martes, 15 de junio de 2010

Los pensamientos son libres


Los pensamientos son libres.

Esta afirmación que parece muy simple y hasta elemental, encierra una verdad tan enorme y profunda como el universo.
Pero primero hay que ser saber que es la libertad.
¿Qué significa ser libre? ¿Libre de qué?
¿Acaso tiene la misma significación esta palabra para un prisionero que para alguien que no lo es?
Si no estás preso ni eres esclavo, ¿cual es el valor de la libertad?.

Sin embargo, todo el mundo quiere ser libre, sentirse libre. Se habla de libertad como una cualidad superior del ser humano. Una aspiración casi ideal.
Pero la libertad no es un concepto. Es un sentimiento, una experiencia subjetiva.

Somos en esencia libres, porque nuestros pensamientos son libres.

Somos lo que pensamos, por eso somos libres.

El ave que vuela hace que el espacio se vuelva ilimitado.
Para el pez que nada, el océano es ilimitado.

Sin embargo, si los sacamos de su elemento, de su naturaleza, no solo perderían esa libertad, también perderían la vida.
Pero en esencia el ave y el pez no son ni libres ni no libres, simplemente son.

Un ave es una verdadera ave cuando vuela y un pez es un verdadero pez cuando nada.

Nuestra naturaleza es ser concientes.

Viajar con nuestra mente y trascender los límites del tiempo y del espacio.

Somos capaces de imaginar, de crear, de aprender y poder comunicarlo a los otros. De observar y de observarnos. Tenemos la capacidad de ir más allá de los límites del pensamiento conciente y trascender incluso la realidad cotidiana.
Esa es nuestra verdadera naturaleza.

El espíritu no tiene forma, no conoce los límites de la materia, pero necesita de ella para manifestarse, para expresarse.
Creo que por eso encarnamos, para hacer la experiencia de ser concientes. El espíritu que se experimenta y se conoce a si mismo. Sin un continente o un envase, es decir, sin un cuerpo físico, no es posible.
Pero en esencia somos seres espirituales, que durante un breve lapso de tiempo colapsamos en un cuerpo de carne y hueso, sujeto a leyes físicas, a la gravedad, a la relatividad y a límites perceptuales.

Un cuerpo que experimenta deseos, dolor, frío, hambre y que además está cambiando todo el tiempo. Que envejece y un día morirá.

Pero la conciencia es más rápida que la velocidad de la luz. No conoce los límites de la relatividad ni de la mecánica. Puede viajar en el tiempo, influir en el futuro y en el pasado y no solo eso, tiene además la capacidad de organizar la materia y crear literalmente mundos y universos.
Esa es nuestra esencia.

Los pensamientos son libres, ya que no pueden ser atrapados ni encerrados, ni siquiera adivinados. Y los pensamientos, como actividad de la conciencia, influyen en la materia, en el cuerpo físico y en la realidad que es creada. Y hay muchos tipos de pensamiento, que dependen entre otras cosas del área del cerebro en la que se generan y de la cantidad de energía e información que poseen.

Podemos estar rumiando vanalidades o problemas sin sentido todo el día. O tener un pensamiento que lo envuelva todo en un instante y abrace las contradicciones de la vida, creando una realidad más amplia y profunda.
Un pensamiento que penetre la verdad y no conozca la duda. Vasto como el cielo y profundo como el océano.

Necesitamos ser libres solo cuando nos sentimos prisioneros. Si nos identificamos con nuestros límites y contradicciones, siempre necesitaremos ser libres.
La libertad es la aspirina de los esclavos.

Podemos asumir nuestros límites sin identificarnos con ellos y de esta forma, no necesitar ser libres ni liberarnos de nada y hacer simplemente lo que hay que hacer y luego, si lo deseamos, cambiar de dirección.

Cuando el ave vuela es un verdadero ave, expresa su libertad y su auténtica esencia, inconcientemente y naturalmente.

Cuando un ser humano libera su mente y trasciende los límites de su conciente, de su pensamiento ordinario, puede percibir la verdadera naturaleza de si mismo y de todas las cosas. Alcanza la raíz, la esencia misma de la existencia. Una vida auténtica y completa.

He aquí un poema del maestro zen Ryokan:

El pasado quedó atrás,
el futuro aún no ha llegado,
el presente se nos escapa;
las cosas cambian continuamente, sin ningún fundamento firme;
tantos nombres y palabras confusamente creados por sí mismos,
¿cuál es la utilidad de la vida, que transcurre inútilmente día a día?
No retengas tus viejas ideas; no persigas tus nuevas fantasías;
sincera e incondicionalmente, indaga y reflexiona en tu interior;
indagar y reflexionar, reflexionar e indagar,
hasta que llega el momento en ya no son posibles más indagaciones;
ése es el momento en que podrás comprender
que durante toda tu vida has estado en el error.

2 comentarios:

jose angel dijo...

Hola Mariano, nuevamente nos sorprendes con un texto bello y profundo, al menos quiero agradecértelo.

Me gustaría compartir lo siguiente contigo y saber que opinas.

Un fuerte abrazo.

-
Conozcan que cada imagen que sostienen en su mente será hecha manifiesta a través de ustedes, porque no pueden separarse de quienes son desde la energía de la Fuente. Lo que dices es así, porque estas son las semillas que siembras y, con el tiempo, recogerás la cosecha correspondiente.
Es la espiritualización de la materia.
Nacer en la tierra, después de la siembra, toma nueve meses. Una vez plantada, no puedes ver la semilla, que está tomando forma. Observa que las semillas de imágenes e ideas deben crecer. Permíteles madurar en el tiempo, y pásalo bien mientras tanto. Déjate reposar en el conocimiento de que está creciendo. Con esa clase de siembra, recogerás una cosecha abundante.
Créeme, no quieres una manifestación instantánea cuando lanzas tu creación. Viniste aquí a afinar tu habilidad creativa. Creas tiempo para poder tener un periodo de gracia entre los pensamientos que tienes y la manifestación. Si cada pensamiento que tuvieras se igualara instantáneamente en una manifestación, serías sobrepasado por las creaciones opuestas.

mariano giacobone dijo...

Hola jose angel,
esto que envías lo expresa de manera más poética aún...
compartimos el sentimiento
un abrazo para ti