domingo, 12 de julio de 2009

Zen y fisiología

Como se ha explicado, zazen (la meditación zen) no es un método terapéutico, pero su práctica conlleva una serie de cambios y mejoras en la estructura y en el funcionamiento del organismo.

No es una gimnasia para lograr algo en especial, sino una postura de despertar y apertura de la conciencia. Sus efectos a nivel de la salud general son innegables y han sido investigados por la ciencia, en particular en la universidad de Komasawa en Japón, donde el maestro zen Deshimaru y el prof. Y. Ikemi (ver Zen y autocontrol. Ed. Kairós) realizaron numerosas pruebas y mediciones, corroboradas también por otros investigadores.

Si bién su acción específica es a nivel de la conciencia, ya que zazen es una postura profundamente espiritual; esta no es diferente del cuerpo e incluye la actividad mental y emocional.
Veremos con más detalles que los cambios que se operan en la conciencia de ser influyen directamente en los diferentes niveles vibracionales, es decir en el plano físico, el de la energía vital, el mental y el emocional.
Durante la práctica de zazen los 3 puntos fundamentales en los que se hace incapié son la postura del cuerpo (nivel físico), la respiración (nivel energético) y la actitud del espíritu (nivel mental y emocional).
Vale aclarar una vez más que estas categorías son explicativas, en realidad no hay separación entre las tres. Son aspectos de una misma realidad.

El nivel físico
La característica de zazen es que es una postura muy estable. La posición de loto es la más estable y equilibrada que el ser humano puede adoptar durante mayor cantidad de tiempo. Existe una relación directa entre las posturas que adopta el cuerpo y el tipo de pensamiento que se generan. Obviamente, a una postura estable le corresponde un pensamiento estable, o lo que es lo mismo, una estabilidad y equilibrio psicológico y emocional. La prueba es que la práctica regular de zazen calma la mente y permite controlar las emociones.
Zazen transforma y mejora la imagen corporal interna (y la externa).

Ya el hecho de concentrarse en la postura y en la respiración, amplia la cantidad de señales que se reciben y que normalmente pasan desapercibidas, por ej: la posición de la columna vertebral, el centro de gravedad y el equilibrio (relación con el espacio), el tono muscular, el estado de los órganos internos (dolores, malos funcionamientos, bloqueos, etc).
Esta toma de conciencia de nuestra realidad interna es muy importante para poder prevenir y curar dolencias y enfermedades que de no ser así se manifestarían cuando ya es tarde. En este sentido zazen es auténtica medicina preventiva, e incluso curativa, ya que permite desde lo profundo comprender y corregir la raiz del desequilibrio.
La espalda derecha es otro rasgo que caracteriza a la postura de zazen.
La posición de la columna vertebral, que en zazen está erguida y en equilibrio sobre su eje, genera una influencia fuerte en el tono de los músculos posturales y en los nervios espinales, en particular a nivel lumbar y de la nuca.
Esto permite relajar la musculatura de los hombros, brazos y abdomen, eliminando las tensiones innecesarias y mejorando la circulación de sangre y energía en los órganos internos (aparato digestivo, urinario y sexual), fortaleciéndolos.
Un antiguo proverbio chino dice. "un ser humano tiene la edad de su columna". La espalda derecha y erguida es una cuestión, además, de evolución. Es lo que nos acerca a dios y nos diferencia del animal.
Al estar la nuca estirada y la cabeza en equilibrio sobre los hombros, esto permite que el flujo de energía que trepa por la columna se optimice, mejorando la irrigación y la fisiología cerebral con sus consecuencias lógicas.


El maestro Deshimaru decía: "Durante zazen hay que empujar el cielo con la cabeza y la tierra con las rodillas".
La posición del centro de gravedad es otro dato interesante. normalmente el centro de gravedad de una persona se encuentra a unos 3 ó 4 dedos por debajo del ombligo, a esta zona se la llama "kikaitandem", océano de la energía. Cuando estamos sentados con las piernas cruzadas este punto debe estar por encima del plano de las rodillas para que la postura sea estable, por eso se eleva la pelvis con un zafu (almohadón o cojín de meditación). Este además permite bascular la pelvis hacia adelante y la columna puede mantenerse derecha por más tiempo sin generar esfuerzo muscular ni distorsiones.

La respiración
Durante zazen se es conciente de la respiración.
Ser concientes de ella es tomar conciencia directa del ser.
La respiración representa el puente entre el plano físico y el espiritual. Une el mundo visible con el invisible.

Antes de todo se trata de establecer un ritmo lento, fuerte y natural, basado en una expiración suave, larga y profunda, generando una expansión del bajo vientre, lo que además de provocar un masaje en los órganos internos, estimula la atención por vía nerviosa mediante un mecanismo de retroalimentación o feedback, (existe una conexión entre el kikaitandem, la nuca y el cerebro profundo).

El aire se expulsa lentamente y silenciosamente por la nariz, mientras que la presión debido a la expiración, baja con fuerza al vientre. Al final de la expiración, la inspiración se efectúa naturalmente.
Los estudios realizados en la universidad de Tokyo por los prof. Y. Ikemi y Y. Sugi, demuestran los profundos efectos metabólicos que ocurren en el organismo gracias a la respiración efectuada durante zazen.
Primeramente, la exhalación larga y profunda permite expulsar el aire residual constituido por gas viciado, inútil para la oxigenación. Este constituye 1/3 de la capacidad pulmonar (unos 1200 ml.).
Al mismo tiempo se reduce el consumo de oxígeno y aumenta la oxigenación pulmonar, con lo cual disminuye considerablemente el trabajo respiratorio (baja el ritmo y aumenta la amplitud). Se fortalece además la energía vital (chi) de los pulmones y esto es de gran significación en personas con problemas respiratorios y depresivos.
Otra constatación: durante zazen disminuye el metabolismo basal, incluso en valores inferiores a los del sueño. Un dato interesante, en la naturaleza las especies que viven más tiempo son las que tienen un metabolismo más bajo (tortuga, elefante).
Este estado de reposo orgánico tiene enormes implicaciones para la salud general. Influye sobre el sistema nervioso, equilibrando los sistemas simpático y parasimpático (sistema nervioso autónomo o neurovegetativo).

Se reduce la producción de deshechos por parte de los pulmones, piel, riñones e higado, optimizando así los sistemas de depuración del cuerpo.

Por otra parte, al encontrarse los músculos locomotores y posturales en reposo y equilibrio, disminuye la producción de ácido láctico (que es un derivado de la combustión de la glucosa durante el ejercicio físico). Se piensa que el exceso de este metabolito producido por una oxigenación muscular deficiente, es causante de dolores musculares y calambres. Al encontrarse en bajos niveles, esta sería unas de las causas de la sensación de bienestar que acompaña a la práctica de zazen.


La conciencia

Actividad sensorial
Durante zazen se agudizan los sentidos y al mismo tiempo se produce un equilibrio entre ellos, es decir ninguno predomina.
Generalmente la vista es el sentido que más utilizamos, de hecho, la realidad que creamos es visual, a diferencia del perro, por ejemplo, que lo hace a expensas del olfato.

En la postura de meditación zen la vista pierde predominancia, está relajada, incluso dirigida hacia el interior. Esto disminuye la tensión ocular de las personas que viven en medios visualmente saturados. A medida que se practica se gana en amplitud y profundidad de campo y facilita una redefinición visual de la realidad. Se pueden ver las cosas "tal "como son y no solo su reflejo como se hace habitualmente.

El oído aumenta el umbral de percepción, captando estímulos auditivos que comunmente no llegan a ser concientes.

También el olfato se vuelve particularmente sensible a perfumes y olores.

Lo mismo ocurre con las sensaciones corporales (cinestésicas). La práctica regular de zazen desarrolla una aguda conciencia corporal, permitiéndonos ser concientes de cualquier desequilibrio o bloqueo pudiéndo corregirlos en su fase inicial.


Cabe destacar que zazen, a diferencia de otras meditaciones, no genera una desconexión sensorial, es decir, no se está aislado del medio, pero tampoco se realiza un juicio o evaluación de los fenómenos percibidos (agradable, desagradable o indiferente), sino que se está en un plano suprasensorial. Esto permite desarrollar una actitud ecuánime y desapegada y al mismo tiempo permanecer en estado de atención.

Como se ve entonces, se puede crear una realidad más amplia y armoniosa, sin depender exclusivamente de la percepción limitada e ilusoria de los sentidos pero tampoco prescindiendo de ellos. Es la vía del medio.


Las emociones
Hoy en día una gran cantidad de personas sufren de desequilibrios emocionales, ya sea bajo la forma de apegos y deseos exacerbados, de rechazos y fobias o de indiferencia afectiva.

Mucho sufren además de desequilibrios en su sistema nervioso y energético, generando emociones descontroladas o inadecuadas, alterando su entorno y a ellos mismos.

Zazen provoca una armonización del plano emocional desde la profundidad, reequilibrando los centros neurológicos responsables de generar y modular las respuestas emocionales, como el sistema límbico, el lóbulo frontal, el sistema neurovegetativo, etc., y por otra parte fortaleciendo la energía vital y la capacidad para comprender y asimilar los fenómenos de la vida cotidiana al calmar la mente y expandir la conciencia.


La actitud del espíritu
Durante zazen se dejan pasar los pensamientos y todas las "construcciones mentales", lo que produce un reposo del córtex, en particular del lóbulo frontal, sede de la personalidad, la conducta, la palabra y el pensamiento conciente y una activación del cerebro profundo y de áreas neuronales habitualmente "dormidas".

Las caóticas y superficiales ondas Beta de la actividad cerebral conciente, van siendo reemplazadas por ondas Alfa y Theta, más profundas, más amplias y de menor frecuencia.

Esto se traduce en calma mental y en una expansión de la conciencia que ya no está atada a los límites del pensamiento dualista y discursivo del conciente. Lo que contribuye a resolver las contradicciones de la vida cotidiana impuestas por esta manera desequilibrada de pensar.

Se mejora la irrigación de las capas profundas, mejorando la química (neurotransmisores) y la fisiología del sistema nervioso en su totalidad. Muchos de los problemas tales como el estrés, el insomnio, trastornos de conducta (fobias, depresiones, bipolaridad, agresividad, etc.) son debidos a desequilibrios en la neuroquímica del cerebro, por lo que se puede inferir el valor terapéutico de una práctica como zazen.

Investigaciones realizadas en la universidad de Michigan demostraron que la capa de sustancia gris, que corresponde a los cuerpos neuronales, esta engrosada (lo contrario de atrofiada) en las personas que practican zazen con asiduidad.

Al equilibrar las funciones cerebrales, en ambos hemisferios se incrementa el pensamiento creativo y la imaginación, herramientas fundamentales para mejorar la adaptación al medio y aumentar la inteligencia.

También funciones como la capacidad de foco y la atención se ven incrementadas, ampliadas y estas son características de una mente superior y más evolucionada.


En el Zen se dice hay que pensar sin pensar, pensar desde el fondo del no-pensamiento, más allá de las dudas y las relatividades, pensamiento absoluto, hishiryo en japonés. el fruto de la concentración y observación durante zazen.

Este es el pensamiento de Buda, verdadera pureza y un auténtico tesoro.
El retorno a la condición normal y equilibrada del cuerpo y el espíritu.

1 comentario:

Aldous Lape dijo...

hola mariano, muy buen blog, lo descubro recién

tambien vivo en mardel y practico chikung y taichi

el libro que me flasheo de deschimaru es zen y cerebro escrito con paul chauchard, habla a full de la fisiologia y de todo lo que aqui comentás

me alegro haber descubierto el blog

un abrazo y te estaré leyendo