sábado, 29 de octubre de 2011

El universo es un gran holograma (1)

La realidad objetiva no existe, a pesar de su aparente solidez, el universo es un holograma gigante espléndidamente detallado.
Para comprender esta afirmación, veamos primero algo sobre hologramas.
Un holograma es una fotografía tridimensional hecha con la ayuda de un láser.
El holograma se produce cuando un único haz de luz coherente (láser), es dividido en dos haces separados. El primero rebota sobre el objeto cuya imagen va a ser grabada. El segundo es reflejado por un espejo que lo lleva a colisionar contra la luz reflejada por el primero de los haces. Cuando sucede esto, ambas partes del haz crean un patrón de interferencia que queda grabado en una película sensible llamada placa holográfica.
El patrón que queda grabado en la placa holográfica no se parece absolutamente nada al objeto que se usó para realizar la grabación. Básicamente parece un conjunto caótico de remolinos y anillos concéntricos, lleno de puntos claros y oscuros. Sin embargo, al usar otro haz láser para iluminar la película, aparece ahora una imagen tridimensional del objeto original. Se puede caminar alrededor de la imagen y contemplarla desde ángulos diferentes, pero cuando se la intenta agarrar, se ve que en realidad allí no hay nada.
La propiedad más insólita de los hologramas es que la imagen entera está contenida en cada parte de la película. Si se toma la placa original sobre la que se grabó el patrón de interferencia y se la corta por la mitad, se verá que puede proyectarse la imagen entera iluminando sólo la mitad del conjunto. De hecho, se puede cortar la placa holográfica en tantos fragmentos como se quiera, que siempre se encontrará que cualquiera de los pedazos, al ser iluminado, produce versiones más pequeñas de la imagen entera.

Este fenómeno de interferencia es lo que hace posible la holografía. La interferencia no es más que un patrón que se genera cuando las ondas, en su movimiento, chocan entre sí. Es como cuando arrojamos dos piedras en un estanque, cada piedra producirá un conjunto de ondas en la superficie del agua formando círculos concéntricos que se irradian hacia el exterior a partir del punto de impacto. Las ondas procedentes de cada una de las piedras se expanden hasta que de cruzan y chocan en algún punto, el resultante es conocido como patrón de interferencia.
En un holograma, la información del conjunto está contenida en cada una de sus partes. Es lo mismo decir que la información se distribuye de manera no localizada.
Como veíamos con los fractales, que son la explicación matemática de cómo el universo se estructura en cualquiera de sus niveles, las partes reflejan la totalidad, dicho de otro modo: cada parte contiene la información del todo.

En un nivel profundo de la realidad, todo lo que existe en el universo está infinitamente interconectado. La existencia individual es una ilusión creada por los sentidos.

Por eso hay que tener en cuenta lo que estamos observando realmente cuando percibimos un objeto físico.
Consideremos esto mismo que estamos leyendo y las palabras que hay en la página. Lo que se ve desde el exterior no es lo que parece ni está donde aparenta estar. Lo que se percibe en realidad es un borrón holográfico de patrones de frecuencias, bits de información que están siendo traducidos a un patrón de estimulación neuronal que, a su vez, al ser proyectado se percibe como el objeto externo. O sea, ondas electromagnéticas que provocan una reacción electro-química en el cerebro, que las traduce e interpreta según su programación, como lo que es: un “super ordenador biológico”.
El proceso de determinar que el objeto existe exteriormente sólo se produce en la interpretación que hace la mente por la estimulación de los sentidos.
En definitiva, todo lo que se ve, se oye, se degusta, se toca y se huele son patrones de estimulación neuronal que corresponden de manera parcial y limitada con lo que está "ahí", pero que sigue sin ser realmente “eso”. Las frecuencias electromagnéticas que causan la estimulación neuronal carecen completamente de color, gusto o textura.
Las cualidades que experimentamos a través de la percepción sensorial son creadas por la mente.
Podemos considerar al universo como un holograma hecho a partir de rayos de luz, o como una proyección luminosa, que es lo mismo.
Pero no es una entidad material. Es la refracción de una entidad material.
El universo es una imagen en tres dimensiones del universo.
A pesar de su aparente solidez, el universo es en realidad una proyección, un enorme holograma magníficamente detallado y consciente!
Hace miles de años que se conoce esto, en el budismo se explica como los 5 agregados de la experiencia consciente o 5 skandhas. Muchos maestros espirituales lo han comprendido y transmitido a los demás. No es un nuevo descubrimiento de la ciencia, aunque esta, comprueba cada vez más a través de experimentos, que todo en este universo esta interconectado.
Nuestra realidad material no es más que una versión filtrada, una interpretación, de un “orden implícito” que lo conecta todo.
Esta versión filtrada crea separación porque sólo percibe secuencias de bits de información y fragmentos del conjunto.
El cerebro es modelado y manipulado desde la más tierna infancia, para captar e interpretar una realidad determinada, un mundo físico “real” dependiente de nuestros sentidos y separado del resto: “ver para creer”, “Pienso luego existo”. Este tipo de frases, son las que reflejan la mentalidad separatista y la estrechez de conciencia. Luego las personas con este estado de conciencia son fácilmente controlables e influenciables.
Si podemos trascender el filtro de los sentidos y olvidamos la educación recibida hasta el presente, podremos percibir las cosas tal como son y conocernos en profundidad.
Es por eso que los maestros zen insisten en la práctica de zazen como la forma directa para conocerse a si mismo y expresar su auténtica naturaleza, trascendiendo los límites de la percepción ilusoria.
Energía e información, esto es lo más sólido y real que podemos encontrar en nuestro ser.
Pero somos esa energía y ese patrón de interferencia. Somos estas letras que leemos, el teclado de la computadora, los árboles que se ven por la ventana, nuestro sistema solar, todo el universo; todo es una extensión de todo lo demás sin separación.
Es una sola cosa. La misma conciencia. La verdadera esencia del universo.


lunes, 24 de octubre de 2011

La conciencia y la luz


En física moderna, el fotón es la partícula elemental responsable de las manifestaciones cuánticas del fenómeno electromagnético.

Es la partícula portadora de todas las formas de radiación electromagnética, incluyendo a los rayos gamma, los rayos X, la luz ultravioleta, la luz visible (espectro electromagnético), la luz infrarroja, las microondas, y las ondas de radio.

El fotón no tiene masa y viaja en el vacío con una velocidad constante (300.000 km/seg).

Como todos los cuantos, el fotón presenta tanto propiedades corpusculares como ondulatorias (dualidad onda-partícula). Se comporta como una onda en fenómenos como la refracción que tiene lugar en una lente, o en la interferencia destructiva de ondas reflejadas; sin embargo, se comporta como una partícula cuando interacciona con la materia para transferir una cantidad fija de energía.


Los fotones de Einstein

En 1905, Albert Einstein logró una notable explicación del efecto fotoeléctrico, un experimento hasta entonces preocupante que la teoría ondulatoria era incapaz de explicar. Lo hizo postulando la existencia de cuantos de luz con propiedades corpusculares: los fotones.

En el efecto fotoeléctrico se observaba que si un haz de luz incidía en una placa de metal producía electricidad en el circuito. Presumiblemente, la luz liberaba los electrones del metal, provocando su flujo. Sin embargo, mientras que una luz azul débil era suficiente para provocar este efecto, la más fuerte e intensa luz roja no lo provocaba. De acuerdo con la teoría ondulatoria, la fuerza o amplitud de la luz se hallaba en proporción con su brillantez: La luz más brillante debería ser más que suficiente para crear el paso de electrones por el circuito. Sin embargo, extrañamente, no lo producía.

Einstein llegó a la conclusión de que los electrones eran expelidos fuera del metal por la incidencia de fotones. Cada fotón individual acarreaba una cantidad de energía E, que se encontraba relacionada con la frecuencia ν de la luz, mediante la siguiente ecuación:

E=hv

Donde h es la constante de Planck (cuyo valor es 6,626 × 10−34 J.s).

Sólo los fotones con una frecuencia alta (por encima de un valor umbral específico) podían provocar la corriente de electrones. Por ejemplo, la luz azul emitía unos fotones con una energía suficiente para arrancar los electrones del metal, mientras que la luz roja no. Una luz más intensa por encima del umbral mínimo puede arrancar más electrones, pero ninguna cantidad de luz por debajo del mismo podrá arrancar uno solo, por muy intenso que sea su brillo.

Einstein ganó el Premio Nobel de Física en 1921 por su teoría del efecto fotoeléctrico.

La paradoja de la dualidad onda-corpúsculo es resuelta en el marco teórico de la mecánica cuántica. Dicho marco es profundo y complejo, además de imposible de resumir brevemente.

Cada partícula en la naturaleza: fotón, electrón, átomo o lo que sea, puede describirse en términos de la solución de una ecuación diferencial, un ejemplo típico es la ecuación de Schrödinger, pero también la ecuación de Dirac. Estas soluciones son funciones matemáticas llamadas funciones de onda. Las funciones de onda pueden difractar e interferir con otras o consigo mismas, además de otros fenómenos ondulatorios predecibles descritos en el experimento de la doble rendija.

Las funciones de onda se interpretan a menudo como la probabilidad de encontrar la correspondiente partícula en un punto dado del espacio en un momento dado.

Por ejemplo, en un experimento que contenga una partícula en movimiento, uno puede buscar que la partícula llegue a una localización en particular en un momento dado usando un aparato de detección que apunte a ese lugar. Mientras que el comportamiento cuántico sigue unas funciones determinísticas bien definidas (como las funciones de onda), la solución a tales ecuaciones son probabilísticas. La probabilidad de que el detector encuentre la partícula es calculada usando la integral del producto de la función de onda y su complejo conjugado.

Aunque consideremos a la función de onda como una propagación de la partícula en el espacio, en la práctica el detector verá o no verá la partícula entera en cuestión, nunca podrá ver una porción de la misma, como dos tercios de un electrón. He aquí la extraña dualidad: La partícula se propaga en el espacio de manera ondulatoria y probabilística pero llega al detector (observador) como una partícula completa y localizada.

Mientras la mecánica cuántica hace predicciones precisas sobre el resultado de dichos experimentos, su significado filosófico no es comprendido por la ciencia. Esto a generado discusiones infinitas y el debate ha evolucionado como una ampliación del esfuerzo por comprender la dualidad onda-corpúsculo. ¿Qué significa para un protón comportarse como onda y como partícula? ¿Cómo puede ser un antielectrón matemáticamente equivalente a un electrón moviéndose hacia atrás en el tiempo bajo determinadas circunstancias, y qué implicaciones tiene esto para nuestra experiencia unidireccional del tiempo?, otra punto desconcertante para nuestra experiencia cotidiana ¿Cómo puede una partícula teletransportarse a través de una barrera mientras que un balón de fútbol no puede atravesar una pared de ladrillos?

En este punto mueren las palabras y los conceptos se vuelven limitados.

Los fotones son los responsables de producir todos los campos eléctricos y magnéticos, y a su vez son el resultado de que las leyes físicas tengan cierta simetría en todos los puntos del espacio-tiempo.

La conciencia es el verdadero sustrato de la materia, por lo que también se ajusta a los principios de la mecánica cuántica. La conciencia no es algo extraño al mundo cuántico: las partículas elementales asocian los cambios en su medio a la interferencia del observador.

Existe un diálogo inexplicable entre el ser humano y la partícula.

Pero que no se pueda explicar, no significa que no se pueda comprender. Podemos participar concientemente de esta íntima relación entre el espíritu y la materia.

La conciencia se manifiesta a partir de una relación de fotones virtuales coherentemente ordenados en el sistema cuántico del cerebro.


Partículas virtuales

Una partícula virtual es una partícula que existe durante un tiempo tan corto que debido al principio de indeterminación de Heisenberg no es posible medir sus propiedades de forma exacta. El término "partícula virtual" se utiliza en contraposición a "partícula real" para explicar las infracciones que aquella parece cometer contra las leyes de conservación (de la energía, momento, carga, etc.) durante sus interacciones, y cuanto menos tiempo parece existir más leyes físicas infringe.

Las fuerzas fundamentales son transmitidas por bosones llamados: bosones de gauge, como el fotón, bosones W y Z y el gluón. Cuando éstos bosones transmiten las fuerzas son virtuales, y son creados en el vacío.

Incluso en el vacío más perfecto, ya sea el que puede ser creado en un laboratorio, en el espacio intergaláctico o el vacío interatómico, son creados continuamente bosones de gauge con una existencia extremadamente breve.

La mecánica cuántica predice que la energía del vacío nunca puede llegar a ser cero. La energía menor posible del vacío se llama energía del punto cero, y es precisamente esta poca (aunque no nula) energía de las partículas virtuales. Éste modelo de vacío se llama vacío cuántico.

El maestro zen Keizan Jokin escribió en el año 1300:

Según se dice, Dogen realizo la Vía cuando se dio cuenta de que la práctica del Zen requiere del abandono del cuerpo y de la mente. Efectivamente, la práctica del Zen consiste en el abandono del cuerpo y de la mente ordinaria. No es posible adentrarse en la Vía sin abandonar el cuerpo y la mente.

Quizás crean que el cuerpo se reduce a la carne, a los huesos y a la médula pero, si observan en profundidad, no descubrirán ni el menor rastro de ellos.

Deben experimentar por ustedes mismos.

Presten atención y descubran que existe un cuerpo que no se halla confinado a la piel, a la carne, a los huesos y a la médula.

Un cuerpo del que no podrán desprenderse por más que lo intenten, un cuerpo que jamás podrán abandonar. Es por esto por lo que, al referirse a esta condición, los patriarcas dijeron: “Cuando todo se ha vaciado todavía queda algo que no puede ser vaciado”.

Una vez que clarifiquen completamente este punto, ya no dudarán de los venerables patriarcas ni de los budas pasados, presentes ni futuros”.


Algunos de estos bosones también se presentan reales en distintos fenómenos:

Los fotones son partículas reales cuando los observamos en cualquier tipo de radiación electromagnética, como la luz o los rayos X. Cuando transmite la interacción electromagnética entre partículas con carga eléctrica los fotones son virtuales.

Las partículas fundamentales interactúan electromagnéticamente mediante el intercambio de fotones entre partículas cargadas.

De todas formas la distinción entre “real” y “virtual” no es tan clara en los niveles fundamentales, donde existencia y no existencia son 2 aspectos de una misma dinámica del universo, en el que aparición y desaparición están ligadas a la conciencia del observador. Las cosas existen y no existen al mismo tiempo. Es el observador el que define y particulariza la función de probabilidades.

El observador de esta manera proyecta una realidad entre tantas otras posibles, como resultado del procesamiento subconsciente de la información a nivel cuántico.

Desde la física cuántica se puede afirmar que lo que llamamos realidad no es más que un holograma constituido por partículas elementales ordenadas en nuestro cerebro.

La misma solidez que un sueño.

Desde una perspectiva espiritual, el maestro zen Deshimaru decía.:"En un mundo ilusorio, evanescente como el rocío, solo la práctica continuada de zazen es lo real. Zazen es la forma adulta y acabada de nuestra vida. El retorno a la condición pura y original."



lunes, 17 de octubre de 2011

Medicina cuántica


La medicina cuántica parte de una visión diferente del ser humano y de la enfermedad.
Basándose en las descripciones de la materia y la energía que hace la física cuántica y la comprensión y experiencia profunda de la naturaleza del universo y los seres vivos transmitida por auténticas enseñanzas espirituales, esta forma inteligente y evolucionada de tratar los trastornos y desequilibrios, utiliza la vibración como vehículo de información y energía para actuar en los niveles fundamentales del organismo, en la estructura molecular de la célula. En el nivel cuántico.
Se lo denomina cuántico porque en el mundo del átomo y las partículas que lo componen, la energía se transfiere en paquetes o "cuantos". En este microuniverso la realidad no es sólida ni inmutable, por el contrario, en este nivel no hay nada más material que la energía y la información y su lenguaje es la vibración.
Esto hace una diferencia con la forma convencional de la medicina clásica, que trata únicamente el síntoma, es decir el lado visible, que es la manifestación de desequilibrios profundos y sutiles que solo necesitan ser reequilibrados.

Aquí interviene la verdadera medicina, ayudando a las células a recuperar su normal fisiología y a realizar sus funciones curativas, regenerativas, defensivas y de adaptación, que es lo que saben hacer.
Por eso partimos del hecho que cada célula tiene conciencia y respira. Está viva. Es conciencia viva, y la conciencia es energía e información y se manifiesta vibrando.

La medicina cuántica se sirve de variadas técnicas y métodos para corregir la raíz de la enfermedad, considerando al cuerpo, a las emociones y a la mente como uno solo.
Trabajando sobre el cuerpo físico y los cuerpos sutiles se favorece el flujo de energía vital y sangre en todo el organismo, lo que ayuda a fortalecer los órganos internos y el sistema de defensa y a purificar el cuerpo.

Por medio de la acupuntura, nutrición adecuada, ejercicios energéticos y de visualización, masajes, sonidos, relajación y meditación zen, se logra un efecto en los niveles fundamentales del organismo.
Actualmente existen empresas que comercializan aparatos y técnicas sofisticadas de radiación electromagnética para generar un efecto que denominan "cuántico".
Pero la verdadera medicina, se llame como se llame, debe incluir a la conciencia. Aunque la denominemos medicina cuántica, es en realidad una medicina del espíritu, una sanación espiritual que impacta indefectiblemente en el mundo físico.

sábado, 15 de octubre de 2011

Un diálogo inteligente

Las células curan, no los médicos

Podemos comenzar con el reconocimiento de que ningún médico en la historia de la humanidad ha curado a un solo paciente.

Únicamente las células del paciente pueden curar al paciente.

Sólo las células saben cómo cerrar las heridas, solo ellas comprenden qué hacer si cambian las condiciones del medio y conocen la forma de destruir patógenos y células mutantes.

Lo mejor que un médico puede hacer, es mover los obstáculos del camino de las células, promoviendo la circulación de energía y sangre (por ejemplo, acupuntura, dieta, ejercicios, masajes e incluso cirugía), suministrar materiales necesarios para las células (por ejemplo, medicamentos y nutrientes) y sobretodo: abandonar la lucha “armada” contra la enfermedad y respetar su naturaleza.

Para esto hay que estar dispuesto al diálogo y permitir que las células se expresen.

Generalmente lo que se considera como enfermedad es simplemente el resultado de una falta de diálogo y entendimiento de lo que sucede en el cuerpo.


¿Podemos aprender a “dialogar” con las células?

Hay que abandonar la manera convencional de enfrentarnos a la enfermedad.

La lucha cuerpo a cuerpo contra los patógenos, tarde o temprano condena a las células.

Si lás células deciden curar el muñón de un brazo cerrándolo, en lugar de regenerarlo, debemos aceptar esta decisión. Si deciden encapsular la bacteria de la tuberculosis en vez de matarla, tenemos que apoyar su "error" de dejar en el cuerpo una bomba de tiempo.

Si las células están mal informadas, o reaccionan de forma exagerada como en el shock anafiláctico, o incluso atacando a su propio cuerpo en forma de alergias y enfermedades autoinmunes, somos absolutamente incapaces de cambiar su “manera de hacer”.

Del mismo modo, estamos bastante indefensos cuando el cuerpo tolera a las células cancerosas (neoplásicas) e incluso cuando favorece la construcción de nuevos capilares con el fin de satisfacer la alta demanda de nutrientes y oxígeno de estos "mutantes parásitos”.

¿No sería un verdadero salto cualitativo en el desarrollo de la medicina si aprendiéramos a pedirles a las células del cáncer que detengan su crecimiento y la invasión, o persuadir a las células inmunes para que se abstengan de hacer anticuerpos auto-destructivos, o convencer a las células para que reconstruyan un brazo o un ojo?élu

Ya que los construyeron antes, cuando éramos embriones, ¿por qué no serían capaces de hacerlo de nuevo? Además mantenemos una amplia reserva de células madre, capaces de transformarse en cualquier tipo de tejido según la necesidad.

En los niveles fundamentales, materia y energía se transforman sin cesar y la información viaja en todas las direcciones del espacio-tiempo.

¿Por qué no?

Solo hay que aprender a comunicar. Es una cuestión de creencia, de mentalidad.

Lo interesante es que somos nosotros mismos. Sin intermediarios.

Somos la suma de todas las conciencias celulares en una misma conciencia.

A su vez, esta conciencia individual forma parte de la conciencia de la especie (todas las especies comparten una conciencia común), y siguiendo estos niveles jerárquicos de organización, todas las conciencias forman una conciencia, o podemos decir que todas las conciencias son expresión de una única conciencia, la misma conciencia que es el sustrato de todo lo que existe.

La introspección es el camino. La mirada interior nos conecta directamente con la totalidad de nuestro ser. La práctica de la meditación limpia y refuerza este vínculo espiritual.

Zazen es la vía directa para conectar con cada célula, con cada órgano, con cada parte del cuerpo y hace posible el diálogo fluido.

Inconscientemente, naturalmente, automáticamente.



miércoles, 5 de octubre de 2011

Partículas de conocimiento


El pensamiento conciente es un emergente de procesos subconscientes.

El pensamiento puede manifestarse porque a nivel cuántico se produce una reducción de los estados superpuestos no manifestados, en un único estado.

Colapsa la función de onda que representa posibilidades y se genera una partícula de conocimiento. La secuencia de estas "partículas" (para llamarlas de alguna forma convencional, pero está claro que no son algo material) generan un flujo de pensamiento y la experiencia a nivel conciente.

Esta reducción o colapso permite traspasar un umbral, por debajo del cual no se es conciente y luego si, aunque de solo una de las tantas posibilidades. La transición entre el subconsciente y el conciente es muy sutil y depende de muchos factores.

Como podemos ver, la conciencia individual es limitada y condicionada. El inconsciente, que es la conciencia universal en si misma, representa el océano de potencialidad infinita, todas las posibilidades superpuestas y no manifestadas.

Es interesante, porque esta descripción de los procesos mentales nos permite comprender que el pensamiento es simplemente una actividad de células especializadas en el cerebro. No tiene sustancia propia. No es “real”, aunque su impacto en el mundo físico puede serlo.

Es el resultado de la reducción de múltiples posibilidades en una sola. A esto se le llama colapso. El pensamiento que emerge en el consciente ya fue modelado y condicionado en los niveles más profundos por los programas ahí instalados, entonces, ¿Quién soy en realidad? ¿Soy en verdad esto que pienso?

Si consideramos a la actividad mental como una actividad fisiológica más del cuerpo, al igual que la respiración, la digestión o cualquier otra función celular, sujeta a interrelaciones e influencias múltiples - internas y externas -, nos identificaremos menos con lo que nos “repite” la cabeza y podremos calmar la mente con más facilidad, sabiendo de antemano que se trata simplemente de actividad reactiva, solo existe en relación de interdependencia con el objeto o la cosa percibida, por eso se dice que no tiene existencia propia, por lo tanto no es real. Existe pero no existe.

El maestro zen Dogen escribió en el siglo 13. “Si durante zazen el conciente permanece activo, estaremos siempre encadenados a sus límites”.

Para que el pensamiento no sea condicionado y tendencioso debe ser negado, filtrado y clarificado con el no pensamiento, la no conciencia. La observación profunda durante zazen permite comprender la raíz de las fabricaciones mentales y las ilusiones.

El silencio interior y la inmovilidad es el punto de partida, el punto cero. ¿Como ser conciente de la no conciencia? ¿Cómo pensar sin pensar?

Zazen es la respuesta.



martes, 6 de septiembre de 2011

La célula inteligente

Bacterias púrpuras

La fotosíntesis orgánica tiene una eficacia del 95%, mientras que los más sofisticados paneles solares operan sólo a la mitad.

Engel y col. investigaron el procesamiento de la información en células que efectúan fotosíntesis y los descubrimientos son muy notables.
Usando un láser de femtosegundo para seguir el movimiento de energía de la luz a través de células fotosintéticas de bacterias, comprobaron que la energía viaja a lo largo de todas las direcciones posibles, al mismo tiempo, en lugar de seguir una trayectoria única, como lo hacen los electrones en un chip de silicio. En cambio, la energía de la fotosíntesis explora todas sus opciones y colapsa el proceso cuántico sólo después de que, con carácter retroactivo, "decide" sobre la vía más eficiente.

La nueva visión de la biología cuántica nos muestra como el comportamiento real de la evolución es gobernado por “misteriosos” e indeterminados procesos cuánticos. El viaje en el tiempo es uno de ellos.

Un cambio de paradigma se está imponiendo en la ciencia. No se puede dejar de considerar a la conciencia, ya que es evidente que se encuentra detrás de todos los procesos vivos. Podemos decir que la misma es el verdadero sustrato del universo.


Inteligencia celular

La evolución parece seguir caminos cuánticos y ahora estamos aprendiendo a tomar el control y participar en ella. El ser humano animal se transforma en ser humano dios. El animal condicionado por su genética evoluciona en ser humano creador de su universo.

La concepción clásica de la evolución, Darwin de por medio, explica las transformaciones de una forma determinista, mediante mutaciones y selección natural. Evidentemente, con la información disponible en esa época, no se consideraba la inteligencia celular ni se conocía la mecánica cuántica.

Ciento cincuenta años atrás, el paleontólogo Thomas Huxley afirmó que la humanidad finalmente tomaría el proceso de la evolución en sus propias manos.

Podemos definir a la vida como un proceso cuántico ya que los átomos y moléculas que la sustentan en los niveles fundamentales, se rigen por los principios de la física cuántica:

1) En 1927, Bohr afirmó que estos comportamientos corpuscular y ondulatorio no eran propiedades, sino dos representaciones complementarias que dependen de la interacción con el investigador y su instrumento de medida (Principio de complementareidad).

2) En 1929, Heisenberg comprobó que no es posible medir simultáneamente la posición y la velocidad de las partículas subatómicas, ya que las propiedades análogas a la velocidad y la posición, que en el mundo subatómico son más vagas, adquieren consistencia únicamente en el momento de la medición. (Principio de indeterminación).

3) A nivel subatómico, la materia no existe con seguridad, sino más bien “muestra tendencia a existir”. Estas partículas no son puntos materiales clásicos, de localización precisa, sino que son paquetes de ondas (probabilistas), es decir, una superposición de movimientos (potenciales) en todas direcciones.

4) Entrelazamiento: las partículas creadas de una misma fuente comparten la misma información y los mismos efectos aunque estén separadas por distancias siderales.

Esta propiedad y los estados coherentes en superposición, son la base de la computación cuántica, láseres y supercunductores.

Tanto Bohr como Winger, dicen que la conciencia es la variable oculta que decide qué resultado tiene lugar efectivamente en el acontecimiento considerado. Con lo que, en lugar de “observador”, el investigador es un “participante” dentro de la manifestación de la realidad.

Si bien es cierto que el observador crea su realidad, ¿Que es el observador sino conciencia? Es la conciencia la creadora de todo (incluso del observador) y como sabemos, los procesos conscientes son emergentes de procesos no concientes. De manera que podemos concluir que la naturaleza sabe hacer las cosas y el observador toma más bien el rol de espectador.

¿Como procesa la información el cerebro?

El cerebro puede ser considerado como un superordenador biológico capaz de realizar computación cuántica y clásica. Es decir, puede procesar qubits o bits indistintamente dependiendo del nivel.

El bit es la unidad de información en el sistema binario, y solo puede tomar 2 valores: 0 ó 1.

En lugar de usar bits binarios (0 y 1) como los sistemas computacionales convencionales, los ordenadores cuánticos trabajan con qubits que incluyen todos los posibles estados en superposición coherente de una partícula. En lugar de quedar "atrapadas" en una sola configuración, las puertas lógicas de una computadora cuántica emplean múltiples posibilidades en sincronía – utilizando todo el conjunto de resultados alternativos para llegar a una respuesta.

La naturaleza crea sus leyes y hace las cosas a su manera.

Los procesos básicos de la vida que damos por sentado, se basan en la transferencia de información hacia atrás en el tiempo.

La vida es tan mágica porque tiene sus propios trucos.


martes, 16 de agosto de 2011

La conciencia del presente o el “ahora”

La conciencia se mueve de a saltos cuánticos. De momento a momento, emerge y desaparece.

Como vimos antes, la sensación de continuidad es un artilugio perceptual del cerebro. Una ilusión. Cada evento discreto que traspasa el umbral del conciente, se reduce en una partícula de conocimiento.

Entonces podemos preguntarnos lo siguiente ¿los momentos discretos contiguos forman un flujo en el tiempo, o más bien un collage de momentos organizados al azar, cuya continuidad es una ilusión creada por la memoria residual?

En cualquier caso nos percibimos conscientemente como una continuidad, un "flujo" de tiempo. Por otra parte el aparente flujo del tiempo puede variar.

Todos experimentamos la “relatividad” del tiempo. Ante situaciones extremas la percepción del tiempo cambia.

Durante zazen, la percepción del tiempo varía. La inmovilidad y el no pensamiento modifican drásticamente la geometría del espacio-tiempo, permitiendo que la conciencia se expanda al no encontrar los límites del pensamiento conciente y de la percepción habitual de los 5 sentidos.

Si estamos con alguien que amamos, el tiempo pasa más rápido que si estamos con alguien que no queremos. Si hacemos algo que nos gusta, el tiempo pasa “volando”, pero cuando hacemos algo que no nos agrada el tiempo pasa lento…muy lento… Algunos deportistas de alto nivel, son capaces de sobresalir porque los jugadores de los otros equipos parecen ir más lento.

Velocidad física a un lado, esto puede ocurrir por un aumento en la frecuencia de los eventos concientes (RO).

Por ejemplo, si Messi tiene 60 eventos concientes por segundo, y los defensores sólo tienen 40 eventos concientes por segundo, Messi tiene 50% más de percepciones, decisiones y reacciones sobre cualquier intervalo de tiempo, dado que sus rivales parecerán moverse “más lentamente”.

El caso contrario es, por ejemplo, alguien que ha bebido alcohol en exceso El alcohol, que es un depresor del sistema nervioso provoca menos eventos conscientes por intervalo de tiempo estándar, y por lo tanto su percepción conciente es que los acontecimientos en el resto del mundo se están produciendo con mayor rapidez que el ritmo de su propia percepción (por eso no es una buena idea conducir un coche en estas condiciones).

Otra de las características extrañas de la conciencia es la sincronía temporal de estímulos sensoriales.

Incluso los actos simples como caminar involucran una cantidad enorme de estímulos sensoriales (información) que son coordinados de manera compleja para darnos una sensación de percepción unificada.

Las sensaciones táctiles de los pies en contacto con el piso viajan a través de las vías nerviosas sensitivas en un recorrido bastante largo y lento, debido a los tiempos de conducción y los retrasos sinápticos, a través de las piernas y la médula espinal hasta el cerebro… pero la información visual de ver a nuestros pies en contacto con el piso llega a nuestro cerebro mucho más rápido a través de los nervios ópticos.

Sin embargo, percibimos la información visual y táctil como simultáneas.

Nuestra percepción conciente no es sincronizada (vemos a nuestros pies golpear el piso y una fracción de segundo más tarde los sentimos golpear el piso), pero los recordamos como sincronizados, una revisión "orwelliana" o globalizada del suceso.

Esto implica que nuestra visión de la realidad es puramente una construcción, una "ilusión".

Otra explicación es que las percepciones rápidas (visión) se retrasan para esperar a la percepción lenta (tacto).

Esto implica que estamos constantemente "viviendo en el pasado", nuestra conciencia va retrasada con respecto a la realidad.

Hay otro hecho. La evidencia experimental sugiere que el cerebro refiere la información "hacia atrás en el tiempo".

De hecho esta referencia hacia atrás puede ser algo trivial, lo que nos permite vivir el momento presente a pesar de los retrasos finitos en nuestra experiencia sensorial. Este mecanismo nos permite actuar, y luego un poco más tarde decidir acerca de la acción.

En el reino cuántico el tiempo es incierto y los eventos se pueden ejecutar en el sentido inverso.

La 2ª ley de la termodinámica al parecer no se aplica a los sistemas cuánticos, que pueden llegar a ser más ordenados y coherentes.

La reducción de estado cuántico, como los eventos de RO, pueden enviar la información cuántica "hacia atrás en el tiempo", por ejemplo, de acuerdo con la teoría del "vector dual" de Aharonov .

El tiempo no está determinado en la fase de superposición cuántica

La referencia hacia atrás en el tiempo de la información cuántica puede dar cuenta de los efectos en el entrelazamiento cuántico y la criptografía cuántica.

En todas estas situaciones, es la información cuántica la que al parecer viaja hacia atrás en el tiempo, al revés de la información clásica

En el enfoque de reducciones objetivas en los microtúbulos del cerebro, la información cuántica es "pre-conciente" o "subconciente". La información se vuelve conciente en el "ahora", luego de la reducción objetiva, es decir, de la caída o colapso de la función de probabilidades.

De este modo, cada momento de conciencia puede incorporar la información cuántica, tanto del pasado y del futuro, así como la información clásica del pasado (memoria de trabajo).

Los estudios realizados por el neurólogo B. Libet en la Universidad de California a fines de los´70 en pacientes de neurocirugía despiertos sugieren que el cerebro envía información hacia atrás en el tiempo. Los pacientes informaban haber percibido el estímulo antes de que este sea efectuado.

Así que, ya sea a) la "rápida" información visual se retrasa, b) la visión y el sentir se experimentan por separado, pero se recuerdan como simultáneos, o c) la información se refiere lentamente "hacia atrás en el tiempo" (de un futuro próximo) para que coincida con la información rápidamente.

Desde un punto de vista evolutivo, "vivir en el pasado" puede ser desventajoso,

¿Pero como puede la información correr hacia atrás en el tiempo?

Los efectos cuánticos en el cerebro pueden explicar la información hacia atrás, y que estos efectos ocurran con frecuencia, incluso de forma rutinaria.

Resulta que a nivel cuántico, la información de hecho puede transmitirse en sentido inverso, por lo que en los niveles fundamentales, el tiempo puede ser indeterminado.

Cada reducción de estado cuántico tiene un vector dual, tanto hacia adelante como hacia atrás en el tiempo.

Cada evento conciente o partícula de conocimiento, puede recibir información del pasado o del futuro.

Para investigar estas posibilidades, D. Radin y D. Bierman realizaron una serie de experimentos de la respuesta emocional en el ser humano.

Los sujetos veían en una pantalla de ordenador en la que aparecían (en intervalos que variaban al azar) una serie de imágenes, algunas emocionalmente neutrales, y otras altamente emocionales (violencia, sexo....).

En los primeros estudios que realizaron utilizaron la conductancia de la piel de un dedo para medir la respuesta fisiológica.

Lo interesante es que encontraron que no solo respondían, obviamente, a los estímulos fuertes más que a los neutrales sino que además lo hacían antes de que apareciera la imagen. La respuesta emocional se había producido desde una fracción de segundo hasta varios segundos antes del estímulo visual.

Posteriormente, en la Universidad de Amsterdam, se repitieron los experimentos con sujetos en un generador de imágenes cerebrales fMRI y encontraron en la actividad cerebral respuestas emocionales de hasta 4 segundos anteriores a los estímulos. Por otra parte se analizaron los datos en bruto de otros laboratorios y se encontraron con el mismo tipo de respuestas emocionales anticipadas al estímulo.

El fenómeno phi es una ilusión óptica de nuestro cerebro que hace percibir movimiento continuo en donde hay una sucesión de imágenes.

En el fenómeno phi, una sucesión de imágenes reproducida a una cierta velocidad crea la impresión de movimiento.

Se basa en que el ojo humano es capaz de percibir movimiento a partir de información fraccionada, por ejemplo, una sucesión de imágenes. Es decir, a partir de la reproducción de una serie de imágenes congeladas con una frecuencia determinada (velocidad de imágenes por segundo, por ej: 24/seg como en el cine) se percibe un movimiento continuo.

Clásicamente se le atribuye este fenómeno a la persistencia retiniana, que es la capacidad de la retina de guardar durante un cierto tiempo la última imagen. Aunque en la actualidad no se considera más así, ya que este punto de vista solo toma en cuenta al ojo y no al cerebro en su totalidad.

El cerebro es especialista en rellenar imágenes y es posible que esto lo haga recibiendo la información cuántica hacia atrás en el tiempo, es decir desde el futuro!


jueves, 11 de agosto de 2011

La conciencia crea el tiempo


¿Qué es el tiempo? ¿Qué relación tienen el tiempo y la conciencia? ¿Existe el tiempo fuera de la conciencia?

La idea de que el tiempo es un proceso que "fluye" en una sola dirección puede ser ilusoria, ya que si el tiempo fluyera lo haría en un medio o por un vaso, como las radiaciones o un fluido.

La percepción del tiempo es distinta para cada uno y cambia según las circunstancias.

¿Por qué se producen los sucesos de forma unidireccional en el tiempo?

Si consideramos que la conciencia es la que crea el espacio-tiempo (ver: "Los microtúbulos y la conciencia"), es más fácil comprender la “relatividad” del tiempo y del espacio. Dicho de otra forma: el tiempo no tiene existencia propia ni absoluta, no existe fuera del espacio y del observador (conciencia).

El concepto de tiempo “absoluto” corresponde a la física clásica donde el tiempo es el mismo para todos los observadores.

En mecánica relativista la medida del transcurso del tiempo depende del sistema de referencia donde esté situado el observador y de su estado de movimiento, es decir, diferentes observadores miden diferentes tiempos transcurridos entre dos eventos causalmente conectados. Por tanto, la duración de un proceso depende del sistema de referencia donde se encuentre el observador.

¿Entonces, que es el tiempo en si mismo?

El tiempo solo puede ser comprendido por el conocimiento interior al cual pertenece. Podemos decir que es más bien una experiencia subjetiva, aunque el "reloj marque las horas..."

En el modelo de reducciones objetivas coordinadas (ROC), cada momento conciente corresponde a una nueva organización de la geometría espacio-tiempo que a nivel de la escala de Planck se selecciona irreversiblemente. La onda de múltiples posibilidades no manifestadas colapsa en una partícula de conocimiento.

Para la información clásica no hay vuelta atrás a lo largo del mismo camino no algorítmico.

Los eventos de colapso de la función de onda o reducción objetiva (RO) "se incrementan"hacia adelante en la geometría del espacio-tiempo.

Con frecuencia decimos: “el tiempo pasa”, pero es la conciencia, como una secuencia de eventos (reducciones), la que pasa y reorganiza la geometría fundamental del espacio-tiempo.

El flujo unidireccional y ordenado del tiempo es una función de nuestra conciencia.

La conciencia es una "corriente" de eventos discretos, y no un estado continuo.

Cada evento discreto representa un estado de reducción, es el resultado del colapso o caída de la onda de posibilidades en una partícula de “ahora”.

La “continuidad” es una ilusión creada por el cerebro y relacionada con la memoria y el pensamiento conciente de tipo secuencial (encadenado) vinculado a la actividad del neocórtex (particularmente el frontal).

Es como un film, vemos el movimiento, la acción, incluso “vivimos” la historia, los protagonistas, el significado, los efectos especiales, etc. Sin embargo todos sabemos que son fotogramas que al ser pasados a una determinada velocidad crea la ilusión de continuidad.

Podríamos describir nuestro "flujo de conciencia" como una serie de "engañosos” presentes de corta duración de los que somos inmediatamente sensibles sin cesar. Cada momento es un fotograma.

La conciencia es sólo momentánea... lo que consideramos como conciencia es una secuencia de momentos, que se encadenan unos a otros... cada momento de la conciencia sólo dura un período muy corto de tiempo, tan solo un 1/64 del chasquido de dos dedos.

Con la practica regular de zazen es posible detectar el paso de un momento a otro, de un pensamiento a un no pensamiento…pensamiento…no pensamiento...Es lo que se llama pensar sin pensar o pensar desde el fondo del no pensamiento. Esta conciencia, que en japonés se llama Hishiryo, corta la secuencia electroquímica del "parloteo mental" y redirige el flujo de energía e información hacia la profundidad del cerebro y al resto del cuerpo, especialmente a centros y vórtices de energía que son en realidad "puertas dimensionales".

La observación y concentración profunda durante zazen permiten observar el principio y el final de un pensamiento, sin hacer que se encadene con ningún otro, es decir, sin que haya una reacción generalizada (ondas gamma de alta frecuencia) ni flujo de conocimiento, que “encienda” la actividad neocortical y el pensamiento conciente. Esto provoca una expansión y un cambio de dimensión de la conciencia.

Podemos considerar el momento presente, pero cuando lo hacemos ya pasó, por eso tenemos la impresión de que el tiempo transcurre.

El hecho es que vamos de "ahora" en "ahora", y cada "ahora" tiene su existencia única y definitiva y su propia geometría espacio-tiempo.

Lo que consideramos como “presente” es en realidad el "pasado", esto es a causa de la memoria de trabajo.

La memoria de trabajo es la memoria temporal, “on line”, que los seres humanos utilizamos para realizar ciertas tareas y resolver determinados problemas. Las operaciones cognitivas están relacionadas de esa forma con esta memoria activa llamada también memoria operativa o memoria a corto plazo.

La memoria de trabajo se refiere a la capacidad de almacenamiento temporal y a la forma de manipulación de la información guardada.

Neurofisiológicamente, consiste en la activación de un grupo de neuronas neocorticales que se mantienen activas en la corteza prefrontal por la información contenida en esa red y para ser usada para una acción anticipada. El rol de la corteza prefrontal en la memoria de trabajo es fundamental.

La memoria de trabajo requiere la activación de un circuito de neuronas, el cual activa en sí la memoria propiamente dicha. Esta memoria, si bien es activada desde la corteza prefrontal, requiere a su vez la activación del resto de estructuras cerebrales implicadas, como el lóbulo temporal para el significado y la audición y el lóbulo occipital para la imagen visual.

Podemos compararla con la memoria RAM en las computadoras.

La memoria de trabajo es fundamental para realizar un análisis y síntesis de la información y retener datos necesarios para la consecución de un determinado proceso mental.

Si se afecta este tipo de memoria operativa afectará a un gran número de procesos de aprendizaje, provocando una disminución de la atención, dificultad para inhibir estímulos irrelevantes, problemas en el reconocimiento de prioridades, en la resolución de un problema y en la planificación y ejecución de un plan.

El continuo espacio-tiempo de Einstein indica que la aparente linealidad de los acontecimientos depende del observador.

Hay quienes consideran las vidas pasadas como vidas físicas literales que han sucedido en el pasado en un escenario físico como éste. Pero nuestras vidas pasadas pueden estar sucediendo ahora mismo en un continuo espacio-tiempo diferente. Muchos relatan haber experimentado «vidas pasadas» y sentir sus efectos como si hiciera poco tiempo que han transcurrido. Sin embargo, rara vez hablamos de la forma en que nuestras vidas futuras están afectando a la que estamos experimentando justamente aquí y ahora.

Al vivir el momento presente, lo más probable es que estemos reescribiendo nuestra historia personal, tanto pasada como futura.

El aquí y ahora está conectado con el futuro y también con el pasado.

En el Zen se dice que nuestro zazen de ahora actualiza la práctica y el despertar de los Budas del pasado, del presente y del futuro.

En el ahora y aquí está incluida la eternidad

Este punto de nuestra existencia genera una influencia en todas las direcciones del espacio-tiempo y al mismo tiempo está recibiendo información permanentemente del pasado...y del futuro!

La conciencia crea el tiempo...

continúa

jueves, 28 de julio de 2011

Hacia una medicina del espíritu

La conciencia puede elegir una determinada geometría del espacio-tiempo. Moviéndose de a saltos cuánticos, de fenómeno en fenómeno. Cada punto de la experiencia, cada momento, tiene su propia geometría y una conformación material particular. Cada punto es independiente del otro, pero están conectados.

La conciencia modela el mundo físico. Los pensamientos generan una corriente electro-química de información que impacta en cada célula del cuerpo.

Con la suficiente energía e información la célula puede regenerar incluso su ADN.

Es posible transformar cualquier condición. El poder curativo del cuerpo es enorme. La conciencia condensa a la materia y mueve a la energía, da forma y función.

La conciencia es el sustrato mismo del universo.

De manera que podemos utilizar esta capacidad de la conciencia para afectar la materia en sus niveles fundamentales. De ahí el nombre de sanación cuántica. Es una curación espiritual, pero no solo mental, también participan el cuerpo y la respiración (energía).

La conciencia es energía e información.

La realidad que vivimos depende de la información que procesa el cerebro.

Esta capacidad está ligada a la creencia de la persona. Si no lo crees profundamente, es decir, con todo tu ser, entonces no es eficaz. Pero si crees en algo, esto, tarde o temprano se realiza.

Cada célula del cuerpo participa de nuestro diálogo interno.

La fe es una cualidad superior de la conciencia. No se trata de creer en algo "externo", como estamos habituados desde siempre. Aquí el movimiento es hacia adentro, al interior de uno mismo, a la propia naturaleza, que es la naturaleza misma del universo.

Este tipo de fe o creencia no es ciega. Emerge del inconciente y gestiona información que no accede al conciente. Por eso la fe no es algo que se pueda probar concientemente. Pero su impacto en el mundo cuántico, en los niveles más fundamentales de la materia es profundo.

Creer que se puede, es lo primero. La fe inicia el movimiento. Para la medicina china este es un tipo de conciencia superior, llamada Hun.

La conciencia Hun, se relaciona con el cielo, genera los proyectos y gobierna el inconsciente. Está vinculada al hígado-vesícula biliar. Representa la percepción de los hechos, los proyectos, la intuición y la imaginación. Desencadena los impulsos necesarios para emprender una acción. Se halla en relación con el atavismo, el instinto hereditario, la fuerza de la palabra, las pulsiones y las pasiones. Controla la imaginación y desempeña un papel esencial en todo acto de creación.

Cuando se altera Hun, se afecta fácilmente la personalidad y el entorno, además produce sueño agitado, pesadillas, proyectos excesivos e incoherentes y problemas de adaptación.

Como su naturaleza es movediza y penetrante, su alteración (estancamiento, bloqueos, frustración) provoca ira y descontento. Pero en su aspecto virtuoso representa la fe y las aspiraciones superiores. Cuando Hun puede expresarse y fluir genera un medio ambiente armonioso y creativo, donde la flexibilidad y el equilibrio es la norma. Es el elemento madera, que crece libre hacia el cielo y penetra la tierra con sus raíces.

Es una fuerza expansiva que llega a todas partes y aporta información fundamental al sistema, que luego lo transforma en movimiento, acción y estimulación. La madera nutre al fuego del corazón y este activara todos los mecanismos para la curación: memoria celular, respiración, purificación, regeneración, etc.

Para la Medicina china, cuerpo y mente son de una misma naturaleza: la curación del cuerpo incluye la de la mente y viceversa.


La diferencia cuerpo-conciencia establecida por la filosofía occidental resulta incomprensible para el pensamiento chino. La importancia que se le concede a la mente y a las emociones es tal que el Neijing señala: “Si no se logra la mejoría espiritual y no se cura el mal mental, es imposible curar la enfermedad".

La única manera de curar en profundidad es encontrar la unión del cuerpo y la mente.

Cuanto más reconozcamos nuestra naturaleza espiritual nos volveremos más hábiles en nuestra relación con la materia y el mundo físico. Todo depende de como nos consideremos a nosotros mismos y que tanta autoconfianza tengamos.

La buena medicina cultiva y protege estas cualidades sutiles, considerando al cuerpo-mente como una misma cosa. La buena medicina debe educar y ayudar a liberar a las personas de sus malos hábitos y del sufrimiento.

La buena medicina es la medicina del espíritu.



martes, 19 de julio de 2011

Los microtúbulos y la conciencia III


¿Qué relación tiene la fuerza de gravedad con los procesos cognitivos a nivel cuántico?
De acuerdo con la teoría de la relatividad general de Einstein, la fuerza gravitatoria puede considerarse como una manifestación de la curvatura del espacio-tiempo. La masa le indica al espacio-tiempo como curvarse y este le dicta a la masa cómo moverse.
Es el contenido material el que modela la geometría del espacio-tiempo.
Esto concepto es importante porque la propiedad de la conciencia de provocar autocolapsos de la función de onda (reducciones objetivas RO) en el cerebro, depende de fenómenos gravitacionales a nivel cuántico, que hacen que la masa (moléculas de proteínas superpuestas en los microtúbulos MT de las neuronas) se desplace en una dirección y se produzca una reducción a un estado particular, seleccionando una determinada geometría espacio-tiempo de la experiencia.
Se trata de un autocolapso porque no hay intervención del medio ambiente ni de un observador, de ahí lo de "reducción objetiva". Es una característica no computable propia de la conciencia. Dada su relación con la materia y la energía, cada movimiento de la conciencia desplaza materia y energía.
El verdadero sustrato de la gravedad a nivel cuántico es la información.
En este punto debemos aclarar algunos conceptos.
A partir de modelos simples se han podido derivar resultados importantes, basados en tres principios básicos: 1) el espacio es "emergente" y no fundamental, esto quiere decir que el continuo del espacio (y del tiempo) es una ilusión, 2) la descripción más fundamental debe ser discreta y no continua y 3) esta descripción además se fundamenta en el principio de causalidad, es decir, las relaciones causales pueden determinar la propia geometría del espacio-tiempo. La propia causalidad es lo fundamental y significativo incluso a un nivel donde el concepto de espacio ha desaparecido.
Podemos entender cada espacio-tiempo cuántico como una secuencia de espacios posibles que se suceden los unos a los otros, igual que los tic-tacs de un reloj cósmico.
La coordenada temporal es arbitraria.
La historia del mundo pueda ser vista como una sucesión de geometrías que se suceden las unas a las otras, como bloques que se apilan y dan una sensación de continuidad. Vamos de momento en momento. Cada momento es un aquí y ahora.
Cada aquí y ahora tiene su propia geometría espacio-tiempo.

Con respecto al tiempo y a la conciencia, el Maestro Kosen enseña en el dojo: En el budismo, hay tres tiempos, se dice a menudo: "todos los Budas de los tres tiempos." Obviamente, los tres tiempos son: pasado, presente y futuro. Pero en realidad, hay tres maneras de definir al tiempo, las tres son muy importantes para nuestra conciencia, para nuestra actitud ante la vida y la muerte. Son también tres reglas de tiempo, tres definiciones del tiempo.
La primera: Todo es impermanente, nada permanece, todo desaparece, todo cambia. No podemos apegarnos a nada.
La segunda: El tiempo y el ser son no-nacidos y no desaparecen nunca. Es el mundo del espíritu, el mundo de Buda.
La tercera: aquí y ahora. Solamente aquí y ahora es la realidad. Estos tres aspectos deben superponerse, juntarse con el fin de saber, como en un mapa, donde estamos.
Están los que sólo viven en el mundo de las apariencias, apegándose a lo que se manifiesta, a los amigos, lo social y que abandonan, olvidan, el mundo de los Budas. Están los que quieren todo el tiempo permanecer en el absoluto y se niegan a compartir, a mezclarse con el mundo del siglo, considerando que no forma parte de la realidad divina y absoluta. Estas dos categorías de personas, se equivocan. Para terminar, cuando se encuentra el equilibrio entre lo absoluto y la impermanencia, nuestro aquí y ahora deviene el punto central del universo.
El "aquí y ahora" no se equivoca nunca. En zazen, se puede comprender lo que es aquí y ahora. En zazen, se reunen los tres tiempos. Todo es impermanente, pueden olvidarlo todo, darse cuenta que están solos. Pueden comprender el aquí y ahora porque justamente paran de mirar al exterior y pueden comprender esta existencia infinita sin nacimiento, sin desaparición”.
La gravedad es un fenómeno que surge de las propiedades fundamentales del espacio-tiempo.
Sin embargo hasta el presente no hay una descripción cuántica de la gravedad. Algunos siguen “rompiéndose” la cabeza tratando de describir lo que solo puede ser experimentado.
De todas formas, el conocimiento científico es una importante fuente de información y desarrollo para el ser humano.
Según Erik Verlinde, físico que investiga la teoría de cuerdas en la Universidad de Amsterdam: “la gravedad es una completa ilusión, es nada más que una consecuencia de las leyes de la termodinámica”.
Podemos considerar también a la atracción de la gravedad, como el resultado de la organización de la información de los objetos materiales en el espacio.
El colapso de la función de onda que permite traspasar el umbral de la experiencia conciente depende de los estímulos percibidos por los sentidos, pero también y en gran medida, de la información contenida en el subconsciente (conciencia alaya) y en la memoria. Además la conciencia en si misma puede elegir por un estado particular (autocolapso). Esta capacidad de dar un verdadero "salto cuántico" de un estado a otro se puede utilizar para curar y restaurar la salud (medicina cuántica).
La propia información es la matriz sobre la que se construye el universo.
La información afecta la gravedad a nivel cuántico, esto decide por un único estado posible y genera una partícula de experiencia con una propia geometría del espacio-tiempo. La conciencia se crea a si misma.
El océano de potencialidad infinita, de múltiples posibilidades superpuestas no manifestadas, decide por un único estado particular, y esta partícula de experiencia contiene en si misma la información de todo el sistema (entrelazamiento cuántico).
El Maestro Dogen decía: “Nuestro mundo está definido por las diez direcciones. Cada dirección contiene totalmente la existencia básica de todas las demás direcciones. Esto es, todo punto en el espacio y tiempo, de frente o por detrás, vertical u horizontal, contiene en sí mismo todos los elementos de la existencia. Este hecho es fundamental para la comprensión de shinjitsunintai (la comprensión intelectual aprendiendo a través de la mente, unida a la práctica a través del cuerpo)
Shinjitsunintai es concebido frecuentemente como apegado a subjetividad y objetividad. Este no es el caso. Shinjitsunintai no es más que la verdadera identidad, el verdadero cuerpo enraizado en Buda y sin oponerse a ninguna de las diez direcciones del mundo. Las diez direcciones están contenidas en shinjitsunintai.
Tal vez sea ésta, la primera vez que oyes esta explicación. Ten en mente que cada dirección y cada región pueden ser aprehendidas juntas en una experiencia. Tiene la misma identidad y existen juntas en shinjitsunintai. Este cuerpo verdadero está compuesto por los cuatro elementos, tierra, agua, fuego y aire, y por los cinco skandhas. Para personas comunes, este mundo de experiencia es muy difícil de analizar y la visión clara es difícil de obtener, pero un santo está siempre conciente de la verdadera naturaleza del mundo. En efecto, él ve el mundo entero en una pequeña partícula de polvo”. (SHÔBÔGENZÔ SHINJINGAKUDO).
Lo importante es volver a la calma. Aprender a apagar alternativamente el conciente y permitir que la conciencia profunda se manifieste y se exprese.
La esencia solo puede ser experimentada por si mismo. Experiencia subjetiva, conocimiento directo.
La práctica de zazen permite realizarlo con la totalidad de nuestro ser. Inconcientemente. Naturalmente.

domingo, 10 de julio de 2011

Los microtúbulos y la conciencia II


Procesamiento de la información en el esqueleto celular
Los microtúbulos (MT) del esqueleto celular o citoesqueleto, presentan características que los hacen adecuados para procesos cuánticos, por ejemplo: están conformados por una estructura enrejada o entrelazada parecida a un cristal, son huecos en el interior, se encargan de organizar la función celular y procesar la información.
El interior de los MT es un espacio aislado del exterior que permite al sistema mantenerse en un estado de coherencia cuántica y evitar así fenómenos de decoherencia o reducción aleatoria por la intervención del entorno.
Veamos esto con más detalles.

El citoesqueleto es una estructura dinámica ubicada en el interior de la célula que le permite a esta moverse, mediante cilios y flagelos y mantener la forma, además desempeña un importante papel tanto en el transporte intracelular de moléculas como en la división celular.
Este esqueleto celular es un entramado 3D de proteínas que provee el soporte interno para las células, fijando las estructuras internas de la misma. En las células eucariotas, consta de microfilamentos de actina, filamentos intermedios y microtúbulos.
El citoesqueleto es dinámico pero no pierde la capacidad de mantenimiento de la forma, la funcionalidad y la estructura de la red tridimensional que lo conforma.
Hasta ahora vimos la función de estas estructuras con respecto a la mecánica y a la fisiología celular. (más info)
Los MT están conformados por subunidades de una proteína llamada tubulina y están asociadas a eventos cuánticos internos, además interactúan en cooperación con otras tubulinas (procesos de computación cuántica).
El estado de coherencia cuántica en los MT se corresponde con el procesamiento subconciente de la información, que va aumentando hasta que el grado de diferencia entre la coherencia masa-energía conduce a una suficiente separación de la geometría del espacio-tiempo, entonces alcanza un umbral relacionado con la gravedad cuántica, el sistema debe elegir y de esta forma colapsa, se produce una reducción objetiva (RO) en una de las múltiples posibilidades. Un único universo se manifiesta.
Los estados en superposición tienen cada uno su propia geometría del espacio-tiempo.
De esta manera, una superposición transitoria de pequeñas diferencias en la geometría del espacio-tiempo persiste hasta que una abrupta reducción cuántica clásica se produce.
Estos grados de diferencia entre las geometrías de cada uno de los estados es información.
Los programas instalados en el subconsciente operan en este nivel. Luego solo hacen falta pequeños estímulos para que el sistema colapse en un estado programado y se genere un pensamiento ya condicionado.
El pensamiento consciente es un emergente de procesos subconscientes. El tiempo desde el momento en que se produce la reducción objetiva hasta que se es consciente es de 0,5 seg.
La repetición produce acumulación de información que luego condiciona al sistema para que colapse siempre en un mismo universo (una misma realidad).
Por eso es muy importante calmar la mente. Volver al punto cero, a la no conciencia, y desde ahí eliminar programas inútiles o nocivos e instalar buenos programas actualizados y un buen anti-virus, que nos permitan aprender y crear la realidad que deseamos, disfrutando de ella.
Para este propósito necesitamos energía e información.
Los programas se instalan mediante la repetición.

Reducción subjetiva y objetiva
En la reducción subjetiva (RS) de la teoría cuántica causada por la observación o el entrelazamiento con el medio ambiente, interviene el azar, el indeterminismo. El proceso tiene un componente aleatorio.
En cambio, la reducción objetiva (RO) en el interior de los MT, es debida a un auto-colapso y da lugar a patrones particulares en la conformación de las tubulinas que regulan actividades de la neurona, incluyendo funciones sinápticas (formación de nuevas redes neuronales).
La RO representa una autoorganización, un “autocolapso de la función de onda” a nivel cuántico, y está relacionado con la inestabilidad en los niveles más básicos de la geometría espacio-tiempo.


Científicos como Penrose y Hameroff la llaman: “reducción objetiva orquestada" (Orch OR).
El cómputo cuántico, que como vimos ocurre en los microtúbulos (MT) del citoesqueleto celular, dentro de las neuronas del cerebro, une la cognición con la experiencia protoconciente (memoria) y con la información integrada en la geometría del espacio-tiempo (conciencia alaya).
El término orquestada se debe a que se efectúa una verdadera reacción en cadena que genera el colapso y el consecuente paso del umbral hacia la experiencia consciente. También podemos llamarla reducción objetiva coordinada (ROC).
Luego de sufrir la reducción cuántica, los posibles estados que adopten las proteínas tubulinas, serán también influenciados por otros factores como las proteínas asociadas a los microtúbulos (PAMT) que actúan como "nexos" sintonizando y coordinando las oscilaciones cuánticas.
También la información contenida en la conciencia almacén (alaya) modifica la geometría del espacio tiempo e influye en la RO.

La información depositada en la conciencia alaya, es como semillas puestas en un suelo fértil, tarde o temprano brotaran y darán frutos. Hay semillas buenas y semillas malas. Semillas de buen karma y semillas de mal karma.
La energía se manifiesta cuando las condiciones son propicias.
He aquí la base de la retroalimentación y de porque siempre tendemos a pensar lo mismo y a recrear la misma realidad.
Desde el punto de vista del universo no hay diferencia entre el bien y el mal, pero en la vida humana, en el mundo de las diferencias, las buenas semillas darán buenos frutos que a su vez darán buenas semillas, lo mismo para las malas semillas (programas nocivos o inútiles).
Es fundamental plantar buenas semillas (buenos programas) que generarán pensamientos positivos y una realidad más feliz.
A veces un "karma no manifestado" encuentra las condiciones para manifestarse y colapsa en una realidad, independientemente del tiempo, es decir, puede manifestarse después de años o incluso de vidas.
Según como pensamos generamos pensamientos acordes, en una retroalimentación (feedback) continua. A esto se le llama “mentalidad”.
La ciencia en general considera a la conciencia como una propiedad emergente de las redes neuronales. Es decir, la conciencia emerge de la actividad del hardware cerebral, que produce la experiencia mental (cerebro = computadora). Esta propuesta obviamente es limitada y no alcanza para explicar fenómenos tales como la experiencia subjetiva, la vida interior, el libre albedrío, las premoniciones, la intuición, la voluntad, la creatividad, etc.
Pero podemos considerar que debe existir una “protoconciencia”, una conciencia fundamental del universo, a partir de la cual se manifiesta la conciencia y la experiencia individual.
¿Qué puede hacer la ciencia con la experiencia subjetiva?
Para algunos físicos, todo encaja dentro de la actividad neuronal, es decir, la conciencia es un producto de reacciones fisicoquímicas en el interior del cerebro. Argumentan que la conciencia se desarrolla en el individuo después del nacimiento, madura (junto con el sistema nervioso) y obviamente muere con el individuo. No se puede demostrar nada fuera de esto.

Actualmente otros científicos, menos convencionales y de mente más abierta, no creen que con la metodología convencional se pueda explicar la experiencia subjetiva.
Ya en la antigua Grecia, existían discusiones de este tipo. De un lado estaba Sócrates, que creía que es el cerebro el que crea la conciencia, y del otro lado había gente como Aristóteles, Demócrito y Thales, que argumentaban que las cualidades mentales pertenecían y emergían de la realidad fundamental.
Quizás ambos lados tenían razón.

La idea de la ciencia convencional es que la mente es una función computacional, un algoritmo de las redes neuronales en el cerebro.
Una teoría actual que considera al cerebro como una computadora y a la conciencia como una propiedad emergente, describe una actividad sincrónica oscilante que forma bucles de retroalimentación en las neuronas del tálamo y de la corteza cerebral.
Las altas frecuencias, por arriba de 40 Hz, llamadas “coherentes” han sido sugeridas como mediadoras de los vínculos temporales de la experiencia consciente. Es decir, para que aparezca algo a nivel consciente, debe traspasar cierto umbral, por debajo del cual todavía no hay separación (hay superposición) y por lo tanto no hay cosa u objeto de percepción.

Pero, ¿es suficiente con algunas descargas neuronales y transmisiones sinápticas para que se genere un pensamiento, la experiencia subjetiva o la libre voluntad? ¿Significa esto que nuestras emociones y pensamientos son el resultado de la actividad electroquímica en el interior de las células?
Evidentemente esto sería así si consideramos solo el lado objetivo y dejamos de lado la experiencia subjetiva. Esto es lo que convencionalmente hace el método científico: quedarse solo con lo que es comprobable, que como a estas alturas sabemos es relativo. Además se parte de una premisa falsa al no considerar que el universo es conciencia y que el ser humano, y su conciencia de si mismo, emerge de esta fuente de potencialidad infinita.

Sin sujeto no hay objeto. No existe el objeto fuera del sujeto. Sin observador no hay realidad. Sin la observación no hay objeto de percepción.
Así que incluso si la teoría parece muy sofisticada, la ciencia permanece limitada, se queda corta, se ve obligada a crear parámetros y constantes ilusorias para que cierren sus ecuaciones y teorías, porque le falta lo fundamental: la experiencia subjetiva, o sea el conocimiento directo.
Pero por otra parte es evidente que sin cerebro no hay conciencia. La parte física es fundamental. El hardware. Los procesos mentales, las emociones y sentimientos se corresponden exactamente con todo un universo físico y de reacciones químicas, que a su vez tienen una interrelación con los procesos orgánicos. Se puede comprobar desde otro lado por las lesiones cerebrales y su relación con la conciencia.
La antigua ciencia taoísta y la sabiduría del budismo han indagado esto, por otro camino: el de la experiencia subjetiva. Mediante la meditación, la concentración y profunda observación de su verdadera naturaleza. Conocimiento directo. El ser humano y su relación con el universo. Somos conscientes porque el universo es consciente. Y si es consciente también está vivo. Si la energía no puede ser creada ni destruida, ¿por qué la conciencia lo sería?
Energía y materia se transforman entre si.
El verdadero sustrato del universo es la conciencia

¿Y la mente?
Mente, energía y materia surgen de la misma fuente original, por eso pueden transformarse entre si, porque en esencia son lo mismo. Por eso se dice cuerpo y mente son uno. Solo que en la realidad física cotidiana, toman forma diferente, cumplen distintos roles, pero expresan la misma verdad.
De esta forma la conciencia influye en el mundo físico, de hecho lo crea y lo organiza. Por otra parte, sin materia no hay objeto de percepción ni experiencia subjetiva. En el caso de un organismo, sin el cuerpo físico no existiría.
Ese es el sentido de la realidad física: soporte y vehículo de experiencia espiritual. No hay separación.
Somos el universo experimentándose a si mismo.