viernes, 5 de julio de 2013

La salud depende de la alegría de vivir

 
Salud y felicidad son manifestaciones de una misma realidad, o mejor dicho, son expresiones de un mismo estado de espíritu.
Si estás alegre, no hay lugar para la enfermedad.
Si mantienes tu salud, no hay lugar  para “malas ondas”.

Parece fácil, pero ¿Cómo realizarlo en la vida diaria? ¿Cómo ser feliz entre tanta infelicidad? ¿Cómo estar saludable en un medio social tan desequilibrado y cargado de estímulos tóxicos?

Buena pregunta. Pero mejor es la respuesta, ya que cada uno debe encontrarla en su propia vida.

Por lo pronto, puedes empezar por ti mismo y chequear que es lo que no funciona en tu vida y que tipo de realidad quieres vivir.
Puedes verificar tu forma de pensar, tus emociones, tus relaciones tóxicas, tus malos hábitos y adicciones.

La observación es fundamental, ya que genera el deseo que pone en marcha el proceso. Si el desequilibrio es grande, el deseo se convierte en necesidad
La necesidad es lo que hace que las cosas sucedan infaliblemente de cierta manera.
Esta búsqueda de equilibrio es el primer movimiento de la conciencia, el cual aporta fe y autoconfianza, y para que esta no se disipe o extinga hay que llevarla al corazón.

El corazón es el jefe, es el que tiene la llave de la felicidad, pero necesita alimentarse de fe y confianza en si mismo. Este movimiento es como una implosión. El corazón necesita esto para poder “explotar”. Sin esta “autoreferencia” se agota, se debilita y se endurece.


La fe en ti mismo y en tus posibilidades es la “chispa” que enciende el fuego de la motivación y de la acción.
Este segundo movimiento permite el acceso a la memoria celular e incrementa la capacidad de reflexión y la coherencia mental.

Cuando el sistema interno se organiza, es decir, cuando se vuelve coherente y ordenado, se optimiza el funcionamiento cerebral, aumentando la atención y la concentración, que son habilidades cognitivas superiores.
Este tercer movimiento favorece la purificación y el equilibrio, la capacidad de adaptación y la energía defensiva. Los pulmones se fortalecen y la respiración se vuelve profunda.
Con tu respiración no solo puedes curar cualquier enfermedad, también puedes aumentar tu energía vital e iluminarte.
Ya en este nivel, la cosa es más profunda.

Este cuarto movimiento te permite bucear en las profundidades de tu ser y alcanzar tu esencia, cuya sede se encuentra en los riñones.
Cuando los riñones están bien nutridos aparece el coraje y la sabiduría, se refuerza la vitalidad y la resistencia a las enfermedades.

Este quinto movimiento genera voluntad y sabiduría, las cuales nutren a la confianza en si mismo.
De esta manera la fe que se crea no es “ciega” ni ignorante, ya que es generada por la sabiduría profunda, que es en realidad la capacidad de acceso a información contenida en cada molécula y célula de tu cuerpo.
La fe y la memoria son muy cercanas.
Esta convicción o creencia no es otra cosa que la fe en el espíritu, en nuestra conciencia infinita y eterna, que hará brotar naturalmente la alegría de vivir y la compasión.

Y si hay alegría hay salud.

Puedes dedicarte a cultivar tu salud, pero es un poco engañoso ya que hoy en día hay mucha información falsa y tendenciosa y corres el riesgo de cultivar tu egoísmo y terminar enfermo.

Por supuesto que es importante cuidar la salud. Alimentarse de manera natural y simple. Practicar ejercicios físicos adecuados a tus necesidades en forma cotidiana. Aprender a respirar correctamente, a calmar la mente y a incrementar tu energía vital.

Lo mejor es unificar la mente y el cuerpo, que en esencia son unidad.
La práctica de la meditación es la clave.

zazen

Aprende a equilibrarte y a pensar en los otros.

Nuestro cuerpo físico es impermanente, cambia todo el tiempo, muere, se regenera, se recicla. Nuestros átomos y moléculas conocen el orden cósmico, de hecho estamos hechos de material cósmico, de polvo de estrellas.  
Las partículas fundamentales que constituyen nuestro cuerpo físico formaron parte de alguna estrella, de nuestro sol, de la tierra, de otros seres…únicamente nuestra esencia infinita es real.

Si asumes tu naturaleza universal y luminosa naturalmente podrás reír, y del primero que hay que reírse es de si mismo, de lo serio que parecemos y de las cosas que tomamos por “serias”. Hay que reírse de nuestro lado patético, de nuestra importancia personal, de nuestras ilusiones y pretensiones, de nuestros miedos y contradicciones.


Muchos adultos no son diferentes que los niños, la diferencia está en el precio de los juguetes y en que los niños son más sabios, más libres, más creativos y saben divertirse y jugar…los adultos aprenden a olvidar y a tomarse en serio lo que es una ilusión. Y si no, basta con preguntarle a cualquier viejo o moribundo donde están todos los problemas de su vida.
Por otra parte nadie se lleva nada de este mundo, ni siquiera una foto.

Estamos de viaje. Un viaje de conocimiento y experiencia. Depende de ti que tu aventura en esta tierra sea feliz e inteligente.

Sonríele a tus órganos, a tus amigos, a tu familia, a tu vecino, a todos los seres, a tu futuro y a tu pasado.
La sonrisa ilumina el espacio y llena el campo de información positiva y energía.

Solo si te ríes podrás tomarte las cosas verdaderamente en serio.

La risa es el sonido del corazón y hace que este se vuelva coherente y pueda expresar lo que mejor sabe hacer: amar.

El amor incondicional es la fuerza más poderosa, lo puede todo. Lo ilumina todo.

El paraíso y el infierno existen aquí y ahora, en esta tierra.


Es tu mente la que hace la diferencia.

2 comentarios:

Mensajero del Arbol dijo...

Hola Mariano!
Te digo GRACIAS.
Hoy no era el mejor de mis días, y tu entrada me mejoro el animo.
Realmente me gustó tu blog,y te invito a que te pases por el mio: (arbol-de-amor.blogspot.com.ar) ya que valoraría mucho tu opinión

Saludos!!

Ceci dijo...

Qué bonita sorpresa me encotré buscando palabras de sabiduría. Felicidades por el blog, también soy médico y Dios me ha mandado a que busque otras opciones para la curación.