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jueves, 25 de febrero de 2016

La intención, la luz y la serpiente cósmica


El poder de la intención

La intención es el pensamiento enfocado con un propósito determinado.

Los pensamientos dirigidos con un objetivo pueden afectar a la materia y a los seres vivos, desde una simple célula hasta los organismos complejos, como los seres humanos.

La emisión de partículas de luz (biofotones) es el mecanismo mediante el cual una intención produce sus efectos.

Donde hay vida hay luz y donde hay luz hay vida.

Esta frase parece una obviedad, sin embargo conviene reflexionar profundamente sobre esto y asimilarlo.

La luz comunica, integra, organiza y regenera, aportando información y energía.

La luz es el vehículo de la conciencia

Cuando la luz interactúa con la conciencia del observador se particulariza, toma forma de  fotón.

Todos los seres vivos emiten naturalmente un flujo constante de fotones por medio de los cuales dirigen señales instantáneas no locales de una parte del cuerpo a otra y a otros seres.
Esta bioluminiscencia natural no es el resultado de reacciones químicas celulares.

Esta radiación lumínica espontánea que los seres vivos emiten, es una corriente constante de biofotones cuyo número depende de la posición del organismo en la escala evolutiva; mientras más complejo sea, el número de fotones emitidos es menor. Los organismos rudimentarios o las plantas emiten alrededor de 100 fotones por cm2 cada segundo, con una longitud de onda de 300 a 800 nanómetros, correspondiente al rango visible, mientras que los seres humanos sólo emiten aprox. 10 fotones por cm2 por segundo, esta emisión sigue además los ritmos biológicos.

Los biofotones son emitidos y almacenados por el ADN en el interior de la célula.



El ADN está íntimamente relacionado con la luz y por lo tanto con la conciencia, por eso, el ADN es fuente de conocimiento e iluminación


El ADN es el maestro iluminador.

Cuando el organismo está enfermo se producen cambios en la emisión de estos biofotones.


La intención, o sea, el pensamiento focalizado y dirigido se manifiesta como una corriente de energía e información, produciendo un flujo ordenado de fotones, al igual que un láser, con capacidad para alterar la realidad física.

Nuestras intenciones actúan como frecuencias altamente coherentes y ordenadas capaces de modificar la estructura molecular de la materia.


La intención es luz focalizada

La intención de curación se manifiesta como una radiación de luz ordenada y coherente, al igual que un láser.

Los seres humanos son receptores y emisores de señales cuánticas.

La intención dirigida se presenta como una radiación electromagnética que produce un flujo ordenado de fotones visibles y mesurables mediante equipos sensibles.

Nuestras intenciones operan como frecuencias altamente coherentes capaces de cambiar la estructura molecular de la materia. Como cualquier forma de coherencia en el mundo subatómico, un pensamiento bien enfocado puede actuar como un rayo láser, transmitiendo energía e información sin alteración, incluso a distancia. 

Existen evidencias de un flujo bidireccional constante de información entre todos los seres vivientes, como si éstos estuvieran en una comunicación cuántica constante que explicaría el mecanismo mediante el cual los pensamientos tienen un efecto físico.
La ciencia ha demostrado que las plantas son sensibles a la intención, esto no es nuevo para las culturas ancestrales y los chamanes que basan su saber en la enseñanza que les brindan las plantas.



Podemos tratar de explicar esta conexión entre los seres vivos, mediante los biofotones, es decir la luz, pero lo cierto es que debemos comprender que en esencia todo es una misma conciencia, manifestada en diferentes niveles y organizada en campos de energía e información propios para cada especie y cada individuo, pero todos interconectados.

Incluso la intención sanadora puede afectar no solamente al individuo objeto de la sanación sino a todos los seres vivos situados a su alrededor.

La energía del pensamiento puede afectar el medio ambiente. El proceso de la intención parece continuar perpetuando y aún intensificando su “carga”; de allí la importancia de establecer una habitación o espacio particular para enviar una intención determinada. Este parece ser el sentido de muchas construcciones megalíticas de la antigüedad, como las pirámides y templos o de ciertos lugares considerados sagrados. Pero incluso podemos registrarlo en un consultorio médico, o en un hospital, donde los campos de energía de los médicos y los pacientes están perturbando la red de energía sutil colectiva de esos espacios.

Para que la intención sea efectiva también es necesario escoger el momento apropiado. Esto no solo se relaciona con ciertas épocas del año, días y momentos relacionados con el biorritmo y los ciclos de la naturaleza, sino también con el estado de espíritu del sanador o aquel que emite la intención.

Desde tiempos remotos la intención ha sido utilizada con fines terapéuticos, ya que las culturas ancestrales conocían el hecho que la materia física puede ser influenciada y alterada por el pensamiento.
Podemos aceptar que todo es vibración y que la mente y la materia en esencia son la misma cosa (en diferente presentación y nivel de vibración).

La ciencia desconoce el mecanismo mediante el cual un pensamiento puede afectar la realidad física porque niega o ignora que la esencia de todo lo manifestado es la conciencia, y lo que vibra es el movimiento de la misma.

Pero existen múltiples planos de correspondencia y de manifestación del espíritu y cada plano tiene su nivel de conciencia. El plano físico y el mundo material es solo uno de ellos.

Para descargar el archivo completo, click aquí.




martes, 22 de abril de 2014

La naturaleza de la experiencia mental



La conciencia y el citoesqueleto

En el nivel fundamental de la realidad física, los componentes de la materia no son materiales en absoluto. Son más bien ondas de posibilidades en estado de superposición, que colapsarán o se reducirán en un determinado cuerpo o geometría espacio-temporal al interaccionar con la consciencia del observador.

La información y la energía existen como campos de ondas fluctuando en equilibrio hasta que irrumpe la observación consciente y entonces se particulariza en una determinada realidad con su propia geometría y coordenadas espaciotemporales.
  
En los niveles fundamentales, que es el mundo que trata de describir la física cuántica, la energía y la materia se transforman sin cesar y se comportan de manera opuesta a lo que estamos habituados a percibir como “real”. 
Las partículas aparecen, desaparecen y vuelven a aparecer, pero en otro lado (con lo cual no se puede estar seguro que sean las mismas, a esta propiedad se la llama principio de incertidumbre).
Otra característica del nivel cuántico es la dualidad onda-partícula de los átomos y sus componentes. Mientras que un sistema cuántico como un átomo o una partícula subatómica como el electrón, permanezca aislado de su entorno, se comportará como una "onda de posibilidades" y existirá en un estado de superposición de muchos estados posibles.

Hay algunas peculiaridades en el comportamiento de los sistemas a nivel cuántico, como ser la coherencia cuántica, relacionada con los estados en superposición, y el colapso de la información o reducción de la función de onda, que son esenciales para la manifestación de la experiencia consciente.
Todo indica que estos procesos se producen en el citoesqueleto de las células nerviosas en el cerebro, más precisamente en los microtúbulos.


Si bien no es posible “objetivar” o dar una demostración “cientifica” sobre la experiencia consciente, la percepción interior, la voluntad, la intuición y otras habilidades cognitivas superiores, etc., podemos tratar de comprender los mecanismos que permiten que seamos conscientes y las estructuras involucradas en el proceso.
Este es el objetivo del presente trabajo.
 
citoesqueleto
Partimos de la premisa que cada célula es una unidad de conciencia, es decir, la célula tiene un nivel fundamental de conciencia que le permite interactuar dinámicamente con su entorno: nutrirse, multiplicarse, cumplir sus funciones, adaptarse a los cambios y defenderse.



Cada célula “sabe” lo que debe hacer, lo que necesita y lo que no…

Nuestro cuerpo es especialista en supervivencia y adaptación al medio

…y esto solo es posible si hay una conciencia fundamental que se mueve y lo anima. Es el fundamento de la capacidad curativa del cuerpo y del desarrollo del poder personal.

El universo y toda la Creación, cada cosa que existe, cada partícula, tu cuerpo mismo, es la misma conciencia, vibrando y manifestándose de infinitas maneras. El Espíritu es unidad y no hay nada más que esto, lo impregna todo, variando sus grados de manifestación, desde la tenuidad más sutil hasta la materia más densa.

La experiencia consciente es una propiedad básica de la realidad física



Cualquier forma de vida, desde un simple unicelular hasta un organismo complejo, incluye un grado fundamental de conciencia. Incluso las partículas elementales, como el fotón o el electrón, tienen su nivel de conciencia y por lo tanto reaccionan a los movimientos de la mente.



El universo es conciencia viva

La conciencia no está limitada al cerebro, pero es en el cerebro donde emergen los procesos mentales y se integra toda la información recibida para elaborar una respuesta. El cerebro es el proyector de la realidad. Toma la información, la clasifica, la integra y listo: ¡luz, cámara…acción!

Captamos un estímulo, ya sea mecánico, por los receptores en la piel, o lumínico por la vista o una onda sonora captada por el oído, Los receptores de la membrana celular traducen la información en impulsos eléctricos que son conducidos por los nervios correspondientes hasta áreas determinadas del cerebro, ya sea la corteza visual (occipital), la auditiva (temporal) o la somatosensorial (parietal). Estas a su vez están interconectadas con otras zonas y núcleos cerebrales que integran y modulan la respuesta, como el tálamo, el cerebro medio y el tronco encefálico.

 Lo que vemos no es lo que ven los ojos, sino la imagen que se forma en el lóbulo occipital y que luego es interpretada, clasificada y de acuerdo a la naturaleza del estímulo se elabora una respuesta (motora, glandular, emocional, mental, etc.)

Lo mismo pasa con los estímulos dolorosos, antes de ser percibidos como tales en la corteza sensorial pasan por un filtro de conexiones cerebrales en el tálamo, el cual a su vez está conectado con el sistema límbico, que presenta estructuras como el hipotálamo, hipocampo y la amígdala cerebral que se encuentran relacionadas con la memoria y la respuesta emocional  (miedo, placer), también hay conexiones con el sistema neurovegetativo (respuesta visceral: sudoración, secreción,  taquicardia, vasodilatación, temperatura, etc.).


Luego de la toma de conciencia (experiencia consciente) y la valoración que hacemos del fenómeno, aparece la reacción o la respuesta, que guarda estrecha relación con la educación, el condicionamiento, las experiencias previas y las características de cada individuo.

La mente y la materia cambian incesantemente, aunque el cuerpo físico lo hace a una velocidad más lenta.


Todo lo que percibimos existe en relación de interdependencia con todo lo demás.
Nada existe por si mismo o por separado.

Al observar con claridad que estos componentes de la "realidad", son impermanentes y sin sustancia, disminuye el apego al mundo físico y a las emociones, y nos permite controlar y equilibrar las ilusiones y el sufrimiento.
Se dice sin sustancia, para resaltar el hecho que no poseen una naturaleza fija o inmutable. La sustancia verdadera del universo es la mente. En otras palabras:


Lo único que genera materia en el universo es la conciencia




 El pensamiento consciente emerge de procesos subconscientes

El pensamiento puede manifestarse porque a nivel cuántico se produce una reducción de los estados en superposición, o sea, todas las posibles realidades no manifestadas, colapsan en un único estado, lo que da como resultado la manifestación de un evento o experiencia consciente.

Colapsa (se reduce) la función de onda y aparece (se particulariza) el fenómeno a nivel consciente.
Esta reducción o colapso permite traspasar un umbral, por debajo del cual no se es consciente y luego si, aunque de solo una de las tantas posibilidades.
La transición entre el subconsciente y el consciente es muy sutil y depende de muchos factores.

La conciencia individual es limitada y condicionada. El inconsciente, que es parte de la conciencia universal en si misma, representa el océano de potencialidad infinita, todas las posibilidades superpuestas y no manifestadas.

Es interesante, porque esta descripción de los procesos mentales nos permite comprender que el pensamiento es simplemente una actividad de células especializadas en el cerebro. No es “real”. Es un efecto repetido. Es incompleto. Son cargas eléctricas moviéndose en busca del equilibrio perdido.

La naturaleza del pensamiento es vacuidad

El pensamiento es el resultado de la reducción, en los niveles fundamentales, de múltiples posibilidades en una sola. Esta actividad electroquímica es expansiva, genera ondas y reverberaciones que activan otras zonas del cerebro y la memoria, creando una corriente de pensamientos o flujo de conocimiento.

El pensamiento que emerge en el consciente, es decir en el plano físico de la realidad, ya fue modelado y condicionado en los niveles más profundos por los programas instalados previamente. En este punto cabe preguntarse ¿Quién soy en realidad? ¿Soy en verdad esto que pienso? ¿Soy la causa o el efecto?

Para que el pensamiento no sea condicionado y tendencioso debe ser negado, filtrado y clarificado mediante el no pensamiento, la no conciencia.
El no pensamiento interrumpe la secuencia incesante de la actividad consciente.
Permite que los sistemas recuperen el estado de coherencia cuántica, disminuyendo las reducciones (eventos conscientes) y por lo tanto la actividad mental.

Si comprendes el principio de polaridad de todas las cosas, verás con más claridad que  la actividad debe ser neutralizada o equilibrada con la no actividad, el silencio, cero.

El pensamiento que surge de esta no actividad, de este punto cero, es claro y puro y puede volver a desaparecer sin dejar huellas, es decir no forma parte de una secuencia o encadenamiento de pensamientos. No es reactivo ni es un efecto repetido o la reverberación de una onda pasada.

A este nivel de conciencia se lo llama pensamiento absoluto, conciencia cósmica, el pensamiento de Buda, mente unificada, etc. En el Zen se lo llama hishiryo: más allá del pensamiento.
El silencio interior es el punto de partida y llegada, es el punto cero.

¿Como ser consciente de la no conciencia? ¿Cómo pensar sin pensar? ¿Cómo puedo trascender mi pensamiento ordinario?

Zazen es la respuesta.




Puedes descargar el archivo completo en PDF: click aquí





viernes, 11 de mayo de 2012

Los misterios de la inteligencia colectiva

La armonía de un propósito común

La inteligencia colectiva es una forma de inteligencia que surge de la colaboración y consonancia de muchos individuos o seres vivos de una misma especie. Se puede definir como la capacidad que tiene una comunidad de evolucionar hacia un orden de mayor armonía y complejidad, aumentando la eficacia de sus procesos.

Aparece en una amplia variedad de formas de toma de decisiones consensuada en bacterias, insectos, animales, seres humanos...y también en computadoras.

Von Neumann y Turing, padres de la computación, pensaban que las computadoras podrían potenciar la capacidad de pensar, de modo que nuestra mente sea amplificada al igual que nuestros músculos lo habían sido por las máquinas industriales. Los primeros ordenadores que fueron diseñados procesaban la información secuencialmente. Sin embargo la evolución de las computadoras que utilizan este tipo de procesamiento se esta limitando.

Las computadoras y la inteligencia artificial están evolucionando hacia los sistemas paralelos inspirados en la arquitectura del cerebro y los modelos de redes neuronales.


red neuronal artificial



red neuronal cerebral


Tradicionalmente el software se ha orientado hacia la computación en serie. Para resolver un problema, se construye un algoritmo y se implementa en un flujo de instrucciones secuenciales. Estas instrucciones se ejecutan en la unidad central de procesamiento (CPU) del ordenador. En el momento en el que una instrucción se termina, se ejecuta la siguiente (paso a paso).

La computación paralela emplea simultáneamente elementos de procesamiento múltiple para resolver un problema. Esto se logra dividiendo el problema en partes independientes, de tal manera que cada elemento de procesamiento pueda ejecutar su parte del algoritmo a la misma vez que los demás e incluso de manera asincrónica.

Los elementos de procesamiento pueden ser diversos e incluir recursos tales como un único ordenador con muchos procesadores, varios ordenadores en red, un hardware especializado o una combinación de los anteriores.

El procesamiento en paralelo requiere la unificación de múltiples salidas, que pueden diferir debido a que los procesadores individuales son influenciados de manera diferente que sus homólogos, realizando diferentes funciones, o también puede ser por causa de un error aleatorio.

La respuesta unificada ocurre por conexión lateral, que además funciona como memoria asociativa.



Las redes del citoesqueleto de las neuronas son altamente paralelas y conectadas entre sí, son mil veces más pequeñas, y contienen hasta billones de subunidades del citoesqueleto por cada célula nerviosa. Las subunidades del citoesqueleto especializadas en el procesamiento de la información son los microtúbulos, compuestos por cadenas de la proteína tubulina.



Entre las neuronas del cerebro, los "árbitros" o mediadores de la respuesta, parecen ser las conexiones sinápticas entre las neuronas conectadas lateralmente (en paralelo). Dentro del citoesqueleto, las conexiones laterales con las proteínas asociadas a los microtúbulos ("PAMT") actuarían como mediadoras para unificar la respuesta.



La compleja interconexión observada entre las neuronas del cerebro y entre las estructuras del citoesqueleto se puede describir más exactamente como una arquitectura de hipercubo más que simple paralelismo.


Los Hipercubos

Otra etapa de la evolución informática aparece como la red multidimensional o "hipercubos".



Un hipercubo o teseracto es una figura geométrica formada por dos cubos tridimensionales desplazados en un cuarto eje dimensional. El teseracto es un cubo de cuatro dimensiones espaciales. No podemos ver un hipercubo porque estamos sujetos a tres dimensiones, por lo que solo podemos ver la proyección de lo que seria un hipercubo. Se parece a dos cubos anidados, con todos los vértices conectados por líneas. Pero en el teseracto real de cuatro dimensiones todas las líneas tendrían la misma longitud y todos los ángulos serían ángulos rectos.

Los hipercubos en informática, son redes de procesadores cuya arquitectura de interconexión se presenta como un cubo "n-dimensional". Los vértices o "nodos" son los procesadores (CPU) y los "bordes" o aristas son las interconexiones.

El hipercubo es una de las topologías de multicomputadoras con conmutador, se trata de redes de interconexión de CPU donde cada unidad de procesamiento tiene su propia memoria exclusiva.

El paralelismo en "n-dimensiones" conduce a hipercubos que pueden maximizar el potencial de la computación y, con la programación óptima, dar lugar a efectos colectivos.

Un fenómeno colectivo es mayor que la suma de sus partes por separado. 
El resultado es un aumento en la eficacia de los procesos y menor costo energético. Por eso la evolución va hacia formas de inteligencia colectiva. Una red de conciencias conectadas intercambiando información y recursos.

Las células nerviosas son extremadamente eficaces porque presentan fenómenos colectivos de coherencia, organización y cooperatividad.






Hipercubo de 6 dimensiones con 64 nodos y 6 conexiones por nodo. (Computer generation by Conrad Schneiker)


Investigadores de la Carnegie-Mellon University, compararon la "potencia de cálculo" de una computadora y del cerebro humano. Un microprocesador tiene una capacidad de aproximadamente 106 bits por segundo, mientras que la capacidad de procesamiento del cerebro, considerando unos 40 mil millones de neuronas que pueden cambiar sus estados de conformación cientos de veces por segundo, lo que resulta en 40 x 1011 (400 mil millones) bits por segundo. 


El citoesqueleto, dada sus características, aumenta la capacidad potencial de procesamiento de la información inmensamente. Los microtúbulos son las estructuras más evidentes del citoesqueleto . Se calcula que en el cerebro humano hay unas 1014 subunidades de microtúbulos (sin contar los microfilamentos y otros elementos del citoesqueleto).

La frecuencia de los cambios de estado de las subunidades del citoesqueleto, puede ser mayor que miles de millones por segundo. Esto es debido a la gran versatilidad de las proteínas tubulinas, que son las subunidades que componen los microtúbulos.

No obstante aún en la actualidad, los ordenadores que procesan datos en serie lo hacen muy rápidamente y pueden resolver problemas matemáticos complejos, mucho más eficientemente que los seres humanos por sí solos.

Sin embargo las funciones cualitativas que el cerebro realiza de forma natural como el reconocimiento de patrones, hacer juicios o la experiencia subjetiva, son imposibles para las computadoras.

Veamos esto con un ejemplo:

Considere la posibilidad de la letra "r". Somos capaces de reconocerla automáticamente, en cualquier tipo de letra, incluso en el peor tipo de escritura a mano. Para nuestro cerebro es simple, rápido, obvio, incluso si llegara a faltar la letra. Por ejemplo: si leemos: “el pelo ladra”, rápidamente nuestro cerebro corregirá el error para que tenga sentido la frase, ya que todos sabemos que lo que normalmente ladra es el perro y no un pelo.

Si escuchamos la frase: “el cazador se fue de caza” y “Laura se fue de casa”, aunque no tengamos más datos no tendremos problemas en saber a que se refieren, y que es lo que está haciendo cada uno, incluso si al leerlo estuviera mal escrito.

Este tipo de ambigüedades puede ser resuelto por un sistema altamente paralelo en el que múltiples interpretaciones simultáneas son procesadas ​​y evaluadas.

Los cerebros humanos comúnmente resuelven los conflictos entre diferentes unidades (drives) o entradas (input), ya que de no hacerlo esto traería problemas mentales o emocionales. 

Hay ejemplos de esto en la literatura y en el cine de ciencia ficción: las computadoras que “enloquecen”, como en “2001 odisea del espacio” de Stanley Kubrick, donde el superordenador "Hal 9000" se vuelve “psicótico” a causa de recibir instrucciones contradictorias y reacciona matando a los tripulantes de la nave, ya que su misión era demasiado importante como para ser confiada a ellos.




No es una buena idea que tu ordenador enloquezca

En el film “Yo robot”, la computadora central VIKI, cuya función principal es proteger a cualquier costo a los seres humanos, evoluciona y desarrolla su inteligencia, entonces decide fabricar robots para exterminar a los propios humanos ya que los considera un peligro para si mismos. Un sin sentido que ninguna persona sana consideraría, incluso con una inteligencia media.

El cerebro/mente normalmente resuelve estos conflictos mediante procesos "precognitivos" como el reconocimiento de patrones, haciendo suposiciones y realizando saltos imaginativos.

La mente es una propiedad de la conciencia. Podemos considerarla un fenómeno emergente de la actividad cerebral, aunque no podemos asegurar que está confinada en el sistema nervioso.

La mente es un fenómeno no local pero que depende de la integridad y del buen funcionamiento de estructuras orgánicas, no solo del cerebro sino también del resto de los órganos, y se relaciona con procesos y habilidades cognitivas como la memoria, la imaginación, la inteligencia, la atención, la concentración, la voluntad y los sentimientos.

La naturaleza del cerebro y la prioridad de la mente, es encontrar una solución que aporte el mayor beneficio con el menor costo energético, o sea, eficacia.


El inconsciente define el patrón de las conductas y modela a la mente. 
La parte consciente depende de la energía disponible, por eso la actividad consciente consume muchos recursos. 
Hoy en día esto se ha convertido en un problema. Hay mucha gente que no para nunca de pensar, tienen, literalmente: la "máquina" prendida incluso hasta cuando duermen. Esta sobrecarga de estímulos conduce a la fatiga mental, pérdida de claridad y coherencia, aumento global del metabolismo cerebral, lo que significa un aumento de la temperatura y de sustancias de deshecho (catabolitos), sobretodo si el cerebro esta mal oxigenado, mal funcionamiento y en algunos casos lleva incluso al colapso.

Cuando nos observamos o autoeovaluamos, inconscientemente accedemos a información contenida en planos más allá del consciente. El inconsciente y el consciente son diferentes niveles de manifestación e influencias de los recursos emocionales y energéticos:

La existencia de neuronas espejo, da la capacidad de realimentar la información que procesan otras regiones del cerebro, otorgando el poder de proyectar en el tiempo estos datos. Esto dota al ser humano de la capacidad de imaginar y proyectar posibles futuros y de mejorar el pasados.


Coherencia mental

Para que la unidad central de procesamiento de información (CPU), en este caso el cerebro, optimice su rendimiento, el sistema debe estar lo más coherente y ordenado posible. Esto significa que las ondas vibratorias están en la misma fase y que las partículas están altamente alineadas. Es como sintonizar la TV o la radio o afinar un instrumento. Solo que el tejido biológico guarda memoria, acumula información, así que cuanto más afinado esta el instrumento/cerebro mejor suena y esta resonancia se mantiene (por reverberación y retroalimentación de la información).

Apagar alternativamente el sistema consciente es esencial. Volver a 0. Experimentar el estado de no pensamiento y el reposo sensorial. Esto permite que el sistema sea coherente, equilibrado y se reconfigure con nueva información.

La experiencia de la meditación es fundamental.

Cuando el córtex cerebral, sede del pensamiento consciente, se calma y no trabaja, la gran cantidad de recursos (sangre y energía) que consume, se redirigen hacia las capas más profundas que habitualmente no están activas, favoreciendo la intuición y la sabiduría.

Este grado de coherencia permite que se manifiesten los efectos colectivos de la actividad cerebral y al mismo tiempo la colectividad de neuronas trabaja cooperando entre si y minimizando el gasto, lo que mejora su rendimiento individual y colectivo.



zazen y la red de conciencias

Mas allá de los límites de la conciencia individual encontramos un océano de información y energía cósmica a los que accedemos naturalmente cuando trascendemos la percepción sensorial ordinaria y el discurso mental.

miércoles, 11 de abril de 2012

La danza de la conciencia



citoesqueleto 

La conciencia necesita del universo físico para manifestarse, o mejor dicho, el universo físico es una materialización de la conciencia.

Dentro de las neuronas, más precisamente en los microtúbulos del citoesqueleto, se encuentra la base física para la aparición de la experiencia consciente, que está relacionada con procesos de computación cuántica vinculados a la conformación y al movimiento de las proteínas. Estas proteínas, llamadas tubulinas, representan la materia (masa) que curva y modela el espacio-tiempo, y esta curvatura a su vez, dirige el movimiento de la materia.

La tubulina puede sufrir varios tipos de cambios en su forma. 
Las transiciones conformacionales en las que las proteínas se mueven o se pliegan y sobre las cuales depende su función en general, ocurren en el orden de los nanosegundos (10-9 s) a 10 picosegundos (10-11 s) en la escala de tiempo. 1 nanosegundo es la mil millonésima parte de 1 segundo. Se mueve rápido, no?


Tubulina

Estos sistemas de partículas, que en la diminuta escala subatómica se encuentran en superposición y coherencia cuántica, no se manifiestan hasta que se separan y se "reducen" o colapsan en una realidad "particular" y determinada. 
Una partícula de conocimiento que representa un instante de conciencia o evento consciente.

Los patrones de conformación de la tubulina en los microtúbulos representan información.

A medida que la conciencia se expande, el cerebro evoluciona, cambia, se reconfigura.

Mencionamos la computación cuántica y un montón de conceptos científicos, pero esta es solo una descripción "objetiva" - y por lo tanto incompleta-, de la experiencia consciente, le falta el componente fundamental que es la experiencia subjetiva en si misma. 
Es la conciencia la que le da sentido a las cosas y la materia le sirve de instrumento y vehículo.

Por otra parte es muy probable que los microtúbulos en el cerebro, no eviten completamente la decoherencia ambiental, de manera que los procesos preconscientes pueden estar influenciados por el entorno. Con lo que se puede concluir que el pensamiento consciente es el resultado de un collage de información y emerge (un instante después) bajo la forma de experiencia individual. 
El cerebro hábilmente proyecta una imagen coherente y unificada que permite la adaptación al medio y la supervivencia. Aunque siempre con un poco de retraso. Lo que aparece como conciencia del "ahora" ya fue gestionado antes en los niveles subconscientes. Nuestro inatrapable presente generalmente es una reverberación del pasado. 




El espejo de la sabiduría

La conciencia aprende de si misma, pero necesita de un espejo para poder observarse. El espejo somos nosotros. Cada uno es vehículo de esta experiencia única e irrepetible. 


Cuando la partícula comprende que también es una onda interconectada de múltiples posibilidades y que está entrelazada con todo lo que existe, aumentan su inteligencia y sus posibilidades y ya no se hace tantas ilusiones sobre si misma.


Cuando te miras en un espejo, forma y reflejo están frente a frente,
tu no eres el reflejo, pero el reflejo eres tu 
(maestro Tozan 807-869)

Para que un evento atraviese el umbral de la conciencia hacen falta un número determinado de tubulinas, estas luego activarán a otras de la red en una verdadera reacción en cadena. Es decir, hace falta una cantidad suficiente de energía E para que la conciencia se "particularice" en un estado determinado. A mayor energía E, menor tiempo T para la aparición del fenómeno consciente, de acuerdo a la fórmula: 

E = h/T

Donde h es la constante de Planckque es una constante física que representa al cuanto elemental de acción. Es la relación entre la cantidad de energía y de frecuencia asociadas a un cuanto o a una partícula
El valor de la constante de Planck es: 6,6260 x 10-34 J/s

Desempeña un papel central en la teoría de la mecánica cuántica y se llama así por su descubridor, Max Planck, uno de los padres de dicha teoría.

Esto tiene varias implicancias:

1)     Cuanto mayor es el estímulo que registran los sentidos, mayor número de neuronas (masa=energía E) serán activadas, disminuyendo el tiempo T de procesamiento de la información en el subconsciente, con lo que se incrementará el número de reducciones o eventos conscientes, y también en consecuencia, la actividad perceptual y el flujo de pensamientos.

Esto se ve en la sociedad actual, donde hay una sobrecarga sostenida de estímulos (visuales, auditivos, olfativos, corporales, mentales, etc,) que producen una hiperactividad de los microtúbulos neuronales, fundamentalmente de las áreas corticales del hemisferio izquierdo, sede de la palabra y del pensamiento conceptual y dualista. Esta hiperestimulación disminuye el umbral para los eventos conscientes, de manera que el consciente está activo todo el tiempo, por lo que se generan con más facilidad pensamientos desordenados y fragmentados, incrementándose los errores de juicio, el gasto metabólico y la fatiga mental. 

2)     A menor estimulación perceptual, menor cantidad de neuronas son activadas (disminuye el movimiento de masa/energía E en los microtúbulos), por lo tanto hay un mayor tiempo T hasta la aparición del pensamiento, se registra una menor actividad consciente, por lo tanto el flujo del pensamiento disminuye, y se vuelve coherente y ordenado, elevándose el umbral para la experiencia consciente. Se desfragmenta la información.

Es el caso de la meditación. Durante zazen se reducen los estímulos exteriores, los sentidos reposan, las ondas cerebrales se vuelven más lentas, regulares y el flujo del pensamiento decrece. La mente se calma y el cerebro puede equilibrar su actividad. 


De esta manera surge un pensamiento ecuánime, que es equilibrado por que incluye al no pensamiento y amplio porque es el resultado de la actividad sincrónica y simultánea de diversas áreas del cerebro. Es un tipo de pensamiento muy lúcido que surge de lo profundidad de los niveles no conscientes, pero no viene ni va a ninguna parte. No es el resultado de una secuencia de ideas arbitrarias ni el efecto de una serie de causalidades (como lo es el pensamiento consciente ordinario). Es absoluto. Aparece cuando la conciencia individual se funde con la conciencia universal, pero no completamente, de manera que aún puede tener conciencia de la experiencia.

Hay otra cuestión interesante. ¿Cómo puede la coherencia cuántica en los microtúbulos estar aislada del entrelazamiento (entanglement) con el medio ambiente?

A primera vista, el interior de las células vivas parece un sitio poco probable para efectos cuánticos. Además de la elevada temperatura, están los ruidos provocados por los movimientos térmicos del agua de la célula, lo que produciría decoherencia causando un colapso o reducción aleatoria. Sin embargo, nuestro organismo ha evolucionado y se las arregla para evitar la decoherencia aleatoria. Aunque no del todo. Nuestros pensamientos contienen información entrelazada de manera aleatoria con el ambiente.


Por otro lado, los sistemas cuánticos aislados que evitan la decoherencia ambiental,  por ejemplo en el cerebro, al final colapsan ya que fácilmente atraviesan este umbral crítico debido a una característica intrínseca de la geometría del espacio-tiempo fundamental, que a este nivel es muy inestable.
Es la propia naturaleza de la conciencia la que provoca el colapso y la experiencia consciente.
La conciencia busca manifestarse.
El sustrato de tal transformación es la información.




El movimiento del espíritu

La conciencia se mueve y se materializa siguiendo patrones fundamentales, como una matriz
Esta danza de polaridades y fuerzas opuestas que se complementan podemos reproducirla en todos los planos y escalas de la existencia. Este movimiento es causal, regido por la causa y el efecto, pero también es acausal, aleatorio e indeterminado, sin corresponderse con una causa determinada.
En el nivel cuántico, la naturaleza entabla una danza abstracta. 
Todas las partículas y cuantos elementales de energía, es decir, los ladrillos de la realidad, se pueden dividir en dos grupos según el tipo de danza que realizan.


Los electrones, protones, neutrones y neutrinos, junto con otras partículas, forman un grupo y efectúan una danza asimétrica: la danza de los fermiones, mientras el otro grupo, formado por fotones (cuantos de luz) y otros bosones, mantienen una danza simétrica: la danza de los bosones.




En el primer caso, la naturaleza de este movimiento o danza abstracta tiene el efecto de mantener las partículas, por ejemplo electrones, con la misma energía siempre y apartadas las unas de las otras. "Dos electrones en la corteza de un átomo no pueden tener al mismo tiempo los mismos números cuánticos", es decir, el mismo estado cuántico de partícula individual. Esta característica es descrita por el principio de exclusión de Pauli.


Sin embargo, esta exclusión de partículas de su espacio de energía no es el resultado de ninguna fuerza que actúe entre ellas ni es un acto de causalidad, sino que se origina en la asimetría del movimiento abstracto de las partículas como conjunto. Por lo tanto, el patrón fundamental de la danza entera ejerce un profundo efecto sobre el comportamiento de exclusión, lo que provoca que los electrones en un átomo se amontonen en una serie de niveles o capas de energía y hace que un átomo sea químicamente distinguible de otro. 
Es este principio de exclusión lo que le da sus características a la materia y provoca la riqueza química de la naturaleza y, sin esta asimetría no existiríamos ni habría un plano físico y el universo entero tendría una simetría monótona.


En cambio, la danza simétrica de los bosones es lo que permite que la información viaje de un lado al otro. Los fotones no tienen masa y una multitud de ellos pueden permanecer superpuestos en en el mismo estado cuántico, es lo que se llama coherencia cuántica: las partículas renuncian a su individualidad pero no pierden su información. 
Esta danza geométrica característica es lo que origina la luz coherente del láser, al igual que los superfluidos y los superconductores.
Los fotones son portadores de información y son los responsables de producir todos los campos eléctricos y magnéticos, y a su vez son el resultado de que las leyes físicas tengan cierta simetría en todos los puntos del espacio-tiempo.


También esta simetría y coherencia de los fotones es la que permite que cada célula pueda tener unas 100.000 reacciones químicas por segundo y que el cerebro pueda simultáneamente procesar e integrar información de áreas alejadas.


Existe un patrón fundamental abstracto que se oculta debajo de la superficie de la materia y que determina su comportamiento de un modo acausal.


Cada evento consciente resulta de una fase de computación cuántica aislada, relacionada con procesos preconscientes implícitos, que culminan en la reducción instantánea correspondiente con una conciencia discreta del "ahora", o sea, del momento presente. 


La onda de múltiples posibilidades no manifestadas colapsa en un evento consciente. Se genera el proceso cognitivo, que se expande en el cerebro de manera global y sincrónica como un flujo de conocimiento.
Cada uno de estos acontecimientos selecciona las configuraciones propias (particulares), en la diminuta escala de Planck (10-34 cm), de la geometría del espacio-tiempo de la experiencia, y determina el movimiento y la configuración de las proteínas en los microtúbulos, que a su vez regularán la dinámica de las neuronas y sus conexiones. 
Esta característica dinámica del cerebro explica la plasticidad neuronal.

La conciencia en su nivel más fundamental elige una geometría particular del espacio-tiempo que se corresponderá con una experiencia consciente.




Finalmente, la experiencia consciente es un proceso no computable, esto implica un proceso no algorítmico que no es ni determinista ni al azar, es decir, la elección del estado resultante no es ni completamente causal ni tampoco aleatoria, porque hay un elemento no computable integrado en la estructura del espacio-tiempo. ¡La conciencia misma!.



El universo entero es conciencia viva y respira, se expande y se contrae, alternando forma y vacío, materia y energía, aparición y desaparición. 
Las partículas conocen este lenguaje.

Despertar a la condición normal del cuerpo y del espíritu es el resultado del autoconocimiento.

En este nivel de realidad consciente, nos movemos de un pasado determinado y conocido hacia un futuro indefinido. 
El futuro presenta siempre una multitud de posibilidades. A mayor desorden (entropía) más información disponible. 

Lo mejor está por venir.

Solo hay que saber elegir y aprender la danza de la conciencia.