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domingo, 23 de diciembre de 2018

La anomalía del mundo físico.



The anomaly of the physical world. 
L'anomalie du monde physique.

Una breve descripción de la naturaleza de la materia y del mundo físico. 

A brief description of the nature of matter and the physical world.

Description brève de la nature de la matière et du monde physique.

by Dr. Mariano Giacobone

sábado, 23 de noviembre de 2013

Errores fundamentales de la ciencia 2


Acerca de la energía

El hecho de no reconocer que este cuerpo universal de materia vibrante ha sido creado para algún poder fuera de él, condujo a la ciencia a la conclusión que la energía que creó a la materia está dentro de ella.

Más equivocado aún es el concepto de que las formas de energía, como el calor o la radiación, son una condición de la materia, lo que ha llevado a otro error de concepción como que el universo se está enfriando de a poco y desaparecerá cuando la energía térmica se agote. Pero no pueden explicar aun que pasa entonces con la información y la energía, ¿se pierden? 
Sin embargo esto contradice las leyes de conservación de la física, unos de los pilares conceptuales de la ciencia.

De acuerdo a la teoría oficial, a partir de la gran explosión o Big Bang, el universo se mueve en una sola dirección, expandiéndose y enfriándose hasta extinguirse, efectuando los intercambios de energía solo en una dirección, de caliente a frío y de ordenado a desordenado, es decir, las cosas tienden naturalmente al desorden.
Es erróneo considerar solo este concepto. 


Las leyes de la Termodinámica están construidas sobre esta base obviamente errónea y además solo son aplicables a sistemas macroscópicos, como si la naturaleza hiciera diferencias entre lo grande y lo pequeño o entre sistemas abiertos o cerrados.

Esto es lo que dice la Academia:
"Es importante remarcar que los principios o leyes de la termodinámica son válidos siempre para los sistemas macroscópicos, pero inaplicables a nivel microscópico. La idea del demonio de Maxwell ayuda a comprender los límites de la segunda ley de la termodinámica jugando con las propiedades microscópicas de las partículas que componen un gas."

Por otra parte lo que es microscópico para un ser humano puede ser macroscópico para una bacteria.

Y si bien es cierto, por una parte, que el universo evoluciona hacia el desorden, por otra parte mantiene el orden en los seres vivos: los genes y la transmisión de información inalterable de generación en generación es la prueba.
La vida no sería posible sin esta tendencia al orden.

Nuestro cuerpo es especialista en mantener el orden a nivel molecular. Lo hace exportando desorden (información y energía de sus procesos) y aumentando en consecuencia la entropía  del medio, a esto Schrödinger le llama orden a partir del desorden, y de aquí surge el concepto de neguentropía
La molécula del ADN tiene una conformación de cuasicristal, lo que le permite mantener la información genética ordenada y coherente por larguisimos períodos de tiempo, esto es orden a partir del orden.

Patrón de difracción de electrones en un cuasicristal icosaédrico de Ho-Mg-Zn (holmio-magnesio-zinc) 

molécula de ADN

La vanidad del conocimiento

Incluso los científicos aparentemente más “inteligentes” han siempre olvidado el carácter cíclico de cualquier creación en el universo, incluido el universo mismo.
Y esto es porque no han aprendido a observar a la naturaleza y por ende a si mismos.
Deberían salir más de sus laboratorios y escritorios y mirar el universo con ojos de niños, quizás así tendrían una mínima oportunidad de comprender de que se trata. Y, además de aprender de la fuente misma, se divertirían.



Todo lo que registran nuestros sentidos es movimiento, ya sea la luz visible, la materia o cualquier otra creación. Todo lo que se mueve busca su reposo, la vuelta al punto de origen. El movimiento genera tensión, cuanto más se aleje el movimiento de su punto de inicio mayor será la tensión y mayor la fuerza que tire (o más bien empuje) hacia el reposo. Como un elástico.


Pero para estirar un elástico es necesario que otra fuerza se oponga simultáneamente.
Los músculos del cuerpo son otro buen ejemplo. Si queremos tomar un objeto que está sobre la mesa, habrá músculos que efectúen y favorezcan el movimiento de estirar el brazo y cerrar la mano (músculos agonistas y sinergistas), pero habrá otros que al mismo tiempo se opongan (antagonistas), sino la mano saldría impulsada hacía adelante y nosotros detrás de ella y además, no podríamos ni siquiera apuntar al objeto.

Todo movimiento es relativo porque posee su contraparte invisible, su opuesto sin el cual no podría existir. Lo que la ciencia considera “objetivo”, “comprobable” o “verificable mediante el método científico”, no es más que el registro de la actividad, que es fugaz y transitoria. 
Es la mitad del ciclo.
Solo consideran el reflejo y no la fuente del mismo.

Es obvio, la raíz nunca se muestra, no es registrable por los sentidos.
Pero que no se pueda registrar y reproducir, de acuerdo a sus métodos, no significa que no exista.
Siguiendo esta metodología, que concuerda con una forma de pensar y de ver la vida, le falta la imagen completa del fenómeno que intentan describir.
Carecen de panorama general (big picture).

Los físicos nos cuentan acerca de partículas en movimiento, transformaciones y equivalencias entre la materia y la energía, ondas, vibración, incluso las modernas teorías como las supercuerdas describen un universo vibrante.


Pero falta la pregunta básica: si algo vibra, ¿Qué es lo que vibra? ¿Qué lo hizo vibrar? ¿Quién le dio el impulso inicial?

Esto no entra en la ecuación, así que ya podemos considerar a todas sus explicaciones incompletas, lo que se conoce como “teorías cojas”.
Si hubiera juegos olímpicos de conocimiento, la ciencia actual competiría en los “paraolímpicos”.

No obstante, con premisas falsas y tendenciosas, a la ciencia dominante le alcanza para controlar la salud, la cultura y la tecnología de esta época.
Mucha pretensión y alcance para alguien que ve poco y cojea.

No solo eso, ya comprobamos en que se utilizan muchos de los avances de la ciencia.






Desde hace siglos que nos hemos acostumbrado a la idea que vivimos en un universo mecánico, de partes separadas, sin vida y hostil.

Gracias a Newton y otros “medio genios” (medio porque solo han considerado una mitad del fenómeno que intentaban describir), el universo y todo lo que habita en él, pasó a considerarse como un mecanismo de relojería.


El inconveniente con esta manera de ver las cosas, es que un reloj no piensa ni siente y funciona mientras tenga batería o le den cuerda. Pero nuevamente han omitido preguntar, ¿quién le da cuerda al reloj? ¿Quién cargó la batería por primera vez? (si es que hubo una primera vez), y si no hubo una primera vez (lo cual es evidente), toda la estructura académica imaginaria se derrumba.

Con sus teorías y matemáticas complejas lo único que hace la ciencia es contarnos sobre el reloj, pero ni mención del relojero, menos aún de la esencia, el propósito y las posibilidades de ese reloj.

Muy simple:
El relojero es el Creador, la esencia de su creación es precisamente su Mente, el propósito es manifestar en el plano físico su Imaginación y las posibilidades de su creación, son infinitas.



Y debido a que no consideran este hecho tan claro, es que fallan en sus descripciones sobre el átomo, la materia, la energía, el espacio, la gravedad y el electromagnetismo.
Lo única cosa que hacen los científicos es registrar las interacciones entre las cosas, pero no comprenden el significado ni el propósito de ellas.

El universo y todo lo que existe es una creación del Espíritu, la Mente única, la Conciencia, Dios o como prefieran llamarlo (una vez que se comprende la esencia los nombres no importan).


El universo en movimiento es tan eterno como su Creador.



continúa...



lunes, 18 de noviembre de 2013

Errores fundamentales de la ciencia 1


Las dos ilusiones fundamentales del ser humano son acerca del universo en el que vive y acerca de si mismo.

La ciencia se encuentra en un callejón sin salida. Esto no es nuevo, pero la crisis se viene agravando a la velocidad con la que avanza la tecnología y el consumo.

Este conflicto de la ciencia va a llevar, al igual que en el pasado, a un cambio de paradigma científico. De hecho esto ya viene ocurriendo, solo que se manifiesta en diferentes niveles y tiempos.

La diferencia con los tiempos pasados es que en la actualidad la ciencia y la tecnología, o sea ciencia y negocios, van de la mano, y aunque el peso de la evidencia en contra de un montón de modelos y puntos teóricos es abrumador, hay muchos intereses en juego y “dogmas” que la ciencia dominante se resiste a cambiar.


Esta afirmación parece increíble en esta era de nanotecnología y viajes al espacio, generada por la "realidad virtual" de los ordenadores y los “avances” de la ciencia aplicada a la tecnología.

Sin embargo, la ciencia se ha ido separando cada vez más del ser humano y de los principios fundamentales de la naturaleza.
Hoy en día, la estructura de la ciencia moderna se basa aún en teorías obsoletas y erróneas sobre la gravedad, el magnetismo, la estructura del átomo, y en las matemáticas de imaginarias partículas y energía descritas por la teoría cuántica, que nadie puede explicar y mucho menos demostrar.

En el mundo de las partículas subatómicas todo es borroso e impreciso. El Principio de indeterminación de Heisenberg  afirma que no se puede determinar, en términos de la física cuántica, simultáneamente y con precisión arbitraria, ciertos pares de variables físicas como son, por ejemplo, la posición y el momento lineal (o sea la cantidad de movimiento) de un objeto dado.

En el nivel microscópico de la realidad,  cuanta mayor certeza se busca en determinar la posición de una partícula, menos se conoce su cantidad de movimiento lineal y, por tanto, su velocidad. Este principio fue enunciado por Werner Heisenberg en 1925.
El principio de indeterminación no tiene un análogo en el mundo macroscópico y define una de las diferencias fundamentales entre la física clásica y la física cuántica.

En el macro nivel de los objetos visibles, de acuerdo a las leyes de la física todo está determinado, causa y efecto demostrados, independientemente del observador, ya sea una galaxia, una bala de cañón o un pedazo de cristal.

Pero en el mundo de las partículas subatómicas esto no es para nada así. De acuerdo a la mecánica cuántica las cosas no son algo concreto sino más bien representan posibilidades, según su nivel de energía y otras variables. El estado de una partícula depende de la mirada del observador. Las cosas desaparecen con la misma facilidad con las que aparecieron y además en otra parte.

Lo que es determinado y predecible en el nivel físico ordinario se vuelve caótico e impredecible en el nivel fundamental de la materia.

Esta discordancia antinatural entre ambos modelos, que finalmente no explica ni demuestra nada, es pasada por alto y parece conformar a una buena parte de la comunidad científica y a la mayoría de los espectadores.

"Lo que observamos no es la naturaleza en sí, sino la naturaleza expuesta a nuestro método de investigación." 
De vez en cuando, los científicos más sinceros admiten que no entienden fenómenos tan elementales como la masa, la gravedad, el electromagnetismo, los rayos, los agujeros negros e incluso el Sol.
Así que no es sorprendente que los planetas, estrellas, galaxias y otros objetos del espacio profundo que se están descubriendo "no deberían existir", además, según la versión académica, la mayor parte del universo visible parece ser una vasta masa en expansión, controlada por unas fuerzas misteriosas que decidieron llamar "materia oscura y energía oscura", a falta de un mejor nombre y con la necesidad de que cierren sus cálculos.

Cada día descubren nuevas partículas subatómicas, cuya existencia es tan efímera que las llaman “partículas virtuales”. Cada vez hay más partículas que no explican nada y solo sirven para justificar millonarias inversiones y premios para sus descubridores. Aunque si a cada uno de ellos le preguntas de que están hechas las partículas y de donde salen, te responderán con palabras y fórmulas embrolladas.
Seguramente si le preguntas a un niño de que están hechas las cosas, su respuesta será más clara y verdadera.


La mayoría de las veces para que cierren sus inexactas ecuaciones, los físicos inventan constantes o matemáticas hipercomplejas, que solo pueden entender unos pocos.
Pero siguen sin comprender la dinámica del universo y mucho menos su esencia.

En su papel como sistema de creencias dominante que tiene la ciencia “académica” actual, ahora se enfrenta a contradicciones sorprendentes con más frecuencia de lo que pueden ser ajustados sus dogmas intocables.

Y debido a que aún hay misterios fundamentales sin resolver, los premios Nobel son otorgados por descubrimientos de la física puramente imaginarios, o por las investigaciones de una biología basada todavía en las obsoletas y tendenciosas ideas de Darwin, o de medicina por descubrimientos que favorecen a la industria farmacológica pero no a la salud y bienestar del ser humano, o el premio de la paz al presidente del país más guerrero y violento del planeta.


Parece una burla o una maniobra a gran escala para mantener a la gente sometida en la ignorancia y el sufrimiento.



El carácter extraño, agresivo y contaminante de esta forma de ciencia antinatural, es el indicador de que estamos en un punto de inflexión nunca antes visto.

He aquí una breve descripción sobre los errores y malentendidos de la ciencia.


Acerca del Creador




El error principal de la ciencia consiste en excluir al Creador de su creación, ya que a partir de aquí han surgido todos los demás conceptos erróneos acerca de la luz, la energía, la gravedad, el electromagnetismo, la estructura del átomo y la materia.

"El primer sorbo de la copa de las ciencias naturales te convertirá en un ateo, pero en el fondo del vaso, Dios está esperando por ti".
Si los científicos supieran y aceptaran lo que es la luz en realidad, una nueva civilización surgiría solo de este simple hecho.

El error se basa en considerar a la luz como una partícula o una onda que viaja a la velocidad constante de 300.000 km/seg.
Cuando tiene forma de corpúsculo le llaman fotón, una partícula que no tiene masa y transmite información y energía. A pesar de esta evidencia, jamás la consideran transportadora de conciencia e inteligencia.

Para la ciencia la luz es un fenómeno físico y no una expresión de la conciencia.

La luz no viaja, de hecho, ni se mueve.  En esencia es unidad, una sola cosa, indivisa. Lo que se registra es simplemente el movimiento de su reflejo. Determinadas frecuencias que puede gestionar el cerebro, solo una ínfima parte, pero aún con esto, nos alcanza para crear un universo muy complejo de sonidos, colores y formas en movimiento y además tratamos de describirlo.

A medida que el ser humano evoluciona esta descripción va cambiando, pero sigue siendo lenguaje conceptual y por lo tanto limitado y condicionado. 

La ciencia experimental se basa en la información aportada por los órganos de los sentidos, y estos solo pueden captar lo que se mueve en un estrecho rango. Además, está la interpretación que hace el observadorla cual depende de múltiples factores entrelazados (educación, grado de comprensión, experiencias, el estado psicofísico, el medio, etc).

Todo muy relativo y tendencioso.


Únicamente consideran el aspecto visible o comprobable de la luz, su manifestación, es decir, su reflejo en movimiento, dejando de lado a su opuesto complementario, su compañera indispensable: la oscuridad.

La luz incandescente de los soles y la fría oscuridad del espacio son las dos contrapartes de la misma cosa. Ambas intercambian sus condiciones alternativamente. Una se convierte en la otra. A causa de esto hay movimiento y percepción, y se puede crear una realidad. Pero en esencia no tiene solidez, es solo movimiento, luz polarizada buscando su equilibrio.
Y si bien la luz es la luz y la oscuridad es la oscuridad, no podemos considerar la una sin la otra.



La ciencia excluye de sus descripciones al Creador debido a la creencia que ni dios ni la conciencia pueden ser demostrados en un laboratorio mediante la metodología científica.
Sin comprender que no existe la realidad objetiva, sin sujeto no hay realidad, sin conciencia no hay percepción. Cada experiencia consciente es la conciencia experimentándose a si misma.

La luz inmóvil que comúnmente llamamos magnetismo, es de hecho la luz invisible y viva con la cual el Creador controla su universo holográfico de reflejos en movimiento. No se trata de una fuerza separada, no existe nada separado en el universo. Solo hay una conciencia, solo una luz. 

El magnetismo representa el deseo de volver al reposo y a la unidad, luego de haber roto el equilibrio y separado las cargas o polos para producir movimiento y expresar así una idea. Solo la electricidad efectúa el trabajo. El magnetismo es  como el timón de un barco, no interviene en el movimiento pero si en la dirección de este. Es un control pasivo.

Esta luz quieta es equilibrio, es el espíritu, es la mente del Creador. El movimiento de la mente genera el movimiento de la luz, el movimiento luego buscará naturalmente el reposo y así en un ciclo sin fin.

Solo si aceptamos que somos parte de algo superior y que vivimos en un universo que es consciente y por lo tanto viviente, podremos abrirnos a esta verdad fundamental, que es nuestra verdadera naturaleza.

Se gastan cifras astronómicas en tratar de descubrir vida en otras partes del universo y no comprenden que el universo mismo es un ser vivo, sino, como se justifica nuestra presencia en él, a menos que consideremos que aparecimos por casualidad o por azar (triste destino el nuestro entonces…y el del Creador también).

Para la mayoría de las personas es difícil asimilar un hecho tan simple y tan natural, a causa de estar condicionados a percibir un universo material, de partes separadas, inhóspito y hostil, que se mueve en una sola dirección, como un mecanismo de relojería, regido por leyes inmutables, ¿y Dios?, anda por ahí.


Continúa...