Mostrando entradas con la etiqueta agujero negro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta agujero negro. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de noviembre de 2012

Nuestro cuerpo de energía


Los potenciales de acción

La integración de las diferentes señales físicas que recibe la célula, sólo es posible si cada una es traducida primero en un tipo común y unificador de señal.
Una vez unificadas las señales, estas se integran y posteriormente son traducidas en una respuesta en los diferentes niveles. 


El lenguaje común para generar una respuesta a nivel celular, son los potenciales de acción.
Por ejemplo, todos los diferentes tipos de señales que recibimos en nuestro cerebro (visión, audición, tacto, propiocepción, etc.) son traducidas en impulsos eléctricos que permiten una respuesta unificada y coherente. 


Como vimos en entradas anteriores, un potencial de acción es una onda de descarga eléctrica que viaja a lo largo de la membrana celular. La polaridad se invierte de negativo a positivo volviendo a negativo, en un ciclo que dura unos milisegundos. 
Esta actividad electrica no se mantiene en un punto de la membrana, sino que se desplaza a lo largo de la misma. Puede recorrer el axón de una neurona a mucha distancia, por ejemplo transportando señales desde el cerebro hasta la médula espinal y de allí a un músculo en alguna extremidad del cuerpo. En animales grandes como las jirafas o las ballenas la distancia puede incluso ser de varios metros. 

Para que se desencadene un potencial de acción es necesario un estímulo suficiente para traspasar un determinado umbral.

Los potenciales de acción se utilizan en el cuerpo para intercambiar información entre las diferentes células y tejidos del organismo.
Esta información bioeléctrica es transformada en las estructuras encargadas de generar una respuesta, por ejemplo: los músculos la vuelven a convertir en acción mecánica, o las glándulas en secreción química

Si las células tienen un sistema de integración, también deben de utilizar señales de unificación heredadas e incluidas en la información genética. Las células siguen reglas lógicas y específicas antes de responder y además comunican entre ellas de maneras diversas, pero poseen una comunicación holística e instantánea que no puede ser mediada por potenciales eléctricos ni químicos, dada su velocidad, complejidad e instantaneidad.
Existe un nivel de organización y control mucho más sutil e instantáneo que integra las señales y la información. 

El sistema nervioso es discontinuo y está formado por una gran variedad de estructuras, cada una con sus particularidades y distintas velocidades de interacción, sin embargo la integración de las señales es instantánea, varias de estas estructuras y conexiones se activan al mismo tiempo.

Por lo tanto, estas señales de unificación celular no pueden ser señales eléctricas, químicas o mecánicas. 

¿Cómo es que cada célula sabe lo que le pasa al resto de las células del organismo casi instantáneamente? 
Porque forman parte de un mismo organismo, organizado en niveles vibratorios de jerarquía y complejidad y cada nivel tiene su vehículo de información apropiado para ese nivel (electricidad, química o luz), pero debemos considerar que el sustrato fundamental e integrador es la conciencia.

Coherencia a través del agua


cúmulos de agua
La capacidad del agua para formar cúmulos ordenados de moléculas y las características hidrofóbicas de la membrana plasmática y de ciertas biomoléculas, generan las condiciones para que las células puedan procesar información tan eficazmente como lo hacen. 


Para que una simple célula de nuestro cuerpo pueda efectuar miles de reacciones químicas por segundo, la información no puede seguir el procesamiento clásico secuencial (algorítmico), ya que demandaría mucho tiempo y el sistema sufriría retardos e imposibilidad de funcionar. 
La información a ese nivel se procesa en forma paralela, precisamente por el mantenimiento de la superposición cuántica de los sistemas de partículas y moléculas nadando en un medio acuoso.
El agua aporta orden y coherencia, ya que dada sus propiedades electromagnéticas y sus cambios de estado, permite aislar el sistema y evitar así la decoherencia ambiental.

El campo y la materia

Los sistemas biológicos se rigen por la interacción especial entre el campo electromagnético coherente generado por la luz (biofotones) y la materia viva.

Esta emisión de biofotones es una luz con un alto grado de orden. La radiación lumínica de este tipo es muy sutil y se caracteriza por su coherencia, por tener una intensidad muy estable y las oscilaciones, que normalmente están presentes en la luz, son mínimas. 


Emisión de biofotones por un tejido vivo
Por este motivo el campo electromagnético de este tipo de luz tiene la capacidad de transmitir información y de actuar como formador de orden. Esta radiación tiene las características de un láser biológico. 
El modelo clásico de la biología no es suficiente para explicar lo que realmente sucede en el cuerpo, y esta limitación se debe a que se omite su interacción con los campos de energía e información que crean y sustentan al organismo. 


Cada célula genera su propio campo electromagnético, en consecuencia, los diferentes tejidos y órganos también tienen su propio campo y así hasta el organismo completo, que genera su propio campo, el que interactúa con el resto de los campos electromagnéticos de otros organismos, todos viviendo bajo la influencia del campo electromagnético de la Tierra, que recibe la influencia del campo solar y este, de otras estrellas y galaxias. 

Cada nivel de la escala genera su propio campo electromagnético, desde un átomo hasta una estrella, pasando por la célula. Infinitos campos interconectados mediante un flujo incesante de energía e información. 

El cuerpo humano es un gran campo electromagnético en su totalidad. 


Es un cuerpo de energía, y la percepción que tenemos de él como de una estructura de carne y hueso es sólo la representación que hace nuestro cerebro de las señales que reciben los sentidos. La forma, el color, el movimiento, el olor, el sabor, las texturas que experimentamos con nuestro cuerpo, son representaciones virtuales que el cerebro hace de estas señales, del mismo modo que un televisor transforma señales electromagnéticas en imágenes y sonidos, capaces de generar emociones e impactar en el mundo físico. 
Líneas de fuerza en un dipolo
La mayoría de las moléculas del organismo son dipolos eléctricos, en presencia de un campo eléctrico se polarizan, orientando sus cargas en relación a ese campo. Cuando la radiación presenta una frecuencia y amplitud correctas, los dipolos se alinean, favoreciendo la coherencia y la fuerza del propio campo electromagnético de la célula, modificando la permeabilidad y las funciones de la membrana y del resto de las estructuras de la célula.

Hemos visto que la membrana celular está formada por moléculas que son dipolos, por lo que un campo electromagnético externo influirá directamente en su organización y función.
Podemos deducir a partir de este hecho, la influencia que tienen las radiaciones nocivas (celulares, antenas de telefonía, líneas de electricidad, microondas, rayos X y Gamma, etc.) en la estructura molecular de las células.
Por otra parte, este efecto perjudicial sobre la salud ya es un hecho comprobado, aunque las empresas que se benefician con la venta de estos dispositivos lo oculten o minimicen.


Nos alimentamos de luz

La principal fuente de energía es el sol. La vida aparece y se desarrolla mediante procesos que transforman la luz en energía química.

La luz es el nutriente fundamental de los seres vivos, y está demostrado que bastan unos pocos fotones para generar efectos en el nivel fundamental de la célula.


Esta es la razón fundamental del porque es importante comer alimentos frescos y naturales, con el menor tratamiento y proceso industrial posible, ya que estos procedimientos, aunque parezcan eficaces y seguros, anulan la capacidad del alimento para transmitirle orden al organismo y esto es esencial para mantener el normal funcionamiento de las células, lo que se traduce en salud y felicidad.

La resonancia celular

Las células tienen la habilidad de comportase como verdaderos resonadores

Un resonador es cualquier dispositivo o sistema que es capaz de entrar en resonancia o que tiene la capacidad de comportarse de manera resonante, lo cual quiere decir que oscila a unas determinadas frecuencias con una amplitud más grande que a otras.

Las ondas u oscilaciones pueden ser electromagnéticas o mecánicas. Los resonadores se utilizan tanto para generar ondas de frecuencias determinadas o para seleccionar frecuencias específicas de una señal. Por ejemplo, los instrumentos musicales utilizan resonadores acústicos que producen ondas sonoras de tonos específicos.

Una cavidad resonante es un resonador electromagnético, es decir, es un dispositivo formado por un cierto espacio limitado por superficies dieléctricas, que utiliza la resonancia para seleccionar determinadas frecuencias del conjunto de ondas electromagnéticas que lo atraviesan.

Las células de nuestro cuerpo se comportan como resonadores electromagnéticos. Este tipo de resonancia eléctrica se produce al coincidir la frecuencia propia de la célula con la frecuencia de una excitación externa. 

Por esto las células pueden entrar en resonancia entre ellas. El hecho de que sus membranas estén compuestas por materiales dieléctricos les permiten crear campos electromagnéticos evanescentes, que no transmiten energía pero si información y les permiten interactuar con sistemas similares. 

Este es el mecanismo electromagnético de control de las funciones biológicas, mediado por biofotones de baja intensidad (radiación electromagnética ultradébil). 

La resonancia mórfica crea campos de información que son un mecanismo de memoria y aprendizaje en la naturaleza. 

Todo lo similar dentro de un sistema autoorganizado será influido por todo lo que ha sucedido en el pasado, y todo lo que suceda en el futuro en un sistema similar será influido por lo que sucede en el presente. Es una memoria en la naturaleza basada en la similitud, y se aplica a átomos, moléculas, cristales, organismos vivos, animales, plantas, cerebros, sociedades y, también, planetas y galaxias. Así que es un principio de memoria y hábito en la naturaleza. 




Según Sheldrake
"Morfo viene de la palabra griega morphe, que significa forma. Los campos mórficos son campos de forma; campos, patrones o estructuras de orden. Estos campos organizan no solo los campos de organismos vivos sino también de cristales y moléculas. Cada tipo de molécula, cada proteína por ejemplo, tiene su propio campo mórfico -un campo de hemoglobina, un campo de insulina, etc. De igual manera cada tipo de cristal, cada tipo de organismo, cada tipo de instinto o patrón de comportamiento tiene su campo mórfico. Estos campos son los que ordenan la naturaleza. Hay muchos tipos de campos porque hay muchos tipos de cosas y patrones en la naturaleza..." 


Nuestras células naturalmente emiten y absorben fotones, y sin ellos, la vida no sería posible. 
Hay una retroalimentación permanente entre el campo y la materia, de manera que el campo dirige la ubicación y la actividad de la materia, mientras que la materia proporciona las condiciones de contorno del campo. Dado que el campo es casi totalmente coherente, los patrones de interferencia lumínica en el campo contienen la información necesaria sobre la función reguladora.

La célula y los agujeros negros

La vibración fundamental de la membrana celular se encuentra en el rango de los 100 GHz (1011 Hz), por lo tanto tiene un período de oscilación de 0,01 nanosegundo.

Si relacionamos esta altísima frecuencia con el radio de una célula promedio, aprox. 0,005 mm = 5 micras (µ), y su masa, aprox. 30 picogramos (pg) = 30 x 10-12 gr, resulta que la membrana de la célula se comporta como un horizonte de sucesos conteniendo una singularidad, esto convierte a las células en diminutos agujeros negros, es decir, las células presentan la misma estructura y dinámica que estos.

El centro de cada partícula, de cada célula, de cada organismo, de nuestro cuerpo, del planeta, del sol, de la galaxia y de hecho, de todo el universo, contiene una singularidad.
Una singularidad es un lugar en el que la densidad de materia y la curvatura del espacio se hacen infinitas, y pierde significado desde el punto de vista matemático. 

De acuerdo a la teoría general de la relatividad, una singularidad es un punto teórico con volumen cero y densidad infinita.
La membrana celular limita y contiene un espacio infinito, o sea una singularidad

Dentro de un círculo o una esfera, podemos efectuar infinita cantidad de divisiones, esto significa que tenemos infinita cantidad de información. Cada división representa un nuevo nivel, con un nuevo límite, el que a su vez puede ser dividido en uno más pequeño y así hasta el infinito. Todos los niveles están conectados, cada nivel con sus coordenadas temporoespaciales específicas observa a los demás desde su propio y único punto de vista.

Sin embargo, ninguno dejo de pertenecer a la totalidad




Esta dinámica fractal se observa en todo el universo, en todas las escalas. Incluso en nuestras células y átomos. En el interior de sus límites se encuentra el infinito, es decir, contienen potencialidad infinita e infinita conectividad con todo lo demás. 

Podemos tomar cada célula, átomo o partícula que constituyen nuestro cuerpo y dividirlos hasta el infinito, eso significa que contienen infinita cantidad de información y que poseemos infinita cantidad de divisiones dentro de nosotros.
Es como si cada átomo fuera un diminuto agujero negro con una cantidad infinita de información, o sea, infinita cantidad de partículas que a su vez pueden ser divididas ad infinitum, eso significa que tiene una masa infinita. 

Cada nivel de la escala, cada límite, es una singularidad en si mismo.

La realidad resulta de las múltiples divisiones del espacio en un vacío estructurado de manera fractal. Los niveles mas grandes contienen a los más pequeños y todos comparten la misma información.

El vacío representa la fuerza en contracción, no lo podemos percibir porque en cada punto todos los vectores convergen cancelándose y por eso no hay manifestación. Mientras que todos los fenómenos que percibimos son la fuerza en expansión, vectores que sobresalen y nosotros captamos estos desequilibrios
Toda la realidad emerge de la interacción entre contracción y expansión.

Sístole y diástole, al igual que el corazón.

La radiación electromagnética es la fuerza que se expande, como la luz, un chorro de plasma o la sangre que expulsa el corazón, es lo que percibimos, la generación.

La fuerza que tira hacia el centro y que curva el espacio-tiempo creando una singularidad es la gravedad, la fuerza en contracción, la implosión, el control.
Cada célula es infinita en su interior, esta es la razón por la que podemos compararla con un agujero negro. 

Algo más sobre los agujeros negros

De acuerdo con las últimas investigaciones efectuadas en las universidades de Michigan y Maryland, en el Max-Planck Institute para Física Extraterrestre en Alemania y el Centro para Astrofísica del Harvard-Smithsonian, junto con los nuevos datos aportados por el observatorio de Rayos-X Chandra de la NASA, los poderosos agujeros negros en el centro de las grandes galaxias y cúmulos galácticos actúan como los corazones del sistema, bombeando energía en períodos regulares para controlar el crecimiento de ellos mismos, así como la formación de estrellas.

La materia que cae dentro de los agujeros negros provoca esporádicos o aislados estallidos de energía, mediante la cual los agujeros negros son capaces de influir en el destino de sus galaxias anfitrionas. Las investigaciones demuestran que los agujeros negros pueden bombear energía de un modo apacible y rítmico, más que con violencia, tal como lo hace el corazón.

Mediante la observación y la simulación por computadoras, los científicos comprobaron cómo el agujero negro en el centro de la galaxia elíptica M 84 envía de manera segura burbujas de plasma caliente al espacio calentando así el espacio interestelar. 



M84 (fotografía del observatorio Chandra), puede observarse los chorros de plasma caliente expelidos desde el agujero negro masivo en el centro de la galaxia
Este calor disminuye la velocidad de formación de estrellas nuevas y el crecimiento del agujero negro mismo y esto aporta estabilidad a la galaxia. Los gases interestelares sólo se unen en nuevas estrellas cuando se van enfriando. Aparentemente el calentamiento es más eficiente en los sitios donde es más necesario. 

Podemos comparar el agujero negro central de una galaxia con el corazón, que bombea sangre periódicamente a nuestro sistema circulatorio para mantenernos vivos, los agujeros negros de igual manera, les dan a las galaxias un componente caliente vital que permite controlar su crecimiento. Los agujeros negros son una cuidadosa creación de la naturaleza que permite que una galaxia mantenga un equilibrio dinámico. 

Estas observaciones explican el porque de la existencia de grandes cantidades de gas caliente alrededor de ciertas galaxias, haciéndolas aparecer brillantes al telescopio de rayos-X Chandra.
El mecanismo de calentamiento de los agujeros negros es persistente y rítmico, produciendo suficiente calor para sofocar significativamente la formación de estrellas. Estas burbujas de plasma son producidas por los estallidos de energía que ocurren, uno tras otro y ocasionalmente. 

¿Que tiene que ver todo esto con la célula

Esto parece un tanto abstracto y opuesto a nuestra manera de percibir las cosas. Pero si las partículas que constituyen los átomos que forman las células, se comportan como agujeros negros (ver: electrón agujero negro) y el centro de nuestra galaxia (y aparentemente de todas las galaxias) es un agujero negro supermasivo, ¿Por qué no lo sería también la célula que se encuentra entre los dos? 
Después de todo es parte de la dinámica de polaridades que presenta el universo: una fuerza que contrae y lleva al colapso y otra que expande e irradia. Fuerzas opuestas que se complementan. Control y generación. Una fuerza que tiende al orden y otra que desordena. 

Este equilibrio permite la vida.

Es la misma relación que existe entre lo finito y el infinito. Como hemos visto, los dos son complementarios.

Nuestro cuerpo es infinito en su interior.

La membrana plasmática no solo sirve para delimitar dos espacios y contener una singularidad, sino que funciona como un verdadero microchip que procesa todo tipo de señales controlando el medio interno celular, por lo tanto la salud de la célula, y de todo el organismo, depende de los campos magnéticos, las cargas eléctricas y la dinámica de la membrana.

Los campos electromagnéticos alteran la permeabilidad de la membrana celular y con ello el funcionamiento y la organización de todo el organismo.




Esto evidencia la influencia que ejercen en la calidad de vida las radiaciones nocivas, y también las benéficas.

Conclusión: Más sol, ejercicios al aire libre y alimentación natural y menos teléfonos celulares, computadoras, comida procesada y vida sedentaria. 



Después de todo es lo menos que podemos hacer por nuestro cuerpo, que en definitiva es el que nos mantiene vivos y nos permite percibir y proyectar la realidad que vivimos.

El verdadero cuidado del medio ambiente comienza en cada uno.


domingo, 2 de septiembre de 2012

El universo cabe en un punto

Parte 1

Se dice que fundamentalmente todo es unidad.
La conciencia es infinita y existe en todos partes, sin límites.
La energía circula, vibra, se condensa en materia, se polariza, nunca está quieta, no tiene forma fija ni límites. Entonces, si todo está integrado con todo y todo es unidad, ¿cómo aparecen los límites entre las cosas?
¿Cómo es que interactúa el infinito con lo finito?, ¿puede un sistema ser finito e infinito a la vez?

Generalmente los consideramos separados, si algo es finito no puede ser infinito. 
Esto se ve claramente en la Física, hay un física para lo grande que describe un universo continuo hasta el infinito, de acuerdo a la relatividad de Einstein.


curvatura del espacio-tiempo continuo
Por otra parte la física cuántica predice un espacio limitado y finito, en el que las partículas aparecen y desaparecen, La primera, la relatividad: la física de lo grande, es determinista y la segunda, la mecánica cuántica: la física de lo pequeño, es probabilística.
Hasta el presente no se consigue unificarlas en una sola teoría, Einstein trató pero no pudo.

Trazas de partículas subatómicas
Podemos observar esta separación entre lo infinito y lo limitado también en la sociedad. La espiritualidad tiende a pensar en términos de infinito, de conciencia, de sistemas abiertos y entrelazados, mientras que la ciencia piensa en términos racionales, en sistemas cerrados, limitados y finitos. Y entre las dos no hay entendimiento. Si es de rigor científico pierde espiritualidad y si es espiritual la ciencia queda afuera.

Esta dicotomía se ve en la percepción que tenemos de la existencia y de la no existencia. Si algo existe no puede no existir y si no existe, no existe. Nos cuesta de entrada comprender que algo exista y no exista al mismo tiempo.

Sin embargo aunque sean aspectos aparentemente opuestos son complementarios, uno depende del otro.
La existencia contiene en esencia  a la no existencia, es decir, los límites de la existencia contienen lo infinito de la no existencia.
Si nuestro cuerpo tiene un límite finito, ¿como puede contener a lo infinito?
Veámoslo desde la perspectiva del punto.

Un punto es la menor fracción indivisible. 
Es un concepto abstracto
Se dice que un punto no tiene dimensiones (0D o N-dimensiones), o sea que también tiene infinitas dimensiones (infinitos vectores que convergen y se cancelan precisamente en ese punto).
Algunos sostienen que al no poseer dimensiones y no encerrar volumen, el punto no existe.
Una sucesión de puntos forman una línea, que convencionalmente se considera de una dimensión (1D). Siguiendo la misma idea, entonces tampoco existe.
Si unimos cuatro líneas formando un cuadrado, ahora tenemos un plano de dos dimensiones (2D), pero como no tiene volumen no ocupa espacio  por lo tanto no se puede decir que exista.
Continuamos uniendo planos, en este caso 6, y obtenemos una figura tridimensional, un cubo (3D), que contiene volumen y por lo tanto lo definimos como existencia.




¿Es así realmente?

¿Cómo se consigue que algo exista a partir de algo que no existe?

Quizás lo único que existe es el punto y todo lo demás aparece como proyección de él.
La teoría del Big Bang sostiene algo parecido. A partir de una singularidad, un punto del tamaño de la longitud de Planck (10-35 m), el universo se expandió.



Cada punto tiene el potencial de contener toda la información en él.

Podemos ilustrarlo geométricamente. 
Dentro de un círculo (o esfera) que delimita un espacio, ponemos un triángulo equilátero (o un tetraedro si lo consideramos en 3D), en realidad como el universo está polarizado en 2 fuerzas opuestas y complementarias hay que agregar otro triángulo (o tetraedro) invertido, formando la estrella de 6 puntas, común en varias culturas de la antigüedad, en particular la Judía.








A partir de esta figura bipolar podemos efectuar divisiones hasta el infinito, sin salir de los límites origínales. A medida que vamos dividiendo la estrella en estrellas más pequeñas encontramos nuevos límites, cada nivel tiene su límite y sin embargo sigue formando parte de un espacio ilimitado.
Todos los niveles están conectados, cada nivel con sus coordenadas temporoespaciales específicas observa a los demás desde su propio y único punto de vista. 
Sin embargo, ninguno dejo de pertenecer a la totalidad.
Esta dinámica fractal se observa en todo el universo, en todas las escalas. Incluso en nuestras células y átomos. En el interior de sus límites se encuentra el infinito, es decir, contienen potencialidad infinita e infinita conectividad con todo lo demás.

Podemos tomar cada célula, átomo o partícula que constituyen nuestro cuerpo y dividirlos hasta el infinito, eso significa que contienen infinita cantidad de información y que poseemos infinita cantidad de divisiones dentro de nosotros.

Es como si cada átomo fuera un diminuto agujero negro con una cantidad infinita de información, o sea, infinita cantidad de partículas que a su vez pueden ser divididas ad infinitum, eso significa que tiene una masa infinita.
Cada nivel de la escala, cada límite es una singularidad en si mismo.
Nuestro cuerpo es infinito en el interior, en el exterior siempre están los límites de la percepción. No podemos percibir lo infinitamente grande, porque somos el contenido, pero si podemos acceder a lo infinitamente pequeño, ya que lo contenemos en nuestro interior.
La realidad exterior siempre es limitada y determinada mientras que el mundo interior esta lleno de posibilidades, infinitas. Infinitas partículas, infinitos puntos conectando todos los niveles de la escala.

Podemos descomponer todo hasta llegar a un punto y luego ampliar ese punto con un  zoom y seguir descomponiéndolo y así sucesivamente.
Si observamos una de célula y ampliamos la escala alejando el foco, la célula se vuelve un punto, nosotros mismos somos puntos vistos desde el aire, pasando Marte nuestro bello planeta es apenas un punto en el espacio.


La Tierra vista desde Marte (fotografía de la NASA)
Por eso podemos considerar al punto como una representación de lo infinito y lo finito integrados.

Todo está hecho de puntos

Cada momento de nuestra vida es un punto. Nunca existió ni existe una continuidad, excepto en la mente. Vamos de punto en punto, de a saltos cuánticos, imperceptibles para el cerebro cotidiano, pero lo cierto es que si paramos el proyector, o sea la mente consciente, podemos descomponer lo que percibimos en puntos, en píxeles de realidad, considerando que cada cosa que observamos, cada punto de la imagen es parte de una imagen más grande, nosotros mismos podemos considerarnos proyecciones de planos superiores.

Cada aquí y ahora es un punto en la existencia y por ser un punto, contiene infinitas posibilidades.

Si podemos concentrarnos en cada punto, en cada momento, la vida seguramente se vuelve mucho más plena y con más posibilidades.
La verdadera fuente de creatividad esta en nuestro interior.
Esto nos permite apagar y reiniciar cuando queremos. Cada punto es un final y un nuevo inicio.

Nuestra verdadera naturaleza es infinita e interconectada.

Pero eso no significa que somos todos iguales. No somos producidos en serie, como un prototipo de fábrica.
Cada átomo, cada célula, cada uno de nosotros ocupa un lugar único de la experiencia, es decir, no hay manera que dos personas ante la misma situación, en las mismas condiciones, experimenten lo mismo.
¿No es genial? ¿Para que buscar afuera lo que ya somos? ¿Y que somos?

Un punto único de experiencia en el universo infinito.

¿Pero entonces que es lo que nos conecta con todo lo demás?

El espacio

El espacio está por todas partes. A gran escala lo podemos observar entre galaxias (y probablemente entre universos), estrellas y  planetas, todo está rodeado de una gran cantidad de espacio. Y en la escala microscópica el espacio es todavía más enorme. Cada átomo está formado por un 99,9999 % de vacío.



En otras palabras, la estructura atómica de nuestra realidad cotidiana está construida, excepto un 0,00001 %, por espacio.
El resto, que es la parte que podemos percibir y consideramos sólida, concreta e inmutable, oscila, vibra en una altísima frecuencia, y lo más notable es que estas oscilaciones “nunca se tocan”. En ningún momento, en ningún lugar, jamás se tocan. Los átomos y moléculas se enlazan, forman uniones más o menos estables, intercambian electrones, pero no entran nunca en contacto. Por ejemplo, una estructura resistente y densa como la del diamante (que es una forma alotrópica del carbono), si agrandáramos una de sus moléculas al tamaño de una naranja, la siguiente se encontraría a medio kilómetro de distancia. Tal es el espacio entre las cosas.

Sin embargo, a pesar de esta evidencia, seguimos prestándole atención a ese ínfimo porcentaje que aceptamos como concreto y “real”. Gastamos nuestra energía y tiempo en ese 0,00001 % que llamamos materia y generalmente ni siquiera reparamos en el 99,9999 % restante, que es el espacio entre las cosas.
¿Cuál es la parte que te define entonces, la materia o el espacio? ¿La parte sustancial o la parte vacía?

Percibimos la realidad desde la perspectiva de la materia, por eso nuestra percepción es limitada y estrecha y nuestra vida, determinada y previsible. 
Pero si percibiéramos a partir del vacío, de lo insustancial, aceptaríamos que es el espacio el que define nuestros límites y modela nuestra percepción, entonces crearíamos una realidad más amplia, con más espacio (y tiempo) y seríamos más libres.

Quizás no somos nosotros los que creamos y definimos el espacio, sino que es el espacio el que nos define y da forma.
Aparentemente esto no cambia nada en nuestra realidad cotidiana, igual tengo salir a ganarme la vida y todo eso, pero una cosa es andar por el mundo creyendo que la materia y las cosas existen por si mismas y que son ellas las que crean tus límites, y otra cosa es considerarte principalmente vacío, espacio ilimitado e interconectado, y que es justamente ese espacio el que crea, delimita los objetos y tus experiencias y te conecta con todo.

Somos responsables de la forma en que alimentamos al vacío.

De acuerdo a la información que enviemos recibiremos una respuesta, a veces no en el momento ni de la forma que esperamos, por eso también es importante comprender y aceptar la interdependencia que existe entre todo.

Cuando enfocamos la observación desde esta perspectiva más total, el cerebro cambia su dinámica y su organización, se reformatea permitiendo procesar la nueva información, más amplia e interconectada. Nuevas áreas cerebrales se despiertan y su actividad se vuelve más coherente y unificada.

El espacio que nos rodea y nos modela, aunque se le llame vació, esta repleto de energía, infinita energía. Esto se ha calculado, 1 cm3 de espacio tiene una densidad de energía de unos 10-93 gr. Esto no nos dice nada a priori. ¿Que podría significar esa cifra en la vida diaria?

Si tomamos todas las estrellas que podemos ver con el telescopio más potente y las compactamos en 1 cm3 de espacio vacío, eso llega a un  10-55 gr de densidad de energía por cm3, y esto es mucho considerando que solo en nuestra galaxia hay unos 100 mil millones de estrellas y todavía nos faltaría agregar 39 ceros para alcanzar la densidad de energía del vacío.


Los puntos que se ven son principalmente galaxias, formadas cada una por unos 100.000 millones de estrellas, la mayoría mas grandes que nuestro sol
Lo que llamamos vacío en realidad es infinitamente denso, no lo podemos percibir porque al ser infinito en cada punto se cancela, (infinitos vectores que convergen en cada punto) y por eso lo vemos como nada. Aclarando que nuestros sensores solo captan los desequilibrios o las diferencias (algunas), es decir los vectores que sobresalen del resto, así que cuando están en perfecto equilibrio no los percibimos.
Como el pez que no sabe que está en el agua hasta que lo sacas y siente una densidad diferente, para el pez el océano es ilimitado, adonde vaya está en su casa. 




Es igual para el ave que vuela libre en el cielo, su espacio es ilimitado, todo es espacio.



Lo cierto es que estamos sumergidos en un mar de energía infinita. La aparente escasez de recursos es el resultado de la ignorancia y la mala utilización de los mismos.

Vivimos en un universo de abundancia.


Es el vacío el que determina la dinámica del universo y es el espacio lo que compartimos y nos conecta a todos. La información divide el espacio en escalas diferentes y estas escalas o niveles son los que crean nuestra realidad. Somos parte de esos niveles.



La materia no es algo salido de ninguna parte, sino que surge como consecuencia de las divisiones de la estructura del espacio mismo y cada uno de nosotros está interactuando cada instante de su vida con esta estructura.

Sin silencios no habría música, es el silencio el que corta y da las características a cada nota. Sin vacío no habría realidad posible, es el espacio el que define y modela los límites y contornos de la materia. 
Es el vacío el que brinda utilidad a las cosas., sino imagínate una casa maciza o una taza llena.


Las partículas que forman nuestros átomos aparecen y desaparecen todo el tiempo en el vacío. Cada vez que el electrón aparece, aprende de tu experiencia y lleva nuevamente la información al vacío. En cada instante estás informando al universo acerca de tu experiencia, es decir, informas sobre tu propio y particular punto de vista.
Somos los ojos del universo. Podemos considerarnos vehículos de experiencia, modelos experimentales al servicio de fuerzas superiores. 
La vida nos atraviesa.

Creamos nuestra realidad, pero también la realidad nos está creando. Esa es la contraparte, el opuesto complementario. Enviamos información al campo y este nos la devuelve, modificada a su vez por la experiencia de los otros. Somos creadores creados.

Si solo fuéramos nosotros los que creamos nuestra realidad, además de encontrarnos solos siempre en nuestra pequeña burbuja artificial, sería muy aburrido y no podríamos aprender nada y tampoco el universo.

Continúa...


jueves, 3 de marzo de 2011

La célula: un diminuto agujero negro


Nuestras células son también agujeros negros.
Manifiestan la naturaleza bipolar del universo. La célula es el resultado de una fuerza que expande y otra que contrae, ambas en equilibrio, generándose y controlándose todo el tiempo, en un feedback continuo. La forma y el vacío no son diferentes. Existencia y no existencia dependen una de la otra.

El centro de la galaxia es un agujero negro, también el centro de un átomo, incluso el de una partícula subatómica o el de una célula.

Vivimos dentro de un agujero negro.

Estamos dentro de un universo que es un gran agujero negro.

En este universo, los agujeros negros más pequeños de los cuales estamos por fuera, se manifiestan como agujeros blancos. Irradian. Vemos la parte del horizonte de sucesos que irradia, es decir la parte expansiva. Y estos agujeros blancos tienen el aspecto de una galaxia, de una estrella, de un planeta, de un átomo, de una partícula subatómica o de una célula.
El agujero negro y el agujero blanco no son objetos distintos, están uno dentro del otro. Generan una retroalimentación entre el campo gravitatorio y el campo electromagnético.

Los agujeros negros son puertas dimensionales. Un agujero negro tiene su complemento en un agujero blanco, que se llama así porque, al contrario del negro que absorbe todo (incluso la luz), este deja escapar todo, por eso es visible, y ambos estarían conectados por un agujero de gusano (ver post: http://budacuantico.blogspot.com/2010/09/la-forma-y-la-conciencia-del-universo.html ).

Cada célula de nuestro cuerpo es una puerta dimensional, es decir nos permiten cambiar de dimensión. ¿Que significa esto?. Para conocer otras dimensiones del ser hay que dirigirse al interior de uno mismo, en nuestro propio cuerpo esta la respuesta. No hay nada afuera.

La fuerza de gravedad curva el espacio-tiempo, a mayor masa, mayor curvatura . Esto provoca que la radiación electromagnética se curve también, en el caso de un agujero negro que presenta una gran concentración de masa en su interior y efectos gravitacionales tan enormes que nada, ni siquiera la luz puede escapar, lo cual crea una retroalimentación abierta. Una retroalimentación abierta que es un fractal.
Un fractal es una ecuación que se repite y repite y genera retroalimentación abierta. Todo lo que vemos son agujeros negros de distintas escalas. Incluidos todos los átomos que nos forman. No hay ninguna evidencia de entropía. Todo lo que se observa en realidad, son evidencias de agujeros negros diminutos, desorganizándose y reorganizándose. O en realidad, cambiando los niveles de organización.

Cuando morimos, ni uno solo de nuestros átomos desaparece. Simplemente pasan de un nivel de organización a otro. Pasan de una escala a otra. Quedan disponibles para nuevas combinaciones. Nuestros átomos son agujeros negros diminutos, por eso están vacíos.

¿Por que no se caen las estrellas, los planetas o un electrón? ¿Que fuerza hace que giren sin perder impulso? ¿Que es lo que nos mantiene cohesionados como cuerpos físicos?. Respuesta: La gravedad, el colapso gravitacional.
Es la estructura misma del vacío la que hace que la radiación se expanda girando. Tetraedros y esferas.
Los agujeros negros son parte fundamental en la dinámica del universo.
Esto cambia la manera en la que podemos percibirnos y experimentar otras dimensiones de la existencia.
El interior del horizonte de sucesos, o sea, por dentro de la esfera, es infinito.

Nuestro cuerpo mismo es un brote surgido del vacío. La realidad que percibimos con los sentidos es limitada, solo percibimos una estrecha franja del espectro electromagnético, que además luego, es interpretada.

Nuestras células son fundamentalmente vacío, su naturaleza esencial es infinita.

Las células que componen nuestro cuerpo, están rodeadas por una membrana plasmática , que es como un horizonte de sucesos.
Esta membrana vibra en una frecuencia elevadísima, la oscilación es de 10 elevado a la 11 Hercios (Hz). Esta frecuencia genera una cantidad enorme de energía y cumple todos los requisitos para formar un agujero negro (ver: Schwarzschild).

Teniendo en cuenta la frecuencia y el radio de la célula, si la colocamos en un gráfico que vaya desde una partícula subatómica hasta la estrella más grande, la célula se ubicará en el medio de esta gráfica.

La distancia entre estos diferentes niveles sigue una proporción definida por el número áureo, y esta misma proporción se encuentra en toda la naturaleza.
Ver post http://budacuantico.blogspot.com/2010/09/la-forma-y-la-conciencia-del-universo.html

Una célula genera tanta energía que obedece a las leyes de los agujeros negros. Las escalas se basan en phi, el número áureo de la geometría sagrada, tanto a nivel cósmico como a nivel subatómico.
Esto muestra que somos el trazo de unión entre lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño. Lo que unifica el todo. Es interesante, porque ya hace miles de años los sabios taoistas consideraban al ser humano como un punto de unión entre las energías del cielo y la tierra (yang e yin).

No estamos separados de todo lo que nos rodea, estamos inmersos en una dinámica de retroalimentación fractal, un feedback de energía e información que conecta intrínsecamente todas las cosas mediante una estructura de vacío de un potencial infinito.
Esto significa que todo lo creado surge de la misma matriz universal, compartimos el mismo origen con todo lo que existe, por eso, cada cosa, cada partícula, cada punto del espacio, contienen la información del todo. Un proverbio dice: "La luna se refleja en cada gota de agua".

Como vemos, todo lo creado se organiza en niveles, que van desde lo infinitamente pequeño a lo infinitamente grande. Desde un átomo hasta una galaxia, pasando por la célula. Y en todos se repite la misma estructura y dinámica. Las fuerzas que intervienen son las mismas, los materiales son básicamente los mismos, la conciencia es la misma.

La célula se divide siguiendo la estructura del vacío, lo hace sobre una base binaria: 1, 2, 4, 8, 16, etc.
Cuatro células forman un tetraedro, ocho forman dos tetraedros, etc.
Las células madre son las células fundamentales que contienen toda la información y son capaces de crear otros linajes celulares. A partir de las 64 divisiones empiezan a crearse (diferenciarse) las células especializadas: neuronas, células del corazón, del hígado, de la sangre, hueso, piel, etc.

Somos una extensión del espacio, el universo observándose a si mismo. Esta retroalimentación, este flujo de energía e información, crea la realidad. Somos la experiencia del universo que aprende sobre si mismo…

Esta retroalimentación entre lo interno y externo, entre lo que sale y lo que entra, es lo que impulsa la dinámica de todas las fuerzas del universo, las cuales se reducen sólo a 2: la gravedad y el electromagnetismo.
No hay necesidad de otras interacciones como la fuerza nuclear débil o la fuerza nuclear fuerte.
La ciencia dominante se equivoca. crean una descripción del universo de acuerdo a ideas y modelos establecidos convencionalmente.
No existen los sistemas aislados, está todo interrelacionado y por eso la descripción del electrón o del átomo, como partículas separadas o aisladas del resto, es incompleta, errónea. La nube de electrones y el átomo son continuos porque constantemente interactúan con el resto del universo. Irradian energía y esa energía con el tiempo vuelve a curvarse hacia sí para generar la gravedad, y así sucesivamente.
Si no consideramos al universo como un todo conciente, cualquier descripción que hagamos de él será tendenciosa, limitada y dogmática.

Visto de esta manera, no hay porque que inventar fuerzas ni matemáticas para entender porque los protones, de carga positiva, no se separan en el núcleo del átomo o el electrón no cae de su órbita: "Porque ellos también son agujeros negros con gravedad y campo electromagnético".

Somos la materialización momentánea de la conciencia del universo.

Nuestro cuerpo es la expresión del vacío creador.

La postura de zazen es la manifestación de esta vacuidad, a partir de la cual la forma se crea armoniosamente. Es el punto cero, que incluye expansión y contracción, un puente entre el mundo visible y el invisible.

Conocer la naturaleza es conocerse asi mismo y viceversa.

Para conocerse a si mismo, hay que olvidarse de si mismo. Es decir trascenderse, observar su propia vida, su propia naturaleza. Atravesar el horizonte de sucesos y penetrar en el agujero negro de nuestro interior.

Conocerse significa también reconocer nuestra naturaleza de vacuidad.

domingo, 27 de febrero de 2011

La forma del vacío


Toda la creación se puede explicar a partir de la figura del tetraedro, es decir, la pirámide, en este caso, de base triangular.

Dos tetraedros unidos, masculino-femenino, conforman la estrella de David y la multiplicación de tetraedros hasta 64 (el número de codones del ADN y el número de hexagramas del I Ching) nos conducen hasta una figura representada en todas las tradiciones espirituales llamada La Flor de la vida.

Dentro de esa matriz, encontramos una forma geométrica llamada “matriz isométrica de Buckminster Fuller”, el descubridor de un isótropo en un meteorito cuya geometría ha dado lugar a las casas modelos domo, etc.


A esa matriz isométrica se le ha llamado “vector en equilibrio”. (Por ejemplo: las casas fabricadas con este modelo realmente tienen el poder de restablecer la energía porque reproducen el equilibrio cósmico).


La vida sigue este mismo modelo pues la célula huevo o cigoto se divide en dos, y después en cuatro y ocho esferas y así sucesivamente hasta 64, que es el mismo número de codones de la molécula del ADN.


El código binario reproducido en el Tao (el yin y el yang) se puede encontrar también en la informática, que sigue esta progresión en las memorias RAM de 64-128-256-512 megahertzios o en las propias memorias USB.
Incluso en el I Ching podemos hallar estas progresiones y demostrar geométricamente que el antiguo oráculo chino es más que eso, de hecho es un plano del Orden Cósmico. Por ejemplo: los dos hexagramas primarios, tierra (Chien) y cielo (Kun), compuestos de seis trazos partidos y seis trazos enteros, respectivamente, son la única manera de construir la estrella de David en 3D (2 tetraedros opuestos y complementarios).

Dos tetraedros en tres dimensiones (3D) suman 12 lados, añadiendo tetraedros por el sendero de la geometría sagrada nos lleva al 24, 36, 72 y, por fin, al 144, el número de la revelación, que aparece en el Apocalipsis y que la tradición recoge como que 144.000 despiertos son los necesarios para la llegada de la Luz. Según otros eruditos, cuando la conciencia vibra a 144 hertzios (Hz) es la frecuencia del despertar (o de la condición normal de la conciencia y del cuerpo).

En fin, hay mucho información al respecto y muchas interpretaciones, algunas muy profundas y otras un poco descabelladas.

Lo cierto es que la relación entre geometría y creación, entre la forma y el vacío está demostrada por la observación y por la experiencia subjetiva a través de la práctica de zazen, que es la postura de meditación zen.

Curiosamente, la figura geométrica de la molécula del agua es un tetraedro, que funciona como un transductor de la información del vacío.

Por otra parte, el agua es el único elemento que se expande al enfriarse y se contrae al calentarse, es decir, que tiene una estructura termodinámica diferente, y se refleja en su geometría al enfriarse, concretamente hexagonal, como demostró Masaru Emoto mediante sus experimentos con agua helada. El copo de nieve es un vector de equilibrio hexagonal, es un fractal (ver: La geometría del universo y La forma y la conciencia del universo ).

Entonces, la expansión es una esfera. Las ondas electromagnéticas se propagan de forma circular, lo que percibimos e interpretamos como una onda, no es más que la parte visible (la mitad) de la esfera que gira. Es igual para una ola.

Al colocar la estrella de seis puntas (2 tetraedros) dentro de la esfera, nos encontramos que ambas bases se encuentran a los 19º47´de latitud, exactamente la misma latitud donde están todos los volcanes y las pirámides más importantes de nuestro Planeta… y de otros, como en Marte y Jupiter, hay mucha información sobre este tema en la web.

Según el científico Nassim Haramein, los volcanes son agujeros negros, es decir, puertas dimensionales, por eso hay muchos ovnis y otros fenómenos en esas zonas.
Colocando dos tetraedros enfrentados dentro de la esfera, como en la estrella de David, nos encontraremos con dos latitudes simétricas donde se concentra una gran actividad energética y ocurren fenómenos aún no explicables por la ciencia, y esto no sólo en la Tierra, sino en todos los Planetas.
Todo en el universo está formado siguiendo esta geometría.

Por ejemplo, en esa latitud, se encuentran los volcanes más activos de Hawai y la ciudad de Teotihuacan. Los anillos de Saturno y Júpiter también cumplen con esto y se ha fotografiado el Polo Norte de Marte encontrándose un hexaedro, es decir, una entrada a su parte interna. El Polo Sur de Saturno es un enorme vórtice que parece estar absorbiendo energía como un agujero negro, lo que lleva al centro del planeta. Todo ello también se cumple en el Sol: las mayores llamaradas solares están en el 19’47 latitud Norte y Sur, también.

8 estrellas de David en tres dimensiones, cada una conteniendo 8 tetraedros, generan una figura que irradia la esfera y que es la estructura del vacío por medio de los fractales.

“El vacío contiene el infinito, una forma fractal de lo pequeño y de lo grande.

"El vacío genera la realidad y la realidad refleja la estructura del vacío”.

La estructura del vacío es una figura llamada matriz isométrica donde los vectores isométricos generan el equilibrio. Es la ya mencionada matriz isotrópica de vectores de Buckminster Fuller, que está representada en las ruinas de Teotihuacan, en Méjico. Contiene 20 tetraedros (el número de sellos solares del calendario maya) y que podría tomarse como un “mapa matemático fundamental del universo”. Una matriz isotrópica unida con otra (como en la estrella de David), generan una esfera perfecta, que crea un vector en equilibrio perfecto en el interior. Esa es la unión de macho-hembra, la armonía del yin y del yang. El tao.

Esa es la estructura del vacío y allí estaría la clave para llegar a la Energía Libre, o energía del punto cero (ilimitada y universal) y cuya clave reside en la geometría: 64 cubos de tetraedro son la estructura del vacío.

“La parte en expansión es el círculo, la de contracción, la semilla de la vida, el tetraedro. El centro, el agujero negro, es lo que hace que todo gire. Cuanto más hacia el centro uno vaya, más radiación tendrá. Hay una relación entre el colapso gravitatorio interno y la radiación electromagnética generada.

La geometría del colapso debe ser el menor volumen geométrico posible, y este corresponde al tetraedro. Esa es la estructura del vacío y el camino hacia el potencial infinito de energía y gravedad. En el equilibrio entre uno y otro, está el Ser.

Un equilibrio que, incluso geométrica y matemáticamente, nace de los movimientos de sístole y diástole del cosmos, contracción y expansión, inspiración y exhalación, flujo y reflujo, correspondientes respectivamente a la gravedad (curvatura del espacio-tiempo) y a la radiación electromagnética de todo lo creado.
Nuestro sistema solar se encuentra en un brazo de la galaxia, bajando y subiendo a través del ecuador de la galaxia, recibiendo constantemente la radiación electromagnética de otros soles.
El Universo que observamos es finito, limitado, pero en cambio, su interior es infinito e ilimitado y la clave para entenderlo son los fractales. Estas son figuras geométricas que se repiten con una ligera variación y un poquito más (o menos) de tamaño.

“Todo se mueve a la velocidad de la luz, incluidos los átomos. Nosotros también nos movemos a la velocidad de la luz. La tierra rota a gran velocidad y gira a más velocidad aún alrededor del sol, que a su vez todavía mucho más rápido gira alrededor del centro de la galaxia, que gira junto a otras galaxias, etc.
Pero en realidad "no hay movimiento, lo que hay son fluctuaciones”.

Tenemos la idea de una continuidad sin fisuras, porque nuestros cerebros se encargan de manera eficiente de editar el material que recibe. Pero todo en el universo se desplaza de a saltos cuánticos. El tiempo como entidad no existe.
El Universo expande energía en el vacío que luego se curva para generar la gravedad.

El Universo es fractal.

Cada parte contiene la información del todo. Como es arriba es abajo. El universo crea las cosas a su manera. Un átomo, una célula, un planeta, un sol, una galaxia. Todos surgen de la misma fuente original.

Siguiendo esta observación podemos deducir que si el centro de nuestra galaxia (y por ende de otras también) es un gran agujero negro, también el centro del Sol y de la Tierra y como nosotros estamos hechos a imagen del universo, siguiendo la misma geometría, tenemos nuestro propio agujero negro, de hecho el interior de cada célula es un agujero negro...

Continúa.

domingo, 12 de septiembre de 2010

La forma y la conciencia del universo

Los campos de energía en el universo, y en el ser humano como extensión de él, se estructuran en formas geométricas definidas, la geometría sagrada, (post del 4/9/10).

El universo tiene diferentes niveles de organización, y como vimos, la dinámica de esta organización son los fractales.
De manera que la diferencia entre un átomo y una galaxia es que corresponden a diferentes niveles o escalas dentro de esta organización. Desde lo infinitamente pequeño hasta lo infinitamente grande.
La física actual trata de unificar estos dos dominios o niveles, mediante una "teoría del todo”, un puente de unión entre la mecánica cuántica y la física relativista. Y hasta ahora no lo consigue, las matemáticas de una no describen a la otra. Para la ciencia actual la fuerza de gravedad y la fuerza electromagnética no son todavía conciliables.

Pero si observamos con mayor amplitud esto, nos daremos cuenta que el error consiste en no tomar en cuenta la dinámica fractal del universo.

Obviamente, la física siguiendo el método “científico”, no considera al universo como un “todo”, si no que analiza sus partes por separado. Un universo sin conciencia ni inteligencia y el ser humano ocupando un lugar aparte, como un observador privilegiado.

Evidentemente, cambiar esta mentalidad lleva tiempo y generaciones, sobretodo porque la ciencia mayormente trabaja para la tecnología y esta representa siempre fuertes intereses que se resisten al cambio y a la transformación.

Diferentes niveles de organización

Cuando morimos, ni uno solo de los átomos que componen nuestras células se pierde, simplemente pasan a otro nivel de organización. Serán reutilizados, formarán nuevas moléculas, se transformarán en materia, células, probablemente otro organismo vivo, o quedarán disponibles para un nuevo ensamblado. Un verdadero reciclado cósmico.

Nuestros átomos son miniagujeros negros.

Los agujeros negros fueron primero postulados teóricamente y luego descubiertos como fenómenos cosmológicos, a partir de estrellas que colapsan.

Una estrella corriente, como nuestro sol, conserva su tamaño normal gracias al equilibrio entre una altísima temperatura central, que tiende a expandir la sustancia estelar, y la gigantesca atracción gravitatoria, que tiende a contraerla y colapsarla.

Si en un momento dado la temperatura interna desciende, la gravitación se hará dueña de la situación. La estrella comienza a contraerse y a lo largo de ese proceso la estructura atómica del interior se desintegra. En lugar de átomos habrá ahora electrones, protones y neutrones sueltos. La estrella sigue contrayéndose hasta el momento en que la repulsión mutua de los electrones contrarresta cualquier contracción ulterior.

La estrella es ahora una «enana blanca». Si una estrella como el Sol sufriera este colapso que conduce al estado de enana blanca, toda su masa quedaría reducida a una esfera de unos 16.000 kilómetros de diámetro (su diámetro actual es de 1.390.000 km), y su gravedad superficial (con la misma masa pero a una distancia mucho menor del centro) sería 210.000 veces superior a la de la Tierra.

En determinadas condiciones la atracción gravitatoria se hace demasiado fuerte para ser contrarrestada por la expansión electromagnética. La estrella se contrae de nuevo, obligando a los electrones y protones a combinarse para formar neutrones y forzando también a estos últimos a apelotonarse en estrecho contacto. Esta estructura neutrónica forma una «estrella de neutrones», que podría albergar toda la masa de nuestro sol en una esfera de sólo 16 km de diámetro. La gravedad superficial sería 210.000.000.000 veces superior a la de la Tierra.

Continuando este proceso, la gravitación puede superar incluso la resistencia de la estructura neutrónica. En ese caso ya no hay nada que pueda oponerse al colapso. La estrella puede contraerse hasta un volumen cero y la gravedad superficial aumentar hacia el infinito.

La luz emitida por una estrella ordinaria como el Sol pierde muy poca energía. La emitida por una enana blanca, algo más; y la emitida por una estrella de neutrones aún más. A lo largo del proceso de colapso de la estrella de neutrones llega un momento en que la luz que emana de la superficie pierde toda su energía y no puede escapar.

Un objeto sometido a una compresión mayor que la de las estrellas de neutrones tendría un campo gravitatorio tan intenso, que cualquier cosa que se aproximara a él quedaría atrapada y no podría volver a salir. Es como si el objeto atrapado hubiera caído en un agujero infinitamente hondo y no cesase nunca de caer. Y como ni siquiera la luz puede escapar, el objeto comprimido será negro. Literalmente, un «agujero negro».

Teniendo en cuenta las polaridades del universo, si existen agujeros negros, entonces deben existir agujeros blancos (sus opuestos), en los que la materia (y la luz) no puede permanecer en su interior indefinidamente y es arrojada al exterior violentamente (al exterior del horizonte de eventos).

Por otro lado, un agujero negro y uno blanco trabajando en conjunto formaría un agujero de gusano, uno entraría por el negro y saldría expulsado por el blanco.

Actualmente los científicos tratan con grandes aceleradores de partículas de recrear los agujeros negros a nivel subatómico, buscando siempre una teoría que unifique todo.

Incluso Stephen Hawking describe a las partículas subatómicas como diminutos agujeros negros. Pero evidentemente con la misma metodología “científica” , y de esa forma siempre va a faltar algún elemento de esta dinámica, como por ejemplo los fractales. Que son los que nos permiten comprender la forma en que el universo se organiza…

...simplemente en escalas de distinto tamaño.

Por ejemplo, las células que componen nuestro cuerpo, están rodeadas por una membrana plasmática de lipoproteínas, que es como el horizonte de sucesos.
Lo interesante es que esta membrana vibra, la oscilación es de 10 elevado a la 11 Hercios. Esta es una frecuencia elevadísima, que genera una cantidad enorme de energía y cumple todos los requisitos para formar un agujero negro (Schwarzschild).

Teniendo en cuenta la frecuencia y el radio de la célula, si la colocamos en un gráfico que vaya desde una partícula subatómica hasta la estrella más grande, la célula biológica se ubicará en el medio de esta gráfica.
Es interesante. Somos el trazo de unión entre estos extremos, entre lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño. Lo que unifica el todo.

La distancia entre estos diferentes niveles sigue una proporción definida por el número áureo, y esta mísma proporción se encuentra en todas partes en la naturaleza.
Es la misma proporción que utilizó Kepler para la ley de escalas del sistema solar y lo hizo utilizando figuras geométricas.

Estas proporciones y geometrías eran conocidas por sabios y alquimistas en la antigüedad y hay pruebas de esto en la arqueología y otros testimonios de las civilizaciones antiguas.

La geometría del vacío genera todos los niveles de la escala.

Cada límite es una resolución de la estructura fractal, desde la más pequeña partícula hasta una galaxia.
Y en el cuerpo humano las células se multiplican de este modo también y se autoorganizan siguiendo la geometría específica de la estructura del vacío. Y en un principio estas células, todavía indiferenciadas, llamadas células madre totipotenciales, ya que cada una contiene toda la información para crear a un ser humano, se irán diferenciando en las sucesivas divisiones, formando así células epiteliales, músculares, óseas, neuronas, etc., y estas se irán organizando en diferentes niveles: tejidos, órganos, sistemas y aparatos.

Estamos hechos de material cósmico y a la manera exacta del universo.

Somos una extensión del espacio, una forma surgida del vacío. El universo que se observa a si mismo en una experiencia humana. Y esta retroalimentación, este flujo de información y energía de ida y vuelta que permanentemente crea la realidad, es en esencia el universo aprendiendo sobre si mismo.
Y como vimos en el post anterior, podemos resumir todo en la dinámica conjunta de 2 fuerzas, una hacia adentro que contrae, y la otra hacia fuera que expande. Gravitación-electromagnetismo y la retroalimentación entre ambas.
Comprender esto con la totalidad del ser significa realizar que fundamentalmente nuestro cuerpo físico es solo uno de los tantos niveles de organización, pero también somos energía y luz. Un cuerpo espiritual que nos conecta con todo. El cuerpo mismo del universo.

Somos la forma y la conciencia del universo.

Estamos hechos a partir del vacío y nuestro cuerpo refleja esta forma.

Las posturas que adopte el cuerpo físico nos permitirán experimentar las diferentes dimensiones del ser, distintos niveles vibracionales de esta organización universal, tetraedros y esferas.

La geometría del vacío infinito de la que surgen todas las formas es la postura zazen.