lunes, 29 de marzo de 2010

La alimentación natural y equilibrada


Cada variedad de cereal, carne, verdura o fruta tiene sabor propio y sus nutrientes tienen afinidad por diferentes órganos. Por ejemplo, el sabor agrio tiene propensión por el Hígado, el amargo por el Corazón, el dulce por el Bazo, el picante por el Pulmón y el salado por el Riñón.
Siguiendo la relación que establece la teoría de los 5 movimientos, se puede hacer un clasificación bastante general de los alimentos, sus sabores y los órganos correspondientes:

Hígado
Sabor: agrio
Carne: equino
Grano: arveja, frijol pequeño
Verdura: puerro, espinaca
Fruto: ciruela, limón

Corazón
Sabor: amargo
Carne: cordero (ovino)
Grano: trigo
Verdura: ajo, endibia
Fruto: almendra

Bazo/estómago
Sabor: dulce
Carne: bovino (vaca, ternero, buey)
Grano: arroz común
Verdura: batata
Fruto: castaña de cajú, dátil

Pulmón
Sabor: picante
Carne: pollo
Grano: mijo
Verdura: rábano picante, cebollino, albahaca
Fruto: melocotón (durazno), clavo

Riñón
Sabor: salado
Carne: cerdo
Grano: soja
Verduras: algas, hojas de leguminosas
Fruto: castaña

Siguiendo estas 5 tendencias, según su temperatura (dada por sus características energéticas), los alimentos pueden ser:

-Calientes: canela, pimienta negra, jengibre, ginseng
-Templados: puerro, semillas de girasol, cebolla, leche de coco
-Neutros: col, champiñones (setas), cacahuetes (maní), higo
-Refrescantes: berenjenas, cítricos, brotes de soja, ensaladas, apio
-Fríos: sandía, melón, tomate, pera


Los alimentos refrescantes y fríos, como las verduras y las frutas tiene un carácter más yin, al igual que los salados (por su gran afinidad con el agua)
Mientras que los calientes, amargos, dulces y picantes tienen una tendencia yang.

El exceso de calor puede dañar la energía yin, por eso en verano y en trastornos de tipo yang como la fiebre o una insolación hay que refrescar e hidratar al cuerpo.

Una persona que sufre el calor y abre las ventanas, que padece de alergias, forúnculos, sofocos o estreñimiento, debería comer una dieta refrescante basada en vegetales como el apio, zanahoria, ensaladas y frutas frescas y evitar las carnes grasosas. los picantes y el alcohol que tienden a calentar y por ende a secar el cuerpo.

Lo importante es no caer en excesos, comprender el estado actual del cuerpo y sus necesidades y armonizarse con el entorno y consigo mismo.

Muchas personas en la actualidad sufren de trastornos emocionales, debido a desequilibrios energéticos en ciertos órganos internos, como el Hígado, Corazón o Riñón, que podrían ser simplemente curados con una dieta apropiada y ejercicios para equilibrar la energía vital.

Las plantas medicinales son una ayuda invalorable en el tratamiento de la mayoría de las afecciones ya que de acuerdo a sus características energéticas, se comportan como los alimentos, presentando afinidad por los diferentes órganos y meridianos de energía, con efectos variados en función de su naturaleza (calientes y tonificantes, frescas depurativas y tranquilizantes, astringentes, antiinflamatorias, digestivas, etc.)

En el I Ching, el libro de las mutaciones, se dice: “el hombre sabio sigue las estaciones”.
Se trata de un equilibrio dinámico. No es una tendencia intelectual o una moda.


El alimento, en definitiva, es alimento para el espíritu. ¿Para que comemos? ¿Qué es lo que alimentamos y a quién? Estas preguntas parecen obvias. Pero alimentar al cuerpo físico y alimentar al espíritu no es diferente. Por eso es fundamental comer moderadamente, sintiendo agradecimiento y dándole sentido a lo que estamos haciendo.
De esta manera se completa el círculo.

Cuerpo y espíritu en unidad.

2 comentarios:

jose angel dijo...

Hola Mariano,

esta serie sobre la alimentación con el enfoque espiritual ha sido muy ilustrativo, no había leído algo parecido y tan completo antes.

Muchas gracias por compartirlo con nosotros.

Quisiera compartirte el siguiente texto, extraído de un libro sobre el Tao, que me ha gustado mucho.

Hélices.
Tres sutiles corrientes de energía:
Hélices gemelas alrededor de un pilar de jade.
Esta presencia radiante
Es la fuerza de la vida misma.

En profunda meditación es posible tomar conciencia de la fuerza de la vida misma. Puedes verla si aprendes cómo mirar dentro de ti. El describirla como electricidad, o poder, o luz, o consciencia son todas algo correctas. Pero tales descripciones son inadecuadas. Tienes que verla por ti mismo. Tienes que sentirla tú mismo. Tienes que conocerla por ti mismo.

Estar en su presencia es como estar frente a algo primigenio, básico, misterioso, chamanístico y profundo. El estar ante su presencia hace que todas las referencias queden mudas y los sentidos laxos, dejando sólo un profundo sobrecogimiento. Uno es atraído hacia ella en total fascinación. Es la llama poderosa para nuestra consciencia como polilla.

Esta columna de energía que se enrolla sobre sí misma contiene todas las etapas de nuestro crecimiento. Es nuestra alma: es la fuerza que nos anima y nos da consciencia. Si quieres vivir plenamente tu vida, es esencial que te reconcilies con esta fuerza interior. Una vez que armonices con ella, podrás acoplarte con las dinámicas de ser humano.
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Te mando un abrazo y te deseo unos días tranquilos en lo que esperamos tu próxima publicación.

mariano giacobone dijo...

Hola jose angel, el texto es bello y profundo.
Me gusta por que transmite el sabor de la práctica, de la experiencia subjetiva, del conocimiento de uno mismo.

Creo que la evolución del ser humano incluye la meditación, de hecho en el Zen se dice que zazen es la forma adulta y evolucionada de nuestra vida.
Lo mejor es que ya tenemos todo lo que necesitamos, siempre fuimos los que queremos ser.

La meditación actualiza esa realidad.
Vivimos con múltiples mentes, fragmentados, muchos espíritus, pero en esencia solo hay un Espíritu, one mind.
Darse cuenta de eso con la totalidad de nuestro ser es realizar la auténtica naturaleza humana.

te envío un abrazo y buenos deseos para tí
mariano