domingo, 6 de junio de 2010

El cerebro emocional


Con los mamíferos hubo un crecimiento explosivo de algunas regiones del cerebro reptiliano que posibilitaron la formación de un segundo cerebro, el cerebro medio (mesencéfalo) o límbico, y con él la posibilidad de sentir y expresar emociones. Este cerebro se empieza a desarrollar incipientemente en las aves y totalmente en los mamíferos.

Los primeros restos fósiles de mamíferos semejantes a los actuales provienen de finales del Cretácico, hace unos 70 millones de años; eran animales poco abundantes, insectívoros, no muy diferentes de las actuales musarañas. Sus descendientes se multiplicaron extraordinariamente y hacia el comienzo del Paleoceno habían producido antecesores reconocibles de la mayoría de los órdenes actuales de mamíferos.

El mesencéfalo o cerebro medio, dotado de un sistema límbico, físicamente ubicado encima del cerebro reptil (paleoencéfalo), permite al mamífero un desarrollo emocional que opera, fundamentalmente, desde estructuras como la amígdala, y es ello lo que les permite establecer relaciones sociales en mayor grado que los reptiles.

Éste fue un cambio verdaderamente revolucionario en la historia de la vida, coherentemente acompañada por la posibilidad homeotérmica de manejar la temperatura corporal.

La capacidad homeotérmica fue la piedra angular de este lento proceso evolutivo. Cuando los primitivos antepasados de los mamíferos consiguieron regular la temperatura de su cuerpo, lograron colonizar regiones geográficas donde las bajas temperaturas impedían la supervivencia de especies ectotermicas (de sangre fría), pudiendo así adoptar hábitos nocturnos y aprovechar los recursos alimenticios que quedaban fuera del alcance de sus antepasados.

Por otra parte, los primitivos mamíferos en la época en que reinaban los grandes reptiles, no solo no podían competir por el alimento, si no que “eran” el alimento principal de muchas especies, así que esto los obligó a reunirse en grupos (manadas) para defenderse mejor y sobrevivir. Lo mismo sucedió con nuestros antepasados prehistóricos. La vida en grupo garantizaba la supervivencia y la reproducción.. Esto evidentemente, desarrolló hábitos sociales, que fueron evolucionando y generando cambios en el sistema nervioso y en la fisiología del animal.
Por eso el cerebro fue evolucionando en nuevas funciones y estructuras ligadas a las emociones, vinculadas al comportamiento orientado a la autoconservación, reproducción y cuidado de la especie.

Las emociones son fenómenos psicofisiológicos, es decir involucran a la mente y al cuerpo, que representan modos de adaptación a ciertos estímulos ambientales o de uno mismo. Para más datos ver “La química de la emociones” (post del 30/4/10).

El Sistema Límbico está asociado a la capacidad de sentir y desear. Está constituido por estructuras como: el tálamo (placer-dolor), la amígdala (nutrición, miedo, protección, hostilidad), el hipotálamo (centro integrador del sistema neurovegetativo), los bulbos olfatorios, la región septal (sexualidad) y el hipocampo (memoria).

En estas zonas están las glándulas endocrinas más importantes para el ser humano: pineal y pituitaria (hipófisis).

En este sistema se dan procesos emocionales y estados de calidez, amor, gozo, depresión, odio, etc., y procesos que tienen que ver con nuestras motivaciones básicas.

Esta parte es capaz de relacionar el pasado con el presente, por lo tanto se produce aprendizaje, que además está relacionado con las emociones.

Sabemos que cuando se estudia con agrado, se aprende mas fácil (y más profundamente), por eso nadie puede aprender lo que no le gusta o acepta.

Las emociones aportan calidez a las relaciones humanas, ayudando a mejorar la calidad de vida. Es razonable pensar que el desarrollo de la memoria se asocia a momentos emocionalmente intensos, como la muerte de los seres queridos. Nuestros antepasados enterraban a sus muertos, esto implica una consideración por el pasado. Muestra una capacidad de trascender el presente dando respeto al fallecido.

Esta parte del cerebro proporciona el afecto que los mamíferos necesitan para sobrevivir, por tanto se introducen los sentimientos (que son la toma de conciencia de las emociones): dar o recibir afecto, recibir atención, consideración, escucha, compasión, ternura, empatía.

Aquí es donde existe la capacidad de sentir, de dejarse afectar por los demás y por el entorno.
La función principal del cerebro límbico es la de controlar la vida emotiva, lo cual incluye los sentimientos y además la regulación endocrina (hormonas), el dolor y el placer, y otras funciones adaptativas (hambre, sed, saciedad, temperatura, sudoración, etc.).

Puede ser considerado como el cerebro afectivo, el que energiza la conducta para el logro de las metas y objetivos.

Los desequilibrios en este sistema producen un variado número de trastornos, como estados agresivos, depresiones severas y pérdida de la memoria (enfermedad de Alzheimer) entre otras enfermedades.
Este cerebro emocional, es el que permite sentir.

Con los mamíferos aparecen las pasiones: el amor, el odio y el altruismo en la historia, de manera que la vida adquiere calor y color, y también, un grado de libertad que implica riesgos, sin los cuales la vida carece de sabor para un verdadero mamífero, a diferencia de lo que hemos visto en el predominio reptiliano.

Es interesante, por que el manejo de las emociones es algo fundamental en la vida de las personas. En general se enseña a reprimirlas, a no manifestar lo que se siente, y esto como se ve en la gran mayoría de los adultos (y en muchos jóvenes también), trae sus bloqueos y consecuencias. Predomina la razón, el pensamiento, la "falsa moral", ahogando la capacidad de sentir, de aprender, de comunicar, de abrirse de manera espontánea a los demás. Esto en la vida moderna es un problema.

La higiene emocional es muy importante. Aprender a perdonar es inteligente. Hacer una "limpieza" del pasado, liberando todo lo que no sirve y transformando los sentimientos negativos en positivos. De esta manera, el presente se transformará en felicidad y en fuente de creatividad y posibilidades.

Pero el cerebro siguió creciendo y cambiando, así surgió el telencéfalo y la corteza cerebral, la palabra y el pensamiento abstracto, la último en materia de evolución, que presenta en los seres humanos características únicas.
continuará

4 comentarios:

jose angel dijo...

Estas explicaciones me han parecido sumamente constructivas, aunque ya tenia información al respecto la has narrado de una manera diferente y me hacen comprender mas profundamente este asunto de los instintos.

Muchas gracias Mariano, seguiré atento.

Saludos afectuosos.

mariano giacobone dijo...

un abrazo para ti jose angel!

Griselda dijo...

Gracias, muy bueno.

mariano giacobone dijo...

un abrazo!