lunes, 20 de abril de 2020

Los peligros de la vacunación


por el Dr. Seiki Giacobone

Este no es un alegato político ni "pseudo-medicina", es un informe médico basado en estudios y observaciones fidedignas a lo largo de la historia y en mi experiencia. Las vacunas no son seguras, es más, son peligrosas y pueden causar daños irreparables, sobretodo en niños y esto está documentado.
He aquí algunos puntos que ayudan a esclarecer, en próximas entradas iré desarrollándolos:


1. Las vacunas se basan en una falsa teoría de la enfermedad : la Teoría Microbiana (teoría de la infección) que provocó una supeditación de la medicina a los intereses de la industria farmacéutica, y que sirvió de excusa para declarar la guerra a los microbios, una guerra que ha resultado ser autodestructiva.
Los "microbios" están en nuestro planeta mucho antes que nosotros, nuestro organismo se ha adaptado a ellos y viceversa. Sin ellos no sería posible la vida y el equilibrio de las funciones de nuestro organismo depende en gran medida de la interacción con ellos. Recordemos que no todos los gérmenes son "malos". La medicina cruenta que dispara con "munición pesada" a mansalva rompe este delicado equilibrio y provoca la enfermedad.


2. Las vacunas dañan el sistema inmunitario, de hecho, no encajan con el funcionamiento de la vida tal y como la han concebido las medicinas tradicionales de todo el mundo y como nos lo muestran descubrimientos recientes -y no tan recientes —pero olvidados, despreciados o directamente atacados— en Biología y en otras ciencias.

3. Las vacunas, por tanto, no tienen sentido biológico, lo cual significa que:
—las vacunas no pueden tener ningún efecto positivo: esto explica que las vacunas no hayan acabado con las epidemias o disminuido su incidencia. Los documentos históricos, datos, estadísticas e informes no manipulados disponibles demuestran que la evolución de las enfermedades consideradas “infecciosas” ha dependido de la evolución de las condiciones de vida.
—las vacunas solo pueden tener efectos negativos. Más aún: todas las vacunas tienen necesariamente consecuencias negativas para la salud y la vida, que pueden ser más o menos graves e incluso mortales, presentarse a corto, medio o largo plazo, y ser reconocidas legalmente o no, aunque todas ellas estén documentadas con rigor. En especial, es muy urgente investigar y precisar el papel de las vacunas en general en el aumento del número de enfermos y en particular en la irrupción y proliferación de las llamadas “enfermedades raras”.
La cantidad de niños con autismo, enfermedades neurológicas y trastornos de aprendizaje y conducta, a aumentado en forma exponencial en las 2 últimas décadas.

4. Las vacunas, como todos los fármacos, están sometidas a los intereses del poder económico y político. Esto significa que la información oficial que llega a la mayoría de la población a través de los medios de comunicación es tendenciosa o falsa, que los procesos de aprobación están condicionados, que las decisiones políticas están influenciadas y que los programas de vacunación, tanto en el mundo llamado “desarrollado” como en los países mal llamados “pobres”, están controlados por grandes poderes que actúan a través de fundaciones falsamente “filantrópicas”, de organismos internacionales financiados y de la institución clave de la medicina industrial moderna: los laboratorios farmacéuticos y, en particular en este caso, los fabricantes de vacunas .
El 75% del presupuesto de la FDA lo paga la Industria Farmacéutica.
El 80% del presupuesto de la OMS lo paga la Industria Farmacéutica.
Dicha Industria subvenciona universidades, profesionales, presupuesto para "investigación " y "desarrollo" de nuevos fármacos.
El oligopolio de la industria de las vacunas esta concentrado en 4 empresas: Sanofi Pasteur, Merck, Pfizer y GlaxoSmithKline, que absorben alrededor del 80% de la recaudación global de la venta de estos productos.

Lo que se llama el negocio turbio de la medicina y la enfermedad.

5. Las vacunas no son convenientemente testeadas y los datos de las insuficientes pruebas que se realizan, son falseados y esto está documentado (más abajo dejo algunos enlaces para que amplíen su visión y comprensión de este problema grave). Su aprobación como "medicamento" esta sujeta a intereses "no médicos".
Nadie puede decirte que una vacuna es "segura" y en la mayoría de los casos los efectos adversos son muchísimo peores que la enfermedad que pretenden prevenir (es suficiente con leer lo que está en letra muy chica en los prospectos) , incluso llegan a provocar la muerte.

6. Por lo tanto, nosotros como sociedad, ¿Como podemos actuar ante este fenómeno peligroso, que además viene con el peso de la ley?.
Lo primero es tomar conciencia y formar su propia opinión.
Segundo, desengancharse del sistema de miedo y falsa información, que te aliena y hace que tomes decisiones equivocadas y quizás fatales. Los medios y las redes sociales son vectores de estos intereses.
La vía de contagio no es la respiración, "¡es el miedo!". Es más seguro "desconfiar" de lo que te dicen, en particular las empresas farmacéuticas, que ganan fortunas y gastan miles de millones de dólares anuales en juicios, demandas y perjuicios por daños a la población (por supuesto esto no lo verás en la TV).

Debemos proteger a los niños, que son los más vulnerables y los efectos adversos en ellos, son devastadores y para toda la vida, si no es que la pierden.

Estamos a favor de la salud y de la vida. No soy político, soy médico y estudio profundamente los pro y los contra de cualquier forma de sanación. La función de un médico es también la de informar y educar, ya que esta es la mejor forma de prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida, después de todo, se trata de esto, ¿no es así?
La mejor prevención es el conocimiento y cuidar la salud de manera natural, con alimentación sana, hábitos de vida favorables y emociones positivas y solidarias.

Tu cuerpo sabe curarse. La naturaleza no es el enemigo.
La salud depende de la alegría de vivir.

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