sábado, 2 de octubre de 2010

La Matriz


Hay 2 puntos importantes que en las escuelas no nos enseñan y la ciencia en el pasado ha dejado de lado, aunque ahora las mentes más abiertas lo están cambiando:
- el espacio no está vacío, si no que está repleto de esencia viva.
- nuestras experiencias internas, como está demostrado, influyen y modelan el mundo a través del espacio.

Realizar esto con la totalidad del ser, no solo imaginativamente, cambia la percepción de lo que somos.
El espacio no esta vacío. Estamos rodeados de una energía oscilante, viva y conciente. Max Planck, uno de los padres de la física cuántica, en 1944 la llamaba: “La Matriz” (Matrix). Nuestro cuerpo forma parte de esta matriz.

Este campo de energía consciente, que vibra de diferentes maneras, es la matriz de la materia.

Desde hace miles de años se sabe, y esto es realidad en muchas culturas alrededor del mundo, que podemos influir en este “campo” con nuestros pensamientos, sentimientos y emociones.

Según la tradición sánscrita ( también se explica en la medicina tradicional china), tenemos básicamente 7 centros de energía o Chakras, que son lugares de alquimia y transformación, que conectan los planos sutiles con el plano físico.

El pensamiento corresponde a los centros energéticos superiores (5º, 6º y 7º chakras). Estos tienen que ver con los procesos lógicos, la imaginación, el arte, la comunicación, etc.

Las emociones se generan en los niveles más viscerales, más primitivos. Son los 3 primeros chakras, Aquí se relacionan la sexualidad, los instintos, la adapatación al medio, la vinculación con el mundo físico.
Es la fuerza de la emoción la que dota de vida a los pensamientos.

Pero ambas fuerzas se juntan y se armonizan en el centro, el 4º chakra. El corazón.

El sentimiento es la unión del pensamiento y la emoción.

El corazón genera un campo electromagnético mucho más poderoso que el cerebro. Esto está probado.

Hay extensa evidencia de que la información que el cuerpo envía continuamente al cerebro no sólo juega un papel en la homeostasis, sino que en realidad además influye en las funciones cerebrales más especializadas, incluyendo la percepción, el conocimiento, y el procesamiento de las emociones.

En esencia, los mensajes que el cuerpo envía al cerebro afectan el cómo percibimos y respondemos al mundo que nos rodea, y además afectan el cómo nos sentimos.

Mientras que todos los órganos mayores se comunican con el cerebro, el corazón posee un enlace de comunicación especialmente fuerte.

Ahora se sabe que en realidad hay más vías nerviosas llevando información del corazón al cerebro que del cerebro al corazón.
Otro hecho importante es que, lejos de ser solo un bombeador, el corazón es en realidad un sofisticado centro de codificación y procesamiento de información. El sistema nervioso dentro del corazón, que contiene más de 40.000 neuronas, es altamente complejo.

Este campo electromagnético nos rodea y puede ser medido a varios metros de distancia del cuerpo. Más aún, la información dentro del campo del corazón cambia a medida que experimentamos diferentes emociones.

Cuando sonreímos y sentimos emociones positivas, mientras el ritmo del corazón se hace más regular y coherente , el campo electromagnético del corazón se vuelve correspondientemente más organizado.
El campo electromagnético de nuestro corazón es de hecho registrado fisiológicamente por otras personas a nuestro alrededor e incluso influye en la actividad de su cerebro.

Esto significa que el campo de nuestro corazón cambia dinámicamente con nuestras emociones y nuestros estados emocionales influyen en aquellos que nos rodean.

Entonces cuando elegimos sonreír y activar concientemente emociones positivas, el campo de nuestro corazón transmite electromagnéticamente esa información coherente y armoniosa a nuestro entorno, donde afecta a otras personas.

La investigación científica a probado además que los animales y las plantas, también son sensibles a y responden a la información contenida en estas señales electromagnéticas.

Mientras más personas en un determinado ambiente activan una sonrisa de corazón, con sentimientos de aprecio, gratitud, amor, o profundo interés, el efecto se hace aún más poderoso. En efecto, ¡estamos literalmente afectando nuestro entorno mientras sonreímos!

El cuerpo físico es el reflejo de algo que es no físico.

Los sentimientos influyen a nivel cuántico en la composición atómica de la materia.

Los pensamientos son importantes.

Un pensamiento positivo puede ser muy poderoso. El pensamiento es la imagen de la posibilidad cuántica.

En el reino de las posibilidades, todo existe ya. En el nivel cuántico todas las posibilidades existen superpuestas y con el pensamiento escogemos una de tantas.

Podemos identificarla y aislarla. Pero para poder insuflarle vida hace falta el sentimiento. Para que esa posibilidad cuántica se realice en la realidad cotidiana hay que agregarle el amor …o el miedo, los dos funcionan, aunque el miedo es menos poderoso y genera otros efectos adversos (también en el entorno).
No hace falta saberlo, es suficiente con sentirlo.

Por eso es muy importante la autoestima. Sin este ingrediente, podremos hacer afirmaciones positivas, pero no tendremos la energía suficiente para traerlas a la vida.
Sin el sentimiento serán solo ideas vacías.

Es una cuestión de claridad, de ser personal, de no dudar. De escuchar al corazón.

Entonces, este campo de potencialidad infinita o simplemente, la Matriz, es un puente entre el mundo interior y el exterior. Un espejo, que solo nos devuelve lo que le damos. Porque nosotros mismos lo estamos creando todo el tiempo con nuestros sentimientos. Querer o no querer algo, es lo mismo, igual lo atraemos.
Si tenemos miedo, eso que más tememos ocurrirá porque lo estamos atrayendo. Si sentimos enojo o frustración, todo el día estaremos peleando o entablando relaciones conflictivas con los demás, aunque concientemente deseemos lo opuesto.

¿Por qué tenemos la tendencia a interiorizar lo que no queremos y no lo contrario?
¿Y si apagáramos ese “ruido”, esa interferencia y nos focalizáramos verdaderamente en aquello que queremos? ¿Y si escogemos solamente lo que queremos?
¿Cómo sería la vida?

Muchos, creen que no es fácil, que están las obligaciones, los miedos, la familia, el trabajo, el dinero, las deudas, etc., y así la vida se hace complicada, infeliz, estrecha, se cae en la rutina, alimentando a diario las mentiras que uno se repite y acepta para que la vida sea coherente y no cambie.
¿Y si empezamos a elegir desde el corazón? ¿Que pasaría?

Estudiando el ADN se ha comprobado de qué manera el amor y el miedo lo modifican.
Las emociones, los sentimientos, los pensamientos, son vibraciones.

Mientras que la vibración del amor es de alta frecuencia, el miedo genera una onda lenta y amplia. ¿Cuál es la significación de esto?


EL ADN es como una antena que recibe y emite. Traduce y transcribe información y la convierte en materia, en proteínas que formarán estructuras, funciones, etc.

La alta frecuencia vibracional del amor, del afecto, del sentimiento positivo, hace que sus cadenas y nucleótidos vibren y se activen en mayor número, generando por lo tanto una realidad física mas amplia, más conciente, de mayor dimensión (además de todos los beneficios fisiológicos que se registran en todo el organismo).

El miedo al corresponderse con una vibración mas baja, por el contrario, desactiva a la molécula de ADN, la bloquea, hace que funcione al mínimo, con lo cual la realidad que se crea es limitada e insuficiente (incluso a nivel fisiológico), la antena capta y transmite poco y mal.

Generando los sentimientos adecuados podemos crear la vida que queremos e influir de manera positiva en el entorno. Se trata de escuchar a nuestro corazón, de permitirle que se exprese, que vibre con intensidad. Es una buena oportunidad para dejar de repetir los viejos programas parásitos, incluso los que fueron instalados por otros.

La puerta de la salud, la abundancia y la felicidad se abre desde el corazón.
Lo que nos conecta con todos los seres es la compasión.

La Matriz está hecha de amor universal.

2 comentarios:

jose angel dijo...

Hola Mariano,

me surgen dos dudas,

¿qué ocurre con las personas que reciben trasplantes de corazón? ¿se alteran mucho todos los procesos que nos acabas de explicar?

y, ¿los animales también tienen centros energéticos similares a los de los humanos?

Un fuerte y cálido abrazo para ti.

mariano giacobone dijo...

Hola Jose angel,
en el caso de un trasplante, el corazón presenta igualmente su campo electromagnético, porque esta es una propiedad intrínseca y también hará conexiones con el cerebro y el resto del cuerpo porque esa es su naturaleza y su función.
Es muy probable que el que recibe el trasplante, reciba también información del donante, quizás recuerdos o sentimientos... o quizás encuentre una nueva manera de sentir y de elaborar sus emociones, además, a nivel fisiológico, seguramente habrá una mejoría funcional (evidentemente, si necesitaba el trasplante...)

Todos los seres vivos, tienen centros energéticos, ya que todos están hechos de energía e información, incluso la Tierra posee polos, vórtices de energía, campo electromagnético, etc.

Todo surge de la misma matriz universal. La diferencia está en los distintos niveles de vibración y la composición molecular de cada ser vivo, que le darán características propias.

un abrazo