jueves, 16 de junio de 2011

clarifica tu mente


Un antiguo escrito taoísta dice:

El camino incluye claridad y oscuridad, movimiento y quietud.

El cielo es claro, la tierra es opaca.

El cielo está en movimiento, la tierra esta quieta.

Lo masculino es claro, lo femenino es opaco

Lo masculino es activo, lo femenino es quieto.

Ascendiendo desde las raíces,

Y flotando entre las ramas,

Se producen miríadas de seres.

La claridad es el origen de la opacidad.

El movimiento es el fundamento de la quietud.

Si puedes mantenerte claro y sereno,

El universo entero vendrá a tu encuentro.

El espíritu gusta de la claridad, pero la mente lo altera.

La mente gusta de la calma, pero el deseo la aleja.

Si puedes apartar tus deseos, tu mente se volverá serena.

Clarifica tu mente, y tu espíritu volverá a la calma.

Hoy en día, apartar el deseo (o por lo menos disminuirlo), clarificar la mente y entrar en la quietud, es difícil, ya que toda la sociedad funciona en base a deseos, confusión y un ritmo acelerado. Hay abundancia de recursos humanos y materiales para satisfacer nuestros deseos y a su vez generarnos más. Una retroalimentación permanente.

Desear no es malo, es parte de nuestra naturaleza, somos hijos del deseo. Y hay muchas clases de deseo. Algunos desean salud, otros felicidad, la mayoría desea dinero y muy pocos no desean nada. Viven en el momento presente.

La ilusión, que trae el sufrimiento, comienza cuando el deseo se aparta de la realidad. De nuestra realidad esencial, de nuestra vida, generando una fragmentación entre lo que deseamos y lo que en verdad necesitamos.

Y la verdad es que no necesitamos gran cosa.

Un organismo sano consume poco, es decir, toma lo que necesita para funcionar y desarrollar su vida normalmente, estableciendo relaciones equilibradas con su entorno.

Hay deseos fundamentales como la necesidad de sobrevivir y de reproducirse. Aquí se encuentra la raíz de todo. Cualquier célula viva va a hacer todo lo posible por sobrevivir, está programada para esto. Por eso la capacidad curativa de nuestro cuerpo es increíble. Solo hay que darle lo que necesita y no maltratarlo.

En los seres humanos podemos resumir toda la multitud de deseos e ilusiones en 2 tipos: comida y afecto (sexo). Supervivencia y reproducción. Desde un punto de vista biológico, es el mecanismo que tiene la vida para pasar los genes, es decir la información genética a la siguiente generación y así.

Un organismo aislado de su entorno muere. Muchos actualmente están como muertos sin saberlo.

Aparte de estos deseos básicos, la mayoría de los deseos que tenemos nacen de nuestras debilidades, adicciones, malos hábitos, apegos, mala educación, etc. Son el resultado de un desequilibrio o de la búsqueda de un equilibrio.

El miedo a no “tener” o a quedarse “solo” representa eso.

Para un bebé es lo natural llora por hambre y cariño. Necesita nutrientes, afecto y protección. Es normal.

En la vida adulta vamos reproduciendo lo mismo, solo que de forma más sofisticada y cara. Lo que de niños era simple, de grandes se vuelve complejo y fuente de sufrimiento. Pero la raíz es la misma. Los programas instalados son los mismos.

El error fundamental proviene de una ignorancia acerca de nuestra verdadera naturaleza. Nos consideramos objetos físicos, aislados del resto, con una capacidad limitada y pocos recursos propios. Eso nos convierte en seres dependientes en “potencia”, de ahí a convertirnos en esclavos, o en “máquinas de producir y consumir” en el mejor de los casos, hay un paso.

En verdad somos espíritu encarnado. Conciencia que se materializa, que toma forma humana. Luego se desarrolla la conciencia individual. El individuo es conciente de si mismo. Pero lo cierto es que nunca dejó de formar parte de la totalidad. La sensación de separación es solo el efecto de ser conciente de si mismo, como unidad biológica. Cuando la pequeña unidad biológica se hace ilusiones sobre si misma se separa del resto y olvida quien es.

Esta es una verdad tan antigua como la humanidad. La ciencia lo comprueba. Todo está conectado, en el sutil estado cuántico más allá del átomo y sus partículas, la separación no existe. La conciencia es una. Todo lo que existe son manifestaciones surgidas de la misma conciencia.

Es imposible estar cortado del resto de las cosas. La separación es una ilusión de los sentidos. Una falsa percepción. Somos uno con el universo, cada uno en si mismo es el universo.

La verdadera pregunta es ¿Cómo me trato a mi mismo?

Hay que reflexionar sobre esto. Saber parar la máquina.

En el silencio de la meditación. No hay porque escapar ni correr detrás de nada. Da media vuelta y obsérvate en profundidad. Sin negociar.

Es un buen ejercicio.

Es incluso curativo.

En ese momento el miedo, la soledad, las adicciones y apegos, son reemplazados por un sentimiento de calma y claridad, que surgen de la observación y aceptación de lo que en realidad somos.

Somos seres espirituales haciendo la experiencia de una vida humana.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, estimado amigo:

No he leído con detenimiento todo lo que aquí expones. Sin embargo, con un simple vistazo, he podido comprender que el monólogo está centrado en largas y profundas meditaciones de lo que somos, queremos ser, el por qué de las cosas y, sobre todo, sobre los problemas que nuestra propia ignorancia nos puede traer, toda vez que, nosotros mismos, nos creamos más necesidades de las que en realidad tenemos.

Pero, a todo esto, ¿Cómo podemos deducir tantas cosas si nosotros mismos no hemos llegado a conocernos?

La Mente, amigo mío, es algo tan complejo, de tanta vastedad, es tan inmenso su poder de imaginar que, por mucho que nos pongamos a pensar, no es probable que demos con las respuestas adecuadas a cuento necesitamos saber, no ya del Universo y de nuestro mundo, sino de nosotros mismos que, al fin y al cabo, formamos parte de todo eso, de la Naturaleza que nos creo a partir del material fabricado en los hornos nucleares de las estrellas y en sus explosiones de supernovas, sin esos sucesos, nosotros, no estaríamos aquí, y, desde luego, tampoco lo estaríamos si las constantes fundamentales de la Naturaleza no fuesen las que son.

Es curioso como trasminamos, como le damos vueltas y más vueltas a las cuestiones del mundo, y, desde lo más remoto de los tiempos, nos hemos preguntado por lo que somos, de donde venimos y hacia donde vamos.

Recordemos aquí a Tales de Mileto, ese primer "científico" que se preguntaba por la importancia del agua para la vida y que, supo, alejar a los dioses y a la mitología para emplear la lógica a la hora de resumir qué es lo que observaba a su alrededor.

Pero, ¿podremos alguna vez saber lo que es la realidad? No estoy muy seguro de que sea posible.

Nuestros sentidos son los que reciben la información del mundo que nos rodea, estos datos son transmitidos al cerebro donde cien mil millones de neuronas (igual que las estrellas que tiene la Vía Láctea) con sus cienbtos de miles de ramificaciones eléctricas, procesa toda esa información y, a partir de ahí, se forma una realidad de esa mundo en el que estamos.

Sin lugar a ninguna duda, el mundo es un reflejo de lo que nuestros sentidos pueden "ver" y nuestra mente conformar con lo que recibe, claro que, tenemos muchas carencias y lo que vemos o enviamos a la mente sobre lo que la Naturaleza es, no está completo, y, si eso es así (que lo es), la realidad del mundo que tenemos tampoco se ajusta a lo que el mundo, el Universo, es.

Vivímos en nuestra propia realidad, la que nos permite tener nuestros atributos físicos y mentales que, no necesariamente, coincidirá con la auténtica realidad.

Siendo asíu las cosas, podemos elucubrar, filosofar y discernir sobre esto o aquello pero, nunca estaremos en el verdadero camino ni del mundo ni de nosotros.

El problema de conocer el mundo en el que vivimos (pongamos mundo por la Naturaleza o Universo), está principalmente en que, nosotros, formamos parter del problema que tratamos de resolver.

Mientras haya muerte hay esperanza. ¡Que verdad! Unas estrellas mueren y forman espléndidas y hermosas Nebulosas que son el semillero del que vuelven a surgir nuevas estrellas de inmensa potencia y energía.

Existen muchos mundos, algunos están dentro de este nuestro y, otros, están a miles de millones de km de años luz, en lejanas galaxias que, como la nuestra, la Vía Láctea, también da cobijo a criaturas que, como nosotros mismos, se preguntarán...¡tántas cosas!

Como decía Popper: Nuestros conocimientos son limitados pero, nuestra ignorancia, es infinita.

Un saludo cordial de emilio silvera desde Huelva.

mariano giacobone dijo...

Justamente Emilio, uno busca y se expresa porque se está conociendo. La única manera de conocerse en profundidad es mediante la introspección y la observación (de si mismo. La experiencia subjetiva es irreemplazable.
Después de todo, nuestra naturaleza esencial es infinita, y esto más que conocerlo, hay que aceptarlo y vivir de acuerdo a nuestra verdadera naturaleza...
claro, para eso hay que conocerla, y para eso hay que generar un movimiento de 180º hacia el interior de uno mismo.

Esto no se consigue leyendo monólogos de otros, comparando puntos de vista y mucho menos siguiendo a la manada.

saludos desde mar del plata