domingo, 27 de febrero de 2011

La forma del vacío


Toda la creación se puede explicar a partir de la figura del tetraedro, es decir, la pirámide, en este caso, de base triangular.

Dos tetraedros unidos, masculino-femenino, conforman la estrella de David y la multiplicación de tetraedros hasta 64 (el número de codones del ADN y el número de hexagramas del I Ching) nos conducen hasta una figura representada en todas las tradiciones espirituales llamada La Flor de la vida.

Dentro de esa matriz, encontramos una forma geométrica llamada “matriz isométrica de Buckminster Fuller”, el descubridor de un isótropo en un meteorito cuya geometría ha dado lugar a las casas modelos domo, etc.


A esa matriz isométrica se le ha llamado “vector en equilibrio”. (Por ejemplo: las casas fabricadas con este modelo realmente tienen el poder de restablecer la energía porque reproducen el equilibrio cósmico).


La vida sigue este mismo modelo pues la célula huevo o cigoto se divide en dos, y después en cuatro y ocho esferas y así sucesivamente hasta 64, que es el mismo número de codones de la molécula del ADN.


El código binario reproducido en el Tao (el yin y el yang) se puede encontrar también en la informática, que sigue esta progresión en las memorias RAM de 64-128-256-512 megahertzios o en las propias memorias USB.
Incluso en el I Ching podemos hallar estas progresiones y demostrar geométricamente que el antiguo oráculo chino es más que eso, de hecho es un plano del Orden Cósmico. Por ejemplo: los dos hexagramas primarios, tierra (Chien) y cielo (Kun), compuestos de seis trazos partidos y seis trazos enteros, respectivamente, son la única manera de construir la estrella de David en 3D (2 tetraedros opuestos y complementarios).

Dos tetraedros en tres dimensiones (3D) suman 12 lados, añadiendo tetraedros por el sendero de la geometría sagrada nos lleva al 24, 36, 72 y, por fin, al 144, el número de la revelación, que aparece en el Apocalipsis y que la tradición recoge como que 144.000 despiertos son los necesarios para la llegada de la Luz. Según otros eruditos, cuando la conciencia vibra a 144 hertzios (Hz) es la frecuencia del despertar (o de la condición normal de la conciencia y del cuerpo).

En fin, hay mucho información al respecto y muchas interpretaciones, algunas muy profundas y otras un poco descabelladas.

Lo cierto es que la relación entre geometría y creación, entre la forma y el vacío está demostrada por la observación y por la experiencia subjetiva a través de la práctica de zazen, que es la postura de meditación zen.

Curiosamente, la figura geométrica de la molécula del agua es un tetraedro, que funciona como un transductor de la información del vacío.

Por otra parte, el agua es el único elemento que se expande al enfriarse y se contrae al calentarse, es decir, que tiene una estructura termodinámica diferente, y se refleja en su geometría al enfriarse, concretamente hexagonal, como demostró Masaru Emoto mediante sus experimentos con agua helada. El copo de nieve es un vector de equilibrio hexagonal, es un fractal (ver: La geometría del universo y La forma y la conciencia del universo ).

Entonces, la expansión es una esfera. Las ondas electromagnéticas se propagan de forma circular, lo que percibimos e interpretamos como una onda, no es más que la parte visible (la mitad) de la esfera que gira. Es igual para una ola.

Al colocar la estrella de seis puntas (2 tetraedros) dentro de la esfera, nos encontramos que ambas bases se encuentran a los 19º47´de latitud, exactamente la misma latitud donde están todos los volcanes y las pirámides más importantes de nuestro Planeta… y de otros, como en Marte y Jupiter, hay mucha información sobre este tema en la web.

Según el científico Nassim Haramein, los volcanes son agujeros negros, es decir, puertas dimensionales, por eso hay muchos ovnis y otros fenómenos en esas zonas.
Colocando dos tetraedros enfrentados dentro de la esfera, como en la estrella de David, nos encontraremos con dos latitudes simétricas donde se concentra una gran actividad energética y ocurren fenómenos aún no explicables por la ciencia, y esto no sólo en la Tierra, sino en todos los Planetas.
Todo en el universo está formado siguiendo esta geometría.

Por ejemplo, en esa latitud, se encuentran los volcanes más activos de Hawai y la ciudad de Teotihuacan. Los anillos de Saturno y Júpiter también cumplen con esto y se ha fotografiado el Polo Norte de Marte encontrándose un hexaedro, es decir, una entrada a su parte interna. El Polo Sur de Saturno es un enorme vórtice que parece estar absorbiendo energía como un agujero negro, lo que lleva al centro del planeta. Todo ello también se cumple en el Sol: las mayores llamaradas solares están en el 19’47 latitud Norte y Sur, también.

8 estrellas de David en tres dimensiones, cada una conteniendo 8 tetraedros, generan una figura que irradia la esfera y que es la estructura del vacío por medio de los fractales.

“El vacío contiene el infinito, una forma fractal de lo pequeño y de lo grande.

"El vacío genera la realidad y la realidad refleja la estructura del vacío”.

La estructura del vacío es una figura llamada matriz isométrica donde los vectores isométricos generan el equilibrio. Es la ya mencionada matriz isotrópica de vectores de Buckminster Fuller, que está representada en las ruinas de Teotihuacan, en Méjico. Contiene 20 tetraedros (el número de sellos solares del calendario maya) y que podría tomarse como un “mapa matemático fundamental del universo”. Una matriz isotrópica unida con otra (como en la estrella de David), generan una esfera perfecta, que crea un vector en equilibrio perfecto en el interior. Esa es la unión de macho-hembra, la armonía del yin y del yang. El tao.

Esa es la estructura del vacío y allí estaría la clave para llegar a la Energía Libre, o energía del punto cero (ilimitada y universal) y cuya clave reside en la geometría: 64 cubos de tetraedro son la estructura del vacío.

“La parte en expansión es el círculo, la de contracción, la semilla de la vida, el tetraedro. El centro, el agujero negro, es lo que hace que todo gire. Cuanto más hacia el centro uno vaya, más radiación tendrá. Hay una relación entre el colapso gravitatorio interno y la radiación electromagnética generada.

La geometría del colapso debe ser el menor volumen geométrico posible, y este corresponde al tetraedro. Esa es la estructura del vacío y el camino hacia el potencial infinito de energía y gravedad. En el equilibrio entre uno y otro, está el Ser.

Un equilibrio que, incluso geométrica y matemáticamente, nace de los movimientos de sístole y diástole del cosmos, contracción y expansión, inspiración y exhalación, flujo y reflujo, correspondientes respectivamente a la gravedad (curvatura del espacio-tiempo) y a la radiación electromagnética de todo lo creado.
Nuestro sistema solar se encuentra en un brazo de la galaxia, bajando y subiendo a través del ecuador de la galaxia, recibiendo constantemente la radiación electromagnética de otros soles.
El Universo que observamos es finito, limitado, pero en cambio, su interior es infinito e ilimitado y la clave para entenderlo son los fractales. Estas son figuras geométricas que se repiten con una ligera variación y un poquito más (o menos) de tamaño.

“Todo se mueve a la velocidad de la luz, incluidos los átomos. Nosotros también nos movemos a la velocidad de la luz. La tierra rota a gran velocidad y gira a más velocidad aún alrededor del sol, que a su vez todavía mucho más rápido gira alrededor del centro de la galaxia, que gira junto a otras galaxias, etc.
Pero en realidad "no hay movimiento, lo que hay son fluctuaciones”.

Tenemos la idea de una continuidad sin fisuras, porque nuestros cerebros se encargan de manera eficiente de editar el material que recibe. Pero todo en el universo se desplaza de a saltos cuánticos. El tiempo como entidad no existe.
El Universo expande energía en el vacío que luego se curva para generar la gravedad.

El Universo es fractal.

Cada parte contiene la información del todo. Como es arriba es abajo. El universo crea las cosas a su manera. Un átomo, una célula, un planeta, un sol, una galaxia. Todos surgen de la misma fuente original.

Siguiendo esta observación podemos deducir que si el centro de nuestra galaxia (y por ende de otras también) es un gran agujero negro, también el centro del Sol y de la Tierra y como nosotros estamos hechos a imagen del universo, siguiendo la misma geometría, tenemos nuestro propio agujero negro, de hecho el interior de cada célula es un agujero negro...

Continúa.

miércoles, 12 de enero de 2011

La memoria del agua


Hay una habilidad del agua que la ciencia pasa por alto. Y es que el agua tiene memoria

Este fenómeno, obviamente está más allá del nivel aceptado de la investigación convencional.
Varios investigadores, tales como el Prof. Benveniste, el Dr. Ludwiy y el Prof. Schweitzer, han proporcionado clara evidencia que el agua actúa como un registrador líquido y es capaz de recibir, almacenar y transmitir vibraciones electromagnéticas.

Por tener las moléculas del agua polos positivo y negativo, se comportan como pequeños imanes. Ellos de adhieren a sus moléculas vecinas y forman grupos de varios cientos de moléculas, Esto es conocido desde hace ya tiempo. Estos grupos son estructuras muy sensibles y las influencias vibratorias pueden imprimirse en ellas.

Esto es lo que le da al agua la habilidad de almacenar información.

El agua es un vehículo de información.

La homeopatía utiliza esta propiedad. En la homeopatía, una sustancia es diluida tantas veces, que eventualmente ya no queda molécula de la sustancia original. Sin embargo, no solo mantienen el efecto si no que lo incrementan. Esto ha sido demostrado en gran cantidad de experimentos, y, después de todo, la homeopatía tiene más de 200 años y todavía sigue vigente.

La homeopatía funciona por la habilidad que tienen los grupos de moléculas para almacenar impresiones vibratorias. Cada sustancia y elemento tiene su propio patrón vibratorio individual.
Si llevamos a cabo el proceso homeopático de diluir y agitar, este patrón vibratorio llega a bloquearse dentro de la estructura grupal del agua. Cuando tomamos este remedio preparado homeopáticamente, la estructura del grupo es transferida hacia nosotros, y nosotros respondemos al patrón vibratorio de la sustancia original, con la cual es preparado el remedio.

Las flores de Bach y similares, funcionan con este mismo principio

Este fenómeno fue demostrado siguiendo el procedimiento científico por el Prof. Benveniste en Francia, a finales de los años ochenta, y fue confirmado por investigadores en cinco diferentes universidades.
El experimento de Benveniste estudió la influencia de sustancias diluidas y agitadas en agua,
Otro ejemplo es el experimento con cristales de agua de Emoto, que estudia los efectos de los pensamientos y la música en el agua.

Los hallazgos de Emoto son mucho más asombrosos porque muestran que el agua puede reconocer el contenido de pensamientos y palabras, y reaccionar a estos.


Contaminación

Si el agua es tan susceptible a impresiones vibratorias como esta, ¿también tomará las impresiones de contaminantes y químicos ambientales y los transfiere a nosotros cuando tomamos el agua? No parece ser así: el Dr. Wolfgang Ludwig en Alemania ha llevado a cabo pruebas que muestran que no solo los contaminantes físicos tienen efectos dañinos, si no también el agua que ha sido expuesta a esos contaminantes, porque la estructura del grupo ha tomado esas impresiones vibratorias.

El agua de la red que bebemos y los sistemas convencionales de tratamiento de aguas no son los adecuados.

Pueden quitar los agentes contaminantes físicos y producir agua de potable que esté, incluso químicamente limpia, sin embargo la estructura grupal del agua queda completamente alterada por el tratamiento y, después del tratamiento todavía transportará el patrón vibratorio de las toxinas y de los productos químicos al cuerpo humano.
La contaminación atmosférica originada en procesos industriales, químicos y pesticidas y por la contaminación electromagnética de todo tipo, incluso a nivel de comunicaciones, tiene un impacto vibracional en el agua que bebemos.


De todas formas, la Tierra como organismo vivo tiene la capacidad de purificarse y encontrar su equilibrio, incluso nuestro cuerpo, si lo cuidamos convenientemente, con ejercicios adecuados, aprendiendo a respirar, teniendo una alimentación natural, equilibrando además pensamientos y emociones, tiene la capacidad de purificarse y de encontrar su equilibrio.

Lo interesante es que como cuerpos físicos somos 2/3 partes de agua.

La naturaleza del agua que nos forma no es diferente que la de los océanos o la lluvia.
Nuestros pensamientos y emociones influyen directamente en las células incluso más allá del nivel molecular.
Forma parte indisociable de la vida. Sin ella no sería posible la vida.


El agua es vida porque esta viva y responde a la conciencia.

viernes, 7 de enero de 2011

Como gotas de rocío


El ser humano es un ser conciente.

Para el ser humano, la realidad es sobre todo la conciencia que él tiene de la realidad. De la misma forma, un ser humano es sobre todo la conciencia que tiene de sí mismo.
La conciencia humana es el producto final de un complejo proceso o conjunto de procesos entrelazados, tanto en la dimensión física como en las otras dimensiones (emocional, mental (conceptual) y espiritual.

Cuando la conciencia que se tiene de la realidad no concuerda con lo que la realidad es en sí, se trata de un "error de percepción" o ignorancia.

Esta conciencia ilusoria impide adaptarse adecuadamente a la realidad en la que se vive, generando problemas de adaptación que aparecen bajo la forma de conflictos, comportamientos erróneos, desequilibrios y enfermedades, que si no se modifican, crean tarde o temprano, dolor y sufrimiento.
El error de percepción se debe principalmente a una atención incorrecta. Por lo cual, corregir el error de percepción mediante un cultivo sistemático de la atención constituye una parte muy importante, no solo en el proceso sanador si no también en el conocimiento de si mismo.

La atención es una condición sine qua non de la conciencia y un sistema de seguridad que opera sobre el sistema nervioso, corrigiendo su funcionamiento en su tarea de conocer la realidad y de adaptarse a ella.
La enfermedad, en líneas generales, puede ser pues considerada como un error de adaptación, una desarmonía entre el medio externo (realidad objetiva) y el interno (realidad subjetiva).
Este error de adaptación tiene como causa un error de percepción (de captación, de transmisión, de recepción, de procesamiento de la información o de la reacción que se genera). Este error de percepción tiene su causa en un funcionamiento incorrecto de la atención. Por lo cual, restablecer el funcionamiento correcto de la atención constituye un tratamiento necesario para muchas enfermedades.

La atención puede ser desarrollada enfocándola en los diferentes niveles de la existencia: corporal, sensorial, emocional y mental.

Las cuatro actitudes fundamentales del cuerpo son: caminar, sentarse o estar sentado, estar de pie, estar acostado o acostarse.
El Zen enseña cómo desarrollar la atención en estas cuatro actitudes, pero las mejores condiciones se dan en la postura sentada (zazen).
La postura de zazen es la que permite un mayor nivel de atención y mayor estabilidad al mismo tiempo.
La postura de pie, por ejemplo, permite un alto nivel de atención pero una estabilidad menor (mayor nivel de atención pero un lapso de tiempo más corto).
La postura acostada permite una mayor estabilidad pero un nivel de atención bajo.
La relación más óptima entre estabilidad-atención se da en la postura sentada.

Para que esta estabilidad se produzca es imprescindible que la postura corporal esté bien equilibrada.

Durante zazen, las nalgas están apoyadas sobre un almohadón (zafu) y las rodillas firmemente estabilizadas sobre el suelo, formando una sólida base triangular (entre ambas rodillas y el cóccix).
A partir de esta base, el tronco se endereza y la columna vertebral permanece bien erguida y equilibrada, facilitando el flujo de los impulsos nerviosos desde las terminaciones nerviosas, a través de la médula espinal, hasta el cerebro. Para ello, es importante que la nuca esté bien recta, lo cual se consigue fortaleciendo, mediante la práctica, los músculos del cuello.
A nivel de la 5ª vértebra lumbar debe producirse naturalmente la curvatura lumbar que permite estirar correctamente la columna, relajar los hombros y que todos los órganos internos permanezcan libres de opresiones.

Especialmente el bajo vientre debe estar relajado, esta zona que los japoneses llaman kikai-tandem (océano de energía). El kikai-tandem se sitúa aproximadamente tres o cuatro dedos por debajo del ombligo.
Esta zona, es muy importante para el desarrollo correcto de la atención, y además es un centro energético, donde la energía vital, Chi, se puede fortalecer, acumular y hacer circular

Según el fisiólogo Arthur C. Guyton : "Se han encontrado en el sistema nervioso dos senderos oscilatorios que, al ser estimulados, pueden causar la atención. Ambos senderos pasan a través del centro simpático en el hipotálamo, por cuya razón esta área se denomina a menudo centro de la atención. En uno de los ciclos oscilatorios las señales pasan del centro de la atención al tálamo anterior, siendo luego transmitidas en todas direcciones dentro del córtex cerebral. Las áreas corticales, a su vez, retransmiten nuevamente los impulsos hacia el centro de la atención, reexcitándolo y produciendo todavía más impulsos para estimular el córtex. Esta secuencia de transmisión se produce una y otra vez, creando un ciclo oscilatorio".

El 2º ciclo oscilatorio que puede provocar la atención es el siguiente: desde el centro de la atención se transmiten señales hacia la formación reticular del bulbo (FRB), en el tronco cerebral, lo cual aumenta el tono muscular en todo el cuerpo. La tensión de los músculos, a su vez, estimula los propioceptores y otras terminaciones de los nervios sensitivos a lo largo de todo el cuerpo, que ocasionan señales sensoriales que son retransmitidas a lo largo de la médula espinal hasta el tálamo y, finalmente, al centro de la atención. De este modo se establece un ciclo oscilatorio complementario: el centro de la atención excita los músculos, y las sensaciones corporales reexcitan a su vez el centro de la atención"

Desde la antigüedad los maestros zen han enseñado a cultivar el estado de atención mediante la tonificación muscular. Especialmente importante en la práctica de la meditación zen es la relación entre el kikaitandem (tantien inferior) y la nuca.
Durante zazen se debe practicar una espiración larga y profunda que estimule y tonifique los músculos abdominales, especialmente los del bajo vientre.

Al mismo tiempo se enseña a mantener el cuello y la nuca bien rectos, estirados pero sin bloqueos, y a conectar conscientemente ambas zonas (nuca y bajo vientre).

La masa muscular que incide más directamente sobre la estimulación de la FRB, es la que se encuentra en el bajo vientre.

La experiencia de los practicantes de zazen corrobora que esta conexión nerviosa produce un estado sostenido de atención sutil. Este estado de atención lúcida es generado por la respiración propia de la meditación Zen, basada en una espiración abdominal larga y profunda.
El estado de atención sutil tiene un rol decisivo en el proceso cognitivo.

La práctica de zazen no es un método de salud pero como método de salud es el mejor.
Zazen es una práctica de despertar de la conciencia, no es una forma de gimnasia espiritual ni una terapia, pero los beneficios en todos los planos de la existencia son evidentes.

¿Qué es la meditación Zen?

El término japonés Zen proviene del término chino Ch'an, que a su vez es una abreviación de Ch'an-na. Este es una transliteración al chino del vocablo sánscrito Dhyana.
Dhyana podría ser traducido como "absorción" o "reabsorción". Para comprender esto podemos tomar el ejemplo de las gotas del rocío matinal. Estas gotas son una condensación de la humedad ambiental. Al salir el sol, las gotas de rocío se evaporan y son "reabsorbidas" por la atmósfera.

De la misma forma, el cuerpo humano es un condensado de energía universal, surgido del vacío creador, al que volveremos inevitablemente en el momento de la muerte o disolución.
La actividad de la energía universal sigue pues un ciclo con tres fases: condensación, mantenimiento y disolución.

En la vida humana, la condensación comienza con la fecundación de un óvulo por un espermatozoide, continúa con su gestación en el útero materno, luego el nacimiento y culmina con la madurez, física y mental. A partir de aquí, comienza la fase de mantenimiento de la vida madura, fase que da lugar a lo siguiente, la inevitable disolución de la vida individual, que se manifiesta a través de la degeneración física y mental y, por último, la muerte, es decir, la individualidad desaparece, es reabsorbida por la Fuente Original, energía e información disponibles que vuelven a la fuente nutriéndola de experiencia.

La práctica de la meditación Zen (zazen) permite que el ser individual se conecte concientemente con la Fuente Original de su vida, con su esencia, es decir, con "su verdadera naturaleza original".
Esta conexión tiene el poder de reducir o hacer desaparecer el miedo a la muerte y al cambio, o dicho de otra manera, reduce el apego a la forma individual, al "yo" y a la personalidad. Este apego causa desequilibrio y enfermedad y, por lo tanto, es un generador de sufrimiento.
Y no solo esto, el inconciente es el océano de potencialidad infinita. La verdadera fuente de información y alimentación la llevamos puesta, todo surge del vacío, nuestra esencia es la misma que la del universo, somos el universo. Cuando lo individual sintoniza con lo universal, todo se ilumina. Es un universo de abundancia.

La inteligencia se alimenta a si misma

Si cultivamos las cualidades superiores de la conciencia, como la atención, la concentración, la observación, la reflexión, el amor incondicional, la paciencia, la memoria, la intuición, etc., nos volvemos más inteligentes (y por ende los demás también). Un pensamiento positivo genera más pensamientos positivos, es cuestión de vibración. Es un verdadero sistema que se retroalimenta (feed-back).

De una manera u otra todos buscamos algo.

Esta búsqueda corresponde a un deseo profundo de salud y felicidad.
En el momento que la mente y el cuerpo están en unidad, la búsqueda cesa, porque la salud y la felicidad se actualizan en ese instante, más allá del tiempo y del espacio.
Inconcientemente, naturalmente.

miércoles, 5 de enero de 2011

Sin huellas

En la sociedad moderna resulta difícil poder llegar al fondo de las cosas.

Da la impresión que estamos condicionados para ver solo la superficie o el reflejo de las cosas.

Muchos estímulos y demandas que tiran para un lado y otro, la mente está atareada todo el tiempo y así es casi imposible concentrarse completamente en lo que se hace.

Esto se debe a que antes de actuar uno piensa; y este pensar deja huellas. La actividad se ensombrece con alguna idea preconcebida. El pensar no sólo deja huellas o sombras, sino que también hace que tengamos muchas ideas acerca de otras actividades y cosas.

Estas huellas e ideas tienden a complicar mucho a la mente.

Cuando se hace algo con la mente limpia y clara por completo, no surgen ideas ni sombras y su actividad es sólida y franca. Pero cuando se hace algo con la mente complicada la actividad se torna muy compleja y genera contradicciones.
No se trata de no tener ideas, es obvio que la creatividad es fundamental, pero si las ideas se molestan entre sí o generan una vibración caótica, no se puede hacer ni decir nada claro, visto que no pensamos claro.
Por eso se dice que la concentración y la atención sutil son cualidades de la mente superior.
La concentración es la capacidad de focalizar, de enfocar la mente sin dispersarse ni distraerse, sin tensiones ni bloqueos, no es una actitud rígida si no una expresión de libertad y desapego.
La atención sutil es mas bien como un filtro inconciente, que selecciona los estímulos o la información que es relevante y la que no.

Cuando hacemos algo, debemos consumirnos por completo, como una hoguera bien encendida, sin dejar huellas de nosotros mismos.
Cuando practicamos zazen, la mente está en calma y libre de complicaciones.

La práctica continua de la meditación desarrolla estas capacidades superiores, que en realidad son la condición normal, solo que parecen superiores en relación a la pequeña mente ordinaria, fraccionada y siempre atareada.
En realidad no hay una gran mente separada de la pequeña mente, como si fueran dos cosas diferentes. Todo es parte de una única conciencia, solo que lo que llamamos pequeña mente, corresponde a una actividad mínima y fraccionada de esa gran mente que lo incluye todo.

La mayoría de las personas tienen múltiples ideas y contradicciones en una actividad cualquiera.
A menudo se dice: "cazar dos pájaros de un tiro". Y eso es lo que, por lo general, tratan de hacer muchos. Como se quieren cazar demasiados pájaros, resulta difícil concentrarse en la actividad, y lo más probable es que se acabe por no cazar ni pájaros ni nada.
Algunos están siempre calculando, por inseguridad o por miedo a perder. Ese modo de pensar siempre deja sombras en la actividad de esas personas.

En realidad, la sombra no la constituye el pensar mismo. Desde ya, a menudo es necesario pensar o prepararse antes de actuar, no se trata de ser irracional o irreflexivo.

Pero el pensar correcto no deja nunca sombra alguna. No duda. El pensar que deja huellas proviene de una mente relativa y confusa. La mente relativa es aquella que se establece en relación con otras cosas y de este modo se limita a sí misma. Esta mente pequeña es la que crea ideas de provecho y deja sus huellas.
Cuando uno deja en la actividad huellas del pensar, tiende a apegarse a esas huellas.

Lo que se llama desapego, es simplemente la manifestación del equilibrio energético y químico a nivel celular.

Cuando los hemisferios cerebrales se armonizan la realidad que se percibe es más amplia y normal. A esto se le llama expandir la conciencia, es decir, trascender los límites de la percepción ordinaria y repetida.

La esencia es muy simple.

La dificultad reside en que cada uno funciona con una forma de pensar y percibe la realidad de una forma, generalmente convencional y estereotipada. Y salir de estos límites creados por el pensamiento mismo requiere una cantidad de energía, de la que hay que disponer si uno quiere sinceramente conocerse en profundidad.
Para eso hay que tratar de estar en buena salud y tener un estado de espíritu, una mentalidad, acorde a nuestros propósitos y creencias profundas.

No se puede pensar cualquier cosa. Hay pensamientos que deben ser eliminados, son pura actividad de la mente reactiva.

De acuerdo a la manera en que pensamos creamos distintos tipos de ondas, de vibración, en el cerebro, incluso a nivel del ADN, y esta vibración a su vez generará un tipo de pensamiento y emoción acorde. Una retroalimentación continua.

La mirada del observador define la realidad.

Pero la realidad cambia todo el tiempo. Lo que creemos que es real, los acontecimientos, las cosas, etc., parecen sólidos y reales por que quedamos mirando el mismo fotograma y dejamos de comprender su naturaleza, entonces retenemos la imagen y nos apegamos a ella. Con los films es más fácil. Un film puede absorbernos y transportarnos lejos y generar un montón de sentimientos y pensamientos muy variados, sin embargo, todos sabemos que es una proyección. Es lo que hace el cerebro, es un proyector holográfico, crea hologramas, además de ser receptor, traductor, integrador y programador de capacidad ilimitada.

El mundo que experimentamos con los sentidos no es diferente que un film.
Para encontrar el espíritu que no deja huellas, la única dirección es hacia si mismo. Hay que dar un giro de 180º y cambiar la dirección de la mirada del observador.
El interior es ilimitado, un verdadero agujero negro. Pero hacia fuera, nos topamos con los límites de los órganos de los sentidos y de la percepción. Por eso nuestra esencia, nuestra naturaleza implícita, es ilimitada, igual que la naturaleza del universo, el cual somos.

El pensamiento que surge del fondo del no pensamiento es siempre original, puro y creativo.

Es simple, surge del vacío, del océano de potencialidad infinita. Este tipo de pensamiento no es un eslabón más de una interminable secuencia de pensamientos encadenados.

Es un pensamiento con principio y con fin. Es el pensamiento cósmico, absoluto, se le llama también “el pensamiento de Buda”, y es una expresión de nuestra auténtica naturaleza. Sin prejuicios y sin huellas. El no pensamiento es silencio, es nada, es lo que hace posible que podamos pensar. Sin silencios, no hay sonido, solo ruido.

Ser conciente de la no conciencia, es el equilibrio.
Esto no se puede comprender solo intelectualmente. La experiencia subjetiva es fundamental, por eso la práctica es muy importante.

Cuando la mente se calma y la respiración se vuelve más lenta y profunda, en la concentración de la meditación, es posible experimentar la no conciencia, el estado sin pensamientos; que no significa “dejar la mente en blanco”, ya que esto es todavía un pensamiento.

La no conciencia es el no pensamiento.

Pensamiento y no pensamiento forman una unidad. Si solo no pensamos, es que estamos dormidos, inconcientes o seguramente muertos. Si solo pensamos, es locura, terminamos alienados. Ambos, actividad y no actividad, se deben armonizar, como el sonido y el silencio.

El pensamiento que no deja huellas genera una vibración poderosa y su influencia se siente en todos los confines del universo, instantáneamente, más allá del tiempo y del espacio.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Más allá de las apariencias


Para comprender nuestra verdadera naturaleza, es necesario abandonar por completo toda idea preconcebida.

Se ha de empezar por descartar la idea de la existencia o de que todo es sustancial, es decir, con sustancia propia o una naturaleza permanente. La noción usual de la vida está basada firmemente en la idea de la existencia.
Para la mayoría, lo que se percibe es real y existe; se piensa que todo lo que se ve y se oye existe tal cual ahi afuera. Desde ya, el pájaro que vemos y oímos existe, pero lo que uno percibe en este instante puede no ser exactamente lo mismo que lo que otra persona percibe.

La comprensión profunda de la vida debe incluir a la vez la existencia y la no existencia. El pájaro existe y no existe al mismo tiempo.
Esta a su vez es una comprobación científica. Los electrones aparecen y desaparecen todo el tiempo. Más allá de los átomos que componen la materia aparentemente sólida, todo existe en una superposición infinita de posibilidades. La esencia de la materia es tan sólida como un pensamiento.

Nosotros mismos aparecimos de la nada, o mejor dicho del “vacío” y un día desapareceremos en esa misma “nada”.
Para el budismo la noción de la vida basada exclusivamente en la existencia es falsa.
Tomar las cosas demasiado en serio, como si tuvieran sustancia propia o permanente, está considerado una ilusión y fuente de error.

La verdadera existencia viene de la vacuidad y vuelve nuevamente a la vacuidad. Lo que aparece a partir de la vacuidad es la verdadera existencia. Hay que atravesar la puerta de la vacuidad para comprender la verdadera existencia.
La existencia incluye a la no existencia.

Existimos y al mismo tiempo no tenemos existencia sustancial.
Esta idea de la existencia es muy difícil de explicar y comprender intelectualmente.

En la actualidad se comienza ya a sentir, por lo menos intuitivamente, la vacuidad del mundo moderno, la contradicción manifiesta de su cultura. Los valores morales y espirituales, e incluso materiales, van cambiando.
Ya esta claro, por lo menos para muchos, que el “sueño americano” se parece más bien a una pesadilla. La ilusión de la realización material se termina, generalmente, pagando caro. Es evidente, la realidad material es densa, limitada, pesada y deja muchos residuos.

Mientras mantengamos una idea definida del futuro o alguna esperanza respecto de éste, no es posible tomar totalmente en serio el momento presente. Se dirá "puedo hacerlo mañana o el año que viene", pensando que algo que existe hoy existirá mañana. Uno se esfuerza, se preocupa e incluso teme las posibles consecuencias de un futuro que ya se da por hecho. Se espera siempre que si se sigue cierto camino, fijado previamente, al final se alcanzará algo prometedor. Pero no hay camino fijo que exista permanentemente. No hay un camino establecido para nosotros. Tenemos que encontrar el propio camino en todo momento. Paso a paso, punto a punto. Y para cada uno es diferente.

Cualquier idea o camino establecidos por otra persona, por muy perfectos que parezcan, no son el verdadero camino para nosotros.
Cada uno debe trazarse su verdadero camino y, una vez trazado, él expresará el camino universal. Éste es el secreto.

No hay un mapa de ruta. Podemos cambiar de dirección cuando sea necesario. Cada punto contiene a la eternidad. Cada momento es único. Esta es la verdadera comprensión.

Cuando se comprende totalmente una cosa, se comprende todo.

Cuando uno trata de comprender todo, acaba por no comprender nada. Lo mejor es entenderse, conocerse a si mismo y así se comprende todo.

Cuando miramos a los demás buscando alguna certificación, o alguien que nos diga que hacer, terminamos perdidos, generalmente subiendo al autobús equivocado.

Pero si uno se esfuerza en trazar su propio camino y deja de lado las apariencias, ayuda a los demás y estos lo ayudarán a uno. Si no conocemos nuestro propio camino, no podemos ayudar a nadie, y nadie puede ayudarnos.

Para ser independientes en el verdadero sentido, hay que descartar todo lo que se tiene en la mente, las ideas preconcebidas, los prejuicios, los hábitos, los miedos y descubrir algo enteramente nuevo y diferente, momento tras momento. Así es como se vive en este mundo.
Por eso la verdadera comprensión proviene de la vacuidad.

Lo importante es hacer regularmente "una limpieza general de la casa". En términos informáticos: desfragmentar la información y eliminar los programas y archivos que no sirven.
Hay que sacar todo lo que se tiene en la mente y limpiarlo bien; si es necesario, puede volverse a poner en su lugar y si no nos sirve más, lo descartamos. También se hace un orden, algunas cosas se pueden reubicar y así tener más espacio para nuevas cosas (ideas, programas, nueva información).
Muchos piensan solo en obtener, en acumular y guardar. Con este tipo de actitud se termina agotado, bloqueado, no queda lugar para nada nuevo y si uno debe buscar algo, en todo ese tumulto de pensamientos, emociones y vieja información, es muy difícil encontrarlo.

Para conocer la verdadera libertad hay que aprender a renunciar. La libertad, es renuncia.

La mayor parte del tiempo se tienen varios pensamientos en la mente, uno tras otro en un flujo incesante. Pero si uno quiere detener el pensar, puede hacerlo, porque no hay nadie sobre nosotros que nos impulse a pensar de una manera. No hay muchas mentes, solo hay una mente, la mayoría del tiempo fragmentada en múltiples actividades, como un mar agitado y lleno de olas. Pero el mar se puede calmar, la agitación puede cesar y las olas desaparecer. Parece difícil, pero con la práctica se vuelve natural.

Por lo tanto, cuando se es capaz de detener la agitación de la mente, se aprecia la sensación del propio esfuerzo. Pero mientras tenemos una idea fija o nos aferramos a alguna manera habitual de hacer las cosas, no podemos apreciar las cosas en su verdadero sentido. Nos falta dimensión.

Cuando se busca la libertad, no se la puede encontrar. La libertad absoluta ya existe antes de que uno pueda obtenerla. Ésa es la esencia de la práctica del Zen.
Nuestro camino no va siempre en la misma dirección. Algunas veces vamos a la izquierda, otras a la derecha. Es como ir remando en un bote. Podemos tomar en una dirección o en otra, depende adonde uno quiera ir. A veces, incluso, podemos dejar de remar y permitir que la corriente nos lleve, soltamos los remos y relajados, disfrutamos del viaje.
Esto es libertad. Sin esta libertad, no es posible concentrarse en lo que se hace.

A veces se siente cierto malestar en lo que se está haciendo. Como uno generalmente está sujeto a alguna idea prefabricada de ir a la izquierda o a la derecha, la actividad enfrenta una dualidad. Aparecen la contradicción y la duda a cada momento.
Mientras se está sujeto a esta dualidad, no se puede ser libre y uno no puede concentrarse en lo que debe hacer, ni disfrutar del momento.

La verdadera libertad, es absoluta, ya existe, no se trata de huir o de luchar como un esclavo.

La libertad no es una aspirina.

El espíritu es libre e infinito por naturaleza, no tiene límites.

La concentración no consiste en esforzarse por observar algo de forma rígida. Por ejemplo, durante la meditación (zazen), si uno trata de mirar un punto fijo, se cansa después algunos minutos. Eso no es concentración. Concentración significa libertad. Por eso el esfuerzo no ha de estar dirigido hacia algo. En todo caso es el tipo de esfuerzo que se olvida, que no deja huellas. Uno debe concentrarse en la nada.
Obviamente cuando tenemos que hacer algo, no hay que dudar, hay que hacerlo y punto, sin dejar huellas ni residuos.

En la práctica de zazen, se suele decir que la mente debe concentrarse en la respiración, pero para mantener la mente en la respiración, lo mejor es olvidarse completamente de uno mismo, simplemente sentarse y sentir la respiración.
Si se concentra en la respiración, uno se olvida de sí mismo; al hacerlo, la mente se concentra en la respiración. Así, pues, en realidad no hay necesidad de esforzarse demasiado por concentrarse en la resplración. De la misma manera que ser libre no es un producto del esfuerzo, es más bién un sentimiento y no un concepto o una idea.
Lo práctico es hacer lo que esté al alcance de uno. Ser natural.
La esencia del ser no es algo que se encuentre fuera de cada uno.

La gran mente lo incluye todo.

Todas las existencias son parte de nuestro espíritu.
Cuando se practica así, finalmente se experimenta la verdadera existencia proveniente de la vacuidad.

El verdadero ser existe más allá de las apariencias.

viernes, 10 de diciembre de 2010

El tiempo de la transformación


Estamos al final de un ciclo de 12.000 años.
Esto afecta no solo la conciencia sino también a la totalidad de nuestra existencia.

Desde el cuerpo energético al ADN, las emociones, e incluso el cuerpo físico, donde pueden manifestarse una serie de síntomas o trastornos, como fatiga, malestares inespecíficos, insomnio, nerviosismo, aumento de la sensibilidad general, etc., que son en general mal interpretados por la medicina convencional dándole forma de enfermedad, cuando en realidad son manifestaciones de transformaciones profundas.

Es obvio que hay un despertar que está ocurriendo de nuevo. La ciencia comienza a identificarlo.

Ya hace algunos años que se descubrió que el centro del espiral de nuestra galaxia está cambiando su pulso, su resonancia. Más recientemente, el estudio del sol, mediante sondas enviadas y la observación por telescopios revelaron cambios cada vez mayores en su estructura. Su campo magnético está decayendo, esto tiene relación con las manchas solares y con la cantidad de radiación que expulsa al espacio. Hay una increíble actividad de llamaradas solares que se ha ido incrementando y que evidentemente nos afecta.

El sol está cambiando, y cuando el sol cambia, nosotros también.

La Tierra se está viendo afectada. También su campo electromagnético está cambiando.
Esto se ha comprobado. El pulso de la Tierra se va acelerando (resonancia Schumann), y su campo electromagnético se va modificando. (para más data ver).

Desde la época de este descubrimiento, en 1899 y hasta 1986, la frecuencia era de 7,8 Hz/segundo (ciclos por segundo), siempre constante. Pero en 1987 comenzó a cambiar y acelerarse, y mucha gente empezó a despertar, en número creciente, al igual que la frecuencia. En 1998 ya llegaba a los 10 Hz/segundo y las proyección es que para 2012 alcanzará los 13 Hz/seg.

Muchos calendarios de la antigüedad, incluido el Maya, apuntan a este período como el final de un ciclo y el comienzo de otro.
Al mismo tiempo que la frecuencia del pulso de la Tierra aumenta, su magnetismo decrece, al igual que ocurre con el Sol, al punto que se prevé un enlentecimiento cada vez mayor de la rotación terrestre, que culminará, probablemente, con una inversión de los polos magnéticos. Cabe aclarar que lo que genera este campo electromagnético es precisamente la rotación de la Tierra.
Hace unos 2000 años, el magnetismo terrestre, estaba en su pico y ha ido decayendo exponencialmente desde entonces. Este fenómeno se corresponde, como se puede comprobar, con ciclos de la humanidad. Esto ha pasado ya otras veces en el planeta, y siempre ha causado consecuencias serias y cambios importantes.

Estamos conectados a la Tierra.

La frecuencia resonante del planeta penetra en los seres humanos por el chakra del corazón y de ahí va al cerebro que conecta con el resto del cuerpo.
Es por esto que cada vez más gente se está despertando.

Los cambios que están ocurriendo son de origen cósmico.

Del centro de la galaxia al sol, de este a la Tierra y a todos los seres vivos. De hecho, estos cambios en la energía van modificando profundamente la vida en la Tierra.

Por eso, si cerramos nuestro corazón y solo seguimos la programación intelectual, de seguro cortaremos la conexión con el Cosmos y en lugar de evolucionar y beneficiarnos con los cambios, los padeceremos. No olvidemos que todo funciona retroalimentándose, recibimos y emitimos ondas todo el tiempo. Percibimos en función de lo que proyectamos y también generamos o proyectamos una realidad de la manera en la que percibimos.

Esta es una de las razones, de porque el sistema educativo forma individuos cortados de su entorno, aislados. Seres programados para percibir y proyectar una realidad limitada, generada en el cerebro izquierdo. Solo lógica, conceptos e individualidad y una visión material de la vida. Sin corazón, sin creatividad, sin libertad y sin el sentimiento de conexión que brinda el hemisferio cerebral derecho.

Si observamos a las instituciones de educación, de ciencia, de diferentes áreas de información, como los medios de comunicación, están constantemente bombeando información para el cerebro izquierdo y suprimiendo el derecho.

Llegamos al punto en que lo que llamamos educación funciona así: hay un bombardeo de información al cerebro izquierdo, generalmente pura basura, falsa y tendenciosa, y a los estudiantes se les exige que lo aprendan de memoria, que guarden esto en sus cerebros y en el momento del examen lo regurgiten sobre el papel. Si lo recuerdan y lo repiten a la perfección, entonces son premiados, aprueban y progresan, si no, se convierten en malos o mediocres, con menos posibilidades y muy poca autoestima.

Lo interesante es que si tomaran toda esa tonelada de datos y la pasaran al lado derecho, comenzarían a filtrar esta información y a hacerse preguntas, ¿Para que sirve toda esta mierda?, ¡No estoy de acuerdo con esto o con aquello! o ¡Para que pasamos tanto tiempo aprendiendo cosas sin sentido! Claro que si ponen esto en la hoja del examen seguro que serán reprobados, resultado: muchos jóvenes simplemente lo aceptan como parte de la vida, y luego de adultos aceptaran igualmente hacer lo que no les gusta y lo que se espera de ellos para no fracasar en la vida.

El sistema educativo está construido para producir prisioneros del cerebro izquierdo, que básicamente son esponjas de la versión oficial de la vida. Pasa lo mismo con científicos, con especialistas, etc. Todos encerrados en sus intelectos limitados.

Por otra parte vivimos un tiempo artificial, puesto arbitrariamente. En algún momento del siglo XVI se impuso el calendario Gregoriano, por órdenes del Vaticano para tener una regularidad en las fiestas religiosas (Pascua, etc.), pero en el que las horas, días y meses no siguen para nada el ritmo natural.

Desde sus orígenes el ser humano se guió por los ciclos lunares, es lo natural, 13 meses lunares. La Luna rige las mareas, las cosechas, la menstruación, el embarazo (no 9 meses sino 10 lunas). Los pueblos nativos conocen esto desde sus origenes y están mucho mejor sintonizados con la naturaleza y con sus ciclos.
Los horarios cambian sin ningún sentido natural. Las horas se adelantan o se atrasan periódicamente y esto afecta la fisiología y la conciencia de las personas.

Cuando el ser humano se ve cortado de su ritmo natural, empieza a perder conexión con la fuente y con el flujo de energía universal, obviamente de esta manera se siente perdido, se pierden las raíces y la conciencia queda fácilmente prisionera en un cuerpo aislado. En estos términos es muy fácil sentir miedo, preocupación y pérdida de identidad: ¿Quién soy? No sé, díganme!, ¿Qué debo hacer para ser feliz? Muy fácil, siga la fila y no piense, haga como los demás!.

El primer paso para liberar la conciencia es dejar de identificarse con el mensaje mediático del sistema y con la idea prefabricada que tenemos de nosotros mismos. Aceptar que tenemos el control de nuestras vidas y que somos responsables de ella en todos sus niveles, incluido el espiritual.
Luego comprender con todo nuestro ser que estamos conectados con todo. Que en esencia somos conciencia universal, infinita, ilimitada. Este es el tiempo de nuestra experiencia humana y debemos usarlo para aprender, para disfrutar y para participar de la evolución de la vida.
Nacer con forma humana es un regalo. Mejor no desperdiciarlo ni perder la preciosa energía vital corriendo detrás de ilusiones y deseos programados ni manteniendo malos hábitos.
Si abrimos el corazón y la mente, si rompemos los condicionamientos, podremos disfrutar del equilibrio de ambos hemisferios cerebrales y potenciar nuestras habilidades, expandir la conciencia, mejorar la salud, ganar en energía e información y además influir en el entorno y en los demás de manera positiva.

El lugar es aquí y ahora es el tiempo de la transformación.

martes, 7 de diciembre de 2010

El poder del inconsciente


Uno de los principios de la física cuántica es que no descubrimos la realidad sino que participamos en crearla.

Cuanto más ahondamos en los niveles más allá de los átomos, esta naturaleza participativa se hace evidente.

Quizás lo que pensamos que estamos descubriendo, lo estamos creando.

Esto significa que no hay una realidad objetiva fuera de nosotros.

El observador y la realidad forman parte de un todo continuo que se retroalimenta sin cesar.
En esencia todo se encuentra conectado. La realidad fundamental es unidad.
Pero hay diferentes niveles de manifestación de la realidad.

Por ejemplo, en un nivel de realidad, nos parece que nuestro cuerpo es concreto y ocupa un lugar en el espacio, en este nivel también existe el tiempo.

Pero en otro nivel, nuestros cuerpos físicos se diluyen en una nube de electrones, en esta realidad solo hay campos de energía e información, sin límites, más allá del espacio y del tiempo.

Hasta ahora se creía que el que piensa es el cerebro, pero en realidad, el cerebro se encarga de traducir e integrar la información y proyectar una respuesta, es decir, convierte la información sensorial en un lenguaje de frecuencias.

Pero si en los niveles fundamentales no tenemos límites y existimos conectados con todo lo demás, ¿Qué pasa con la mente? Si el cerebro y el cuerpo físico son proyecciones de la conciencia, o la parte más densa de un continuo de campos de energía cada vez más sutiles. ¿Dónde ubicamos a la mente?.

Algunas investigaciones revelan datos interesantes.
Los neurofisiólogos Libet y Feinstein, del Mount Sion Hospital en San Francisco (USA), midieron el tiempo que tarda un estímulo táctil en la piel en llegar al cerebro como señal eléctrica.

El paciente debía presionar un botón cuando se diera cuenta que lo tocaban. Descubrieron que el cerebro registraba el estímulo una diezmilésima de segundo luego de producido mientras que el paciente tocaba el botón una décima de segundo después del estímulo, o sea más tarde. Hay que agregar, por otro lado, que el paciente no dijera que era conciente del estímulo o que apretaba el botón durante casi medio segundo sin darse cuenta. Lo que significa que el inconciente del paciente era el que tomaba la decisión de responder.

El consciente fue el último en llegar, es decir, el más lento.

Obviamente ninguno de los sujetos de la prueba advirtieron que fue el inconsciente el que les hizo apretar el botón. De alguna manera el cerebro creaba el engaño reconfortante de que habían controlado la acción concientemente. Entonces, ¿Es la libre voluntad una ilusión?.

Estudios posteriores han demostrado que casi 1 segundo antes de que decidamos mover un músculo, el cerebro ya ha comenzado a generar las señales necesarias para que ocurra el movimiento.
Uno puede preguntarse, ¿Quién toma las decisiones, la mente consciente o el inconsciente?
Todavía hay más. Se observó que el campo de energía humano responde a los estímulos aun antes que el cerebro.

Esto nos lleva a replantear la función del cerebro y la verdadera naturaleza de la mente.
La mente no se sitúa solo en el cerebro, existe también en nuestros cuerpos más sutiles y no físicos.
Una célula es una unidad de conciencia.

Sabe que hacer, se da cuenta, responde.

En salud y felicidad vibra de una manera, en la enfermedad de otra.

Nuestra mente es un emergente de todas esas conciencias, que son una, en diferentes planos de realidad.
Los aspectos más fundamentales de nuestra vida se desarrollan sin la intervención de la conciencia o la voluntad, por ejemplo: la respiración, el metabolismo y la división celular, el latido del corazón, la temperatura del cuerpo, la resistencia a las enfermedades, la duración de nuestras vidas, etc. Sin embargo, con la mente ( y nuestros hábitos) podemos influir e incluso modificar estos aspectos.

Podemos pensar con cualquier parte del cuerpo, incluso fuera de este.

Todo depende del lugar donde se ubique el observador.

Si pensamos a partir del cuerpo físico y de la realidad material, los pensamientos vibraran en consecuencia y la realidad que se creará será siempre la misma: limitada y material.
Pero cuando trascendemos la mente conciente, el parloteo incesante y fuera de control, el pensamiento puede ir más lejos y más profundo, manifestando otros aspectos de nuestro ser, más creativos y más libres.
Nuestra mente es también la mente universal, somos creaciones de la conciencia,

el verdadero poder está en el inconciente y para acceder a él hay que cambiar la dirección de la mirada. En el silencio y la calma.
La práctica cotidiana de la meditación (ver zazen) nos permite conectarnos con este océano inconsciente de potencialidad y hacer que se manifieste en nuestra realidad cotidiana.

Inconsscientemente, naturalmente.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Una realidad poco sólida


El universo entero es una proyección de la conciencia.

Esta afirmación que a priori puede parecernos poco “científica”, es lo que justamente una buena parte de la ciencia actual está descubriendo.
El universo es un inmenso espacio de realidad virtual, un holograma compuesto por campos de realidad, o dicho de otra manera, formado por realidades diferentes.

Somos los creadores de nuestro universo.

Lo hemos creado como un instrumento que nos permite experimentar, creamos las leyes que lo gobiernan y cuando alcanzamos el límite de lo que conocemos, podemos realmente cambiar las leyes, de modo que también estamos creando la física a medida que avanzamos.

La ciencia nunca podrá ser la última palabra, ni podrá describir la verdad última, simplemente porqué es un instrumento de la conciencia para poder entender, en términos humanos, la realidad que se crea.

La verdadera naturaleza de la realidad está más allá de los conceptos y de cualquier fórmula matemática. Podemos acceder a ella cuando trascendemos los límites de la percepción ordinaria.

A veces el inconciente se manifiesta de manera que podemos tener destellos de la naturaleza de la realidad, con el fin de que podamos comprender que el mundo que creamos para nosotros mismos es, en última instancia, tan infinitamente creativo como la realidad de nuestros sueños.
Algunas leyes o “verdades” están más arraigadas que otras, algunas son muy antiguas, incluso anteriores al ser humano, de manera que acceder a ellas y sobretodo cambiarlas es más difícil.

Lo cierto es que estamos tan profundamente convencidos de que nuestros cuerpos son sólidos y objetivamente reales, que nos cuesta considerar que en realidad estén hechos de la misma materia que nuestros sueños.

Somos conciencia, observadores, percibimos y nos damos cuenta.

No tenemos solidez ni límites.

El mundo de los objetos y las cosas es una creación que nos permite hacer nuestro paso por la tierra más conveniente, es decir, son instrumentos creados por la conciencia para ayudarnos, de la misma forma que un vehículo nos permite viajar. El problema es que olvidamos que la realidad que percibimos es solo una descripción, una interpretación y quedamos atrapados, incluso de por vida, en esta ilusión, en esta descripción. La totalidad del ser queda reducida y encerrada en los límites de una percepción estrecha y arbitraria.

Nos identificamos con la herramienta o con el envase y olvidamos el sentido, el verdadero propósito.

Olvidamos las preguntas fundamentales.

Por eso para muchos es difícil despertar del sueño y asumir el rol de observadores y creadores de realidad y que el cuerpo físico es simplemente un instrumento, un vehículo del espíritu.

Muchos cientificos no pueden descubrir que es la conciencia ni donde se origina, por lo tanto la sacan de la fórmula y solo se quedan con la realidad física. Otros, con la mente un poco más abierta, piensan que la conciencia se origina en el cerebro. Hay científicos reputados, como Penrose y Hameroff, que consideran que la conciencia es una propiedad emergente de los microtúbulos en las neuronas, a nivel cuántico, en fin, esa es su teoría.
Pero para un buen número de investigadores modernos, al igual que las antiguas tradiciones espirituales y contrariamente a lo que se piensa convencionalmente, es la conciencia la que crea la materia, el espacio, el tiempo, el cerebro y todo lo que nos gusta interpretar como universo físico, incluidos nuestros cuerpos.

La solidez de nuestro mundo físico es un límite de la percepción.

La descripción que hacemos del mundo se basa únicamente en la información percibida por los sentidos que a su vez es interpretada según la programación -o condicionamiento- del cerebro.

El cerebro es especialista en crear una imagen coherente, independientemente de lo que perciba. Si hay un error lo corrige, si hay una agujero perceptual, lo rellena.

Los neurofisiólogos saben esto desde hace ya tiempo.

Hay muchas investigaciones al respecto, en monos y en humanos. Por ejemplo, según Karl Pribram, la información visual que recibe un mono a través del nervio óptico, no va directamente a la corteza visual, si no que interconecta previamente con otras zonas del cerebro.

Numerosos estudios han puesto de manifiesto que pasa lo mismo con la visión humana. El lóbulo temporal prepara y modifica la información visual que recibe el cerebro antes de que llegue a la corteza visual (en el lóbulo occipital). Según algunos estudios, el 50% de lo que vemos corresponde a información recibida del exterior y el 50% restante se va reconstruyendo de acuerdo al aspecto que creemos que debe tener el mundo. Así que, aunque los ojos sean los órganos de la visión, el que ve es el cerebro.
Y si no como se explican las ilusiones ópticas, los espejismos, incluso las alucinaciones visuales…
El ojo tiene un punto ciego, que es por donde penetra el nervio óptico, sin embargo ni nos enteramos, y eso es porque el cerebro rellena el hueco y nos engaña.

Entonces, si vemos menos de la mitad de lo que hay afuera, ¿Qué hay afuera que no vemos? La respuesta es: una enormidad.

Lo que podemos percibir del mundo exterior está limitado a la capacidad de los órganos de los sentidos, que como sabemos, solo captan una pequeña franja de la totalidad del rango de frecuencias.
Nuestros cerebros han aprendido a eliminar todo lo que no encaje con su programación.

Nos acostumbramos a ver el mundo por partes, armamos la realidad con retazos de percepción e información previamente programada en el cerebro.

El mundo que percibimos es solo una descripción.
Las leyes de la física son una descripción, la teoría del yin y yang es una descripción, las enfermedades son una descripción, la realidad material que creamos es una descripción. Son formas de poder entender y experimentar la vida.

Pero nada de lo que percibimos tiene sustancia sólida ni fija, ni siquiera nuestro cuerpo.
Estamos hechos de la misma sustancia que los sueños, aunque nos cueste aceptarlo.

Pero si por un momento dejamos de aferrarnos a este cuerpo físico podremos comprender que en esencia somos espíritu, conciencia infinita experimentando una realidad física pasajera.

Moldeamos al universo con nuestros pensamientos y a su vez el universo moldea nuestra mente.

Hay que reflexionar sobre esto.

Si comprendemos la naturaleza ilusoria de lo que creemos que es objetivo y “real”, podremos trascender con más facilidad los límites y contradicciones de nuestra vida y crear una realidad más amplia, más feliz y más sana.

sábado, 27 de noviembre de 2010

La evolución y los hábitos


En este universo vivo y conciente en el que vivimos, no hay leyes de la naturaleza, solo hábitos.
No hay nada externo al universo que fuerce una ley en él.

La ilusión que tenemos de que en el universo hay leyes fijas es el resultado de no tener la necesidad de cambiar esos hábitos.
Cuando los hábitos deben cambiarse para asegurar la supervivencia del organismo, vemos este evento de la naturaleza y lo llamamos evolución.
Dicho de otra manera, la evolución es una cambio de hábitos para que el organismo sobreviva. .
En 1988 John Karat y su equipo hicieron el siguiente experimento: pusieron células intolerantes a la lactosa rodeadas solo de este azúcar como alimento. Si hubiera una “ley” de la naturaleza estas células habrían estado condenadas a morir, sin embargo, todas sobrevivieron. Cada una entendió el problema al que se enfrentaban y reemplazaron la enzima defectuosa que no les permitía metabolizar la lactosa por otra enzima funcional, para poder así alimentarse.

Si una célula comprende como cambiar, y es capaz de evolucionar para poder sobrevivir y evitar la extinción, con más razón un organismo o un ser vivo puede hacerlo.

La creencia generalizada es que nuestro cuerpo es como una máquina biológica controlada por genes, un cuerpo físico compuesto por células sin conciencia, regidas por leyes inmutables y nuestros pensamientos, emociones y conductas están separados y no pueden modificar estas “leyes” establecidas arbitrariamente.

De manera que siguiendo esta creencia convencional, somos más bien como víctimas de esta “legislación” natural y de una herencia genética sin el poder para influir ni muchos menos cambiar cualquier cosa en nuestra vida, incluso nuestra salud y felicidad.

En los años ´60, el biólogo Bruce Lipton tomó células madres que eran el producto de la división de una única célula madre, o sea, compartían exactamente la misma información genética y las dividió en tres grupos. Cada grupo fue puesto en un medio diferente, es decir, cambiando los componentes de su ambiente. El resultado fue que el primer grupo formó células óseas (osteocitos), el segundo células musculares (miocitos) y el tercero células grasas (adipocitos). O sea: hueso, músculo y tejido adiposo.
¿Qué fue lo que controló el destino de cada célula si eran genéticamente idénticas?, lo único diferente era el medio en el que crecieron.

Las propias células controlaron sus cambios, adaptándose al entorno.

Podemos controlar los cambios, tenemos ese poder, esa habilidad.

Cada uno puede controlar y crear su vida, depende de cómo se percibe el ambiente y de la realidad que proyecte el cerebro.

Si comprendes esta capacidad, entonces podrás vivir plenamente y guiarte a ti mismo a la más grande y hermosa experiencia en esta tierra.
Sentirse vivos y sanos, conectados a un universo que también está vivo y conciente.

La mente colectiva moldea nuestra evolución.

Las crisis sociales y los grandes cambios energéticos a nivel planetario que estamos experimentando, están movilizando una gran cantidad de energía a la superficie de la mente colectiva.

Esto está acelerando los cambios. Las células, el ADN, incluso los cuerpos sutiles están sufriendo una profunda transformación que nos modificará como individuos y como especie, de hecho es lo que viene pasando.
Lo importante es acompañar estos cambios, adaptarse, volverse íntimo consigo mismo y con sus procesos internos y no creer cualquier cosa ni dejarse confundir por la información mediática tendenciosa y alarmista. No es necesario seguir al rebaño ni identificarse con la falsa información.

De esta manera uno puede verse beneficiado y participar en esta verdadera mutación.

El secreto está en el cambio de hábitos.

lunes, 22 de noviembre de 2010

La sincronicidad



La sincronicidad es una coincidencia temporal de dos o más sucesos relacionados entre sí de una manera no causal, es un evento que sucede fuera del tiempo y del espacio: sucede en otra dimensión.
Se puede explicar por la teoría de los campos morfogénicos, y la interconección, referida a fenómenos de la física cuántica, en los cuales se ha comprobado que no existe “separatividad” entre las cosas. Todo está conectado.

El universo es un “continuo” sin fisuras ni separaciones.

La sincronicidad ocurre porque simplemente formamos parte de un campo unificado, la ciencia tiene problemas para formular esto matemáticamente, pero eso no impide que esta sea una verdad universal.

Justamente, uno de los elementos más dinámicos de este campo unificado es la sincronicidad que conecta a todos los seres y cosas implicadas más allá de la conciencia y de la tridimensionalidad en la que aparentemente nos movemos.

El término “sincronicidad” se debe a Carl G. Jung y al premio Nobel de física, Wolfgang Pauli.
A Pauli le atraía el asunto porque se sentía perseguido por singulares coincidencias, sucesos que sus colegas, malignamente, denominaban “efecto Pauli”. Pauli, físico más bien teórico que experimental, pasaba poco tiempo en laboratorios, pero cuando lo hacía, acontecían inexplicables roturas de aparatos o imprevistas averías de instrumentos. Estos sucesos ocurrían con mayor frecuencia de lo que la mera casualidad podía explicar. Ni siquiera tenía que suceder el incidente junto a él, bastaba con que estuviera presente a diez o veinte metros. Jung y Pauli concluyeron que existían dos clases de principios de conexión en la naturaleza. El primero era la causalidad ordinaria, lo que la ciencia normalmente estudia. Esta causalidad se estructura de forma lineal: si A causa B, entonces para que se dé B, debe ocurrir primero A.

El otro principio de conexión era el acausal (no causal).

Este principio fue denominado por Jung y Pauli “sincronicidad” porque asumieron que, contrariamente al principio de causalidad, los acontecimientos no causales se estructuraban en el espacio y podía relacionarse de forma atemporal.

O lo que es lo mismo: la sincronicidad admite que dos hechos se relacionen simultáneamente, de manera no lógica ni lineal, sin intervención del tiempo.

La sincronicidad, denominado por la mayoría de las personas como “casualidades” es el principio que rige esa serie de circunstancias y acontecimientos, cuando sin saber porque las cosas nos llegan cuando las necesitamos, nos encontramos con alguien que nos resuelve un problema cuando acabamos de pensar en el, o aparece la puerta abierta perfecta para el siguiente paso tras haber completado el anterior, eso es la sincronicidad.

Es la sucesion de acontecimientos sincronizados en pos de un objetivo marcado, conciente o inconciente, y las llamamos casualidades porque nos sorprende que todo este ocurriendo de forma tan perfecta y contínua, tal vez porque generalmente se desconoce las causas. Muchos, incluso algunos científicos, creen que es producto del azar, de eventos casuales.

La sucesion de acontecimientos que llegan a nosotros en el momento en que necesitamos que lleguen es infinita. Si estamos dándole vueltas a un tema que nos preocupa y de repente alguien nos deja un libro de forma totalmente espontánea que nos proporciona la información buscada, si resulta que estamos pensando secretamente en cambiar de trabajo y un compañero comenta que ha oído que en la empresa tal buscan alguien, etc. Todo aquello que marcamos como casualidad forma parte del mundo de la sincronicidad.

¿Como funciona?

La sincronicidad tiene una analogía con el funcionamiento de la ley de la atracción. “Cuando deseas algo, todo el universo conspira para que lo consigas“. Otra frase a propósito: “Cuidado con lo que deseas, ya que puede realizarse”.

Nuestro pensamiento conciente, el subconciente y el inconciente colectivo están interconectados.
El pensamiento conciente es el conjunto de nuestra actividad mental cotidiana.

La mente subconciente es nuestra mente automática de la que, obviamente, no somos concientes, pero es la que absorbe todos los datos que le llegan sin discriminar y ejecuta sus propios programas, algunos de estos, como vimos en otras entradas (ver), han sido instalados desde muy temprana edad por otros. El subconsciente es también el mediador entre la mente conciente y el inconciente colectivo.

Finalmente, el inconciente colectivo es la mente infinita que contiene toda la información en el pasado, presente y futuro de todas partes, de todas las personas, es el océano de potencialidad, el campo de infinitas posibilidades no manifestadas.

Como vemos, los pensamientos están conectados, los cerebros forman una verdadera “red” donde la información se intercambia todo el tiempo. Muchos de nuestros pensamientos, no son propios y a su vez nuestra actividad mental está enviando información al medio (y a los otros cerebros de la red) continuamente.

La mente subconciente de cada ser humano está continuamente explorando activamente en el inconciente buscando cualquier cosa con la cual resuene, es decir, cuya frecuencia vibratoria sea la misma que la del deseo expresado, en función también de los programas que tenga instalado.

Por eso, según lo que deseemos crearemos una realidad en consecuencia.

Pero esto que parece tan fácil, depende en gran medida de dos cosas: de la fuerza del "deseo" al expresarlo y del grado de “conectividad” y conocimiento que tengamos de la naturaleza de este funcionamiento y de uno mismo. Evidentemente, cuanto más concientes somos de nuestra conexión con todas las cosas y seres en el universo, mejor funciona. O sea: por fuerza entendemos, energía y por conocimiento, información.

El universo se autorregula, es inteligente, recibe información y responde. Está continuamente retroalimentando la realidad en función de la información que recibe.

Cuanto más sepas acerca de la sincronicidad, más “coincidencias” ocurrirán en tu vida y mas podrás beneficiarte de este poder.

Creas tu realidad pero tu realidad también te crea a ti, es decir, piensas en algo y esto ocurre, pero siempre es un poquito diferente de cómo lo imaginaste, ya que lo que alimentas dentro del universo te vuelve modificado, porque ha sido modificado por todos los demás alimentando también de información al universo.

De manera que esta retroalimentación crea una absoluta coordinación de la Creación, ocurriendo como resultado de la estructura del vacío, y cuanto más arriba consigas estructurar la naturaleza vibratoria del vacío, mejor te vuelves en crear tu propia realidad.

Es una cuestión de energía e información.

Estamos conectados con el “vacío” creador, somos emergentes de este “océano de potencialidad infinita. Se le llama “vacío” porque representa las infinitas posibilidades de lo no manifestado, pero en realidad es un “pleno”, no está para nada vacío.

Vivimos en un universo de abundancia, todo lo que necesitamos esta disponible. El secreto es saber lo que uno quiere y lo que necesita para realizar su vida, sus experiencias y esto no lo encontramos preguntando a los demás ni mirando con ojos de búho para todos lados.

La verdad está donde estuvo siempre: en el interior de cada uno.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

El camino de la libertad

Desde hace muchos siglos que se ha privado a una buena parte de la humanidad del verdadero conocimiento, de un saber auténtico proveniente del mundo antiguo.

Muchas de estas verdades universales fueron olvidadas y otras ocultadas del dominio público mediante la destrucción de las culturas nativas, la persecución y muerte de sabios, chamanes, maestros espirituales y hombres-medicina (medicine man) de las tribus indígenas.

Los conquistadores europeos no solo se encargaron de invadir pueblos y robar riquezas, si no de realizar un verdadero genocidio verdaderamente calculado, para hacer desaparecer conocimientos y prácticas contrarias a sus creencias, conocimientos ancestrales que ayudaban a las personas a elevar sus conciencias y fortalecer sus raíces y vínculos con la tierra. Esto evidentemente para poder controlarlos y esclavizarlos con más facilidad.

Cabe agregar que posteriormente estas culturas, esta forma de conocimiento, fueron ridiculizadas por la propia ciencia e incluso la industria del cine nos ha mostrado siempre la imagen del negrito sumiso o del indio salvaje y bruto en comparación con el blanco protagonista inteligente y “civilizado”.
Desde hace siglos y en todas partes donde nos fijemos veremos que los conquistadores se encargaron de exterminar a las tribus nativas y sus culturas milenarias.

La verdadera razón de estas conquistas no se enseña en las escuelas, al igual que muchas otras cosas.

Muchos documentos, papiros y libros fueron destruidos deliberadamente, basta con echar un vistazo a la historia: la quema de grandes bibliotecas esotéricas, como la de Alejandría, o la destrucción pública de libros, documentos y tratados que desafiaban (o contradecían las creencias impuestas por un pequeño grupo).
La “Santa Inquisición”, fue un modelo de esta forma de dominación.
Así se impusieron, incluso por la fuerza y el miedo, creencias religiosas de baja dimensión, esclavizantes y creadoras de culpas y pecados.

Galileo Galilei tuvo que desdecirse y arrepentirse para no ser quemado en la hoguera, solo por afirmar que la tierra no era el centro del universo, si no que giraba alrededor del sol, al igual que el resto de los planetas conocidos. Esto hoy en día nos parece ridículo. Proyectemos este mismo razonamiento en el futuro. Las generaciones venideras seguramente se reirán de nuestra ignorancia presente.

Otro ejemplo, se sabe que las brujas quemadas por la “Inquisición”, eran principalmente sanadoras, parteras, mujeres con conocimientos de medicina tradicional y plantas medicinales, que fueron literalmente exterminadas, la iglesia en acuerdo con los médicos de la época eliminaban a la competencia para imponer otra forma de medicina y además poder ejercer un control sobre la conciencia de las personas.

En los tiempos modernos, la iglesia católica fue perdiendo poder en la gente, pero fue reemplazada en esta tarea por la ciencia y los medios de comunicación, que ahora son los encargados de controlar el saber y establecer un modelo de conocimiento e información, que continua la línea de sus predecesores: mantener a la mayoría de las personas en una frecuencia vibratoria baja, mediante el miedo, la desinformación y la confusión.

La educación actual en la mayoría de las escuelas y universidades es pobre, los programas educativos están desactualizados y la tendencia dominante es preparar individuos para que encajen perfectamente en las pautas sociales vigentes: producir y consumir.

Y no solo en occidente, en China el comunismo se encargó de eliminar y controlar culturas y enseñanzas espirituales muy antiguas y profundas, como en el Tibet. No es casualidad su interés por invadir y sojuzgar una tierra pobre y apartada, donde solo habitan lamas y algunos animales y cuyo único tesoro es la espiritualidad . Esto fue parte también de la llamada "revolución cultural china".
Karl Marx escribió: “La religión es el opio de los pueblos”, es comprensible esta reacción, pero el materialismo dialéctico del comunismo, finalmente representó otra forma diferente de sojuzgar y controlar al ser humano, y también empobrecerlo, anulando cualquier vinculación con lo espiritual y la libertad de expresión.

Cuando una persona sintoniza con sus planos superiores comienza a vibrar en una frecuencia más alta, esto hace que perciba y proyecte una realidad más amplia (en energía e información), más normal, benéfica e inteligente.

Al activarse una mayor cantidad de centros energéticos y nerviosos se potencian sus posibilidades, se comienza a pensar con otras zonas del cerebro, particularmente el hemisferio derecho y el cerebro profundo, de esta forma el pensamiento se hace más vasto, mas calmo, armónico y creativo.

Hace miles de años que esto se conoce: todo depende del nivel de vibración del pensamiento, de la palabra y del cuerpo mismo. Las danzas, los rituales y ceremonias, los sonidos, los cánticos, buscaban elevar (expandir) la conciencia mediante una determinada forma de vibración.

Como vimos antes, la nueva ciencia lo confirma: la realidad que percibimos y creamos depende de cómo vibre el ADN.

El universo vibra. La tierra vibra. Los cuerpos físicos y sutiles vibran.

Cuando un ser humano resuena con esta vibración esencial, se vuelve libre, se ilumina. Toda su vida cobra sentido y como es una parte del todo que incluye al todo, esta actitud influye en la totalidad, inconciente y naturalmente.

¿Cómo hacer para sintonizar con frecuencias superiores del ser?

En primer lugar, abandonando las emociones parásitas como el miedo y la preocupación y reemplazarlas por un sentimiento positivo de autoconfianza y amor, hacia uno mismo y por extensión hacia todo lo demás.

La frustración (que genera bloqueos y enojo) proviene de un exceso de deseos no realizados.
La inseguridad y el egoísmo son estados de la mente.

Pero la mente es vacío, no tiene sustancia propia, existe por interdependencia, como un reflejo.

Todos los pensamientos son relativos, ilusorios, insustanciales.

La realidad que percibimos depende de la mente, por eso es ilusoria.

Para penetrar la verdadera naturaleza de la realidad, hay que abandonar la mente.

Bodhidharma, que fue un gran maestro zen del siglo VI, escribió: “Usar la mente para buscar la realidad es ignorancia. No usar la mente para buscar la realidad es conocimiento. Liberarse uno mismo de las palabras es liberación. Cuando la mente deja de moverse, penetra en el nirvana. Nirvana es una mente vacía. Cualquiera que sepa que la mente es una ficción y está vacía de cualquier cosa real, sabe que su propia mente existe y no existe.

Si utilizas tu mente para estudiar la realidad, no entenderás ni tu mente ni la realidad. Si estudias la realidad sin utilizar la mente, entenderás ambas.

Cuando comprendes, entonces la realidad depende de ti. Cuando no comprendes, eres tú quien depende de la realidad. Cuando la realidad depende de ti, lo que no es real se convierte en real. Cuando eres tú quien depende de la realidad, lo que es real se convierte en falso. Cuando dependes de la realidad, todo es falso.
Cuando la realidad depende de ti, todo es verdad
.”

El secreto está en el conocimiento de sí mismo.

Conocerse a si mismo es la única manera de trascender las limitaciones y las ilusiones. Para aprender a pensar hay que aprender a no pensar.

Parar el movimiento de la mente y permitir que la conciencia se armonice con la vibración del cielo y de la tierra.

La practica de la meditación como zazen, es un verdadero tesoro, ya que en la quietud y el silencio interior nos permite conocernos en profundidad y que se exprese nuestra naturaleza más elevada, nuestra esencia divina, de forma natural y sin intermediarios.

El auténtico conocimiento lo encontramos mirando el interior de nuestro ser.

La verdadera sabiduría vibra en la frecuencia del amor universal.

El camino de la libertad pasa por el corazón.