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viernes, 22 de agosto de 2014

El tiempo y nuestra doble naturaleza


-Todos tenemos un doble, aunque seamos uno. Tal como un iceberg, del que vemos una pequeña parte y el resto permanece oculta. Solo conocemos nuestra parte consciente, que es la que informan nuestros sentidos, pero somos seres multidimensionales, aunque solo percibamos la dimensión física. Una parte nuestra, la conocida, se mueve en un solo plano, la contraparte, mayormente desconocida e inconsciente, se mueve en múltiples planos o dimensiones.



-Nuestro doble no es el cuerpo astral o etérico (aunque los incluye). Es verdaderamente nuestro "yo", en otras dimensiones.

-Lo llamamos doble por comodidad, pero de hecho es nuestro ser esencial, expresión de la conciencia infinita y luminosa. Es nuestro cuerpo espiritual, el ser superior.

-Todo ocurre en el eterno ahora

-El tiempo no viaja ni transcurre, pero nuestra conciencia física se mueve lentamente y solo capta algunos fotogramas de la realidad que el cerebro hábilmente une, dando la apariencia de movimiento y continuidad, creando una línea de tiempo.

-La información no se mueve, ya existe, no puede ser creada ni destruida. Solo la conciencia se mueve, aparece y desaparece y por eso se dice que se mueve de a saltos o parpadeos. 

-El tiempo es una creación de la conciencia para evitar que todo ocurra en el mismo momento y así poder hacer experiencia, aprender y evolucionar.



-En el nivel físico nacemos, crecemos, envejecemos y morimos, pero esa es la realidad de nuestra parte material, que debe ser cambiada y renovada. Nuestro ser esencial, el doble invisible, no puede morir, porque es pura conciencia infinita. Pero para poder manifestarse y hacer experiencia en este plano elige una linea de tiempo. 

-Cada linea de tiempo tiene su propia realidad.

-Intercambiamos información con nuestro doble mediante aperturas entre los distintos tiempos. Estas "aperturas temporales" imperceptibles, son aceleradores del transcurso del tiempo que nos arrastran hacia otros espacios a velocidad prodigiosa.

-Nuestro "doble" es verdaderamente otro "yo", o mejor dicho es otro aspecto de nuestro verdadero ser. El cuerpo visible explora el espacio en una linea de tiempo. El otro, generalmente imperceptible, se mueve en múltiples dimensiones y explora otras lineas de tiempo.

-Podemos decir que el cuerpo espiritual informa a nuestro cuerpo físico. Toda partícula emite y recibe ondas. Todo organismo recibe informaciones del medio para vivir y evolucionar. El espacio y la forma son opuestos complementarios.

-El espacio es materia dispersa y la materia es espacio condensado. Lo único que se mueve en el universo es la mente.



-El presente actualiza futuros potenciales creados por el pasado. Nuestro presente es la actualización de un tiempo pasado y la potencialidad de un tiempo futuro. Al ahora contiene los tres tiempos. Un cambio de pensamiento en nuestro ahora modifica el pasado y la potencialidad del futuro, ya que en los niveles fundamentales la información viaja en todas las direcciones del tiempo y del espacio. Nuestro ser esencial se mueve en estos planos. En realidad la información no viaja ni se desplaza, lo que se mueve es la conciencia.

-Nuestro "doble" experimenta muy rápidamente nuestro futuro y puede viajar al pasado, por aperturas imperceptibles entre los tres tiempos, intercambios permanentes de información nos permiten elegir un futuro posible y cambiar un pasado determinado, actualizando un “presente” deseado.

-Es recuperando el principio vital de intercambio de información con nuestro doble espiritual durante nuestros sueños, que podemos conocer el objetivo o el sentido de nuestra vida y encontrar el equilibrio, la salud y la felicidad.

-Tenemos múltiples potencialidades en nuestro futuro. Se trata de escoger la mejor para beneficio nuestro y de todos los seres. Para poder procesar y utilizar esta información valiosa, debemos actualizar y fortalecer el vínculo con nuestro ser interior: el “doble” espiritual.

-Para esto necesitamos energía y un firme propósito, pero también alegría y creatividad.

-La fuerza creativa de nuestra vida surge de los planos no conscientes.

-Es importante prepararse para un "buen soñar" por la noche, para vivir bien durante el día, modificando nuestros pensamientos (siempre en positivo).



-Momentos antes de dormirnos podemos ponernos en contacto con nuestro "doble", exponerle nuestros problemas y pedirle que busque la mejor solución posible (de entre los posibles futuros). De ahí las frases: "lo consultaré con la almohada" o "la noche trae consejo".

-Debes tener total confianza en que tu "doble" espiritual, te lo va a resolver de la mejor manera posible (ya que tu doble eres tú en otra dimensión) y tener la "certeza" de que ya te lo resuelve. Hay que tener una actitud de total despreocupación y confianza.

-Acepta el hecho que tus pensamientos pueden materializarse y afectarte y también a los otros (bien o mal). Hay que estar muy atentos a las señales que nos da la vida y saber escuchar los "avisos".

-La información proveniente de las "aperturas temporales" imperceptibles nos permiten mejorar nuestro presente. Son siempre tan rápidas que nos llegan bajo la forma de intuiciones, premoniciones y “corazonadas”.

-El dirigir nuestra vida es nuestra responsabilidad

-Da por hecho que lo mejor está por venir.

-Acepta a tu ser multidimensional y a tu naturaleza doble .

-Si exploras tu ser luminoso, tu parte ondulatoria, tus ser que existe más allá de la forma física y del pensamiento consciente, te volverás un maestro de tu tiempo y podrás controlar tu vida y modelar según necesidad el mundo físico.

 -Nuestro doble es un explorador o mensajero. Es nuestro ser superior. Está ahí para asegurarnos el mejor presente a cada instante. Está listo para darnos todas las informaciones necesarias en cuanto se lo pidamos. Puesto que "él" es "yo", está siempre dispuesto a crearnos el mejor porvenir.

-Cuando estamos seguros de recibir ayuda en todo momento y en todo lugar, esta confianza se vuelve la base de tu actividad ya que no es una confianza ciega, es confianza en si mismo. Te sentís siempre en tu casa, como el caracol.



-Nuestro cuerpo contiene toda la información, pero es mediante nuestro ser esencial que podemos tener acceso a ella. El ADN es un almacén de información y una antena que recibe y emite mensajes, conectada con los campos de energía ondulante, que son los dominios de nuestro ser espiritual.


-Todas nuestras células obedecen a la voluntad de este otro yo, que espera nuestro consentimiento para manifestarse. En otras palabras, tu ser espiritual, tu conciencia cósmica, tu parte ondulatoria y luminosa todo el tiempo quiere expresarse y rara vez es escuchada.

-Su benevolencia y sabiduría es incuestionable porque "él" es “vos", y siempre lo será puesto que tu conciencia personal emerge de tu conciencia infinita, pero como es imperceptible lo hemos olvidado. Es buscando y reencontrando el contacto con nuestro "ser luminoso" que podremos equilibrarnos, perder el miedo a morir y entender el objetivo de nuestra vida física.

-Si tienes miedo, si estás preocupado o te sientes frustrado, estás enviando esa información negativa al medio y modelando sin querer tu futuro al elegir siempre una misma linea de tiempo.

-Confía en el poder de tu inconsciente, ahí encontrarás la fuente de tu poder personal.


martes, 7 de diciembre de 2010

El poder del inconsciente


Uno de los principios de la física cuántica es que no descubrimos la realidad sino que participamos en crearla.

Cuanto más ahondamos en los niveles más allá de los átomos, esta naturaleza participativa se hace evidente.

Quizás lo que pensamos que estamos descubriendo, lo estamos creando.

Esto significa que no hay una realidad objetiva fuera de nosotros.

El observador y la realidad forman parte de un todo continuo que se retroalimenta sin cesar.
En esencia todo se encuentra conectado. La realidad fundamental es unidad.
Pero hay diferentes niveles de manifestación de la realidad.

Por ejemplo, en un nivel de realidad, nos parece que nuestro cuerpo es concreto y ocupa un lugar en el espacio, en este nivel también existe el tiempo.

Pero en otro nivel, nuestros cuerpos físicos se diluyen en una nube de electrones, en esta realidad solo hay campos de energía e información, sin límites, más allá del espacio y del tiempo.

Hasta ahora se creía que el que piensa es el cerebro, pero en realidad, el cerebro se encarga de traducir e integrar la información y proyectar una respuesta, es decir, convierte la información sensorial en un lenguaje de frecuencias.

Pero si en los niveles fundamentales no tenemos límites y existimos conectados con todo lo demás, ¿Qué pasa con la mente? Si el cerebro y el cuerpo físico son proyecciones de la conciencia, o la parte más densa de un continuo de campos de energía cada vez más sutiles. ¿Dónde ubicamos a la mente?.

Algunas investigaciones revelan datos interesantes.
Los neurofisiólogos Libet y Feinstein, del Mount Sion Hospital en San Francisco (USA), midieron el tiempo que tarda un estímulo táctil en la piel en llegar al cerebro como señal eléctrica.

El paciente debía presionar un botón cuando se diera cuenta que lo tocaban. Descubrieron que el cerebro registraba el estímulo una diezmilésima de segundo luego de producido mientras que el paciente tocaba el botón una décima de segundo después del estímulo, o sea más tarde. Hay que agregar, por otro lado, que el paciente no dijera que era conciente del estímulo o que apretaba el botón durante casi medio segundo sin darse cuenta. Lo que significa que el inconciente del paciente era el que tomaba la decisión de responder.

El consciente fue el último en llegar, es decir, el más lento.

Obviamente ninguno de los sujetos de la prueba advirtieron que fue el inconsciente el que les hizo apretar el botón. De alguna manera el cerebro creaba el engaño reconfortante de que habían controlado la acción concientemente. Entonces, ¿Es la libre voluntad una ilusión?.

Estudios posteriores han demostrado que casi 1 segundo antes de que decidamos mover un músculo, el cerebro ya ha comenzado a generar las señales necesarias para que ocurra el movimiento.
Uno puede preguntarse, ¿Quién toma las decisiones, la mente consciente o el inconsciente?
Todavía hay más. Se observó que el campo de energía humano responde a los estímulos aun antes que el cerebro.

Esto nos lleva a replantear la función del cerebro y la verdadera naturaleza de la mente.
La mente no se sitúa solo en el cerebro, existe también en nuestros cuerpos más sutiles y no físicos.
Una célula es una unidad de conciencia.

Sabe que hacer, se da cuenta, responde.

En salud y felicidad vibra de una manera, en la enfermedad de otra.

Nuestra mente es un emergente de todas esas conciencias, que son una, en diferentes planos de realidad.
Los aspectos más fundamentales de nuestra vida se desarrollan sin la intervención de la conciencia o la voluntad, por ejemplo: la respiración, el metabolismo y la división celular, el latido del corazón, la temperatura del cuerpo, la resistencia a las enfermedades, la duración de nuestras vidas, etc. Sin embargo, con la mente ( y nuestros hábitos) podemos influir e incluso modificar estos aspectos.

Podemos pensar con cualquier parte del cuerpo, incluso fuera de este.

Todo depende del lugar donde se ubique el observador.

Si pensamos a partir del cuerpo físico y de la realidad material, los pensamientos vibraran en consecuencia y la realidad que se creará será siempre la misma: limitada y material.
Pero cuando trascendemos la mente conciente, el parloteo incesante y fuera de control, el pensamiento puede ir más lejos y más profundo, manifestando otros aspectos de nuestro ser, más creativos y más libres.
Nuestra mente es también la mente universal, somos creaciones de la conciencia,

el verdadero poder está en el inconciente y para acceder a él hay que cambiar la dirección de la mirada. En el silencio y la calma.
La práctica cotidiana de la meditación (ver zazen) nos permite conectarnos con este océano inconsciente de potencialidad y hacer que se manifieste en nuestra realidad cotidiana.

Inconsscientemente, naturalmente.