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domingo, 24 de octubre de 2010

El miedo es un veneno


Cuando observamos como funcionamos como individuos y como sociedad, podemos darnos cuenta que muchos de nuestros pensamientos, deseos, conductas, hábitos e incluso decisiones que tomamos están determinadas por el miedo.

El miedo es la principal herramienta de dominación desarrollada por los seres humanos (para controlar y esclavizar a otros seres humanos).

El miedo es adictivo, esclavizante y contagioso.

El miedo es un veneno.

¿Y por qué?
El miedo genera en el cuerpo una serie de reacciones electroquímicas, que nos preparan para la lucha o la huida. (ver Sistema neurovegetativo). Es un mecanismo de defensa que nos permite protegernos ante un peligro.

Pero el miedo como se conoce en la vida moderna, no tiene nada que ver con un mecanismo de defensa. No es el mismo miedo que siente un animal ante el peligro de ser cazado. O el miedo que podríamos sentir ante una amenaza real, por ejemplo: ser perseguidos por un oso enojado o estar acorralados y luchar para defender la vida.

El miedo como lo experimenta la sociedad hoy en día es el producto de programaciones deliberadas que comenzaron con la religión y luego las instituciones como la ciencia, la educación, la política-economía-leyes, lo utilizaron (y utilizan) como una herramienta de dominación para producir individuos dóciles, temerosos y obedientes, que no discutan, acepten y que además consuman lo que se les da. Individuos que ante determinadas señales (estímulos o gatillos) reaccionarán de la forma prevista, es decir, programada. Como un reflejo condicionado.

En el pasado se temía a Dios y a su castigo, hoy se teme a un virus, a una nueva enfermedad, a la falta de dinero o a la “realidad” que muestran las noticias en los periódicos o la TV.

El resultado es el mismo.

Condicionarte y no permitir que vivas en libertad y puedas vibrar en plenitud. Y esto es bien cierto, por que está demostrado que el miedo tiene una vibración de baja frecuencia que hace que el ADN vibre de manera limitada y traduzca una realidad (física y mental) de baja dimensión. (ver post: el lenguaje del ADN)

El miedo tiene varios vehículos transmisores, uno es la mentira, bajo la forma de conceptos erróneos, desinformación o falsa información, mala educación, engaños deliberados, la culpa, la moral, etc.

Otra forma importante de difundir y perpetuar el miedo es mediante las sustancias químicas y los alimentos tratados que se consumen a diario.

¿Cómo es esto?.

Ya vimos que en esencia es una cuestión de frecuencias, está relacionado con la naturaleza vibracional de las células y del ADN, la realidad que percibimos y proyectamos, depende directamente de esto.
De la misma forma que un determinado nivel vibracional celular produce una química determinada en el cuerpo. (ver post: la química de las emociones), las sustancias químicas que comemos, bebemos o respiramos generan un estado vibracional que provoca reacciones de parte del organismo y modifican su fisiología.

Al respecto hay cantidad de estudios científicos hechos: aditivos, edulcorantes artificiales, saborizantes, colorantes, conservantes, el fluor de la pasta de dientes, pesticidas como el glifosato, alimentos transgénicos.
McDonalds y los Fast-foods, las bebidas colas y los alimentos chatarra (instantáneos, etc) entran en esta categoría y son responsables de una cantidad cada vez mayor de gente obesa, inmunodeprimida y con tendencia crónica a trastornos físicos y emocionales, que luego cerrando el círculo de consumo, serán tratados con otras sustancias químicas y fármacos de última generación, o cirugía, que perpetuarán el estado de desequilibrio y la mala salud.

No solamente la contaminación es química.

Otro gran transmisor lo representan las radiaciones electromagnéticas que recibe el cuerpo (y el ADN en definitiva).

La TV es el medio más generalizado, es el gran vehículo del miedo y la desinformación, que produce verdaderamente un estado de hipnosis colectiva. Reprograma el cerebro y lo conecta en una realidad determinada. La TV es la gran programadora de zombies.

Los teléfonos móviles (celulares, etc.) producen un efecto similar y expone al cerebro a una cantidad de radiaciones nocivas, además de mantenernos atrapados en una red de baja vibración y de consumo exacerbado.
Como vemos, la mayoría de los objetos de consumo de la vida moderna, están diseñados para engancharnos y mantenernos en una vibración determinada.
No tengo la intención de insultar la inteligencia de nadie. Podemos ver alguna vez TV o hablar por celular de tanto en tanto. El tema es cuando estos objetos se vuelven imprescindibles (o adictivos que es lo mismo en este caso).

El otro día alguien me dijo: “pero entonces, ¡como hago?. ¿Me tengo que ir del mundo?.
Es interesante hasta que punto estamos condicionados y este es un ejemplo de cómo al vibrar en una frecuencia determinada siempre generamos la misma realidad.

Para empezar hay muchos mundos, infinitas realidades para experimentar.

Incluso “este mundo” puede ser percibido de otra manera, desde otra dimensión o nivel vibracional No olvidemos que estamos conectados a la fuente universal, dicho de otra forma, “somos” el océano de potencialidad infinita.

Creamos a cada instante nuestra realidad.

Evidentemente si vibramos en una frecuencia elevada los miedos y fantasmas inducidos desaparecen automáticamente.
El “virus” en el sistema es neutralizado y eliminado.
Recuperamos el control de nuestra vida.

Por eso no se trata de huir o de volverse anormal. No es cuestión de imitar a otro o transformarse en algo “especial”. Hay que reconocer los hábitos y dependencias que uno tiene, hasta que punto los necesitamos y que precio pagamos por ellos.
Además alimentarse de forma natural, hacer ejercicios, meditar, descansar, trabajar solo lo necesario, mantener un espíritu alegre y despreocupado, practicar la contemplación y el silencio, observar la naturaleza...Parece muy complicado, pero no lo es, hay un momento para cada cosa. No hay leyes rígidas, solo existe la alternancia de ciclos.

Ya estamos iluminados, Ya somos conciencia infinita. Lo único que debemos hacer es permitir que esta esencia, que esta vibración de alta frecuencia se manifieste en nuestra vida.
Para esto hay posturas y prácticas que nos ayudan, que permiten al cuerpo y a la mente volverse unidad y vibrar en una frecuencia mayor, en resonancia con la vibración universal, con el orden cósmico.

Zazen, es la postura del no miedo. Su práctica permite que las células recuperen una alta frecuencia vibracional y que la conciencia se expanda, dicho de otra forma, la pequeña y limitada conciencia individual trasciende sus límites y se funde con la conciencia infinita. Se vuelve unidad con ella.

En el silencio y la inmovilidad podemos “ver y escuchar” nuestros pensamientos y emociones sin identificarnos con ellos.

Podemos comprender que no somos ellos. Dejarlos deslizarse y que pasen, como nubes en el cielo, sin atraparlos ni juzgarlos, y así percibiremos que no somos nuestros pensamientos, sino el espacio que hay entre ellos. Somos el vacío y el silencio existente entre cada pensamiento.

El silencio es la conciencia infinita que toma la forma del observador.

En este punto de libertad y desapego, podemos comprender nuestra vida y el rol que desempeñamos en ella. Es el punto cero que nos permite crear la realidad que deseamos y necesitamos en cada momento.
Somos libres de programar y desprogramar.

Pero solo es posible acceder a esto cuando nos volvemos unidad con la conciencia infinita.
La vibración que neutraliza al miedo y al egoísmo es la frecuencia de la compasión universal, o del amor incondicional (que es lo mismo), por si mismo y por extensión, por todos los seres vivos.

El miedo separa y aisla, desintegra. Afecta la energía del riñón y por lo tanto disminuye la vitalidad y la resistencia a las enfermedades.

El miedo enferma e inacapacita.

El miedo se controla con la respiración profunda, la reflexión y el amor.

El amor es unidad, cohesión. No es un emoción, es la vibración que mantiene unido a todo en el universo.

El antídoto para el veneno del miedo se fabrica con el fuego del corazón.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Contrato tácito de la gente que duerme


Este texto fue enviado por un anónimo a la radio “Ici et Maintenant” ("Aquí y ahora") de Francia, en relación con el “tristemente” conocido múltiple atentado del 11/9/01 en USA.

“Queridos amigos:
El 11 de setiembre se cumple un triste aniversario de una catástrofe altamente simbólica para toda la humanidad.
Sin importar nuestras creencias o nuestras ideas políticas, el sistema establecido en nuestro mundo libre se basa en la aprobación tácita de una especie de contrato con cada uno de nosotros. Aquí se detalla en líneas generales su contenido:

1) Acepto la competencia como la base de nuestro sistema, aunque soy consciente de que esta operación crea frustración e ira en la gran mayoría de los perdedores.

2) Estoy de acuerdo en ser humillado o explotado, siempre y cuando no se modifique la vida a la que estoy acostumbrado, aunque incluso eso signifique humillar o explotar a alguien que ocupa un lugar más bajo en la pirámide social.

3) Acepto la exclusión de los inadaptados, marginales y de los menores, porque creo que la gestión de la sociedad tiene sus límites.

4) Estoy de acuerdo en pagar a los bancos de mi salario para que ellos inviertan los ingresos obtenidos a su conveniencia, y además no deberán reintegrarme nada de sus enormes beneficios (que usarán para robar a otros países pobres, y a este mismo, lo que se acepta implícitamente). También acepto que me cobren una alta comisión por prestarme dinero que es, además, de otras personas.

5) Acepto que se congelen y se tiren toneladas de alimentos para mantener los precios del mercado o manipular la economía, en lugar de ofrecerlos a millones de personas que sufren y mueren de hambre cada día.

6) Estoy de acuerdo en que esté prohibido poner fin a su vida rápidamente, sin embargo, puedo tolerar que se haga lentamente, con la ingestión o inhalación de sustancias tóxicas permitidas por los gobiernos.

7) Acepto que se haga la guerra para mantener la paz…

8) Estoy de acuerdo en que se divida a la opinión pública mediante la creación de partidos políticos de izquierda y derecha que pasarán su tiempo peleándose, ya que esto me da la impresión de que hay “gobernabilidad”, y se están ocupando de mí. Acepto también toda clase de divisiones posibles, siempre que me permitan localizar un “enemigo” designado y focalizar mi enojo y frustración en él.

9) Estoy de acuerdo en que el poder de moldear la opinión pública esté en manos de especuladores no elegidos democráticamente y completamente libres de controlar a los gobiernos, porque estoy convencido de la buena utilización que ellos hacen de esto, además si sale en los “medios” debe ser verdad.

10) Acepto la idea de que la felicidad se reduce a la comodidad, el consumo, el sexo, y la libertad de poder satisfacer todos los deseos, porque eso es lo que la publicidad repite todo el día. Cuanto más infeliz me siento, más consumo: Así puedo cumplir mi papel en el sistema contribuyendo al buen funcionamiento de nuestra economía.

11) Estoy de acuerdo en que el valor de una persona se mida por el tamaño de su cuenta bancaria, y que se aprecie su utilidad en función de su productividad más bien que por su calidad y creatividad, y que se la excluya del sistema si no es productiva.

12) Estoy de acuerdo en que se pague generosamente a los jugadores de fútbol y a “gente del espectáculo”, y mucho menos a los maestros y a los médicos, encargados de la educación y la salud de las generaciones futuras.

13) Acepto que excluyamos (depositemos) a los “mayores” en lugar de beneficiarnos de sus experiencias y sabiduría, que como sabemos, en nuestra sociedad moderna y altamente evolucionada, eso no sirve de mucho.

14) Acepto que me presenten noticias negativas y aterradoras del mundo todos los días, así puedo apreciar lo normal de mi situación y la suerte que tengo de que a mi eso no me suceda. Sé que mantener el miedo en nuestra mente no sólo es normal sino que además puede ser beneficioso para nosotros.

15) Estoy de acuerdo en consumir alimentos tratados con hormonas, sustancias “químicas” y pesticidas sin que explícitamente me lo aclaren. Estoy de acuerdo en que los cultivos transgénicos se propaguen, permitiendo que los grandes monopolios (como el “pool” de siembra) se beneficien con patentes, jugosos dividendos y privilegios, manteniendo bajo su yugo a la agricultura mundial, y obviamente al pequeño y mediano productor.

16) Acepto que los bancos internacionales presten dinero a los países desfavorecidos (como Argentina) y que al no poder pagar los intereses usureros, no solo les de el derecho a intervenir en la política “interior” del país, sino además a quedarse con sus recursos.

17) Estoy de acuerdo en que las multinacionales no apliquen los avances sociales de los países “más desarrollados” en los países más pobres (como Argentina). Considerando que ya es “un regalo” que las personas puedan trabajar, aunque sea como esclavos, incluso está bien que se sirvan de las leyes existentes en estos países para que niños y mujeres trabajen en condiciones inhumanas y precarias. En nombre de los derechos del hombre y del ciudadano, no tenemos porque intervenir.

18) Estoy de acuerdo en que los políticos puedan ser gente de dudosa honradez e incluso corruptos. Que gocen de inmunidad, buena paga y de otros privilegios. Para el resto, está bien que no haya tolerancia ni privilegios.

19) Estoy de acuerdo en que las empresas farmacéuticas experimenten, especulen y vendan medicamentos, incluso si esto representa negociar con la salud de la población, y también que los fabricantes de alimentos vendan sus productos obsoletos o que usen sustancias cancerígenas que deberían estar prohibidas.

20) Acepto la búsqueda, a toda costa, del beneficio económico como el objetivo supremo de la humanidad, y la acumulación de riquezas como la realización de la vida humana.

21) Acepto la destrucción de los bosques, la virtual desaparición de los peces de los ríos y océanos. Acepto el aumento de la contaminación industrial y la propagación de venenos químicos y elementos radioactivos en la naturaleza. Acepto el uso de todo tipo de aditivos químicos en mi dieta porque estoy convencido de que si los ponen es por que son útiles y seguros, por otra parte, es lo que hacen “todos”.

22) Acepto esta situación, y admito que no puedo hacer nada para cambiarla o mejorarla.

23) Acepto ser tratado como ganado, porque de todas formas, creo que no valgo más que eso.

24) Estoy de acuerdo en no hacer preguntas, ignorar todo esto y no crear una oposición real, porque estoy muy ocupado con mi vida y mis preocupaciones. Acepto, incluso si no me lo piden, defender a muerte este contrato.

25) Por lo tanto, acepto, de plena conciencia, y por último, la triste matriz que ponen delante de mí, aunque esta me impida ver la realidad de las cosas. Sé que lo hacen por mi causa y la de todos, gracias.

Si estás en contra, todavía puedes poner en práctica los recursos de la amistad y el amor, la fraternidad y la responsabilidad compartida, pensar, diseñar, construir y ser atrevidos, sin miedo y sin dejarse abusar. Todo retraso nos acerca más a la nada”.

Escrito por la amistad en la Tierra el 11 de setiembre de 2003

Decidí publicar estas palabras en el blog como una forma de ayudar a despertarnos del sueño y la apatía en que se encuentra sumida la sociedad en general. Este no es un espacio político, no es necesario identificarse con esto, lo que es importante es despertar y contribuir a que los demás también lo hagan, ya que de una forma u otra estamos todos conectados.
De vez en cuando un “sacudón” no está mal.
Aquí va el link de un sitio interesante: http://www.zeitgeistmovie.com/

Saludos