viernes, 28 de agosto de 2009

Enseñanza para despertar



Bodhidharma, fué un célebre maestro zen, que vivió en China en el siglo VI de nuestra era. Está considerado como el 1er. patriarca del budismo Zen. Muy sabio y profundo, introdujo en China la auténtica práctica del Buda: zazen, y esta enseñanza que se llamó Chan (Zen en japonés) se continúa hasta hoy, sin interrupción ni deformaciones, de maestro a discípulo. Una verdadera transmisión de la práctica del despertar, del retorno a la condición original, normal y equilibrada de los seres humanos. A esto se le llama también: la naturaleza de Buda.



He aquí fragmentos de su enseñanza, que adapté al lenguaje actual, pero que conservan su prufundidad y su frescura. Conviene leerlas con la mente libre y abierta. Sin prejuicios ni categorías. más bien sintiendo su "perfume". No es una enseñanza ordinaria para consumir. Cada palabra es una semilla de despertar en nuestra conciencia.



Sermón del despertar


La esencia del Camino es el desapego. Y la meta de aquellos que lo practican es
liberarse de las apariencias. «El desapego es despertar porque niega las apariencias». El "despertar" significa atención sutil.


Aquellos seres cuyas mentes tienen atención natural alcanzan el Camino del despertar y
por ello son llamados Budas. Por eso se dice: «Los que se liberan a
sí mismos de toda apariencia son llamados Budas».
El verdadero aspecto de la apariencia, es decir la "no apariencia" no puede apreciarse visualmente sino que únicamente puede conocerse mediante la sabiduría. Cualquiera que escuche y crea esta enseñanza se embarcará en el Gran Vehículo, es decir la práctica de zazen y abandonará los tres reinos.


Los tres reinos son codicia (apego), aversión (odio) y confusión (duda). Abandonar los tres reinos significa regresar desde la codicia, aversión y la confusión a la condición normal, que incluye la moralidad (el camino de la virtud natural sin culpabilidad), la contemplación (con amor benevolente) y la sabiduría (inteligencia natural que emana de la práctica de zazen).


Codicia, aversión, y confusión no tienen naturaleza propia, sus aparentes raíces, que surgen cuando la mente se identifica con alguna de ellas, son ilusorias y cualquiera capaz de reflexionar verá que la naturaleza de la codicia, aversión y confusión es la misma naturaleza de Buda.
Más allá de codicia, odio e ignorancia no hay otra naturaleza búdica.



El Gran Vehículo (zazen) es el más grande de los vehículos. Es el transporte de los budas, que lo usan todo sin usarlo y que viajan todo el día sin viajar.

Cualquiera que comprenda que los seis sentidos no son reales, que los cinco agregados que forman la conciencia (forma, sensación, percepción, memoria, conciencia) son ficciones, que ninguno de ellos puede ser localizado en parte alguna del cuerpo, comprende su verdadera naturaleza.


No pensar en nada es Zen. Una vez que se comprende esto, caminar, estar de pie, sentarse
o estirarse, todo lo que se haga, es Zen. Saber que la mente es vacío es ver al
Buda. Los Budas de las diez direcciones no tienen mente. Ver la no mente es
ver al Buda.


Renunciar a uno mismo sin pesar es la caridad más grande. Trascender movimiento
e inmovilidad es la mayor de las meditaciones.


Los seres ordinarios no dejan de moverse y los Arhats permanecen inmóviles. Pero la más elevada de las meditaciones trasciende tanto la de los seres ordinarios como la de los iluminados. Aquellos que alcanzan dicha comprensión se liberan a sí mismos de todas las apariencias sin esfuerzo y curan cualquier enfermedad sin tratamiento. Tal es el poder de zazen.


Usar la mente para buscar la realidad es ignorancia. No usar la mente para buscar la realidad es conocimiento. Liberarse uno mismo de las palabras es liberación.


No crear ignorancia es despertar. No aferrarse a la ignorancia es sabiduría.
Cuando eres ignorante, existe esto y aquello y te identificas con esto o con aquello. Pero cuando despiertas, esta dualidad deja de existir.


La mayoria de los seres permanecen en una orilla, viviendo una "realidad" a la que consideran sólida y real. Otros comprenden lo iusorio de la "realidad" y escapan (del mundo) cruzando a la otra orilla, y terminan creando otra "realidad"; pero aquellos que descubren su verdadera naturaleza no están ni en ésta ni en aquélla. Son capaces de vivir en ambas orillas. Aquellos que ven la otra orilla como diferenciada de ésta no comprenden lo verdadero, es decir lo "real", y continúan creando ilusiones.


La ignorancia significa mortalidad. Y el conocimiento significa budeidad. No son
lo mismo y tampoco son diferentes. Pero la gente distingue entre ignorancia y
conocimiento. Cuando somos ignorantes hay un mundo al que escapar. Cuando somos
conscientes, no hay nada donde escapar.

Cuando la mente deja de moverse, penetra en el nirvana. El nirvana es una mente
vacía.


El pensamiento es el origen de los tres reinos. El principio o
fin de los tres reinos, la existencia o no existencia de todo, depende de la
mente. Esto es aplicable a todo, incluso a objetos inanimados como rocas y
palos.
Cualquiera que sepa que la mente es una ficción y está vacía de cualquier cosa
real, sabe que su propia mente ni existe ni no existe.
Los seres ordinarios siguen creando la mente, proclamando que existe e identificándose con ella.
Los Arhats siguen negando la mente, proclamando que no existe.
Pero los Budas ni crean ni niegan la mente.
( Saben que NO HAY MENTE y NO HAY NO-MENTE)


Eso significa que la mente ni existe ni no existe. O podría decirse: existe pero no existe. Esto es lo que se denomina el Camino o la Vía del Medio.


Si utilizas tu mente para estudiar la realidad, no entenderás ni tu mente ni la
realidad. Si estudias la realidad sin utilizar la mente, entenderás ambas.
Lo que existe lo hace en relación con lo que no existe. Y lo que no existe no
existe en relación a lo que existe.


Cuando comprendes, la realidad depende de ti. Cuando no comprendes, eres tú
quien depende de la realidad. Cuando la realidad depende de ti, lo que no es
real se convierte en real. Cuando eres tú quien depende de la realidad, lo que
es real se convierte en falso. Cuando dependes de la realidad, todo es falso.


Cuando no comprendes estás equivocado. Cuando comprendes, no estás equivocado.
Es así porque la naturaleza del error es el vacío. Cuando no comprendes, lo
cierto parece equivocado. Cuando comprendes, lo equivocado no es equivocado
porque lo equivocado no existe, ya que en esencia todo es vacío.


«Nada cuenta con una naturaleza propia». Actúa. No dudes. Cuando dudas estás equivocado. La equivocación es el resultado de la duda.
Cuando alcanzas una comprensión así, los hechos equivocados de tus vidas pasadas quedan borrados, sin mancha ni culpa.
La realidad no tiene alto ni bajo. Si ves alto o bajo, entonces no es real. Una
balsa no es real. Pero una balsa de pasajeros sí. Una persona que maneje una
balsa de ese tipo podrá cruzar a través de lo que no es real. Por eso es real.

Sin la mente no hay Buda. Sin el Buda no hay mente. De igual manera, sin el
agua no hay hielo, y sin hielo no hay agua. Quien hable sin abandonar la mente
no llegará muy lejos. No te aferres a las apariencias de la mente.

Si no te olvidas de la mente, la mente te confundirá.


Cuando una serpiente se convierte en dragón no cambia sus escamas. Y cuando un
mortal se convierte en sabio no cambia su rostro. Conoce su mente mediante la
sabiduría interna y cuida de su cuerpo mediante la disciplina externa.

Alguien que comprende las enseñanzas de los sabios es un sabio. Alguien que
comprende la enseñanza ordinaria es un ser ordinario. Aquel que puede
desprenderse de la enseñanza ordinaria y seguir la enseñanza de los sabios
se convierte en un sabio. Pero ¡os locos de este mundo prefieren buscar sabios
muy lejos. No creen que el sabio es la sabiduría de su propia mente.


La gente sin comprensión no cree en su propia mente ni que mediante la comprensión
de esta enseñanza puede convertirse en sabia. Prefieren buscar un conocimiento
lejano y anhelar cosas en el espacio, ilusiones, luces, inciensos y
colores. Caen presas de la falsedad y la locura.

Las miríadas de puertas hacia la verdad provienen de la mente. Cuando las apariencias de la mente son tan transparentes como el espacio, desaparecen.

Pero los sabios no consideran el pasado y no se preocupan acerca del futuro,
tampoco se aferran al presente y siguen el Camino momento a momento. Si no has
despertado a esta gran verdad lo mejor es que busques un maestro en la tierra o
en los cielos. No agraves tu propia deficiencia.

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