viernes, 5 de marzo de 2010

Una cuestión de mentalidad


Hemos visto como el estado de conciencia impacta en el cuerpo físico.

Los pensamientos y la materia son inseparables.

Ya vimos la relación existente entre las células de defensa del cuerpo y la bioquímica del cerebro, es decir, la manera en que la actividad cerebral influye de forma directa en el sistema inmunitario, mediante receptores para los neuropéptidos ubicados en la membrana celular. Pero veamos más ejemplos del efecto de la conciencia en el organismo.

En los años ´80 la revista Journal Science publicó un experimento realizado por científicos de la Universidad de Ohio. Se estudiaba el metabolismo del colesterol en un grupo control de conejos, a los que se les había dado una dieta rica en grasas y colesterol.

Como era de esperar, la mayoría de los desafortunados conejos incrementaron enormemente sus niveles de colesterol y lípidos en sangre desarrollando arterioesclerosis.

La sorpresa fue que un grupo de estos conejos no desarrollaba la enfermedad (o la incidencia de esta era mucho menor) y a pesar de la dieta, la colesterolemia (niveles de colesterol en sangre) era en la mayoría normal.

Los científicos estaban desconcertados y no podían atribuir esta diferencia entre los conejos a ninguna causa física o química.

Hasta que a alguien averiguó que el encargado de darles de comer a los conejos, en lugar de arrojarles la comida, los sacaba de la jaula, les hablaba, los acariciaba, les transmitía cariño. Como consecuencia de esta experiencia de amor, o dicho de manera “más científica”, a causa de esta nueva experiencia de energía e información los conejos metabolizaban el colesterol de una manera diferente y esto marcaba la diferencia entre la salud y la enfermedad.


La primera causa de muerte en nuestra sociedad es la enfermedad cardiovascular.

Actualmente el colesterol figura en la lista de enemigos públicos, por lo cual la “ciencia médica” y los laboratorios emprendieron la cruzada para neutralizar al enemigo con medicamentos, cada vez más potentes, y cuando no resultan, entonces hay técnicas quirúrgicas de lo más eficaces (no siempre!).
Hay cada vez más alimentos “Light”, bajos en calorías, en grasas, etc. (en Argentina hay una verdadera marea de estos productos).

A pesar de esto, la incidencia de la enfermedad y la mortalidad por esta causa no ha disminuido.
Así que aunque es importante lo que comemos, el estado de conciencia cuando comemos es también muy importante, es fundamental.

Este hecho todavía no es reconocido por la ciencia médica. De hecho el primer consejo médico ante un aumento de colesterol en sangre es la dieta hipograsa y el medicamento correspondiente, que dicho sea de paso, genera una cantidad enorme de efectos adversos (que luego serán tratados por otro medicamento).

Del estado de espíritu no se habla, cuando se sabe desde la antigüedad, incluso es lo que nos dice el sentido común. Si estás feliz y tranquilo, se pueden digerir todos los alimentos, nada cae mal, todo sigue una vía metabólica armoniosa y normal.
Incluso se ha comprobado que la capacidad de absorción y asimilación es diferente.

De manera que si no hay felicidad por más dieta que se haga, muchos nutrientes ni siquiera pasaran.

Se hicieron experiencias en bebés prematuros que eran estimulados regularmente con caricias y masajes, y se comprobó que maduraban y ganaban peso mucho más rápido que otro grupo de prematuros que solo recibían los cuidados médicos básicos.

Se puede explicar desde el punto de vista fisiológico, ya que la hormona del crecimiento, somatotropina, se libera cuando tocamos a alguien con cariño. Y esta hormona tiene incluso efectos antienvejecimiento (anti-age) ya que es una hormona anabólica que favorece la síntesis de proteínas, la división celular y la formación de tejidos.

Y no solo ocurre con esta hormona. Hay un torrente de sustancias curativas que se segregan como consecuencia del estímulo sensorial. Obviamente, se trata aquí del contacto cariñoso, positivo. Ya vimos lo que produce el estímulo amenazador o negativo.

En la medicina oriental el masaje es una parte fundamental en la terapia. Ayuda a movilizar el flujo de sangre y energía en las canales y tejidos, estimulando la capacidad curativa y defensiva del cuerpo, además del efecto sanador que tiene el contacto afectivo.
Verdaderamente el amor se transforma en sustancias curativas.

Y no solo me refiero al amor como un sentimiento ligado al sexo, a la pareja o a la familia, sino al amor como un sentimiento generoso, feliz, creativo, desapegado: El amor que por naturaleza, por empatía, podemos sentir por los demás, por lo que somos y por lo que hacemos.
La mayoría de los accidentes cardiovasculares fatales no se da en personas de alto riesgo, como fumadores, hipertensos, diabéticos u obesos por ejemplo, sino en personas que están insatisfechas con sus vidas, que detestan sus trabajos, que no son felices.

Es más, según estadísticas, el gran porcentaje de estas muertes ocurren el día lunes. Parece increíble. ¿Que diferencia podría haber entre un día u otro?, sobretodo a la hora de morir. Si es solo una idea. Sin embargo eso ocurre. Es un logro del ser humano, ninguna otra especie del planeta es capaz de esto.

Una idea hace la diferencia entre la vida y la muerte, entre la salud y la enfermedad.

Otra prueba del impacto de la conciencia en el mundo físico.

Incluso nuestra concepción del tiempo lineal, con un pasado, un presente y un futuro que se suceden, es una idea, una ilusión creada por el sistema nervioso.

Desde el punto de vista de la física, en el universo, el tiempo no es una medida lineal y sucesiva. El presente, el pasado y el futuro coexisten en el campo de la potencialidad pura. La experiencia del tiempo lineal es un mecanismo de la naturaleza para evitar que experimentemos todo a la vez, que en realidad es lo que ocurre.

Como sabemos, y todos lo comprobamos, el tiempo y el espacio son relativos. Si estamos felices o concentrados, el tiempo pasa de una manera; si estamos aburridos o sufriendo pasa de otra.

Hay personas que no tienen tiempo nunca, el tiempo no les alcanza. “No tengo tiempo…”

Lo curioso es que cuanto más corren detrás del reloj, menos tiempo tienen y como resultado viven de manera acelerada, su corazón acelerado, su metabolismo acelerado, la actividad del cerebro acelerada. Y esto, esta claro, acorta la vida.


Otro dato: las especies que mas viven son las que van más lento, y que poseen un metabolismo más bajo, como la tortuga o el elefante y si ampliamos la lista en la naturaleza hay árboles que viven cientos de años.

Por consiguiente es fundamental amar lo que uno hace. Aprender a desarrollar este sentimiento y proyectarlo a los demás. Encontrar el propósito en la vida. Aprender. Disfrutar de la experiencia de estar vivos. Es una mentalidad. Una idea. Un sentimiento.

Cuando esto esta claro, ya no hay por que correr detrás del tiempo ni de los objetos. Podemos generar pensamientos que abarquen todo. La salud y la felicidad. El tiempo y el espacio. Volverse un maestro de su propia vida y ya no una víctima.

Es una cuestión de mentalidad.

2 comentarios:

jose angel dijo...

que excelente exposición ¡

ayer escuche en la tele que las personas infieles y aventureras presentan niveles mas altos de (creo) dopamina, y que las personas mas tranquilas tienen mas serotonina.

la conclusión del presentador:
que la culpable del comportamiento infiel es la dopamina.

ahora veo una tendencia equivocada a encontrar culpables de nuestra incapacidad de ser felices en nuestras hormonas, genes, etc.

como tu bien explicas, la felicidad modifica la química, pero modificar la química no trae la felicidad.

por otro lado, desde Europa viene otra tendencia de moda, el slowfood, que sugiere el comer despacio y en menores cantidades, saboreando, eso me parece bien, es como una meditación, pero ojala no quede en modas sino en cambios profundos y perdurables en nuestros hábitos.

una abrazo, Mariano.

mariano giacobone dijo...

Claro, es hasta infantil creer que un comportamiento humano tan complejo puede categorizarse de esa manera tan simple (y pseudocientífica), es otra prueba de que la TV es más lo que confunde que lo que aclara.

Respecto al slowfood, es mejor eso que el fastfood! Es verdad que despues se hacen modas. Es como la ecología, se termina volviendo un negocio, pero bueno, la tierra siempre agradecida...pienso que lo mejor es tomar las cosas del entorno que a uno le sirven y el resto dejarlas (un médico amigo diría: defecarlas!) No se puede creer todo lo que uno escucha ni lo que se ve, sobretodo cuando la tendencia es tan engañosa.

Te mando un abrazo jose angel y gracias por escribir.
mariano