miércoles, 3 de mayo de 2017

Los dos lados de la verdad

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Si bien, de acuerdo a las más antiguas enseñanzas y a la propia intuición al respecto, el universo es mental, es una creación del Espíritu. Este es solo uno de los lados de la totalidad de la verdad. Desde este lado, podemos decir que lo único real es la Mente creadora, la que llamamos Dios, y que todas sus creaciones son parecidas a un sueño o a una imaginación pasajera, es  decir: sin sustancia propia y en continuo cambio.

Cuando decimos que las cosas no tienen sustancia propia, podemos cometer fácilmente el error de no considerarlas como son en realidad.

Nuestra naturaleza, al igual que todo en la naturaleza, tiene 2 aspectos: el Absoluto y el Relativo.

Los maestros han estado y están constantemente advirtiendo a sus estudiantes contra el error de omitir el "otro lado" de cualquier cuestión. Y sus advertencias se dirigen particularmente a los problemas de lo Absoluto y lo Relativo. Esto deja perplejos y confundidos a muchos ya que contradice lo que se acepta generalmente como "sentido común".
Por eso es importante abrir la mente a este conocimiento, y asegurarse de captar la esencia de lo absoluto y lo relativo. Si no es así, uno estará siempre encerrado en la prisión de la verdad a medias (que es una falsedad). Así que reflexionen, sientan y busquen siempre el equilibrio en cada pensamiento, en cada palabra y en cada acción.

Reflexionando profundamente podemos darnos cuenta de la verdad de que el Universo es una creación mental de Dios, y por lo tanto el universo y todo lo que contiene es una mera ilusión, una irrealidad, contra lo cual nuestros instintos se revelan. Pero esto, como todas las otras grandes verdades, debe considerarse tanto desde el punto de vista absoluto como del relativo.

Desde el punto de vista absoluto, por supuesto, el Universo y todo lo que contiene posee la naturaleza de una ilusión, un sueño, una proyección luminosa creada por el Espíritu mismo. Podemos darnos cuenta de esto incluso con nuestro punto de vista ordinario, pues hablamos del mundo como " un espectáculo fugaz " que aparece y desaparece, nace y muere, somos sensibles a la impermanencia y el cambio, a la finitud e insustancialidad. Esta es la idea que se nos presenta del universo creado cuando se contrasta con la idea del Espíritu Creador eterno e inmutable, no importa lo que puede ser nuestras creencias acerca de la naturaleza de ambos.

Todo lo que tiene un principio y un final debe ser, en cierto sentido, irreal y falso, ilusorio, y el Universo que percibimos no escapa a esta regla

Desde el punto de vista absoluto, no hay nada real excepto Dios, el Espíritu o la Conciencia responsable de la Creación, no importa qué términos podemos utilizar para pensar o hablar de este asunto.
Ya sea que el Universo es una creación material o una creación espiritual en la mente de Dios; es insustancial, no duradero, sujeto al tiempo, al espacio y al cambio. Quisiera que se den cuenta de este hecho a fondo, para poder comprender verdaderamente la naturaleza mental del Universo.

Pero el punto de vista absoluto muestra sólo un lado de la imagen, el otro aspecto es el relativo.

Podemos decir que la verdad absoluta, "son las cosas como la mente de Dios las conoce, mientras que la verdad relativa es, " las cosas como nuestro entendimiento más elevado las puede comprender”.

El punto de vista de Dios es absoluto
El punto de vista del humano es relativo

Obviamente, no podemos conocer conscientemente el punto de vista absoluto, ni mucho menos intentar describirlo, pero podemos conocerlo de manera  intuitiva e inconscientemente, asumiendo que nuestra conciencia es una proyección de la conciencia única, creadora de todo, lo que venimos llamando Dios.

Y así, mientras que para Dios, el Universo debe ser irreal e ilusorio, un mero sueño o el resultado de su imaginación; para las mentes finitas que forman parte de ese universo, y que lo perciben a través de sus facultades mortales, el Universo es muy real, y debe ser considerado así.

Al reconocer el aspecto absoluto, no debemos cometer el error de ignorar o negar los hechos y fenómenos del universo tal como se presentan a nuestros sentidos y facultades.
Recuerda, no somos Dios, somos su creación, una proyección de su conciencia.

Por ejemplo, todos reconocemos el hecho de que la materia "existe", es evidente para nuestros sentidos, nos irá mal si no lo hacemos.
Y sin embargo, incluso nuestras mentes finitas entienden la explicación científica de que de acuerdo a la física moderna, no hay tal cosa como la materia, lo que llamamos materia es meramente una agregación de átomos, los cuales están constituidos de partículas que en realidad son energía vibrando a altísima velocidad.
Golpeamos una piedra y sentimos el impacto, parece ser real, a pesar de que sabemos que es simplemente lo que hemos dicho antes.
Pero también tené en cuenta que nuestro pie, que siente el impacto por medio de nuestro cerebro, es también materia, constituida de partículas que no son más que energía vibrante, y de hecho nuestros cerebros, son lo mismo.
Y, a lo mejor, si no fuera por nuestra mente, ni nos enteraríamos del pie o de la piedra en absoluto.

La materia es importante para nosotros mientras permanezcamos en el plano de la materia. Pero incluso reconociendo que la materia es en sustancia solo movimiento de la mente, esto no la hace menos materia.
Mientras que en el plano de la materia hay que reconocer sus fenómenos, podemos controlar la materia (como todos los Maestros en mayor o menor grado lo hacen), pero solo podemos hacerlo mediante la aplicación de fuerzas superiores.

Cometemos un error cuando tratamos de negar la existencia de la materia en el aspecto relativo. Podemos negar su dominio sobre nosotros, y con razón, pero no debemos intentar ignorarla en su aspecto relativo, al menos mientras permanezcamos en su plano.

Tampoco las leyes de la naturaleza son menos constantes o efectivas, cuando los conocemos, aunque sepamos que son simplemente creaciones mentales. Se encuentran en plena vigencia en los distintos planos. Cada plano del Ser y de la vida tiene sus propias leyes, si bien en esencia no hay separación.

Solamente superamos las leyes de los planos inferiores, aplicando leyes de los planos superiores, esto es: la mente controla la materia, y es de esta manera solamente que podemos realizar una verdadera transformación o alquimia espiritual.

Este proceso no queda solo en la imaginación, intervienen la actitud mental correcta, la respiración correcta, la postura correcta, la forma de vida correcta y la práctica correcta

No podemos escapar de las leyes y principios de la naturaleza, pero si podemos (y debemos) conocer el funcionamiento de los diferentes planos de nuestra existencia (espiritual, mental y físico).
Existen niveles que ni siquiera soñamos, pero esa es parte de nuestra evolución y algún día podremos acceder, con el corazón abierto y la mente clara. No solo es nuestra evolución personal, es la evolución de nuestra especie y la de todo el universo.

El plano físico o material; el nivel de nuestra realidad cotidiana tridimensional, está asociado a un estado de conciencia que se corresponde con una determinada vibración cerebral, dominada por ondas Beta.

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Es la actividad cortical del hemisferio izquierdo que produce un tipo de pensamiento secuencial, encadenado (un pensamiento pegado al otro) que crea una realidad material, separatista, densa y conceptual. Cuando no hay espacios o silencios entre los pensamientos, lo que se genera, al igual que en la música, es RUIDO.

Mientras no trasciendas los límites de tu pensamiento ordinario, permanecerás siempre prisionero de sus límites y este será el alcance y el tamaño de tu vida, ni más ni menos.

Aikido es el camino para unificar el cuerpo y la mente, para encontrar la armonía con el flujo de energía universal y desarrollar cualidades humanas superiores.
Debes realizar tu alquimia espiritual en la vida diaria.
Esto significa asimilar, transformar y responder eficazmente.
Cada situación es única.
En Aikido estudiamos esto. Nos entrenamos en armonizarnos con el movimiento para controlar cada situación.

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Estudiar estos principios, reflexionar, entrenarte en el espíritu del verdadero Budo, aumentar tu nivel de energía, entrenar tu tolerancia y compasión y mirar lejos (y también donde pones los pies!).

De esta forma, podrás ir más allá de tus límites, abrazar las contradicciones de la vida, curar enfermedades y crear una realidad feliz y luminosa.

El propósito de esta lección, es transmitirte este principio fundamental de equilibrio.

Aunque comprendas y aceptes intuitivamente que vives en un universo insustancial, creado por la mente y que tu propio cuerpo es materia de cambio y transformación, luz viva condensada por un breve momento; debes asimilar que experimentas una vida humana, viviendo por un rato en una realidad física (que a veces duele y pesa).

Si comprendes el valor de la materia y del mundo físico como vehículo de experiencias, aprenderás a controlarlo y a desplegar tu poder mental, que es otra de las fuerzas de la naturaleza, para crear la realidad que deseas y necesitas.

Considera siempre los dos lados de todas las cosas.


“La hoja del álamo cae siempre mostrando sus dos lados”

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