia energía, de su propio cuerpo, y de sus pensamientos y por supuesto, convertirse en responsable de su propia vida.

Una verdadera reeducación. Un cambio de visión. Es el observador que se sitúa en un lugar más elevado, más universal. La condición normal y equilibrada del ser humano
Parece difícil pero es simplemente una cuestión de método.

La práctica de zazen, tiene un impacto muy profundo en la conciencia y en la fisiología y su influencia es muy grande. También son eficaces las disciplinas como el chi Kung, el tai chi y el yoga. La prueba está en que las personas que practican regularmente y de forma correcta cualquiera de estos métodos, no solo curan sus dolencias sino que mejoran la calidad de sus vidas y de su entorno.
Asi que a moverse, a respirar, a seguir aprendiendo y a disfrutar de cada momento. Y no olvidar el viejo proverbio: "una manzana por dia mantiene al médico alejado"!
Continuará…