domingo, 9 de mayo de 2010

La no acción

La no acción, wu wei en chino, es la forma opuesta y complementaria de la acción, del “hacer”.

No hacer no implica “hacer nada”, si no mas bien, que se actúa sin la intervención de la voluntad y de la búsqueda del beneficio propio. Se deja que las cosas evolucionen por si mismas. Es la manera que tiene la naturaleza de actuar. Las plantas crecen sin un esfuerzo particular, por ejemplo, también el agua, que fluye constantemente y se adapta a todas las formas.

El no hacer, es un aspecto fundamental en la filosofía taoísta y budista.

En la práctica de zazen (meditación Zen), hacemos sin hacer, sin dejar huella, sin un propósito particular, olvidando el esfuerzo y la intención.

Es algo difícil de comprender en la vida moderna, tan ligada al pensamiento conciente, a la forma, a la materia, a la obtención de beneficios y a una percepción del ser más bien individualista, cortada del entorno natural y forzada. Estereotipada.

El pensamiento es forma y existencia que se convierte en palabra, de hecho, el centro del lenguaje articulado en el cerebro (área de Broca) se encuentra en la corteza frontal izquierda, que gestiona el pensamiento lógico, racional y secuencial, transformando la información en palabras, gestos y en respuesta activa. La palabra se vuelve acción.
Al trascender el pensamiento conciente se llega a lo no acción.

El no pensamiento permite que las cosas tomen su curso natural. Que aflore la percepción, la intuición y la sabiduría profunda.

El No Hacer está muy relacionado con la actividad del inconciente, con el hacer del inconciente.

El relajar nuestro intento de programar la vida a expensas de la voluntad y de la razón, nos vuelve más receptivos a la sabiduría del inconciente. Tomamos contacto con algo más profundo, más grande que nosotros mismos.

La relación entre el conciente y el inconciente es como la imagen del iceberg: una pequeña parte visible por encima del agua y la mayor parte, invisible, por debajo de ésta.
Cuando hay un mayor contacto con el inconciente, hay un flujo de energía e información que emerge de la profundidad, de la parte invisible del iceberg.

Cuanto más nos conectamos con esta fuente de energía e información, que no es otra cosa que el mar de potencialidad infinita, esto incide directamente en nuestra manera de pensar, de hablar, de actuar, en la capacidad de trabajo, en la salud y la resistencia física y, como vimos, a nivel fisiológico incluso en el sistema inmunitario.


El No Hacer incide también en el aprendizaje. Estamos habituados a aprender bajo presión, a forzar la “máquina” para memorizar, razonar e integrar conocimientos concientemente. Es la tensión del Hacer voluntario. Representa el modo “Yang”, activo, voluntarioso, conciente.

Por el contrario, el No Hacer, que implica la relajación de este intento, nos permite situarnos en una postura en que la energía fluye libremente, aumenta nuestra receptividad y se despliegan nuestra intuición, imaginación y creatividad. Integrando además, la percepción del hemisferio derecho y de áreas más profundas del cerebro, que habitualmente están inactivas. Es el modo “Yin”.

De niños aprendemos al principio de esta forma, inconcientemente, mirando, escuchando, copiando, jugando, cantando. Sin un propósito especial ni un objetivo concreto. De esta forma comenzamos a reconocer el mundo, a hablar, a caminar, incluso a escribir.

El no hacer, implica armonizarse con los cambios. Es aprender a fluir y a aceptar sin intervenir, la vida de los otros y las transformaciones del entorno.
Hacer y no hacer son las dos caras de una misma realidad existencial.

No se puede “hacer nada”, de hecho estamos vivos y la vida es acción, es movimiento. Hay que vivir, aprender, mejorar, ocuparse de lo fundamental. Cuando hay que actuar, se debe actuar.

Esto que parece una contradicción, significa que tampoco se puede vivir a fuerza de voluntad y esfuerzo conciente, ya que esto anula nuestra capacidad de adaptación, prevaleciendo la tensión, la infelicidad, el miedo y la falta de creatividad y fluidez.

La práctica del Taichi y de Chi kung (qi gong), permiten encontrar la unidad de la mente y el cuerpo, el pensamiento y el movimiento. Encontrando así, la no mente y el no movimiento.

Pero la mejor manera de practicar el no hacer, la forma directa y natural, es la postura de zazen. Concentrados en la respiración y en la inmovilidad del cuerpo, percibiendo el silencio y el fluir armonioso del universo a través de uno. Inconciente y naturalmente. Verdadero conocimiento de si mismo. Dogen, un célebre maestro Zen escribió: “conocerse a si mismo, es olvidarse de si mismo. Olvidarse de si mismo es estar en unidad con el universo y con todas las existencias.”

No hacer significa equilibrio y armonía.

Así cuando hay que actuar, esta acción se vuelve única y definitiva. Total. Sin dudas ni miedo.

Como el sonido que emerge puro y cristalino luego de un profundo silencio.
Verdadera música.

El no hacer es el hacer de la naturaleza.

10 comentarios:

jose angel dijo...

'no hacer, ¿es el resetearse a cero, como dijiste anteriormente?

'no hacer' y pensar son mutuamente excluyentes? pueden existir ambas situaciones en una persona al mismo tiempo?

o puedo dedicarme a pensar en algo y luego dedicarme a 'no hacer?

saludos Mariano, sigues sorprendiendo.

mariano giacobone dijo...

Hola jose angel,
en realidad no se trata de excluir nada, si no más bien de integrar otros aspectos a nuestra vida. Es un equilibrio.
Si relacionamos el sonido y el silencio, es fácil darse cuenta de la relación entre ambos, pero aunque son opuestos, son complementarios, uno existe en relación al otro. Sin silencio no hay sonido y viceversa. Pero el sonido es el sonido y el silencio es el silencio. Es la combinación armoniosa de ambos lo que crea a la música.
Es igual con el pensamiento, si tratas de no pensar, es en si mismo un pensamiento. Cuando la mente esta en calma y disminuye el flujo de ideas, empiezan a aparecer espacios entre cada pensamiento, espacios sin pensamiento, esto es no pensar, no hay conceptos ni juicios, se corta la secuencia del pensamiento.
El no pensamiento es el espacio entre dos pensamientos. No se puede parar de pensar, pero si se puede influir en la manera de pensar. Cuando cortamos esta secuencia de pensamiento, que es como un ruido interminable, el pensamiento que surge del silencio, es puro y original, no engancha con ninguna secuencia.

La no acción no significa no hacer nada, siempre hacemos algo, nuestras células están haciendo algo todo el tiempo, aunque quisieramos no mover o no hacer nada,el corazón sigue latiendo, continuamos respirando, aunque decidamos no movernos, la tierra que nos sostiene gira igual, viajamos alrededor del sol, de la galaxia, etc, etc.
La no acción se refiere a que se abandona la voluntad personal, el esfuerzo conciente, y te armonizas con este movimiento cósmico. Entonces te podrás dar cuenta que hay momentos donde te puedes abandonar a esa naturaleza, que también es la tuya propia y dejar que las cosas, las circunstancias, las personas, sigan su propio curso, y dedicarte a percibir, a observar, a disfrutar, sin estar haciendo algo en particular.
Y luego a la hora de hacer, haces y listo. No hay problema ni contradicción.
Un abrazo
mariano

jose angel dijo...

Hola nuevamente ¡¡

comprendo que es un fluir entre dos polos, que juntos nos mantienen integrados, el resultado en las personas que lo viven es una dicha tranquila, no exaltada,

es esa felicidad serena que nace del interior de la persona, que concluyo es el estado inherente a cada ser humano, sin embargo, esta dicha se nos escapa constantemente, debido a lo que yo le llamo "resistencias", o sea, pensamientos que hay en mi inconsciente que se manifiestan ante ciertos eventos,

por poner un ejemplo: los celos, la ira, la desesperación ante los errores de los demás, etc.

los eventos no nos ponen mal, sino lo que 'pensamos' al respecto del evento.

esas resistencias son muy fuertes y nos hacen perder la paz constantemente,

mi pregunta a ti es: además de la constante meditación, zazen, ¿tienes alguna recomendación para manejar estas resistencias interna?

gracias Mariano, yo también te mando un fuerte abrazo.

mariano giacobone dijo...

Hola jose angel,
practicar zazen es una parte de la cosa, es un entrenamiento excelente para aprender a abandonar, a soltar, a no hacer, esto es fundamental.
Pero luego en la vida cotidiana, donde uno está debe armonizarse con los demás y comprender el medio en el cual le toca vivir, es otro aspecto.
También es importante reflexionar, conocer las propias debilidades, hacerse preguntas fundamentales y sobretodo no mentirse a si mismo (ni a los demás, obvio!)
La sabiduría no es algo que se compra ni se adquiere facilmente, debe madurar, brotar, y uno mismo dejarle sitio para que se exprese y se manifieste.
La paz solo es importante en tiempos de guerra, pero si no hay guerra ni conflicto, la paz no tiene sentido.
Asi que mejor que buscar la paz, es resolver los conflictos.
Y esto cada uno debe hacerlo a su manera.
Creo que no hay reglas fijas, a veces te puedes enojar, si eso ayuda, y luego pasas a otra cosa. Si vives enojado, o preocupado, o lo que sea, es un problema.
Ante la duda, mejor no hacer.
Ante la duda, mejor no hablar.
Ante la duda, mejor sonreir, sabiendo que todo es relativo e impermanente, y además, no sabemos que es lo que nos depara el futuro.
un abrazo
mariano

Aldous Lape dijo...

hola mariano

mi comentario está relacionado con el anterior, respecto al miedo al vacío y el miedo concretamente, porque lo vuelves a mencionar en este post

no creés que el miedo es natural ? por ejemplo una gacela que corre para sobrevivir cuando la quiere devorar un león, no es el miedo el que la hace correr ?

quizás se nos haya enseñado a no tener miedo (sobre todo si uno es "macho") pero intuyo que en ciertas situaciones es un buen resguardo

un abrazo e intentaré estar con mi mujer en tu taller del sábado (no lo puedo confirmar porque estamos con temas de mudanza pero tenemos muchas ganas)

mariano giacobone dijo...

Hola Alexis,
No creo que el miedo sea nunca un buen resguardo, aunque a veces te puede ayudar a no cometer errores.
De todas formas, esto no tiene nada que ver con el coraje de "macho".
El miedo es natural, es un mecanismo de defensa, pero el miedo de la gacela, en todo caso es real, no es un producto del pensamiento y de la duda, y no creo que sea miedo como nosotros lo entendemos, simplemente, corre por su vida, sin dudar, sin analizar, es eso o muere, pero te fijaste que una vez que es atrapada, hay un momento donde deja de luchar y se entrega, listo.

En fin, es un tema interesante, sobre todo viviendo en un medio social basado en el miedo (a no tener, a fracasar, a estar solo, a sufrir, a que le roben, etc, etc.) Si lo analizas en profundidad, lo que uno llama miedo, ni siquiera es real. La "inseguridad" es un estado de la mente.
El verdadero miedo solo sirve para salvar tu vida, no para encontrar comodidad y certezas intelectuales.
Además la gacela no puede ir más allá de sus genes y su rol de presa, pero los seres humanos podemos trascender nuestra programación y comprender nuestras debilidades, y de esta forma evolucionar.

Respecto a la actividad del sábado, hay una pequeña modificación. Se hace por la mañana. 9.15 hs. zazen y a continuación, 10.30 hs chi kung.

Un abrazo
mariano

jose angel dijo...

Hola Mariano

No pude resistir las ganas de compartir contigo este texto, que va muy bien con tu mensaje. Un abrazo.

Nadador

Aunque la vida es un sueño,
Actúa como si no lo fuera.
Actúa sin peso.

Puede que entiendas que la vida no es sino un sueño, pero eso no te libera de la responsabilidad de actuar. Este sueño puede no ser de tu propia creación, pero igual tienes que participar y operar dentro de los parámetros de la fantasía. Debes convertirte en el productor, director y actor de una obra teatral fantasmagórica. De lo contrario, estarás deambulando a la deriva.

La meditación es despertar. Son pocos los que han adquirido la habilidad de estar en constante meditación. Por lo tanto, nos despertamos y soñamos, despertamos y soñamos. Los momentos de iluminación son como las veces en que los nadadores suben por aire. Obtienen una bocanada de vida, pero deben sumergirse una vez más. Todos somos nadadores en un mar de dolor, balanceándonos arriba y abajo entre las olas hasta nuestra liberación final.

La dificultad inicial de la espiritualidad es una esquizofrenia entre el verdadero entendimiento y el dolor de la vida cotidiana. Nuestra iluminación choca con las impurezas externas. Por eso algunos novicios se retiran al aislamiento. Una vez que las personas obtienen verdadera comprensión, prescinden de esta división. Pueden vivir en este mundo y aún así no ser contaminados por él. Son los nadadores más fuertes y serenos de todos. Actúan, pero apenas perturban el agua. Externamente sus acciones no se diferencian de las acciones ordinarias, pero no dejan estela.

mariano giacobone dijo...

Es así jose angel,
somos creadores de nuestra realidad y al mismo tiempo esa realidad nos crea.
Por eso, estar concentrados en cada acción y vivir intensamente cada momento, nos libra de entender todo intelectualmente y deja, además, poca estela.

La imaginación no está para entender sino para crear.
Por eso practicar es importante. El cuerpo y el espíritu en unidad, considerando que no hay nada externo que realizar, si no la propia naturaleza.

Un abrazo
mariano

Griselda dijo...

Hola Mariano! hacía tiempo que no pasaba por aquí, gran fotografía la de zazen in front of the moon jaja, preciosa la verdad. Bueno como siempre gracias por compartir la sabiduría del futuro. Gracias!
Xavi.

mariano giacobone dijo...

un abrazo para ti Xavi!