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martes, 16 de abril de 2024
miércoles, 30 de agosto de 2023
martes, 29 de agosto de 2023
domingo, 23 de diciembre de 2018
¿Cómo encontrar el equilibrio en la vida?
Comment trouver l´équilibre dans la vie?
How to find the balance in life?
by Dr. Mariano Giacobone
La anomalía del mundo físico.
The anomaly of the physical world.
L'anomalie du monde physique.
Una breve descripción de la naturaleza de la materia y del mundo físico.
A brief description of the nature of matter and the physical world.
Description brève de la nature de la matière et du monde physique.
by Dr. Mariano Giacobone
sábado, 5 de abril de 2014
Intercambio rítmico balanceado
El universo vibra y lo hace con ritmo y armonía
El hecho más evidente de la naturaleza
es que repite sus movimientos en reversa generando ciclos pulsantes de ida y
vuelta. Es un movimiento pendular, que va y viene, cambiando alternativamente
su polaridad.
Es muy extraño que la ciencia, con todos sus supuestos
avances y parafernalia tecnológica nunca haya observado esta que es la más
evidente de todas las características de la naturaleza.
La ciencia describe un universo de una sola dirección, tal
es la teoría del Big Bang: que intenta explicarnos mediante cálculos
complicados y matemáticas ilusorias, un universo solo en expansión. Pero tal cosa no existe en la naturaleza. Le
falta la otra mitad del ciclo para que la descripción se acerque a lo real. Si
algo se expande debe forzosamente tener su contraparte que lo equilibre, o sea,
la contracción.
Cada ciclo de la naturaleza es un intercambio
rítmico equilibrado de ida y vuelta entre pares de condiciones opuestas.
Ese intercambio balanceado entre los polos positivo y negativo de este universo
de ondas eléctricas constituyen su
latido y su respiración, que
también son cíclicos, de lo contrario no continuaría. Y para que sea cíclico
debe alternar su polaridad rítmicamente.
El ritmo es movimiento sincronizado
El proceso en el que muchas vibraciones no sincronizadas
entran en un movimiento sincronizado, es así: primero una se sincroniza con
otra, y luego a un ritmo cada vez
más rápido, los demás entran en acción simultánea con la primera unidad.
La naturaleza está siempre trabajando en la construcción y
la destrucción, la creación y la aniquilación, manteniendo todas sus creaciones
en movimiento, girando y fluyendo, en un intercambio
rítmico y balanceado, vibrando de una hermosa forma en otra, manteniendo el
orden y la armonía
que crean la música eterna del universo.
El principio subyacente de la Creación es el intercambio rítmico y equilibrado entre
todas las interacciones en la Naturaleza. Es el
único principio sobre el cual la continuidad del universo depende. Así mismo,
es el principio sobre el cual dependen la continuidad de las acciones del ser
humano, su salud, su felicidad y su creatividad.
Es la manifestación de dos deseos opuestos en la mente
Creadora que se aplica por lo tanto a todos los procesos de creación.
Este principio de intercambio equilibrado rítmico entre la
energía masculina y la femenina, entre el Yang y el Yin, es fundamental en
todas las cosas que se crean.
La ley de la armonía
es el intercambio equilibrado rítmico entre todas las cosas. Tras la ley de
intercambio armónico, todo este universo de reciprocidad está motivado con tanta
precisión en su equilibrio que los astrónomos, por ejemplo, pueden calcular las
posiciones y trayectorias de los planetas y estrellas con exactitud.
Todo se mueve porque todo vibra. Esta vibración es luz en movimiento. La luz que se mueve es luz
dividida en busca de equilibrio. La luz, al igual que toda creación, tiene dos
polos opuestos y complementarios, que se juntan y se separan con ritmo y
armonía, alternando equilibrio y desequilibrio, solo así es posible el
movimiento y la creación.
Estos dos polos, positivo y negativo, podemos llamarlos: la
luz padre (roja) que genera la gravitación
(sintropía) y la luz madre (azul) que engendra
la radiación (entropía).
La gravitación tiende al orden mientras que la radiación
genera desorden
Estas dos fuerzas son las encargadas de mantener el
intercambio rítmico y
armónico entre todas las cosas. Su alternancia
crea el latido y la respiración del universo.
Este intercambio siempre mantiene el equilibrio. Los pares
de opuestos se separan e intercambian sus polaridades en un movimiento pendular
rítmico.
El universo es un compensador de doble sentido (ida y
vuelta), expresando un continuo y eterno equilibrio absoluto en cada efecto de
movimiento.
La generación es igual o equivalente a la radiación, la
compresión es igual a la expansión, la mitad roja del espectro es igual a la
mitad azul, la materia sólida equilibra el potencial de su espacio circundante
en todos los campos de la onda, y cada polo de cada par no solamente se
equilibra con su opuesto, sino que nace de su opuesto a través del intercambio
secuencial y rítmico.
Y esto es posible porque lo que llamamos “opuestos”
comparten la misma naturaleza solo que difieren en sus cargas o tendencias.
Todo lo que percibimos con nuestros sentidos es movimiento,
desigualdad, desequilibrio. Es el efecto repetido de manera secuencial.
No podemos percibir la esencia ni el alma de las cosas, porque
lo esencial es equilibrio, es no movimiento, es silencio, está más allá del
pensamiento y de la forma.
Lo esencial no se capta con los ojos
Los sonidos de la naturaleza se registran con todo el
cuerpo
Por esta razón nos equivocamos y malinterpretamos lo que captamos con nuestros sentidos. Tomamos
como real el efecto que percibimos, sin considerar que es un reflejo, una
reverberación, una manifestación pasajera y relativa.
Lo que percibimos con los sentidos es el movimiento de la luz, que se divide para tal fin en dos polos
opuestos pero relacionados.
Aunque la luz en realidad no mueve, es unidad.
Fundamentalmente es equilibrio. Ocupa todo el espacio. En realidad no hay nada
vacío, el espacio está lleno de energía y conciencia.
Nuestro universo humano es una proyección generada por nuestros sentidos limitados.
La luz que podemos ver y con la que creamos nuestro mundo
físico relativo, está condicionada por la estrecha percepción de nuestros
sentidos.
La música que podemos oír y conceptuar está confinada dentro
de los límites de nuestros sentidos físicos.
Por eso, para comprender la verdadera naturaleza de todas
las cosas y poder oír y entender su música, hay
que trascender los límites impuestos por los sentidos.
Para seguir el ritmo y la armonía de la música cósmica debes
sintonizarte con tus planos superiores y con la alta frecuencia del amor
incondicional
La música de
las esferas
Pitágoras
afirmaba que el modelo para la creación del universo estaba basado en el uso de
las proporciones musicales. Según su
creencia y la de muchos sabios de la antigüedad, los cuerpos celestes producían
sonidos que al combinarse formaban la llamada música de las esferas.
Para Pitágoras y otros maestros, como Platón, la música era
la ciencia de la armonía. La armonía podía ser
entendida como el orden de los sonidos y también como el orden divino del
cosmos; entre estas dos armonías había una relación.
Pitágoras consideraba que la esencia última de la realidad
se expresaba a través de números. Los números eran el medio para percibir lo
que de otra forma podría permanecer inalcanzable tanto para el intelecto como
para los sentidos. A Pitágoras se le ha atribuido el descubrimiento de las
proporciones de los principales intervalos de la escala musical.
Las distancias entre los planetas o esferas, tenían las
mismas proporciones que existían entre los sonidos de la escala musical que
eran considerados entonces como "armónicos" o consonantes. Cada
esfera producía el sonido que un proyectil hace al cortar el aire. Las esferas
más cercanas daban tonos graves, mientras que las más alejadas daban tonos
agudos. Todos estos sonidos se combinaban en una hermosa armonía: la música de las esferas.
Para su concepción del universo y escribir sus leyes, Kepler se basó en los escritos de
Platón y en el sistema de Copérnico que planteaba que el Sol era el centro en
torno al cual giraban los planetas. Kepler postulaba que el modelo del universo
estaba basado en la geometría y que entre las órbitas de los seis planetas
conocidos (Saturno, Júpiter, Marte, Tierra, Venus y Mercurio) estaban inscritos
los cinco sólidos perfectos mencionados por Platón (tetraedro, octaedro, cubo, dodecaedro e icosaedro).
Kepler estudió cuidadosamente las órbitas de los planetas
para establecer una relación entre el movimiento de estos cuerpos celestes con
la teoría musical de la época. Finalmente postuló que las velocidades angulares
de cada planeta producían sonidos armónicos y escribió
seis melodías: cada una correspondía a un planeta diferente. Al combinarse,
estas melodías podían producir cuatro acordes distintos, siendo uno de ellos el
acorde producido en el momento de la creación y otro el que marcaría el momento
del fin del ciclo.
Vemos que antaño, la ciencia y el arte no estaban separados.
La música, la matemática, la alquimia y la metafísica eran parte de un mismo conocimiento.
El ser humano de la actualidad ha perdido esta forma armoniosa
y natural de percibir al universo en el que vive.
La ciencia y la religión se encargaron de que así sucediera,
encerrando poco a poco a las personas en prisiones de percepción, de categorías
y prejuicios, creando una realidad material, carente de ritmo y armonía.
Esta es la paradoja del ser humano moderno, como hacer para
plasmar y realizar en su vida lo que no es humano, o mejor dicho, los planos de
existencia que están más allá de su percepción ordinaria y que no pueden ser
“objetivados” ni demostrados por la ciencia, por más avanzada que pretenda ser.
¿Es posible trascender los límites de nuestra comprensión
ordinaria y sintonizarnos con nuestros planos superiores?
¿Como hacer para armonizar nuestra vida humana con el ritmo
y la armonía del universo?
¿Cómo puedo ser creativo y no un simple repetidor o una mala
copia?
La manera de comenzar es siempre a partir del equilibrio y el silencio interior. Esto es, volver al punto cero.
A partir de tu centro puedas crear tu música, tu sabiduría y
tu propia vida
La realidad física que percibimos, es decir nuestro mundo
cotidiano de objetos, personas y eventos, está ligado a nuestra mente
consciente, es una creación del cerebro izquierdo y de la secuencia de
pensamientos que brotan de la incesante actividad electroquímica de su corteza
(en particular frontal), de ahí que la realidad proyectada sea fundamentalmente
material y se base en conceptos, palabras y una lógica separatista e
individualista.
Pero esta pequeña parte de cerebro que toma la dirección y
gestiona las respuestas, no es precisamente la que entiende de ritmo y de
armonía. Su comprensión de las cosas es intelectual y arbitraria, es monofónica
y tridimensional (en el mejor de los casos), pero le falta musicalidad,
polifonía, profundidad, no sabe relacionarse con el espacio ni con el silencio
y por lo tanto no percibe otras dimensiones.
Es la otra mitad (el hemisferio derecho) la que se encarga
de percibir la totalidad y entiende de armonía, de ritmo y creatividad. Pero le
cuesta hablar y escribir y no se interesa por los aspectos individuales ni por los
detalles.
Para poder expresar lo que percibe, debe pasar la información
al hemisferio izquierdo y aquí se produce un “cuello de botella”, se reduce la
información, se ralentiza, se selecciona, se categoriza y se elabora una
respuesta más o menos lógica, que debe encajar dentro de las estrechas paredes
de nuestro cómodo y archiconocido mundo 3D.
Es como escuchar una sinfonía de Mozart o los sonidos del
amanecer, no es necesario pensar, escuchas con la totalidad de tu ser, te
impregna por completo, luego si quieres contar tu experiencia y detallar los
sonidos, tal o cual instrumento o explicar tu sensación, se reduce de
dimensión, se estrecha, se pierde la polifonía, la armonía y seguramente el
ritmo.
La mayoría de las personas en la sociedad actual presenta
una atrofia del cerebro derecho, esto es gracias a la educación moderna, a la
cultura y los medios de comunicación, al exceso de dispositivos (celulares,
ordenadores, TV) y la falta de comunión con la naturaleza.
Es por eso que nuestra sociedad carece de musicalidad y en
un sentido más amplio, de arte. Es egoísta, materialista y repleta de leyes, de
conceptos y de tecnología (que, paradójicamente, contribuye a separar aún
más a las personas).
Si comparamos el cerebro promedio con un ordenador, podemos
decir que además de tener fragmentada la información, muchos están llenos de
virus informáticos y sus procesadores funcionan muy lentos y mal.
Si lo comparamos con una orquesta, aquí se pone peor, ya que
sus cerebros no producen música sino
ruido, disonancias, arritmias, carecen de dirección y el primer violín está siempre
desafinado. Lo más grave es que muchos ni se dan cuenta y cuando lo hacen es
porque el impacto en el cuerpo físico y en su salud es grave o duele.
Basta con observar como son educados los niños y jóvenes en
las escuelas. Se los llena de conceptos y límites arbitrarios, de “conocimiento
serio”, pero no se les inculca la música, ni el arte ni el amor a la naturaleza
ni a los demás, obvio, gente así no sirve en este sistema materialista y
antinatural, de trabajo y ambición. Una fábrica de muñecos sin corazón.
El ritmo y la armonía de la vida provienen del corazón
La verdadera música se escucha y se ejecuta con el corazón.
No es una cuestión intelectual, sin corazón no hay ritmo ni armonía, falta el
compás y la emoción, y si no hay emoción ni ritmo ni armonía, no tiene alma y por lo tanto no es música.
En la medida en que puedas extender la belleza y la armonía
de tus ritmos y melodías de tu imaginación
al instrumento que ejecutas o a cualquier obra que hagas, estas se volverán creaciones espirituales y verdaderas obras maestras
de arte.
La medida de la calidad de tu interpretación material reside
en tu capacidad espiritual para armonizarte y traducir las formas y ritmos del
orden cósmico, y a su vez, estas servirán de inspiración a muchos otros.
Estas vibraciones armónicas contribuyen a la elevación
espiritual y a la evolución del ser humano
La clave es el equilibrio. Se trata de aplicar el intercambio rítmico y balanceado entre todos nuestros
aspectos. Armonizarse con los ritmos naturales. Encontrar la calma mental y
desarrollar la percepción, la intuición y la musicalidad.
El silencio te enseña
La música te enseña
Los sonidos de la naturaleza te enseñan
La mirada interior te enseña
lunes, 17 de febrero de 2014
Pensamiento creativo
Crear es producir o manifestar algo de la nada, pero también
significa realizar algo partiendo de las propias capacidades.
Crear es imaginar.
Toda
creación comienza con una idea
La idea es siempre la causa. La causa es inmóvil, es eterna.
El pensamiento es el efecto. El efecto es movimiento, es
fugaz.
El universo es una creación espiritual
Cada cosa creada es un reflejo o una extensión de la mente
que la creó.
Cada creación es un acto espiritual, cada cosa que se crea
es una creación de la mente. La mente es lo único que hay. Es la causa original
y la sustancia de todo lo que existe.
Cada creación manifiesta o refleja la idea o la imaginación
del creador, y esto es válido para cualquier creación en el universo, ya sea un
cuanto de energía, una célula, una canción, un ladrillo o una galaxia.
La
mente no es el reflejo pero el reflejo es la mente
Un antiguo poema Zen dice:
“Cuando te miras en un
espejo,
Forma y reflejo están
frente a frente,
Tú no eres el
reflejo,
Pero el reflejo es
tú”.
Cualquier cosa creada contiene en su esencia la mente que le
dio forma e impulso. La creación no es la idea, solo la expresa, existe únicamente
como creación de la mente.
La mente que se mueve se conoce como pensamiento
Pensar por sí solo no es pensamiento creativo.
Para poder crear, la mente debe actuar. Aplicar, mediante la
energía, la idea o imaginación y plasmarla en el mundo físico.
Si la
Mente Universal se hubiera limitado solo a imaginar, nuestro
universo de forma y movimiento nunca hubiera existido. No hubiera sido
creado. Estaría limitado solamente a la idea de sí mismo, a su imaginación,
pero sin forma y vacío.
El
universo creado es el resultado del pensamiento y de la acción equilibrada
El Creador del universo puede hacer sólo dos cosas: pensar y actuar.
Para poder expresar su idea debe moverse, actuar, tiene que
salir de la inercia y romper el equilibrio.
La
esencia es equilibrio.
La
manifestación es desequilibrio.
La
idea es equilibrio.
La
creación es desequilibrio.
El estado de equilibrio es inmóvil. Cero. Para poder
manifestarse debe moverse, abandonar su punto de reposo, así comienza a oscilar.
Este movimiento corresponde a cargas o polos que se separan
y vuelven a unirse, invirtiendo rítmicamente su polaridad, vibrando a velocidades
cada vez más altas (de acuerdo a la intensidad del deseo y a la complejidad de
la idea), lo que genera en la única sustancia del universo: la mente o conciencia, un aumento en su densidad, yendo desde
el éter sutil hasta la materia sólida.
La ciencia a medida que trata de comprender y evoluciona, cambia
sus teorías y amplia sus descripciones acerca del universo: espuma cuántica,
supercuerdas, partículas virtuales, quarks, fotones, electrones, átomos,
moléculas, etc. Pero estas no son más que interpretaciones humanas relativas intentando demostrar leyes absolutas de la naturaleza.
Estas descripciones son relativas porque solo describen el efecto, que se manifiesta como forma, color y movimiento, dentro de la estrecha banda de percepción que nuestros sentidos logran captar.
Estas descripciones son relativas porque solo describen el efecto, que se manifiesta como forma, color y movimiento, dentro de la estrecha banda de percepción que nuestros sentidos logran captar.
Esta falsa objetividad (léase: “ver para creer”), es la causa de tantos malos
entendidos y errores de la ciencia y la cultura materialista.
Solo se puede comprender el universo creado si se comprenden
las maneras de su creador, y el Creador solo hace dos cosas: pensar
y actuar.
Por lo tanto un ser humano, siendo su conciencia una extensión
de la mente del Creador, también puede hacer dos cosas: pensar
y actuar.
Su universo de cosas creadas, personas y situaciones es un desequilibrio en si mismo, es un
reflejo del espíritu inmóvil, de su imaginación. Es el efecto.
La
ignorancia de una persona consiste en desconocer su esencia eterna e inmóvil y
su poder personal
Nuestro ser expresa una idea superior y por eso se dice que
estamos siendo creados.
Basta con considerar que más del 95% de nuestra conciencia
permanece oculta, no es consciente, nuestra pobre experiencia consciente que es
el 5% restante, en el mejor de los casos, es simplemente emergente, es el
resultado de procesos no conscientes. Es el efecto, es la reacción. Por eso es
un error identificarse con esta actividad fugaz y relativa de la mente.
El
poder personal significa pensar y actuar a la manera del universo
Y para esto hay que conocer sus maneras. Conocerse a si
mismo, es conocer las maneras del universo y las leyes naturales, porque
también somos una creación, somos la naturaleza y compartimos la misma y única
esencia con todo lo creado.
Las creaciones de la naturaleza son infalibles porque nacen del
equilibrio de poder entre sus dos principios creadores, o sea, pensamiento y
acción.
Las creaciones de los seres humanos son falibles y esto se debe a la falta de capacidad para equilibrar sus pensamiento con sus acciones.
La
naturaleza es absoluta
Las leyes de la naturaleza surgen del desequilibrio. Sin
desequilibrio no hay movimiento ni forma.
Para poder manifestarse, el principio creador debe romper su equilibrio.
Sin desequilibro no hay movimiento
Para poder manifestarse, el principio creador debe romper su equilibrio.
Sin desequilibro no hay movimiento
Cada creación que se manifiesta en el universo existe (se forma)
fiel a la idea original.
Las aspiraciones y conceptos del ser humano rara vez pueden ser
fieles a la idea original.
Sus pensamientos y acciones rara vez se equilibran.
Cuando una persona que concibe una gran idea puede equilibrar
el poder de ese pensamiento con una serie igualmente equilibrada de acciones,
que logren materializar esa idea, es considerado por todos los demás como un
genio.
El éxito de esa persona radica en su capacidad relativa para
plasmar de la forma más fiel una idea absoluta.
El pensamiento creativo es aquel que logra manifestar la
idea original mediante la creación de una forma.
Cuanto mayor sea la capacidad de una persona para expresarse
creativamente, manifestando los principios universales que fluyen a través de
ella, mayor será su poder.
La fuerza creadora universal, manifestada por medio de
principios o leyes naturales, debe ser el modelo para el ser humano, su guía y
su objetivo.
La
información es energía
El
conocimiento es poder
La
creatividad es acción
El conocimiento de sí mismo no es poder, tampoco la
capacidad de generar grandes pensamientos constituyen tu poder personal, porque
pensar sin la acción no crea nada.
Ninguna idea puede ser manifestada.
El pensador no ha demostrado su creatividad hasta que no ha
actuado para que se manifieste la forma concebida en su imaginación.
Pensar sin imágenes de acción, es como tratar de anudarse
los cordones del calzado solo con la mente, se parece más a la imaginación del
tonto.
Un soñador o un visionario que no actúa para dar forma a sus
sueños y visiones no expresa su poder. Es impotente, a pesar de que su
inspiración sea la más poderosa jamás concebida por una mente humana. Son
ideas vacías. No le sirven para nada a los demás ni a si mismo, aunque su
éxtasis interior le haga sentirse como un dios.
Por otra parte, y por la misma razón, la acción sin pensamiento
no constituye poder.
Solo
a través de la acción no se crea nada
A través de la acción sin imaginación, las cosas creadas por
otros no son más que repeticiones. Son acciones expresadas sobre los
cimientos de las creaciones de otras personas.
Las personas que actúan sin pensar, no son los creadores,
son la mano de obra.
Los obreros son seguidores de líderes que crean. En
cierto sentido, son como extensiones físicas de la mente de su líder.
Desde este punto de vista podemos clasificar básicamente a
los humanos en dos grupos:
Los que crean y los que siguen (a los que crean), o sea, los
que piensan y lideran por un lado y la mano de obra por el otro.
Algunos son más dotados para pensar y otros para actuar,
actualmente hay un tercer grupo en crecimiento aparente: los que no saben hacer
nada excepto seguir y repetir.
Pero están aquellos que equilibran su mente con sus acciones
y se liberan del yugo y las limitaciones impuestas por otros y por su propio ego.
Pensar
es una actividad de la mente y actuar es dominio del cuerpo
La mente del sabio tiene como fuente de inspiración a la mente del Creador (la mente universal, la conciencia cósmica, Dios...) ,
de la cual este universo creado debe su existencia y su saber.
Para la mente del pensador no hay limitaciones porque la mente es infinita.
Para la mente del pensador no hay limitaciones porque la mente es infinita.
La mente del seguidor o repetidor está atada a su cuerpo,
por lo tanto sus limitaciones son las limitaciones de los sentidos y de la
realidad material a la cual está confinado.
El seguidor o mano de obra, se resiste al cambio, porque solo está
capacitado para repetir las cosas como son, no puede pensar ni actuar por si
mismo.
El
sabio no tiene miedo a nada, está por encima del miedo
El
seguidor teme todo. Su objetividad engendra en él miedo a todo
La esencia eterna del ser humano, su centro inmóvil, es el reino
de Dios, la luz quieta y silenciosa en torno a la cual emergen vibrando
múltiples luces y campos de energía enroscados que usualmente llamamos
"persona".
No existe una expresión de poder allí, en absoluto, con excepción del poder expresado en la materia misma, hasta que esa persona “despierta” al
conocimiento, es decir, comienza a pensar por si misma y a saber. A partir de ese momento puede expresar y desarrollar su poder personal y expandir su conciencia, sus habilidades y su capacidad de adaptación.
El único poder que tiene un ser humano está en su
conocimiento. Y todo ello se expresa solamente por su
pensamiento. Sin embargo, el trabajo debe ser realizado con el fin de
expresar el poder.
La
materialización en el plano físico es el resultado de la acción
Pero el poder que expresamos no está en el cuerpo. El
poder que expresamos se encuentra en la raíz, en nuestra esencia sutil e
invisible, en el punto cero, inmóvil y silencioso en nuestro interior, donde se
origina la luz, el movimiento y todas las cosas.
miércoles, 16 de octubre de 2013
Una nueva mentalidad
Nuevos
tiempos implican una nueva manera de pensar. Pero, ¿es posible pensar de otra
manera pensando siempre de la misma manera?, o sea, manteniendo siempre la
misma programación mental. La respuesta es NO.
La
forma habitual de pensar en la mayoría de las personas es condicionada y
reactiva.
Condicionada por la genética, por la
configuración del cerebro y por los programas instalados mediante la educación,
la cultura, los medios, etc., y es reactiva por
que reacciona ante cualquier estímulo, teniendo la tendencia a quedar conectada
o “enganchada” a ese fenómeno sin volver a su posición de equilibrio o descanso.
Esta es
la causa de los apegos y de las contradicciones en la vida cotidiana.
La
mente reactiva es como un radical libre.
En
química, los radicales libres son átomos o moléculas muy “inestables” que se
“enganchan” fácilmente con otras moléculas provocando un aumento de las
reacciones químicas y por lo tanto de radicales libres, un mayor gasto
energético y acumulación de residuos, que acidifican y calientan aun más el
sistema, provocando un mal funcionamiento y acelerando el envejecimiento del
mismo.
Lo
primero para eliminar un programa mental y reemplazarlo por otro nuevo, es
decir “actualizarlo”, es volver a cero. Reset.
Parar el movimiento mental inestable y desequilibrado y permitir que el flujo
electroquímico del cerebro se equilibre.
En este
proceso no es necesaria la voluntad ni la intervención del pensamiento
consciente, ya que aumentan aún más la actividad eléctrica del cerebro. Pero
también es cierto que al principio es necesaria una dosis de voluntad y
determinación, para llevar las cosas a su equilibrio.
La medida del desequilibrio es la medida de tus ilusiones y tu
sufrimiento.
Cuanto
más desordenado esté el sistema, más energía y tiempo habrá que emplear para
volver a ordenarlo. Pero un sistema vivo, consciente y autoreferenciado,
busca solo su propio equilibrio, hay que dejarlo. La energía y el trabajo se
aplican para desengancharse de todas las ilusiones que nos desestabilizan y nos
sacan de nuestro centro vaciándonos de energía.
Más
alejado estás de tu centro, más inestable es
tu posición y mayor será el esfuerzo para lograr el equilibrio.
Nuestra
mente ordinaria es extremadamente reactiva, se enciende con la actividad de los
sentidos y de algunas estructuras cerebrales
como el tálamo y el neocórtex, que reciben información
constantemente del medio externo e interno, provocando un movimiento de cargas
eléctricas que dispara una cascada química, la cual genera una respuesta
fisiológica que va a generar y modelar una realidad física determinada.
En la
actualidad, gran parte del desequilibrio está dado por un exceso de actividad
del hemisferio cerebral izquierdo, que es el
encargado de brindar una respuesta adaptativa mediante la individualización y
la separación de las partes, gestionando el movimiento voluntario, la palabra,
los conceptos, la razón y la lógica.
Es
nuestro cerebro “separatista”. A fuerza de desarrollarlo y de “creer” lo que
nos dice, nos fuimos separando del resto.
Hay que
considerar también el aumento cada vez mayor de radiaciones y estímulos
externos: celulares, ordenadores, TV, artículos de consumo, estrés y
contaminación…todos estos factores altamente desequilibrantes.
La
radiación nos acerca a la muerte.
La
gravitación genera vida.
De
manera que para volver a la condición normal, debes encontrar el equilibrio, tu
propio centro, retornando a cero, transformando así la percepción de la
“realidad” y de ti mismo.
Para
cambiar la programación mental es suficiente con invertir la polaridad del
movimiento y la percepción, dirigiéndolos hacia el interior de tu ser.
La meditación es fundamental.
![]() |
| zazen: postura de equilibrio y despertar de la conciencia |
No se
trata de religión o de espiritualidad para “consumir”, se trata de volver a la
condición normal y equilibrada del ser humano.
Volver
a la fuente original.
Cuando
percibes y comprendes el flujo de energía en tu cuerpo, entonces puedes comprender todo.
Es muy
simple y muy sutil.
Es como
la respiración o como el latido del corazón. Todo sigue el pulso rítmico del
universo: expansión-contracción, crecimiento-decaimiento, movimiento-reposo,
aparición y desaparición.
Si
consideras un solo lado de las cosas, el resto permanece oculto, entonces…
¿Cómo puedes estar tan seguro de que lo que percibes es real?
Si lo
que percibes no tiene dos aspectos, es solo un reflejo de la luz verdadera.
Un espejismo.
En
otras palabras, si el pensamiento consciente habitual, monofásico y repetitivo,
que es afirmación, no es purificado
o equilibrado con su opuesto complementario, la negación, será tendencioso, dogmático y fuente de error.
Se dice
que el pensamiento es “afirmativo” porque constantemente nos afirma una
determinada “realidad” sin considerar su contraparte. Por eso se equilibra con
la “negación”.
Esto no
significa volverse “negativo”, sino equilibrado. Solo así podemos tener una
imagen completa del mundo que percibimos y de nosotros mismos.
Hay que
pensar de manera positiva y creativa, porque el mensaje de los medios y de la
cultura es tendencioso y negativo, y sino basta con observar el rumbo que toma
la sociedad moderna.
He aquí
la fórmula mágica para la alquimia espiritual:
-Recoge tu espíritu.
-Calma tu mente.
-Abre tu corazón.
-Programa tu cuerpo.
-Sonreí.
El
resultado se debe acercar a cero, que es el equilibrio.
El punto de reposo y origen.
A partir
de ese punto podrás crear tu vida con salud y felicidad, y la luz de tu comprensión iluminará la comprensión de
los demás.
Naturalmente.
Casi
sin darte cuenta.
Por lo tanto, la medida de tu poder para encontrar magistralmente la felicidad, la paz, la
prosperidad y la gloria, radica en la dimensión de tu conocimiento
de las maneras de Dios y tu deseo de hacer que las maneras de Dios sean tu manera.
Después de todo, estamos hechos a su imagen y semejanza, al
igual que toda la Creación.
Somos una extensión de su Mente.
Somos la mente del Creador.
sábado, 28 de septiembre de 2013
¿Para que usas tu cuerpo?
El cuerpo humano es el resultado de millones de años de evolución, algunas mutaciones exitosas y el soplo divino que le otorga conciencia y un grado superior de inteligencia.
Aunque lo percibimos sólido, pesado y opaco y podemos describirlo en términos físicos como una unidad eléctrica de carbono y agua, programable y con conciencia de si misma, en realidad se trata de ondas de energía compactada vibrando a gran velocidad y manteniéndose juntas por efecto de la gravedad. Esto es lo más material que podemos encontrar en nuestro cuerpo: energía e información.
De todo modos ¿Para que utilizamos este cuerpo tan práctico hecho de la misma sustancia que el cielo y la tierra? Generalmente para satisfacer nuestros innumerables deseos y obligaciones, convirtiéndolo en esclavo de ilusiones y malos hábitos.
La verdadera inteligencia significa usar el cuerpo de una forma que no le conviene a nuestras ilusiones.
Esto quiere decir poner el cuerpo y la mente en orden, en resonancia. Es un principio básico de la armonía. Todas nuestras células siguen naturalmente el orden cósmico. Laten y respiran con el universo. Son la vibración del universo.
Es cuestión de madurar y aceptar tu verdadera naturaleza y abandonar las viejas creencias.
La tarea más importante es desarrollar y proteger la perla brillante que yace en tu interior y que es tu esencia, que está entrelazada con todo el universo y representa tu lado eterno e infinito.
Pero nadie lo puede hacer en tu lugar.
Ser alguien "espiritual" no es solo un concepto ni un cliché. Se trata de clarificar y volverse transparente: ¿Cómo me trato a mi mismo? ¿Cómo trato a los demás? ¿Que dirección toma mi vida? ¿Que tan atado estoy a mi realidad cotidiana? ¿A mis miedos y deseos?
No hay que dejarse engañar, y menos por uno mismo.
Es una cuestión de autoconfianza y fe en el espíritu.
La confianza en si mismo genera inevitablemente fe en el espíritu y viceversa.
Este tipo de confianza no depende de nada exterior, tampoco es una fe "ciega".
Todo lo que percibimos es un espejismo, es movimiento buscando su balance. Reflejos y sombras.
Pero lo real no mueve, permanece en equilibrio, en el centro, en nuestro interior. Es nuestro verdadero ser. Es la conciencia infinita que impregna a todos los seres y cosas. El punto cero de donde surge toda creación.
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| zazen |
Todas las religiones hablan de fe e imponen sus dogmas (a veces muy violentamente y otras tratando a sus fieles como "corderos"). Ese tipo de fe no es más que ignorancia y superstición.
La verdadera comprensión ilumina la ignorancia y acaba con las supersticiones.
"No hay nada más divertido que ver a los que "consumen" espiritualidad, buscando inspiración o algo que de sentido a sus vidas. Todo para ellos es "inspirador", incluso si esto sólo vale tanto como mierda de paloma". Maestro Sawaki
Esta forma de “inspiración” es errónea ya que se trata únicamente de inspiración personal, con fines egoístas o mezquinos. No llega lejos.
Muchos buscan espiritualidad porque esperan obtener algo de "todo eso", pero sin involucrarse demasiado, ya que están condicionados para ver solo la superficie de las cosas y a gastar sus energías en consumir y en trabajar para pagar ese consumo.
Cualquier enseñanza tradicional que leas, siempre va a tratar acerca de dedicar tu cuerpo y tu vida al camino del conocimiento.
Curiosamente, no es algo personal.
A medida que aumentas el conocimiento de ti mismo, que es un movimiento centrípeto de carga, que en forma de espiral se comprime hacía el interior, ordenando y potenciando tu sistema, los limites de tu ser se expanden. Este es un movimiento centrífugo, hacia el exterior, que hace que te fundas con el espacio llenándolo de información y que tu nivel de conciencia se incremente.
Este movimiento conduce a lo que se llama: "olvidarse de si mismo".
Es evidente, cuando estás en buena salud y felicidad no te acuerdas de tu cuerpo. Eso es por que tu sistema está en equilibrio con el entorno. Pero luego cualquier deseo generará movimiento y desequilibrio nuevamente. El asunto es cuando permanecemos siempre en esta última condición, como es el caso usual en la vida moderna. Únicamente deseos, urgencias y movimiento
Hay otros que creen ser espirituales porque le rezan a algún dios o hacen ceremonias folclóricas, vacías y sin sentido. Solo lo hacen buscando salud, negocios, fama y reconocimiento o para sentirse parte de algún grupo o movida espiritual.
Este tipo de acciones muestran el nivel de confusión y egoísmo y no sirven para nada, excepto para acumular ilusiones (y decepciones) y más confusión.
De todas maneras, siempre nos resulta más fácil ver los defectos en los otros que en uno mismo, y esto es porque olvidamos que lo que vemos es una imagen reflejada, como un espejo, y en realidad lo que te molesta de los demás es tu propia imagen, son tus propios defectos proyectados.
Pero si inviertes tu percepción, es decir, si cambias la polaridad del movimiento, podrás sentirte positivo y proyectar esta imagen, entonces comenzarás a aceptar y a tolerar a los demás, sabiendo que lo que ves en los otros es tu propio espíritu reflejado. Así verás el lado genial de los otros...y el tuyo también!
Es una forma de percepción que genera luz y llena de energía consciente el espacio que te rodea.
Este aumento de cargas positivas influye a todos los seres y cosas que te rodean, aunque en realidad va más allá del tiempo y del espacio.
La única ley en el universo es dar
La naturaleza da todo el tiempo, sin esfuerzo, sin pedir ni esperar nada a cambio. Sin calcular ni negociar. Nada personal. Es su job.
Por el contrario, nosotros calculamos, y no solo en asuntos de dinero. En todo lo que hacemos tratamos de negociar, buscando siempre un beneficio personal. La razón es el miedo y la avidez y por que no hemos descartado viejas creencias y apegos. Continuamos atados a personas, a objetos, a puntos de vista, a verdades, a mentiras, también están los hábitos y adicciones, etc.
Todo el mundo quiere ganar. Nos enseñan que perder es algo malo y entonces vamos así por la vida, siempre tratando de obtener beneficios personales y de acumular cosas. Corriendo detrás de la felicidad y huyendo del sufrimiento.
La mejor forma de abandonar el cuerpo y la mente es ponerlos en unidad, fundirlos en uno, entonces desaparecen.
La práctica de la meditación es la clave.
Lo cierto es que solo cuando el cuerpo y la mente fueron descartados, estos negocios ya no cuentan más.
Descartar el cuerpo y la mente es la clave, es el punto cero, es inconmensurable e ilimitado.
Renunciar a si mismo es el don más grande.
Es el paso a una dimensión superior del ser, más luminosa y compasiva, más inteligente y amplia.
Más universal.
Si abres las manos puedes poseerlo todo. Si las cierras, solo te quedas con poco. Eso dicen los maestros. Pero la ciencia igualmente comprueba que de acuerdo al mensaje que envíes al medio será la reacción que recibas. No hay separación.
Por eso perdonar es un acto de inteligencia. Al expandir tu corazón cancelas cualquier ofensa y disuelves cualquier coraza.
Si abandonas lo que más temes perder, ¿Que importancia tiene ganar?
Se habla siempre de hacer el bien, nos enseñan de pequeños que debemos hacer el bien y evitar el mal, "si haces el bien no puede ser malo"! y viceversa, pero ¿Que significa hacer el bien?¿Tienes claro realmente lo que es bueno y lo que es malo?
Bueno y malo van de la mano, y aunque tiren en direcciones opuestas, ambos se cancelan en el equilibrio.
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