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domingo, 17 de noviembre de 2019

Manual de los espíritus libres

por el Dr. Mariano Giacobone.

"...Para recuperar tu verdadera identidad y liberarte a ti mismo, no solo es suficiente con desearlo, es necesario un método."

Cliquéa aquí para descargar el archivo.

Manual of free spirits

"... To recover your true identity and free yourself, it is not only enough to desire it, a method is necessary."

English version: click here



viernes, 26 de octubre de 2018

El universo consciente


La imaginación del creador
Por Mariano Giacobone



El universo vive, es conciencia. Es una proyección de la mente del Creador, su imaginación, su sueño; y nosotros somos una extensión de esa mente. Somos esa conciencia.
Somos el sueño del Creador.

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sábado, 3 de noviembre de 2012

El cerebro y la música

Aquí reproduzco una entrada muy interesante del blog Música y Quarks, sobre los efectos de la música en el cerebro.

¿Que efecto tiene la música en el cerebro?


Estudios recientemente realizados, descubren que existe correlación entre los gustos musicales y el coeficiente intelectual. A los artistas de música clásica, los grandes interpretes y creadores, como Mozart, Vivaldi o Bach, se les llama "genios", precisamente por las creaciones tan avanzadas que alguna vez compusieron, llena de sonidos y armonías que para algunos pueden ser complicadas, o incluso aburridas.

Dicho estudio tomó dos tipos de datos: la puntuación de la prueba de admisión a las universidades de varias personas y sus gustos musicales, y luego comparó ambos. El resultado fue muy interesante para la salud mental y para el coeficiente intelectual.

La conclusión fue que los que tenían más puntos en su prueba eran fanáticos de músicos como Beethoven, pero los que tenían puntuación más bajas eran más de escuchar música como rap de Lil Wayne, así como reguetón y cumbia
Según lo que explican, se debe a que la música como la clásicatiene más complejidad sonora y por lo tanto son más difíciles de entender y se necesita más capacidad cognitiva para estimular las neuronas.
Ahora, el reguetón es música más simple, con fórmulas planas que hacen que sean fáciles de entender.
Otra cosa es que además, para estimular el funcionamiento del cerebro se debe escuchar otro tipo de música que sea más "difícil de entender" para que nuestra mente se desarrolle. 

 Dijo John Lennon : "La música nos pertenece a todos. Sólo los editores creen que les pertenece a ellos"

En Miami (Florida, E.E.U.U.) se concluyeron una serie de estudios cuyo veredicto supone la cúpula del estudio de los efectos de la música en el ser humano, y nuestra respuesta a los estímulos de cada género,
Hace poco, fue editado en Argentina un libro donde se exponen los resultados de este estudio, en el cual se detallan científicamente los efectos de 108 géneros musicales, aquí va un resumen de los mas importantes.

Géneros:

Hard Rock: 

Según los estudios, la musica, Hard Rock, especialmente la de algunos artistas como AC/DC y Judas Priest, forman parte de un sub-genero que es capaz de quitar la angustia y el dolor, hacerte olvidar de los problemas y suele mejorar los ánimos y el buen humor, reduce el stress y ayuda a seguir adelante, sus efectos se comparan con los de algunos componentes presentes en bebidas alcohólicas, pero sin la resaca y los problemas de la borrachera.

Musica Clasica:

Es bien sabido los efectos que causa la Música Clásica en el ser humano, y resulta relevante citar el "Efecto Mozart" que afirma que los fetos y bebes que escuchan esta música, especialmente de Mozart y Vivaldi, tienden a estar mas tranquilos, concentrados y estimulables.
Pero recientemente se ha aumentado el conocimiento en este campo, porque además se descubrió que fomenta hábitos de aprendizaje y es capaz de hacer mas inteligentes y razonables a las personas, hace mas eficiente la capacidad de pensamiento y memoria y especialmente la capacidad de aprendizaje y entronización social. Sus efectos son similares a los resultados de la meditacion, relajación e incluso a las de aguas termales.

Música Romántica (Soul y Baladas):

No es necesario hacer estudios sobre este tipo de música, es sobre-aceptado en la sociedad que estimulan la hormona de la Oxitocina "la hormona del amor" que expira y abre los sentimientos y la excitación, sus efectos son comparables a los de los chocolates suaves y tragos amargos con cafeína.

Metal:

Los efectos del Metal son destacables.Se supone que esta música aumenta las hormonas luteinizantes, de manera calmante y estimulante, pero de una forma bastante peculiar, porque cuando el cerebro recibe estos estímulos, las hormonas mas potentes (como la testosterona) empiezan a alterarse, como en una explosión de energía, Luego de un rato de terminada la música estos compuestos se disuelven, Las zonas occipitales estimuladas empiezan a liberar estrógenos, que son los que vuelven "reflexivo" o "nostálgicos" a los escuchas. Efectos similares a los de la Marihuana.

Hip Hop y Electrónica:

Los efectos de estos géneros son similares, estimulan hormonas energéticas que promueven la actividad constante, por eso son buenos para salir a bailar o hacer deportes y actividad física, se comparan con los efectos de energizantes y bebidas vitamínicas.

Reggaeton y Cumbia: 

Quizá la mayor sorpresa de la investigación, fue cuando los pacientes fueron sometidos a escuchar este tipo de música, los expertos quedaron atónitos al descubrir que su efecto es totalmente contrario al de la Música Clásica, es decir, que "entontece" a las personas, si, tal cual, ahora se sabe daña la parte simpática del hipotálamo, disminuye la capacidad cerebral y disminuye la memoria a corto plazo, en consecuencia, ayuda a que cueste mas el aprendizaje y la diversificación de información del cerebro, sus efectos son similares a los de drogas de procedencia residual, como la cocaína y el paco, porque como se dice vulgarmente "mata a la neuronas"

Disco y Pop: 

Aunque estos géneros parecen musicalmente distintos, comparten algo mas que los años 70´ porque tienen efectos muy parecidos, fomentan la alegría y gozo- Tal cual, se sabe, hace perder los miedos y tomar coraje de cualquier tipo de acción, además de ayudar a disfrutar mas cada momento, estos efectos son similares a la glucosa

Jazz y Blues:

Como es bien sabido, estos géneros de la pre-guerra comparten algo especial, la liberación espiritual a través de la angustia y la tristeza, algo que solo un fanático de este género entendería, es algo muy liberador, agudiza los sentidos, tranquiliza la mente y establece conexiones de relación entre acción y reacción, así como deducción. A diferencia de como e cree, esta música no te pone triste, solo lo parece, porque en realidad hace que la tristeza desaparezca, fomenta sinceridad y serenidad,

Es evidente que existen fuertes vínculos entre la música y la capadidad intelectual, en especial en lo referente al campo de la inteligencia emocional. Si mejoramos concientemente la calidad de la música que escuchamos, por caracter transitivo, mejoraremos también nuestra capacidad intelectual (y la de nuestro entorno). Dime que música escuchas, y te diré que tan inteligente eres...



Publicado por Sergio Giacobone en sábado, noviembre 03, 2012

domingo, 29 de abril de 2012

Inteligencia colectiva



La experiencia consciente es el resultado de múltiples tareas realizadas en diferentes áreas del cerebro siguiendo un orden de jerarquías, y son unificadas para que la respuesta sea coherente y lógica. Cada momento de consciencia es la manifestación de la actividad colectiva de millones de neuronas y otras estructuras relacionadas.
La conciencia es un efecto colectivo de procesos más simples.

Pero antes de entrar de lleno en “la colectividad inteligente”, veamos que es un sistema.

Un sistema es un conjunto de partes o elementos que se organizan y se relacionan entre si para lograr un objetivo común. Los sistemas reciben información, energía o materia de su entorno (entrada o input) y proveen a este a su vez de información, energía o materia (salida o output).

Un sistema puede ser físico o concreto como una computadora, un televisor o un ser humano, o puede ser abstracto y conceptual, como un software o un sistema político y social.

Cada sistema existe dentro de otro más grande, por lo tanto un sistema puede estar formado por subsistemas y partes, y a la vez puede ser parte de un supersistema.
Tomemos el ejemplo del sistema nervioso que es parte de un conjunto de sistemas (circulatorio, inmunitario, locomotor, digestivo, etc.) que conforman a un ser humano, el cual es parte de otros sistemas y niveles de organización superiores.

Un sistema material o físico, es una cosa compuesta (por dos o más cosas relacionadas) que posee propiedades que no poseen sus componentes, llamadas propiedades emergentes; por ejemplo, la tensión superficial es una propiedad emergente que poseen los líquidos pero que no poseen sus moléculas componentes o la presión de un gas, que es el efecto colectivo de sus moléculas, ya que cada molécula por separado no presentan esta propiedad.

La dinámica característica de los sistemas es la misma en sistemas tan diversos como los físicos, biológicos, informáticos o sociales.  Los sistemas presentan características similares:

-El todo es mayor que la suma de las partes.
-Poseen una organización.
-Los elementos del sistema son interactivos e interconectados, no se suman, sino que se multiplican.

Un fenómeno colectivo es el resultado del producto de sus partes, más que la sumatoria.



Supongamos que ponemos dos moléculas en una caja, de vez en cuando chocan entre sí y resulta un evento muy emocionante. ... Si hubiéramos puesto diez o incluso miles de moléculas más en la caja, todo lo que conseguiríamos es más colisiones. Pero si ponemos un trillón de moléculas en la caja, hay un nuevo fenómeno: el sonido de la vibración.

Pero incluso el sonido de más de 50 trillones de moléculas vibrando, no nos sugiere que Mozart o Madonna puedan surgir de este movimiento molecular.

Otros ejemplos de fenómenos colectivos donde el producto final es mayor que la suma de las partes por separado, se puede ver en una colmena, una colonia de hormigas, un equipo de rugby o una orquesta de músicos, y también en diversos tipos de transiciones de fase de los materiales, por ejemplo: la superconductividad y el magnetismo son efectos colectivos que se producen en ciertos metales cuando sus átomos individuales se alinean. Por el enfriamiento de estos metales, las fluctuaciones térmicas cesan, los átomos se vuelven altamente alineados, y por debajo de una temperatura crítica emergen propiedades cualitativas totalmente diferentes y que son emergentes de la dinámica colectiva.



El equipo: la unión hace la fuerza

¿Cómo podría la conciencia estar vinculada a fenómenos colectivos?


Arquitectura neuronal

Las neuronas y sus sinapsis actúan a la manera de los nodos y switches (interruptores) de las computadoras.
Esta riqueza de cálculo se debe a los efectos colectivos de paralelismo y por la abundancia en interconexiones. El cerebro cuenta con unos 100 mil millones de neuronas y a su vez cada una de ellas puede conectarse con miles de otras neuronas.

Cada neurona, por simple que parezca, es en si misma un sofisticado sistema de procesamiento de la información.
Es probable que los grupos de neuronas altamente conectados, logren un comportamiento inteligente a través de la retroalimentación y la reverberación.

Algunos científicos sostienen que para producir un comportamiento inteligente hace falta una "masa crítica" de cerca de 100.000 neuronas. Esto parece no representar un problema para el caenorhabditis elegans, un gusano nematodo con varias habilidades, que tiene 1000 células y solo unas 300 neuronas. Además, los organismos unicelulares simples, como la ameba y el paramecio, realizan tareas complejas sin el beneficio de un cerebro o del sistema nervioso. 

C. elegans: un gusano inteligente

La inteligencia es una cualidad asociada con la conciencia y por lo tanto con la vida. 
Cualquier forma de vida, partiendo de una célula, posee un grado de inteligencia fundamental que le permite adaptarse a los cambios del medio, incluso improvisando.
Los diferentes niveles de inteligencia están relacionados con el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso, cada especie tiene sus propias características de acuerdo al grado de evolución.
El cerebro humano es el más evolucionado en la naturaleza.

En general, los modelos que describen la organización del cerebro solo toman en cuenta las conexiones neuronales (sinapsis) como las unidades fundamentales de procesamiento de la información. 
Sin embargo, dentro de las células nerviosas se producen actividades profundamente complejas e inteligentes.
Las actividades colectivas, de las estructuras del citoesqueleto, como los microtúbulos,  pueden explicar la organización biológica, el procesamiento de la información y la experiencia consciente, 
El citoesqueleto ubicado dentro de las neuronas (y también de todas las células vivas) es una red conectada en paralelo que puede utilizar sus propios fenómenos colectivos para organizar y procesar la información. 

Estos efectos cooperativos y colectivos de los estados de conformación de las proteínas de los microtúbulos, son el sustrato de la inteligencia biológica, que va desde los movimientos celulares de sondeo y exploración, hasta la conciencia humana. Incluso la conciencia humana tiene grados o niveles de manifestación (ignorancia, sabiduría, iluminación, estrechez o apertura de mente, etc), que evidentemente tienen relación con una base física y orgánica.

El citoesqueleto, puede hacer uso de los mismos atributos que se utilizan para describir el nivel de las redes neuronales.
Las redes neuronales modelan y controlan el funcionamiento cerebral y permiten tareas cognitivas complejas, optimizando el procesamiento de la información (velocidad, cantidad de datos, memoria, etc.).

Algunas propiedades de las redes neuronales como el paralelismo, el conexionismo, y cooperatividad coherente, pueden conducir a efectos colectivos, tanto entre las neuronas como entre las subunidades del citoesqueleto.

El cerebro multitareas

El cerebro es un órgano que procesa la información principalmente en paralelo. Puede realizar muchas tareas al mismo tiempo: podemos conducir el auto, escuchar y hablar al tiempo que reconocemos una cara en un cartel de publicidad, todo en menos de 1 segundo.

El cerebro está compuesto de múltiples unidades de procesamiento: miles de millones de neuronas, medio millón de columnas neocorticales y decenas de áreas cerebrales que actúan conjuntamente realizando tareas de una manera flexible (ya que pueden aprender y cambiar su programación) para llegar a una nueva cadena de procesos y a una nueva solución, siguiendo un orden de jerarquías.

Neuronas del neocórtex

En un nivel preconsciente, la información cuántica es procesada en paralelo, o sea simultáneamente, como es el caso de la información sensorial, pero el proceso de unificar la respuesta, es secuencial y ello ocurre, con un alto costo de tiempo (100 a 500 milisegundos por paso) y es el “cuello de botella” del sistema. Esto hace que solo podamos tomar una decisión en cada momento.

Se produce un procesamiento secuencial cuando una tarea se efectúa a continuación de la otra. Paso a paso. Es un proceso lento en el que si una tarea se retrasa, el sistema completo debe esperar, pero tiene la ventaja de que es fácil de entender y de implementar.

Los ordenadores van evolucionando del procesamiento secuencial al paralelo.

En el procesamiento paralelo, varios procesos ocurren al mismo tiempo mejorando el rendimiento general del sistema. Su contrapartida es la complejidad. No siempre se puede paralelizar una tarea, y aún pudiendo, no siempre es fácil hacerlo. En principio, cuantos más nodos actúen en paralelo, más rápido ira el sistema. Hasta cierto punto. Lo común es que haya un límite en que añadir más nodos no aumente la eficacia, sino que incluso la reduzca.

Normalmente las tareas en paralelo tienen una fase secuencial al principio en la que se dividen las tareas y otra al final en la que se consolidan los resultados, por ejemplo: el reconocimiento de una cara, los rasgos faciales, el movimiento, los gestos, la voz, la entonación se procesan en paralelo, simultáneamente. Pero cuando pensamos o  queremos comunicar con esa persona, el proceso es secuencial.


El cerebro es un órgano que procesa la información globalmente en paralelo. Miles de millones de neuronas actúan simultáneamente de forma coherente y unificada, optimizando el rendimiento y multiplicando los resultados, dándole sentido verdaderamente a la palabra “colectividad”.
Este modelo de organización se encuentra por todas partes en la naturaleza, excepto en la mayoría de las sociedades humanas, donde los fenómenos colectivos pueden ser disarmónicos, incoherentes e incluso caóticos.

Pero el cuerpo sabe. Por ejemplo: la retina tiene millones de conos y bastones que perciben la luz, la procesan y la envían a través del nervio óptico de forma simultánea. En el nivel subatómico, la información se encuentra en estado de coherencia y superposición cuántica, y cuanto más tiempo permanecen en este estado, mayor es la posibilidad de cálculo y procesamiento por parte del sistema. Hablamos de nanosegundos (1 ns = 0,0000000001 s).

La corteza visual procesa de forma paralela esta información para reconocer puntos, rayas, rayas orientadas, rayas orientadas en movimiento, objetos, caras… Sin perjuicio de que otras áreas y neuronas puedan seguir sus con sus funciones, por ejemplo:  mantener el medio interno, el equilibrio corporal, escuchar una conversación y cepillarse los dientes.

A medida que el proceso se centraliza se va ralentizando, ya que la experiencia particular es secuencial

El pensamiento consciente al que estamos habituados y en el que somos entrenados desde la infancia, es lento y está limitado por las dimensiones espacio-temporales en las que se mueve.
Este tipo de tareas (conscientes) deben ser procesadas en serie. Así, primero se percibe, luego se decide y luego se ejecuta. Es muy notable que somos conscientes algunos milisegundos después de haber tomado una decisión de modo que un observador con el debido aparataje puede conocer nuestra decisión antes que nosotros.
Los estudios de Benjamín Libet ponen de manifiesto que tomamos decisiones antes de que estas sean conscientes y esto quedó revelado en sus experimentos, en que el observador puede conocer lo que ha elegido el sujeto antes que el sujeto mismo.

Cuando llegamos al pensamiento lógico, este es estrictamente secuencial, convirtiéndose en un cuello de botella. 
En informática, un bottleneck o cuello de botella, es un límite en la capacidad de transferencia de información de un sistema o una conexión, que puede reducir el tráfico en condiciones de sobrecarga. Suele producir una baja del rendimiento y la velocidad general tanto en un sistema como en una conexión.

Por ejemplo al realizar una operación matemática: mientras podemos reconocer una cara en milisegundos, invertimos muchos segundos en realizar una multiplicación compleja e incluso podemos equivocarnos. En el procesamiento secuencial del cerebro una tarea dificulta o impide la realización de otra simultáneamente, de manera que solo podemos tomar una decisión a la vez. Esto tiene sentido en términos de adaptación porque permite tomar decisiones rápidas y únicas que es lo que garantiza la eficacia de la acción.

Cada tarea se puede descomponer en múltiples subtareas en un proceso sin fin. Las subtareas pueden además combinarse de nuevas formas para dar lugar a nuevos comportamientos que antes no existían.
La primera constatación de este hecho vino de mano de los test de inteligencia. Pronto los investigadores se dieron cuenta de que no existe "una" inteligencia.
El cerebro funciona como un multitareas, en el que miles de componentes deben de realizar distintas tareas que combinadas den lugar a un comportamiento aparentemente uniforme. Esto se ha comprobado a través de los múltiples estudios sobre daños cerebrales.

De acuerdo al área dañada se producen distintas alteraciones de comportamiento. Las neuroimágenes, como la resonancia magnética, amplían este conocimiento ya que nos muestran la activación de las distintas áreas cerebrales de acuerdo a las tareas que realicen.

Lo anterior lleva plantearse, ¿Qué es ver, pensar o sentir? En realidad son  tareas formadas por subtareas que a su vez se pueden dividir hasta atomizar por completo la conducta. La conducta es el resultado de múltiples taréas realizadas en áreas distantes del cerebro y luego unificadas dando una respuesta coherente…aunque no siempre.
Un estímulo llega a ser consciente después de haber tenido un alto grado de procesamiento previo (preconsciente).

El poder del inconsciente

Podemos concluir que nuestro verdadero potencial es inconsciente. La experiencia consciente es un collage de agregados que surge de la activación de ciertas áreas del cerebro y por lo tanto no tiene existencia propia, es el resultado de la actividad conjunta de la colectividad de células inteligentes.
El océano de infinitas posibilidades se encuentra más allá de los límites del nivel consciente y accedemos a el atravesando las palabras y las categorías, los miedos y el egoísmo.
La práctica de la meditación nos permite trascender la existencia individual y armonizarnos con la vida cósmica.
Inconscientemente y de forma natural.


martes, 24 de abril de 2012

La inteligencia de las células madre


células madre: inteligentes y bellas

En el ser humano (y también en mamíferos superiores), la mayoría de las células de un individuo adulto no suelen multiplicarse, salvo para mantenimiento de algunos tejidos como la sangre y la piel. También este aumento del número de células, llamado hiperplasia, ocurre en forma fisiológica en las glándulas mamarias durante la lactancia y también en el ciclo menstrual: la FSH y los estrógenos ováricos hacen crecer el endometrio y el día14º, la progesterona detiene este crecimiento. Pero este aumento en el número de células puede ser anormal, como en la hiperplasia benigna de la próstata en el anciano, la hiperplasia en el bocio tiroideo o la proliferación de células malignas en el cáncer.

En condiciones normales, las células del tejido muscular y adiposo no se dividen. Si engordamos, no es porque tengamos más células, en realidad tenemos la misma cantidad de células, solo que éstas aumentaron de tamaño (hipertrofia). 
Si una lagartija pierde la cola, le vuelve a crecer.
En los mamíferos no ocurre así. Si un individuo pierde un miembro, no le crece de nuevo. Su capacidad de regeneración está limitada a la cicatrización.

Sin embargo, en prácticamente todos los tejidos hay un tipo de células que, aunque habitualmente no se dividen, en condiciones particulares pueden proliferar y regenerar ese tejido.

Experimentalmente se ha visto que estas células tienen la capacidad de reproducirse y generar diferentes tejidos, y reciben el nombre de células madre.


¿Qué es una célula madre?

Una célula madre (stem cell) es una célula que puede transformarse en varios tipos de células diferentes a través de un proceso denominado "diferenciación". Además de ser indiferenciada tiene la capacidad de auto renovarse, es decir, puede mantenerse indefinidamente mediante divisiones celulares o bien puede continuar la especialización para la que está programada y, por lo tanto, producir uno o más tejidos maduros, funcionales y plenamente diferenciados como por ejemplo: piel, músculo, hueso, células de la sangre (glóbulos rojos, células del sistema inmunitario, plaquetas)

Veamos ahora el desarrollo de un embrión para entender mejor qué son las células madre.

La madre de todas las células

El cigoto formado a partir de la fecundación de un óvulo por un espermatozoide es una célula capaz de generar un nuevo individuo completo con todos sus tejidos.
Es la madre de todas las células.

El huevo o cigoto es totipotente, es decir, puede dar lugar a todas las células del feto y a la parte embrionaria de la placenta (la parte materna de la placenta obviamente la aporta la madre).


células madre en un embrión de 3 días (mórula)

A medida que el embrión se va desarrollando, sus células van perdiendo de manera progresiva esta propiedad totipotente. Las primeras divisiones del cigoto (2, 4, 8, 16, 32, 64 células) lo van convirtiendo en una bola compacta, la mórula (del latín morum, mora, ya que tiene ese aspecto). 

Hay muchas referencias en la naturaleza con el número 64:
-Las primeras 64 células, al igual que la 1ª célula original -el cigoto-, son totipotentes. 
-En el código genético, cada aminoácido está codificado por un codón o varios codones. En total hay 64 codones que codifican para 22 aminoácidos y 3 señales de parada de la traducción.
-64 es el número de hexagramas del I ching.
-64 bits, en arquitectura de computadoras.


Luego de la fase de 64 células (blastómeros) , empieza a evolucionar hacia un balón hueco, la blástula. En el caso de los humanos, este proceso de desarrollo del embrión se produce a las 70 horas después de la fecundación del óvulo. Se llega así a la fase de blástula o blastocisto en la que sus células (células madre embrionarias) ahora son pluripotentes, capaces de diferenciarse en cualquier célula del organismo excepto las de la parte embrionaria de la placenta, es decir, no pueden hacer un individuo completo.

Una característica fundamental de las células madre embrionarias es que pueden mantenerse (en el cuerpo o en una placa de cultivo) de forma indefinida. Puesto que al dividirse siempre forman una célula idéntica a ellas mismas, siempre se mantiene una población estable de células madre.

A medida que el embrión se va desarrollando, se forman poblaciones de células madre con una potencialidad de regenerar tejidos cada vez más restringida y que en la edad adulta se encuentran en "nichos" diseminadas por todo el organismo.

¿Como saben las células madre en que tipo de tejido deben diferenciarse?

Mediante señales externas e internas: múltiples mecanismos de retroalimentación y de interacciones recíprocas entre células, dentro del nicho o “hábitat” que ocupan en el organismo. Este proceso de "señalización" está mediado por moléculas que se envían unas células a otras, estos “mensajes desde el exterior” ponen en marcha una serie de factores de transcripción para activar genes que ejercen una serie de efectos: reorganización de orgánulos y macromoléculas, la forma en la que se divide la célula (simétrica y asimétrica), el tipo de diferenciación, etc.

Se ha detectado un complejo juego de señales de corto y largo alcance entre células madre, sus hijas, y las células vecinas.

Estas Interacciones entre células se realiza a través de receptores (proteínas) ubicados en la membrana celular. Estos receptores de membrana, como las integrinas, interactuan además con la matriz extracelular.

La señal externa que llega al receptor de membrana se “transduce” (reemite) al interior de la célula mediante una cascada de reacciones químicas, que finalmente van a activar o desactivar un gen o un grupo de genes. 
Por lo tanto, la célula puede cambiar su patrón de expresión, lo que en determinados casos significa un paso más en su ruta de diferenciación, su proliferación, o incluso puede significar la muerte celular programada (apoptosis).

Las células madre poseen también controles intrínsecos: disponen de “relojes internos” que de alguna manera les indican el número de veces que deben dividirse antes de diferenciarse totalmente.

Aquí interviene una enzima, la telomerasa.

La telomerasa es un enzima que está presente en células de la línea germinal, en tejidos fetales y en ciertas células madre poco diferenciadas, y que permite el alargamiento de los telómeros.

Los telómeros (del griego telos, "final" y meros, "parte") son los extremos de los cromosomas. Son regiones de ADN no codificante, altamente repetitivas, cuya función principal es la estabilidad estructural de los cromosomas en las células. Además están involucradas en enfermedades como el cáncer.

La telomerasa es inhibida en las células somáticas maduras después del nacimiento, produciéndose un acortamiento del telómero después de cada división celular hasta que finalmente llega a la senescencia
De hecho, en la mayor parte de los tejidos adultos no se puede detectar actividad de telomerasa. Este mecanismo tiene sentido, los organismos tienen un ciclo de vida limitado, esto no solo garantiza la transferencia de información genética a la descendencia sino también que las generaciones viejas no compitan con las nuevas.


Por el contrario, las células madre poseen telómeros largos y actividad permanente de esta enzima, por eso no envejecen, son una reserva del organismo que garantizan la capacidad de regeneración de este y el reemplazo de los tejidos dañados.

Algunas células madre adultas son capaces de diferenciarse en más de un tipo celular como las células madre mesenquimales y las células madre hematopoyéticas, mientras que otras se cree que son precursoras directas de las células del tejido en el que se encuentran, como las células madre de la piel o las células madre germinales. Son células pluripotentes.

Las células madre hematopoyéticas de la médula ósea (encargadas de la formación de las células sanguíneas: glóbulos rojos, blancos y plaquetas) son las más conocidas y empleadas en la clínica desde hace tiempo. 


Linaje de las células sanguíneas

En la misma médula ósea se ha encontrado otro tipo de célula madre, denominada mesenquimal que puede diferenciarse en numerosos tipos de células de las 3 capas del embrión (ectodermo, mesodermo y endodermo) como las células musculares, vasculares, nerviosas, sanguíneas, óseas, etc. Se están realizando abundantes ensayos clínicos para sustituir tejidos dañados (por ejemplo en el corazón) por derivados de estas células.


Células madre mesenquimales

La población y la actividad de las células madre van decreciendo con la edad. La médula ósea roja va tornándose amarillenta, reemplazando con grasa el tejido funcional, pero su capacidad, es decir su información, no se pierde. Se puede recuperar e incrementar.


La energía (chi) de los riñones origina y mantiene a las médulas. La disminución de esta energía fundamental genera envejecimiento, pérdida de la vitalidad y empobrecimiento de la médulas, lo que disminuye funciones del sistema nervioso, así como la formación de células sanguíneas, del sistema inmunitario, del tejido conectivo (cicatrización) y la capacidad de regeneración tisular.

Existen disciplinas como el chi kung que desarrolan técnicas específicas para fortalecer el chi de los órganos internos, los huesos y regenerar la médula ósea, aumentando la capacidad de regeneración y la resistencia a las enfermedades, esto conlleva salud y longevidad y evidentemente rejuvenece todo el organismo.


Las células pueden modificar su programación


En los años ´60, el biólogo Bruce Lipton tomó células madre que eran el producto de la división de una única célula madre, o sea, compartían exactamente la misma información genética y las dividió en tres grupos. Cada grupo fue puesto en un medio diferente, es decir, cambiando los componentes de su ambiente.

El resultado fue que el primer grupo formó células óseas (osteocitos), el segundo células musculares (miocitos) y el tercero, células grasas (adipocitos). O sea: hueso, músculo y tejido adiposo.

¿Qué fue lo que controló el destino de cada célula si eran genéticamente idénticas?, lo único diferente era el medio en el que crecieron.
Las propias células controlaron sus cambios, adaptándose al entorno.

célula madre adulta

Una célula comprende como cambiar, y es capaz de evolucionar para poder sobrevivir y evitar la extinción.

En 1988 John Karat y su equipo hicieron el siguiente experimento: pusieron células intolerantes a la lactosa rodeadas solo de este azúcar como alimento. 
Si las células no fueran inteligentes, habrían estado condenadas a morir, sin embargo todas sobrevivieron. 
Cada una comprendió el problema al que se enfrentaban y reemplazaron la enzima defectuosa por otra enzima funcional y así pudieron alimentarse.

No hay leyes inmutables en la naturaleza.

Vivimos en un universo participativo, vivo y consciente. Sin separaciones.
La materia obedece las directivas de la conciencia.
La materia es conciencia.
La conciencia es información y energía.

En los niveles fundamentales de la vida todo es posible.



jueves, 1 de diciembre de 2011

Células inteligentes



La integración de las diferentes señales físicas sólo es posible si cada una es traducida primero en un tipo común y unificador de señal.
Una vez unificadas las señales, estas se integran y posteriormente son traducidas en una respuesta en los diferentes niveles.
Por ejemplo, todos los diferentes tipos de señales que recibimos en nuestro cerebro (visión, audición, tacto, propiocepción, etc.) son primero traducidas en impulsos eléctricos, llamados potenciales de acción, antes de que sean integradas.

Un potencial de acción es una onda de descarga eléctrica que viaja a lo largo de la membrana celular. Es un cambio muy rápido en la polaridad de la membrana de negativo a positivo y vuelta a negativo, en un ciclo que dura unos milisegundos.

El potencial de acción no se mantiene en un punto de la membrana plasmática, sino que viaja a lo largo de la membrana. Puede desplazarse a lo largo del axón de una neurona a mucha distancia, por ejemplo transportando señales desde el cerebro hasta el extremo de la médula espinal. En animales grandes como las jirafas o las ballenas la distancia puede ser de varios metros.
Para que se desencadene un potencial de acción es necesario un estímulo suficiente para traspasar en determinado umbral.

Los potenciales de acción se utilizan en el cuerpo para intercambiar información entre las células tejidos del organismo.. Pueden generarse por diversos tipos de células del cuerpo, pero las más activas en su uso son las neuronas, que los usan para enviar mensajes a otras células del sistema nervioso o a otros tejidos corporales, como el músculo y las glándulas.
Esta información bioeléctrica es transformada en las estructuras encargadas de generar una respuesta, por ejemplo: los músculos la vuelven a convertir en acción mecánica, o las glándulas en secreción química.

Si las células tienen un sistema de integración, también deben de utilizar señales de unificación heredadas e incluidas en la información genética. Las células siguen reglas lógicas y específicas antes de responder y además comunican entre ellas de maneras diversas, pero poseen una comunicación holística e instantánea que no puede ser mediada por potenciales eléctricos ni químicos, dada su velocidad, complejidad e instantaneidad.


Por ejemplo, si observamos los movimientos complejos de una bailarina no es posible que los realice dependiendo solo de su actividad electroquímica. Considerando que hay impulsos nerviosos (bioelectricidad) que viajan a 100 m/s (360 km/h) en los gruesos nervios motores que tienen vaina de mielina, pero en los nervios sensoriales o sensitivos, que no estan recubiertos de mielina, la velocidad es mucho menor, (puede llegar a 6 km/h).
Existe un nivel de organización y control mucho más sutil e instantáneo que integra las señales y la información.

El sistema nervioso es discontinuo y está formado por una gran variedad de estructuras, cada una con sus particularidades y distintas velocidades de interacción, sin embargo la integración de las señales es instantánea, varias de estas estructuras y conexiones se activan al mismo tiempo.
Por lo tanto, estas señales de unificación celular no pueden ser señales eléctricas, químicas o mecánicas.
¿Cómo es que cada célula sabe lo que le pasa al resto de las células del organismo casi instantáneamente?
Porque forman parte de un mismo organismo organizado en niveles vibratorios de jerarquía y complejidad y cada nivel tiene su vehículo de información apropiado para ese nivel (electricidad, química o luz), pero el sustrato fundamental e integrador es la conciencia.

El viejo modelo anatómico y fisiológico ya no alcanza para explicar lo que realmente sucede en el cuerpo y esto es también causado porque se omite su interacción con los campos de energía e información que rodean y sustentan al organismo.




Un cambio de paradigma

Hasta ahora la ciencia describe a las células más bien como “autómatas biológicas” programadas para una determinada función y condicionadas por la información contenida en sus genes. Si bien se les atribuye cierto grado de conciencia, no se las considera inteligentes.
Según la enciclopedia, inteligencia (del latín intellegentĭa) es la capacidad de entender, asimilar, elaborar información y utilizarla para resolver problemas.
Las células entran dentro de esta definición.

Evidentemente si tratamos con alguien inteligente ya de por si se establece una comunicación, un dialogo entre las partes. Entre entidades inteligentes se espera como mínimo que se establezca un diálogo inteligente.

No se acepta que una célula tenga un grado de inteligencia fundamental, pero cada uno de nosotros, que estamos  hechos de miles de millones de estás células, nos consideramos muy inteligentes y en general no nos preguntamos ¿De dónde sale nuestra inteligencia? ¿Porqué somos conscientes?
¿Como es posibles que percibamos un realidad donde la conciencia esta separada de la materia?

Claro que si considerásemos que nuestras células son inteligentes deberíamos cambiar la forma en que  nos percibimos, y percibimos el universo en el que vivimos.

Viendo como se organiza y estructura el universo en niveles de jerarquías que forman parte de un todo, y a su vez cada parte es un reflejo del todo, es muy probable que nosotros mismos seamos células de un organismo superior, y al igual que cada inteligencia celular es parte de una inteligencia superior, nuestra propia inteligencia sea parte de una suprainteligencia. Una sola conciencia manifestada en diferentes niveles de organización y complejidad.

Como se señaló anteriormente, si comenzamos a considerar que las células son inteligentes, el tratamiento médico debería implicar  la "comunicación" con ellas y el intercambio de información, en lugar de inundar el organismo con productos farmacológicos o maltratarlo con métodos invasivos como lo hacemos hoy.

Las células son capaces de integrar las señales que son físicamente diferentes, como las mecánicas, eléctricas, químicas, la temperatura, el pH, etc., antes de generar una respuesta. 
Las células pueden adaptarse a los cambios del entorno e incluso modificar su información genética si lo necesitan para adaptarse y sobrevivir.
Las células pueden disponer de la información contenida en sus propios átomos, información que proviene del universo mismo. Nuestras células comparten el mismo sustrato que la tierra, el sol y las estrellas y cada partícula elemental contiene la información de la totalidad.

Si aceptamos que cada célula es consciente, entonces debemos aceptar que las moléculas y los genes son la “expresión” de esta conciencia, y no los "determinantes" de las funciones vitales de las células. 
Es curioso porque nos consideramos muy inteligentes como especie, "en el tope de la escala evolutiva", sin embargo no aceptamos que esa capacidad ya se encuentra implícita en los niveles fundamentales de la vida.

Si para la ciencia las células fueran inteligentes, los científicos tendrían que reconsiderar todas las descripciones biológicas clásicas de las cadenas de causa y efecto en la función celular, desde los genes hasta las moléculas.
Es curioso como los seres humanos, dotados de conciencia e inteligencia, pueden olvidar sus orígenes y no ver esta inteligencia en todas partes, en cada ser vivo, ¡en cada célula!.

Si aceptáramos que las células son inteligentes, podríamos incluso comunicar con ellas, en un diálogo íntimo y directo…
…Al fin y al cabo si somos inteligentes, ¿Acaso no es mejor estar viviendo en un medio inteligente?

Consideremos la voz de un organismo complejo como el nuestro. Es obvio que no decimos lo que nos manda un gen o una molécula. Sin los órganos de la fonación no es posible hablar. Pero la capacidad de hablar, de elegir las palabras, el ritmo, la entonación, el volumen, el contenido…todo esto no es programado, si no que responde a un control inteligente. Es decir,  no existe un gen que programe las moléculas de las células musculares en las cuerdas vocales para interactuar en la manera de hablar o en el contenido. Pero incluso si fuera programado, ¿quién es el programador? ¿Hay una inteligencia detrás de la inteligencia?

La función da forma y crea la estructura. La necesidad hace a la función. La conciencia genera la necesidad. La necesidad organiza a la materia y estimula la creatividad.

Así que en principio, inteligencia mediante, no sería muy difícil poder comunicar con nuestras propias células, que en definitiva, somos nosotros mismos.

Y para comunicar, lo primero es saber escuchar.

Sin embargo, cuando se trata de células, la tendencia convencional es creer lo contrario: los biólogos a diario, afirman haber encontrado nuevos genes y moléculas que actúan e interactúan para producir esta o aquella función celular. Como si las células fueran autómatas inertes condenadas por un rígido código genético. Esta es todavía nuestra herencia newtoniana de un universo mecánico y material, considerado más bien como un aparato de relojería sin anomalías.  
La ciencia al servicio de la tecnología.
Pero la nueva ciencia se está mezclando con la espiritualidad. Las barreras se van transformando.

Hay vientos de cambio. Los modelos están cambiando. Un nuevo paradigma.

Un cambio de paradigma, significa un cambio de mentalidad y de hábitos.

El cambio significa evolución.



sábado, 15 de octubre de 2011

Un diálogo inteligente

Las células curan, no los médicos

Podemos comenzar con el reconocimiento de que ningún médico en la historia de la humanidad ha curado a un solo paciente.

Únicamente las células del paciente pueden curar al paciente.

Sólo las células saben cómo cerrar las heridas, solo ellas comprenden qué hacer si cambian las condiciones del medio y conocen la forma de destruir patógenos y células mutantes.

Lo mejor que un médico puede hacer, es mover los obstáculos del camino de las células, promoviendo la circulación de energía y sangre (por ejemplo, acupuntura, dieta, ejercicios, masajes e incluso cirugía), suministrar materiales necesarios para las células (por ejemplo, medicamentos y nutrientes) y sobretodo: abandonar la lucha “armada” contra la enfermedad y respetar su naturaleza.

Para esto hay que estar dispuesto al diálogo y permitir que las células se expresen.

Generalmente lo que se considera como enfermedad es simplemente el resultado de una falta de diálogo y entendimiento de lo que sucede en el cuerpo.


¿Podemos aprender a “dialogar” con las células?

Hay que abandonar la manera convencional de enfrentarnos a la enfermedad.

La lucha cuerpo a cuerpo contra los patógenos, tarde o temprano condena a las células.

Si lás células deciden curar el muñón de un brazo cerrándolo, en lugar de regenerarlo, debemos aceptar esta decisión. Si deciden encapsular la bacteria de la tuberculosis en vez de matarla, tenemos que apoyar su "error" de dejar en el cuerpo una bomba de tiempo.

Si las células están mal informadas, o reaccionan de forma exagerada como en el shock anafiláctico, o incluso atacando a su propio cuerpo en forma de alergias y enfermedades autoinmunes, somos absolutamente incapaces de cambiar su “manera de hacer”.

Del mismo modo, estamos bastante indefensos cuando el cuerpo tolera a las células cancerosas (neoplásicas) e incluso cuando favorece la construcción de nuevos capilares con el fin de satisfacer la alta demanda de nutrientes y oxígeno de estos "mutantes parásitos”.

¿No sería un verdadero salto cualitativo en el desarrollo de la medicina si aprendiéramos a pedirles a las células del cáncer que detengan su crecimiento y la invasión, o persuadir a las células inmunes para que se abstengan de hacer anticuerpos auto-destructivos, o convencer a las células para que reconstruyan un brazo o un ojo?élu

Ya que los construyeron antes, cuando éramos embriones, ¿por qué no serían capaces de hacerlo de nuevo? Además mantenemos una amplia reserva de células madre, capaces de transformarse en cualquier tipo de tejido según la necesidad.

En los niveles fundamentales, materia y energía se transforman sin cesar y la información viaja en todas las direcciones del espacio-tiempo.

¿Por qué no?

Solo hay que aprender a comunicar. Es una cuestión de creencia, de mentalidad.

Lo interesante es que somos nosotros mismos. Sin intermediarios.

Somos la suma de todas las conciencias celulares en una misma conciencia.

A su vez, esta conciencia individual forma parte de la conciencia de la especie (todas las especies comparten una conciencia común), y siguiendo estos niveles jerárquicos de organización, todas las conciencias forman una conciencia, o podemos decir que todas las conciencias son expresión de una única conciencia, la misma conciencia que es el sustrato de todo lo que existe.

La introspección es el camino. La mirada interior nos conecta directamente con la totalidad de nuestro ser. La práctica de la meditación limpia y refuerza este vínculo espiritual.

Zazen es la vía directa para conectar con cada célula, con cada órgano, con cada parte del cuerpo y hace posible el diálogo fluido.

Inconscientemente, naturalmente, automáticamente.



lunes, 11 de abril de 2011

Partículas inteligentes


Como se ve en el post anterior, el cerebro es capaz de producir sus propias sustancias alucinógenas, narcóticas o analgésicas con determinados propósitos, pero la variedad es enorme. El cerebro es una verdadera fábrica de químicos. En realidad es más bien como un sofisticado sistema biológico de comunicación.


Los neurotransmisores son mensajeros químicos que hacen mucho más fluida la interacción entre la mente y el cuerpo. Transportan información de una neurona a otra. Conectan los diferentes planos del ser: la mente y el cuerpo (y obviamente el sistema energético).


Las posibilidades de un neurotransmisor son muchas. Esta sustancia es capaz de estimular o inhibir rápida o lentamente (desde milésimas de segundo hasta horas o días), puede liberarse hacia la sangre (en lugar de hacia otra neurona, glándula o músculo) para actuar sobre varias células y a distancia del sitio de liberación (como una hormona), puede permitir, facilitar o antagonizar los efectos de otros neurotransmisores. O también puede activar otras sustancias del interior de la célula, (estos son los llamados segundos mensajeros), para producir efectos biológicos (por ejemplo:. activar enzimas como las fosforilasas o las cinasas).


Por esta amplitud de posibilidades también se utilizan términos como el de neuromodulador, neurorregulador, neurohormona o neuromediador.

Aunque el uso de términos diferentes puede ayudar a definir acciones y contextos de comunicación intercelular, aquí utilizaremos el de neurotransmisor, pues hablamos simplemente de intercambio de información, de transmisión de señales, de uniones funcionales entre células.


Esto está ampliamente investigado desde hace años por la ciencia. Lo que hasta ahora estaba faltando en la descripción, era un ingrediente fundamental: la inteligencia (o sea la conciencia). Detrás de cada molécula, de cada partícula hay información, conciencia. Esta mente, o inteligencia propia del cuerpo (visto que mente y cuerpo son la mismo), es la que mueve, coordina y dirige. Sabe que hacer, como y cuando, para adaptarse, sobrevivir y evolucionar., ¿y como lo sabe?

Si todas las células pueden funcionar como una gran orquesta, ¿Quién dirige la orquesta?.


Está claro que sin una estructura física, no es posible ni viable, queda en lo abstracto. El espíritu necesita materializarse para experimentar. El que dirige es el espíritu.

Y una orquesta, además de un director, necesita de músicos e instrumentos. Aquí es donde aparecen los neurotransmisores, materializando un efecto deseado o pensado previamente por la misma conciencia o inteligencia del cuerpo, de acuerdo a sus necesidades y requerimientos.


El sustrato de la materia es energía e información.

Pero incluso antes que esto está la conciencia misma del universo, la inteligencia fundamental que impregna y anima todo.


La mente, cualquiera sea su definición, es no material, sin embargo la unidad con estas moléculas es tan íntima, que no podría proyectarse ni manifestarse en el cuerpo sin utilizar estas sustancias químicas.

Pero estas sustancias químicas no son la mente, ¿o si?


Cuando observamos que mente y cuerpo no son diferentes, que comparten la misma esencia y el mismo origen, entonces, podemos asumir que los neurotransmisores son la mente. Cada partícula es inteligente. El pensamiento es la actividad de la mente. Como sabemos un pensamiento es energía e información. La energía y la materia son lo mismo. La energía se materializa y la materia se transforma en energía (E=MC²).


Los pensamientos se materializan


La materia, es decir el mundo físico que conocemos, esta hecho de pensamientos.

Un eminente neurólogo inglés y premio Nobel, sir John Eccles, lo resumía así: “Si uno quiere ser testigo de una verdadera experiencia de psicoquinesis, basta con admirar las hazañas de la mente sobre la materia en el interior del cerebro. No deja de ser sorprendente el que para cada pensamiento la mente consiga mover átomos de hidrógeno, oxígeno, carbono y otras partículas de las células cerebrales. Como la mente insustancial y la materia gris del cerebro, tan diferentes una de la otra, interactúan entre sí es un misterio”.


El misterio del poder de la mente sobre la materia no tiene explicación para muchos científicos porque parten de modelos equivocados. Hay quienes prefieren seguir indagando en estructuras químicas más y más complejas, operando en niveles de fisiología cada vez más sutiles, o como los físicos de partículas, que construyen aceleradores cada vez mas gigantes para fragmentar la materia en pedacitos cada vez mas pequeños tratando de encontrar la última verdad y resumirla en una ecuación.

Pero la verdad es escurridiza e inatrapable, porque para encontrar la esencia de la materia no hay que buscar en la materia si no en el espíritu.


Otra cosa que podemos asumir es que nuestro cuerpo físico fue diseñado con inteligencia como un elemento constitutivo, ya viene así de fábrica.

La inteligencia a la que hago referencia es una actividad emergente del mar de potencialidad infinita. Es algo implícito en la creación, en la naturaleza.


Se dice que la célula es la menor unidad biológica con conciencia, ya que sabe nutrirse, protegerse, reproducirse, sabe lo que necesita y lo que le hace mal y sobretodo: sabe lo que tiene que hacer.

Pero, ¿Cómo aprendió? ¿Es que hay una inteligencia detrás de la inteligencia?

La respuesta es que el espíritu, la conciencia, lo impregna todo.


Hay una sola conciencia


En esencia somos uno con todo, somos diferentes manifestaciones de la misma conciencia. En el nivel esencial solo existe la no separación, es decir, la no diferenciación.


Ya vimos que la mente utiliza el lenguaje químico para que el cuerpo ejecute sus órdenes, y el maestro de la química en el cuerpo es el ADN.

Incluso la molécula de ADN esta compuesto por partículas más pequeñas unidas químicamente. Podemos también aceptar que el ADN, con sus miles de millones de bytes de información, y un complejo código genético, es una molécula inteligente, por lo menos más inteligente que la sencilla molécula del azúcar, por ejemplo.

Es difícil de imaginar que en el azúcar haya algún tipo de inteligencia. Pero al fin y al cabo el ADN esta compuesto por cadenas de azucares (desoxirribosa), bases nitrogenadas, (simplemente nitrógeno e hidrógeno) y otros componentes sencillos. Si estos no son inteligentes, ¿Cómo hace el ADN para volverse listo solo con unir unos con otros?


Siguiendo este razonamiento ¿porque no serían inteligentes los átomos de nitrógeno o de carbono que forman el azúcar, o el hidrógeno, que esta en todas partes?

Quizás lo sean.


Si nuestro cuerpo tiene una conciencia, una inteligencia fundamental, ¿porque no sus componentes?, y los componentes de los componentes y así hasta el infinito.


Empezamos a intuir y comprender el verdadero poder de la mente y a comprobar por medios científicos, antiguas enseñanzas espirituales: "La mente organiza la materia, le da forma, a su vez, la materia contiene a la mente y le permite expresarse".

Pero en esencia son lo mismo: vacuidad.


Veremos que esta vía química de comunicación, altamente sofisticada y eficaz, no solo esta limitada al sistema nervioso, también el sistema inmunitario tiene una comunicación intima con la mente.

Otro dato: el incesante diálogo interno no pasa desapercibido. Cada célula del cuerpo lo escucha, en especial, los linfocitos y otros componentes del sistema de defensa se ven afectados.

Las creencias generan una determinada química que afecta directamente a cada célula del cuerpo. Lo que creemos impacta profundamente en la organización de la materia, es decir, en el cuerpo físico y por lo tanto en la realidad que se genera.


Por eso hay que estar atentos a lo que se piensa y saber parar el motor. Desarrollar la atención es fundamental. Para esto la práctica de la meditación –zazen-, es la clave.

Si vamos a mantener la radio interna prendida, hay que saber que además de consumir recursos, la escucha todo el universo.



jueves, 5 de agosto de 2010

La naturaleza de la energía


Cuando la energía fluye libremente en nuestro cuerpo, este es capaz de mantener la salud y el equilibrio fisiológico, sin necesidad de medicamentos.

La naturaleza de la energía es movimiento, cuando se estanca o se bloquea degenera y aparece el trastorno y la enfermedad.

Como vimos hasta ahora, la energía y la materia, es decir, el cuerpo físico, no están separados, comparten un mismo origen. Para que la energía fluya libremente, el cuerpo debe moverse, estirarse, equilibrarse, relajarse…, en definitiva, debe hacer ejercicios.

Pero hay otro factor muy importante a tener en cuenta: las emociones.

El pensamiento y las emociones mueven la energía de una forma poderosa. De hecho, el pensamiento es energía.
Las emociones en exceso son capaces de bloquear o de alterar el normal flujo de la energía. Por ejemplo: la ira afecta al hígado, lo bloquea, sube a la cabeza dando una serie de síntomas como cefaleas, insomnio, nerviosismo, temblores y es capaz incluso de desencadenar un ACV.
El miedo dispersa la energía, la diluye, debilita a los riñones y por consiguiente disminuye la vitalidad, esto traerá conjuntamente otra serie de síntomas y enfermedades: insomnio, debilidad general, trastornos sexuales, respiratorios, circulatorios, etc.
Demasiada preocupación daña al bazo y al estómago, produciendo variados trastornos gastrointestinales y una caída en el rendimiento y en la calidad de vida. En fin, los ejemplos abundan, para más data ver post del 13/11/08, 4/10/09 y 30/4/10.

La salud no es la ausencia de enfermedad.

La salud, al igual que la inteligencia, se cultiva, se cuida, se protege, en todos sus niveles: mental, emocional y físico.

Cada nivel tiene su particularidad, el cuerpo, la mente, el medio externo, el interno. Finalmente no son diferentes. "Mens sana in corpore sano". Esto es muy antiguo.

Hoy en día hay mucha tendencia a la vida sedentaria (concretamente falta de movimiento y ejercicios) y a un exceso de estímulos sensoriales (TV, ordenadores, videogames, etc.), además de las presiones en la vida social. La capacidad de adaptación y la resistencia a las enfermedades se va atrofiando.

Esto no se arregla con medicamentos cada vez más potentes ni con análisis de laboratorio cada vez más costosos, o con "cirugías preventivas".

La medicina moderna no mantiene la salud ni previene la enfermedad, puede salvar una vida, reparar un miembro o evitar quizás un empeoramiento en una determinada enfermedad, lo cual no es poco.
Para mantener la salud física y mental, la energía vital debe fluir, como es su naturaleza, en todas las direcciones. Cada órgano o parte del cuerpo, tiene su particularidad y necesidad específica. Para esto se debe llevar una correcta higiene de vida.

-Hay que hacer cotidianamente ejercicios físicos apropiados (a la edad, la condición, la necesidad). Chi kung, yoga, artes marciales, deportes.
-Estudiar, es decir, cultivar la inteligencia, la memoria, las cualidades superiores de la mente, la concentración, la observación, la atención.
-Desarrollar una respiración profunda y calma.
-Practicar la meditación: el aspecto inmóvil y silencioso. Zazen
-Comer moderadamente alimentos naturales y acordes a la época del año.
-Controlar los excesos (incluso emocionales).
-Evitar el estancamiento (físico y mental).
-Sentirse agradecidos y caminar libremente, convencidos de que cada momento es una oportunidad para comenzar de nuevo y crear la vida que uno desea y necesita.

Nuestro cuerpo tiene su propia inteligencia.
Cada célula que lo compone es conciente y respira. Energía e información en constante movimiento.

La salud no depende de una vacuna o de un medicamento. Por el contrario, si estos no están correctamente indicados pueden ocasionar más trastornos y dificultar la curación.

En definitiva,
la salud depende de la alegría de vivir.