miércoles, 24 de junio de 2020

Aprende a dirigir tu espíritu

Dr. Mariano Giacobone

 

Todos nacemos dotados de una fuerza espiritual.

El mismo espíritu que nos anima y vive en cada uno, es el que crea todo lo que existe.

Todo lo que el espíritu puede imaginar o concebir, el espíritu lo puede realizar.

Este poder profundo es el poder del espíritu creador de todas las cosas y es un don que no es conferido al nacer. Venimos al mundo físico dotados de una conciencia con capacidades ilimitadas, con una potencialidad infinita.

Esta potencialidad, es decir, este poder inherente del espíritu, requiere de ciertas condiciones para materializarse. Es una cuestión de conocimiento y de energía.

El deseo es esencial, pero solo con desear algo no es suficiente, un método es necesario.

Primero debes tomar posesión de tu espíritu, reconocer que tu mente te pertenece y que poder controlarla y dirigirla para cualquier objetivo en la vida, es tu derecho y tu responsabilidad.

Debes aprender a dirigir tu espíritu, y reconocer los principios fundamentales para que este poder se cristalice.

Hablé del deseo, esto es esencial, se trata de la imaginación, de la necesidad, de las ganas profundas de realizar y experimentar. Necesitas de la energía de tu corazón.

Debes saber que existe la “ley de la atracción”. La información que envías al medio, al espacio o al éter, como prefieras, ya sea con tus pensamientos, palabras o acciones, genera una reverberación que te vuelve, como un eco.

Porque es cierto que todo lo que tu mente alimenta, tu mente lo atrae.

Si piensas en centavos, tendrás centavos. Si piensas en enfermedad, tendrás enfermedad. Si crees que no te mereces nada, no tendrás nada.

Es una cuestión de resonancia. Todo en el universo vibra. Tus pensamientos, tus palabras, tus células, los átomos de tu cuerpo. Esa vibración entra en resonancia con otras vibraciones de igual frecuencia. En otras palabras, de acuerdo a tu nivel de energía y a la calidad de esta, entrarás en resonancia con frecuencias similares y, en definitiva, atraerás eso en tu vida.

La calidad se refiere a la manera en que vibra. Su ritmo y armonía, su intensidad y su fuerza, y obviamente, su dirección.

Aclarando que lo que vibra y se mueve es la mente y la conciencia que anima a toda la creación (que son lo mismo).

El desorden mental es fruto de la actividad descontrolada del córtex cerebral. La calma y la claridad son esenciales para crear imágenes que puedan materializarse.

Entonces debes comprender que cualquier éxito depende de un objetivo preciso, de un deseo claro y enfocado.

Si la imagen es confusa o borrosa no podrá materializarse. Hay que tener en el espíritu una imagen clara y definida de lo que quieres de la vida.

El asunto es simple.

Si tomas posesión de tu espíritu y lo diriges hacia el objetivo deseado, ten la seguridad que se realizará. Pero si eres negligente, débil o incrédulo se revierte el sentido y tendrás penalidades que pagar.

En el primer caso la realización será: una buena salud, tranquilidad de espíritu, generosidad, motivación y alegría en tus acciones, prosperidad, libertad frente al miedo y las dificultades, una actitud mental positiva.

En el segundo caso,  hay diferentes precios a pagar para aquellos que no toman posesión de su espíritu: una mala salud, el miedo, la duda y la inquietud, falta de alegría y egoísmo, escasez y dificultades, frustración y desánimo frente a la vida, una mentalidad pobre y negativa y otra serie de venenos como la envidia, los celos, la ira y la codicia.

Cuando digo creer, no me refiero a una creencia religiosa o en algo exterior a uno. No reconocer ni percibir que la naturaleza es obra de una inteligencia superior, de una conciencia creadora de la cual surge todo lo que existe y por ende nosotros también, es la peor ignorancia.


Para tomar posesión de tu propio espíritu, debes comprender y aceptar que todo lo que te rodea, incluido tu mismo, es ese espíritu. Una vez que poseas y seas poseído por este espíritu, podrás dirigirlo para el fin que más desees y ya nunca experimentarás la confusión, la amargura ni la escasez.

En otras palabras, cuando aceptes tu verdadera naturaleza y aprendas a controlar tu mente y a dirigirla, te abrirás a nuevas dimensiones de tu ser y realizarás la salud y la felicidad plena en esta vida.

  

martes, 23 de junio de 2020

El campo vibratorio de los seres humanos

¿De qué estamos hechos?

Dr. Mariano Giacobone

Nuestros conceptos acerca de lo que es material o inmaterial se basan en lo que percibimos por medio de los sentidos.

De acuerdo con las descripciones de la física clásica, existen diferencias entre una onda y una partícula. La partícula ocupa un lugar en el espacio y tiene masa, o sea, materia. Mientras que una onda se extiende en el espacio, perturbándolo, caracterizándose por tener una velocidad definida y masa nula, es inmaterial.

El término “partícula” se encuentra ampliamente en nuestra lenguaje: partículas de polvo, partículas elementales, partículas gramaticales, particularmente… 
Se define a la partícula como la menor porción de materia de un cuerpo que conserva sus propiedades químicas. Pueden ser átomos, iones, moléculas o partículas subatómicas (protón, neutrón, electrón, etc).

La partícula nos trae referencia a algo material, concreto o corpóreo, una entidad con límites definidos: es decir, algo “particular”.

De acuerdo a la definición, una onda consiste en la propagación de una perturbación de alguna propiedad de un medio (densidadpresióncampo electromagnético), a través del mismo medio. Esto implica el transporte de información y energía pero no de materia. El medio perturbado puede ser de naturaleza diversa como el aire (sonido), el agua (olas), la tierra (ondas sísmicas) e incluso inmaterial como el vacío (luz).


La información se extiende en el espacio como una onda y se manifiesta como partícula.

Podemos diferenciar sin dificultad una partícula de una onda.

Si observamos el oleaje en un estanque no tiene nada que ver con una piedra (a menos que la piedra sea la causa de la ondulación). Nos resulta muy difícil, por no decir imposible, en términos convencionales y ordinarios, considerar que en realidad se trata del mismo fenómeno. La diferencia reside en que solo podemos detectar uno de los dos aspectos. Si percibimos la partícula no podemos ver su naturaleza ondulatoria y si observamos una onda, su naturaleza corpuscular se esconde.

Solo podemos ver el lado material (particular) y no el campo vibratorio.

Es más, la idea lógica que tenemos de ambas cosas es mutuamente excluyente: un cuerpo no es una onda insustancial y una onda que se propaga no es material.

He aquí la fuente de muchos errores de percepción y el motivo de porque tenemos la tendencia a considerar solo la realidad “material”. 
No tenemos problema en reconocernos como cuerpos físicos. Incluso asumimos las limitaciones impuestas, dando por sentado que cada uno y todo lo demás, existen por separado. Al no percibir nuestra naturaleza ondulatoria, entrelazada y conectada con todo, la realidad que proyectamos es mas densa, estrecha y con menos posibilidades. 

La cuestión es la siguiente: cuando llamamos a algo “partícula” u “onda” no estamos definiendo lo que es, sino como se comporta ante una situación determinada.

La verdadera naturaleza de las cosas no es algo que podamos experimentar directamente al interactuar con ellas, ya que nuestros sentidos tienden a “particularizar” y a limitar la percepción porque así están diseñados.

El pensamiento, que es una onda (vibración) que transporta energía e información, se expresa en el nivel consciente de forma particular y secuencial. La onda indeterminada de múltiples posibilidades de los niveles subconscientes, se transforma (colapsa) y se manifiesta en el nivel consciente como partícula de conocimiento, es decir, como una experiencia determinada. 
No es correcto decir que las cosas son “ondas que a veces se convierten en partículas” o “partículas que a veces se comportan como ondas”, aunque parece más acertado, es una percepción errónea de las cosas.

¿Qué son las cosas, partículas materiales u ondas de posibilidades? 

Las dos al mismo tiempo, pero solo puede manifestarse una a la vez.

La influencia de la conciencia es determinante 

Si decidimos observar partículas no veremos su naturaleza ondulatoria y viceversa.

Y esto sucede porque hay algo más profundo en la naturaleza de las cosas que aún no percibimos.

Nuestro cerebro está condicionado para detectar y proyectar una realidad material, seguramente por esta causa consideramos casi exclusivamente el aspecto corpóreo y “particular” más que la interconexión, la interdependencia y por consiguiente las posibilidades de lo que percibimos.

La materia es vibración

Sabemos que la materia es en realidad energía condensada o cristalizada, y que los pensamientos son energía e información y por lo tanto pueden materializarse.
Energía y materia son 
equivalente, esto ya ha sido demostrado por Einstein hace 1 siglo y por los chinos hace más de 20 siglos. 


Cuerpo y mente no son de naturaleza diferente y no existen por separado

Los pensamientos son ondas de información y energía que perturban el campo, transformándose en partículas materiales, generando y modelando al cuerpo físico.

Por cierto, no hay que confundirse, cuando decimos que la materia vibra, no significa que las partículas, como los electrones, están vibrando alrededor de un punto de equilibrio. Las partículas no oscilan: las partículas son en si mismas la oscilación. Ambas son lo mismo, no es una cosa (la partícula) efectuando una acción (la oscilación).

La vibración es la masa

Nuestra manera ordinaria de percibir la realidad es dualista, y esto es debido a que los procesos algorítmicos conscientes en el neocórtex. son binarios y secuenciales: 0/1, apagado/encendido, acierto/error. O uno o lo otro. No puede ser 0 y 1 al mismo tiempo, como sucede en el procesamiento en paralelo de la información en los niveles preconscientes, donde la onda de posibilidades se encuentra en estado de superposición cuántica, presentando simultaneidad y coherencia (puede ser 00, 01,10 ó 11)

Solo podemos tomar una decisión a la vez. En el nivel consciente de la realidad cotidiana, los objetos y sucesos, se manifiestan mostrando un solo aspecto, que es precisamente el que pueden captar nuestros sentidos.

¿Qué somos entonces? ¿Ondulaciones insustanciales o cuerpos sólidos?

Nuestros conceptos de cuerpo y vibración se basan en la información que obtenemos a través de los sentidos. Son términos con una gran antigüedad y bien enraizados en nuestra cultura, y determinan la manera que tenemos de percibir las cosas. 

A pesar de que todo el mundo tiene claro lo que es la materia y lo que es una onda: nadie confunde un ladrillo con un rayo de luz. La primera idea que tenemos de ambas cosas es mutuamente excluyente: si es sólido no puede ser no sólido. Decir que algo es partícula y onda nos parece similar a decir que algo es azul y no es azul a la vez. Y ahí está el primer obstáculo a superar. 

 La cuestión no es sólo que esa idea es falsa, sino que es contraria a la realidad. Es decir: “partícula” y “onda” no son lo mismo que “azul” y “no azul”, y no porque sean características independientes que a la vez puedan ser ciertas, como “azul” y “oscuro”, estas deben ser necesariamente ciertas al mismo tiempo. Algo así como “azul” y “blue”. La misma cosa con nombres distintos. Si entendiste esto, has superado ese primer obstáculo y estás listo para saltar sobre el segundo, que es algo más sutil: lo de “azul” y “blue” es sólo una primera aproximación a la realidad.

Llamamos a las cosas ondas o partículas porque, cuando interaccionamos con ellas, lo hacemos de modos específicos. Estamos dando nombres a la manera en la que esas entidades reaccionan, no a lo que son en realidad.

Podríamos también decir: “El universo está formado por ondículas que en determinadas circunstancias se comportan de cierta manera, a la que hemos llamado tradicionalmente “onda”, y en otras se comportan de una manera diferente, a la que llamamos “partícula”. Pero las cosas no son ondas ni partículas: son ondículas (o partondas, como prefieras).

La cuestión es que algunas ondículas son muy ondas y hacen falta experimentos muy específicos para revelar su comportamiento corpuscular y otras ondículas (o partondas) son muy particulares y no muestran fácilmente su naturaleza ondulatoria.

Nuestro cuerpo físico tiene solidez aparente porque está hecho de una infinitud de átomos que vibran a una altísima frecuencia.

Esencialmente son oscilaciones de la misma cosa. Esta “cosa” o entidad (para darle un nombre) es la conciencia. 
El sustrato de todo lo que existe es la conciencia.

La conciencia provoca el movimiento de la información y la energía, y a causa de esto la masa se condensa creando el mundo físico.

La diferencia la hacen las categorías humanas y la necesidad de describir con palabras y fórmulas el universo en el que vivimos.

Son nuestros órganos sensoriales los que captan la información de una determinada manera, y como los sentidos, por su diseño y por educación, perciben una realidad “particular”, interpretamos y creamos siempre una realidad física (generalmente la misma), aparentemente sólida y duradera.

El problema con el que se topa la ciencia es que no siempre las descripciones se ajustan a lo “real”. El universo es lo que es y nuestras descripciones y conceptos nunca podrán explicarlo con exactitud en su totalidad.

Bohr formuló en la interpretación de Copenhague lo que se conoce como el principio de complementariedad, el cual establece que ambas descripciones, la ondulatoria y la corpuscular, son necesarias para comprender el mundo cuántico.

 

Bohr había señalado el hecho que mientras en la física clásica un sistema de partículas en dirección funciona como un aparato de relojería, independientemente de que sean observadas o no, en física cuántica el observador (la conciencia) interactua con el sistema de tal forma que el sistema no puede considerarse como una existencia independiente. 

El sujeto y el objeto son uno

En los niveles fundamentales de la realidad, la observación altera de forma incontrolada la evolución del sistema. 
Es erróneo pensar, en el mundo de las partículas, que medir es revelar propiedades que estaban en el sistema con anterioridad. Y esto sucede porque los fotones de luz del observador impactan e interfieren con los electrones, intercambiando energía e información y cambiando el estado del sistema.

Esta pérdida de coherencia cuántica es lo que se llama: reducción o colapso de la función de onda. 

El universo no manifestado, de infinitas posibilidades superpuestas y entrelazadas, se manifiesta al reducirse o colapsar en una sola (de las tantas) experiencia “particular”.

Promediando los años 20, en los principios de la física cuántica, Heisenberg (junto a Max Born y otros) demostró con su mecánica matricial que no se puede saber con exactitud la posición y el momento de una partícula. Cuanto más sabemos sobre la posición de un electrón, por ejemplo, menos datos disponemos sobre su velocidad. Cuanto más averiguamos sobre su movimiento más borrosa se vuelve su ubicación.

 

La relación de incertidumbre de Heisenberg refleja una vez más esta dualidad de la naturaleza, aunque en este caso referida a otras propiedades físicas de la materia, como la posición y el momento. Si diseñas un experimento que muestre una cosa, la complementaria está “oculta”. Al menos, en el caso de la relación de indeterminación, no se trata de una elección binaria sí/no, más bien tiene que ver con el grado de manifestación: cuanto más te fijas en una cosa, más borrosa se vuelve su complementaria. 

Si elegimos medir con precisión la posición de una partícula la forzamos a presentar mayor indeterminación en su momento, y viceversa. De la misma forma, si elegimos un experimento para medir propiedades ondulatorias se eliminan peculiaridades corpusculares. Ningún experimento puede mostrar ambos aspectos, el ondulatorio y el corpuscular, simultáneamente.

Debido a esta “particularidad” de la observación y de la percepción, captamos solo el lado material de la realidad. Como un iceberg, del que solo vemos la menor parte (solo la que muestra).


Nuestra mirada particulariza al universo, lo vuelve físico y corpóreo. 

La ilusión de los sentidos lo vuelve material.

“Lo esencial es invisible a los ojos” (Saint Exupery)

¿Qué tiene en común el observador y la partícula? 
Ambos son en esencia lo mismo: movimiento de la conciencia.

Esta es la razón por la cual nos referimos a las fases ondulatorias de las partículas no como ondas materiales, sino como ondas de probabilidades. Esta capacidad de las partículas elementales para existir en más de un lugar al mismo tiempo nos revela algunas cuestiones profundas de la naturaleza de nuestro mundo físico.

¿Cuál es el rol que desempeña la conciencia o el observador, en todo esto?

Si lo relacionamos con el Principio de Incertidumbre (por el cual no tiene sentido hablar de la trayectoria de una partícula en el espacio, y la capacidad de la misma de estar en más de un sitio al mismo tiempo) resulta carente de sentido pensar que dicha partícula sea algo real si no existe un observador humano.

Antes de que el electrón del experimento haya dejado su marca en la pantalla (cuando hacemos la observación), no podemos determinar con precisión sus características, es más bien una onda de probabilidades que se aparece y desaparece y parece existir al mismo tiempo en todos sus trayectos posibles.

Por esto Heisenberg expresó: “no podemos conocer el presente en todos sus detalles”.
Hay una cierta probabilidad de que la partícula se encuentre en un lugar determinado, pero en principio podría estar en cualquier parte. La interacción con el observador modifica su comportamiento.

Si los microscópicos bloques de construcción de los objetos materiales no poseen las características de los objetos materiales. Si en esencia la materia es más una nube de probabilidades que algo fijo y concreto ¿qué tan sólido es el mundo en el qué vivimos? ¿y nuestro cuerpo, de que estamos hechos en realidad? 

Cuando nos hacemos este tipo de preguntas inevitablemente nuestra percepción de las cosas y de nosotros mismos cambia, se expande, gana en profundidad e información.

Esto más que una comprobación científica es un hecho espiritual.

El cuerpo está completamente descentralizado. No hay una central, sino que hay varias centrales gestionando la información en diferentes niveles, incluso extracorporales.

¿Pero qué son entonces las cosas?

Posibilidades. Sucesos que se transforman en una realidad material provisoria.

¿Y cómo podemos percibir la interconexión y las posibilidades, en lugar de colapsar siempre en la misma realidad material predeterminada?

Trascendiendo la percepción ordinaria de los sentidos y la mente individual. 
La conciencia se materializa con facilidad, dependiendo del nivel de energía e información que contenga.

 La revolución de los sentidos 

Reprogramar la actividad cerebral desde la mente consciente es muy difícil, ya que por su nivel de energía y configuración, tiene la tendencia a colapsar siempre en una realidad material determinada. 

Formatear el disco eliminando la información falsa y tendenciosa es fundamental. Actualizarse es muy importante.

A este proceso se le llama purificación. El cuerpo lo hace todo el tiempo. Significa volver algo a su condición original. Mente y cuerpo deben purificarse.

El cerebro se reconfigura gracias a su capacidad plástica y a la flexibilidad de sus conexiones. Esto incrementa la potencia para procesar información y optimiza su funcionamiento.  
Para esto debe volver a cero, equilibrar su actividad mediante la calma mental y el reposo sensorial. Las posturas que adopta el cuerpo son fundamentales.

No hay separación entre la mente y el cuerpo. Son diferentes expresiones de una misma verdad.

Cuerpo y espíritu en unidad manifiestan nuestra verdadera naturaleza, naturalmente y de forma inconsciente.

Cuando la conciencia se libera de los límites de la percepción ordinaria, se expande y cambia su dimensión, afectando indefectiblemente al sustrato físico. 

Al mismo tiempo, la realidad física se vuelve un espejo que refleja el cambio de dimensión espiritual.

Todo cobra sentido, incluso nuestros sufrimientos y errores del pasado se vuelven fuente de felicidad y conocimiento si aprendemos a transformarlos.

Estamos llenos de posibilidades.

Estamos hechos del mismo material que el cielo, la tierra...y los sueños.

La verdadera naturaleza de toda la creación es cambio y evolución

 

 



viernes, 29 de mayo de 2020

La buena medicina muere con el sistema

Dr. Seiki Giacobone

La medicina es el "arte" de curar. Es el arte de devolver el equilibrio físico y mental a las personas. Es la habilidad de aportar sosiego, bienestar y sobretodo: prevención.

El arte es una expresión espiritual. una expresión del espíritu. Está por encima de la ciencia. 
La ciencia es un conjunto de conocimientos, sobre una materia o un fenómeno natural o artificial, que se obtienen mediante el método científico, es decir, mediante observación, experimentación y verificación.
Pero esta metodología, aplicada al ser humano, se ha vuelto materialista, inhumana, tecnológica...con la excusa de ser objetiva e infalible, se aleja cada vez más del ser humano, y sirve a intereses corporativos y a acrecentar el ego y las ganancias de muchos médicos...pero no de todos, afortunadamente!

La verdadera medicina es preventiva. Prevenir es un arte. Es la medicina antes de la medicina. 
Los médicos son los encargados de mantener la salud en una comunidad, ¿y como se hace o se debería hacer esto?, y aquí empieza el arte, porque es un trabajo "personalizado", "no hay enfermedades sino enfermos" y esto lo estudiamos ya en la facultad, aunque la mayoría no realicen lo que significa.

Cuando digo "espiritual" no es algo religioso, sino moral, ético...se refiere al corazón, a la compasión, a la empatía por aquel que sufre. Es una expresión de algo espiritual y no materialista, ligado al trabajo, al lucro y a la rutina.

Cuando el negocio entra en la medicina, esta se muere, y con ella el bienestar, la salud y finalmente las personas.
Hoy en día, sobretodo en nuestro medio, el negocio es la enfermedad.
La enfermedad vende medicamentos, vacunas, métodos costosos, internaciones costosas, análisis costosos, vende ciencia, vende tecnología cada vez más sofisticada...vende medicina.
Tecnología y mentalidad de guerra: "muerte al enemigo", "estamos en guerra contra el virus, contra el cáncer, contra cualquier enfermedad que ponga en peligro nuestro bienestar".

Coronavirus: por qué el nuevo virus aún no tiene nombre (y por qué ...

Se ha ido perdiendo el arte de "diagnosticar", al médico le es suficiente con seguir lo que le dicen los laboratorios y luego prescribir lo que estos le indican. Para todo el mundo igual.

Pero esta no es la manera de aportar equilibrio y bienestar, sino, miremos lo que dejan las guerras, más secuelas y despojos que beneficios, más sufrimiento que felicidad.

Debo aclarar que una cosa es la medicina de urgencia, la accidentología o la cirugía, y otra es la medicina general, la medicina de familia o la salud mental. Los médicos deben estar preparados para ambas. Pero a las personas no se las puede tratar de la misma forma. Cada caso es único.

La salud se protege de manera natural, porque nuestro organismo responde a las leyes de la naturaleza y no al beneficio de los laboratorios o a la ignorancia y negligencia de muchos médicos.

Para el sistema es más fácil y remunerable masificar la enfermedad.

Y se olvidan del organismo, no tienen en cuenta la capacidad defensiva y curativa de cada persona. No comprenden la biología, ni los mecanismos naturales, están aislados y por eso crean aislamiento, piensan que eso es más seguro. No creo que en los altos niveles se crean esto, lo peor es que mucha gente, incluyendo personas que trabajan en la salud, se lo creen.

La salud no se cuida con miedo, porque el miedo es una enfermedad.

La salud se cuida con inteligencia y con amor. Con hábitos mentales y físicos saludables. Con una alimentación correcta y equilibrada. Con educación. Con alegría. Con solidaridad.


Si esto te parece una tontería o un sin sentido, continúa el camino que el sistema te marca y si es que aún no lo viste, ya verás a donde conduce...

English version

Medicine is the "art" of healing. It is the art of restoring physical and mental balance to people. It is the ability to provide peace, well-being and, above all, prevention.

Prevention is an art. It is medicine before medicine.
Doctors are in charge of maintaining health in a community, and how is this done or should this be done? already in college, although most do not realize what it means.

When the business enters medicine, it dies, and with it dies well-being, health and finally people.
Today, especially in our environment, diseases are business . 
The disease sells drugs, vaccines, expensive methods, expensive hospitalizations, expensive tests, sells science, sells increasingly sophisticated technology ... sells medicine.
Technology and mentality of war: "death to the enemy", "we are at war against the virus, against cancer, against any disease that endangers our well-being".

The art of "diagnosing" has been lost, it is enough for the doctor to follow what the laboratories tell him and then prescribe what they indicate. For everyone the same.

But this is not the way to bring balance and well-being, but rather, let's look at what wars leave behind, more consequences and spoils than benefits, more suffering than happiness.

I must clarify that one thing is emergency medicine, accidentology or surgery, and another is general medicine, family medicine or mental health. Doctors must be prepared for both. But people cannot be treated in the same way. Each case is unique.

Healthmust protected naturally, because our body responds to the laws of nature and not to the benefit of laboratories or the ignorance and negligence of many doctors.

For the system, it is easier and more profitable to spread the disease.

And they forget about the organism, they do not take into account the defensive and healing capacity of each person. They do not understand biology or natural mechanisms, they are isolated and that is why they create isolation, they think that this is safer. I do not think that at high levels they believe this, the worst thing is that many people, including people who work in health, believe it.

Health is not cared for with fear, because fear is a disease.

Health is cared for with intelligence and love. With healthy mental and physical habits. With a correct and balanced diet. With education. Gladly. With solidarity.

If this seems silly or nonsense, continue the path that the system marks you and if you haven't seen it yet, you'll see where it leads ...




martes, 26 de mayo de 2020

Cuando la salud se confunde con la política

When health is confused with politics
(English version at bottom)

Dr. Mariano Giacobone

Este no es un espacio dedicado a opiniones políticas ni toma partido por ningún movimiento político, pero en definitiva ¿que es la política?

El objetivo del quehacer político, debería ser intervenir en la sociedad para ayudar en el cumplimiento de nuestras necesidades e intereses, personales y grupales, para que estos contribuyan al mejoramiento y al bienestar de todos. Es decir, la política debería favorecer al individuo, como una parte del todo, sin olvidar a la totalidad. En otros términos: a través del individuo mejorar el medio social y el entorno.


Esto suena bastante abstracto y sobretodo patético, cuando observamos en lo que se ha convertido la política, y los políticos, como instrumento de esta.
Argentina | sobre historieta

Además, como en cualquier trabajo, un político debería rendir cuentas de sus actos, de sus palabras, y de sus compromisos con la gente. No solo "negociar" y enriquecerse (lo que significa "robar").

De más en más el control de la sociedad, de sus instituciones y dirigentes, y esto se fue instalando desde la edad media, está a cargo del poder económico y financiero, cuya cara visible son los bancos y su herramienta de ejecución son los políticos y los gobiernos "democráticos".

La aparente evolución de la sociedad ha eliminado la "esclavitud", aunque en realidad la ha reemplazado por una forma de dominación y manipulación encubierta, aunque ya cada vez menos disfrazada, porque el ser humano está despertando, y esto es algo que nadie puede controlar porque atañe a la evolución de la conciencia misma y a los cambios cósmicos y planetarios que estamos experimentando. 
De ahí que se hayan redoblado los esfuerzos del poder financiero y político para mantener al "rebaño" controlado y evitar cambios desagradables para el sistema dominante.

Esto puede ser refutado (no creo, o espero que no por muchos), pero es suficiente con ver los cambios sociales y la dirección que estos van tomando.

Coronavirus: protestas en Plaza de Mayo en contra de las medidas ...

Y una cosa es clara: el poder lo tiene la Banca y sus empleados: los gobernantes y políticos de turno. Estos se encargan de tomar las medidas para que esta estafa y abuso adopte una forma "legal", actuando como gerenciadores.

ver dinero sucio (de los Dioses del Edén de W. Bramley)

Por otro lado la mayoría de las religiones dominantes, son también parte del "negocio". El tema es complejo, pero pueden informarse si les interesa, sobre los negocios turbios del Vaticano, el negocio de la educación, y otros items como la salud pública (Laboratorios que financian guerras, experimentación en seres humanos, los intereses de la OMS), etc.

¿A que vienen todas estas palabras?

Muy simple.

Hay que despertar. Parar de creer en un sistema social basado en el abuso y la mentira. 
En instituciones egoístas cuyo único interés es servirse de las personas para obtener beneficios (propios), minando sus expectativas y calidad de vida. Engañando, manipulando la información, obligando mediante leyes y decretos al ciudadano indefenso.

Además del peligro para la salud que representan la cantidad cada vez mayor de dispositivos (la mayoría inútiles) a los que las personas se ven "obligadas" a adquirir para poder seguir funcionando (y financiando) en el mismo medio que las limita y exprime.

La salud cada vez más tecnificada, más aparatología, más medicamentos, más vacunas, pero menos bienestar y menos resistencia a las enfermedades.
Los niños y los ancianos son olvidados. No se piensa en el futuro de la sociedad (ni se respeta el pasado).

Buena noticia:
Aquel que deja de creer, deja de participar, y ya no paga con su espíritu y su cuerpo (ni con su dinero ganado con su esfuerzo) y no participa en mantener un sistema nocivo y parásito. No solo por él, sino también por su entorno, por sus seres queridos y por toda la sociedad, de la cual es parte.
Deja ya de alimentar esa ilusión (o alucinación) a la cual fue sometido y condicionado, incluso desde la escuela y que ya no le sirve, porque se da cuenta que hace daño, y sobretodo porque es LIBRE.

"Educación es lo que queda después de olvidar lo que se ha aprendido en la escuela". 
Albert Einstein

Una persona libre es alguien muy difícil de controlar, menos aún mediante el miedo y la mentira. 
Pero no hay que confundirse, libre no significa ignorante o negligente ni mucho menos egoísta. La solidaridad, el respeto, la dignidad y la sinceridad son la clave.

Piensen en esto.

Somos libres por naturaleza, hechos con el mismo material que la Tierra y las estrellas, dotados de una conciencia infinita. Somos conciencia infinita. Seres luminosos e inteligentes, llenos de posibilidades.

Hay que abrir el corazón, dejar de vivir con miedo, preocupados, frustrados. 

Revolucionate
No tengas miedo. Ser libre es tu responsabilidad y ser feliz es tu derecho.

Cuida tu salud de manera natural.

La verdadera revolución es interior. Intima. Es un cambio de percepción de las cosas y de si mismo. Se trata simplemente de dejar que aflore el verdadero ser, la verdadera inteligencia. 
Tenemos todo para vivir una vida plena y feliz y participar conscientemente de esta época única que nos toca vivir. 
No quiere decir que sea "fácil", pero si haces lo que te dicen, seguro pierdes.

No a la vacunación obligatoria
No al estado de sitio sanitario
No al miedo ni a la desinformación

Si a la educación para todos
Si a la salud para todos
Si al progreso y a la prosperidad para todos

Despierta. No te dejes abusar.

Un cambio de mentalidad se impone. 

El tiempo es ahora y el lugar, eres tu mismo.

When health is confused with politics

This is not a space dedicated to political opinions or take sides with any political movement, but ultimately what is politics?

The objective of political activity should be to intervene in society to help fulfill our personal and group needs and interests, so that they contribute to the betterment and well-being of all. In other words, politics should favor the individual, as a part of the whole, without forgetting the whole. I.e.: through the individual, improve the social environment and the environment.

This sounds quite abstract and above all pathetic, when we look at what politics has become, and politicians, as its instrument.

Furthermore, as in any job, a politician must be held accountable for his actions, his words, and his commitments to the people. Not just "trade" and get rich (which means "steal").

Increasingly, the control of society, its institutions and leaders, and this was installed since the Middle Ages, is in charge of the economic and financial power, whose visible face is the banks and its tool of execution are the political and the governments.

The apparent evolution of society has eliminated "slavery", although in reality it has replaced it with a form of domination and covert manipulation, although less and less disguised, because the human being is waking up, and this is something that nobody can control because it is about the evolution of consciousness itself and the cosmic and planetary changes that we are experiencing.
Therefore, the efforts of the financial and political power have been redoubled to keep the "flock" under control and avoid unpleasant changes in the dominant system.

This may be refuted (I don't think so, or I hope not so much), but it is enough to see the social changes and the direction they are taking.

And one thing is clear: the power is held by the Bank and its employees: the rulers and politicians on duty. They are responsible for taking steps to ensure that this scam and abuse takes a "legal" form, acting as managers.

see Funny money (from W. Bramley's Gods of Eden)

On the other hand, most of the dominant religions are also part of the "business". The subject is complex, but you can find out if you are interested, about the shady business of the Vatican, the business of education, and other items such as public health (Laboratories that finance wars, experimentation on human beings, the interests of the WHO), etc.

What are all these words for?

Very simple.

You have to wake up. Stop believing in a social system based on abuse and lies.
In selfish institutions whose only interest is to use people to obtain (own) benefits, undermining their expectations and quality of life. Cheating, manipulating information, forcing through laws and decrees the defenseless citizen.

In addition to the health danger posed by the increasing number of devices (most of them useless) that people are "forced" to acquire in order to continue operating (and financing) in the same medium that limits and squeezes them.

Increasingly technical health, more equipment, more medicines, more vaccines, but less well-being and less resistance to diseases.
Children and the elderly are forgotten. The future of society is not considered (nor is the past respected).

Good news:
He who stops believing, stops participating, and no longer pays with his spirit and body (or with his hard-earned money) and does not participate in maintaining a harmful and parasitic system. Not only for him, but also for his environment, for his loved ones and for the whole society, of which he is a part.
Stop feeding that illusion (or hallucination) to which he was subjected and conditioned, even from school and that no longer serves him, because he realizes that it hurts, and especially because he is FREE.

"Education is what remains after forgetting what has been learned in school."
Albert Einstein

A free person is someone very difficult to control, even less through fear and lies.
But not to be confused, free does not mean ignorant or negligent, much less selfish. Solidarity, respect, dignity and sincerity are the key.

Think about this.

We are free by nature, made with the same material as Earth and stars, endowed with infinite consciousness. We are infinite consciousness. Luminous and intelligent beings, full of possibilities.

You have to open your heart, stop living in fear, worried, frustrated.

Revolutionize.
Do not be afraid. Being free is your responsibility and being happy is your right.

Take care of your health naturally.

The true revolution is internal. Intimate. It is a change of perception of things and of itself. It is simply a matter of letting the true self emerge, the true intelligence.
We have everything to live a full and happy life and consciously participate in this unique time that we have to live.
It does not mean that it is "easy", but if you do what they tell you, you will surely lose.

No to compulsory vaccination
No to the state of sanitary siege
Not to fear

Yes to education for all
Yes to health for all
Yes to progress and prosperity for all

Awake. Do not be abused.

A change of mentality is necessary.


The time is now and the place, you are yourself.




domingo, 24 de mayo de 2020

El misterio del tiempo

Dr. Seiki Giacobone


Cada vez que pensamos en la materia, deberíamos pensar en las ondas de pensamiento que la crearon.
El universo físico es una creación de la Mente.
La materia vibra, es movimiento. Pero la materia no tiene sustancia propia ni se mueve por si misma. Lo único que se mueve es la mente.

La sustancia de la materia es la mente.

La densidad de la materia no es otra cosa que la acumulación de ondas de pensamiento a diferentes presiones, generando gravedad y curvando el espacio.
Este es un fenómeno eléctrico. Toda la materia está polarizada, o sea, está cargada.

El universo físico esta hecho de luz polarizada, es decir luz (energía) dividida en dos polos.

Igualmente deberíamos considerar al tiempo como una acumulación de ondas de pensamiento.
Ondas acumuladas durante innumerables ciclos en la formación de los cuerpos y del mundo físico.

De la misma forma que estas ondas de pensamiento le aportan a la materia su densidad, forma, textura y otras dimensiones, también le añaden tiempo mediante la prolongación de los intervalos de tiempo necesarios para repetir ese cuerpo.

Las ondas de pensamiento acumulan tiempo, de la misma forma que acumulan masa.

Los cuerpos materiales son simplemente ondas enrolladas. Energía empaquetada, por un tiempo. Ese tiempo es también ondas empaquetadas.
Una onda de pensamiento es extremadamente rápida, de hecho puede alcanzar una velocidad de 300.000 km/seg., como la luz. De hecho el pensamiento es luz. Es una onda que transporta información y energía.
Esta velocidad lumínica es el límite máximo al que se puede viajar en este universo físico. Más allá desaparece el tiempo y el espacio como lo conocemos.

A medida que estas ondas de pensamiento se van acumulando en masas de materia, van ralentizando su frecuencia, se hacen más densas y así prolongan su ciclo de crecimiento y decrecimiento, aparición desaparición, en proporción a la masa de ondas empaquetadas en ese cuerpo.

Este concepto es difícil de asimilar porque desde pequeños nos acostumbramos a percibir la materia y al mundo físico de una forma estática y fija, como si las cosas se crearan y desaparecieran por si solas.

Es más fácil si te hablan sobre ondas de naturaleza física: luz visible, sonido, olas, etc., sin embargo el pensamiento es vibración, es movimiento, y todo lo que se mueve lo hace en forma de onda, ondas que transportan información y energía,  y estas ondas pueden acumularse generando carga, densidad, masa y tiempo.

El tiempo de vida de cualquier creación en la naturaleza está dado por la acumulación de ondas de pensamiento en ese cuerpo.

Si aún tienes dificultades para concebir lo que son las ondas de pensamiento o de luz, piensa en algo que vibra, electricidad, energía, sonido, formas o colores, no importa, lo que mejor imagines vale, porque esa imaginación es justamente ondas de pensamiento.

El pensamiento es luz.
La luz es movimiento.
El movimiento es tiempo.
El pensamiento es tiempo y materia.
El tiempo y la materia están unidos, ambos son luz.
Sin movimiento no hay tiempo.
Sin tiempo no hay materia, ni vida ni muerte.

A un árbol puede llevarle muchos años completar un ciclo de vida-muerte, consumiendo patrones de ondas de pensamiento acumuladas en su cuerpo, desplegándose desde su semilla, madurando y volviendo a replegar el registro de estos patrones nuevamente en ella.
Aparición, desaparición y reaparición. Despliegue, repliegue, etc.

Los ciclos de vida y muerte de los insectos pueden variar de minutos a meses. En los animales puede ir de años a décadas, mientras que en los soles y galaxias, la acumulación de ondas de pensamiento puede tomar miles de millones de años en completar un ciclo de vida-muerte.

Cualquier otro ciclo en la naturaleza que tenga una frecuencia de repetición sigue este principio, se trate de las estaciones del año,  la respiración, el sueño, el ciclo sexual, las hormonas o la digestión.

Los períodos de gestación también se prologan en relación a la acumulación de patrones de ondas de pensamiento sobre otros patrones de onda, lo que produce cuerpos complejos.

Los patrones de ondas al acumularse generan entre si interferencias creando una verdadera matriz holográfica. Un molde del cual surge la forma y vuelve a él.
El mundo físico es una proyección de esta matriz de pensamiento.


La duración e un cuerpo es el tiempo que le lleva desenvolver todos los patrones de ondas acumuladas en él.

A mayor acumulación de ondas de pensamiento, mayor será la duración o el tiempo consumido por ese cuerpo para cumplir su ciclo de aparición y desaparición.

Cuantas más ondas de pensamiento, es decir ondas de energía e información, almacene tu cuerpo, más tiempo durará. En los seres humanos, la pérdida de esta carga está relacionada con la forma de vida desequilibrada y las creencias de la persona.

La alquimia espiritual provoca una inversión de este flujo descontrolado. Mediante el control mental, la respiración y las posturas del cuerpo.
Cuando el sistema está en equilibrio, el gasto energético es mínimo.

Se trata de dejar de pensar en la materia como algo fijo e inerte y percibirla como vibración y como un flujo de tiempo.


El momento presente

…o la conciencia del ahora.

 Cada experiencia consciente es un momento discreto (separado), que se encadena con el momento contiguo, forman un flujo en el tiempo, o más bien un collage de momentos organizados arbitrariamente, cuya continuidad es una ilusión de la memoria
Incluso esta "cadena" de pensamientos que crea una verdadera corriente de conocimiento, esta formada por información "residual" en la memoria, programas subconscientes y otras vibraciones que no registramos y ni siquiera nos pertenecen.
El inconsciente colectivo entra en este paquete.

En cualquier caso, nos percibimos conscientemente como una continuidad, un "flujo" de tiempo, y este aparente flujo del tiempo además puede variar.

Tiempo y existencia son uno
Tiempo y existencia son una ilusión

Todos experimentamos la “relatividad” del tiempo. Ante situaciones extremas o no ordinarias, la noción del tiempo cambia.

Durante el sueño la percepción del tiempo varía. Al estar desconectados de los sentidos físicos se modifica drásticamente la geometría del espacio-tiempo (en otras palabras, la realidad), permitiendo que la conciencia se expanda y cambie de dimensión (o de universo) al no encontrar los límites de la percepción ordinaria ni del pensamiento consciente.

Cuanto más rápido se mueve la conciencia, más lento pasa el tiempo.
Esta ilusión se relaciona, como hemos visto, con la frecuencia de vibración y la acumulación de las ondas de pensamiento.
Cuanta más energía e información acumule un cuerpo, más lenta será su degradación y más rápida se moverá su conciencia.

La velocidad mental, al igual que las otras habilidades cognitivas, depende también de las conexiones neuronales y el estado del sistema físico, es decir, el hardware cerebral.

Una característica de la evolución humana, es la capacidad de modificar el hardware cerebral creando nuevas conexiones y redes neuronales. Las nuevas generaciones de humanos vienen con un sistema físico mejor adaptado y que rinde más, o sea, más inteligente. Algunos individuos se adelantan a su tiempo y pueden tomar el camino de la genialidad...o la locura, depende. La diferencia depende del contexto.

También dada la plasticidad del cerebro, con entrenamiento adecuado una persona puede cambiar su programación mental, mejorar el procesador, aumentar el número de conexiones neuronales y optimizar el funcionamiento cerebral, lo que se traduce en una mayor inteligencia y expansión de su conciencia. Esto brinda un número mayor de posibilidades al gestionar el cerebro más cantidad de información simultáneamente.

Otra de las características extrañas de la conciencia es la sincronía temporal de estímulos sensoriales.
Incluso los actos simples como caminar, involucran una cantidad enorme de estímulos sensoriales (energía e información) que son coordinados de manera compleja para darnos una sensación de percepción unificada.

Las sensaciones táctiles de los pies en contacto con el piso viajan a través de las vías nerviosas sensitivas en un recorrido bastante largo y lento, debido a los tiempos de conducción y los retrasos sinápticos, a través de las piernas y la médula espinal hasta el cerebro… pero la información visual de ver a nuestros pies en contacto con el piso llega a nuestro cerebro mucho más rápido a través de los nervios ópticos.
Sin embargo, percibimos la información visual y táctil como simultáneas.
Nuestra percepción consciente no es sincronizada (vemos a nuestros pies golpear el piso y una fracción de segundo más tarde los sentimos golpear el piso), pero los recordamos como sincronizados, el cerebro hace una revisión globalizada del suceso.

Esto implica que nuestra visión de la realidad es puramente una construcción, es decir, una ilusión.

Otra explicación es que las percepciones rápidas (visión) se retrasan para esperar a la percepción lenta (tacto).
Esto implica que estaríamos constantemente "viviendo en el pasado”.

Nuestra conciencia va retrasada con respecto a la realidad.

Hay otro hecho. La evidencia experimental sugiere que el cerebro refiere la información "hacia atrás en el tiempo".

De hecho esta referencia hacia atrás puede ser algo trivial, lo que nos permite vivir el momento presente a pesar de los retrasos finitos en nuestra experiencia sensorial. Este mecanismo nos permite actuar, y luego un poco más tarde decidir acerca de la acción.
En los niveles fundamentales el tiempo es incierto y los eventos se pueden ejecutar en el sentido inverso.
De manera que la información puede provenir también del futuro.

Hablamos de presente, pasado, futuro, pero esencialmente no hay separación.
Cada punto de la existencia contiene su pasado, su presente y su futuro.
Desde este "aquí y ahora" podemos enviar y recibir información de todas las direcciones del tiempo y el espacio.
Y de hecho es lo que ocurre, aunque no seamos conscientes.
Puedes modificar un recuerdo, purificarlo, embellecerlo o iluminarlo, y esta simple acción iluminará nuestro presente.

De la misma forma puedes enviar información al futuro, modelando sutilmente la geometría del espacio-tiempo con un propósito o una intención y al mismo tiempo recibir información del futuro.

Seguramente nuestro ser de mañana estará recordando este hoy de la misma forma que nuestro ser de hoy recuerda ayer.
Verdaderamente está más cercano a la magia que a la ciencia.


Es difícil comprender esto conscientemente ya que la experiencia consciente se mueve hacia adelante en el tiempo, de pasado a futuro y el pensamiento inevitablemente tiende a hacer categorías y a darle forma a las cosas.

Pero en el mundo del espíritu todo es posible. Es cuestión de probabilidades. La intención es determinante. La intención es el propósito focalizado. Es la conciencia enfocada en algo.

En el microscópico mundo de las partículas y átomos, la conciencia genera densidad de energía e información en cualquier punto y esto modifica (curva y modela) la geometría del espacio-tiempo, es decir el sustrato de la realidad.

Si modificas la información en un punto, todo el universo se modifica respecto de ese punto.
Ese punto es tiempo y existencia.
Estamos hechos de puntos. Nuestra existencia contiene una infinidad de puntos.
Sin embargo un punto no tiene dimensiones, o sea, no tiene existencia física, ni forma ni tiempo, y a su vez el punto contiene todas las formas y todos los tiempos.

El tiempo es ser
El ser es tiempo
Fuero de esto no hay nada

El infinito se encuentra en tu interior. El océano de infinitas posibilidades es tu mente más allá del pensamiento consciente.
Para acceder a ese nivel debes entrar por el corazón y acumular poder personal con método y disciplina, el resto se hace solo.


domingo, 17 de mayo de 2020

¿Existe la muerte?

La mayoría de las personas tienen miedo a la muerte. Es natural, crecemos y vivimos con ese temor. Creemos en la muerte porque se nos ha dicho que nos vamos a morir. Desde siempre vemos que la gente se muere, los animales se mueren, todo lo que está vivo se muere. Los seres que más queremos se van y no vuelven y así asumimos que un día moriremos y será el final.

Como estamos apegados e identificados con el cuerpo físico y sabemos que los cuerpos mueren, entonces creemos en la muerte

Pero, ¿y si no fuera así? ¿Y si al abandonar el cuerpo físico en lugar de morir despertamos?




La física actual transita caminos que se entremezclan con la antigua espiritualidad y el conocimiento de los sabios. Por distintos caminos llegan a la misma conclusión: la materia no existe, solo se trata de vibración, de energía condensada, de la materialización momentánea de energía e información, movidos y ensamblados por la conciencia!

También, los científicos saben, al igual que los sabios del pasado, que la energía (y la información)  no se destruye ni se crea, solo se transforma.

Entonces, podemos asumir que hay algo que no comprendemos de nuestra naturaleza esencial, ¿si estamos hechos de información y energía, que no pueden morir ni desaparecer, qué es lo que muere en nosotros?

Aclarando que decimos energía e información, para referirnos en realidad a la actividad de la conciencia fundamental, que crea e impregna a toda la Creación.

En otras palabras, somos conciencia y la conciencia no puede morir.

Hay otros puntos interesantes. Sabemos también ahora por la física cuántica, que la realidad de los niveles fundamentales, más allá del átomo, es un universo (o múltiples) incierto de posibilidades e interconexión, donde el tiempo no existe y el espacio es hiperdimensional, en el que las partículas aparecen, desaparecen y se transforman constantemente.

Y nosotros estamos hechos de eso.

Hay un número infinito de universos, y todo lo que posiblemente podría suceder ocurre en algún universo. La muerte no existe en ningún sentido real en estos escenarios. Existen todos los universos posibles simultáneamente, independientemente de lo que ocurre en cualquiera de ellos. 

Aunque los cuerpos individuales están destinados a la autodestrucción, su esencia es indestructible.

En realidad, el sentimiento de estar vivos, el "¿Quién soy yo? “, es sólo una fuente de 20w de energía gestionada en el cerebro y la realidad física cotidiana a la cual estamos apegados, corresponde apenas a unos 2000 bits/seg de información, aportados por los sentidos y procesados también en el cerebro. (Aclarando que el cerebro procesa varios miles de millones de bits por segundo, de los cuales obviamente ni nos enteramos y que la cantidad de energía contenida en uno solo de nuestros átomos es increíblemente enorme).

Sin embargo esta energía y esta información no desaparecen con la muerte. 

Uno de los axiomas más seguros de la ciencia es que la energía y la información nunca mueren; no se crean ni se destruyen

Entonces, ¿pueden esta energía e información trascender de un mundo a otro?

Hace un tiempo fue publicado en la revista Science un experimento en el cual los científicos pudieron cambiar retroactivamente algo que había sucedido en el pasado. 
La prueba consistía en que las partículas tenían que decidir cómo comportarse cuando llegaran a un divisor de luz. Más tarde, el experimentador podía apagar o encender un segundo interruptor. Resulta que lo que el observador decidió en ese momento, determinó lo que la partícula hizo en el pasado. 

Esto muestra que en el nivel fundamental el tiempo no existe como lo conocemos. El presente puede también determinar el pasado.
Independientemente de la opción que ustedes, como observadores hagan, son ustedes los que experimentarán los resultados que de ella se deriven. 

Piensa en esos 20w de energía y en esos bits de información simplemente como un holograma de uno u otro resultado que se proyecta en una pantalla. La energía no varía, la información ya está ahí, lo que cambia y modifica la imagen es el punto de vista del observador, es decir, su elección, o más bien, el nivel de su conciencia (si esto es consciente o no, esa es otra cuestión).

También es un hecho comprobado que la materia puede comportarse como una onda o como partícula. O sea, campos de energía vibrante e insustancial que ante la mirada del observador se particulariza y forman un cuerpo físico.

Los científicos una vez pensaron que los resultados experimentales de la teoría cuántica, tales como la materia existiendo simultáneamente en diferentes estados (dualidad onda-partícula) se limitaba solo a los objetos subatómicos.

Esto nos salvó de tener que aceptar la conclusión lógica de que los seres vivos, como vos o yo y todos los que conocemos, incluido el gato de Schrödinger, podrían estar tanto vivos como muertos al mismo tiempo.

Pero ahora los científicos de la Universidad de Viena han llevado a cabo un experimento (Nature Communications 2, 263, 2011 - Interferencia Cuántica de grandes moléculas orgánicas) que muestra que esta rareza cuántica entra en el mundo físico ordinario.
Ellos estudiaron gigantescas moléculas orgánicas compuestas de más de 400 átomos, comprobando que esta extraña dualidad cuántica (la materia existiendo como partículas y ondas de probabilidad) se extiende a la escala humana del mundo en el que vivimos.
Los vínculos entre estas diversas historias y universos trascienden nuestras ideas clásicas ordinarias del espacio y del tiempo. 

Hay que aceptar que el espacio, el tiempo y la materia no son los objetos duros y objetivos que creemos

Después de todo, ¿Dónde se crea nuestra realidad, en el exterior o en el interior de nuestro cerebro? ¿El pájaro que vemos por la ventana y oímos cantar, es en realidad tal como lo percibimos, o es un cúmulo de energía e información que el cerebro decodifica e integra dándole forma, sonido y todas las características que reconocemos en el ave?


Sin embargo el cerebro es un sitio oscuro. No se puede ver nada a través del hueso que rodea el cerebro. Lo que vemos no es lo que ven los ojos, y la imagen que se forma en la corteza occipital está modelada por una cantidad variada de interconexiones nerviosas, que es interpretada por nuestra mente.

Todo lo que vemos y experimentamos en este momento es un torbellino de información que ocurre en la mente

El espacio y el tiempo son simplemente las herramientas para poner todo junto de manera coherente y eficaz, de manera que podamos experimentar nuestra realidad física.

La muerte no existe en un mundo sin espacio ni tiempo, estos son simplemente el lenguaje de la conciencia.

Al final, incluso Einstein admitió: "Ahora Besso (un viejo amigo) se ha apartado de este extraño mundo un poco por delante de mí. Eso no significa nada. La gente como nosotros sabemos que la distinción entre pasado, presente y futuro es sólo una ilusión obstinadamente persistente.”

La inmortalidad no significa una existencia perpetua en el tiempo sin fin, sino que reside por completo fuera del tiempo.

La mente tiene la capacidad de crear realidades espacio-temporales de carne y hueso como la que estás experimentando ahora mismo

Y esto me lleva de nuevo al punto central de este artículo: que todos los hechos experimentales apuntan a la conclusión de que la realidad espacio-temporal es un fenómeno determinado por el observador.

Como John Wheeler, el gran físico que acuñó el término "agujero negro" y "agujero de gusano", dijo una vez: "Ningún fenómeno es un fenómeno hasta que es un fenómeno observado."

Es aquí por fin, donde nos acercamos a la frontera imaginaria de nosotros mismos, la frontera difusa entre el sueño y la vigilia, entre la ilusión y la realidad.


Al morir, todos sabemos, hay una ruptura en la conciencia, y así también, una ruptura en la continuidad de la conexión de los tiempos y lugares.

Es obvio ya que nuestra conciencia ordinaria depende de los sentidos físicos y por eso está atada al cuerpo. Pero esta autoconciencia, es solo una pequeñísima parte, apenas una ola que emerge de una mar de conciencia infinita, de energía e información entrelazada con todo el universo. 

Sin espacio ni tiempo, las concepciones seguras, lógicas y lineales de nuestro mundo físico cotidiano, no tienen ningún significado. En realidad se puede tomar cualquier momento, pasado o futuro, como un nuevo marco de referencia, y estimar todos los otros eventos relativos al mismo. 

Sin la traba ni los límites del cuerpo físico, como en los sueños, la conciencia experimenta otros mundos, otras dimensiones, más allá del tiempo y el espacio ordinarios.

Nada de lo que hayas pensado o vivido, se pierde. Si algo es seguro, lo único que te llevas cuando mueres es tu conciencia, y cuanto más coherente y ordenada esté esta información en tu cuerpo, más memoria tendrás en el siguiente ciclo.

La memoria es la clave. El miedo y el desorden mental, hacen que pierdas memoria, que no puedas acceder a información fundamental contenida en tu ser y a causa de esto  te separas de la verdad de la vida y del conocimiento de tu verdadero ser.

Por eso es importante también asumir tu naturaleza universal e infinita y que después de todo la vida es un sueño, y los sueños, sueños son.. 

Amamos y sufrimos, no comprendemos el significado del dolor, hemos sido condicionados para apegarnos a la materia y al mundo físico. Nos aferramos al envase y olvidamos el contenido. Y no obstante vivimos separados de nuestro cuerpo, sin experimentar la mente universal ni controlar nuestros instintos. 


¿Dónde, pues, te encontrarás a ti mismo cuando mueras?

Seguramente en alguna parte de la ola cósmica, continuando eternamente el ciclo de la vida, emergiendo, desapareciendo y apareciendo una vez más, con otra forma pero con la misma esencia.

Así que no temas ni te preocupes...

Cuando mueras, te despertarás en el presente, al igual que lo hiciste esta mañana...

Dr. Seiki Giacobone