miércoles, 16 de noviembre de 2011

Música y religión


Aquí reproduzco un interesante post de Sergio Giacobone para el blog Música y Quarks

Música y religión son como el anverso y reverso de la misma moneda-realidad. 
La música en su más puro sentido es religión y la religión en su más puro sentido es música. 

Esta música-religión, este código de vida, este lenguaje universal del alma, sólo puede ser ofrecido; no puede ser comprado o vendido. La música y la religión son para los buscadores, para los amantes de la música, para los servidores de la verdad. El poder-dinero o el nombre y fama terrenal no pueden estar por encima de estas dos realidades inmortales, estos dos tesoros terrenales y celestiales.


El origen de la verdadera música y el origen de la verdadera religión seguirá siendo siempre el mismo, y ese origen es un llanto, un llanto sin nacimiento ni muerte –un hambre eterna. Es un hambre, no por la propia satisfacción de uno sino por la satisfacción de Dios o Buda a la manera propia de Dios o Buda. Cuando la música y la religión proceden de este origen, sólo entonces el mensaje y la belleza de la música y el mensaje y la belleza de la religión serán divinamente iluminadores y colmadores.

El Emperador Mogul Akbar empleó al gran músico Tansen en su corte. Un día en que Akbar estaba apreciando profundamente a Tansen, este le dijo: "Yo no soy un gran músico".”
Akbar dijo: “No sólo eres un gran músico; eres el mejor músico". Pero Tansen respondió, “No, mi Guru, mi maestro, Haridas, es el mejor con gran diferencia.”
El Emperador dijo: “¡Entonces tráelo a mi palacio!”

Tansen contestó: “No, él no vendrá. A él no le interesan el nombre y la fama. Él sólo toca para Dios. La Compasión de Dios es su única recompensa.” Akbar dijo: “Entonces tendré que ir yo a verle. Llévame hasta él.”
Tansen accedió, pero le dijo a Akbar, “Usted no puede ir como Emperador. Tiene que ir disfrazado como mi sirviente, mi esclavo.”
Así, Akbar fue al maestro de Tansen como un sirviente, y Tansen rogó a su maestro que tocara para Akbar. Desafortunadamente, Haridas no tenía ganas de tocar. Entonces una idea brillante golpeó la mente de Tansen. Comenzó a tocar, cometiendo errores deliberadamente. Haridas no podía creer a sus ojos y oídos. ¿Cómo podía su mejor estudiante cometer esos deplorables errores? Con gran sorpresa y conmoción, empezó a tocar para corregir a su estudiante. De esta forma el Emperador llegó a comprender que el maestro de Tansen era de hecho muy superior a Tansen. Cuando regresaron al palacio, Akbar preguntó a Tansen, “¿Cómo es que tú no puedes tocar con tanta alma como tu maestro?” Tansen respondió: “Yo toco por el nombre y la fama. Yo toco para usted. Él toca para Dios. Aquí está la diferencia. Si yo tocase para Dios –para Dios en usted, para Dios en todos– sólo entonces sería mi música sobrenatural, celestialmente y supremamente fervorosa y perfecta. Pero yo toco por el poder-dinero, por el nombre y la fama. ¿Cómo espera que toque como mi maestro?”

La música espiritual puede inspirar a oyentes no espirituales de la misma manera que Dios inspira a la humanidad no aspirante. Al principio había oscuridad; luego hubo luz. Puesto que Dios ha inspirado siempre a la humanidad no aspirante, esta luz va aumentando continuamente. Si algunos individuos no están ahora aspirando, el deber destinado de aquellos que ya están despiertos es inspirarles de la misma manera que el Supremo, por Su infinita magnanimidad, inspiró y sigue inspirando a los que ahora están bien establecidos en el mundo de la aspiración.



Cada individuo tiene un corazón. La espiritualidad está en el corazón, con el corazón y para el corazón. Es sólo cuestión de tiempo hasta que el corazón responda a la música espiritual, que encarna la belleza y la pureza de la música en su forma prístina y en medida infinita. Un gran músico puede añadir algo al llanto interno de la persona que práctica una vida espiritual. Y si el músico mismo cree en Dios de todo corazón, entonces su música puede ser una tremenda ayuda para su propia práctica espiritual.

Cuenta una antigua historia, que una vez le preguntaron a un maestro en la India si existe el arte en otros mundos aparte de la Tierra, el maestro respondió: Si, hay arte en otros mundos y en otros planos de conciencia aparte de la Tierra, pero ese arte no es para la manifestación. Ese arte es algo que existe para sí mismo. Surge espontáneamente. Aquí en la Tierra, siempre que hacemos algo, incluso si tan sólo existimos, lo hacemos por causa de otros. Un árbol tiene flores y frutos. Incluso si el árbol no quiere darme algo, aún puedo yo subir por su tronco y comer sus frutas o tomar sus flores o simplemente disfrutar de su sombra si quiero. Pero en los otros mundos no es así. Allí puedes apreciar la belleza de algo, pero no puedes reclamarla o utilizarla para tu propio fin. 

Aquí en la Tierra, en cuanto el arte es creado, tú puedes robarlo por la fuerza o comprarlo o pedirle al artista que te lo dé. En los otros mundos, puedes como mucho apreciarlo, pero no puedes capturar el arte, no puedes reclamarlo, no puedes adquirirlo, porque no está manifestado. En otros mundos tú ves a los Gandharvas—los músicos celestiales como Narada, que es el más prominente. Hay un mundo en particular donde se celebra una constante asamblea de músicos. Hay también un mundo para los artistas en el mundo interno. Hay algunos artistas que no se han encarnado sino que simplemente permanecen en ese mundo interno. Y también, algunos grandes artistas, artistas espirituales desde la Tierra van a disfrutar de ese mundo cuando abandonan el cuerpo.

Tocar el espíritu puro, profundo y eterno no es el final del viaje, sino solamente el principio. Ahí es donde comienza la verdadera religión, uniendo al espíritu con el espíritu. A nuestro espíritu con el espíritu de Dios o Buda, sin intermediarios, sin asociaciones ni iglesias. 

Es la espiritualidad del futuro, pero que podemos vivir y realizar aquí y ahora...


4 comentarios:

Julián dijo...

porque hablan de otros mundos con tanta certeza? de qué forma llegaron a conocerlo?

mariano giacobone dijo...

Julián, basta con observar su propia vida. Hay miríadas de mundos. El mundo exterior, el interior. Hay un mundo visible, otro invisible. Existe el mundo de la familia, el del trabajo, el de la búsqueda interior. El mundo del dinero, el mundo de las ideas, el mundo del espíritu. Está el mundo ordinario y el mundo de Buda, de Dios...ya ves.

Son solo categorías humanas. Pero si te observas en profundidad verás que cada mundo tiene su particularidad y no está separado de los demás. Los más sabios e inteligentes saben moverse en cualquier mundo, sin diferencias.
Es solo cuestión de percibir otras realidades, otras posibilidades.

Un dato más, cada partícula que compone los átomos y moléculas de tu cuerpo, contiene la información, no solo para crear un cuerpo humano, sino incluso estrellas y galaxias...esto lo certifica la ciencia actual y la experiencia y sabiduría de la espiritualidad ancestral.

Dario dijo...

Hola Mariano!! Mis respetos y mi salaudo fraternal desde la Isla de Margarita en Venezuela.
Siempre me acuerdo de ustedes, me acerqué al Aikido gracias a vos y tu hermano Sergio y siempre estaré agradecido por eso. saludos!!

Dario Gambino

mariano giacobone dijo...

Hola Darío, te envío un fuerte abrazo! y deseos de salud y felicidad.