viernes, 7 de enero de 2011

Como gotas de rocío


El ser humano es un ser conciente.

Para el ser humano, la realidad es sobre todo la conciencia que él tiene de la realidad. De la misma forma, un ser humano es sobre todo la conciencia que tiene de sí mismo.
La conciencia humana es el producto final de un complejo proceso o conjunto de procesos entrelazados, tanto en la dimensión física como en las otras dimensiones (emocional, mental (conceptual) y espiritual.

Cuando la conciencia que se tiene de la realidad no concuerda con lo que la realidad es en sí, se trata de un "error de percepción" o ignorancia.

Esta conciencia ilusoria impide adaptarse adecuadamente a la realidad en la que se vive, generando problemas de adaptación que aparecen bajo la forma de conflictos, comportamientos erróneos, desequilibrios y enfermedades, que si no se modifican, crean tarde o temprano, dolor y sufrimiento.
El error de percepción se debe principalmente a una atención incorrecta. Por lo cual, corregir el error de percepción mediante un cultivo sistemático de la atención constituye una parte muy importante, no solo en el proceso sanador si no también en el conocimiento de si mismo.

La atención es una condición sine qua non de la conciencia y un sistema de seguridad que opera sobre el sistema nervioso, corrigiendo su funcionamiento en su tarea de conocer la realidad y de adaptarse a ella.
La enfermedad, en líneas generales, puede ser pues considerada como un error de adaptación, una desarmonía entre el medio externo (realidad objetiva) y el interno (realidad subjetiva).
Este error de adaptación tiene como causa un error de percepción (de captación, de transmisión, de recepción, de procesamiento de la información o de la reacción que se genera). Este error de percepción tiene su causa en un funcionamiento incorrecto de la atención. Por lo cual, restablecer el funcionamiento correcto de la atención constituye un tratamiento necesario para muchas enfermedades.

La atención puede ser desarrollada enfocándola en los diferentes niveles de la existencia: corporal, sensorial, emocional y mental.

Las cuatro actitudes fundamentales del cuerpo son: caminar, sentarse o estar sentado, estar de pie, estar acostado o acostarse.
El Zen enseña cómo desarrollar la atención en estas cuatro actitudes, pero las mejores condiciones se dan en la postura sentada (zazen).
La postura de zazen es la que permite un mayor nivel de atención y mayor estabilidad al mismo tiempo.
La postura de pie, por ejemplo, permite un alto nivel de atención pero una estabilidad menor (mayor nivel de atención pero un lapso de tiempo más corto).
La postura acostada permite una mayor estabilidad pero un nivel de atención bajo.
La relación más óptima entre estabilidad-atención se da en la postura sentada.

Para que esta estabilidad se produzca es imprescindible que la postura corporal esté bien equilibrada.

Durante zazen, las nalgas están apoyadas sobre un almohadón (zafu) y las rodillas firmemente estabilizadas sobre el suelo, formando una sólida base triangular (entre ambas rodillas y el cóccix).
A partir de esta base, el tronco se endereza y la columna vertebral permanece bien erguida y equilibrada, facilitando el flujo de los impulsos nerviosos desde las terminaciones nerviosas, a través de la médula espinal, hasta el cerebro. Para ello, es importante que la nuca esté bien recta, lo cual se consigue fortaleciendo, mediante la práctica, los músculos del cuello.
A nivel de la 5ª vértebra lumbar debe producirse naturalmente la curvatura lumbar que permite estirar correctamente la columna, relajar los hombros y que todos los órganos internos permanezcan libres de opresiones.

Especialmente el bajo vientre debe estar relajado, esta zona que los japoneses llaman kikai-tandem (océano de energía). El kikai-tandem se sitúa aproximadamente tres o cuatro dedos por debajo del ombligo.
Esta zona, es muy importante para el desarrollo correcto de la atención, y además es un centro energético, donde la energía vital, Chi, se puede fortalecer, acumular y hacer circular

Según el fisiólogo Arthur C. Guyton : "Se han encontrado en el sistema nervioso dos senderos oscilatorios que, al ser estimulados, pueden causar la atención. Ambos senderos pasan a través del centro simpático en el hipotálamo, por cuya razón esta área se denomina a menudo centro de la atención. En uno de los ciclos oscilatorios las señales pasan del centro de la atención al tálamo anterior, siendo luego transmitidas en todas direcciones dentro del córtex cerebral. Las áreas corticales, a su vez, retransmiten nuevamente los impulsos hacia el centro de la atención, reexcitándolo y produciendo todavía más impulsos para estimular el córtex. Esta secuencia de transmisión se produce una y otra vez, creando un ciclo oscilatorio".

El 2º ciclo oscilatorio que puede provocar la atención es el siguiente: desde el centro de la atención se transmiten señales hacia la formación reticular del bulbo (FRB), en el tronco cerebral, lo cual aumenta el tono muscular en todo el cuerpo. La tensión de los músculos, a su vez, estimula los propioceptores y otras terminaciones de los nervios sensitivos a lo largo de todo el cuerpo, que ocasionan señales sensoriales que son retransmitidas a lo largo de la médula espinal hasta el tálamo y, finalmente, al centro de la atención. De este modo se establece un ciclo oscilatorio complementario: el centro de la atención excita los músculos, y las sensaciones corporales reexcitan a su vez el centro de la atención"

Desde la antigüedad los maestros zen han enseñado a cultivar el estado de atención mediante la tonificación muscular. Especialmente importante en la práctica de la meditación zen es la relación entre el kikaitandem (tantien inferior) y la nuca.
Durante zazen se debe practicar una espiración larga y profunda que estimule y tonifique los músculos abdominales, especialmente los del bajo vientre.

Al mismo tiempo se enseña a mantener el cuello y la nuca bien rectos, estirados pero sin bloqueos, y a conectar conscientemente ambas zonas (nuca y bajo vientre).

La masa muscular que incide más directamente sobre la estimulación de la FRB, es la que se encuentra en el bajo vientre.

La experiencia de los practicantes de zazen corrobora que esta conexión nerviosa produce un estado sostenido de atención sutil. Este estado de atención lúcida es generado por la respiración propia de la meditación Zen, basada en una espiración abdominal larga y profunda.
El estado de atención sutil tiene un rol decisivo en el proceso cognitivo.

La práctica de zazen no es un método de salud pero como método de salud es el mejor.
Zazen es una práctica de despertar de la conciencia, no es una forma de gimnasia espiritual ni una terapia, pero los beneficios en todos los planos de la existencia son evidentes.

¿Qué es la meditación Zen?

El término japonés Zen proviene del término chino Ch'an, que a su vez es una abreviación de Ch'an-na. Este es una transliteración al chino del vocablo sánscrito Dhyana.
Dhyana podría ser traducido como "absorción" o "reabsorción". Para comprender esto podemos tomar el ejemplo de las gotas del rocío matinal. Estas gotas son una condensación de la humedad ambiental. Al salir el sol, las gotas de rocío se evaporan y son "reabsorbidas" por la atmósfera.

De la misma forma, el cuerpo humano es un condensado de energía universal, surgido del vacío creador, al que volveremos inevitablemente en el momento de la muerte o disolución.
La actividad de la energía universal sigue pues un ciclo con tres fases: condensación, mantenimiento y disolución.

En la vida humana, la condensación comienza con la fecundación de un óvulo por un espermatozoide, continúa con su gestación en el útero materno, luego el nacimiento y culmina con la madurez, física y mental. A partir de aquí, comienza la fase de mantenimiento de la vida madura, fase que da lugar a lo siguiente, la inevitable disolución de la vida individual, que se manifiesta a través de la degeneración física y mental y, por último, la muerte, es decir, la individualidad desaparece, es reabsorbida por la Fuente Original, energía e información disponibles que vuelven a la fuente nutriéndola de experiencia.

La práctica de la meditación Zen (zazen) permite que el ser individual se conecte concientemente con la Fuente Original de su vida, con su esencia, es decir, con "su verdadera naturaleza original".
Esta conexión tiene el poder de reducir o hacer desaparecer el miedo a la muerte y al cambio, o dicho de otra manera, reduce el apego a la forma individual, al "yo" y a la personalidad. Este apego causa desequilibrio y enfermedad y, por lo tanto, es un generador de sufrimiento.
Y no solo esto, el inconciente es el océano de potencialidad infinita. La verdadera fuente de información y alimentación la llevamos puesta, todo surge del vacío, nuestra esencia es la misma que la del universo, somos el universo. Cuando lo individual sintoniza con lo universal, todo se ilumina. Es un universo de abundancia.

La inteligencia se alimenta a si misma

Si cultivamos las cualidades superiores de la conciencia, como la atención, la concentración, la observación, la reflexión, el amor incondicional, la paciencia, la memoria, la intuición, etc., nos volvemos más inteligentes (y por ende los demás también). Un pensamiento positivo genera más pensamientos positivos, es cuestión de vibración. Es un verdadero sistema que se retroalimenta (feed-back).

De una manera u otra todos buscamos algo.

Esta búsqueda corresponde a un deseo profundo de salud y felicidad.
En el momento que la mente y el cuerpo están en unidad, la búsqueda cesa, porque la salud y la felicidad se actualizan en ese instante, más allá del tiempo y del espacio.
Inconcientemente, naturalmente.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

me convenciste, voy a empezar a meditar

Marya J. dijo...

¡Saludos! He llegado a tu blog y me ha llamado la atención. Permítieme que me promocione (es lo que hay que hacer en este estoico mundo ahora)...

Si te interesa la escritura, la poesía y los ensayos, más que otras banalidades que hoy día se valoran...
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