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domingo, 23 de diciembre de 2018

¿Cómo encontrar el equilibrio en la vida?



Comment trouver l´équilibre dans la vie?

How to find the balance in life?


by Dr. Mariano Giacobone

La anomalía del mundo físico.



The anomaly of the physical world. 
L'anomalie du monde physique.

Una breve descripción de la naturaleza de la materia y del mundo físico. 

A brief description of the nature of matter and the physical world.

Description brève de la nature de la matière et du monde physique.

by Dr. Mariano Giacobone

sábado, 5 de abril de 2014

Intercambio rítmico balanceado




El universo vibra y lo hace con ritmo y armonía

El hecho más evidente de la naturaleza es que repite sus movimientos en reversa generando ciclos pulsantes de ida y vuelta. Es un movimiento pendular, que va y viene, cambiando alternativamente su polaridad.

Es muy extraño que la ciencia, con todos sus supuestos avances y parafernalia tecnológica nunca haya observado esta que es la más evidente de todas las características de la naturaleza.
La ciencia describe un universo de una sola dirección, tal es la teoría del Big Bang: que intenta explicarnos mediante cálculos complicados y matemáticas ilusorias, un universo solo en expansión. Pero tal cosa no existe en la naturaleza. Le falta la otra mitad del ciclo para que la descripción se acerque a lo real. Si algo se expande debe forzosamente tener su contraparte que lo equilibre, o sea, la contracción.

Cada ciclo de la naturaleza es un intercambio rítmico equilibrado de ida y vuelta entre pares de condiciones opuestas. Ese intercambio balanceado entre los polos positivo y negativo de este universo de ondas eléctricas constituyen su latido y su respiración, que también son cíclicos, de lo contrario no continuaría. Y para que sea cíclico debe alternar su polaridad rítmicamente.

El ritmo es movimiento sincronizado

El proceso en el que muchas vibraciones no sincronizadas entran en un movimiento sincronizado, es así: primero una se sincroniza con otra, y luego a un ritmo cada vez más rápido, los demás entran en acción simultánea con la primera unidad.

La naturaleza está siempre trabajando en la construcción y la destrucción, la creación y la aniquilación, manteniendo todas sus creaciones en movimiento, girando y fluyendo, en un intercambio rítmico y balanceado, vibrando de una hermosa forma en otra, manteniendo el orden y la armonía que crean la música eterna del universo.

El principio subyacente de la Creación es el intercambio rítmico y equilibrado entre  todas las interacciones en la Naturaleza. Es el único principio sobre el cual la continuidad del universo depende. Así mismo, es el principio sobre el cual dependen la continuidad de las acciones del ser humano, su salud, su felicidad y su creatividad.

Es la manifestación de dos deseos opuestos en la mente Creadora que se aplica por lo tanto a  todos los procesos de creación.
Este principio de intercambio equilibrado rítmico entre la energía masculina y la femenina, entre el Yang y el Yin, es fundamental en todas las cosas que se crean.



La ley de la armonía es el intercambio equilibrado rítmico entre todas las cosas. Tras la ley de intercambio armónico, todo este universo de reciprocidad está motivado con tanta precisión en su equilibrio que los astrónomos, por ejemplo, pueden calcular las posiciones y trayectorias de los planetas y estrellas con exactitud.
Todo se mueve porque todo vibra. Esta vibración es luz en movimiento. La luz que se mueve es luz dividida en busca de equilibrio. La luz, al igual que toda creación, tiene dos polos opuestos y complementarios, que se juntan y se separan con ritmo y armonía, alternando equilibrio y desequilibrio, solo así es posible el movimiento y la creación.

Estos dos polos, positivo y negativo, podemos llamarlos: la luz padre (roja) que genera la gravitación (sintropía) y la luz madre (azul) que engendra la radiación (entropía).

La gravitación tiende al orden mientras que la radiación genera desorden

Estas dos fuerzas son las encargadas de mantener el intercambio rítmico y armónico entre todas las cosas. Su alternancia crea el latido y la respiración del universo.

Este intercambio siempre mantiene el equilibrio. Los pares de opuestos se separan e intercambian sus polaridades en un movimiento pendular rítmico.



El universo es un compensador de doble sentido (ida y vuelta), expresando un continuo y eterno equilibrio absoluto en cada efecto de movimiento.

La generación es igual o equivalente a la radiación, la compresión es igual a la expansión, la mitad roja del espectro es igual a la mitad azul, la materia sólida equilibra el potencial de su espacio circundante en todos los campos de la onda, y cada polo de cada par no solamente se equilibra con su opuesto, sino que nace de su opuesto a través del intercambio secuencial y rítmico.
Y esto es posible porque lo que llamamos “opuestos” comparten la misma naturaleza solo que difieren en sus cargas o tendencias.

Todo lo que percibimos con nuestros sentidos es movimiento, desigualdad, desequilibrio. Es el efecto repetido de manera secuencial.
No podemos percibir la esencia ni el alma de las cosas, porque lo esencial es equilibrio, es no movimiento, es silencio, está más allá del pensamiento y de la forma.

Lo esencial no se capta con los ojos
Los sonidos de la naturaleza se registran con todo el cuerpo

Por esta razón nos equivocamos y malinterpretamos lo que captamos con nuestros sentidos. Tomamos como real el efecto que percibimos, sin considerar que es un reflejo, una reverberación, una manifestación pasajera y relativa.

 

Lo que percibimos con los sentidos es el movimiento de la luz, que se divide para tal fin en dos polos opuestos pero relacionados.

Aunque la luz en realidad no mueve, es unidad. Fundamentalmente es equilibrio. Ocupa todo el espacio. En realidad no hay nada vacío, el espacio está lleno de energía y conciencia.

Nuestro universo humano es una proyección generada por nuestros sentidos limitados.
La luz que podemos ver y con la que creamos nuestro mundo físico relativo, está condicionada por la estrecha percepción de nuestros sentidos.

La música que podemos oír y conceptuar está confinada dentro de los límites de nuestros sentidos físicos.

Por eso, para comprender la verdadera naturaleza de todas las cosas y poder oír y entender su música, hay que trascender los límites impuestos por los sentidos.

Para seguir el ritmo y la armonía de la música cósmica debes sintonizarte con tus planos superiores y con la alta frecuencia del amor incondicional


La música de las esferas

Pitágoras afirmaba que el modelo para la creación del universo estaba basado en el uso de las proporciones musicales. Según su creencia y la de muchos sabios de la antigüedad, los cuerpos celestes producían sonidos que al combinarse formaban la llamada música de las esferas.
Para Pitágoras y otros maestros, como Platón, la música era la ciencia de la armonía. La armonía podía ser entendida como el orden de los sonidos y también como el orden divino del cosmos; entre estas dos armonías había una relación. 

Pitágoras consideraba que la esencia última de la realidad se expresaba a través de números. Los números eran el medio para percibir lo que de otra forma podría permanecer inalcanzable tanto para el intelecto como para los sentidos. A Pitágoras se le ha atribuido el descubrimiento de las proporciones de los principales intervalos de la escala musical.
Las distancias entre los planetas o esferas, tenían las mismas proporciones que existían entre los sonidos de la escala musical que eran considerados entonces como "armónicos" o consonantes. Cada esfera producía el sonido que un proyectil hace al cortar el aire. Las esferas más cercanas daban tonos graves, mientras que las más alejadas daban tonos agudos. Todos estos sonidos se combinaban en una hermosa armonía: la música de las esferas



Para su concepción del universo y escribir sus leyes, Kepler se basó en los escritos de Platón y en el sistema de Copérnico que planteaba que el Sol era el centro en torno al cual giraban los planetas. Kepler postulaba que el modelo del universo estaba basado en la geometría y que entre las órbitas de los seis planetas conocidos (Saturno, Júpiter, Marte, Tierra, Venus y Mercurio) estaban inscritos los cinco sólidos perfectos mencionados por Platón (tetraedro, octaedro, cubo, dodecaedro e icosaedro). 

Kepler estudió cuidadosamente las órbitas de los planetas para establecer una relación entre el movimiento de estos cuerpos celestes con la teoría musical de la época. Finalmente postuló que las velocidades angulares de cada planeta producían sonidos armónicos y escribió seis melodías: cada una correspondía a un planeta diferente. Al combinarse, estas melodías podían producir cuatro acordes distintos, siendo uno de ellos el acorde producido en el momento de la creación y otro el que marcaría el momento del fin del ciclo.

Vemos que antaño, la ciencia y el arte no estaban separados. La música, la matemática, la alquimia y la metafísica eran parte de un mismo conocimiento.



El ser humano de la actualidad ha perdido esta forma armoniosa y natural de percibir al universo en el que vive.
La ciencia y la religión se encargaron de que así sucediera, encerrando poco a poco a las personas en prisiones de percepción, de categorías y prejuicios, creando una realidad material, carente de ritmo y armonía.

Esta es la paradoja del ser humano moderno, como hacer para plasmar y realizar en su vida lo que no es humano, o mejor dicho, los planos de existencia que están más allá de su percepción ordinaria y que no pueden ser “objetivados” ni demostrados por la ciencia, por más avanzada que pretenda ser.

¿Es posible trascender los límites de nuestra comprensión ordinaria y sintonizarnos con nuestros planos superiores?

¿Como hacer para armonizar nuestra vida humana con el ritmo y la armonía del universo?

¿Cómo puedo ser creativo y no un simple repetidor o una mala copia?

La manera de comenzar es siempre a partir del equilibrio y el silencio interior. Esto es, volver al punto cero.



A partir de tu centro puedas crear tu música, tu sabiduría y tu propia vida

La realidad física que percibimos, es decir nuestro mundo cotidiano de objetos, personas y eventos, está ligado a nuestra mente consciente, es una creación del cerebro izquierdo y de la secuencia de pensamientos que brotan de la incesante actividad electroquímica de su corteza (en particular frontal), de ahí que la realidad proyectada sea fundamentalmente material y se base en conceptos, palabras y una lógica separatista e individualista.

Pero esta pequeña parte de cerebro que toma la dirección y gestiona las respuestas, no es precisamente la que entiende de ritmo y de armonía. Su comprensión de las cosas es intelectual y arbitraria, es monofónica y tridimensional (en el mejor de los casos), pero le falta musicalidad, polifonía, profundidad, no sabe relacionarse con el espacio ni con el silencio y por lo tanto no percibe otras dimensiones.

Es la otra mitad (el hemisferio derecho) la que se encarga de percibir la totalidad y entiende de armonía, de ritmo y creatividad. Pero le cuesta hablar y escribir y no se interesa por los aspectos individuales ni por los detalles.

Para poder expresar lo que percibe, debe pasar la información al hemisferio izquierdo y aquí se produce un “cuello de botella”, se reduce la información, se ralentiza, se selecciona, se categoriza y se elabora una respuesta más o menos lógica, que debe encajar dentro de las estrechas paredes de nuestro cómodo y archiconocido mundo 3D.

Es como escuchar una sinfonía de Mozart o los sonidos del amanecer, no es necesario pensar, escuchas con la totalidad de tu ser, te impregna por completo, luego si quieres contar tu experiencia y detallar los sonidos, tal o cual instrumento o explicar tu sensación, se reduce de dimensión, se estrecha, se pierde la polifonía, la armonía y seguramente el ritmo.

La mayoría de las personas en la sociedad actual presenta una atrofia del cerebro derecho, esto es gracias a la educación moderna, a la cultura y los medios de comunicación, al exceso de dispositivos (celulares, ordenadores, TV) y la falta de comunión con la naturaleza.

 

Es por eso que nuestra sociedad carece de musicalidad y en un sentido más amplio, de arte. Es egoísta, materialista y repleta de leyes, de conceptos y de tecnología (que, paradójicamente, contribuye a separar aún más  a las personas).

Si comparamos el cerebro promedio con un ordenador, podemos decir que además de tener fragmentada la información, muchos están llenos de virus informáticos y sus procesadores funcionan muy lentos y mal.

Si lo comparamos con una orquesta, aquí se pone peor, ya que sus cerebros  no producen música sino ruido, disonancias, arritmias, carecen de dirección y el primer violín está siempre desafinado. Lo más grave es que muchos ni se dan cuenta y cuando lo hacen es porque el impacto en el cuerpo físico y en su salud es grave o duele.



Basta con observar como son educados los niños y jóvenes en las escuelas. Se los llena de conceptos y límites arbitrarios, de “conocimiento serio”, pero no se les inculca la música, ni el arte ni el amor a la naturaleza ni a los demás, obvio, gente así no sirve en este sistema materialista y antinatural, de trabajo y ambición. Una fábrica de muñecos sin corazón.

El ritmo y la armonía de la vida provienen del corazón

La verdadera música se escucha y se ejecuta con el corazón. No es una cuestión intelectual, sin corazón no hay ritmo ni armonía, falta el compás y la emoción, y si no hay emoción ni ritmo ni armonía, no tiene alma y por lo tanto no es música.

En la medida en que puedas extender la belleza y la armonía de tus ritmos y melodías de tu imaginación al instrumento que ejecutas o a cualquier obra que hagas, estas se volverán creaciones espirituales y verdaderas obras maestras de arte.

La medida de la calidad de tu interpretación material reside en tu capacidad espiritual para armonizarte y traducir las formas y ritmos del orden cósmico, y a su vez, estas servirán de inspiración a muchos otros.

Estas vibraciones armónicas contribuyen a la elevación espiritual y a la evolución del ser humano

La clave es el equilibrio. Se trata de aplicar el intercambio rítmico y balanceado entre todos nuestros aspectos. Armonizarse con los ritmos naturales. Encontrar la calma mental y desarrollar la percepción, la intuición y la musicalidad.



El silencio te enseña
La música te enseña
Los sonidos de la naturaleza te enseñan
La mirada interior te enseña




lunes, 17 de febrero de 2014

Pensamiento creativo

Crear es producir o manifestar algo de la nada, pero también significa realizar algo partiendo de las propias capacidades.
Crear es imaginar.


Toda creación comienza con una idea

La idea es siempre la causa. La causa es inmóvil, es eterna.
El pensamiento es el efecto. El efecto es movimiento, es fugaz.

El universo es una creación espiritual

Cada cosa creada es un reflejo o una extensión de la mente que la creó.

Cada creación es un acto espiritual, cada cosa que se crea es una creación de la mente. La mente es lo único que hay. Es la causa original y la sustancia de todo lo que existe.

Cada creación manifiesta o refleja la idea o la imaginación del creador, y esto es válido para cualquier creación en el universo, ya sea un cuanto de energía, una célula, una canción, un ladrillo o una galaxia.

La mente no es el reflejo pero el reflejo es la mente

Un antiguo poema Zen dice:

“Cuando te miras en un espejo,
Forma y reflejo están frente a frente,
Tú no eres el reflejo,
Pero el reflejo es tú”.


Cualquier cosa creada contiene en su esencia la mente que le dio forma e impulso. La creación no es la idea, solo la expresa, existe únicamente como creación de la mente.

La mente que se mueve se conoce como pensamiento

Pensar por sí solo no es pensamiento creativo. 
Para poder crear, la mente debe actuar. Aplicar, mediante la energía, la idea o imaginación y plasmarla en el mundo físico.

Si la Mente Universal se hubiera limitado solo a imaginar, nuestro universo de forma y movimiento nunca hubiera existido. No hubiera sido creado. Estaría limitado solamente a la idea de sí mismo, a su imaginación, pero sin forma y vacío.

El universo creado es el resultado del pensamiento y de la acción equilibrada


El Creador del universo puede hacer sólo dos cosas: pensar y actuar

Para poder expresar su idea debe moverse, actuar, tiene que salir de la inercia y romper el equilibrio.

La esencia es equilibrio.
La manifestación es desequilibrio.
La idea es equilibrio.
La creación es desequilibrio.

El estado de equilibrio es inmóvil. Cero. Para poder manifestarse debe moverse, abandonar su punto de reposo, así comienza a oscilar.

Este movimiento corresponde a cargas o polos que se separan y vuelven a unirse, invirtiendo rítmicamente su polaridad, vibrando a velocidades cada vez más altas (de acuerdo a la intensidad del deseo y a la complejidad de la idea), lo que genera en la única sustancia del universo: la mente o conciencia, un aumento en su densidad, yendo desde el éter sutil hasta la materia sólida.

La ciencia a medida que trata de comprender y evoluciona, cambia sus teorías y amplia sus descripciones acerca del universo: espuma cuántica, supercuerdas, partículas virtuales, quarks, fotones, electrones, átomos, moléculas, etc. Pero estas no son más que interpretaciones humanas relativas intentando demostrar leyes absolutas de la naturaleza. 

Estas descripciones son relativas porque solo describen el efecto, que se manifiesta como forma, color y movimiento, dentro de la estrecha banda de percepción que nuestros sentidos logran captar.



Esta falsa objetividad (léase: “ver para creer”), es la causa de tantos malos entendidos y errores de la ciencia y la cultura materialista.

Solo se puede comprender el universo creado si se comprenden las maneras de su creador, y el Creador solo hace dos cosas: pensar y actuar.

Por lo tanto un ser humano, siendo su conciencia una extensión de la mente del Creador, también puede hacer dos cosas: pensar y actuar

Su universo de cosas creadas, personas y situaciones es un desequilibrio en si mismo, es un reflejo del espíritu inmóvil, de su imaginación. Es el efecto.

La ignorancia de una persona consiste en desconocer su esencia eterna e inmóvil y su poder personal

Nuestro ser expresa una idea superior y por eso se dice que estamos siendo creados.
Basta con considerar que más del 95% de nuestra conciencia permanece oculta, no es consciente, nuestra pobre experiencia consciente que es el 5% restante, en el mejor de los casos, es simplemente emergente, es el resultado de procesos no conscientes. Es el efecto, es la reacción. Por eso es un error identificarse con esta actividad fugaz y relativa de la mente.

El poder personal significa pensar y actuar a la manera del universo

Y para esto hay que conocer sus maneras. Conocerse a si mismo, es conocer las maneras del universo y las leyes naturales, porque también somos una creación, somos la naturaleza y compartimos la misma y única esencia con todo lo creado.

Las creaciones de la naturaleza son infalibles porque nacen del equilibrio de poder entre sus dos principios creadores, o sea, pensamiento y acción. 



Las creaciones de los seres humanos son falibles y esto se debe a la falta de capacidad para equilibrar sus pensamiento con sus acciones. 




La naturaleza es absoluta

Las leyes de la naturaleza surgen del desequilibrio. Sin desequilibrio no hay movimiento ni forma.
Para poder manifestarse, el principio creador debe romper su equilibrio

Sin desequilibro no hay movimiento

Cada creación que se manifiesta en el universo existe (se forma) fiel a la idea original. 
Las aspiraciones y conceptos del ser humano rara vez pueden ser fieles a la idea original. 
Sus pensamientos y acciones rara vez se equilibran. 

Cuando una persona que concibe una gran idea puede equilibrar el poder de ese pensamiento con una serie igualmente equilibrada de acciones, que logren materializar esa idea, es considerado por todos los demás como un genio.

El éxito de esa persona radica en su capacidad relativa para plasmar de la forma más fiel una idea absoluta.

El pensamiento creativo es aquel que logra manifestar la idea original mediante la creación de una forma.

Cuanto mayor sea la capacidad de una persona para expresarse creativamente, manifestando los principios universales que fluyen a través de ella, mayor será su poder. 
La fuerza creadora universal, manifestada por medio de principios o leyes naturales, debe ser el modelo para el ser humano, su guía y su objetivo.

La información es energía
El conocimiento es poder
La creatividad es acción

El conocimiento de sí mismo no es poder, tampoco la capacidad de generar grandes pensamientos constituyen tu poder personal, porque pensar sin la acción no crea nada
Ninguna idea puede ser manifestada.
El pensador no ha demostrado su creatividad hasta que no ha actuado para que se manifieste la forma concebida en su imaginación.

Pensar sin imágenes de acción, es como tratar de anudarse los cordones del calzado solo con la mente, se parece más a la imaginación del tonto. 


Un soñador o un visionario que no actúa para dar forma a sus sueños y visiones no expresa su poder. Es impotente, a pesar de que su inspiración sea la más poderosa jamás concebida por una mente humana. Son ideas vacías. No le sirven para nada a los demás ni a si mismo, aunque su éxtasis interior le haga sentirse como un dios.

Por otra parte, y por la misma razón, la acción sin pensamiento no constituye poder

Solo a través de la acción no se crea nada

A través de la acción sin imaginación, las cosas creadas por otros no son más que repeticiones. Son acciones expresadas sobre los cimientos de las creaciones de otras personas.
Las personas que actúan sin pensar, no son los creadores, son la mano de obra
Los obreros son seguidores de líderes que crean. En cierto sentido, son como extensiones físicas de la mente de su líder. 

Desde este punto de vista podemos clasificar básicamente a los humanos en dos grupos:
Los que crean y los que siguen (a los que crean), o sea, los que piensan y lideran por un lado y la mano de obra por el otro.

Algunos son más dotados para pensar y otros para actuar, actualmente hay un tercer grupo en crecimiento aparente: los que no saben hacer nada excepto seguir y repetir.

Pero están aquellos que equilibran su mente con sus acciones y se liberan del yugo y las limitaciones impuestas por otros y por su propio ego.

Pensar es una actividad de la mente y actuar es dominio del cuerpo

La mente del sabio tiene como fuente de inspiración a la mente del Creador (la mente universal, la conciencia cósmica, Dios...), de la cual este universo creado debe su existencia y su saber. 

Para la mente del pensador no hay limitaciones porque la mente es infinita.

La mente del seguidor o repetidor está atada a su cuerpo, por lo tanto sus limitaciones son las limitaciones de los sentidos y de la realidad material a la cual está confinado. 
El seguidor o mano de obra, se resiste al cambio, porque solo está capacitado para repetir las cosas como son, no puede pensar ni actuar por si mismo.


El sabio no tiene miedo a nada, está por encima del miedo
El seguidor teme todo. Su objetividad engendra en él miedo a todo

La esencia eterna del ser humano, su centro inmóvil, es el reino de Dios, la luz quieta y silenciosa en torno a la cual emergen vibrando múltiples luces y campos de energía enroscados que usualmente llamamos "persona". 



No existe una expresión de poder allí, en absoluto, con excepción del poder expresado en la materia misma, hasta que esa persona “despierta” al conocimiento, es decir, comienza a pensar por si misma y a saber. A partir de ese momento puede expresar y desarrollar su poder personal y expandir su conciencia, sus habilidades y su capacidad de adaptación.

El único poder que tiene un ser humano está en su conocimiento. Y todo ello se expresa solamente por su pensamiento. Sin embargo, el trabajo debe ser realizado con el fin de expresar el poder.

La materialización en el plano físico es el resultado de la acción

Pero el poder que expresamos no está en el cuerpo. El poder que expresamos se encuentra en la raíz, en nuestra esencia sutil e invisible, en el punto cero, inmóvil y silencioso en nuestro interior, donde se origina la luz, el movimiento y todas las cosas. 

En ese punto de apoyo inmóvil está todo el poder. 



La acción que se extiende desde este estado de equilibrio, es la expresión del verdadero poder y es lo que llamamos Creación.




miércoles, 16 de octubre de 2013

Una nueva mentalidad


Nuevos tiempos implican una nueva manera de pensar. Pero, ¿es posible pensar de otra manera pensando siempre de la misma manera?, o sea, manteniendo siempre la misma programación mental. La respuesta es NO.

La forma habitual de pensar en la mayoría de las personas es condicionada y reactiva.

Condicionada por la genética, por la configuración del cerebro y por los programas instalados mediante la educación, la cultura, los medios, etc., y es reactiva por que reacciona ante cualquier estímulo, teniendo la tendencia a quedar conectada o “enganchada” a ese fenómeno sin volver  a su posición de equilibrio o descanso.
Esta es la causa de los apegos y de las contradicciones en la vida cotidiana.

La mente reactiva es como un radical libre.

En química, los radicales libres son átomos o moléculas muy “inestables” que se “enganchan” fácilmente con otras moléculas provocando un aumento de las reacciones químicas y por lo tanto de radicales libres, un mayor gasto energético y acumulación de residuos, que acidifican y calientan aun más el sistema, provocando un mal funcionamiento y acelerando el envejecimiento del mismo.

Lo primero para eliminar un programa mental y reemplazarlo por otro nuevo, es decir “actualizarlo”, es volver a cero. Reset. Parar el movimiento mental inestable y desequilibrado y permitir que el flujo electroquímico del cerebro se equilibre. 

En este proceso no es necesaria la voluntad ni la intervención del pensamiento consciente, ya que aumentan aún más la actividad eléctrica del cerebro. Pero también es cierto que al principio es necesaria una dosis de voluntad y determinación, para llevar las cosas a su equilibrio.

La medida del desequilibrio es la medida de tus ilusiones y tu sufrimiento.

Cuanto más desordenado esté el sistema, más energía y tiempo habrá que emplear para volver a ordenarlo. Pero un sistema vivo, consciente y autoreferenciado, busca solo su propio equilibrio, hay que dejarlo. La energía y el trabajo se aplican para desengancharse de todas las ilusiones que nos desestabilizan y nos sacan de nuestro centro vaciándonos de energía.

Más alejado estás de tu centro, más inestable es tu posición y mayor será el esfuerzo para lograr el equilibrio.

Nuestra mente ordinaria es extremadamente reactiva, se enciende con la actividad de los sentidos y de algunas estructuras cerebrales como el tálamo y el neocórtex, que reciben información constantemente del medio externo e interno, provocando un movimiento de cargas eléctricas que dispara una cascada química, la cual genera una respuesta fisiológica que va a generar y modelar una realidad física determinada.

En la actualidad, gran parte del desequilibrio está dado por un exceso de actividad del hemisferio cerebral izquierdo, que es el encargado de brindar una respuesta adaptativa mediante la individualización y la separación de las partes, gestionando el movimiento voluntario, la palabra, los conceptos, la razón y la lógica.
Es nuestro cerebro “separatista”. A fuerza de desarrollarlo y de “creer” lo que nos dice, nos fuimos separando del resto.

Hay que considerar también el aumento cada vez mayor de radiaciones y estímulos externos: celulares, ordenadores, TV, artículos de consumo, estrés y contaminación…todos estos factores altamente desequilibrantes.

La radiación nos acerca a la muerte.
La gravitación genera vida.

De manera que para volver a la condición normal, debes encontrar el equilibrio, tu propio centro, retornando a cero, transformando así la percepción de la “realidad” y de ti mismo.
Para cambiar la programación mental es suficiente con invertir la polaridad del movimiento y la percepción, dirigiéndolos hacia el interior de tu ser.

La meditación es fundamental.

zazen: postura de equilibrio y despertar de la conciencia

No se trata de religión o de espiritualidad para “consumir”, se trata de volver a la condición normal y equilibrada del ser humano.

Volver a la fuente original.

Cuando percibes y comprendes el flujo de energía en tu cuerpo, entonces puedes comprender todo.
Es muy simple y muy sutil.

Es como la respiración o como el latido del corazón. Todo sigue el pulso rítmico del universo: expansión-contracción, crecimiento-decaimiento, movimiento-reposo, aparición y desaparición.

Si consideras un solo lado de las cosas, el resto permanece oculto, entonces…

¿Cómo puedes estar tan seguro de que lo que percibes es real?

Si lo que percibes no tiene dos aspectos, es solo un reflejo de la luz verdadera. 

Un espejismo.

En otras palabras, si el pensamiento consciente habitual, monofásico y repetitivo, que es afirmación, no es purificado o equilibrado con su opuesto complementario, la negación, será tendencioso, dogmático y fuente de error.

Se dice que el pensamiento es “afirmativo” porque constantemente nos afirma una determinada “realidad” sin considerar su contraparte. Por eso se equilibra con la “negación”.
Esto no significa volverse “negativo”, sino equilibrado. Solo así podemos tener una imagen completa del mundo que percibimos y de nosotros mismos.

Hay que pensar de manera positiva y creativa, porque el mensaje de los medios y de la cultura es tendencioso y negativo, y sino basta con observar el rumbo que toma la sociedad moderna.

He aquí la fórmula mágica para la alquimia espiritual:

-Recoge tu espíritu.
-Calma tu mente.
-Abre tu corazón.
-Programa tu cuerpo.
-Sonreí.

El resultado se debe acercar a cero, que es el equilibrio. El punto de reposo y origen.

A partir de ese punto podrás crear tu vida con salud y felicidad, y la luz de tu comprensión iluminará la comprensión de los demás.
Naturalmente.
Casi sin darte cuenta.

Por lo tanto, la medida de tu poder para encontrar magistralmente la felicidad, la paz, la prosperidad y la gloria, radica en la dimensión de tu conocimiento de las maneras de Dios y tu deseo de hacer que las maneras de Dios sean tu manera.
Después de todo, estamos hechos a su imagen y semejanza, al igual que toda la Creación.
Somos una extensión de su Mente.


Somos la mente del Creador.


sábado, 28 de septiembre de 2013

¿Para que usas tu cuerpo?


El cuerpo humano es el resultado de millones de años de evolución, algunas mutaciones exitosas y el soplo divino que le otorga conciencia y un grado superior de inteligencia.


Nuestro cuerpo tiene un diseño muy complejo y una configuración muy práctica.
Aunque lo percibimos sólido, pesado y opaco y podemos describirlo en términos físicos como una unidad eléctrica de carbono y agua, programable y con conciencia de si misma, en realidad se trata de ondas de energía compactada vibrando a gran velocidad y manteniéndose juntas por efecto de la gravedad. Esto es lo más material que podemos encontrar en nuestro cuerpo: energía e información.

De todo modos ¿Para que utilizamos este cuerpo tan práctico hecho de la misma sustancia que el cielo y la tierra? Generalmente para satisfacer nuestros innumerables deseos y obligaciones, convirtiéndolo en esclavo de ilusiones y malos hábitos.

La verdadera inteligencia significa usar el cuerpo de una forma que no le conviene a nuestras ilusiones.
Esto quiere decir poner el cuerpo y la mente en orden, en resonancia. Es un principio básico de la armonía. Todas nuestras células siguen naturalmente el orden cósmico. Laten y respiran con el universo. Son la vibración del universo.

Es cuestión de madurar y aceptar tu verdadera naturaleza y abandonar las viejas creencias.
La tarea más importante es desarrollar y proteger la perla brillante que yace en tu interior y que es tu esencia, que está entrelazada con todo el universo y representa tu lado eterno e infinito.
Pero nadie lo puede hacer en tu lugar.

Ser alguien "espiritual" no es solo un concepto ni un cliché. Se trata de clarificar y volverse transparente: ¿Cómo me trato a mi mismo? ¿Cómo trato a los demás? ¿Que dirección toma mi vida? ¿Que tan atado estoy a mi realidad cotidiana? ¿A mis miedos y deseos?

No hay que dejarse engañar, y menos por uno mismo.

Es una cuestión de autoconfianza y fe en el espíritu.
La confianza en si mismo genera inevitablemente fe en el espíritu y viceversa.

Este tipo de confianza no depende de nada exterior, tampoco es una fe "ciega".

Todo lo que percibimos es un espejismo, es movimiento buscando su balance. Reflejos y sombras.
Pero lo real no mueve, permanece en equilibrio, en el centro, en nuestro interior. Es nuestro verdadero ser. Es la conciencia infinita que impregna a todos los seres y cosas. El punto cero de donde surge toda creación.

zazen
Hablamos de fe, pero se trata también de aceptar. Aceptar tu naturaleza cósmica. Aceptar que tu mente es la mente de Dios. Aceptar que este cuerpo eléctrico que posees no te pertenece.

Todas las religiones hablan de fe e imponen sus dogmas (a veces muy violentamente y otras tratando a sus fieles como "corderos"). Ese tipo de fe no es más que ignorancia y superstición.

La verdadera comprensión ilumina la ignorancia y acaba con las supersticiones.

"No hay nada más divertido que ver a los que "consumen" espiritualidad, buscando inspiración o algo que de sentido a sus vidas. Todo para ellos es "inspirador", incluso si esto sólo vale tanto como mierda de paloma". Maestro Sawaki

Esta forma de “inspiración” es errónea ya que se trata únicamente de inspiración personal, con fines egoístas o mezquinos. No llega lejos.

Muchos buscan espiritualidad porque esperan obtener algo de "todo eso", pero sin involucrarse demasiado, ya que están condicionados para ver solo la superficie de las cosas y a gastar sus energías en consumir y en trabajar para pagar ese consumo.

Cualquier enseñanza tradicional que leas, siempre va a tratar acerca de dedicar tu cuerpo y tu vida al camino del conocimiento.
Curiosamente, no es algo personal.
A medida que aumentas el conocimiento de ti mismo, que es un movimiento centrípeto de carga, que en forma de espiral se comprime hacía el interior, ordenando y potenciando tu sistema, los limites de tu ser se expanden. Este es un movimiento centrífugo, hacia el exterior, que hace que te fundas con el espacio llenándolo de información y que tu nivel de conciencia se incremente.
Este movimiento conduce a lo que se llama: "olvidarse de si mismo".


Es evidente, cuando estás en buena salud y felicidad no te acuerdas de tu cuerpo. Eso es por que tu sistema está en equilibrio con el entorno. Pero luego cualquier deseo generará movimiento y desequilibrio nuevamente. El asunto es cuando permanecemos siempre en esta última condición, como es el caso usual en la vida moderna. Únicamente deseos, urgencias y movimiento

Hay otros que creen ser espirituales porque le rezan a algún dios o hacen ceremonias folclóricas, vacías  y sin sentido. Solo lo hacen buscando salud, negocios, fama y reconocimiento  o para sentirse parte de algún grupo o movida espiritual.
Este tipo de acciones muestran el nivel de confusión y egoísmo y no sirven para nada, excepto para acumular ilusiones (y decepciones) y más confusión.

De todas maneras, siempre nos resulta más fácil ver los defectos en los otros que en uno mismo, y esto es porque olvidamos que lo que vemos es una imagen reflejada, como un espejo, y en realidad lo que te molesta de los demás es tu propia imagen, son tus propios defectos proyectados.

Pero si inviertes tu percepción, es decir, si cambias la polaridad del movimiento, podrás sentirte positivo y proyectar esta imagen, entonces comenzarás a aceptar y a tolerar a los demás, sabiendo que lo que ves en los otros es tu propio espíritu reflejado. Así verás el lado genial de los otros...y el tuyo también!
Es una forma de percepción que genera luz y llena de energía consciente el espacio que te rodea.
Este aumento de cargas positivas influye a todos los seres y cosas que te rodean, aunque en realidad va más allá del tiempo y del espacio.

La única ley en el universo es dar

La naturaleza da todo el tiempo, sin esfuerzo, sin pedir ni esperar nada a cambio. Sin calcular ni negociar. Nada personal. Es su job.

Por el contrario, nosotros calculamos, y no solo en asuntos de dinero. En todo lo que hacemos tratamos de negociar, buscando siempre un beneficio personal. La razón es el miedo y la avidez y por que no hemos descartado viejas creencias y apegos. Continuamos atados a personas, a objetos, a puntos de vista, a verdades, a mentiras, también están los hábitos y adicciones, etc.

Todo el mundo quiere ganar. Nos enseñan que perder es algo malo y entonces vamos así por la vida, siempre tratando de obtener beneficios personales y de acumular cosas. Corriendo detrás de la felicidad y huyendo del sufrimiento.

La mejor forma de abandonar el cuerpo y la mente es ponerlos en unidad, fundirlos en uno, entonces desaparecen.
La práctica de la meditación es la clave.

Lo cierto es que solo cuando el cuerpo y la mente fueron descartados, estos negocios ya no cuentan más.
Descartar el cuerpo y la mente es la clave, es el punto cero, es inconmensurable e ilimitado.
Renunciar a si mismo es el don más grande.
Es el paso a una dimensión superior del ser, más luminosa y compasiva, más inteligente y amplia.
Más universal.


Si abres las manos puedes poseerlo todo. Si las cierras, solo te quedas con poco. Eso dicen los maestros. Pero la ciencia igualmente comprueba que de acuerdo al mensaje que envíes al medio será la reacción que recibas. No hay separación.


Por eso perdonar es un acto de inteligencia. Al expandir tu corazón cancelas cualquier ofensa y disuelves cualquier coraza.
Si abandonas lo que más temes perder, ¿Que importancia tiene ganar?

Se habla siempre de hacer el bien, nos enseñan de pequeños que debemos hacer el bien y evitar el mal, "si haces el bien no puede ser malo"! y viceversa, pero ¿Que significa hacer el bien?¿Tienes claro realmente lo que es bueno y lo que es malo?

Bueno y malo van de la mano, y aunque tiren en direcciones opuestas, ambos se cancelan en el equilibrio.