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martes, 21 de enero de 2020

Manual de las emociones


Dra. Carolina Giacobone
Médica Psiquiatra
Dr. Mariano Giacobone
Médico Clínico

Abordar al ser humano en toda su complejidad parece una tarea absurda e imposible. Somos una perfecta combinación de elementos afectivos, cognitivos, orgánicos, sociales, culturales y espirituales.

Esta intrincada red de esferas muta a través del tiempo y se retroalimenta, convirtiéndonos en seres únicos, creativos e irrepetibles.

El objetivo de este trabajo es explorar la profundidad de esa complejidad, descubriendo nuestro infinito potencial. Las emociones abren el camino para comprender las raíces de lo que nos hace humanos: nuestra identidad individual y global.

Recorriendo desde la química y los orígenes de la vida hasta la participación de la cultura en nuestro estado mental, intentaremos brindar un panorama de todas las temáticas que consideramos centrales.

Plantearemos interrogantes que datan desde lo más antiguo de nuestra creación, e intentaremos iluminar con lenguaje sencillo y accesible la llave de lo que todos aspiramos: una vida mental sana, equilibrada y consciente.

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domingo, 21 de octubre de 2018

Medicina integral


por el Dr. Mariano Giacobone

La ciencia médica y en general los médicos no toman en cuenta la relación entre los pensamientos y emociones con el cuerpo físico. E incluso tienen problemas para saber donde se originan los pensamientos.

De hecho, para la ciencia, la mente y el cuerpo están separados y aunque hoy en día hay evidencias, incluso científicas, de la influencia de la conciencia sobre la materia, que corrobora las más antiguas tradiciones espirituales y medicinas tradicionales como la China y la India, la mentalidad de la mayoría de los médicos y la forma de entender la enfermedad y el proceso curativo continúa siendo completamente materialista.

La medicina moderna, sigue tratando a la enfermedad del cuerpo físico como si esta fuera un fenómeno aislado que debe ser tratado de una forma específica, predeterminada. La bacteria A que provoca la enfermedad B se cura con el antibiótico C.

Y en esta cadena de causa y efecto quedan afuera la mente, el sistema inmunitario y la inteligencia de las células, es decir la capacidad curativa del cuerpo.
Pero nuestras células son “conscientes” y tienen además millones de años de evolución y acceso a información que escapa al dominio de lo “objetivo”. Por lo tanto no tomar en cuenta este hecho, no es muy “inteligente” y mucho menos sabio

Para la medicina científica el inteligente es el médico, sus conocimientos “académicos”, sus técnicas cada vez más sofisticadas y la moderna aparatología, pero no el cuerpo, que es considerado como físico y material, entonces no se le da ninguna chance ni posibilidad que ejerza su poder curativo.

Pero incluso el medicamento más potente y la técnica quirúrgica más avanzada solo pueden ser eficaces si hay una respuesta por parte del cuerpo.
La buena medicina es preventiva. Anticipa la aparición de la enfermedad, ¿De qué manera? Ayudando a que el individuo esté sano, feliz y en armonía, favoreciendo su equilibrio fisiológico y fortaleciendo la energía vital, que es la fuente del proceso curativo.

El cuerpo tiene su inteligencia propia, si esta es estimulada y respetada, entonces podrá defenderse y curarse de cualquier afección.

Hay muchos casos documentados de curaciones espontáneas o “milagrosas”, que es el nombre que se lo pone a algo que no se sabe o no se puede etiquetar.
Personas con enfermedades degenerativas o con cáncer, que deciden “abandonar” el tratamiento convencional químico o quirúrgico, por la falta de resultados positivos, por no tener confianza o por sus numerosos y difíciles efectos adversos y secuelas, y “milagrosamente” se curan, sus enfermedades comienzan a remitir.

Y el común denominador de todos estos casos es el cambio de mentalidad. Los pacientes dejaron de identificarse con esa enfermedad y utilizaron el poder de sus pensamientos para dirigir y potenciar el proceso curativo.

He visto pacientes recuperar funciones neurológicas perdidas, curarse de cáncer, aumentar su inmunidad o hacer desaparecer enfermedades de larga data solo con un cambio de mentalidad, de hábitos (de alimentación, de forma de vida) y aplicando el poder sanador de sus pensamientos.

Desde el advenimiento del pensamiento científico, ya hace algunos siglos, los médicos son adoctrinados a ver y a tratar al paciente siguiendo la metodología científica. Y como lo estamos experimentando en la actualidad, se ha vuelto cada vez más técnica y sofisticada y cada vez mas alejada del ser humano.
¿Que significa esto? Que es el paciente el que debe adaptarse a la evolución de la medicina, que muchas veces sigue intereses comerciales y ajenos al bienestar de la persona y no la medicina (o el médico) que se adapta a la realidad del paciente.

Esto es grave, ya que primeramente anula la capacidad y el entorno curativo indispensable para la sanación.
Segundo, el paciente es “etiquetado” según sus síntomas y signos dentro de un determinado síndrome o cuadro clínico, que es tratado convencionalmente y de manera arbitraria con medicamentos o cirugía. Debo decir que es más fácil de esta forma, aunque parezca más “científico” y especializado.

“No hay enfermedades sino enfermos” Hipócrates

En una consulta médica standard, el tiempo que el médico le destina a cada paciente es de apenas unos minutos, a veces no por mala voluntad, pero el sistema de salud está diseñado para atender en cantidad y no en calidad. Por otra parte están los intereses comerciales de los laboratorios y empresas que persiguen beneficios económicos con la atención médica, la venta de medicamentos, exámenes médicos, etc. Contrariamente a lo que decía Hipócrates, en este caso “no hay enfermos sino enfermedades”. De esta forma es más fácil diagnosticar, etiquetar y luego vender un tratamiento determinado. El negocio está hecho.

Como podemos ver, en este sistema despersonalizado, es muy fácil desahuciar al paciente, ya que para la medicina, si no se cura de la manera convencional, entonces no hay cura y se descarta automáticamente.

Sin embargo, hay una nueva manera, una nueva medicina, (que curiosamente es muy antigua), que percibe al paciente de una manera integral, holística y humana. Teniendo en cuenta además de la historia personal y de su entorno, también sus emociones y sentimientos, y sobretodo, respetando y favoreciendo la capacidad curativa del cuerpo-mente.
Una verdadera medicina de la conciencia.
Donde el pensamiento positivo y creativo se vuelve no solo fuente de salud y felicidad sino que además ejerce un poder inmediato en la curación.
Es un cambio profundo en la forma de percibirse y percibir la realidad. Una manera distinta de encarar la salud y la enfermedad. Más profunda, más silenciosa, más espiritual.
  
La transformación puede que sea lenta, sobretodo a nivel social, cambiar el paradigma científico, el “modelo” establecido, lleva años y a veces siglos.
Es una verdadera reeducación, una revolución interior.
Quizás no sea fácil, pero vale el esfuerzo.
Y además, como se dice, está lo fácil y lo verdadero.
La elección es de cada uno.



miércoles, 26 de septiembre de 2018

Hacia una medicina de la conciencia

La vuelta a la naturaleza
por Dr. Mariano Giacobone

English version at bottom

En esta época de tecnificación y deshumanización, la medicina y el Sistema de Salud no están aparte.

El viejo “arte de curar” está desapareciendo. Los médicos modernos han perdido la habilidad de diagnosticar y la sabiduría para curar, y esto debido a que cada vez hay más medios tecnológicos que les informan sobre sus pacientes y el mercado del medicamento ha crecido exponencialmente, al punto que podemos hablar del “negocio de la enfermedad”.
Cada vez hay más enfermedades y cada vez hay menos salud. Los gérmenes son cada vez más fuertes, al punto que ya han sido declarados “enemigos públicos”, los antibióticos para combatirlos son cada vez más fuertes y devastadores.
Esto evidencia la debilidad general del sistema inmunitario de la mayoría de las personas.

Nuevas enfermedades mentales, nuevos medicamentos.
Virus poderosos, nuevas vacunas.
Para el mortífero cáncer, artillería pesada.
Celebramos anualmente el Día mundial de la diabetes.  Día mundial contra el cáncer. Día mundial contra la hepatitis (promocionando vacunas). Incluso “Día mundial de enfermedades raras”, etc, etc.
Organizados por la Federación Internacional de Diabetes, la Organización Nacional para los Trastornos Raros, la Asociación Internacional para el Estudio de la Obesidad, la Alianza Global de la Sepsis, la Unión Internacional contra el Cáncer!´(no les suena a Guerra de las Galaxias?!).
Bueno, también hay un “Día mundial de la salud” pero lejos de promoverla y estimularla, se puso para “concientizar” a la gente sobre la enfermedad y tener recursos para “vencerla”.
Mientras se considere a la “enfermedad” como un enemigo a vencer la seguiremos tratando como tal. Y los métodos utilizados terminarán siendo: “munición de guerra”.

Si funciona bien y es un éxito de la ciencia médica y si no…no importa, que pase el que sigue. “Hicimos todo lo posible por el paciente, al punto de destruirlo y no sirvió para nada, lo lamentamos…”. Con frecuencia se olvida que es el cuerpo el que cura, la propia capacidad curativa de las células. En todo caso, la medicina va (o debe ir) a favor de estos procesos. Las células son inteligentes...(Un poco más de respeto y humildad querido Doc!). 
Pero hoy sabemos que la quimioterapia es extremadamente tóxica, mata todo a su paso y deja al paciente con apenas recursos para sobrevivir, y algunos pocos lo hacen…pero ¿a que costo? Por otra parte quizás se hubieran curado con otos métodos menos cruentos.

Sin embargo este no es el interés de los que venden medicamentos y tratamientos y se enriquecen con ellos.

Los efectos adversos de los medicamentos generalmente son peores que la enfermedad y algunos ni siquiera se conocen, ya que muchos medicamentos están en fase de experimentación (en humanos!) y otros efectos peligrosos están explicados con letra muy chica!.

Las vacunas son otra fuente de control y de enfermedad. Podemos decir que son "armas biológicas", inoculadas con metodología y estrategia de guerra: Primero se crea el conflicto, luego se impone una solución y por último se establece un nuevo orden que garantice la paz o la salud en este caso.
Ya vemos en la historia los resultados de esta metodología.

La educación impartida y la “cultura” nos llevan a aceptar esta forma inhumana y materialista de medicina, confundiéndola con “ciencia”.

Los médicos son entrenados para “combatir” la enfermedad sin conocer la verdadera naturaleza de ella. Confían más en “drogas de diseño” de última generación y en métodos cruentos y sofisticados, que en la capacidad curativa del propio cuerpo y en métodos naturales, utilizados ancestralmente y de comprobada eficacia.

Se puede entender que la medicina “científica” sea la forma que predomina, ya que además del condicionamiento educativo, la mayoría de la gente tiene su sistema inmunitario debilitado, debido a su forma de vida y a sus malos hábitos (alimentación, emociones, falta de ejercicio), o a una mala genética, este hecho sumado a la ignorancia y al miedo, hacen que inevitablemente se recurra a métodos duros (hard medicine).

El problema con la medicina moderna, es que en la mayoría de los casos los efectos secundarios y la calidad de vida durante los tratamientos son malos o en el mejor de los casos “inconvenientes” para el paciente.

Otro punto importante. La medicina moderna, trata enfermedades, no enfermos. No toma en cuenta la realidad del paciente y cada caso en particular y de esta forma u otra, termina “vendiendo” tratamientos, (generalmente anti naturales y costosos).

Por todo esto y mucho más….la vuelta a lo natural es imprescindible.
Volver a una forma de pensar más espiritual y comprender la vida y sus procesos de una manera integral, global, teniendo en cuenta a la persona en su totalidad y comprendiendo que la enfermedad no es el “enemigo” sino un proceso que emerge por una causa previa y está expresando una situación de desequilibrio. Así que más que “matar al indeseable” hay que corregir la condición de desequilibrio y esto es lo más difícil y lo que hace a la medicina un “arte de curar”, una vía para aportar alivio y sanación, comprensión y equilibrio, y que el resultado sea individuos más sanos, fuertes y felices y no “eternos” enganchados al sistema de salud.

Obviamente hay excepciones y casos particulares donde se impone actuar de manera imperativa (emergencias médicas, accidentes o enfermedades graves), pero una vez recuperado se debe optar por terapias naturales, porque de esta forma no se entorpecerán los procesos regenerativos del cuerpo, por el contrario, se fortalecerán.

La salud depende de la alegría de vivir y se mantiene con una alimentación variada y natural, con ejercicios adecuados, descanso suficiente y emociones positivas.

La calidad de vida es importante y no depende de los bienes acumulados ni de tu status social, sino de la riqueza en conocimientos y de un corazón generoso y agradecido.



Towards a medicine of consciousness
The return to nature

In this age of technification and dehumanization, medicine and the Health System are not apart.

The old "art of healing" is disappearing. Modern doctors have lost the ability to diagnose and the wisdom to cure, and this is because there are more and more technological means that inform them about their patients and the drug market has grown exponentially, to the point that we can talk about the "business of the illness".
There are more and more diseases and there is less and less health. The germs are getting stronger, to the point that they have already been declared "public enemies", the antibiotics to fight them are getting stronger and more devastating.
This shows the general weakness of the immune system of most people.

New mental illnesses, new medicines.
Powerful viruses, new vaccines.
For the deadly cancer, heavy artillery.

We celebrate World Diabetes Day every year. World day against cancer. World day against hepatitis (promoting vaccines). Even "World Day of rare diseases", etc, etc.
Organized by the International Diabetes Federation, the National Organization for the Rare Disorders, the International Association for the Study of Obesity, the Global Alliance of Sepsis, the International Union against Cancer! '(Does not sound like Star Wars?!).

Well, there is also a "World Health Day" but far from promoting and stimulating it, it was set up to "make people aware" of the disease and have the resources to "overcome it".
As long as the "disease" is considered an enemy to overcome, we will continue to treat it as such. And the methods used will end up being: "ammunition of war".

If it works well, and it is a success of medical science,if it does not ... it does not matter...the next one, please! "We did everything possible for the patient, to the point of destroying it and it did not help, we regret it ...". It is often forgotten that it is the body that heals, the own healing ability of the cells. In any case, medicine goes (or should go) in favor of these processes. The cells are intelligent ... (A little more respect and humility dear Doc!).

But today we know that chemotherapy is extremely toxic, kills everything in its path and leaves the patient with scarce resources to survive, and a few do ... but at what cost? On the other hand, perhaps they would have cured themselves with other less bloody methods.
However, this is not the interest of those who sell medicines and treatments and get rich with them.

The adverse effects of medications are generally worse than the disease and some are not even known, since many medications are in the experimentation phase (in humans!) And other dangerous effects are explained in very small print !.

Vaccines are another source of control and disease. We can say that they are "biological weapons", inoculated with the methodology and strategy of war: First, the conflict is created, then a solution is imposed, and lastly, a new order is established that guarantees peace or health in this case.


We already see in history the results of this methodology.

The education imparted and the "culture" lead us to accept this inhuman and materialistic form of medicine, confusing it with "science".

Doctors are trained to "fight" the disease without knowing the true nature of it. They have more confidence in "designer drugs" of the latest generation and in bloody and sophisticated methods, than in the healing ability of the body itself and in natural methods, used ancestrally and proven effective.

It can be understood that "scientific" medicine is the predominant form, since in addition to educational conditioning, most people have weakened immune systems, due to their way of life and their bad habits (food, emotions, lack of exercise), or bad genetics, this fact coupled with ignorance and fear, inevitably lead to hard methods.

The problem with modern medicine is that in most cases the side effects and the quality of life during the treatments are bad or at best "inconvenient" for the patient.

Another important point. Modern medicine treats diseases, not people. Does not take into account the reality of the patient and each case in particular and this way or another, ends up "selling" treatments, (usually unnatural and expensive).

For all this and much more ... the return to the natural is essential.
Return to a more spiritual way of thinking and understand life and its processes in a comprehensive, global way, taking into account the person as a whole and understanding that the disease is not the "enemy" but a process that emerges for a cause prior and is expressing a situation of imbalance. So rather than "killing the undesirable" the condition of imbalance must be corrected and this is the most difficult thing and what makes medicine an "art of healing", a way to provide relief and healing, understanding and balance, and that the result is healthier, stronger and happier and not "eternal" individuals hooked to the health system.

Obviously there are exceptions and particular cases where it is mandatory to act in an imperative way (medical emergencies, accidents or serious illnesses), but once recovered, natural therapies should be chosen, because in this way the regenerative processes of the body will not be obstructed, on the contrary , will be strengthened.

Health depends on the joy of living and is maintained with a varied and natural diet, with adequate exercises, sufficient rest and positive emotions.

The quality of life is important and does not depend on money or accumulated assets or your social status, but on the wealth of knowledge and a generous and grateful heart.



domingo, 24 de junio de 2018

¿Por qué enfermamos?

por el Dr. Seiki Giacobone

Primeramente debemos comprender que es la salud.
Se puede decir que la salud es el estado de bienestar de una persona, en la que todos sus niveles se encuentran en armonía: espíritu, emociones y cuerpo físico, la sangre y la energía fluyendo en forma libre y abundante y la mente calma.
O sea, es  la condición normal de todo ser vivo.

La enfermedad representa una alteración de esta normalidad, lo que conduce también a una pérdida del equilibrio del organismo, de sus medios de regulación y también con su entorno.



En este punto hay que aclarar que lo que conocemos como enfermedad no es tal. Es más conveniente hablar de “modelos de desequilibrio”, donde cada persona presenta una particularidad, que es la de su organismo reaccionando y adaptándose a condiciones cambiantes de su medio externo o interno. Más adelante veremos esto en detalle.

“No hay enfermedades sino enfermos”, según Hipócrates.

Ante cualquier duda “no” consulte a su médico.

Estas palabras pueden resultar chocantes, pero si te detienes a pensar (o mejor sentir) y observas el fenómeno, comprenderás que es una reacción de tu cuerpo. Debes aprender a dejarlo tranquilo (y también a curarte), cada célula sabe que hacer, en todo caso puedes acompañar el proceso con reposo, dieta y medicinas naturales, como las plantas medicinales. 
Verás que ganas en salud y tranquilidad y seguramente tu cuerpo-mente se ha fortalecido y purificado.

El concepto de un “enemigo” que pone en peligro nuestra vida proviene de nuestra herencia cultural, originada hace siglos, donde la enfermedad era atribuida al demonio y al haber “perdido” la gracia de Dios, entonces se curaba con pócimas, exorcismos, sangrados, supersticiones y algunos terminaban en la hoguera.



Luego, con el advenimiento del microscopio, ya el enemigo tomo forma de microbio y la tecnología fue reemplazando a la religión. Comenzó la era de las disecciones, las vacunas y otros métodos novedosos para erradicar cualquier agente maligno e indeseable. El conocimiento de la anatomía aumentó. La cirugía se fue perfeccionando durante las guerras (reparaciones, amputaciones, etc…) y las autopsias.


Esa misma mentalidad acompaña a muchos cirujanos hoy en día.
El cáncer comenzó a fagocitar a la sociedad.
La alta tasa de enfermedades virales e infecciosas que demuestran la cada vez menor inmunidad de las personas, enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades degenerativas como el Alzheimer, enfermedades "autoinmunes" como la esclerosis múltiple, etc; pasaron a ser maldiciones de la sociedad moderna. Y para cada una de ellas, pese a los supuestos avances científicos, solo hay paliativos químicos, tóxicos o quirúrgicos, que en realidad tienen tantos efectos adversos que empeoran cada vez más el estado psicofísico y la calidad de vida de la mayoría de la población.


En la actualidad la industria Farmacéutica tomó el control de la situación. Ya no importa comprender la causa, solo el síntoma cuenta (y obviamente, vender medicamentos y tratamientos).
La medicina se volvió sintomática y los médicos simples administradores de medicamentos, o sea, en su mayor parte: empleados de los laboratorios y de las grandes empresas farmacéuticas. 
Los antibióticos, analgésicos y tranquilizantes pasaron a formar parte del arsenal médico y de la vida cotidiana de las personas. 
Las vacunas se convirtieron en las “protectoras” de la especie humana, sin tomar en cuenta su potencial peligro para la salud y su enorme cantidad de efectos adversos frecuentes, algunos muy graves.
Y así de a poco se ha ido perdiendo el “arte” de curar y la noción de medicina preventiva, es decir, el fomento de la salud y la vitalidad para no enfermar.

Los métodos de diagnóstico se han ido incrementando exponencialmente y como consecuencia los médicos fueron perdiendo capacidad para diagnosticar y saber en profundidad que es lo que le pasa al paciente. El "ojo" clínico ya es casi una antigüedad.
O quizás es al revés, y hay tantos exámenes "complementarios" porque muchos médicos son incapaces o tienen miedo de diagnosticar con certeza. O están "obligados" por el sistema y su protocolo...
Como sea, en la actualidad, el médico dispone por una parte, de técnicos que le dicen que tiene su paciente (en base a datos de laboratorio o imágenes, que son relativos e incluso engañosos) y por la otra, de laboratorios farmacéuticos que le indican que debe tomar el paciente (siguiendo intereses non sanctos).




Tampoco es culpa del profesional. Las universidades entrenan médicos para que sirvan al sistema de salud, un sistema regido por intereses egoístas e ignorancia, y financiado por las grandes farmacéuticas.
Lo que si es responsabilidad del médico, es abrir su mente a nuevas ideas, nuevos conocimientos. Abrir su corazón al sufrimiento de los demás y mejorar sus capacidades para entender lo que sucede en el cuerpo y en la mente. Y no solo lucrar con la enfermedad y con el miedo de los demás., o participar de manera "neutra" y aceptar lo que le dicen.

Muchos no son conscientes del poder de la palabra y con un diagnóstico (generalmente erróneo), con un pronóstico (también erróneo) y con un tratamiento agresivo o invasivo (y erróneo) terminan enfermando aún más a las personas, sin respetar la capacidad curativa del organismo. En muchos casos, además, finaliza con el abandono o la muerte del paciente.

El cáncer es un ejemplo de esto, pero también hay otros, como las llamadas "enfermedades autoinmunes", o la diabetes, que son etiquetadas de incurables y por lo tanto el paciente ya tiene su sentencia y su tratamiento de por vida.

Incluso el embarazo y el parto se han convertido en un acto (y una especialidad) de la medicina, y en muchos casos algo que es normal y natural en los seres humanos, desde hace miles de generaciones, se convierte en una enfermedad o en un embarazo de "riesgo", y si bien es verdad que hay ocasiones en las que la intervención del médico es necesaria, muchísimas otras se complica por la intervención de este.
Por otra parte las mujeres son las únicas hembras en la naturaleza que tienen sus crías en posición acostada y en un ambiente ajeno. Y esto es únicamente para comodidad del profesional. Esta claro que esta posición antinatural, lejos de ayudar a la madre, favorece la aparición de complicaciones y la innecesariamente alta tasa de cesáreas. 
Otro "logro" de la medicina.




Esta manera errónea de pensar, es “vieja” y dogmática. Es un paradigma que afortunadamente va cambiando, aunque muy lentamente. Pero las nuevas generaciones comienzan a pensar e intuir de otra forma, más amplia, más inteligente, más compasiva y por supuesto más natural.

"Los cambios de paradigma en la Ciencia se dan, no porque los que detentan un modelo cambien de opinión o se convenzan de una nueva idea, si no porque gradualmente estos van muriendo y las nuevas generaciones acogen esta nueva forma de pensar y tienen confianza en ella". Max Planck

Está claro que ante una emergencia, un accidente o una eventualidad donde se impone la presencia del médico, no hay que dudar ni perder el tiempo o improvisar. De lo que estamos hablando es de la mayoría de los trastornos o desequilibrios que padecemos comúnmente en la vida cotidiana.

Ese mito llamado enfermedad

Veamos con más detalles eso que llamamos “enfermedad”.
Nuestro cuerpo posee un sistema de defensa o protección organizado en varios niveles, desde campos sutiles de energía e información hasta complejos y sofisticados mecanismos inmunológicos mediados por células, anticuerpos, proteínas y otras sustancias. Estos mecanismos de regulación son muy eficaces y permiten al organismo adaptarse a los cambios y protegerse de cualquier "patógeno". Cuando por alguna de las causas citadas a continuación se pierde el equilibrio, el organismo reacciona de acuerdo a la naturaleza del fenómeno.

En el ser humano hay tres tipos de factores que causan enfermedades, o más bien desequilibrios, estos son:
-Factores internos
-Factores externos
-Forma de vida y hábitos

Existen otro tipo de eventualidades que pueden alterar la salud como son los accidentes, las intoxicaciones o las picaduras o mordeduras de animales (inoculación de venenos o tóxicos).

Los factores internos son principalmente las emociones como la ira, la tristeza, la preocupación, el miedo o la manía. Hay excesos como el pánico o la depresión que dependen también del estado energético de la persona. 
También se incluye la actividad mental del individuo. Por supuesto estas son condiciones que deben prolongarse en el tiempo para afectar la salud, o quizás un shock emocional fuerte: pérdida de un ser querido, del trabajo, un diagnóstico médico fatal, mal ambiente laboral o de estudio, etc.
La mente y las emociones impactan directamente en el cuerpo físico y también son un reflejo del estado de este.

Los factores externos, son los agentes climáticos que en exceso invaden el cuerpo, como el frío, la humedad, el viento, la sequedad o el calor.
También la exposición constante a radiaciones electromagnéticas anómalas y perjudiciales: teléfonos celulares y otros dispositivos, WiFi, etc.

La forma de vida se refiere al estrés laboral, la vida nocturna, el sedentarismo y la falta de ejercicios, la manera de alimentarse y de respirar.
Los hábitos perjudiciales son todas las adicciones físicas, químicas y emocionales: tabaco, drogas, alcohol (en exceso), estimulantes, medicamentos y relaciones tóxicas (pareja, familia).

Cuando el organismo se expone a cualquiera de estos factores o condiciones adversas, reacciona. El encargado de gestionar esta respuesta es el sistema nervioso autónomo o neurovegetativo, que está dividido en dos ramas, de naturaleza opuesta: la rama simpática, encargada de la acción y la rama parasimpática, encargada de la reacción.

Las dos fases

La fase activa

La rama simpática utiliza a la adrenalina y otros mediadores químicos para generar efectos orgánicos que ayuden al cuerpo a adaptarse a la situación: lucha o huída. Estos efectos son: taquicardia, broncodilatación, excitación psíquica, midriasis, disminución de la sensibilidad al dolor, cierre de esfínteres y disminución de la actividad visceral, aumento de la irrigación muscular y la actividad de las suprarrenales. Favorece la actividad física y la vigilia.

La fase reactiva

Pasada la fase de agresión, el cuerpo reacciona mediante la otra rama del sistema autónomo: la rama parasimpática, que es la que se encarga de mantener al organismo en situaciones normales y se ocupa de los procesos de regeneración, nutrición y reproducción. Utiliza la acetilcolina como mediador químico. Promueve la digestión y la secreción de enzimas y hormonas, disminuye la actividad del corazón y del aparato respiratorio, provoca miosis, incrementa la actividad de los riñones y disminuye la de las glándulas suprarrenales. Favorece la reparación y el sueño. Es por esto que luego de comer bien, nos da ganas de echar una “siestita”.

La mayoría de los signos y síntomas aparecen en la etapa de regeneración, que tiene una fase exudativa, donde pueden aparecer tumores, quistes, acumulaciones de tejido (hiperplasias e hipertrofias), fenómenos de cicatrización y reparación. 
En este período puede haber un incremento de la actividad de ciertas gérmenes (bacterias y hongos) cuyo rol no es comprendido por la medicina moderna y se lo considera como infecciones que hay que erradicar, pero en realidad esta hiperactividad es reactiva y pasajera y su papel sería mas bien el de limpieza y fagocitosis del tejido que no sirve. 
Es evidente que el cuerpo tiene sus propios mecanismos de adaptación, producto de su evolución a lo largo de millones de años.

Es en esta fase donde ocurren diversos fenómenos como el dolor, inflamaciones, reacciones “alérgicas”fatiga, hinchazones e incluso disfunciones en ciertos órganos (ya que la energía se está utilizando con fines de reparación). Puede haber fenómenos como vómitos, diarrea, tos con expectoraciones, fiebre, etc., que muchas veces son mal interpretados y tratados como enfermedades, cuando en realidad son mecanismos de depuración del cuerpo.
Aquí es cuando la mayoría de las personas acuden al médico y este, en general, solo toma en cuenta lo que ve (o lo que le dicen que hay) y en base a este juicio parcial, trata de meter estos síntomas en un cuadro etiquetado como enfermedad con nombre y apellido.
Un protocolo basado en el miedo y el desconocimiento.

Luego solo falta el acuerdo y la creencia del paciente, y el trabajo está hecho. Ya eres el flamante poseedor de una enfermedad que debe ser tratada según las normas establecidas, o sea, ataque al enemigo!! Por favor,sáqueme esta enfermedad!!! Lo más rápido posible porque debo seguir trabajando y además no quiero sufrir!!
Y el proceso natural que estaba realizando tu cuerpo para adaptarse y curarse, según su diseño y la información ancestral contenida en sus células, se va al tacho, y en muchos casos se vuelve crónico…genial, gracias Doc!

Y hay otro punto fundamental, nuestro cuerpo es inteligente, dotado de conciencia y memoria, conectado con la fuente universal de energía e información, sabe y aprende como sanar y adaptarse a los cambios. A veces estos pueden ser drásticos o fuertes y no le dan tiempo o exceden su capacidad, o tal vez la reacción es exagerada, y es aquí donde entra en juego la verdadera medicina, que debe armonizarse con los procesos naturales, no es necesario acudir a métodos agresivos o tóxicos, porque estos tarde o temprano, deterioran la vitalidad y la capacidad curativa y como consecuencia la calidad de vida.

Aprender de la naturaleza es fundamental, porque nosotros somos ella misma.

Opta siempre por formas de sanación naturales y tradicionales.
Mantén tu mente calma, Cultiva la alegría y el amor incondicional.
La confianza en si mismo es la base. No hay que tener miedo.

DI NO A LA VACUNACIÓN.



Cuida tu mente y tu cuerpo, con buena información, ejercicios y alimentación natural.
Practica la calma y la introspección. Camina libre sobre esta vasta y generosa tierra. Mira hacia el cielo y extiende tu mirada y tu espíritu.


Y entonces no tendrás necesidad de visitar al médico ni vestirte de enfermo ni de víctima y tu vida ganará en calidad y felicidad.

Es un hecho.

Recuerda: "La salud depende de la alegría de vivir"

otros artículos relacionados:

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-10 principios para la sanación
-La inteligencia de las células madre

miércoles, 15 de octubre de 2014

El fraude del trastorno de atención en los niños



Este artículo tiene el objetivo de ayudar a abrir las mentes y a despertar de la hipnosis, manipulación mental y del fraude a los que la inmensa mayoría de las personas son sometidas diariamente por las empresas que lucran y las instituciones que son mediadoras del fraude y de la ignorancia.

Comencemos por el principio, ¿que es el TDAH?

Veamos la información oficial. Esto es lo que dice la Academia y Wikipedia:


"El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un síndrome conductual Es un trastorno muy prevalente que, según estimaciones, afecta entre un 5 % y un 10 % de la población infanto-juvenil, siendo unas tres veces más frecuente en varones. Se han demostrado diferencias entre diversas áreas geográficas, grupos culturales o niveles socioeconómicos. Representa entre el 20 % y el 40 % de las consultas en los servicios de psiquiatría infanto-juvenil.

Se trata de un trastorno del comportamiento caracterizado por distracción moderada a grave, períodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas. Tiene una respuesta muy alta al tratamiento, aunque se acompaña de altas tasas de comorbilidad psiquiátrica. 

Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV): «Habitualmente, los síntomas empeoran en las situaciones que exigen una atención o un esfuerzo mental sostenidos o que carecen de atractivo o novedad intrínsecos (p. ej., escuchar al maestro en clase, hacer los deberes, escuchar o leer textos largos que no son de sus gustos, o trabajar en tareas monótonas o repetitivas)». 
Este «trastorno» se identificó primero en la edad infantil. Sin embargo, a medida que mejor se comprendía, se fue reconociendo su carácter crónico, ya que persiste y se manifiesta hasta después de la adolescencia (es difícil modificar comportamientos que ya están tan arraigados si antes no ha habido pautas correctoras de crianza). Los estudios de seguimiento a largo plazo han demostrado que entre el 60 % y el 75 % de los niños con TDAH continúa presentando los síntomas hasta su edad adulta"

En otras palabras, hay que medicar al inadaptado, porque es un enfermo social y no se adapta al modelo que la sociedad impone. Si eres diferente, si tienes tus propias maneras de aprender y expresar tu genio, para la sociedad, los que hacen las leyes y los médicos eres un enfermo....¡Gracias Doctor, cuanto le debo!



Pero hay que preguntarse, ¿A que niño normal le gusta la escuela y los programas aburridos, obsoletos y sin sentido que les obligan, bajo presión, a estudiar y a tragarse, todos los días de sus hermosas y únicas vidas?

Los padres, que a su vez han sido manipulados, hipnotizados y son esclavos de ese mismo sistema, entregan mansamente a sus hijos, a las instituciones educativas y religiosas, a los médicos y a los gobiernos.

Hay otro punto importante, el exceso de estímulos, de radiaciones (TV, celulares, WI FI, ordenadores, video juegos). 


Vivimos inmersos en campos de energía e información, los niños son extremadamente sensibles  a ellos, perciben inconscientemente las bajas vibraciones, el miedo, la violencia, la falta de amor, de ideales y de armonía, la materialidad y la competencia (que es el mundo que les proponen los adultos).

A esto se le suma la mala alimentación: exceso de azúcares, alimentos procesados, manipulados, transgénicos, fast food, etc.


Todo esto contribuye directamente al desequilibrio del sistema interno, al desorden molecular y a la pérdida de los ritmos naturales del organismo

¿Cómo se puede aprender así? Es evidente que habrá problemas de atención, ansiedad, hiperactividad (en fin, ¿que se espera de un niño, que sea un muñeco?) etc.

En todo caso, el TDAH es la enfermedad de la sociedad.



EL FRAUDE TDAH 
por el Dr. Fred A Baughman

“Los padres están sucumbiendo ante las amenazas de los funcionarios escolares sin tener idea de los posibles efectos colaterales o consecuencias negativas.”

El Dr. Baughman dijo: "Estamos drogando a niños normales para que actúen menos como niños normales y obligándolos a que actúen como los adultos dóciles que se supone les están enseñando”.
"El TDAH no es un desorden, ni una enfermedad, ni un síndrome, ni un desequilibrio químico del cerebro. De hecho, no existe en absoluto. Es 100% un fraude."
"El TDAH es una enfermedad fabricada, una enfermedad inventada que produce ganancias inmensas para los psiquiatras, pediatras, médicos familiares, neurólogos, psicólogos, distritos escolares y, sobre todo, para las compañías farmacéuticas.”

Hemos permitido a los profesionales, de la salud y de las escuelas, clasificar de manera general el comportamiento y establecer límites para la conducta del estudiante en el ambiente escolar. Les damos drogas a los niños tan libremente como darles vitaminas. A pesar de existir escuelas con carteles en todas partes anunciando “Zona Libre de Drogas” resulta que casi en todas partes, los que más efectivamente incitan a tomar drogas lo hacen de manera legal.

Ésta ha sido la clave para convertirlos a ellos en víctimas y a nosotros también. "Donde se necesitaba solo el sentido común, la disciplina y la responsabilidad del maestro, la psiquiatría y las grandes empresas farmacéuticas han sido involucradas. La legislación y el Congreso les han permitido introducirse en nuestras escuelas y así han extraído ganancias, diagnosticando y drogando a nuestros niños completamente normales.

"Una vez que los niños son etiquetados con TDAH ya nunca más son tratados como niños normales. Una vez que cualquier droga psiquiátrica circule por sus cerebros o cuerpos, son, por primera vez, física, neurológica y biológicamente, anormales."


El Dr. Fred A Baughman es Neurólogo de adultos y niños, certificado por el Colegio Americano de Psiquiatría y Neurología y es Miembro de la Academia  Americana de Neurología. Ha testificado ante el Congreso de los Estados Unidos, la Unión Europea, el Congreso de México, el Parlamento de Australia Occidental, y otros innumerables cuerpos gubernamentales internacionales.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Errores fundamentales de la ciencia 5


Los errores de la medicina

La ciencia médica no comprende aún lo que es la enfermedad.

Al haber sido influida por el método científico, la medicina moderna no solamente aisló síntomas y órganos, sino que clasificó de manera arbitraria una lista interminable (que cada día se engrosa más) de enfermedades haciendo que las personas se ajusten a esta lista. De esta forma comenzó a ser más fácil para el médico consultar su lista en lugar de entender la causa del desequilibrio y lo que ocurre en profundidad en la persona.
Esta mentalidad errónea causó un malentendido acerca de lo que es la salud y la enfermedad.

En el pasado, la influencia de la religión fue determinante.

El concepto de un “enemigo” que pone en peligro nuestra vida proviene de nuestra herencia cultural, originada hace siglos, donde la enfermedad era atribuida al demonio y al haber “perdido” la gracia de Dios, entonces se curaba con pócimas, exorcismos, sangrados, supersticiones y algunos menos afortunados terminaban en la hoguera.


Luego, con el desarrollo de la ciencia,  comenzó la fragmentación del ser humano: por una parte el cuerpo y por la otra el espíritu.
La ciencia se quedó con el cuerpo físico, la parte palpable y visible (ver para creer) y la religión se adueñó del alma, manipulando a voluntad (mediante el miedo, el dogma y la falsa moral) el espíritu de los "creyentes".

La ciencia continuó su "avance", por supuesto siempre al margen del ser humano y de Dios.

Con el advenimiento del microscopio, ya el enemigo tomó forma de microbio y la tecnología fue reemplazando a la religión. Comenzó la era de las disecciones, las vacunas y otros métodos novedosos para erradicar cualquier agente maligno e indeseable. El conocimiento de la anatomía aumentó. La cirugía se fue perfeccionando durante las guerras (reparaciones, amputaciones, etc…) y con las autopsias.

Esto también dejó una influencia determinante en la mentalidad de los médicos occidentales ya que el cuerpo físico, desprovisto ahora de espíritu e inteligencia, no tenía por si mismo ninguna capacidad de curación o regeneración…a menos que intervenga la mano segura de la ciencia.

Esa forma de pensar acompaña a muchos médicos y cirujanos hoy en día.

La ciencia médica desde sus orígenes ha estado luchando contra enemigos de la especie humana. Esta mentalidad dogmática y tendenciosa se fue incrementando de manera proporcional al crecimiento de la ciencia.
Se impulsó la investigación en los laboratorios usando todo tipo de animales: cobayos, conejos, perros y monos (considerándolos inferiores al ser humano, de acuerdo a la mentalidad científica, y todo en aras de la ciencia!). 



Inevitablemente para confirmar la experimentación fue el turno de los humanos (eso sí, teniendo cuidado de elegir a los inferiores: gente de países pobres en África, Asia y Latinoamérica, soldados, presos, drogadictos, enfermos psiquiátricos, “voluntarios”, etc.).


De acuerdo al método científico para que un medicamento, vacuna o cualquier otra sustancia de uso médico pueda ser aprobado, debe pasar por 4 fases:
-La primera es el estudio en el microscopio.
-La segunda es el cultivo en el laboratorio.
-La tercera es la experimentación en animales.
-La cuarta es la comprobación en seres humanos.

De esta forma elaboran estadísticas (muchas veces, como se comprobado, las cifras son manipuladas por los Laboratorios). Por ejemplo: De 10.000 personas mayores de 12 años de ambos sexos, tratadas con un determinado medicamento, el 50% presentó tales efectos adversos, el 25% tales manifestaciones secundarias, el 30% no experimentó ninguna mejoría, etc.

Entonces fue el turno de las sustancias químicas fabricadas en laboratorios.

Así comenzó en los tiempos modernos la era de los antibióticos y de la quimioterapia y el enemigo pasó a llamarse cáncer.
En la mayoría de las personas, la sola mención de esta palabra da miedo.

A un ritmo vertiginoso el cáncer comenzó a fagocitar a la sociedad. ¿Ante tan peligroso enemigo que se hace? Hay que aplicar métodos drásticos. Apunten! Fuegooo!
Aunque como se ve hoy en día hay más posibilidades de curarse de un cáncer por medios naturales que sobrevivir a la quimio y a la radioterapia, e incluso a la cirugía.

Está demostrado que la quimioterapia daña la capacidad defensiva del organismo y deteriora la vitalidad.



Pero las empresas farmacéuticas ganan fortunas con esta terapia tóxica, cruenta y cara, que apenas (según estadísticas) puede ofrecer algo de sobrevida.

Las enfermedades como el SIDA, las llamadas autoinmunes (como la esclerosis múltiple), diabetes, cardiopatías, Alzheimer, trastornos psicosomáticos y emocionales (insomnio, depresión, disfunciones sexuales, alergias, colon irritable, etc), pasaron a ser maldiciones de la sociedad moderna. Y para cada una de ellas, pese a los supuestos avances científicos, solo hay paliativos químicos, tóxicos o quirúrgicos, que en realidad tienen tantos efectos adversos que empeoran cada vez más el estado psicofísico y la calidad de vida de la mayoría de la población.

Para los problemas psicológicos, se creo la Psicología y para casos más severos y rebeldes la Psiquiatría (aquí ya sales de la consulta con el arsenal químico apropiado, si es que puedes salir!). El psicólogo vino a reemplazar el rol del confesor, solo que si antes tenías un problema, ahora pasas a tener muchos más (que ni siquiera conocías), pero lo dejamos para la próxima sesión, ya es la hora! ...Gracias Sigmund!.



El estudio de la mente se volvió un circo académico manejado por pseudointelectuales sin ninguna sabiduría ni profundidad.

En la actualidad la industria Farmacéutica tomó el control de la situación. Ya no importa comprender la causa, solo el síntoma cuenta (y obviamente, vender medicamentos y tratamientos).

La medicina actual se volvió sintomática, además un gran negocio (para algunos) y los médicos simples administradores de medicamentos, o sea, en su mayor parte: empleados de los laboratorios y de las grandes empresas farmacéuticas. 


Los antibióticos, analgésicos y tranquilizantes pasaron a formar parte del arsenal médico y de la vida cotidiana de las personas. 
Las vacunas se convirtieron en las “protectoras” de la especie humana.
Y así de a poco se ha ido perdiendo el “arte” de curar y la noción de medicina preventiva, es decir, el fomento de la salud y la vitalidad para no enfermar.




Y si no estás contento con tu imagen, no problem, disponemos de cirujanos que han puesto sus habilidades y conocimientos para convertirte en Barbie o en Ken y de paso ganar fortunas con tus debilidades.




Los métodos de diagnóstico se han ido incrementando exponencialmente y como consecuencia los médicos fueron perdiendo capacidad para diagnosticar y saber en profundidad que es lo que le pasa al paciente. El "ojo" clínico ya es casi una antigüedad.
O quizás es al revés, y hay tantos exámenes "complementarios" porque los médicos son incapaces o tiene miedo de diagnosticar con certeza.

Como sea, en la actualidad, el médico dispone por una parte, de técnicos que le dicen que tiene su paciente (en base a datos de laboratorio o imágenes) y por la otra, de laboratorios farmacéuticos que le indican que debe tomar el paciente.

Tampoco es culpa del profesional. Las universidades entrenan médicos para que sirvan al sistema de salud, un sistema regido por intereses egoístas e ignorancia.

Lo que si es responsabilidad del médico, es abrir su mente a nuevas ideas, nuevos conocimientos. Abrir su corazón al sufrimiento de los demás y mejorar sus capacidades para entender lo que sucede en el cuerpo y en la mente. Y no solo lucrar con la enfermedad y con el miedo de los demás.

Muchos no son conscientes del poder de la palabra y con un diagnóstico (generalmente erróneo), con un pronóstico (también erróneo) y con un tratamiento agresivo o invasivo (y erróneo), terminan enfermando aún más a las personas, sin respetar la capacidad curativa del organismo. En muchos casos, además, finaliza con el abandono o la muerte del paciente.


El cáncer es un ejemplo de esto, pero también hay otros, como las llamadas "enfermedades autoinmunes", o la diabetes, que son etiquetadas de incurables y por lo tanto el paciente ya tiene su sentencia y su tratamiento químico de por vida.

Incluso el embarazo y el parto se han convertido en un acto (y una especialidad) de la medicina, y en muchos casos algo que es normal y natural en los seres humanos, desde hace miles de generaciones, se convierte en una enfermedad o en un embarazo de "riesgo", y si bien es verdad que hay ocasiones en las que la intervención del médico es necesaria, muchísimas otras se complica por la intervención de este.
Por otra parte las mujeres son las únicas hembras en la naturaleza que tienen sus crías en posición acostada y en un ambiente ajeno (generalmente clínicas u hospitales). Y esto es únicamente para comodidad del profesional. Esta claro que esta posición antinatural, lejos de ayudar a la madre, favorece la aparición de complicaciones y la innecesariamente alta tasa de cesáreas. 
Otro "logro" de la medicina.


Los niños tampoco se salvan. Déficit de atención, problemas de adaptación (?), baja resistencia a las enfermedades... para cada momento de la vida hay un medicamento y una terapia.
Para algunos médicos incluso crecer y transformarse podría ser considerado una enfermedad.
Ni los "mocosos" se salvan. 
Hay que agregar que en la mayoría de los casos, los médicos, cuentan con la aprobación de los padres.

Esta manera errónea de pensar, es “vieja” y dogmática. Es un paradigma que afortunadamente va cambiando, aunque muy lentamente. Pero las nuevas generaciones comienzan a pensar e intuir de otra forma, más amplia, más inteligente, más compasiva y por supuesto más natural.

"Los cambios de paradigma en la Ciencia se dan, no porque los que detentan un modelo cambien de opinión o se convenzan de una nueva idea, si no porque gradualmente estos van muriendo y las nuevas generaciones acogen esta nueva forma de pensar y tienen confianza en ella". Max Planck

Está claro que ante una emergencia, un accidente o una eventualidad donde se impone la presencia del médico, no hay que dudar ni perder el tiempo o improvisar. De lo que estamos hablando es de la mayoría de los trastornos o desequilibrios que padecemos comúnmente en la vida cotidiana.

Ese mito llamado enfermedad

Veamos con más detalles eso que conocemos como “enfermedad”.
Nuestro cuerpo posee un sistema de defensa o protección organizado en varios niveles, desde campos sutiles de energía e información hasta complejos y sofisticados mecanismos inmunológicos mediados por células, anticuerpos, proteínas y otras sustancias. Estos mecanismos de regulación son muy eficaces y permiten al organismo adaptarse a los cambios y protegerse de cualquier "patógeno". Cuando por alguna de las causas citadas a continuación se pierde el equilibrio, el organismo reacciona de acuerdo a la naturaleza del fenómeno.

El encargado de gestionar esta respuesta adaptativa es el sistema nervioso autónomo o neurovegetativo, que está dividido en dos ramas, de naturaleza opuesta: la rama simpática, encargada de la acción y la rama parasimpática, encargada de la reacción.


Las dos fases

La fase activa

La rama simpática utiliza a la adrenalina y otros mediadores químicos (como el cortisol) para generar efectos orgánicos que ayuden al cuerpo a adaptarse a la situación de peligro mediante la lucha o la huida. Estos efectos son: taquicardia, broncodilatación, excitación psíquica, midriasis, disminución de la sensibilidad al dolor, cierre de esfínteres y disminución de la actividad visceral, aumento de la irrigación muscular y la actividad de las suprarrenales. Favorece la actividad física y la vigilia.

La fase reactiva

Pasada la fase de agresión, el cuerpo reacciona mediante la otra rama del sistema autónomo: la rama parasimpática, que es la que se encarga de mantener al organismo en situaciones normales y se ocupa de los procesos de regeneración, nutrición y reproducción. 
Utiliza la acetilcolina como mediador químico. Promueve la digestión y la secreción de enzimas y hormonas, disminuye la actividad del corazón y del aparato respiratorio, provoca miosis, incrementa la actividad de los riñones y disminuye la de las glándulas suprarrenales. Favorece la reparación y el sueño. Es por esto que luego de comer bien, nos da ganas de echar una “siestita”.

La mayoría de los signos y síntomas aparecen en la etapa de regeneración, que tiene una fase exudativa, donde pueden aparecer tumores, quistes, acumulaciones de tejido (hiperplasias e hipertrofias), fenómenos de cicatrización y reparación. 
En este período puede haber un incremento de la actividad de ciertos gérmenes (bacterias y hongos) cuyo rol no es comprendido por la medicina moderna y se lo considera como infecciones que hay que erradicar, pero en realidad esta hiperactividad es reactiva y pasajera y su papel sería más bien el de limpieza y fagocitosis del tejido que no sirve. 

Es evidente que el cuerpo tiene sus propios mecanismos de adaptación, producto de su evolución a lo largo de millones de años.

Es en esta fase donde ocurren diversos fenómenos como el dolor, inflamaciones, reacciones “alérgicas”,  fatiga, hinchazones e incluso disfunciones en ciertos órganos (ya que la energía se está utilizando con fines de reparación).
Puede haber fenómenos como vómitos, diarrea, tos con expectoraciones, fiebre, etc., que muchas veces son mal interpretados y tratados como enfermedades, cuando en realidad son mecanismos de depuración del cuerpo.

Aquí es cuando la mayoría de la gente acude al médico y este, en general, solo toma en cuenta lo que ve (o lo que los exámenes complementarios le dicen que hay) y en base a este juicio parcial e incompleto, trata de meter estos síntomas en un cuadro etiquetado como una enfermedad con nombre y apellido.


Un protocolo basado en el miedo y el desconocimiento.

Luego solo falta el acuerdo y la creencia por parte del que consulta , y el trabajo está concluido. Ya es el flamante poseedor de una enfermedad que debe ser tratada según las normas establecidas, o sea, ¡Ataque al enemigo!! ¡Por favor Dr. sáqueme esta enfermedad!!! Y lo más rápido posible porque debo seguir con mis rutinas y además no quiero sufrir!!

Y el proceso natural que estaba realizando el cuerpo para adaptarse y curarse, según su diseño y la información ancestral contenida en sus células, se va al tacho, y en muchos casos se vuelve crónico y en otros, el desenlace es fatal…genial, gracias Doc!

Y hay otro punto fundamental, nuestro cuerpo es inteligente, dotado de conciencia y memoria, conectado con la fuente universal de energía e información, sabe y aprende como sanar y adaptarse a los cambios. A veces estos pueden ser drásticos o fuertes y no le dan tiempo o exceden su capacidad, o tal vez la reacción es exagerada, y es aquí donde entra en juego la verdadera medicina, que debe armonizarse con los procesos naturales, no es necesario acudir a métodos agresivos o tóxicos, porque estos tarde o temprano, deterioran la vitalidad y la capacidad curativa y como consecuencia la calidad de vida.

Aprender de la naturaleza es fundamental, porque nosotros somos ella misma.

Opta siempre por formas de sanación naturales y tradicionales.
Mantén tu mente calma. Cultiva la alegría y el amor incondicional.
La confianza en ti mismo es la base. 
No hay que tener miedo.
Recupera el control y el equilibrio en tu vida.
Desarrolla tu poder personal.
Incrementa tu energía vital.
Purifica regularmente tu cuerpo y tu mente.

No te vacunes. No compres miedo ni enfermedad.



No te dejes abusar, ni siquiera por ti mismo.

Mantener la salud y el equilibrio es fácil, muy simple y agradable, pero depende de ti.

Lo difícil es abandonar los falsos puntos de vista y las opiniones personales.